のデジタルテキスト El apolo deseado
公開日: 2026年8月22日
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El apolo deseado. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/apolo-el-deseado.
EL APOLO DESEADO
Jornada primera
Pag. 1
Página izquierda en blanco.
no sé que esté impresa.
Minerva.
error.
ocio.
Apolo.
delirio.
prudencia.
Amor.
Zelo.
Cupido.
[ilegible].
Jove.
y las musas, ninfas
Introducción
Ya del cerebro de Jove
fragua de alientos sagrados
afectando maravillas
sale el dedáleo parto.
Ya la magnesia Ausonia
madre de invictos sabios
arrebola mil primores
en conceptos esmaltados.
Con prendas prodigiosas
aúna el indiano oceano
ni se ostentó más lozano
ni dio más perlas armado.
Nuevas divinas [ilegible]
dio a luz del Píndaro
hija del gran bosque
madre de Argonautas [ilegible]
No más valiente Jasón
ni más inquieto Tifis
en busca del vellocino
vomitó la ancuda Argos
cuantos alentados héroes
la gran patria ha fraguado
con las armas [ilegible]
de pertrechos literarios.
Ya mira mudo el norte
de nuestro hemisferio sacro
[ilegible]
[ilegible]
de las alegres riberas
endurecido el vado helado
el raudal de plata aprisa
por los campos africanos.
Y a la nevada cumbre sube
del gorgóneo collado
centro del hijo de Delo
de las musas rico estrado.
Ya pisa aquesta deidad
ya se esparce por los altos
ya mira la argentería
de los ríos encrespados.
Brilla con airoso aljófar
por las aguas plateadas
de lucientes [ilegible]
[ilegible]
ya retumba el eco vario
en este monte de letras
o científico Areópago
más sabio que el de los griegos
con sus graves Aristarcos.
Pag. 2
Consagrado a los agüeros
no de Marte ensangrentado,
sino al aspecto benigno
de Júpiter soberano,
en dotes ricos licores
de los cristales castalios
lisonja son de la vista
por guijas culebrando,
entre espesos laureles
lauro diademas sabios,
retocados con reflejos,
zarcillos del sol dorados.
Coroa la deidad cruda
con sus combates y azares,
ostentación de alones
literaria amazona;
librea de oro reluciente
libres por el aire vago,
del albergue de la ciencia,
tejidos entre topacios
faldones de plancha blanca,
frisados de oro de aljófar,
símbolo de ciencias sacras,
castálicos ingenios,
rozagantes angelados
entre limpia argentería
con matices azafranados.
Sube cual nueva Minerva
con científico aparato
cual Cintia tras los desvelos
sus pasos enderezando;
en busca va de su Apolo,
no ya del de Delo honrado,
pastor en selva de Anfriso,
y presidente del Parnaso,
aunque fue hijo de Latona
y del que fulmina rayos,
con su rostro rubicundo,
con su cabello dorado.
Amor otro le ha prendado
por ausencia del primero;
digo del gran Escribano,
hijo es, digo, de la providencia
y del gran Dios el agrado,
que para correr más ligero
calza acicates alados.
Hijo es enviado de Jove
del Olimpo al monte sabio,
por defender a Minerva
de las simonías soez erario;
a Cristo digo amoroso
rayo del ardor de Ignacio,
de las musas caro coro,
de Minerva Apolo claro.
De verde hiedra y verbena,
de espadañas coronado,
con olorosa mosqueta
los aires enamorando,
que rija su docto coro
con compases acordados,
con graves contrapuntos,
con bonetes literarios.
Viuda la grave lira,
con falsetes de regalo,
con mil falsetes ligeros
con baja desconcertada,
mal al compás placentero,
sus quejas va empadronando,
dejando falsa aparente
gastada, disimulada.
Pues las ninfas del Carmelo
en su cónclave sagrado,
la venida regocijan
de su Apolo deseado,
y castalias sus corrientes
con raudales argentados
de cristales lisonjeros,
para hacer fiesta formaron
con más armónicos puntos
al ilustre senado.
Yo, que su falta animo,
de sentir el agravio.
Liras.
Cuando a su Apolo recibe
Minerva, amada, alaba
la mejor que entre palmas
mide aliento y torce labio.
En señal de regocijo
sale vestida de gala
con dos augustos dioses,
de oro fino, uno de plata;
en busca del noble dueño
con la cabeza enlazada,
ya de ricos y finos lampos
y en vez de trenzas doradas,
las mitras, los campanarios,
mil rumbosas fuentes
dan a Apolo alegre salva,
con clarines acordados.
Venga en orabuena
a nuestra buena venida
mi Apolo sacro
y a su gran Minerva.
Coro.
Sale Minerva sola.
Fatal desgracia, dolorosa historia,
tragedia al vivo de mis tormentos,
y total escarmiento
de los engaños de la humana vida.
Este es el merecido monumento,
es esta de Minerva la memoria
de su ínclita gloria;
acabóse, pues, su edad florida,
fue corta de sus días la medida,
pasó mi pompa, pasó mi alegría;
el inexpugnable y constante pecho,
en un polvo deshecho,
amarga suerte de tiranía,
que al fin Minerva, postrada, yerta,
de los hados el rigor y desventura;
será, oh mi Júpiter presidente,
de las facultades todas y ciencias,
contra las resistencias
y tinieblas de la ciega ignorancia,
si quiebra tu piedad y excelencias,
con las armas del miedo desterrado,
celador con la formal arrogancia
de su santa constancia.
Oh de Palas fortuna desastrada,
agudo remate, providencia,
éste en esperanza,
el feto que Júpiter engendrara,
que aun de dudar, sin Apolo está,
o mar resuena mi afán.
Sale Esperanza triste, y Ocioso.
Ay, qué triste lamento suena,
que al cielo le revela,
ay, ay mi voz que le iguala,
del Parnaso mi lamento,
si que mal traje para galas.
Pag. 3
Qué mal trago.
Que se va mi Apolo, mi sol divino.
Hondo trago este vaso
fuera mejor de buen vino.
Calla, bobillo.
(Dale con algo)
Pues, ¿qué?
No aflijas más la afligida.
Que afligís, pues no la amo
si fue, pardiez, su venida
saltando fui como un mono
por ver su fin y partida.
A mi Dios me vino a ver
que él se huelga que perdone
haría saya que correa
este mi capucho pobre
dándole azen de comer.
Ya más de descanso un rato
él me envidia y haría
de mi faltar otro tanto,
y aun celoso me tendría
como si fuera revesato.
Calla, bobo, y a la llama
al repelante cordero
para hacerla suave y llana
y con mimo apacentalla.
Cosas no pierde antepana
mejor sería yo y afuera
un ratón de laguna
que así vestes se pusieron
a mal me huelga nona
aunque fuera engullera.
Triste del que sin luz vive
que el mal tiempo se llora.
Y pues se fue mi solaz
dónde tengo de buscar
sin mi Apolo gran paz.
Espera, que dado el cielo
del poder del alto Jove
vendrá, pues, a tu consuelo.
Vendrá, cuando ya me robe
mi beldad algún mal velo.
Por qué tan presto desconfías,
sacude esos temores,
mas si estima tu valía.
Esperan mis amores
fieles, pues desde el día
y así, Apolo amado
a quien el gran Jove la providencia
tiene ya destinado
para mis musas tiernas, con paciencia
aguardaré entre tanto
que vengas devuelto en triste llanto.
Aquí estaré esperando,
mientras coja sus hebras de oro puro
el sol claro, allá, cuando
la negra sombra ponga al mundo escuro,
y sembraré este prado
por ver si tocas a mi esposo amado,
por ti, con voz confusa,
las piedras sordas del Parnaso
del coro de mis musas
roncas retumbarán a tan triste caso,
viendo que mis suspiros
hieren los aires míos
como recios tiros.
Solo por verte ausente
el verde campo pierde las colores,
la cristalina fuente
desata sorda sus rigores,
y el monte sacrosanto
las cumbres cubre con oscuro manto.
¡Oh, tú, no conocido
Apolo, pastor del coro amado!
Ven, esposo querido
que aquí te espero en mi monte retirado
ya atroz hace mi lamento
los montes suenan y se pare el viento
Y tú, casto himeneo
dime por dónde pace a mediodía
llega ya mi deseo
haz que vuele y abrace el alma mía
y celebres con odas
y epitalamios dulces, musas bellas,
¡Hola, aquí, musas divinas todas!
Unas musas dirán son
pues a qué nos trujiste
cuando se celebren las bodas.
Vuelve esta bestia, enfrena
¡Oh, amor, cómo eres fuerte!
Bien pareces a la muerte
y a la dura e infernal pena
(Suena dentro ruido y sale Cupido huyendo de Apolo que le va tirando flechas.)
Espera, detén, aguarda
que hasta el alma me penetran
desta vengadora aljaba
tus penetrantes saetas.
Acaba, infame atrevido
ríndeme el arco y las flechas
Antes rendiré mil arcos
Que las rinda será fuerza
pues ya mi brazo te tiene
y te lanza desta peña,
para que pagues, infame
tus maldades, insolencias.
Así castigo a un infame
y así destrozo sus flechas.
Que el mozo poco su valor
se ha medido con mis fuerzas
y yo soy el dios divino
que trepando estas esferas
bajé a rendir a Cupido
ya rendido y muerto queda.
Mas a un traidor enemigo
que pretendía con fiereza
rendida con blando halago
triunfar de la gran ribera
así que pruebe el castigo
que has de saber, mis saetas
que si con halago vence
tengo yo halagos, y fuerzas
el delito de atrevido
jactabas sin más pelea
gozar a tu salvo, infame,
de la ilustre belleza
Pues yo te juro aleve
que he de hacer que el orbe entienda
que cede el amor divino
a delirios, y sus ternezas.
Y si infame en tus batallas
ocio y recato que presentas
daré por la misma [ilegible]
que aun ha de ser mi enmienda
¡Ay, tú, monarca supremo
de los cielos y la tierra,
favorece mis intentos
pues son muy más que justos,
dirija favor tu brazo
las puntas de mis saetas
que abrasan de amor divino
balas al pecho, y venas
para que inflame mis iras!
Pag. 4
a quien ella enseña ciencias,
en puro amor y deseo
de las virtudes y ciencias,
que si tantos imposibles
venció Cupido en la tierra,
quien es el amor divino,
segura tiene la empresa.
Vase.
Salen Errón y Falsimundo.
De manera que se fue
ya el Sol viejo.
Sí, mi Errón.
De placer mi corazón
salta, pues, por mi fe,
tenemos linda ocasión.
Ya queda sola Minerva,
sin Apolo me parece
mucho flaca y sin valor.
Ya la contemplo mi esclava,
sujetada a mi valer,
en subiendo a mi lado,
y rayas tiernas haremos
la destreza que apuramos,
pues sin Apolo han quedado
ya sus polos rindiéndose.
Difícil cosa será conquistar
su fuerte pecho,
o manchar su casto lecho,
pues cual roca firme yace,
en no ceder de su derecho.
Anda en busca de ese Apolo
por reparo de sus daños,
pesquisita un modo extraño,
el mundo de polo a polo.
No deshará mis engaños.
Por Dios, vamos a prisa,
que hay peligro en la tardanza,
procuremos con la mudanza
si podremos hacer presa
en su mente.
Entra en la danza,
también deleite es humano
que sabe muy bien herir,
con blandura y con rondar,
cualquier corazón humano,
a quien emprende batir.
En vano son nuestras galas
y el con gusto y regalar,
y yo con mi trato malo,
sujetaré a tu amor,
aunque sepa usar de palos.
Mil años y más amiga,
son lindos sus trampantojos.
Partiremos sus despojos,
pues nunca conmigo enojo,
palos dará mi enojo.
Vamos, que Minerva es nuestra,
y su coro helicónida.
Su monte nos rendirá
al valor de aquesta diestra.
Vamos, que hace ruido.
Sale Buen Propósito y dice así en latín:
Ite boni pueri opaca sub nocte relicti,
ille ego progredior nemoris ...
castus amor castos ordones pharetratus aduris,
verus doctrinae celebrem cupidine solis,
inconsulto gerens turpi procul illa libidine,
constato veram formam ardore lucente,
nomen quo sacra arma manu tenebo,
ferrea ferrata pressans cuspide terga,
astra sequi petiit telo candentia figo,
pectora dextra manu torquebo dominicane,
spicula et ex humili tollo sidereus orbe.
condenti pharetrata germana cupidine tela,
saucia corda cremo flammis torrente beata,
cupide vultu praesenti presidia figo,
vulnera conspicio sacris puras pura omnia reddens,
erroris que suos depellit vidit que tenebras,
Pallada nunc saevas videre dirripit Apolo,
verus respiret gratus amor et magis omnes.
Sale por la otra parte Minerva y Sidera, y dice:
Si no mi casta Minerva
que se quiere por esposa.
¿Y qué afea mi presencia?
No se afee, que no reposa,
ni temas, que quien espera,
aunque sea combatido,
jamás quedará rendido
en temores a su ira.
El amor y la esperanza
de mi querido Señor
echarán fuera el temor,
porque puestos en balanza,
alcemos víctor el nombre.
Omnia vincit amor,
docta Palada Jancalia,
cuius hostes superabo.
Sed quis hic audit clamor?
¡Oh, qué galano zagal!
¡Oh, qué galana pastora!
Dios te guarde, mi Señora,
su belleza sin igual.
A fe que es gallardo el garzón,
diz que viene a pretender
la zagala.
Pueda ser que le sepa divertir.
A mi fe que me holgaré
que tenga Minerva esposo
tan bonito y tan gracioso.
¿Cómo se llama, mancebo?
Calle, que es como el demonio.
Amor es mi nombre.
Amor, respondiónos el niño,
pues la vista me robó.
¿A qué vienes?
A saber
que vivís sola en esta sierra,
y que sois sin astro y guía,
no Apolo y Sol querido,
deseando vengo a ver
el ciego venido a ver.
Si acaso soy menester
para subiros también,
y porque en efecto sé
que está enferma de amor solo,
por ventura la curaré,
quedarme en vuestra casilla,
Señora, si dais licencia,
y curaré la dolencia
de la fiebre que os abrasa.
De dos lindos protomédicos
hacéis burla y qué taravilla.
La boca a este bobo atapa.
Calla, rapaz frenético,
nunca tal médico vi
con calzas y con sayo.
Calla, simple, que inquietáis,
no venga, Señor, a mí,
paréceme bachiller,
con tanto de arco y de flecha.
¿Y no temes mi manderecha?
Pues que sois médico ilustre...
Pag. 5
Y para mi sangrador
siruo con estas saetas
y alas mismas de locuras
siruen con estraño modo
para sangrar los que veo
cebandose en mi fuego
que a los que estan frios luego
calor natural les dan
Decid sabeis otro oficio
pues no tengo de saber
qual
quanto se puede hacer
no veremos tu exercicio
se bien quemar coraçones
y los una vez ganados
jamas se ven mal logrados
por siniestras afliciones
por mi fe que el moço toma
la ocasion que a buena cuenta
oy el bien del alma aumenta
y disminuye la pena
Zagal pues te me quedas
por que me viene a medida
si contigo esta cupido
tendras vn buen Ganimedes
o como dello me huelgo
que no avia tanto que hacer
y viniendo a mi placer
tomare vn poco de huelgo
por que oy suelen decir
que es amor tan cuydadoso
que no sabe estar ocioso
ni descansar ni dormir
y pues el todo lo ara
yo estare por ai tendido
sin que me zumbe el oido
no vamos con un anda alla
Amigo no trabaxe mas
soltadlos que ya los veo
y traen plomo y asi luego
creo yo que romperemos
dexalde que es un tragon
terco floxo y negligente
vos sereis mi diligente
guarda de mi coraçon
por esto en casa os meti
alexada del cielo
que es vn pedaço de yelo
aunq con quexas me vi
guardar os he bien que guardeis
q los malos q en la tierra
ay quien me amenaça guerra
y me quiere auasallar
de mortales soy temida
y solo aguardo q apolo
a quien mi fauor obliga
cometa contra mi vida
cierta accion baladrona
con su arco y faldriquera
y si el uaron me rinde
rendira el alma mia
hazeis bien q dios os de vida
deseado por esposo
a otro apolo con todo
quanta tardança tiene
aguardale con paciencia
mira q en su apariencia
encierra el sol rayos
la presencia es lastimosa
que ay peligro si es amor
que ande ciego y triste
Y a qualquier peligro embiste
no teme qualquier rigor
sino si asiste la esperança
todo lo haze lleuadero.
hay mi Apolo venidero
hay mi deseada alcança
hay prenda de mi Parnaso
hay mi sacro Corintheo
donde stas que no te ueo
Porq. te muestras escaso
vamonos ya q tarde
vamos.
la umida noche fria
ya de sueño me caia
asi me vengue desamor
vanse
Cantase.
Quiere morir y no puede
Minerua de amor y viue
que la ausençia de su apolo
le es un penoso martirio.
llora por hallarse sola
y los ayres cristalinos
por otros Castos amores
rompe con dulçes suspiros.
con las fuentes de sus ojos
haze creçer a los rios
y el murmullo de sus aguas
sigue con estos gemidos.
Hay mi deleytoso Cintio
Porq. suspendes tanto el amormio?
estas tiernas vozes llegan
a Jove Capitolino
Vecino Derecho sacro
la gran Pallas a nacido.
otro apolo quiere darle
por presidente diuino
del choro de las Hermanas
de su parnaso querido
el Crispo le a señalado
cuerdo, gracioso, benigno,
por quien suspira minerua,
y lo canta por su alivio.
Hay mi deleytoso Cintio
Porq. suspendes tanto el amormio.
Salen argos, y Amor sin toparse.
De lexas tierras con aquestas alas
por los ayres liquidos trepando
a descender a la deidad a pallas
vengo bolando.
Hic adest flammis, simulac sagitis
qui potens sacry puer ille castus
tela que certo moderatur arcu
Pectus in imum
Estas armas no de balde tienen
alas pues buelan mas q el coro misto
y an preparadas como fuego uienen
al abismo.
de los ondos suben hasta el çielo,
y a diuinas animas pasan
luego baxando hasta el ondo suelo
todo lo abrasan
Nulla pax ysti puer per orbem
funde effusas agilis sagitas
quasque jaculatur oras
lumine Pheuus
Quaeque pras terre tenet ulla nomen
namque flammato meditatur ictu
qua tuum pectus poterit calescens
figere telis
Aunque sea çiego quedo como topo
pero con todo como lince ueo
i con mis flechas donde tiro topo
lo que deseo
Pag. 6
Aunque de fuego sean mis saetas
con que veloces hiero corazones
de mí encendidas quedan inquietas
las aficiones.
No son aquellas que usaba Cupido
cuando quemaba con el arco ufano
ese Cupido fue de mí escupido
como profano.
Soberbias heridas en las almas hacen
estas divinas jaras, y al momento
el corazón en amor deshacen
con fuego lento.
Pues que Minerva queda descuidada
ni sabe nada de sus llamadores
quiero de un bello joven abrasada
arda en amores.
Saca el Amor 3 flechas
Hoc iam vibrat tenetque sagitas
ecce proruit de gravibus pennis
pallaris perna tenebrae cristi
pectus amore.
Hic procul stabo videamus, uno
quam potens ictu ferit.
Ea, con la
voz luego, pues que no me ve ninguno
quiero tirarle.
Mientras dice va sacando flechas
Este trabajo no ha de ser en vano
aunque soy ciego tirador, de ciego
ha de ser golpe, tiro soberano
lleno de fuego.
Hiera tu pecho, la tocada flecha
con los amores de tu caro esposo
al encendido corazón va derecha
Tira, y huye.
tiro famoso.
Sale Minerva de entre una espesura de rama donde estuvo mientras que Amor de esta, con una saeta clavada dando voces y Esperanza acuden.
¡Ay, ay, ay! Espe. ¿Qué hay?
¡Ay, que me muero!
Mi Minerva, ¿quién se te ha atrevido?
¿Quién ha sido el atrevido
que rompió tu pecho entero?
Estoy enferma de amor
aplicadme frescas flores
porque mis castas entrañas
en llamas están ardiendo
y mi corazón gimiendo
Quien ha urdido estas mañas
el ciego zagal Amor
sin duda debe de ser
que es médico bachiller
del amante corazón.
Herirte sabe en el medio
para sanarte mejor
pues a la llaga de amor
él solo aplica remedio.
Yo lo vi cuando tiró,
porque le estaba acechando
¿Por qué no fuiste volando?
Como un rayo se me huyó.
Pues id en su busca luego
porque él dice que sanará
de las heridas que da
con las flechas de su fuego.
Vayas, por tu vida corre
que yo quedo con Minerva
Abraza esta herida sierva
si fiel tanto socorre.
La flecha que así me hiere
sin duda Jove divino
que envuelta en amor y vino
del Apolo que me quiere
Estas heridas de amor
son medicina, salud
no quitan fuerzas, virtud
sí que dan gran valor.
Yo me muero si no veo
al que mi pecho desea
como hasta que le vea
no se malogre el deseo
Hasta que sepa quién eres
no tendré gozo y sosiego
¡Ay casto amor, amor ciego
así tratarme me quieres!
¡Tú Júpiter inmortal
que moras en ese cielo
apresura a tu vuelo
a curarme de mi mal!
¡Despierta en esta sazón
¿No duermes? que estoy enferma
Aunque parece que duerma
Jove mas vela, mi razón
Abre, Minerva mía
Minerva mía, ábreme.
Sueño, vuelo, no lo sé
si es de noche o es de día
Tras la pared escondido
sin duda que está acechando
a tu corazón mirando
tras los zarzales metido
Dime dónde está a quien amo
tú ya eres el alma mía
¿dónde mora mi alegría?
¿Cómo no oye a quien le llama?
Porque si él no viene luego
ya perdido mi Parnaso
¡Ah, mi Jove que me abraso!
¡Ah, qué llamas, ah, qué fuego!
Ábreme, Minerva, que aquí
estoy llamando a tu puerta
No es esta la voz despierta
de mi Jove, ¿no es así?
¿Qué haces mi Jove llamando? Si
Y yo con esta herida insana amando
¿Cuál es el pecho que está hablando? sana
Y el alma que así se allana blando
Manda, pues siempre resplandece llama
Haré lo que yo siento de gana mande
Que tengo de ganar disgusto gana
Justo de ver a Apolo el susto gusto
¿Vendrá Apolo cual me conviene? viene
Y ama a Minerva que le llamas ama
Pues como llama se detiene tiene
Minerva en su alabanza exclama llama
En su oído mi voz resuene suene
¿Qué será quien así me inflama? ama
Y su gracia que da vida vida
Y de este quedo yo herida herida.
Queda mi alma derretida
después que mi enamorado
con dulces voces le he hablado
y en amor ha dejado herido
Herida queda de amores
sin saber de dónde vino
aqueste tiro divino
que acrecienta mis dolores.
Como pero no sé a quién
tanta queja que sepa quedo
en un amoroso enredo
quejosa de mi bien.
Pag. 7
solo sé que aquel esposo
divino del alto cielo
ha bajado a nuestro suelo
mas no pudo hallar reposo.
Sosiéga que Amor vendría
pues de medicina sabe
con algún medio suave
esta llaga curaría.
Enhorabuena descanse
el herido corazón
mas hasta que venga Amor
es muy posible que canse.
Duérmese recostada / y cantan esta letra
Música.
O Minerva a del Parnaso
que el Pierio coro rige
a quien Delirio y Error
y Falsimundo coligan.
En Apolo queda sola
del celeste rayo herida
de un zagal hermoso y noble,
que por Apolo se envía.
De ese monte eparchionado
del cielo Jove divino,
acude con lechos tiernos
a consolar su querida.
Con saetas de amor en el pecho
Minerva está.
Ay Jesús, que se muere
mas no morirá
porque Dios la hiere,
y es el tiro de amor
que al alma va derecho.
Minerva quiere dormir.
En los brazos descanse
de la fe que ha de guardar
al zagal que ha de venir
y por ver no viene luego
en llamas de amor se muere.
Ázase Amor a ella.
Aunque parece soy ciego
muy bien en el blanco di.
La saeta despidí
llena de amoroso fuego.
Con las flechas de Cupido
el casto amor de Minerva
como temerosa cierva
queda con esto encendido.
Solo la cuitada ignora
de dónde le viene el mal
aunque bienes sin igual
estas flechas le atesoran.
Acercarme más me quiero
y tiralle más adentro
la flecha porque en el centro
quede un amor sincero.
Porque el errático Error
con Delirio y Falsimundo
revolverán todo el mundo
por rendir su corazón.
Si la flecha de amor
no está muy viva y clavada
en su pecho o arraigada
él doblará su valor
Mas ya es tiempo, pues la vela
parece está descuidada.
Va pasito, y métele la flecha / en el pecho y huye.
Ay, ay, ay de mi cuidado
qué cosa se oyó consuela?
Ay esperanza, que muero.
No hay de qué quejar.
De un
De amor.
Recio me dio,
de quién?
No lo sé.
Qué es de amor diestro flechero?
No lo he visto.
Y yo lo siento
Qué es de la flecha?
No está.
Mira si dentro estará.
Dentro no hay signo tormento.
Vamos en busca de Amor
que él aplicará remedio
mas mira que hay en medio
de Falsimundo temor.
Mucho más que el mismo infierno
a todos he aborrecido
después que me ha derretido
con su flecha el amor tierno.
Vanse. Sale Error, y Falsimundo.
Tú lo oíste?
Yo lo oí.
Qué lo oíste, Falsimundo?
Ay equivoco, pues sí,
y ante Dios y todo el mundo
dijo que aborrece a ti.
Qué me cuentas? Qué refieres?
inconstancias de mujeres
son patrañas o embelecos
o cosas fingidas de hecho,
conque mis oídos hieres.
La mesma verdad te digo.
Arpías que estoy tramando
salid, salid hoy conmigo
vuestras huñas afilando
y tomad d'ella castigo.
Mas no hagáis qu'ella si Amor
enclava su corazón
y ansí la culpa él la tiene
sordo y ciego conviene
a quien trocó su afición.
Amapas, Amor vendado
lince sin ojos, agudo,
muy con cuernos, solapado
armado, pero desnudo
desnudo, muy bien armado.
Agora sí que he probado
que da el arco despuntado
y ansí hoy queda vendido
y a mi Cupido escupido
fuertemente maniatado.
Sale Delirio.
Qué es esto, mi rey Error?
Déjame, que cual león
ofendido, estoy bramando
y del pecho vomitando
llamas de ira contra Amor.
Pag. 8
Pues ¿qué ha hecho aquel rapaz?
Es un infame tercero
que entiende con sana paz
enamora a un extranjero
¡Ay Minerva, sentirá!
En fin la ingrata gallarda
otro mayoral aguarda
para que sea su esposo
pues ¿cómo sueltas así solo
y dejas que en su amor arda?
¿Cómo no le haces retazos
y le despellejas luego?
Busca, busca presto atajos.
De coraje hecho espumas
no puedo tener sosiego
porque, Delicio, no sé
en esto qué corte dé.
Si tomas mi parecer
con brevedad a mi ver
vendida se la daré
deleites y gustos sin tasa
a cuanto yo estoy brindando
con dulzuras engañando
mientras cautela se pasa
cuanto quiero tanto aliento,
armas, orgullo retomo
del fuerte roble supremo
contra todos me abalanzo
de Troya los altos muros
si figurarme no quisiera
sin daño salir pudiera
de los griegos muy seguros
muriera con desventura
a manos de su propio hijo
con tormento el más prolijo
Semíramis por ventura
se rindió con infamia
sus hijos a sojuzgarla
abrazada no esperara
con su sombra Laodamia.
Bien dices, Delicio amigo,
muy bien sabes que Minerva
tan valiente se conserva
que no teme a su enemigo.
Abra siempre algún postigo
y de cobardes tan preso
porque a las armas me obligo
a mis pies rindo al soberbio
en breve con pocas fuerzas
pues qué será si los huelo
y mucho lo que atesoro
de contentos, plata y oro,
sedas, colores, afeites,
banquetes, gustos, deleites,
todas píldoras que adoro
bastan para trastornar
a la misma fortaleza.
Vamos a a derribar
saca amigo tu braveza.
Todo vicio es amancebar.
Vanse y salen Minerva, Amor, Fidelio y Esperanza.
Fidelio.
Señora mía.
¿Dónde está Amor??
Aquí estoy.
Nuevo ser cobrando voy
con miraros cada día.
Fidelio, aumenta mi fe
de aquel Apolo que aguardo
que con vivas llamas ardo
no sé cuándo le veré.
¿Sabes algo de él?
A fe que preguntáis a buena hora.
¿Cómo?
Y a dónde mora.
¿Sabes quién es?
No sé, Amor lo sabe.
Di, Amor, ¿y sabes de mi querido?
Sé, pues que de él herido
dejé, Amor, su corazón.
Dime quién es que me muero
de deseos de mi Apolo.
No hallarás de polo a polo
más precioso compañero.
No te tardes, que me enciendo
en más abrasante fuego.
Sabráslo, Minerva, luego
escucha y acude diciendo.
En las riberas famosas
que de Turia el río bello
baña corriendo apriesa al mar
a pagar tributo pecho.
Hay una ciudad insigne
noble y costosa en extremo
a quien Valencia llamaron
los antiguos por su esfuerzo.
En aquesta hay un Apolo
más hermoso que el de Delo
en quien están las virtudes
del fingido con exceso.
Diéronle por nombre Crispo
fue tan gracioso y tan bello
que naturaleza misma
se vio en su nacimiento.
Allí en un monte sagrado
de ingeniosas musas centro
en el coro pedregal
presidente le eligieron
en el bicorne collado
no vigió con más concierto
sus musas aquel Apolo
como las mías aqueste.
Si aquel hijo de Latona
a Jacinto niño tierno
en flor peregrina pudo
transformar después de muerto
de centenares Jacintos
el Apolo mundo muerto
con metamorfosis sabia
hermosas flores ha hecho.
Y si fue aquel más prodigioso
en Terapne, Phrygia, y Delphos
como solo en Tarragona
Minerva tu Crispo bello.
Si tres montes de la fama
Parnaso, Cynto, Phajelo,
consagró el primer Apolo
y ennobleció con sus hechos
otros tres montes sagrados
de sierras y montes frescos
consagró Palas su Crispo
y pudiera setecientos
es un otro pastor Argos,
en vigilancia y desvelo.
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En hermosura y beldad
segundo pastor Dameto
es en prudencia en juzgar
un Paris pastor Ideo
un Minos en equidad
un Licurgo en santo celo.
Un Solón en gravedad,
legislador verdadero.
En paciencia un Anaxarco,
un Alcides en esfuerzo.
Es bien hablado y afable
suave, blando y sereno
al Líbano parecido
escogido con el cedro.
Es estimable todo
cuanto más le considero
porque todo es deseable
y hablar de él me da deseo.
Tal es, Minerva graciosa,
el querido Crispo bello,
escogido para ser
Apolo tuyo y consuelo.
Este tiene destinado
para ti Jove supremo,
este te da por Apolo
por sucesor del primero.
