귀속 대상:> 공개일: 2026년 8월 22일
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La isla de la sed. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-isla-de-la-sed.
Et y 2
Comedia famosa de La isla de la sed
San Pedro 1 San Pablo 2 San Dionisio 3 San Clemente 4 Cristo 5 Un ángel 6 Faustino viejo 7 Cesario su hijo 8 Felicio y Luciano, niños Trajano, emperador Arsirago, general Unos españoles Dos ciudadanos Un siriano, dos capitanes Matildio
Salen Faustino, y Cesario y Felicio, sus hijos.
A mis canas, hijo ingrato,
¿de esa manera te atreves?
No sé cómo no te mato,
vosotros, que sois aleves.
Bien merezco tan mal trato.
Cesario, ¿quién pudiera
volverte a hacer fácilmente,
o, si no, quién deshiciera
esa tu manera insolente,
esa con alas de cera?
Allana, allana el altivo
valor de tu proceder,
porque una rabiosa fiera
llega del alto poder.
... quise ser,
y hoy me haces escarnio.
¿Para qué quieres que intente
nuevos títulos en vano?
Aprende, aprende, insolente,
de este Clemente, tu hermano,
que es, en efecto, clemente.
Dices, llorando y deseando,
ya se ... que a este fausto que mantengo,
porque a mí me dice mal
con la calidad que tengo,
quiero pajes y caballos,
coches, pompa y majestad.
Soy cristiano de verdad,
pobre y tengo calidad,
mas no con qué sustentarlas.
Deja tu despropósito,
pues ya me traes cansado,
por mal que me queráis,
pésame porque nací
honrado, y aun os diré,
pésame porque me veis
como a hijo de mis entrañas.
Y los que me quieren bien,
aunque me dieran la muerte,
no querrán que me la den.
Ya que de ti hago experiencia,
mas a un estorba y considera,
tente en ti, y considera
que tienes hijo honrado.
No los deis en vestigios viles, aunque
tal hoy gasta el tiempo en vano,
que, por mío, el cielo perdone, en vano
pues que me satisfacéis,
y a quien a Dios no sirviese,
eso que tenéis de mí.
Solo que tratar os quiero:
combaten dos tiranos caso
del gran César a diverso.
Yo quiero que seáis vos.
Pues yo no lo seré, ni quiero,
veamos quien puede más.
Como ser la inferior,
con mis pareceres graves,
mas como hijo mayor,
lo que quisiereis podréis,
y debéis tratar con lloros,
aunque tan seguro estoy
en ser juiz en ver tal,
como se adora a un rey,
a Dios solo he de adorar.
Pues que defiende Dios
porque de este se ría
a la isla de la sed.
No seáis ingrato, padre,
a quien os hace rey grande,
que a mi madre prefiere.
Ya de vos apartad
la majestad notoria
y en vos lo grave sienta,
que el gusto le buscad vos.
Si decís eso, ya sea
de mí un Dios buscad.
del error la misma ciencia
y conmigo Clemente,
desprecia mi majestad.
Sale San Clemente.
Como, por vive el cielo,
que habéis de morir los dos.
De esa tu sentencia apelo.
¿Y para quién?
Para Dios,
cuyo honor celo.
Que a boca de que un parcial
se favorece de glorias
altas, pensamientos tales.
Pues vuestras costumbres viles
no vienen bien con las mías,
sed quien nací para rey.
De la humildad te fastidias;
Dios te dé tanta piedad
que falsos tronos no envidias,
pues los goces y reinos,
y a no se desvanecer
tanto que su padre afrenta,
ya que ganó su corona,
y aunque sean tan diferentes
si quieres amo lo nuevo.
Ya empiezas con tus sermones
a importunar mi deidad.
César, no sean pasiones,
que yo sigo lo que debo
a mi Dios y obligaciones.
Y si amigos de humildad
fuistes de quien dice Dios
que nace en la caridad,
de una opinión sois los dos,
una misma sangre y...
que yo quiero procurar
y si vos procuráis en tal,
con coronas de esa tierra,
como no inclina a mandar
solo a colones
a los pesados nexos
de esas que vivís con ella,
a mi misma inclinación.
¡Oh, loco y vano mancebo!
y mitad de falsedad
No es cosa padecer,
la más dichosa del suelo.
Mi locura tiene,
que en el cielo
El mismo cielo
testiga de virtudes.
Y a San Clemente...
¿Y quién es ese San Clemente?
Una segunda persona
del mismo Dios en el suelo.
Es el pontífice.
Sí.
Oyendo son todos
cuando tan bien ...
Clemente, mi hermano ha mandado
que os tenga preso a vos,
y perdonad, noble pontífice,
que ocupo yo su lugar,
bastará mi casa hoy,
que para quedar en duda,
visitarle...
Donde vais ...
No os admire lo que a los dos
solo a vos os ofrezca Cristo
de daros en su obispado
por guaya del mediodía.
Desde que en Roma probé
mi cátedra de Dios,
luego Clemente os mandé
para vicario a mi p...
A mí, Clemente, ¿por qué?
Que por tal os ha elegido
vuestra madre, una silla.
Mirad que yo no nací
con partes para regilla
para despachar de sí.
No queráis que se confunda
la iglesia que en vos medra;
pues sois piedra en que se funda.
Yo soy la primera piedra,
y vos seréis la segunda.
A mi muerte seáis mayor,
porque el soberbio error
con bramido osado y fiero,
por la muerte de Simón,
ya no se vea en el postrero.
A san Pablo, el doctor del mundo,
mundo que en vos se esmera;
y yo seré el segundo.
A vos, padre verdadero,
segundo sois sin segundo;
y como segundo de Dios,
no dejéis sin iglesia a solas,
volved a pedir por nos.
Hablad a la gentilidad,
pues dejamos a los dos,
que solos sois vos
vos por trompetas de Dios.
En el mundo que hay dos muertes
al que va sin tener miedo
Y vaste al cielo y nos a vos
que me des a mí por tu favor
que para él te deshaga el...
De ver os que causa espanto
Y quien a San Martín imita,
no imita la sed que tú;
y tanto de gozo halla
del martirio, que no pienso
verme, Señor, nudo de...
Siempre fue mayor tu ruego,
o padre de fiel pastor,
y paso no paséis luego,
el bien que Dios de su amor,
donde eres don de su ruego.
Clemente, por Dios te ruego
de ver deseo, y tan gran frustración,
que grande, al borde que no,
se vuelve a la ciudad.
Suenan dentro trompetas.
De confesión está llena.
Si yo soy su sola deidad,
no mi muerte negará pena.
Pablo, el doctor de la verdad,
vaya, pues a poner pena
O Pablo, como es ya general,
que vaya donde hay aflicción;
pues sois tan de Jesucristo.
Con la vida no hay más fuero,
no nos aparte la muerte,
el poder para batir nuestra suerte.
No se culpe que de fiel se ha visto,
mira cuán solos quedamos.
La ciudad al borde está,
a su doctor va siguiendo.
Una aflición en que gima da
para nosotros junta viviendo
a cada nos un mes nada
¡O aquel cuya persona
en la tierra representas,
que no al de su hija perdona!
Clemente, mues en la afrenta
en que tu me estás corona
Y si sus canas no te mueven,
estos tres hijos que ves,
o Pedro, muévante a ver
que en la fiel vida tus pies
tales lágrimas llueven.
Dize, ay, de la hija, y así tu
del mundo ciego te apartas
pues le tienes tanto amor
que bivo te quiere ausente
y no muerto vencedor.
¡Milagros están agora!
¡Para probas qué te quiere el
no conviene
¡Quién ampara,
sino aquel que singulando
te es a ti nuestro sol, toda!
Sin duda, nos ha turbado
de Dios que pagues tu deso,
pues con cárcel y cadena
teniéndote en tus presas,
te dio un ángel liberta;
que, como a quien se ama,
en muerte quiere y estorve.
Si no, pregunta a la fama,
por cuya concha se bive:
Pedro, al cielo se llama.
Yo, aquel a quien la afición
te ha traýdo en aprieto tal
que te libra ya mi ley.
Si es contra tu vocación,
A esos que dizen, venid, vuestra alteza
advierta y oiga cuidado.
Es tesoro de mi alma y fe dorada
que la defienda por su lado
que defienda y conserbe de cristiandad,
y a quien de mi fe, que a Dios amado
no parta de aquí perdonado, que
de suerte ser quiero en vos
de sigiendo, y de suerte le hace honor.
Y vamos aquí questá descubierta la cristiandad
y Clemente desde agora sea vuestro
siguiente amparo, y señor
Aquesto yo no pido, mas por el que soy
Pues tocando un dolor su pecho el, mas
le envidia la desventura, pues no sé el
si es de valientes o fuertes la
gloria de la libertad que ansí la cristiandad
si disfingiéndome encubierto
a su voluntad he venido.
Vanse, suenan dentro trompetas, y tocan la ca
¡Obispo!
¡Soberbio hijo de Roma,
a cuya afrenta va temblando
deste de las armas santo amor,
cuya silla es diamantes,
el docto sabio de Roma,
a quien reverencia el mundo,
en su poder, que adonde va
el diablo te es tan decaýdo!
Y ansí de mi en tan grave encanto
os cuento y en furia bengo
pues vos, que tu, me dizen,
que via en justa muerte pusiese amor.
y pues al ruego mejoraron
de los destierros fieros
que padezco en esta fiera
no se queje si el perder
adonde llevaron a mi padre
cuyos divinos consejos
serán si me los alargas
suaves y eran etenos
en prisión de quien crueles
para protervo escarmiento
quedan hechos a sus deudos
quien mis bienes enriquece
y a lo que ciego aborrezco
y con exento rebozo
que a cosas de gran malicia
podrían ablandar los miedos
pedíomela, y no me pesa
te siguen sus tristes hijos
para sus llantos peores
como príncipes de ellos
la caverna en que resides
solo busco y te ruego
solo para ver si hablándote
sin sus turquesas de oro
un agua por darme preso
y si endiosado consejo
de dios quieres su voluntad
que se escape de este tiempo
eran de mis prisiones
hijos de dominio soberbio
que no quiero libertades
pues que solo en un procreo
Vase. Sale Faustino, Clemente, Luciano y Félix y San Pedro.
A quién habéis de dejar
que de os hijos amados
y no te quiero replicar
que sus consejos en grados
si caen en la red de su amor
eres tú pues tú salvas
que llaman sin tormentos
dad por sus hijos los bienes
sabed si un tal padre afrenta
va tras de su ciego error
y perdido en las tinieblas
y fuego de un fiero ardor
así me habrán de ver
y los bosques y las selvas
aguarda que en esa puerta
veo a quien todo adora
presto volvedle a hablar
porque se declare a dar
a todos un gran favor
sed constantes y venid
al eremitorio fin
lo que a mí se me devela
si la fe de este continuo
así ha de ser no lo dudo
que el hombre sufre ciego
y en sus ansias en todo tiempo
y porque siento como vivo
las lisonjas que padece
y más que conoció el error
que es un mundo de dolor
y todos los hombres mueren
a quien ven que se desvela
a de ser su consuelo
sin vida quedo si esto
sin vida quedo si esto
Yo quedo sin alegría.
Yo que el mejor gusto siento.
Dios vaya en su compañía.
Vanse y queda San Pedro.
Con pena los despido.
¡Ah, Pedro!, ¿pero qué es esto?
¿Adónde ha tu valor ido?
¿Quién tan cobarde te ha puesto
que esclavo de tu deseo,
con miedo tan manifiesto,
no pienses de ser cristiano?
¿Pedro a piedra te has vuelto?
¿Quién ha sido el que ha revuelto
sin dar un leve pretexto,
la dureza en que te encierras?
¿Cómo no adviertes que es miedo
tan torpe que desampara
ningún género de fuero?
¿Qué dirán de ti después,
visto y notado lo que has hecho?
Un monstruo me dice, baste,
de la Iglesia, pero mi celo,
que huye las crueldades
y a Roma deja sujeto.
Cansarme no es para darme,
Pedro, la vida, ¡ay tormento!,
que ya suenan mil tormentos,
y en cada miedo inconstante.
Sin cabeza me figuro,
y en aquestos confusos
pasos me veo, ¡qué me altero!
Vuélvese una tramoya y aparece Cristo coronado de espinas con la cruz a cuestas, y prosigue San Pedro.
Mas, ¿quién da aquí luz? Yo tiemblo.
¿A dónde vais, Dios y Maestro?
A Roma voy a morir,
pues tú la muerte has dudado,
voy a entregarme a un tirano
para ser crucificado.
Desaparece Cristo.
De su presencia divino,
que todo me ha avergonzado.
Pocas palabras de Dios
no vicario os dejó,
no, con tono tan quejoso,
dijo que las almas dio,
y el cuerpo perder le tuvo.
Dos veces Jesús notó
de Dios mío mi cobardía,
la primera, cuando del lado
me alejé al ser juzgado,
más temeroso que ha sido.
Otra fue en esta ocasión,
digna de culparme más,
pues hasta dar un fiador,
a ver huido de anos
sin que haya de negar yo.
Y bien se dejaba entender
cuando me arrepentía,
pues no volverme a encender,
a un flaco término viene,
a quien blasfemé, y pequé,
cuando le dije no os conozco,
pero yo me enmendaré,
para que digan después
que si las lágrimas lloré,
aunque la gran cobardía
mucho me ha persuadido,
unas veces con rigor,
y otras veces con temor,
pues mirando a la muerte,
y hablando ya pareció.
Animoso voy buscando
rigores, castigos, y ras,
pues lo que me cuesta culpar
Margen superior izquierdo:
a quien hoy huyendo miras
mañana verás triunfando
Vase, y sale San Pablo con cadena en los pies, y Dionisio con él
No llores, Areopagita,
mas da a mi mayor razón
humano discurso nota:
mirad que llore el león,
cuando su furor ejercita,
y el perder esta cadena,
la prisión a que hoy fío,
Dionisio, el llanto refrena;
que como no es mal vuestro,
tampoco cuidáis de ajena pena.
Y en fin al venir a verme,
Dionisio, que tus discursos
dejes, pues favor me debes,
para muestras que has amado,
pues me buscaste al perderme.
O yo probaré vuestro sol,
quien de mis cosas advierte,
creyendo, si una vez sola,
que no serás tú el que muere,
segundo eclipse de sol.
Aquesto he venido a temerme,
tan noble como Cristo y yo,
llegado a tu desamparo,
que en tenerte por hermano
no hay mal que no se compense.
¿Y qué más de la fiera suerte
puede un alma ofenderse?
Doctor sabio y mártir fuerte,
pues te he venido a hallar,
cuando comienza a perderte,
dieron alas a mi dolor,
que tu libertad advierte,
como a sí...
yo la procuro.
ha de soltar estas puertas
o trastrocar este muro
y esta mi ánima toma
que para eso te la dejo
sin prisión a que tema.
Y pues Dios me dio este hoy,
no me da mal consuelo
de ver el triste sentimiento,
mas de mi pasión en medio,
victoria o nueva conquista
me fía de vos San Pedro,
cuya ausencia mucho siento,
y pues a aquel que la silla
ocupa en lugar de Cristo,
y sabe tan bien regilla.
Llegó agora a verle visto.
Su tardanza me maravilla,
y no sé qué se pueda ser.
Que se teme algún mal suceso,
preso, pero no hay que temer.
Que ha días a que estoy preso,
y no me ha venido a ver.
Sale San Pedro.
Y Pedro, apóstol menosprecio,
que las obras de su vida,
viene, doctor Pablo, a verte,
que como te amo en la vida,
quiero seguirte en la muerte.
Y determino seguir
por la vida desfavores,
mas yo me he de rendir,
que quien me mandó llorar
me manda ahora morir.
Y otra vez tibio me vio,
casi a punto de negallo,
pero mejor me avisó,
por que no me cante el gallo,
cual mis miedos, mi llanto.
Como has venido a mi prisión,
sin temor de algún desprecio.
Antes por esa ocasión
te vine a ver, y por eso
con tu vista me renuevo,
ya sabes que estoy contigo.
Y a Clemente animo.
En fin, verdadero amigo,
vas a dejar la vida,
que es peligroso testigo.
Y mira que ya parto. Adiós.
Antes pon tu mano en este
pecho.
Huye, cabeza escogida
de la iglesia.
Venga un abrazo,
nada otra cosa me pida.
Dame, por ti, fiel San Pedro,
esos divinos pies.
Alza, no se humille tanto.
Dionisio, el de Atenas.
Ya me levanto.
Ves aquí un hombre de quien
la virtud te ha convencido.
El cielo te haga su bien.
Este es aquel que a mi voz,
y a mi dulce persuasión,
y a la blanda luz de Dios,
cayó en mortal desmayo,
tal, de su candor a la luz,
que a no tener de deidad
cosa de rara piedad.
Y por cierto muy bien sintió
su creencia, pues que mostró
tal eloqüencia, que pareció,
pues al fin nos descubrió la
divinidad de Dios,
que se admiró de aquel
que su majestad reveló.
siendo más pura que el sol.
Es madre de Dios y en fin
y no hay más que decir della.
Y a su Cruz postrado adoro,
con el alma, y a la santa
a la palma y a la silla
de aquel que más se levanta,
y a su trono me humillo,
y que de la tierra el suelo
Sin duda el de Dios se vio
abrir glorificada,
sobre el cielo colocada
la vida y resurrección,
y una sola se vio,
y hasta que pasar se vea
no acaba su dulce canto.
Yo te prometo que sea
Dionisio muy presto.
Ansí.
Que vos cuando (por medio
pasando de la ignorancia)
Cuyo fin será con esto,
y el de tu persecución
a Dios, y a la redención
y quiera Dios que me ofrezca
en remisión de sus siervos.
suena una trompeta
Oye, que la trompeta
suena, de mí dando señas,
con que a mí mi dueño respeta,
y sin duda me notifica
el martirio que deseo.
Pedro, mi muerte publican,
adiós, amigo.
Que no te matan a ti.
No llores, el alma mía,
porque yo voy muy cierto
que en la muerte sea compañero.
Que los dos, adiós, adiós.
Caxa y pífano a compás triste. Entran un capitán y el sargento, los dos con una espada y una cruz, y después los presos.
Si en prisiones he asido
en esta soga llevado.
Perdonadme, esforzado
doctor, que no puedo hoy
soy mandado y compelido.
Y os perdone, Dios amado
y escuches con atención
que caxa, pífano y pregón
es del emperador Nerón.
¿Qué dice?
Escuchad.
Y en esto que yo le quedo
y no poco blasón me ha dado,
que a sentenciarme a cruz do
le he agradecido el cuidado,
sepa Dios cuánto he holgado
y para mi bien se aplique,
la sentencia ejecutada.
Cúmplase de la cruz que se
le dio a por su mitad
y por su majestad le ruego
que aquí se...
Pues nosotros a morir
juntos.
No, que el decreto y auto
es de la orden que he de separaros.
Pues, doctor, del mundo luz,
si os van la cabeza a quitar,
que aunque nos aparten los dos
como a Dios vais a rogar,
juntos morimos los dos.
Adiós, vicario de Dios,
y caudillo, pues vais a él
a gozar del sumo bien.
Seáis...
que vais a morir a él
y yo por Jesús, Señor,
la muerte digo mejor
desde hoy por todo el mundo
los fieles os llamarán.
Al crucifijo se abran
que van a ser luz del mundo
de onde quedaron dados
a...
¡Oh, príncipes escogidos,
hasta el fin coronados!
que ha de gozar con vana injuria.
Hay de estas colunas fuertes,
de comparables estrellas.
Ya se tardan vuestras muertes.
Pedro, a Dios, Padre, me lleven.
Llevan a San Pablo a degollar.
Y vete ya de las tinieblas,
que quiero ser, dada fiera,
luz del mundo y luz del cielo,
como, mi Dios, lo dijiste;
pues primero caer cielo.
Pedro, a mi maestro sigo,
como su discípulo, sí.
Ve con Dios, amigo mío,
y a mi ruego a Clemente
dirás que se vea conmigo;
y que la cruz que quiero tener,
y a las tinieblas agravios,
igual a la cruz de mi Cristo,
para aliento de los fieles,
que indigno soy de servirle.
Ya, pues, con mi muerte cesa
el ministerio que hago;
el bienaventurado San Lino
quede de cuenta en su pago.
Al martirio, soberanos.
Y vosotros, que escucháis
de mi martirio el aviso,
quiero que un favor me hagáis.
¿Cuál es?
Uno es dificultoso:
como a Jesucristo sigo,
y muero en cruz, y justo es
que conozca mi flaqueza;
crucificadme al revés,
porque ponga mi cabeza
donde Dios puso sus pies.
Harase como lo ordenas.
Inmensas gracias os doy,
Santo Dios, a manos llenas,
que con vos me hallo hoy
y a gustar de sus penas.
Llévanle con soga a la garganta y salen Cesáreo y dos o tres ciudadanos.
Sí, romanos, con razón se conjura
ya mi padre coronado, veo.
Mueran estos romanos por ventura,
que veis sufrir a un monstruo que está ciego.
La nobleza de Roma hace procura
venganza por el muerto Galileo.
Mueran estos amigos.
Muera, muera.
Espera, que el valor de Roma espera.
Bien sabéis que a mi padre, que es Faustino,
el imperio romano le conviene.
Y yo propio parecer me inclino.
Por ser bastantes para el reino tiene.
Faustino viva y mueran estos indignos
del laurel sacro que en la frente tiene.
Pues, conjurados al furor loco,
y daros muestras de un Nerón es poco.
Padres, si estas obras no agradeces,
no decís tú la verdad con que sean buenas,
yo te pongo en el puesto que mereces
y a pesar del mundo te coronas.
Más que seáis como os veis, decís:
despreciasteis el trofeo y corona.
Todo mi pretender será perdido
mas no que eres mi Dios, hoy sin sentido.
Ay ruido dentro diciendo muera neron y repitiendo esto salen haciendo dano tres ciudadanos
Del alboroto bulgar
huyo el tirano cruel
muera vamosle a buscar
a el rromanos a el
que ya muero por matar
Vanse gritando muera muera y sale san dionisio
Triste y confuso acudi
a la ceguedad de este bando
todo el pueblo condolido
por mi maestro sagrado
indignamente ofendido
y a toda roma procura
quitar la vida a neron
con venganzas todo apura
que en amar te fidel con
los demas amigos procura.
sale Clemente acongoxado
Es posible que consiente
el mundo tan gran crueldad
Donde vas noble Clemente
vaya a buscar mi mitad
que muere como ynocente
Donde esta pedro el segundo
muriendo ya
O piedra firme en quien fundo
mis esperanzas que ara
en fin sin esa luz todo el mundo
díjome que te dijese
que le vinieses a ber
Como que a berle viniese
podre ya a caso tener
vida si morir le viese.
Pues si le has de ver en este lugar
adonde crucificado
a tu maestro as de dar
que el de vos pidio sagrado
mirad que os vengo a buscar
Ay vos divino dotor
si a dionisio conoceis
sabed de pagar mejor
que si al partir no le veis
duda ver de veros amor.
Descubrese con la musica san pablo degollado y san pedro crucificado con la cabeza para bajo
Pues alli se a descubierto
aquel sagrado tesoro.
lagrimas de sangre vierto
o cruz, y pedro adorado
donde estas obispo y muerto
y de tu cabeza sagrada.
A ti pablo que resplandece
con tanta gloria y luz tanta
que estar de ver a tu criador
oy el sol y el cielo se espanta
O dulces prendas tratadas
por mi bien y para mi mal
o canas ensangrentadas
tales estais que a su lado
que aun no podeis ser lavadas
A donde el testamento
que en de su dolor testara
pena para el mal que veo
lleuar conmigo una carta
que lazos para que le adoro
De llevar podeis perder
por con poca ropa, o harto
morir en cruz, y de que
pero vos cabeza abajo
y la cabeza a Dios despues
y ya a humildad pretendistes
y donde él puso los pies
vos la cabeza pusistes
pero sucede al revés
pues que por bajar subistes
y del que divinal seña
dejó la sacra cruz es
con él tu misma bajeza
pues los pies os ven tener
donde él tuvo la cabeza
Cúbranse y suenan voces y salen...
Si se acerca a esta acción
toda la que goza el cielo
Mas sedlo vos, que él se humilla
lloremos todos sus padres
Tocan y sale Faustino y Luciano, Féliz y otros.
El uno trae los ornamentos de pontífice,
y una fuente y toallas y llaves, y en otra
el vestido del pontífice.
Muéstrate sagrado pastor
que a vos os toca primero
las ovejas del Señor
se levanta todo el clero
Clemente por sucesor
y de tu sermón suave
y tu onestísimo celo
movidos algunos graves
padres que rige el cielo
te dan y entregan sus llaves
Y vos padres a mi ser...
en mi locura veis el daño
Mandamos en este oficio
Oh padre, a tan gran peligro
tengo yo de obedecer
y ¿qué dirá el mundo de mí
si a mí me es tan fuerte y duro
que aunque dices que es así
triunfantes de ti me juro
misterio pasa por mí
y no tengo yo fortaleza
para que me carguen de esto
carga de tanta grandeza
que para su luz y sol de esto
humilde por acá empieza
Levantad, padres, las manos
que ya a humildad me despojan
lleno de espanto y de temores
Si sois humildes besamos
Padre, aún no soy tu pastor
No tienes que replicar
que apacienta él su rebaño
Sucesores querer dar
con que escandalice o vea
niño saber acatar
A santísimo Clemente
a la voluntad del cielo
conviene ser obediente
Levantad, padre, del suelo
sino queréis que me afrente
Cuando el consagrado pie
Clemente se haya besado
luego me levantaré
Si es la columna bastante
a la escaseza del temple
y más por más...
aunque sin mi voluntad
la alta dignidad acepto
fiel bien que sea santidad
en un ... aunque aún no es perfecto
y suba a tu cate silla
y tomaras la posesion
grande atrevimiento tuve
cual sol de la religion
y a de bolar tu natura
Tocan y sientase Clemente
el episcopal roquete
vistete la casta sagrada
que la Yglesia te promete
aunque el onrrarme es ya
aunque pesa se respete
a yo le pongo corona
por comision que me han dado
creo aunque no me aficiono
con aplauso coronado
pues mi padre me corona
Tocan y sale el santo frayle rey con los demas ciudadanos romanos con una corona de laurel
muerto el sol de religion
pues ya mi marto ahuyado
sa de la segunda elecion
de un pontifice en mi nido
el sol mi padre
estos con
para testigo sois siervos
y rey yo el te labro el prado
agora a el te vienes ciego
donde vas tan ocupado
que yo sin mi casa vienes
o voz y no se de quien
me parece que he visto antes
estas coronas se ven
en el vicario de Xpo
que solo en el bien se tiene
ya me acusa de elegante leeo
Simon pedro castigado
pero como en ti la veo
a mi la ves porque mi amo
pues lo es a mi me a copiado
y oy se corona un germano
y su padre le corona
no por la opinion que a obrado
mas porque es de el heredado
que lo es del germano rudo
en los sierbos de la frente
pon de este que basamos
porque en lo que se a juntado
el padre mas amoroso
a su hijo mas obediente
tus enemigos se alegran
que aun en esta perdicion juzgando
se prontas de mi favor
que aunque de mi sangre es ba
yes castigado despues
a pero primero de laureles
se le a de adornar
pues a que ay lidiado cuela
ya en estado de coronas
que me corone con esta
primero se levanto
por aca del belisario
que para que se la yo
me corone de primero
pues que primero vencio
y si es de laurel merece
no le quiero yo ceder
los lauros de que se vana
que coronado un valiente
es corona para mi
Que tan poco te admira
por la imperial majestad.
Clemente, de esa corona
muestras más calidad,
si coronado coronas;
pero si aquí presentes
está, muestra valor dalles,
aunque difieran.
Ya se va a coronar
Clemente hoy a Clemente.
Sube con música adonde está en su silla pontifical, y habiéndole coronado, le besan el pie y mano.
Con gran majestad ha andado
la mitra pontifical.
Trata nuestra averiguación,
que alcanzan de las nativas
llamas un hijo me han dado.
Ya recibí la grande joya
que me diste, mi rey, llana;
que aunque por naturaleza
eres padre, en suprema
coronas a tu cabeza;
más fiel pidiendo laurel,
que te espera en donde vites.
Espero que luego cobres
de aquestos tus... papeles.
Dadme la mano, fiel.
Con la corona imperial,
toda Roma te he dado,
mas si quedas desleal
al cielo, quedas perdido
la mitra pontifical.
Cristo profetizó del,
vuelve por su religión,
dejando el vano poder
que un sucesor generoso
venga segundo a de ser.
Santísimo padre, pido
que moriré por la fe,
si muero por su efeto,
sé celoso en el respeto.
Se confiese y he confesado,
y agora casa tusado.
Pues sea la que está presta,
y a mi corona acreciente,
que quiero que suya sea
mi primera bendición,
la da a anbinciendo y e de dar,
que aun despose reynos,
la Rosa ha rendido a la gran quedad.
Vamos, Dionisio, a...
dos príncipes de la verdad.
Que rendida a que vas,
sea lealtad que se han dado.
Si como os digo os he oído,
con no querer coronaste,
mayor corona granjeas.
Sacad de veneración,
y al paso muestre se os
de Cristo la religión.
Hoy han...
y mi familia en opinión.
Baja Clemente con música y todos...
¡Oh, cómo se ve, Trajano,
que sabes en dar consejo
las virtudes mostrar de viejo,
o tienes algo divino,
o eres el Numa romano!
En ti se funda el imperio
de Roma triunfante y grave,
gran nido del gran ave
que a los Césares de España
no carece de misterio.
Faustino, yo he agradecido
el mucho amor que me das,
el que me has de dar jamás
en la presente jornada,
aunque en calidad fundada.
Adorna tus sienes...
nobelísimo Trajano,
que tantos méritos...
que a tu boca...
donde aguardan tantos bienes.
Toma la corona
con que realce el...
justicia de...
pues nadie te puede...
mejor que su numen romano.
Más ha que yo se le diera.
Ya sabéis que no quiero,
pues para mí...
que donde yo lo tuviera
sea para mí...
Sí, juró.
Y que la defienda.
Con todo mi...
Sí, juró...
Pues viva el emperador
que al gran Trajano se...
Pone el laurel a Trajano...
¡Viva, viva!
¡Oh, confusión
de mi sangre esclarecida!
llenos de...
...
¡Oh milagro soberano!
Y que de...
es apartarme luego
que mudó la fee mi justa
pa curar mis heridas se enluta
concluye el ay de mi fuego
Vase el Fariseo
¿Qué historia se ha de escribir
llena de tantas firmezas?
Y si a facilitar paso y mito
vuestras dudas nobleza
asimismo se le quito.
Pero pues sin prevención
al alto imperial ornato
me sube el cielo a legar
y a donde de un pueblo ingrato
me tengo de asegurar
Porque toda Roma sienta
y de sus virtudes tan buenas
que estorbo a su general
con temor del que lo viera
si estos sus enojos templa.
Ya no os he de suspender
terceros ruegos de amor
y a pagar esta labor
tengo de hacer de vuestra obra
que aunque es cruel del ofensor.
Vos sois no sé ...
y a ese famoso traidor
cuál es el fin a que vais
a desear darme que llore
y a mi siquiera favor
Para que su imperio sea
aun de más ricas preseas.
Qué tanto va en ese bien
con un pobre caballero
quien puede ver que se le vea.
Y no es que a su majestad
no se le atribuya a él
sino a nos su crueldad
que por disimular su deidad
fue su librea voluntad.
Prevéngasele un navío
y ricos recados de él
en que parta
propio mío
que tengo el de Sagrario a él
luego de que le reciba el navío
Y a quien de que a donde él va
si toma así la corona
que no se le pague allá
sino a ganar sin pavor
con el escudo de mi valor
Y este dado por reliquia
a los cielos que le llevo
y llevarle a presentalla
buscando a aquel bien de allá
de todo mi corazón.
Gritan dentro: Viva, viva, que ya la razón se ha coronado, y sale bajo de un palio
Toda la ciudad, a vos, romanos, y del ...
Séale a vuestra majestad
el imperio para rico
y envidia del tiempo y del ...
consolada mi ciudad
El senado se recibe
con palio como al nacer
Para tu coronación
toda Roma se apercibe.
Vamos, y soy el primero
pues de enojos me provengo.
Vete en buena hora a reinar
que yo me voy al senado.
Vanse y los ciudadanos llevan a / Julio hacia abajo y quedan / Faustino y los dos niños con él.
Queridos hijos, venid.
Veamos, padre, si es favores.
Gran suceso y venturoso,
de mi ventura el vestir.
Y yo al de ver a Clemente.
No, ya no nos es menester.
¿Cuándo a ver nos ha de volver?
Mis hijos os enternezcan.
Vamos a casa, a buscar a mi madre.
Solo a eso,
veremos cuán suceso
gozando lo de casados.
Cada mi amigo
que en cualquiera decir os
dos hijos parecen cielos.
Vanse y dase fin a la primera jornada y sale / Cesáreo solo.
Jornada 2ª
Llega a la orilla, piloto,
llega a la orilla, que es
que pierden del imperio
el gozo que se da en todo.
Y da aviso al general
que si su conduta se acaba
que vengan los del de Vanda
coronel y a nos asalta.
Y hagan salvas a la virgen
que en breve dirá otra salva
en grande se da su proa
sus pompas de luminarias.
Toquen cajas, suenen tiros,
y por las ondas saladas
os cara de los suspiros
de la fama de mis sabios.
El soberano y alto,
sucesor de la grandeza
de a que es corona más alta
que el mundo en sus sienes halla.
Y las sienes y fortunas,
y de oro de ya sin faltas
que mis enemigos muestran
su blanca y plata y nácar.
De la muerte de mi hermano
Roma mi padre de Roma
fue sensible y al monarca
gran emperador de Roma
más el trono se inflama
la alta majestad pronuncia
como indigno de gozarla.
Tal venganza se decreta
que no sé cómo los augurios
se convierten en castigo
en centellas de mi fama.
Al imperio di otra mano,
pues quitóme la esperanza
mi padre de ver mi cabeza
mi cabeza coronada.
Y me he hecho general,
por así dar su sacasa
venganzas, y de su edificio
con sus ecos y con sus castas.
Jeneral soy, no me niegues.
¿Vos tenéis en vuestros barcos
de Cesareo la bandera?
No la veo en vuestros barcos.
Pero que de las banderas
son gigantas y blancas
y las armas de don Lope
cubren los altos castillos.
Si llegara a la par ventura
esta mi barca en el agua,
salí, salid a la arena
que estoy cansado de andarla.
Gritan dentro y tocan y salen Ansiriano y dos capitanes.
Entre las olas del mar
han llegado a mí tus voces.
¿Qué tienes, qué me pides?
¿Cómo, que no me conoces?
Agora te oigo hablar.
¿Y esto me habéis de hacer?
¿Qué has de gozar?
D'esa suerte.
¿Con qué paga?
Con quereros.
¿Quién casará con...?
Su muerte.
¿Quién te esfuerza?
Mi poder.
Y si no me has entendido,
quiérote declararme más:
a deshacerte he venido.
Y luego conoceréis
quién soy, quién...
y sabréis que mantenéis...
No sé...
Pues estoy...
¿Qué es esto, siento...
Ya que de mi...
al buen...
Del gran...
vengo a ponerme en vuestras...
y mira a cuánto me obligas
en ser...
siendo por mi mal, quien amo.
Esta condición tenéis
y aunque...
admitir...
yo a...
que cu...
¿Sois capitanes?
Sí, somos.
¿Y hemos de...?
Ejecutar...
el tase...
li bra ca...
Dale un papel y le lee Ansi.
Que Trajano...
la mudanza de fortuna.
Parece que...
Fuese jeneral, mi señor,
pues que es su...
... y...
saca... del...
Que tal galardón me llega.
Comunes facciones son.
No de fortuna, que es ciega.
Toma, que tomaré paga,
no colmo de la esfera.
De verse real ganancia,
porque su prisión se venda,
en tanto que os satisfaga.
No es presumir de señor
de un hombre de mi valor
que esto fue a tan florido
camino de su corona,
y al patrimonio imperial
no es bien que de mí se entienda.
Pues no os picáis sin misterio.
No hay aquí por qué me ofenda,
que al rey se debe el imperio,
mucha sangre y mucha hacienda.
Y de esto sabéis, don Diego,
que en mi capital nací.
En este de prisionero
para que me le tornéis
cobro a común tesorero.
Comisión particular
hago para que toméis
las cuentas.
Podré contar
los heridos en la lid,
que pudiera yo excusar,
pues con tal galardón
donde tomaréis deidad,
podré yo decir que son,
aunque ya sanos los idos,
que esto canal a mi opinión
y unas presas vos llegad al barco.
General, que en barquilla
y a cautivo de esto pica.
De Dios me vengo a la
si el mar platicuna barca.
Vosotros no os leáis,
ni venturosa ventura,
como tan tibios estáis
o no sabéis de qué pastura,
o lo que ganáis decaéis.
Tocan dentro ...
Ya dentro se dan ...
con sonoros clarines.
Ea, pedillos los soldados,
ea, ilustres bergantines,
que hoy os amanece el día
con los despojos y minas,
que daréis glorias divinas.
Dejando ver vuestra vida
por los famosos soldados
y por vistosos vacíos.
Qué soldados tengo aquí.
Tendrás hasta tres legiones.
Son de diversas naciones.
De todo a la fe me animo.
Suena una voz ...
Qué será lo que aquí oigo,
que braman y que vocinglan,
que el mar se entra en el castillo,
y a mi pesar vibrato,
y aun me encrespa el cabello.
Por ventura algún navío
que llega al puerto y goza de él
Oh si el por venir mi daño
grabaren en el misterio
a saber cuál es su fin
yo estando surto aguardaré
como puede se dirá
con la tormenta pasada
de ver el puerto en llegada
al que navega velera
Ea, dividámonos
y vamos con gran sentido
a buscar a qué partido
yo a ver a esa fiera
Vanse y sale Faustino todo mojado con una tabla que salió de la mar
El furioso elemento
que de quitarnos la vida ha tratado
nos dio contrario viento
y este su inclemente rigor pesado
mas ya en nuestra nave
pues yo que gozo de mi costada nave
ya mis hijos queridos
a las furiosas ondas dieron en prenda
pues ellos son perdidos
vivan mis penas, crezcan mis cuidados
que ya mi fin presiento
y es invencible a cualquier tormento
Pedro y Pablo sagrados
vos que con el agudo grandioso
anduvisteis sobre el mar
mirad que me perdí por amparar
vuestra piedad su vida
de aquellos que con ella van perdidos
y Pablo que ya de Cristo
tercera vez naufragios por su mano
de Cristo libre fuiste
yo os devoto soy soy cristiano
lloro a los pies sagrados
de su padre de hijos ahogados
Aparécese san Pedro y san Pablo, san Pedro con Félix de la mano, y Pablo con Luciano
ves aquí a Félix Faustino
toma, ves aquí a Luciano
Desaparecen
¿Qué es esto, Pablo divino?
¿Y mis hijos traen por la mano
a sus pies sacros y humanos?
y más como tan perfectos
que aunque va el agua devorando
estas vidas que me dais
que tanto favorecéis
y que en pies me negáis
Pablo, sagrado doctor,
Pedro, príncipe y cabeza
del mundo, esperad, señor,
os pagaré ofrezcan proeza
sino en el cielo al amor.
Cielos, oh Félix, Luciano,
Félix, Luciano.
Padre.
¿Quién de la mar os sacó?
que aunque mudo y no se acude
pues como madre os parió
madre dos veces ansió
con una que me dio el ser
y otra si cien por las manos
sacándonos a la orilla
libres contentos y sanos.
¿Qué es de ellos?
¿No los viste?
Sin duda de que esté vivo,
a la que te vio tan triste,
pues segunda vez por ti
vida en duda perdonaste,
y mil desvelos de soberbia
y pesares necia.
Pero del cielo ha bajado
pasando al mar la tormenta
al primer lance que es co-
y conoció porque le agen...
del tuerce de sus enojos,
pues en remedio de hombres
a pedir el ver divino
llamó pescador el ángel.
Y los cobardes miedos
que oprime con verse nacido.
Gran sed tenemos.
Buscad
yerbas que las que comer,
y pues no apura perdón,
y oro quizá les encanta,
que destina suerte, triste puerto,
a los míos, algún vado
donde reine los muertos
o vuestra hambre acobardó.
Yo vislumbraré un barquito,
aunque no dio gran temblor,
pues que para cobardía yo,
de mi enemigo mayor
mal tratado y prisionero.
Y paréceme que un navío de estos,
de estos pierden procesión,
un grande pelo promia...
Padre, no pases de aquí.
Pero en San Pedro confío
y a quiero me fexe...
si el bajel se nos quiere ir.
Oh, padre, temo el hacernos volver.
No hay de plicar ni o morir
o haceros de comer.
Sale Cesáreo y los Capitanes.
Mas ya por la frescadilla
salen dos o tres soldados
de una listia barquilla.
Navíos a tormenta desi...
escaparon por maravilla,
y a aquel yo le vi que brav...
porque un hombre salía
a nado con picudice mar.
Si es esto lo que temía,
no hay en higos que esperar.
Este es Cesáreo mi hijo
y en ver...
y su par...
Hombre...
hijo del mar...
Hombre, di...
y que el...
Tanto sol sin juicio quedo,
cielos, decidme si es él.
Apenas mirarle puedo.
Padre, mire aparte.
Di, ¿qué es lo que decirme quieres?
No sé si en mí...
Líneas tachadas
Pero, ¿no le consideras
su mayor enemigo?
¿Pues no le quieres hablar?
¿Quiere un mal casado?
Pues, ¿qué puede suceder?
Deseo,
si puedo, disimular.
Pero ya me ha conocido,
pues me mira tan airado.
A su poder he venido.
Al fin del mar te has librado.
Libre estoy.
Dicha has tenido,
y bien creo.
De mi persona,
no tendrás noticia alguna.
Tu buena dicha pregona
mudanzas son de fortuna,
que ya afrenta su corona,
y aunque me has tratado bien,
tengo noticia de ti.
¿De mí? ¿Qué noticia tienes?
Paréceme que te mientes,
lleno de laurel las sienes,
y fuiste tan poco honrado,
que con soberbio sutil,
lo que un hijo te ha dado.
¡Oh, cómo me conociste!
Columna derecha
Líneas tachadas
Y teneros fue tan malo,
algún infame estrago,
pues cruel naturaleza,
para que yo te...
y uno solo clemente.
Yo soy a quien perdonara
destas madamas hermosas
que tu vana presunción
por quien perdonar no acabara
a estos brazos.
Pues tanta beldad ampara,
ser general de la escuadra.
Para ansí aunque de honor trata
brava envidia tuya...
corona...
y mira si es justa mi queja.
Muy pocas cosas me dejas.
No te parezcas extraña
que a los pies...
no lo quiere la cabeza.
Y pues que tanto te ensañas,
tienes, no es mucho te pido,
no te ofendas de mí,
mal gana yo te ofrezco,
pues en mí castiga,
estos niños han salido
del mar con han de pasarse,
que los remedios te pido,
donde vayas a salvarte,
que a los presos ha vencido.
Lo que me pides me ofende,
pues no te dejas vencer.
Causas tienes de temer.
Ya van aca si sana
vosotros quedad con ellos
y servildos aunque es
con mi pena, mi propia gana
estraña locura hace
yo voy con ellos
perdona
que contigo se disfraza
ya que no les puedas dar
que la dulce libertad
loca vida que han
estas lastimas que llegan
a tormenta daran cabo
padre mi noble señor
si sois diciéndonos qn sois
pues no me quereis creer
huyan huyan
de mis ojos con pre
vanse los capitanes
En fin el lloro se le hace
de nuestra
aunque de
a donde iran
no es mas de perecer
solo se estamos agora
la burla sera de ver
si un hombre que llora
blando el misero de ver
que en estas montañas mora
si yo llorando me veo
y asi fiel a vos llamo
hijo me llamais despues
que un ya perdonado os e dado
yo del ponerme a mis pies
y que se queje de los vientos
vienes pero no se que
que los mismos elementos
se levantan con ira
de tan bajos pensamientos
y levanta y advierte
que como soy tan onrado
y si el mismo desprecio
aunque se vea yo de lado
ante mis pies pone precio
a vuestra
Desconocer
cual es el bien que te a dado
cielos el cuerpo me
que aun mas le pondran
viene a levantar de aqui
cielo le muestre
mira que es tu padre
mia
miente el infame villano
que no puede ser tal brio
hijo de un padre tan llano
y no digas que locura
que te mandare matar
Cualquier muerte que me dieres
sera buena de
solo porque tu lo quieres
Salen los capitanes con alguna comida
sentaos todos a comer
aqui hay bizcocho y cecina
solo falta que beber
de aquesta fuente bebed
a ella manda llegar
y vendras con ella presto
Padre, coma, no se sienta.
Coma aquesto que es compuesto,
y mi padre se asienta.
No hagáis cuenta
de nada que yo, sujetos,
fieles míos,
he de comer.
Magra tenía.
Pues, viejos, ya es
mucha descortesía.
No llega mi...
que aun nos quitará la vida
su justicia de Dios...
pues...
No importa,
necesidad...
quitando ya...
goce de este imperio.
¿No coméis?
No como yo
sin mi padre.
¡Oh loco imperio!
que a tal...
por un poco de pan diera
todo el imperio romano
si agora lo poseyera.
Capitán fiero inhumano
dame un...
con hijos que...
vosotros ya no me queréis.
No me han de...
los que yo...
porque es tanta la sed...
Coman y no dejen nada,
que después la... me da.
Pues esta vez...
que se ha hecho...
Es castigo
cierta locura pasada.
Si esto te viese...
para que come y...
más vale...
Tanta tormenta...
que a los...
Padre, coma,
no lo vea el...
¿Habéis comido?
Sí.
¡Oh dulce y querida madre!
Hoy se ha...
se eleva...
a las cumbres...
pero, ¿cómo no te vi?
Esta hija...
Dios sin duda lo cegó,
guarde...
mirad...
y de beber...
¡Oh quién pudiera...
gozar de aqueste...
que...
ahora...
pues que de...
en...
sin dejarme...
Salen dos soldados con dos cántaros vacíos.
Valeroso general,
que en este breve compendio
de lo que va fiado a vos,
espera victorias tantas.
Del supuesto riguroso
manda retirar la armada,
que la hace caminar a estremos
donde jamás se vio agua.
Es tan costosa la empresa
que de las mayores cansas
a cuantos la intentan;
mata con sed y con hambre.
Y que para más castigo
sirva de galardón cierto,
sufres este mal sin que
se saque al cabo de dudar.
Aquí verás un fin triste
de la vana gloria pura
que deste vano y liviano
de sed las vidas acabas.
Toda aquesta falda de montes
donde el sol sus rayos clava,
secas y blancas arenas,
yermo del fuego quemado.
No ay bosque ni ay charco,
antes toda es despoblada;
de costosos y continuos
males de sudores bañas.
Logran los unos desdichas
y entendiendo que el sol se dobla,
las gentes del agua venida
nos encaran con grande ansia.
Dijímosles vuestra cuita
y como se procura vana
agua para sus navíos
y unos del sediento mal.
Agua procuráis con ansia,
no tenéis que procurar,
que estáis en el desierto
de la sed tan bautizada.
Donde no se halla fuente,
ni vestigio de gozo,
qué consuelo,
que a cuantos decís con ansia,
a les dio y al momento
y ensanchando mi valor
y en mi voz y en mi demanda,
despidió de mi los miedos.
En esta isla, pues, estamos
ciento y cincuenta en la playa,
siquiera si al vano intento
llegó el morir toda la armada.
Que aun que la sed os infame,
y la sed de honor os abrasa,
caen de aquellos cielos
donde el rigor se desata.
¡Oh, Dios, califique mi ruego!
Solo me resta una rara
forma de buscar remedio
si el cielo de sed me mata.
Vanse gritando y sale de improviso Faustino
¿Qué gorra que sea provecho
de tan inútil venganza
pues ya se acerca el morir
y no podrá salvar la vida?
¿De qué sirve el gran poder
si el Dios con que andas en guarda
si agora y de improviso al viento
ve el caso y la vil barca?
Avánzase de vos y de
mí, que quiero, en esta barca,
que al fin por ser mi fortuna,
vencer a los de la mar, capitán.
Y quede a quien, pues que doy
con lisonja a mi vida
de la grave sed sequedad,
en vez de la tosca rama,
la sed de dos duros
buen tiempo para la armada.
¡Llegad, si sois en mi guarda,
si el cielo sed me manda,
mientras que no soy valiente
que en las entrañas del mar...
A la mar con go...
y a que los vientos suaves
puestas para trasladar
cual por los riscos y laves
y en un bajel de cristal
sola que le quede huyendo
Agora que el sol tramonta
Recojámonos en tanto
a ver si entre esta aspereza
si es que muere la pobreza
mi sal con un breve llanto
y veis aquí si pasáremos
la comida que traemos
de aquel fiero, cruel día
y en un cielo si quería
ya lo que basta le daremos
que si no sabe matar
la sed para descansar
el bien huido el mal puesto
Agua padre a un sediento
Al mar buscadla sedientos
¿A dónde si no hay la mano?
Van, y sale el pontífice Clemente y un capitán con una redoma de agua.
Al puerto habemos llegado
de indias si el occidente
descubarca a tu velero
del navío que localcado
es nuestro cielo azul
donde sed y humana
muere la sed que exhala
que vosotros clamáis sed
Y aquí dentro de tres días
murieron de sed por la sed
Cuando el cielo de la sed
beberá de mis manos
Antes gran pastor de Roma
para que puedan pasar
seis días de la sed
de agua dulce esta redoma
que os quede de vida
pues la que a los suyos dio
como Clemente gocéis
que sed de Dios de vida
a redoma y guíe
Pues si estoy tan de él confiado
de Dios que a de menester
agua para que beber
pero ya que el dolor
muestras guarde esta redoma
y sed el par la mía
que quedo donde no había
trabajo que de la pena
y pues sois en quien se vio
gusto de sed y pasión de sed
que es sed de sed que
Clemente dirá a quien
y con vos este consuelo
que da su gloria en un vuelo
sea testigo este dolor
que basta de su temor
pues de reliquia caída
pues el mar amargo
que dulce el consuelo alivia
agua salada del mar
que forma de este vestido
Esta agua que es bebida
de su noble salvador
tomen con confianza de Dios
del Dios que adoráis se guarde
y en vida a nuestra sed de
oh si en sed el navío
del sol viendo el río
Vase el capitán.
Clemente solicita el consuelo
y a vos desconsolados
mueren de sed
los que se os decantan
pues yo que en verdad
ha sido para su bien
que la vara de Moisén
Viene a mi fe convertida
quiero en tu casa meterlo
porque a tal bien he llegado
gracias al cielo dando
de gozo son el encuentro.
Vase y aparece la luna vistosa y los capitanes
Tiendan las velas al campo.
Cuanto se dice se manda
mas ningún remedio veo
ni vista el viento que anda.
Diez mil los suyos he dado
al que me dé un asalto
que se arroje a la grada
mas si a asalto o un salto
esta nave la bastando.
No hay que se pueda hacer
ni el remedio hay quien le vea.
Tengo a Licia descubierta
y a Cartago ya a mi cuenta
haced en una bandera
señora a los que me ven
que guarden.
Es de manera
que se remite al estrago
distante de tal manera.
Luego yo quedo perdido
alguna proa en la mar
al que se eche a mi sentido
a donde está mi valor
que tan poco cortes ha sido
morir como un aleve
aun en eso es tan ligero
dejad me que me queje
que del dolor me muero
salva que luego os ruego
que si toca el proa me veo
porque el dolor me mate
si es que mi paciencia prueba.
Con soplos de mi agonía
para que la pena mía
alcance y se fortalezca
cargamos nuestro dolor
y de la pena crezca
a quien mataste de amor
y de tu ser la grandeza.
Ya marcha a prisa la nave
como se fuera de aquí
que a él no le amanece
ni le ves a ti.
Ya la veo
y que el mar acoge bravo
y que se va a pique un clavo
de armada con una nave.
Huir de Licia pretendo
holgando va como nave
la vela hiela y el viento.
Sube y sale...
Peligro ay de morir
al que guíe a tal farol
sino de salvarme a mí
si se levanta el sol
y huye de mi rigor
y no hay otro remedio aquí
sino que me eche a nado
de vuestra piedad mi
que Licia se vuelve a ir
pues el cielo para mí
majestad de mi dolor
que en su acatamiento hablo
para mi sed dio favor.
Padre ninguno me ve.
Si acaso sois.
Como vacíos ya se ven.
que son cauda de sus ríos
que en han bos son caudolosos
y as que nace del remedio
nace de sus desvarios
mas si sabe al pensamiento
ni aún era formarme en él
ca y a agua nisa fiera
en aquel taje lugar
milagro es consienta el mar
que del mar ponga en su esfera
al qun a a que
esta salada
que no se puede beber
hacen que tengo otra sed
el pozo carm
Sale Cesareo
no ay quien me de un poco de agua
a una sed que me abrasa
que aunque en medio del mar muero
de agua no ay vacia gota
en todo el propio mar
pues a que el mar pases
como la podres beber
que veis que me deja ciego
oy los de sangre mi ojos
y alguna quisistes beber
Felix y luciano son
hijos de aquel viejo vano
de quien su furor se nacio
de el cielo he vi de llevar
de el mar no os fieis de un leon
vas conque ne so corra
es dar a la sed olvido
si he dicho que me he
de un sangre mi bebida
sino os la tocare a ver
que es de vuestro padre ha
yo lo fue
buscando desdichas voy
a sus vicos buelca de
sus dos cielos que os hara
y ay de aquel de verle dar
de del mar de verla
de que el ayre y la
con fiero vil desdichado
como medio por que el
nunca deje de alabar
y a mal plan de dar a beber
y cuando abran amparo
mas antes y mas crudo
que en el sepulcro notado
un clavel de acabela
donde vuestro nombre si
la vida de
ya os tengo remediado y
a beber de bebes vos
que de el de fama
de bebitos y revueltos de
que esto
al guxa a quadal
podras
de su valor
que quien su tormenta
de el sol que bien
asiente sono la bestia
a quíen que se encierra
en la fiera su
de el mal los brutos
como en necedades
y donde el sol se
ve este a quien
la gente entre los ramos y si no con los bra
cosa de mangados como que sean prado de ellos
¡Oh, hazañas del mundo solas!
¡Oh, viejos desatinados!
Que en cosas del mundo pasa.
Para que de sed se priven,
al sediento que venía.
¡Oh mortal, que lastimado
mis propias venas rompió!
Bebed mi sangre, sangrado,
y agua no puedo hallar.
Con tan libertada llama
de las de mi sangre ufana
pues es la que os ha de dar,
y de sangre de sus venas
el socorro; pues no
que no pudo merecer
quien de comer no me da,
perecer de sed se ve.
De los tormentos que se ven,
este es el más deseado,
que no es por la sed a quien
pues que muero desangrado.
¡Oh cielo, tu sufrimiento!
Viose tu noble piedad.
Llega ya, mi corazón.
De la ocasión me aprovecho,
que soy necio si la guardo.
Madre, ¿qué es lo que has hecho?
A priésale el brazo,
que yo la sangre le chupo.
Llegan cada uno a su brazo
que tienen la sangre ya.
Libres aquí que os ha dado
la de no estar en nada.
Dadme a mí, que bien queréis,
que bien enternecerá
la sangre aguardada
para matar la pasión.
De mi hijo es la obligación.
De mí la sed mitigad.
Bebed, hijos, de dolor.
¡Oh, condición humana!
Si eres la sangre cristiana,
vuelve a ser a su dolor.
¡Oh, fiero y duro partido!
Muy tirano y corpulento,
pues no le da el sustento
a sus fuentes.
Toma el destierro al efecto.
Como la amorosa fuente,
después que con ansias fieras
sacian mi sed, vengo aquí.
Tornen a apartar de aquí,
que ya no hay agua.
Pues a mi sed me acudid.
Quitad de mi lado las manos,
hermano, y ¿qué es hacer?
Hijos, ¿dónde van así?
Que a mi pecho alimentáis.
Si por amor os levanta,
de mí le amo por temor.
Su hijo soy, no he de echar
cosa que al verle no cuadre.
Bebed, por mi provecho,
vengo de sed a carecer.
Si bebe en vuestro pecho,
¿qué talor mano... no haré?
De sed me voy abrasando.
Suelta, Fausa, suelta y bebe
de los que te están mirando.
Si tal sufro, ¿qué haré,
Fénix, tenle fuertemente?
Primero me hará pedazos
que deje sangre, si alimento.
Pues ¿qué para mi no hay brazos?
Padre, hagamos otra fuente.
Echa mano a una daga.
Sangre de mis venas salga.
Pues ¿qué están haciendo aquí?
Que me va a te... en vellis,
hermano si seáis ruín.
Clemente
Si a mí me decís bien decir.
Claro, y resplandeciente
quedo, que a quien sea traído,
donde el pesar se te aumente.
Vengo
Te sabían teñir, oh tirano.
Es la obligación
que te tengo.
Mirad a vuestra mujer.
Verás, ¿qué hijos tengo?
Que eso he querido yo hacer.
Dejad, no me preguntéis
que no pregunto a los que...
a mi mal y a su mérito.
que la fuente que pido
me den o mi sufrimiento
verás del todo rrumpido.
Pues veis aún hombres sedientos
a quien sabéis ser fieles
que fuente sabéis turbar
dádsela de buena gana.
Para que quedo pasmado
ves aquí la fuente humana
que es Aret aprocurado.
No padre su sangre
parad a mí de beber
y a Aret pido juro
beber sangre
Ya bebí
no, que no te dé lugar.
Pelícano lo guardo
de este mismo pan si en lugar
por la mespado el mudar
o el de su mandado estar.
y tú la sabrás de hacer
si merez hera a los seraf.
de no a prender a ser
es posible que beberás
la sangre que te dio ser
cuando Dios descansa y tienes
Dios no te ha ganado
vuelos por mí y tú los tienes
mas si pareces de sed
alguna disculpa tienes.
A todos has venturoso
o sin que pida su razón
solocar viera el barón
su si basallo y apien que vio
bebed vos por Dios el patos.
Arrodíllase
Y no y pido en mi dolor
de los tragos humanos
cuyas manos se ensangrentaron
el trance pasado hermosos.
mirad qué das soberanos
estos que pido no den
no el cáliz a mi merced
sino el agua de su sed
porque de él postrado ve
condenado a sed y amor
que tuvo el labio de amor
si se levanta barón
Via podade pa a lección
no su frío ser vagamundo
yo en un infierno profundo
qué boca la que sabe
Sallen refrigerio en sed
y en su ardiente sed no halla
de que beber en la batalla
si fue sagrado en su sed.
no ay más pido trago ardiente
que se lo dio en su razón
pues lloró su santo don
el que no po de sediente.
Via yo sin mi cobardía
y adónde as que cesitara
que no ay dolor en la vara
en mi nombre y a quien o.
Tocan ya briendose una nube se bera cordero sobre una peña
si a pedir di mi consuelo
venís a grado cordero
como yo vengo el postrero
si el cordero posa y ca
y agua os pedimos que es de ellos
pero ya el verde Dios trino
pues se ha visto en lo humano
que eres su perla más bella,
rosa que a su pena es parte,
pues que de su sangre es fuente,
cuya divina, perenne parte,
más que fuente vi que corre,
que ya a ver a Dios te apartas
llénense mis sed sedientos
y mis sequedades corran.
Venid, que os doy de beber,
que mi sangre os satisfaga,
tengo sed, pero es de ver
que la sangre de mis venas
cae, y os doy de beber,
bebed y sed no tendréis,
venid, mi sed os detenga.
Condición y mal extraña
en que se cae mi fe,
dudar quiero, y que me vea
a Dios, que le pida sed,
esta mi sed, y mi pena,
Fausto, o milagro grande y vivo,
grande, y divino misterio,
del Dios que ha de ser visto.
Ya oigo a que llega a beber.
Hijos queridos de mi pecho,
con que limpie os ha dejado,
a su divina grandeza,
Cesar, ven tú, y bebe,
mirad que mi sangre os doy,
bebed de vuestras almas,
que toda el agua de amor,
pues como verdadero pastor
os he buscado aguas frías,
matad esta sed cruel
por quien hoy me llama madre,
pues como Jacob el fiel
quité del agua la piedra
para mi esposa Raquel.
Todos han bebido ya,
solo Cesareo no bebe,
no sé qué causa será.
¿Qué es esto? ¿Que no se mueve?
¿Cómo tan confuso está?
Si tu sed era mortal,
¿quién del remedio te arredra,
habiéndole hallado tal?
Llega a beber de esta piedra
que es piedra espiritual.
Solo en ver que no te mueves
me da tu mano a entender
o que contrarios te atreves,
o que no quieres beber,
o que solo sangre bebes.
Cesar, mitigad tus penas
en esas ondas cristalinas
de misericordia llenas,
que estas son aguas divinas
y no paternales venas.
Todo es cierto cuanto dices,
Pastor sancto y celestial,
pero no te escandalices,
que no bebo este cristal
hasta que no me bautices.
¡Oh, dichoso si me dieras,
desde hoy mi hijo serás!
¡Oh, querida oveja mía!
bañada en agua estáis,
y nuestro pastor se alegra,
que hoy vuelvas a renascer
nobilísimo Romano.
Con el perdón quise hacer,
romano quiero ser,
de modo que se ha de saber
que este mundo es el imperio,
toda la tierra con llave,
aun no en cauce de un puerto,
ninguno salir, ni pase.
Y no han de ver el firmamento,
no me ha de faltar gente
que todos los que he de matar,
que yo he de saber de manera,
que han de temblar mi nombre.
Perdona, padre y señor,
que un ingrato y alevoso
romano infeliz, traidor,
ya que perdón no merezco,
que el acero he de recibir,
pues quedar sano creyendo,
la doctrina aprendiendo,
de que te has de ofender.
Al martirio me ofrezco.
Vase Cesareo.
Bebe, hijo, la sed aplaca,
con esta agua milagrosa,
pues quien bebe en gracia la saca,
templará el agua rigurosa,
que te sirva de triaca
y a tu pasión furiosa,
que te saca del abismo
del mundo, a quien ama tanto,
con el divino bautismo.
Salen Felix, y Luciano, niños
Aunque a los fieros contrarios
quebrantan tu sueño fiero,
y amigales, hoy, amigo Luciano,
que placeres nos previenen
recibieran, a ser verdad
que ven a el bien sonado de amor,
conozce alegre, aunque nazca,
si fuere una eternidad.
Tu cuerpo, y no despertara
y que alegre, y que si abriera
para alivio de mis fronteras,
súbita, no se ocultara,
sobre su mano que animan
en fausto, y se trabajan,
y las parias, le abonaba
una corona amigable,
que ave su cautiva fuerte
pierda y por otra la trueca,
y en quieta paz gobernaba
su imperio contra su suerte.
A tu estrella rigurosa
solo nos promete ansia y penas
no coronéis de dolor los ojos,
deja la duela gloriosa.
Si los suspiros justos son
ser no es mi parecer,
que no tienes que crecer,
llorarás tú y lloraré yo.
Sale Matildio en hábito pobre, y Faustino viejo, preso.
Aunque hoy vea descubierto
consentid, señor, mi fee
que procediendo de amor,
con baldón no ...
cuidado de vos ...
regalaba de mi vida,
que vamos de mi en pos,
gracias, señor, a mi pasto,
que a un jayán fiero y robusto,
que el corazón le encendió,
de ir a los pechos de Dios.
Pues que de haber vencido,
con triumphos y gloria a Dios,
y hoy colgado y sin valor,
me vuelven a atormentar,
mientras que vive un traidor.
Ya que he llegado a vos,
quien te ha puesto así, señor,
preso y maniatado así,
por que ahora, ¡ay Dios!,
mas, oh mundo engañador,
que hoy a todos te vendes,
en un abrazo fingido.
Diez dias.
Tan gran merced
nunca os hara el cielo,
que aveis sufrido la sed?
Agua traygo en mi corchuelo,
y es agua dulce, bebed,
que os he cobrado aficion
tanto, que a beber os diera
la sangre del corazón.
O joya verdadera!
Dete el cielo el galardon.
No acabas de beber,
no la tenemos.
Pues no?
Esso como puede ser?
Un pastor nos la...
apeada una fuente ayer.
Que pastores?
Del romano,
de san Pedro sucessor,
desterrado por tirano.
Y quien es esse pastor?
El Clemente nuestro hermano.
Clemente se llama? un hijo
tuve de esse nombre yo,
de oyros me rregocijo;
mas como el agua os saco?
Con una oracion que dijo.
Soys rromanos de nacion?
Roma fue la patria amada
que nos dejo su aficion.
De Roma estoy desterrada,
unas mismas penas son;
mi historia, que es peregrina,
aunque os ha de hacer llorar.
O mujer, casi divina,
comienza.
Aveys de escuchar.
De padres nobles nacida,
me crie en los mismos brazos
de mi madre, que no quizo
entregarme a otros estraños.
Crecio, crecio mi hermosura,
despojos de los mil engaños
con que se emplean riquezas
y aumentan rrosas y agravios.
A los quinze años caseme
con un senador rromano,
de costumbres pio y de buen grado.
Gentil me crio mi padre,
mas un dia predicando
el gran Pedro Galileo
la religion de Cristo,
enseñeme y bautizeme;
pero no con un senado,
de la patria desterrada,
que es el castigo ordinario,
trájome a Licia un navio,
donde estando ya acabando
con esta enemiga sed
que ha muerto a tantos cristianos,
en este cerro dichoso
me trajo un angel bolando
agua sin duda del cielo,
que me ha durado diez años.
Me rrecogi en esta cueva,
donde pocas veces salgo,
donde mis...
la patria eterna esperando,
entre otras muchas memorias
estando a solas orando,
de una inspiración del cielo
supe cómo son cristianos
mi dulce esposo y mis hijos,
porque dejé en Roma cuatro:
que el uno se llama Clemente,
como dije a vuestro celo;
y dos que dejé de pecho,
Félix uno, otro Luciano.
De la misma inspiración
supe que estaban, Señor,
en aquesta isla sedienta,
ya he salido a buscarlos.
Abrázame, madre mía,
a tu Félix da los brazos.
Y tú, abraza a un Luciano
que es este tu Luciano.
¡Oh, hijos de mi alegría!
no puedo creer que os hallo.
¿Qué es de Faustino, mi esposo?
¿Qué es de vuestros dos hermanos?
Aquí vendrán, madre mía,
pero yo voy a buscarlos
para que os gocen y vean
al cabo de tantos años.
Mi sueño ha sido verdadero,
pues que a mi madre hallo,
y a mi padre según esto
espero ver coronado.
Dentro.
¡Áncoras, áncoras, eh, ho!
Sale Anfidriano.
Marinero, llega el batel
el puerto de Licia piso,
desembarquen mis soldados.
¡Lucio, gran cantidad de navíos
a la marina han llegado,
que enemigos son, sin duda,
huida, madre, que huyamos.
Vamos, llevad a Faustino,
y recoja a hijos amados,
los enemigos nos miran,
el huir es excusado.
Tocan cajas, y sale Anfidriano, general, y algunos soldados con banderas.
Desocupad los navíos
para pisar arenales,
crueles soldados míos,
que aunque venís a dar penas,
no vengo de ello vacío;
manda el sacro Trajano
que a toda Licia destruya,
y que no quede cristiano
que el fiero castigo huya.
El bando cumpla su mano;
supo cómo se quedó
en Licia el caudillo ya fiel
porque un amigo privó
de su vida con Ysabel,
morirá pues me ofendió.
En su error voy matando
con inmensa crueldad,
De esta gente estoy temblando.
Soldados, al reo buscad
a quien yo vengo buscando,
que pues con trato villano
ayer me quitó el bastón,
vuelvo de nuevo, lo gano,
en venganza y galardón
ha de morir por mi mano.
Mas esperad, ¿quién son estos
que a nuestra presencia están
a mis crueles disgustos.
Pues si ellos serán
tan fáciles como estos.
Aún peor, os
que quiero que la venganza
desde hoy comience aquí.
¡Ay, hijos de mi esperanza,
a qué tiempos conocí!
Y vos, crudo general,
cuyo ejecutar me admira,
no me los tratéis tan mal.
Quita, mujer.
Hombre, mira que soy madre natural.
La muerte...
¡Hijos bellos!
huyen los niños
Huid del crudo rigor.
¿Qué esperan? ¿No van tras ellos?
Aunque dé gritos su madre,
ni se ha de apiadar de hacedlos
de qué sirve porfiar,
que la tuya y la vida
hoy no os ha de quedar.
Soy la primera ofendida,
tengo por qué me quejar;
piedad, ¿por qué me dejáis?
Pues a mis hijos maltratáis.
Sin fundamento te quejas.
Cruel, ¿por qué no me matas?
Haré lo que me aconsejas.
¡Madre, vengan a valer!
Se van los niños
¡Madre, sáqueme del lance!
Den gritos dentro
¿Qué tal, os manda su hacer?
Verdugo de mi esperanza,
causa de mis padecer.
Vete y deja, ve a llandar.
Un bronce, que es disparate,
y que se tan de lugar
que hasta que en fin me mate
a nadie puedo matar.
¿Que no me matas? ¿Por qué?
Los gozos tuyos no es cierto.
Voyme, por tan ingrato, sin fe,
y he de ver mis hijos muertos,
y envidiando su morir.
Vase
Desta manera me pago
de la vez, de lidia y de furia,
cante en sangre mi furia
que del cielo hacer un lago,
y geromica no se fío
de hacer solo en un día cierto
solo vengo a vello muerto,
y muero solo por vello.
Sale Cesáreo solo
Quien ha dado tal sinrazón
no tuvo razón alguna.
Este es Cesáreo, fortuna,
gocemos de la ocasión.
Oh, quien quisiera que seas,
ves, sin tener miramiento
que no fíes obras de hombres
pues los niños, a lance los
mas de qué sirve cansar
al cielo con voces fuertes,
que han de evitar estas muertes
pues no se han de vengar.
¡Oh, Ansidriano! Ahora buena,
este es cruel león
por cuya causa está llena
mi alma de alteración,
y de mi sangre la arena.
Si te vienes a vengar
del casto que te quité,
también me puedes matar
que, como desmaya la fe...
La fe me ha hecho amansar
y el fiero soy
y sois quien
fue traydor y a él leal,
y aunque mil muertes me den
bien se pague cualquier mal
no con mal sino con bien.
Y Cristiano soy, y por él
de Cristo quiero morir,
porque llegado a entender
que a quien sirvo de asistir
d'él se deja y se vence,
amigos, manos al muerto,
matadme también a mí.
Eso será lo más cierto.
Si muero por Cristo, sí,
solo por él sangre vierto.
Salen los dos capitanes.
Derraman su sangre, van
los dos golpes bien ciegos.
O qué penas los me dan.
Oye los ynocentes ruegos,
agora veis a dos estar.
Veis aquí al fiero aquel
que del bastón me privó,
yo pienso vengarme d'él.
Piensas que me espanto yo
de tu amenaza cruel.
Llevadlos que en mi presencia
causan enojos y de dar.
Obedezco la sentencia.
Moriréis en prisiones ciegos.
No morirá mi paciencia.
Vanse todos y sale Matidiana sola.
Ay soledad frondosa,
funestos pynos, encumbradas palmas,
blancas y puras rosas,
mostradme aquellas ynocentes almas
que se me han encubierto,
mirad que muero de pensar que han muerto,
huyendo de heridos,
no sé qué se me han hecho, no los veo,
dónde están escondidos,
o fieles prendas de mi fiel deseo,
mostradme esas heridas
dentro en mi alma dadas y sentidas.
Sale Faustino solo.
Todo es gritos y quejas,
obras son en efeto de Traxano,
mas di por qué te quejas,
han de dar la muerte a algún Cristiano
cuya vida deseas,
permita Dios que su venganza veas,
yo también peno y lloro
porque aquí se apartaron de mi lado
dos damas que adoro,
estoy con pena si las ha topado
este cruel verdugo que de nuestras cervizes quita el yugo,
vístelas por ventura
dormir y descansar entre estas peñas,
con la mucha ternura
que las has visto padecer me enseña,
qué es de mi Luciano,
adónde está Félix porque lloro en vano,
no respondes, amiga.
Mis hijos son los dos,
también son míos,
su pena me fatiga,
y quisiera besar sus labios fríos.
Mas, ¡ay!, así se me ha escondido
el uno casi muerto, el otro herido.
¿Eres tú mi Faustino?
Faustino triste soy, mas tú ¿quién eres?
¿Decirlo determinas?
Decirlo determino,
soy Matidiana.
¡Oh gloria de mujeres!
En tiempo te he hallado,
que pierdo el mayor bien que Dios me ha dado,
y en esto la vivo,
lo que aquestoy de llorar desatada.
¡Oh corazón altivo!
¡Oh en grande victoria coronada!
Dime toda tu historia.
El tiempo mismo te la hará notoria,
que agora de presente
busco a dos hijos tristes, nos importa,
cuya vida inocente
el crudo filo de la impía corta
por una injusta mano.
¿Arremetió a mis hijos el tirano?
Mas, ¡ay presencia triste!
¡Ojos que tal ven, cómo no mueren!
Sale Félix atravesado con una lanza.
Ciego sol, ¿qué heciste?
Todos los que en la isla se hicieron
tiranos, si son tales,
y fieros, homicidas y crueles,
y ya yo no puedo, cansado,
sangro todo el monte de yuso
con sangre propia regado.
¿Qué es esto?
Yo que me quejo,
yo que muero alanceado,
yo que me sobra el dolor,
yo que el aliento me falta,
y la sangre con honor,
porque aquestas penas esmalta,
alanceado por traidor.
Abrázase con su padre.
¿Qué es aquesto, hijo amado?
¿Quién te me ha tratado así?
¡Ay Jesús, a dónde he dado!
¿Que al mismo tiempo perdí
que pensé haberos hallado?
¿Qué es de tu hermano?
Iba ensangrentando las yerbas,
después en trecho le vi,
id le a buscar por más señas
que le hallaréis como a mí.
Entra Lucio como Félix.
Por el rastro que has dejado,
hermano, en sangre teñido,
te he seguido alanceado.
Venid, venid ciervo herido,
vuestra fuente habéis hallado.
Venid, dadme mil abrazos,
que en los dos costados míos
os quiero hacer pedazos,
que os goce en mis brazos.
labios negros flojos brazos
color de rosa cortada
en la furia de los celos
dulce lengua ya turbada
mi hijo mi bien mi amor
sois mi madre amada
cómo os he hallado aquí
para que mueras de celos
pues cierto y justo fue
pues ahora cruel postrero
aunque sangre entre los dos di
que tenedme muy fuerte
que ya a vuestro poder
viene a sacarme la muerte
no me queréis defender
pues adiós
muere
¡Oh trance fuerte!
ya es muerto y ya se acabó
toda la esperanza mía
pues adónde quedo yo
espera mi compañía
baste ha llegado eso,
adiós, madre, que ya quiero
acompañar a mi hermano
y qué, mi hijo
ya muero
un Dios por soberano
Él te ayude
en Él espero
muere
Ahora plantas arrimadas,
hijo, que caído quedáis,
y como ramo cortado
cepo del tronco os mostráis,
que no del todo desgajado,
mas aunque el temor me atierra,
pues mi honor no os da tributo,
quiero pasar a otra tierra,
que aunque tarde espero fruto
quien tanto cuidado encierra.
Vase Faustino y lleva a Félix.
¡Qué agravio es este, hijo mío!
muertos yacéis, y yo abrazada
nunca más en hijos fío,
pues huye el alma sagrada,
dejándome el cuerpo frío.
Fénix cierto que huyó
del montero que le agravia,
donde mi amor halló,
se viste de clara rabia
que muere donde nació.
Y moza y tierna vera,
donde sea mi pena profunda,
esta historia la primera,
y seremos segunda,
que os entregue a la primera.
Vase y lleva a Lucio, y sale Clemente con una soga al cuello y dos capitanes con él.
¡Oh dichosa alegría,
que dejo aquestos hierros!
¡Oh invidia de suerte mía!
Dadme el parabién, que muero
porque viva mi alegría.
Lo den en ese tragantín al sano,
que Clemente vaya a mar.
¿Y más si no hay embarazo,
que me eleve a mortificar,
en el agua como grano?
Pues muy engañado está,
que con dar fruto del lado,
aunque a las aguas me da,
que el grano por Dios sembrado
en las aguas crece ya.
Tirad un cordel de una nave,
le atad, porque lleve peso.
Antes fiad aquí en grave,
agora que todo lo dejo,
voy a volar como un ave.
Haga el mundo en mí venganza,
pues hacéisme favor,
que porque es despojo, el cual canta,
frío, laso y de tremor,
que amor nace esperanza.
Esa le atad al cuello,
para que aprisa se hunda.
Hacedme mil en ellos,
que esta es la bala segunda
con que la muerte atropello.
Aunque habéis bien descubierto
vuestro intento mal fundado,
pues como a barquío abierto,
ancora me habéis echado
antes de llegar al puerto.
Y mucho me puedo quejar,
pues porque más tarde llegue
a mi puerto a descansar,
me echáis porque no navegue
ancoras en la mar.
Sale Anfidriano, general.
Ya a mi ninguna llego,
ya lo que se padece, india,
es muerto Cesáreo.
Aun
que lidió y muere de invidia,
y pres de quince me ladió,
como un herido leopardo
es quistión de penar.
Sale Cesáreo con corona de saetas, ensangrentado el rostro.
Sea al mundo manifiesto
que muero por confesar a Cristo,
y muero por esto.
Esperad, hermano mío,
o fía la isla del cielo nos,
llevadme el alma que ya vio,
que pues amarras lidiáis,
Cesáreo, que sois navío,
este tirano que suele
medirnos en los pesares,
no da por qué me consuele.
Ancora a ti con que pares
y a mi pluma con que vuele
que tomo remate tan lleno
de celos y tu por ygualar
mi mal traza tuyo bueno
dice que nos quiere dar
a mi espuelas a ti freno
Tienes tambien medido el uno
que aunque mi mal conozcas
quieres que este laurel
crezca y adorne tus sienes.
valgame Dios buena estrella
su sangre detener
puesta al ruego de ella
que oy la quisiste beuer
y agora que es de verse halla
entonces de enojo llena
con vuestra ingratitud.
pero ya no le consiente
porque resulta salud
y beued agora veneno
De aquella gran bida
de honra y pompa humana.
como por natura loca
la bestia sangre sana
te sangra de la cava
y sano es buena passion
de cobrar la banca tales
hasta me purgar don
destas heridas mortales.
saber que por Cristo son.
y pues que cual nave pensas
ir al cielo a navegar
pido en tu gloria inmensa
debes advertir el pesar
que tengo de sus ofensas.
ya agora vas por su grado
que me bendigas deseo
que ves aqui arrodillado
el soberbio Cesáreo
en hijo humilde trocado
no te apures pedir
que si Dios eterno viene
si nos han de rrespetar ir
los gozos pues mueres y tienes.
antes que quiera el morir
pero con todo bendigo
mi soberano pastor
la luz de Dios sea contigo
como es suma de valor
crezca contra tu enemigo
vayas derecho a gozar
la beatifica vision
con sello particular
que es la mayor bendicion
que un hombre se puede dar
muere Cesáreo y prosigue Clemente
Y ya es muy dichosa paloma
llevó que do de consuelo
mi pena en su gloria es calma
pues juntas llegan al cielo
mi bendición y su alma.
Oh mar, tú santo en privanza
con Dios me vas excediendo
pues con desigual bonanza
vemos del bien que pretendo
nuestro ir la esperanza.
Qué bien fas fiero Anfiriano
hacer de este cuerpo abierto
echarle al mar con su hermano.
A mí vivo y este muerto
porque llegue más temprano.
Llevan a Cesáreo a la mar.
Vaya a el mar.
Recibe oh mar
la más estimación
que el mundo te puede dar.
Dilo recio porque te oiga.
Oye deidad brava mar
oye furioso elemento
y edifica en tus entrañas
para los dos monumentos.
Estas lápidas esperas
y él las cumplirá al momento.
Ya se labra una capilla
dentro del mar y un muro
y una legua de ladrillo.
Si yo fuera luego os juro
que viera esa maravilla.
Esa palabra te pido
que cuanto al mar le pedí
lo verás sin duda cumplido.
A la balsa quita de hoy
que pido sal que fiel creído
vuelve a aquel alto navío
vuelve de la más alta gavia
al de dolor.
Yo confío
que fría la rodeara vía
que se purifica el río.
Yo mi monte quiero cercar
y ir ocultos los ojos.
Cúbrenle los ojos con una cinta.
Más quisieras ver el mar
que de mil muertos despojos
le verán todos triunfar.
Áncoras pesadas fuertes
de bronce o metal formadas
que hoy os halláis a mi muerte
y os haré una iglesia en vida.
pues que tan tuya es mi suerte
juntos seremos los dos
ejemplo al mundo algún día
que pienso pedir a Dios
que ninguna hay más errada
sin su iglesia, sin vos.
A Dios, Padre ruego yo
viva, y cansada quede,
que para mí no es
dejad el vivir de la tierra
por el morir en la mar.
Llévanle todos y sale Faustino y Meridiana.
Ya basta el glorioso lloro
padres hijos queridos
llorad pues con mas decoro
pues fuimos esclarecidos
cantan a Dios en su coro
y adorad a que alcancéis
que aunque dio al suelo posmuerte
Dios diga a los esperanzas
como Clemente no advierte
estas mis buenas andanzas
a donde está su cordura
que no vino a andar suspensas
siguiendo a la sepultura.
No lo sabrá, no lo ofendas.
Según es mi desventura
de Clemente y el deseo
Descúbrese un navío y en la gavia más alta una cruz, a babor San Clemente, llega al bise con el ancla, el cuello suelto, y todos oyen sirenas con ella, y prosigue Faustino.
más que es aquesto que veo
Santo cielo soberano
que hayáis grande año creo
ay, Clemente, hijo mío
que es el temor como nave
que veloz mi cara con frío
pues nunca a la gavia sube
el piloto del navío.
Vos de la nave dichosa
de la iglesia sois patrón
pues ¿por qué ocasión forzosa
oy tomáis la posesión
en parte tan peligrosa?
Pues para Clemente allí
no sé que pueda gozar
sin animo castiga, di
no faltas más que caer
caeré mejor que subí.
Bravo mal, porque alguna día
mi venganza se publique
desojo hassel y mi vida
haréis que se edifique
la capilla que os pedía.
Parece...
muero
A dejarle ...
hoy de nuevo mil pesares
y nuevas penas espero
Clemencia piadosos mares
que os ha negado un cordero
y el mar brama en agua buena
hoy muere la luz del mundo
oh pezión de monstruos llena
para que Jonás se funda
no abra segunda ballena
si en fe de mi ruego fié
merecer ver maravillas
ya las que yo lloré
ni miréis que en sus orillas
acogimiento le dé
no abra nubes sin que le halle
donde le pueda sacar
y deje de tragarle
ballena que buen manjar
y no quieres vomitarle
voy a echarle al mar cruel
Ten afligida matrona
que aunque eres madre eres fiel
soy fiel y persona buena
que nunca madre cruel
Como me pedís que...
Si tan grande es mi...
haya en vos paciencia
dolor y penas pedí
donde está vuestra paciencia
Sale Cristo. y los dos capitanes.
no lloréis porque lloráis
cristianos dadme ejemplo
que ya el mar no es enemigo
que a todos nos ha de librar
Clemente recobra vida
quede niño el agua salada
y en el mar fabricada
una casa notable y ancha
dentro del mar se ha de ver
tres mil veces capilla
no veis esta maravilla
Sancto Dios que puede ser
el mar se va deshaciendo
y descubriendo el arena
y de admiraciones llena
sueno acaso durmiendo
un sumptuoso edificio
nos nace del mar
a la cual deba alumbrar el cielo
que es su luz codicio
Descúbrese una capilla y en un altar S. Clemente con un pan casira al cuello y Cesáreo. y niños con las lanzas con buen orden y un ángel.
Después que ciego
el Capitán rromano
desterró al pastor Clemente
a quien anegas de grado
por no aver do preste fiar
los ángeles le labraron
iglesia a modo Capilla
Da buelta con sus hermanos
Tres millas del mar adentro
este Asirio que cansado
pero por horden del cielo
se descubriera cada año
Retrayéndose las aguas
como las del mar Síryano
otros Cristianos fieles
honran el cuerpo del sancto
que en el cielo está a la mar
y aquí sus cuerpos honrrados
Cúbrense todos
Cristianos oy os deoy
todos lo somos contigo
Ya hijo no me fatigo
tan feliz como embidioso
Levantose en una ciudad
donde viuamos seguros
de Trajano y su crueldad
yo se como enien los muros
y así a la edificad
pues la aueys aproueydo
de aguas Pastor Clemente
Poblarla con mi gente
y aquí pasaré la vida
y contra fortuna varia
quiero que su nombre sea
por Clemente Climon vea
y por Cesáreo Cesárea
Hechar suertes determino
a ver que nombre le dan
y en la Ciudad Reinarán.
¿Quién?
Faustino, y Maxina
Ya nuestros días cansados
mas son para descansar.
Tan vieja y tan fatigada
mas que Dios me hace merced
a todo estoy obediente.
Este es el Pastor Clemente
en la Isla de la Sed.
Fin de la Comedia De la Isla de la Sed.