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디지털 텍스트 El apolo deseado

공개일: 2026년 8월 22일

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El apolo deseado. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/apolo-el-deseado.

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EL APOLO DESEADO

Jornada primera

Pag. 1

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Personas

Minerva.

error.

ocio.

Apolo.

delirio.

prudencia.

Amor.

Zelo.

Cupido.

[ilegible].

Jove.

y las musas, ninfas

Introducción

Ya del cerebro de Jove

fragua de alientos sagrados

afectando maravillas

sale el dedáleo parto.

Ya la magnesia Ausonia

madre de invictos sabios

arrebola mil primores

en conceptos esmaltados.

Con prendas prodigiosas

aúna el indiano oceano

ni se ostentó más lozano

ni dio más perlas armado.

Nuevas divinas [ilegible]

dio a luz del Píndaro

hija del gran bosque

madre de Argonautas [ilegible]

No más valiente Jasón

ni más inquieto Tifis

en busca del vellocino

vomitó la ancuda Argos

cuantos alentados héroes

la gran patria ha fraguado

con las armas [ilegible]

de pertrechos literarios.

Ya mira mudo el norte

de nuestro hemisferio sacro

[ilegible]

[ilegible]

de las alegres riberas

endurecido el vado helado

el raudal de plata aprisa

por los campos africanos.

Y a la nevada cumbre sube

del gorgóneo collado

centro del hijo de Delo

de las musas rico estrado.

Ya pisa aquesta deidad

ya se esparce por los altos

ya mira la argentería

de los ríos encrespados.

Brilla con airoso aljófar

por las aguas plateadas

de lucientes [ilegible]

[ilegible]

ya retumba el eco vario

en este monte de letras

o científico Areópago

más sabio que el de los griegos

con sus graves Aristarcos.

Pag. 2

Consagrado a los agüeros

no de Marte ensangrentado,

sino al aspecto benigno

de Júpiter soberano,

en dotes ricos licores

de los cristales castalios

lisonja son de la vista

por guijas culebrando,

entre espesos laureles

lauro diademas sabios,

retocados con reflejos,

zarcillos del sol dorados.

Coroa la deidad cruda

con sus combates y azares,

ostentación de alones

literaria amazona;

librea de oro reluciente

libres por el aire vago,

del albergue de la ciencia,

tejidos entre topacios

faldones de plancha blanca,

frisados de oro de aljófar,

símbolo de ciencias sacras,

castálicos ingenios,

rozagantes angelados

entre limpia argentería

con matices azafranados.

Sube cual nueva Minerva

con científico aparato

cual Cintia tras los desvelos

sus pasos enderezando;

en busca va de su Apolo,

no ya del de Delo honrado,

pastor en selva de Anfriso,

y presidente del Parnaso,

aunque fue hijo de Latona

y del que fulmina rayos,

con su rostro rubicundo,

con su cabello dorado.

Amor otro le ha prendado

por ausencia del primero;

digo del gran Escribano,

hijo es, digo, de la providencia

y del gran Dios el agrado,

que para correr más ligero

calza acicates alados.

Hijo es enviado de Jove

del Olimpo al monte sabio,

por defender a Minerva

de las simonías soez erario;

a Cristo digo amoroso

rayo del ardor de Ignacio,

de las musas caro coro,

de Minerva Apolo claro.

De verde hiedra y verbena,

de espadañas coronado,

con olorosa mosqueta

los aires enamorando,

que rija su docto coro

con compases acordados,

con graves contrapuntos,

con bonetes literarios.

Viuda la grave lira,

con falsetes de regalo,

con mil falsetes ligeros

con baja desconcertada,

mal al compás placentero,

sus quejas va empadronando,

dejando falsa aparente

gastada, disimulada.

Pues las ninfas del Carmelo

en su cónclave sagrado,

la venida regocijan

de su Apolo deseado,

y castalias sus corrientes

con raudales argentados

de cristales lisonjeros,

para hacer fiesta formaron

con más armónicos puntos

al ilustre senado.

Yo, que su falta animo,

de sentir el agravio.

Liras.

Cuando a su Apolo recibe

Minerva, amada, alaba

la mejor que entre palmas

mide aliento y torce labio.

En señal de regocijo

sale vestida de gala

con dos augustos dioses,

de oro fino, uno de plata;

en busca del noble dueño

con la cabeza enlazada,

ya de ricos y finos lampos

y en vez de trenzas doradas,

las mitras, los campanarios,

mil rumbosas fuentes

dan a Apolo alegre salva,

con clarines acordados.

Venga en orabuena

a nuestra buena venida

mi Apolo sacro

y a su gran Minerva.

Coro.

Sale Minerva sola.

Minerva.

Fatal desgracia, dolorosa historia,

tragedia al vivo de mis tormentos,

y total escarmiento

de los engaños de la humana vida.

Este es el merecido monumento,

es esta de Minerva la memoria

de su ínclita gloria;

acabóse, pues, su edad florida,

fue corta de sus días la medida,

pasó mi pompa, pasó mi alegría;

el inexpugnable y constante pecho,

en un polvo deshecho,

amarga suerte de tiranía,

que al fin Minerva, postrada, yerta,

de los hados el rigor y desventura;

será, oh mi Júpiter presidente,

de las facultades todas y ciencias,

contra las resistencias

y tinieblas de la ciega ignorancia,

si quiebra tu piedad y excelencias,

con las armas del miedo desterrado,

celador con la formal arrogancia

de su santa constancia.

Oh de Palas fortuna desastrada,

agudo remate, providencia,

éste en esperanza,

el feto que Júpiter engendrara,

que aun de dudar, sin Apolo está,

o mar resuena mi afán.

Sale Esperanza triste, y Ocioso.

Esperanza.

Ay, qué triste lamento suena,

que al cielo le revela,

ay, ay mi voz que le iguala,

del Parnaso mi lamento,

si que mal traje para galas.

Pag. 3

Oci.

Qué mal trago.

Mi.

Que se va mi Apolo, mi sol divino.

Oci.

Hondo trago este vaso

fuera mejor de buen vino.

Espe.

Calla, bobillo.

(Dale con algo)

Oci.

Pues, ¿qué?

Id.

No aflijas más la afligida.

Oci.

Que afligís, pues no la amo

si fue, pardiez, su venida

saltando fui como un mono

por ver su fin y partida.

A mi Dios me vino a ver

que él se huelga que perdone

haría saya que correa

este mi capucho pobre

dándole azen de comer.

Ya más de descanso un rato

él me envidia y haría

de mi faltar otro tanto,

y aun celoso me tendría

como si fuera revesato.

Esp.

Calla, bobo, y a la llama

al repelante cordero

para hacerla suave y llana

y con mimo apacentalla.

Oci.

Cosas no pierde antepana

mejor sería yo y afuera

un ratón de laguna

que así vestes se pusieron

a mal me huelga nona

aunque fuera engullera.

Min.

Triste del que sin luz vive

que el mal tiempo se llora.

Oci.

Y pues se fue mi solaz

dónde tengo de buscar

sin mi Apolo gran paz.

Espe.

Espera, que dado el cielo

del poder del alto Jove

vendrá, pues, a tu consuelo.

Mi.

Vendrá, cuando ya me robe

mi beldad algún mal velo.

Espe.

Por qué tan presto desconfías,

sacude esos temores,

mas si estima tu valía.

Mi.

Esperan mis amores

fieles, pues desde el día

y así, Apolo amado

a quien el gran Jove la providencia

tiene ya destinado

para mis musas tiernas, con paciencia

aguardaré entre tanto

que vengas devuelto en triste llanto.

Aquí estaré esperando,

mientras coja sus hebras de oro puro

el sol claro, allá, cuando

la negra sombra ponga al mundo escuro,

y sembraré este prado

por ver si tocas a mi esposo amado,

por ti, con voz confusa,

las piedras sordas del Parnaso

del coro de mis musas

roncas retumbarán a tan triste caso,

viendo que mis suspiros

hieren los aires míos

como recios tiros.

Solo por verte ausente

el verde campo pierde las colores,

la cristalina fuente

desata sorda sus rigores,

y el monte sacrosanto

las cumbres cubre con oscuro manto.

¡Oh, tú, no conocido

Apolo, pastor del coro amado!

Ven, esposo querido

que aquí te espero en mi monte retirado

ya atroz hace mi lamento

los montes suenan y se pare el viento

Y tú, casto himeneo

dime por dónde pace a mediodía

llega ya mi deseo

haz que vuele y abrace el alma mía

y celebres con odas

y epitalamios dulces, musas bellas,

¡Hola, aquí, musas divinas todas!

Mus.

Unas musas dirán son

pues a qué nos trujiste

cuando se celebren las bodas.

Mi.

Vuelve esta bestia, enfrena

¡Oh, amor, cómo eres fuerte!

Bien pareces a la muerte

y a la dura e infernal pena

(Suena dentro ruido y sale Cupido huyendo de Apolo que le va tirando flechas.)

Cup.

Espera, detén, aguarda

que hasta el alma me penetran

desta vengadora aljaba

tus penetrantes saetas.

Apo.

Acaba, infame atrevido

ríndeme el arco y las flechas

Cup.

Antes rendiré mil arcos

Apo.

Que las rinda será fuerza

pues ya mi brazo te tiene

y te lanza desta peña,

para que pagues, infame

tus maldades, insolencias.

Así castigo a un infame

y así destrozo sus flechas.

Que el mozo poco su valor

se ha medido con mis fuerzas

y yo soy el dios divino

que trepando estas esferas

bajé a rendir a Cupido

ya rendido y muerto queda.

Mas a un traidor enemigo

que pretendía con fiereza

rendida con blando halago

triunfar de la gran ribera

así que pruebe el castigo

que has de saber, mis saetas

que si con halago vence

tengo yo halagos, y fuerzas

el delito de atrevido

jactabas sin más pelea

gozar a tu salvo, infame,

de la ilustre belleza

Pues yo te juro aleve

que he de hacer que el orbe entienda

que cede el amor divino

a delirios, y sus ternezas.

Y si infame en tus batallas

ocio y recato que presentas

daré por la misma [ilegible]

que aun ha de ser mi enmienda

¡Ay, tú, monarca supremo

de los cielos y la tierra,

favorece mis intentos

pues son muy más que justos,

dirija favor tu brazo

las puntas de mis saetas

que abrasan de amor divino

balas al pecho, y venas

para que inflame mis iras!

Pag. 4

a quien ella enseña ciencias,

en puro amor y deseo

de las virtudes y ciencias,

que si tantos imposibles

venció Cupido en la tierra,

quien es el amor divino,

segura tiene la empresa.

Vase.

Salen Errón y Falsimundo.

Er.

De manera que se fue

ya el Sol viejo.

Fal.

Sí, mi Errón.

Er.

De placer mi corazón

salta, pues, por mi fe,

tenemos linda ocasión.

Ya queda sola Minerva,

sin Apolo me parece

mucho flaca y sin valor.

Ya la contemplo mi esclava,

sujetada a mi valer,

en subiendo a mi lado,

y rayas tiernas haremos

la destreza que apuramos,

pues sin Apolo han quedado

ya sus polos rindiéndose.

Fal.

Difícil cosa será conquistar

su fuerte pecho,

o manchar su casto lecho,

pues cual roca firme yace,

en no ceder de su derecho.

Anda en busca de ese Apolo

por reparo de sus daños,

pesquisita un modo extraño,

el mundo de polo a polo.

Er.

No deshará mis engaños.

Fal.

Por Dios, vamos a prisa,

que hay peligro en la tardanza,

procuremos con la mudanza

si podremos hacer presa

en su mente.

Er.

Entra en la danza,

también deleite es humano

que sabe muy bien herir,

con blandura y con rondar,

cualquier corazón humano,

a quien emprende batir.

En vano son nuestras galas

y el con gusto y regalar,

y yo con mi trato malo,

sujetaré a tu amor,

aunque sepa usar de palos.

Mil años y más amiga,

son lindos sus trampantojos.

Fal.

Partiremos sus despojos,

pues nunca conmigo enojo,

palos dará mi enojo.

Vamos, que Minerva es nuestra,

y su coro helicónida.

Er.

Su monte nos rendirá

al valor de aquesta diestra.

Fal.

Vamos, que hace ruido.

Sale Buen Propósito y dice así en latín:

Buen Propósito.

Ite boni pueri opaca sub nocte relicti,

ille ego progredior nemoris ...

castus amor castos ordones pharetratus aduris,

verus doctrinae celebrem cupidine solis,

inconsulto gerens turpi procul illa libidine,

constato veram formam ardore lucente,

nomen quo sacra arma manu tenebo,

ferrea ferrata pressans cuspide terga,

astra sequi petiit telo candentia figo,

pectora dextra manu torquebo dominicane,

spicula et ex humili tollo sidereus orbe.

condenti pharetrata germana cupidine tela,

saucia corda cremo flammis torrente beata,

cupide vultu praesenti presidia figo,

vulnera conspicio sacris puras pura omnia reddens,

erroris que suos depellit vidit que tenebras,

Pallada nunc saevas videre dirripit Apolo,

verus respiret gratus amor et magis omnes.

Sale por la otra parte Minerva y Sidera, y dice:

Sid.

Si no mi casta Minerva

que se quiere por esposa.

Min.

¿Y qué afea mi presencia?

No se afee, que no reposa,

ni temas, que quien espera,

aunque sea combatido,

jamás quedará rendido

en temores a su ira.

El amor y la esperanza

de mi querido Señor

echarán fuera el temor,

porque puestos en balanza,

alcemos víctor el nombre.

Am.

Omnia vincit amor,

docta Palada Jancalia,

cuius hostes superabo.

Sed quis hic audit clamor?

¡Oh, qué galano zagal!

¡Oh, qué galana pastora!

Dios te guarde, mi Señora,

su belleza sin igual.

Sid.

A fe que es gallardo el garzón,

diz que viene a pretender

la zagala.

Pueda ser que le sepa divertir.

Er.

A mi fe que me holgaré

que tenga Minerva esposo

tan bonito y tan gracioso.

¿Cómo se llama, mancebo?

Calle, que es como el demonio.

Am.

Amor es mi nombre.

Sid.

Amor, respondiónos el niño,

pues la vista me robó.

¿A qué vienes?

Am.

A saber

que vivís sola en esta sierra,

y que sois sin astro y guía,

no Apolo y Sol querido,

deseando vengo a ver

el ciego venido a ver.

Si acaso soy menester

para subiros también,

y porque en efecto sé

que está enferma de amor solo,

por ventura la curaré,

quedarme en vuestra casilla,

Señora, si dais licencia,

y curaré la dolencia

de la fiebre que os abrasa.

Sid.

De dos lindos protomédicos

hacéis burla y qué taravilla.

Min.

La boca a este bobo atapa.

Sid.

Calla, rapaz frenético,

nunca tal médico vi

con calzas y con sayo.

Er.

Calla, simple, que inquietáis,

no venga, Señor, a mí,

paréceme bachiller,

con tanto de arco y de flecha.

Sid.

¿Y no temes mi manderecha?

Er.

Pues que sois médico ilustre...

Pag. 5

[Amor.]

Y para mi sangrador

siruo con estas saetas

y alas mismas de locuras

siruen con estraño modo

para sangrar los que veo

cebandose en mi fuego

que a los que estan frios luego

calor natural les dan

M.

Decid sabeis otro oficio

An.

pues no tengo de saber

M.

qual

Am.

quanto se puede hacer

M.

no veremos tu exercicio

Am.

se bien quemar coraçones

y los una vez ganados

jamas se ven mal logrados

por siniestras afliciones

fid.

por mi fe que el moço toma

la ocasion que a buena cuenta

oy el bien del alma aumenta

y disminuye la pena

M.

Zagal pues te me quedas

fid.

por que me viene a medida

si contigo esta cupido

tendras vn buen Ganimedes

Oci.

o como dello me huelgo

que no avia tanto que hacer

y viniendo a mi placer

tomare vn poco de huelgo

por que oy suelen decir

que es amor tan cuydadoso

que no sabe estar ocioso

ni descansar ni dormir

y pues el todo lo ara

yo estare por ai tendido

sin que me zumbe el oido

no vamos con un anda alla

An.

Amigo no trabaxe mas

soltadlos que ya los veo

y traen plomo y asi luego

creo yo que romperemos

M.

dexalde que es un tragon

terco floxo y negligente

vos sereis mi diligente

guarda de mi coraçon

por esto en casa os meti

alexada del cielo

que es vn pedaço de yelo

aunq con quexas me vi

guardar os he bien que guardeis

q los malos q en la tierra

ay quien me amenaça guerra

y me quiere auasallar

de mortales soy temida

y solo aguardo q apolo

a quien mi fauor obliga

cometa contra mi vida

cierta accion baladrona

con su arco y faldriquera

y si el uaron me rinde

rendira el alma mia

Am.

hazeis bien q dios os de vida

deseado por esposo

a otro apolo con todo

M.

quanta tardança tiene

Am.

aguardale con paciencia

mira q en su apariencia

encierra el sol rayos

la presencia es lastimosa

fid.

que ay peligro si es amor

que ande ciego y triste

Y a qualquier peligro embiste

no teme qualquier rigor

sino si asiste la esperança

todo lo haze lleuadero.

M.

hay mi Apolo venidero

hay mi deseada alcança

hay prenda de mi Parnaso

hay mi sacro Corintheo

donde stas que no te ueo

Porq. te muestras escaso

vamonos ya q tarde

vamos.

An.

la umida noche fria

ya de sueño me caia

asi me vengue desamor

vanse

Cantase.

Quiere morir y no puede

Minerua de amor y viue

que la ausençia de su apolo

le es un penoso martirio.

llora por hallarse sola

y los ayres cristalinos

por otros Castos amores

rompe con dulçes suspiros.

con las fuentes de sus ojos

haze creçer a los rios

y el murmullo de sus aguas

sigue con estos gemidos.

Hay mi deleytoso Cintio

Porq. suspendes tanto el amormio?

estas tiernas vozes llegan

a Jove Capitolino

Vecino Derecho sacro

la gran Pallas a nacido.

otro apolo quiere darle

por presidente diuino

del choro de las Hermanas

de su parnaso querido

el Crispo le a señalado

cuerdo, gracioso, benigno,

por quien suspira minerua,

y lo canta por su alivio.

Hay mi deleytoso Cintio

Porq. suspendes tanto el amormio.

Salen argos, y Amor sin toparse.

Am.

De lexas tierras con aquestas alas

por los ayres liquidos trepando

a descender a la deidad a pallas

vengo bolando.

Arg.

Hic adest flammis, simulac sagitis

qui potens sacry puer ille castus

tela que certo moderatur arcu

Pectus in imum

Am.

Estas armas no de balde tienen

alas pues buelan mas q el coro misto

y an preparadas como fuego uienen

al abismo.

de los ondos suben hasta el çielo,

y a diuinas animas pasan

luego baxando hasta el ondo suelo

todo lo abrasan

Arg.

Nulla pax ysti puer per orbem

funde effusas agilis sagitas

quasque jaculatur oras

lumine Pheuus

Quaeque pras terre tenet ulla nomen

namque flammato meditatur ictu

qua tuum pectus poterit calescens

figere telis

Am.

Aunque sea çiego quedo como topo

pero con todo como lince ueo

i con mis flechas donde tiro topo

lo que deseo

Pag. 6

Amor.

Aunque de fuego sean mis saetas

con que veloces hiero corazones

de mí encendidas quedan inquietas

las aficiones.

No son aquellas que usaba Cupido

cuando quemaba con el arco ufano

ese Cupido fue de mí escupido

como profano.

Soberbias heridas en las almas hacen

estas divinas jaras, y al momento

el corazón en amor deshacen

con fuego lento.

Pues que Minerva queda descuidada

ni sabe nada de sus llamadores

quiero de un bello joven abrasada

arda en amores.

Saca el Amor 3 flechas

Ángel.

Hoc iam vibrat tenetque sagitas

ecce proruit de gravibus pennis

pallaris perna tenebrae cristi

pectus amore.

Hic procul stabo videamus, uno

quam potens ictu ferit.

Amor.

Ea, con la

voz luego, pues que no me ve ninguno

quiero tirarle.

Mientras dice va sacando flechas

Amor.

Este trabajo no ha de ser en vano

aunque soy ciego tirador, de ciego

ha de ser golpe, tiro soberano

lleno de fuego.

Hiera tu pecho, la tocada flecha

con los amores de tu caro esposo

al encendido corazón va derecha

Tira, y huye.

Amor.

tiro famoso.

Sale Minerva de entre una espesura de rama donde estuvo mientras que Amor de esta, con una saeta clavada dando voces y Esperanza acuden.

Minerva.

¡Ay, ay, ay! Espe. ¿Qué hay?

Minerva.

¡Ay, que me muero!

Esperanza.

Mi Minerva, ¿quién se te ha atrevido?

¿Quién ha sido el atrevido

que rompió tu pecho entero?

Minerva.

Estoy enferma de amor

aplicadme frescas flores

porque mis castas entrañas

en llamas están ardiendo

y mi corazón gimiendo

Esperanza.

Quien ha urdido estas mañas

el ciego zagal Amor

sin duda debe de ser

que es médico bachiller

del amante corazón.

Herirte sabe en el medio

para sanarte mejor

pues a la llaga de amor

él solo aplica remedio.

Ángel.

Yo lo vi cuando tiró,

porque le estaba acechando

Esperanza.

¿Por qué no fuiste volando?

Ángel.

Como un rayo se me huyó.

Minerva.

Pues id en su busca luego

porque él dice que sanará

de las heridas que da

con las flechas de su fuego.

Esperanza.

Vayas, por tu vida corre

que yo quedo con Minerva

Minerva.

Abraza esta herida sierva

si fiel tanto socorre.

La flecha que así me hiere

sin duda Jove divino

que envuelta en amor y vino

del Apolo que me quiere

Esperanza.

Estas heridas de amor

son medicina, salud

no quitan fuerzas, virtud

sí que dan gran valor.

Minerva.

Yo me muero si no veo

al que mi pecho desea

como hasta que le vea

no se malogre el deseo

Hasta que sepa quién eres

no tendré gozo y sosiego

¡Ay casto amor, amor ciego

así tratarme me quieres!

¡Tú Júpiter inmortal

que moras en ese cielo

apresura a tu vuelo

a curarme de mi mal!

¡Despierta en esta sazón

¿No duermes? que estoy enferma

Esperanza.

Aunque parece que duerma

Jove mas vela, mi razón

Júpiter.

Abre, Minerva mía

Minerva mía, ábreme.

Minerva.

Sueño, vuelo, no lo sé

si es de noche o es de día

Esperanza.

Tras la pared escondido

sin duda que está acechando

a tu corazón mirando

tras los zarzales metido

Minerva.

Dime dónde está a quien amo

tú ya eres el alma mía

¿dónde mora mi alegría?

¿Cómo no oye a quien le llama?

Porque si él no viene luego

ya perdido mi Parnaso

¡Ah, mi Jove que me abraso!

¡Ah, qué llamas, ah, qué fuego!

Júpiter.

Ábreme, Minerva, que aquí

estoy llamando a tu puerta

Minerva.

No es esta la voz despierta

de mi Jove, ¿no es así?

¿Qué haces mi Jove llamando? Si

Y yo con esta herida insana amando

¿Cuál es el pecho que está hablando? sana

Y el alma que así se allana blando

Manda, pues siempre resplandece llama

Haré lo que yo siento de gana mande

Que tengo de ganar disgusto gana

Justo de ver a Apolo el susto gusto

¿Vendrá Apolo cual me conviene? viene

Y ama a Minerva que le llamas ama

Pues como llama se detiene tiene

Minerva en su alabanza exclama llama

En su oído mi voz resuene suene

¿Qué será quien así me inflama? ama

Y su gracia que da vida vida

Y de este quedo yo herida herida.

Queda mi alma derretida

después que mi enamorado

con dulces voces le he hablado

y en amor ha dejado herido

Herida queda de amores

sin saber de dónde vino

aqueste tiro divino

que acrecienta mis dolores.

Como pero no sé a quién

tanta queja que sepa quedo

en un amoroso enredo

quejosa de mi bien.

Pag. 7

Minerva.

solo sé que aquel esposo

divino del alto cielo

ha bajado a nuestro suelo

mas no pudo hallar reposo.

Esperanza.

Sosiéga que Amor vendría

pues de medicina sabe

con algún medio suave

esta llaga curaría.

Minerva.

Enhorabuena descanse

el herido corazón

mas hasta que venga Amor

es muy posible que canse.

Duérmese recostada / y cantan esta letra

Música.

Música.

O Minerva a del Parnaso

que el Pierio coro rige

a quien Delirio y Error

y Falsimundo coligan.

En Apolo queda sola

del celeste rayo herida

de un zagal hermoso y noble,

que por Apolo se envía.

De ese monte eparchionado

del cielo Jove divino,

acude con lechos tiernos

a consolar su querida.

Con saetas de amor en el pecho

Minerva está.

Ay Jesús, que se muere

mas no morirá

porque Dios la hiere,

y es el tiro de amor

que al alma va derecho.

Minerva quiere dormir.

Música.

En los brazos descanse

de la fe que ha de guardar

al zagal que ha de venir

y por ver no viene luego

en llamas de amor se muere.

Ázase Amor a ella.

Amor.

Aunque parece soy ciego

muy bien en el blanco di.

La saeta despidí

llena de amoroso fuego.

Con las flechas de Cupido

el casto amor de Minerva

como temerosa cierva

queda con esto encendido.

Solo la cuitada ignora

de dónde le viene el mal

aunque bienes sin igual

estas flechas le atesoran.

Acercarme más me quiero

y tiralle más adentro

la flecha porque en el centro

quede un amor sincero.

Porque el errático Error

con Delirio y Falsimundo

revolverán todo el mundo

por rendir su corazón.

Si la flecha de amor

no está muy viva y clavada

en su pecho o arraigada

él doblará su valor

Mas ya es tiempo, pues la vela

parece está descuidada.

Va pasito, y métele la flecha / en el pecho y huye.

Minerva.

Ay, ay, ay de mi cuidado

qué cosa se oyó consuela?

Ay esperanza, que muero.

Esperanza.

No hay de qué quejar.

Minerva.

De un

Esperanza.

De amor.

Minerva.

Recio me dio,

Esperanza.

de quién?

Minerva.

No lo sé.

Esperanza.

Qué es de amor diestro flechero?

Minerva.

No lo he visto.

Esperanza.

Y yo lo siento

Minerva.

Qué es de la flecha?

Esperanza.

No está.

Minerva.

Mira si dentro estará.

Esperanza.

Dentro no hay signo tormento.

Vamos en busca de Amor

que él aplicará remedio

mas mira que hay en medio

de Falsimundo temor.

Minerva.

Mucho más que el mismo infierno

a todos he aborrecido

después que me ha derretido

con su flecha el amor tierno.

Vanse. Sale Error, y Falsimundo.

Error.

Tú lo oíste?

Falsimundo.

Yo lo oí.

Error.

Qué lo oíste, Falsimundo?

Falsimundo.

Ay equivoco, pues sí,

y ante Dios y todo el mundo

dijo que aborrece a ti.

Error.

Qué me cuentas? Qué refieres?

inconstancias de mujeres

son patrañas o embelecos

o cosas fingidas de hecho,

conque mis oídos hieres.

Falsimundo.

La mesma verdad te digo.

Error.

Arpías que estoy tramando

salid, salid hoy conmigo

vuestras huñas afilando

y tomad d'ella castigo.

Mas no hagáis qu'ella si Amor

enclava su corazón

y ansí la culpa él la tiene

sordo y ciego conviene

a quien trocó su afición.

Amapas, Amor vendado

lince sin ojos, agudo,

muy con cuernos, solapado

armado, pero desnudo

desnudo, muy bien armado.

Agora sí que he probado

que da el arco despuntado

y ansí hoy queda vendido

y a mi Cupido escupido

fuertemente maniatado.

Sale Delirio.

Delirio.

Qué es esto, mi rey Error?

Error.

Déjame, que cual león

ofendido, estoy bramando

y del pecho vomitando

llamas de ira contra Amor.

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Delirio.

Pues ¿qué ha hecho aquel rapaz?

Es un infame tercero

que entiende con sana paz

enamora a un extranjero

¡Ay Minerva, sentirá!

En fin la ingrata gallarda

otro mayoral aguarda

para que sea su esposo

pues ¿cómo sueltas así solo

y dejas que en su amor arda?

¿Cómo no le haces retazos

y le despellejas luego?

Busca, busca presto atajos.

Error.

De coraje hecho espumas

no puedo tener sosiego

porque, Delicio, no sé

en esto qué corte dé.

Delirio.

Si tomas mi parecer

con brevedad a mi ver

vendida se la daré

deleites y gustos sin tasa

a cuanto yo estoy brindando

con dulzuras engañando

mientras cautela se pasa

cuanto quiero tanto aliento,

armas, orgullo retomo

del fuerte roble supremo

contra todos me abalanzo

de Troya los altos muros

si figurarme no quisiera

sin daño salir pudiera

de los griegos muy seguros

muriera con desventura

a manos de su propio hijo

con tormento el más prolijo

Semíramis por ventura

se rindió con infamia

sus hijos a sojuzgarla

abrazada no esperara

con su sombra Laodamia.

Error.

Bien dices, Delicio amigo,

muy bien sabes que Minerva

tan valiente se conserva

que no teme a su enemigo.

Delirio.

Abra siempre algún postigo

y de cobardes tan preso

porque a las armas me obligo

a mis pies rindo al soberbio

en breve con pocas fuerzas

pues qué será si los huelo

y mucho lo que atesoro

de contentos, plata y oro,

sedas, colores, afeites,

banquetes, gustos, deleites,

todas píldoras que adoro

bastan para trastornar

a la misma fortaleza.

Error.

Vamos a a derribar

saca amigo tu braveza.

Delirio.

Todo vicio es amancebar.

Vanse y salen Minerva, Amor, Fidelio y Esperanza.

Minerva.

Fidelio.

Fidelidad.

Señora mía.

Minerva.

¿Dónde está Amor??

Amor.

Aquí estoy.

Minerva.

Nuevo ser cobrando voy

con miraros cada día.

Fidelio, aumenta mi fe

de aquel Apolo que aguardo

que con vivas llamas ardo

no sé cuándo le veré.

¿Sabes algo de él?

Fidelidad.

A fe que preguntáis a buena hora.

Minerva.

¿Cómo?

Fidelidad.

Y a dónde mora.

Minerva.

¿Sabes quién es?

Fidelidad.

No sé, Amor lo sabe.

Minerva.

Di, Amor, ¿y sabes de mi querido?

Amor.

Sé, pues que de él herido

dejé, Amor, su corazón.

Minerva.

Dime quién es que me muero

de deseos de mi Apolo.

Amor.

No hallarás de polo a polo

más precioso compañero.

Minerva.

No te tardes, que me enciendo

en más abrasante fuego.

Amor.

Sabráslo, Minerva, luego

escucha y acude diciendo.

En las riberas famosas

que de Turia el río bello

baña corriendo apriesa al mar

a pagar tributo pecho.

Hay una ciudad insigne

noble y costosa en extremo

a quien Valencia llamaron

los antiguos por su esfuerzo.

En aquesta hay un Apolo

más hermoso que el de Delo

en quien están las virtudes

del fingido con exceso.

Diéronle por nombre Crispo

fue tan gracioso y tan bello

que naturaleza misma

se vio en su nacimiento.

Allí en un monte sagrado

de ingeniosas musas centro

en el coro pedregal

presidente le eligieron

en el bicorne collado

no vigió con más concierto

sus musas aquel Apolo

como las mías aqueste.

Si aquel hijo de Latona

a Jacinto niño tierno

en flor peregrina pudo

transformar después de muerto

de centenares Jacintos

el Apolo mundo muerto

con metamorfosis sabia

hermosas flores ha hecho.

Y si fue aquel más prodigioso

en Terapne, Phrygia, y Delphos

como solo en Tarragona

Minerva tu Crispo bello.

Si tres montes de la fama

Parnaso, Cynto, Phajelo,

consagró el primer Apolo

y ennobleció con sus hechos

otros tres montes sagrados

de sierras y montes frescos

consagró Palas su Crispo

y pudiera setecientos

es un otro pastor Argos,

en vigilancia y desvelo.

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En hermosura y beldad

segundo pastor Dameto

es en prudencia en juzgar

un Paris pastor Ideo

un Minos en equidad

un Licurgo en santo celo.

Un Solón en gravedad,

legislador verdadero.

En paciencia un Anaxarco,

un Alcides en esfuerzo.

Es bien hablado y afable

suave, blando y sereno

al Líbano parecido

escogido con el cedro.

Es estimable todo

cuanto más le considero

porque todo es deseable

y hablar de él me da deseo.

Tal es, Minerva graciosa,

el querido Crispo bello,

escogido para ser

Apolo tuyo y consuelo.

Este tiene destinado

para ti Jove supremo,

este te da por Apolo

por sucesor del primero.