
Publication date: August 22, 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El apolo deseado. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/apolo-el-deseado.
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Minerva.
error.
ocio.
Apolo.
delirio.
prudencia.
Amor.
Zelo.
Cupido.
[ilegible].
Jove.
y las musas, ninfas
Introducción
Ya del cerebro de Jove
fragua de alientos sagrados
afectando maravillas
sale el dedáleo parto.
Ya la magnesia Ausonia
madre de invictos sabios
arrebola mil primores
en conceptos esmaltados.
Con prendas prodigiosas
aúna el indiano oceano
ni se ostentó más lozano
ni dio más perlas armado.
Nuevas divinas [ilegible]
dio a luz del Píndaro
hija del gran bosque
madre de Argonautas [ilegible]
No más valiente Jasón
ni más inquieto Tifis
en busca del vellocino
vomitó la ancuda Argos
cuantos alentados héroes
la gran patria ha fraguado
con las armas [ilegible]
de pertrechos literarios.
Ya mira mudo el norte
de nuestro hemisferio sacro
[ilegible]
[ilegible]
de las alegres riberas
endurecido el vado helado
el raudal de plata aprisa
por los campos africanos.
Y a la nevada cumbre sube
del gorgóneo collado
centro del hijo de Delo
de las musas rico estrado.
Ya pisa aquesta deidad
ya se esparce por los altos
ya mira la argentería
de los ríos encrespados.
Brilla con airoso aljófar
por las aguas plateadas
de lucientes [ilegible]
[ilegible]
ya retumba el eco vario
en este monte de letras
o científico Areópago
más sabio que el de los griegos
con sus graves Aristarcos.
Consagrado a los agüeros
no de Marte ensangrentado,
sino al aspecto benigno
de Júpiter soberano,
en dotes ricos licores
de los cristales castalios
lisonja son de la vista
por guijas culebrando,
entre espesos laureles
lauro diademas sabios,
retocados con reflejos,
zarcillos del sol dorados.
Coroa la deidad cruda
con sus combates y azares,
ostentación de alones
literaria amazona;
librea de oro reluciente
libres por el aire vago,
del albergue de la ciencia,
tejidos entre topacios
faldones de plancha blanca,
frisados de oro de aljófar,
símbolo de ciencias sacras,
castálicos ingenios,
rozagantes angelados
entre limpia argentería
con matices azafranados.
Sube cual nueva Minerva
con científico aparato
cual Cintia tras los desvelos
sus pasos enderezando;
en busca va de su Apolo,
no ya del de Delo honrado,
pastor en selva de Anfriso,
y presidente del Parnaso,
aunque fue hijo de Latona
y del que fulmina rayos,
con su rostro rubicundo,
con su cabello dorado.
Amor otro le ha prendado
por ausencia del primero;
digo del gran Escribano,
hijo es, digo, de la providencia
y del gran Dios el agrado,
que para correr más ligero
calza acicates alados.
Hijo es enviado de Jove
del Olimpo al monte sabio,
por defender a Minerva
de las simonías soez erario;
a Cristo digo amoroso
rayo del ardor de Ignacio,
de las musas caro coro,
de Minerva Apolo claro.
De verde hiedra y verbena,
de espadañas coronado,
con olorosa mosqueta
los aires enamorando,
que rija su docto coro
con compases acordados,
con graves contrapuntos,
con bonetes literarios.
Viuda la grave lira,
con falsetes de regalo,
con mil falsetes ligeros
con baja desconcertada,
mal al compás placentero,
sus quejas va empadronando,
dejando falsa aparente
gastada, disimulada.
Pues las ninfas del Carmelo
en su cónclave sagrado,
la venida regocijan
de su Apolo deseado,
y castalias sus corrientes
con raudales argentados
de cristales lisonjeros,
para hacer fiesta formaron
con más armónicos puntos
al ilustre senado.
Yo, que su falta animo,
de sentir el agravio.
Liras.
Cuando a su Apolo recibe
Minerva, amada, alaba
la mejor que entre palmas
mide aliento y torce labio.
En señal de regocijo
sale vestida de gala
con dos augustos dioses,
de oro fino, uno de plata;
en busca del noble dueño
con la cabeza enlazada,
ya de ricos y finos lampos
y en vez de trenzas doradas,
las mitras, los campanarios,
mil rumbosas fuentes
dan a Apolo alegre salva,
con clarines acordados.
Venga en orabuena
a nuestra buena venida
mi Apolo sacro
y a su gran Minerva.
Coro.
Sale Minerva sola.
Fatal desgracia, dolorosa historia,
tragedia al vivo de mis tormentos,
y total escarmiento
de los engaños de la humana vida.
Este es el merecido monumento,
es esta de Minerva la memoria
de su ínclita gloria;
acabóse, pues, su edad florida,
fue corta de sus días la medida,
pasó mi pompa, pasó mi alegría;
el inexpugnable y constante pecho,
en un polvo deshecho,
amarga suerte de tiranía,
que al fin Minerva, postrada, yerta,
de los hados el rigor y desventura;
será, oh mi Júpiter presidente,
de las facultades todas y ciencias,
contra las resistencias
y tinieblas de la ciega ignorancia,
si quiebra tu piedad y excelencias,
con las armas del miedo desterrado,
celador con la formal arrogancia
de su santa constancia.
Oh de Palas fortuna desastrada,
agudo remate, providencia,
éste en esperanza,
el feto que Júpiter engendrara,
que aun de dudar, sin Apolo está,
o mar resuena mi afán.
Sale Esperanza triste, y Ocioso.
Ay, qué triste lamento suena,
que al cielo le revela,
ay, ay mi voz que le iguala,
del Parnaso mi lamento,
si que mal traje para galas.
Qué mal trago.
Que se va mi Apolo, mi sol divino.
Hondo trago este vaso
fuera mejor de buen vino.
(Dale con algo)
Calla, bobillo.
Pues, ¿qué?
No aflijas más la afligida.
Que afligís, pues no la amo
si fue, pardiez, su venida
saltando fui como un mono
por ver su fin y partida.
A mi Dios me vino a ver
que él se huelga que perdone
haría saya que correa
este mi capucho pobre
dándole azen de comer.
Ya más de descanso un rato
él me envidia y haría
de mi faltar otro tanto,
y aun celoso me tendría
como si fuera revesato.
Calla, bobo, y a la llama
al repelante cordero
para hacerla suave y llana
y con mimo apacentalla.
Cosas no pierde antepana
mejor sería yo y afuera
un ratón de laguna
que así vestes se pusieron
a mal me huelga nona
aunque fuera engullera.
Triste del que sin luz vive
que el mal tiempo se llora.
Y pues se fue mi solaz
dónde tengo de buscar
sin mi Apolo gran paz.
Espera, que dado el cielo
del poder del alto Jove
vendrá, pues, a tu consuelo.
Vendrá, cuando ya me robe
mi beldad algún mal velo.
Por qué tan presto desconfías,
sacude esos temores,
mas si estima tu valía.
Esperan mis amores
fieles, pues desde el día
y así, Apolo amado
a quien el gran Jove la providencia
tiene ya destinado
para mis musas tiernas, con paciencia
aguardaré entre tanto
que vengas devuelto en triste llanto.
Aquí estaré esperando,
mientras coja sus hebras de oro puro
el sol claro, allá, cuando
la negra sombra ponga al mundo escuro,
y sembraré este prado
por ver si tocas a mi esposo amado,
por ti, con voz confusa,
las piedras sordas del Parnaso
del coro de mis musas
roncas retumbarán a tan triste caso,
viendo que mis suspiros
hieren los aires míos
como recios tiros.
Solo por verte ausente
el verde campo pierde las colores,
la cristalina fuente
desata sorda sus rigores,
y el monte sacrosanto
las cumbres cubre con oscuro manto.
¡Oh, tú, no conocido
Apolo, pastor del coro amado!
Ven, esposo querido
que aquí te espero en mi monte retirado
ya atroz hace mi lamento
los montes suenan y se pare el viento
Y tú, casto himeneo
dime por dónde pace a mediodía
llega ya mi deseo
haz que vuele y abrace el alma mía
y celebres con odas
y epitalamios dulces, musas bellas,
¡Hola, aquí, musas divinas todas!
Unas musas dirán son
pues a qué nos trujiste
cuando se celebren las bodas.
(Suena dentro ruido y sale Cupido huyendo de Apolo que le va tirando flechas.)
Vuelve esta bestia, enfrena
¡Oh, amor, cómo eres fuerte!
Bien pareces a la muerte
y a la dura e infernal pena
Espera, detén, aguarda
que hasta el alma me penetran
desta vengadora aljaba
tus penetrantes saetas.
Acaba, infame atrevido
ríndeme el arco y las flechas
Antes rendiré mil arcos
Que las rinda será fuerza
pues ya mi brazo te tiene
y te lanza desta peña,
para que pagues, infame
tus maldades, insolencias.
Así castigo a un infame
y así destrozo sus flechas.
Que el mozo poco su valor
se ha medido con mis fuerzas
y yo soy el dios divino
que trepando estas esferas
bajé a rendir a Cupido
ya rendido y muerto queda.
Mas a un traidor enemigo
que pretendía con fiereza
rendida con blando halago
triunfar de la gran ribera
así que pruebe el castigo
que has de saber, mis saetas
que si con halago vence
tengo yo halagos, y fuerzas
el delito de atrevido
jactabas sin más pelea
gozar a tu salvo, infame,
de la ilustre belleza
Pues yo te juro aleve
que he de hacer que el orbe entienda
que cede el amor divino
a delirios, y sus ternezas.
Y si infame en tus batallas
ocio y recato que presentas
daré por la misma [ilegible]
que aun ha de ser mi enmienda
¡Ay, tú, monarca supremo
de los cielos y la tierra,
favorece mis intentos
pues son muy más que justos,
dirija favor tu brazo
las puntas de mis saetas
que abrasan de amor divino
balas al pecho, y venas
para que inflame mis iras!
a quien ella enseña ciencias,
en puro amor y deseo
de las virtudes y ciencias,
que si tantos imposibles
venció Cupido en la tierra,
quien es el amor divino,
segura tiene la empresa.
Vase.
Salen Errón y Falsimundo.
De manera que se fue
ya el Sol viejo.
Sí, mi Errón.
De placer mi corazón
salta, pues, por mi fe,
tenemos linda ocasión.
Ya queda sola Minerva,
sin Apolo me parece
mucho flaca y sin valor.
Ya la contemplo mi esclava,
sujetada a mi valer,
en subiendo a mi lado,
y rayas tiernas haremos
la destreza que apuramos,
pues sin Apolo han quedado
ya sus polos rindiéndose.
Difícil cosa será conquistar
su fuerte pecho,
o manchar su casto lecho,
pues cual roca firme yace,
en no ceder de su derecho.
Anda en busca de ese Apolo
por reparo de sus daños,
pesquisita un modo extraño,
el mundo de polo a polo.
No deshará mis engaños.
Por Dios, vamos a prisa,
que hay peligro en la tardanza,
procuremos con la mudanza
si podremos hacer presa
en su mente.
Entra en la danza,
también deleite es humano
que sabe muy bien herir,
con blandura y con rondar,
cualquier corazón humano,
a quien emprende batir.
En vano son nuestras galas
y el con gusto y regalar,
y yo con mi trato malo,
sujetaré a tu amor,
aunque sepa usar de palos.
Mil años y más amiga,
son lindos sus trampantojos.
Partiremos sus despojos,
pues nunca conmigo enojo,
palos dará mi enojo.
Vamos, que Minerva es nuestra,
y su coro helicónida.
Su monte nos rendirá
al valor de aquesta diestra.
Vamos, que hace ruido.
Sale Buen Propósito y dice así en latín:
Ite boni pueri opaca sub nocte relicti,
ille ego progredior nemoris ...
castus amor castos ordones pharetratus aduris,
verus doctrinae celebrem cupidine solis,
inconsulto gerens turpi procul illa libidine,
constato veram formam ardore lucente,
nomen quo sacra arma manu tenebo,
ferrea ferrata pressans cuspide terga,
astra sequi petiit telo candentia figo,
pectora dextra manu torquebo dominicane,
spicula et ex humili tollo sidereus orbe.
condenti pharetrata germana cupidine tela,
saucia corda cremo flammis torrente beata,
cupide vultu praesenti presidia figo,
vulnera conspicio sacris puras pura omnia reddens,
erroris que suos depellit vidit que tenebras,
Pallada nunc saevas videre dirripit Apolo,
verus respiret gratus amor et magis omnes.
Sale por la otra parte Minerva y Sidera, y dice:
Si no mi casta Minerva
que se quiere por esposa.
¿Y qué afea mi presencia?
No se afee, que no reposa,
ni temas, que quien espera,
aunque sea combatido,
jamás quedará rendido
en temores a su ira.
El amor y la esperanza
de mi querido Señor
echarán fuera el temor,
porque puestos en balanza,
alcemos víctor el nombre.
Omnia vincit amor,
docta Palada Jancalia,
cuius hostes superabo.
Sed quis hic audit clamor?
¡Oh, qué galano zagal!
¡Oh, qué galana pastora!
Dios te guarde, mi Señora,
su belleza sin igual.
A fe que es gallardo el garzón,
diz que viene a pretender
la zagala.
Pueda ser que le sepa divertir.
A mi fe que me holgaré
que tenga Minerva esposo
tan bonito y tan gracioso.
¿Cómo se llama, mancebo?
Calle, que es como el demonio.
Amor es mi nombre.
Amor, respondiónos el niño,
pues la vista me robó.
¿A qué vienes?
A saber
que vivís sola en esta sierra,
y que sois sin astro y guía,
no Apolo y Sol querido,
deseando vengo a ver
el ciego venido a ver.
Si acaso soy menester
para subiros también,
y porque en efecto sé
que está enferma de amor solo,
por ventura la curaré,
quedarme en vuestra casilla,
Señora, si dais licencia,
y curaré la dolencia
de la fiebre que os abrasa.
De dos lindos protomédicos
hacéis burla y qué taravilla.
La boca a este bobo atapa.
Calla, rapaz frenético,
nunca tal médico vi
con calzas y con sayo.
Calla, simple, que inquietáis,
no venga, Señor, a mí,
paréceme bachiller,
con tanto de arco y de flecha.
¿Y no temes mi manderecha?
Pues que sois médico ilustre...
Y para mi sangrador
siruo con estas saetas
y alas mismas de locuras
siruen con estraño modo
para sangrar los que veo
cebandose en mi fuego
que a los que estan frios luego
calor natural les dan
Decid sabeis otro oficio
pues no tengo de saber
qual
quanto se puede hacer
no veremos tu exercicio
se bien quemar coraçones
y los una vez ganados
jamas se ven mal logrados
por siniestras afliciones
por mi fe que el moço toma
la ocasion que a buena cuenta
oy el bien del alma aumenta
y disminuye la pena
Zagal pues te me quedas
por que me viene a medida
si contigo esta cupido
tendras vn buen Ganimedes
o como dello me huelgo
que no avia tanto que hacer
y viniendo a mi placer
tomare vn poco de huelgo
por que oy suelen decir
que es amor tan cuydadoso
que no sabe estar ocioso
ni descansar ni dormir
y pues el todo lo ara
yo estare por ai tendido
sin que me zumbe el oido
no vamos con un anda alla
Amigo no trabaxe mas
soltadlos que ya los veo
y traen plomo y asi luego
creo yo que romperemos
dexalde que es un tragon
terco floxo y negligente
vos sereis mi diligente
guarda de mi coraçon
por esto en casa os meti
alexada del cielo
que es vn pedaço de yelo
aunq con quexas me vi
guardar os he bien que guardeis
q los malos q en la tierra
ay quien me amenaça guerra
y me quiere auasallar
de mortales soy temida
y solo aguardo q apolo
a quien mi fauor obliga
cometa contra mi vida
cierta accion baladrona
con su arco y faldriquera
y si el uaron me rinde
rendira el alma mia
hazeis bien q dios os de vida
deseado por esposo
a otro apolo con todo
quanta tardança tiene
aguardale con paciencia
mira q en su apariencia
encierra el sol rayos
la presencia es lastimosa
que ay peligro si es amor
que ande ciego y triste
Y a qualquier peligro embiste
no teme qualquier rigor
sino si asiste la esperança
todo lo haze lleuadero.
hay mi Apolo venidero
hay mi deseada alcança
hay prenda de mi Parnaso
hay mi sacro Corintheo
donde stas que no te ueo
Porq. te muestras escaso
vamonos ya q tarde
vamos.
vanse
la umida noche fria
ya de sueño me caia
asi me vengue desamor
Cantase.
Quiere morir y no puede
Minerua de amor y viue
que la ausençia de su apolo
le es un penoso martirio.
llora por hallarse sola
y los ayres cristalinos
por otros Castos amores
rompe con dulçes suspiros.
con las fuentes de sus ojos
haze creçer a los rios
y el murmullo de sus aguas
sigue con estos gemidos.
Hay mi deleytoso Cintio
Porq. suspendes tanto el amormio?
estas tiernas vozes llegan
a Jove Capitolino
Vecino Derecho sacro
la gran Pallas a nacido.
otro apolo quiere darle
por presidente diuino
del choro de las Hermanas
de su parnaso querido
el Crispo le a señalado
cuerdo, gracioso, benigno,
por quien suspira minerua,
y lo canta por su alivio.
Hay mi deleytoso Cintio
Porq. suspendes tanto el amormio.
Salen argos, y Amor sin toparse.
De lexas tierras con aquestas alas
por los ayres liquidos trepando
a descender a la deidad a pallas
vengo bolando.
Hic adest flammis, simulac sagitis
qui potens sacry puer ille castus
tela que certo moderatur arcu
Pectus in imum
Estas armas no de balde tienen
alas pues buelan mas q el coro misto
y an preparadas como fuego uienen
al abismo.
de los ondos suben hasta el çielo,
y a diuinas animas pasan
luego baxando hasta el ondo suelo
todo lo abrasan
Nulla pax ysti puer per orbem
funde effusas agilis sagitas
quasque jaculatur oras
lumine Pheuus
Quaeque pras terre tenet ulla nomen
namque flammato meditatur ictu
qua tuum pectus poterit calescens
figere telis
Aunque sea çiego quedo como topo
pero con todo como lince ueo
i con mis flechas donde tiro topo
lo que deseo
Aunque de fuego sean mis saetas
con que veloces hiero corazones
de mí encendidas quedan inquietas
las aficiones.
No son aquellas que usaba Cupido
cuando quemaba con el arco ufano
ese Cupido fue de mí escupido
como profano.
Soberbias heridas en las almas hacen
estas divinas jaras, y al momento
el corazón en amor deshacen
con fuego lento.
Pues que Minerva queda descuidada
ni sabe nada de sus llamadores
quiero de un bello joven abrasada
arda en amores.
Saca el Amor 3 flechas
Hoc iam vibrat tenetque sagitas
ecce proruit de gravibus pennis
pallaris perna tenebrae cristi
pectus amore.
Hic procul stabo videamus, uno
quam potens ictu ferit.
Ea, con la
voz luego, pues que no me ve ninguno
quiero tirarle.
Mientras dice va sacando flechas
Tira, y huye.
Este trabajo no ha de ser en vano
aunque soy ciego tirador, de ciego
ha de ser golpe, tiro soberano
lleno de fuego.
Hiera tu pecho, la tocada flecha
con los amores de tu caro esposo
al encendido corazón va derecha
tiro famoso.
Sale Minerva de entre una espesura de rama donde estuvo mientras que Amor de esta, con una saeta clavada dando voces y Esperanza acuden.
¡Ay, ay, ay! Espe. ¿Qué hay?
¡Ay, que me muero!
Mi Minerva, ¿quién se te ha atrevido?
¿Quién ha sido el atrevido
que rompió tu pecho entero?
Estoy enferma de amor
aplicadme frescas flores
porque mis castas entrañas
en llamas están ardiendo
y mi corazón gimiendo
Quien ha urdido estas mañas
el ciego zagal Amor
sin duda debe de ser
que es médico bachiller
del amante corazón.
Herirte sabe en el medio
para sanarte mejor
pues a la llaga de amor
él solo aplica remedio.
Yo lo vi cuando tiró,
porque le estaba acechando
¿Por qué no fuiste volando?
Como un rayo se me huyó.
Pues id en su busca luego
porque él dice que sanará
de las heridas que da
con las flechas de su fuego.
Vayas, por tu vida corre
que yo quedo con Minerva
Abraza esta herida sierva
si fiel tanto socorre.
La flecha que así me hiere
sin duda Jove divino
que envuelta en amor y vino
del Apolo que me quiere
Estas heridas de amor
son medicina, salud
no quitan fuerzas, virtud
sí que dan gran valor.
Yo me muero si no veo
al que mi pecho desea
como hasta que le vea
no se malogre el deseo
Hasta que sepa quién eres
no tendré gozo y sosiego
¡Ay casto amor, amor ciego
así tratarme me quieres!
¡Tú Júpiter inmortal
que moras en ese cielo
apresura a tu vuelo
a curarme de mi mal!
¡Despierta en esta sazón
¿No duermes? que estoy enferma
Aunque parece que duerma
Jove mas vela, mi razón
Abre, Minerva mía
Minerva mía, ábreme.
Sueño, vuelo, no lo sé
si es de noche o es de día
Tras la pared escondido
sin duda que está acechando
a tu corazón mirando
tras los zarzales metido
Dime dónde está a quien amo
tú ya eres el alma mía
¿dónde mora mi alegría?
¿Cómo no oye a quien le llama?
Porque si él no viene luego
ya perdido mi Parnaso
¡Ah, mi Jove que me abraso!
¡Ah, qué llamas, ah, qué fuego!
Ábreme, Minerva, que aquí
estoy llamando a tu puerta
No es esta la voz despierta
de mi Jove, ¿no es así?
¿Qué haces mi Jove llamando? Si
Y yo con esta herida insana amando
¿Cuál es el pecho que está hablando? sana
Y el alma que así se allana blando
Manda, pues siempre resplandece llama
Haré lo que yo siento de gana mande
Que tengo de ganar disgusto gana
Justo de ver a Apolo el susto gusto
¿Vendrá Apolo cual me conviene? viene
Y ama a Minerva que le llamas ama
Pues como llama se detiene tiene
Minerva en su alabanza exclama llama
En su oído mi voz resuene suene
¿Qué será quien así me inflama? ama
Y su gracia que da vida vida
Y de este quedo yo herida herida.
Queda mi alma derretida
después que mi enamorado
con dulces voces le he hablado
y en amor ha dejado herido
Herida queda de amores
sin saber de dónde vino
aqueste tiro divino
que acrecienta mis dolores.
Como pero no sé a quién
tanta queja que sepa quedo
en un amoroso enredo
quejosa de mi bien.
solo sé que aquel esposo
divino del alto cielo
ha bajado a nuestro suelo
mas no pudo hallar reposo.
Sosiéga que Amor vendría
pues de medicina sabe
con algún medio suave
esta llaga curaría.
Enhorabuena descanse
el herido corazón
mas hasta que venga Amor
es muy posible que canse.
Duérmese recostada / y cantan esta letra
Música.
Minerva quiere dormir.
Ázase Amor a ella.
O Minerva a del Parnaso
que el Pierio coro rige
a quien Delirio y Error
y Falsimundo coligan.
En Apolo queda sola
del celeste rayo herida
de un zagal hermoso y noble,
que por Apolo se envía.
De ese monte eparchionado
del cielo Jove divino,
acude con lechos tiernos
a consolar su querida.
Con saetas de amor en el pecho
Minerva está.
Ay Jesús, que se muere
mas no morirá
porque Dios la hiere,
y es el tiro de amor
que al alma va derecho.
En los brazos descanse
de la fe que ha de guardar
al zagal que ha de venir
y por ver no viene luego
en llamas de amor se muere.
Aunque parece soy ciego
muy bien en el blanco di.
La saeta despidí
llena de amoroso fuego.
Con las flechas de Cupido
el casto amor de Minerva
como temerosa cierva
queda con esto encendido.
Solo la cuitada ignora
de dónde le viene el mal
aunque bienes sin igual
estas flechas le atesoran.
Acercarme más me quiero
y tiralle más adentro
la flecha porque en el centro
quede un amor sincero.
Porque el errático Error
con Delirio y Falsimundo
revolverán todo el mundo
por rendir su corazón.
Si la flecha de amor
no está muy viva y clavada
en su pecho o arraigada
él doblará su valor
Mas ya es tiempo, pues la vela
parece está descuidada.
Va pasito, y métele la flecha / en el pecho y huye.
Ay, ay, ay de mi cuidado
qué cosa se oyó consuela?
Ay esperanza, que muero.
No hay de qué quejar.
De un
De amor.
Recio me dio,
de quién?
No lo sé.
Qué es de amor diestro flechero?
No lo he visto.
Y yo lo siento
Qué es de la flecha?
No está.
Mira si dentro estará.
Dentro no hay signo tormento.
Vamos en busca de Amor
que él aplicará remedio
mas mira que hay en medio
de Falsimundo temor.
Mucho más que el mismo infierno
a todos he aborrecido
después que me ha derretido
con su flecha el amor tierno.
Vanse. Sale Error, y Falsimundo.
Tú lo oíste?
Yo lo oí.
Qué lo oíste, Falsimundo?
Ay equivoco, pues sí,
y ante Dios y todo el mundo
dijo que aborrece a ti.
Qué me cuentas? Qué refieres?
inconstancias de mujeres
son patrañas o embelecos
o cosas fingidas de hecho,
conque mis oídos hieres.
La mesma verdad te digo.
Arpías que estoy tramando
salid, salid hoy conmigo
vuestras huñas afilando
y tomad d'ella castigo.
Mas no hagáis qu'ella si Amor
enclava su corazón
y ansí la culpa él la tiene
sordo y ciego conviene
a quien trocó su afición.
Amapas, Amor vendado
lince sin ojos, agudo,
muy con cuernos, solapado
armado, pero desnudo
desnudo, muy bien armado.
Agora sí que he probado
que da el arco despuntado
y ansí hoy queda vendido
y a mi Cupido escupido
fuertemente maniatado.
Sale Delirio.
Qué es esto, mi rey Error?
Déjame, que cual león
ofendido, estoy bramando
y del pecho vomitando
llamas de ira contra Amor.
Pues ¿qué ha hecho aquel rapaz?
Es un infame tercero
que entiende con sana paz
enamora a un extranjero
¡Ay Minerva, sentirá!
En fin la ingrata gallarda
otro mayoral aguarda
para que sea su esposo
pues ¿cómo sueltas así solo
y dejas que en su amor arda?
¿Cómo no le haces retazos
y le despellejas luego?
Busca, busca presto atajos.
De coraje hecho espumas
no puedo tener sosiego
porque, Delicio, no sé
en esto qué corte dé.
Si tomas mi parecer
con brevedad a mi ver
vendida se la daré
deleites y gustos sin tasa
a cuanto yo estoy brindando
con dulzuras engañando
mientras cautela se pasa
cuanto quiero tanto aliento,
armas, orgullo retomo
del fuerte roble supremo
contra todos me abalanzo
de Troya los altos muros
si figurarme no quisiera
sin daño salir pudiera
de los griegos muy seguros
muriera con desventura
a manos de su propio hijo
con tormento el más prolijo
Semíramis por ventura
se rindió con infamia
sus hijos a sojuzgarla
abrazada no esperara
con su sombra Laodamia.
Bien dices, Delicio amigo,
muy bien sabes que Minerva
tan valiente se conserva
que no teme a su enemigo.
Abra siempre algún postigo
y de cobardes tan preso
porque a las armas me obligo
a mis pies rindo al soberbio
en breve con pocas fuerzas
pues qué será si los huelo
y mucho lo que atesoro
de contentos, plata y oro,
sedas, colores, afeites,
banquetes, gustos, deleites,
todas píldoras que adoro
bastan para trastornar
a la misma fortaleza.
Vamos a a derribar
saca amigo tu braveza.
Todo vicio es amancebar.
Vanse y salen Minerva, Amor, Fidelio y Esperanza.
Fidelio.
Señora mía.
¿Dónde está Amor??
Aquí estoy.
Nuevo ser cobrando voy
con miraros cada día.
Fidelio, aumenta mi fe
de aquel Apolo que aguardo
que con vivas llamas ardo
no sé cuándo le veré.
¿Sabes algo de él?
A fe que preguntáis a buena hora.
¿Cómo?
Y a dónde mora.
¿Sabes quién es?
No sé, Amor lo sabe.
Di, Amor, ¿y sabes de mi querido?
Sé, pues que de él herido
dejé, Amor, su corazón.
Dime quién es que me muero
de deseos de mi Apolo.
No hallarás de polo a polo
más precioso compañero.
No te tardes, que me enciendo
en más abrasante fuego.
Sabráslo, Minerva, luego
escucha y acude diciendo.
En las riberas famosas
que de Turia el río bello
baña corriendo apriesa al mar
a pagar tributo pecho.
Hay una ciudad insigne
noble y costosa en extremo
a quien Valencia llamaron
los antiguos por su esfuerzo.
En aquesta hay un Apolo
más hermoso que el de Delo
en quien están las virtudes
del fingido con exceso.
Diéronle por nombre Crispo
fue tan gracioso y tan bello
que naturaleza misma
se vio en su nacimiento.
Allí en un monte sagrado
de ingeniosas musas centro
en el coro pedregal
presidente le eligieron
en el bicorne collado
no vigió con más concierto
sus musas aquel Apolo
como las mías aqueste.
Si aquel hijo de Latona
a Jacinto niño tierno
en flor peregrina pudo
transformar después de muerto
de centenares Jacintos
el Apolo mundo muerto
con metamorfosis sabia
hermosas flores ha hecho.
Y si fue aquel más prodigioso
en Terapne, Phrygia, y Delphos
como solo en Tarragona
Minerva tu Crispo bello.
Si tres montes de la fama
Parnaso, Cynto, Phajelo,
consagró el primer Apolo
y ennobleció con sus hechos
otros tres montes sagrados
de sierras y montes frescos
consagró Palas su Crispo
y pudiera setecientos
es un otro pastor Argos,
en vigilancia y desvelo.
En hermosura y beldad
segundo pastor Dameto
es en prudencia en juzgar
un Paris pastor Ideo
un Minos en equidad
un Licurgo en santo celo.
Un Solón en gravedad,
legislador verdadero.
En paciencia un Anaxarco,
un Alcides en esfuerzo.
Es bien hablado y afable
suave, blando y sereno
al Líbano parecido
escogido con el cedro.
Es estimable todo
cuanto más le considero
porque todo es deseable
y hablar de él me da deseo.
Tal es, Minerva graciosa,
el querido Crispo bello,
escogido para ser
Apolo tuyo y consuelo.
Este tiene destinado
para ti Jove supremo,
este te da por Apolo
por sucesor del primero.
Dejaba el gran planeta auricrinita
del rojo oriente la crecida frente
y lagrimosa luz traslúcida
en alba cándida alfombra radiante
por modulantes números, ave
Filomena apurada resplandece
blanda rindiendo su concento
susurros leves en el viento.
Y blando rayo de la luz febea
inclinaba serenas armas altiva
veloz pues que el sol desata
que entre conchas nace mudo cuidado
luz más que trunca ofusca y ciega
del sol de plata vistosa alfombra
blanda de la figura mancha
el tierno volador el dios alado
cuando como apacible como ciego
con la vista se retira de su fuego
suspenso advierte, cuando mal le mira
que de sus tiernos bríos se agravia
con las divinas armas, que afila
soberbia oculta en la inocencia allana
con menosprecio el gran planeta admira
enojado asaz la paciencia falta
armado desestima al que desnudo
recinto fuerte resistir no pudo
Niño del agua, y de la espuma nace
le dice al sol, al que ufano ostenta
amagan rayos que ciego del concepto
de la pura invención sola más bella
tu presunción infame tu sujeto
reconoce tu infancia por que en ella
armas te invencible el exceso que puedes
omitiendo a las vistas las luces
de la cuerda que veloz clara mira
flecha cobarde con su fierro armada
de la blanda piel abriendo vena
derrama sangre fiera, monstruo alado
solo horror a un cadáver frío
que solo a mi arco asombro ha dado
pues rapaz y ciego no presumas
tus flechas advirtiendo en mis plumas
Frustra este aliento y tu favor enreda
tu fe mentira será tu constancia
de tus seguridades vana envidia
que de ajenos errores te jactas
las divinas armas solo te concedo
mal mides nada de la luz inmensa
que otra ave ofrece inmensos vuelos
y en falaz ilusión engaños dilatas
Atrevido a mi amor, y venganza
dices impugnas mi deidad estableciendo
donde las fuerzas de mi tierna mano
que a pesar de las fieras rinde alado
O del monstruo fiero ofrece defensa
que yo te doy del cielo que he vencido
que corone inmensas fatigas
el cielo y a tierra mil sujetos
A el glorioso vencedor triunfante
de la tierra oprime las suaves plumas
cuando la fiera se alienta cobarde
Hollando flechas en crueles plumas
mostró el ciego verdadero amante
no rindiendo tu altivez a sus plantas
tú pues me pagarás tu atrevimiento.
Dice y sale cortando el aire al viento.
Armas contrarias son de la aljaba
aliento al ofendido y esperanza
puntas de plomo, y de oro el dios destierra
en odio de un amor, hace venganza
ofendida de amor inclemencia
cuando con dos de ira viva alcanza
del dios altivo superior sujeto
que el oro que de la fe da su concepto
la una fiera al corazón ardiente
su pecho ardiente rigor fuerza fomenta
del amor fundida y no vengada
tiene el plomo oculta infamia envuelta
de dios mofado por cobarde
sus iras destina a su ofensa
gran queja alienta no menos cuidado
con su odio su agravio reconforte
Ciega deidad el arco en contra
flechando siempre el arco vengativo
cuando gemía ninfa dolorosa
del líquido cristal, es ya corriente
más clara fuente [ilegible] por nueva
que la que al clarear aurora el sol naciente
nieve desonda a emulación de Flora
con vistoso fragrante en dulce ambiente
en contacto que pincel con arte duda
el color que vagante forma el prado
[ilegible]
[ilegible] nieve que envidiosa niebla
afrentar puede albor matutino
fatal del ciego dios término halla
en nevado candor prima [ilegible]
este, pues, sol de amor, amor le mueve
por esferas fúlgidas y los divinos
rayos [ilegible] en luz de estrellas
cuantas contiene lumbre las muy bellas.
Como en dos aves vive luz febea
y en sanguíneo clavel genuino numen
cristalizada dos veces que envuelve
cuanta concibe en el candor más puro
su flama es poca luz por quitar fea
el vuelo de su amor logró [ilegible]
de muy dulces penas los rigores.
Que a la purpuradas flores
del bosque honor y de las selvas gloria
[ilegible] poderosa Venus [ilegible]
muestra donde el arte su anatomía
con sabido efecto [ilegible]
triunfo de castidad su victoria,
por los senos dichosos a do alcanza
que cuando envíe sus trémulos [ilegible]
la sublime región suben cometas
del acero o en el candor primero
por un [ilegible] de Diana
[ilegible] llorando de Diana
[ilegible]
líquido vehículo húmeda grana
del rendido corzo que ligero
dilatando su paso con fuerza vana.
De agudas armas ve el rencor subido
[ilegible] de su mismo vuelo
Marte en celos por que [ilegible]
Volviendo Carlos, fiero el purpúreo
en la ronca voz de ruda barquilla
que a sangre dio y a lágrimas torna
con este efecto su volcán encendido.
Procura Venus, si [ilegible]
sus manos vivas que [ilegible]
las armas del donaire peligrosas
confiada de emular corriente.
Esta del sacro coro deífica
blanca para el mundo laberinto
tálamo despreciado nupcial tea
afecto casto a sociedad prescrita
como el rubio padre de [ilegible]
feliz propagación santo infante
[ilegible] nuevos [ilegible]
Del líquido humor los [ilegible]
cuanto al abrazo esconden misterios
[ilegible] de plata rico asiento
celestes acentos [ilegible]
Por [ilegible]
ni que el sexo viril la gracia [ilegible]
logra los oros del paterno río
[ilegible] grupo de pura plata
enredado vuelo por el bosque umbrío
las yerbas celebran que desata
produciendo decoro al seno frío.
Llena de luz al inefable Apolo
de [ilegible]
Apoya en la dura sierra grande
que alimenta su rigor con tales
piedra parece en nieve blanqueada
De ninfas de Ydalia occidentales
[ilegible]
de cuyo aflujo de lloros baño.
Sirviendo la ausencia pesares
entabla de esmeralda gozo al
viste ofrendas de florido engaño
a dura piedra y dura fiera.
alumbra esta florida ribera
Cuna es de su beldad la gruta
[ilegible] dulce nido a sus [ilegible]
[ilegible] Amor llaves Apolo
Passo corriente no llama Fuente
Logrados en sus limites seguros
sus claros y cristales puros
de donde [ilegible] esta [ilegible]
que [ilegible]
vistiendo en flores márgenes [ilegible]
unos narcisos y jacintos vivos
[ilegible] pintada pluma
[ilegible] continua memoria.
Cantaban amores [ilegible]
Eco de la selva y dulce armonía
cuando en efecto de cristal [ilegible]
[ilegible]
Miró Diana su incomparable
en carro ardiente al gran dios del día
al continente y coronado cielo
guía de los rayos afanada.
cuando al bosque a las [ilegible] vuelve
corzo que con verdes ramas escondía
de este ver pasa fuerte fuego
[ilegible]
Suavísimo y mucho reboza
Suspende el Sol, licita Dafne la planta
[ilegible]
[ilegible] el Amor [ilegible]
Ciego ya tanto oferto deidad tanta
oro atractivo gozne defensa
una cuerda de plata amor levanta
las victorias del zarco planeta.
[ilegible]
Viviste ya tirano del [ilegible]
[ilegible]
De ninfas el ganado sofocado.
[ilegible] febo ardiente
nunca aviso dio su orbe solicitado
y qual efecto de arco de diamante
lagrimas ya concibe el pecho fiero
Del que nuevo esmero entrono eterno
[ilegible]
Concede a tu musa un divino acento
Casta ninfa de su gracia un rio
donde beba mi sed inmortal afecto.
Sintiendo oy su buelo temerario
[ilegible] nombre al [ilegible]
[ilegible] peligrosas armas [ilegible]
ciega frente del rayo gigante
Efecto airado
[ilegible]
Que [ilegible] clarín fuego
[ilegible] de cera a su esperanza
De áspero suelo muy ligera planta
veloz paso con alas rápidas
[ilegible]
La fugitiva estrella al Sol amante
[ilegible] tras del [ilegible]
[ilegible] su aliento [ilegible]
cuando sufrió el anhelo [ilegible]
echando amor exhala aire ardiente.
vuela el de oro el cabello y ligera
nave conduce vela en mar undoso
contra la fuga ciega acelera
[ilegible]
si plomo la ala amor dio a Diana
[ilegible]
purpurando al una clavelina.
pues el ingrato vuelo no suspende
[ilegible] genial [ilegible]
si eres deidad de hielo como enciendes
si animal fiero como vas alada
alcance puro de su instinto ciego
Cura beldad defensa infunde
ni por ligera ofende ni por divina
De duro pedernal de azero o espina
con punta ardiente de metal pesante
Cede el rigor que al animo alientas.
no redime el renombre de errante
mi ansia permitida queja
divertido paso de mi fuga
[ilegible] avance [ilegible]
sea autorize vencido el que no vence
ora fatal la onda en entrea
concha escuma del salado argento
ora en los rayos del cierzo frio
alibie su beldad de su tormento.
otra estrella te fijes en el polo,
[ilegible] luz vierta [ilegible] [ilegible] Apolo,
como la bella émula alcanzada
antes ser planta elijo inanimada
que ninfa de tu amor profanada.
Con temor huyo, en ansia de quererte,
fiera gran Dios ciegas [ilegible] [ilegible]
tal de la misma planta que retiene
a nula dio vital claro bufete
con tierra abrasada en un instante
[ilegible] ado [ilegible] un zarzal gusto,
y el diáfano muro a tu empiece,
césped agreste afrenta corteza,
en venganza de humanos y deidades
soy ya [ilegible] planta verdes ramas,
verde esperanza, verde luto,
y asir a Apolo tarde seco fruto.
Ya del sol las intuidas culebras
mira [ilegible] [ilegible] a conocer
oscuro aderezan de luz y albor,
te parece sombra de laureles das,
bien que teniéndote tira, pues, venganza
corre y alcanza, pues, del sol después
Apolo ciego y ciego nuevo
tantas estrellas aguardan a solas
que en [ilegible] entre [ilegible] sujetas
alientan luces y afrentar [ilegible]
De[?] que [ilegible] verle fugitivo,
ni fatigas segundada su aliento
antes que ver de tantos ansias duros,
un infalible tronco rudo y [ilegible]
Oh, amor deidad, [ilegible] a tu venganza,
adónde están las [ilegible] de tus ojos,
todo esto a un punto has reducido,
desaprobó tu luz en un momento
que en polvo de rápido cometa
siempre quedando entre corteza escura,
sorda [ilegible] de [ilegible] y de [ilegible]
dejaste en [ilegible] [ilegible] dos riberas
cuando me quejo, en tu poder me debes,
te sigue Dafne y laurel te alcanza.
Ya del canoro plectro no te acuerdes,
sordos ande sin solo, sin enojo,
del tronco hueco los despojos
que vences las batallas y navales
escapados de enemiga furia, rotos,
entre coronas de olivas amigas
el premio llevarán a sus cabezas.
Donde la coral ya de mi aliento
aliento fiero exhala [ilegible] que muere,
quejas que el viento de la boca apriete
a la [ilegible] que hay más mi castigo
su pureza inmortal en pleitos de oro
dijo y de Apolo el rudo desdoro.
Se la que informa varia [ilegible]
destituyendo los cabellos de oro,
alma de hiedra gigante y rama alaba.
Eres amor, tus armas y tus flechas
dieron al viento de tu triunfo alado,
a la invicta región de los espacios,
pues ya no ciego el ciego que ignoraba,
su varonil sí, de invicto, no profano,
de dolor en dolor de afecto amargo,
amparan las flechas y afectos tristes
del alma como difunta de la vida.
Difunto blasón de su elemento
canora fénix, única sirena
en apacibles ondas de tormento,
pudo platicar la mayor pena
haciendo aunque mortal exclamaciones,
que suspende con números iguales
desta región los altos australes.
Para el dolor suyo enconar tantas
que vio en alargar el sutil brío
por las que dio el margen a las plantas.
Llora, fragrante honor del suelo, y río
cuantos más la desdichada silva y guardas,
que no quede nada en daño mío.
Húmedas flechas visten el cabello,
rubio listón de su blanco cuello.
Apolo robusto de Diana,
suave y bella cazadora,
que al ser eterno al monte altera
hecha si planta enmudecen de flora,
[ilegible] de[?] [ilegible] [ilegible] marina
[ilegible] de niebla fría y niebla áurica,
su poder el [ilegible] del [ilegible] memoridas,
que fuertes en sus ramas coronada,
llora quejosa de su [ilegible]
[ilegible] en tal lugar el pensamiento,
que no puede anudarse en centuria
a más su muerte por su [ilegible] amor.
Yo oigo cómo bien vio desventura
que sin [ilegible] los fríos lagos suyos
[ilegible] [ilegible] por [ilegible] de [ilegible]
sus toros a los que juzgaron sin poderme.
En el clima luciente,
cuna feliz del día,
la patria de las [ilegible],
silva [ilegible] que [ilegible] de [ilegible]
[ilegible] fiera del lucido chato
que [ilegible] en las de agua [ilegible]
[ilegible] ya invicta vado respiro
que rinde marfil en ondas no [ilegible],
la grande madre del mundo
fue piélago profundo,
desta región austera
toda fiera de olores vencedora,
que como al gran planta dedicada
con[?] vaso que tal sebastida
alientos aromáticos no muda,
la sorda verde pompa sabe dar,
logrando ya alterada primavera
en ansia que tranquila
naturaleza loba no se desvela,
a quien privilegios decreto eterno
de[?] [ilegible] del rigor alterno
[ilegible] del tiempo lejos desiguales
está en los predios[?] [ilegible]
Si a los gloriosos rumbos siempre Apolo
caminas, el farol luciente y rojo,
manifestando incesantes rayos
que alumbran los [ilegible] tus padres,
[ilegible] tu cetro vuela un [ilegible]
a la deidad no inconstante barca,
estrellas de su polo desatadas
vuelan de luz con [ilegible] declinación
guarnecidos de luz animada
en inalterable primavera,
cuyas escamas destila [ilegible] de argentería
y de encendidos luceros [ilegible]
de un sol que contiendes,
cuyo aliento de [ilegible] [ilegible]
entre él y aún[?] susurradas,
cada rayo en farpón,
sorda, ciego, y [ilegible] al [ilegible]
Por este [ilegible] lucero fino y canoro
con que aquel la forma celebrada
del que [ilegible] [ilegible] en carro de oro,
deshaciendo la [ilegible] mar airada
de cuya muerte el nítido tesoro,
feliz vuelo quedando coronada,
ordenará sagrada su ribera,
que los oficios alados [ilegible]
su pecho invicto y formidable espanto
llena de flores animoso brío,
encrespa las ondas al curvo cero
y con el brío impaciente levanta,
cuando al [ilegible] aura sacra planta,
[ilegible] del mundo con más [ilegible]
también que en [ilegible] sonoro
que [ilegible] el [ilegible] altivo adelante
por montaña profunda
a[?] [ilegible] [ilegible] del sol tan fuerte,
que [ilegible] invicta fuerza vencida
coronada y victoriosa fue rasgando,
que como [ilegible] [ilegible] fue [ilegible]
[ilegible] [ilegible] [ilegible] a [ilegible]
Bollos de liebre
comen carne humana
[ilegible] diamante divo elocuente
Rodrigo.
Furia que dando asombros al sol da en medio mi[ilegible]
fantasmas tallan galas de apolo luces del resplandor velos
imanes [ilegible] [ilegible] Nicolado de oro en el acero [ilegible]
estella el nuevo
(riloso río de badajoz
graves tareas [ilegible] del mar en el espejo
el miro emporios o árboles su bella cacatúa animal
dentro en la selva de
quiso ver el mar por su obstáculo
Chira platero del sol
dobla instrumento de ar[ilegible]
cuerdas, Jerónimo
Balas y mosquetes
Nicaula reina del Sur
ártica ventana
más sagaz
Ofenden voces antropófagas
tramontan soles en montes derogado
doseles de roza sobre viga escarlata
fragante lora su delton
quiso oprimir el mar por su obstáculo
no suele con el oso otro hormiga
o corona mortal o esfera de oro
como en pardo azor cobarde cerbán
más gran surco
Soria vino fuerte Jerez
ocaso, camotes, batatas, raíces
agridulce piña con la laguna
frutilla de chile, guinda
Nicaragua
melón de, cepa, p[ilegible]
caballos, calabazas, locas
moras
plátanos en copa fruta de [ilegible]
sea huele a camuesa o sale
sirviose de papas para la cena
cacao como almendras
chocolate con chile
coca
el fuego como criadas del sol
tunas ciruelas como avellanas
cochinilla algodón
Mamey como melocotones
guayabas manzanas
paltas mantecosas como [ilegible]
Capotes corteza de membrillo
Capolín como guindas
Anona, lúcumas, madera de su [ilegible]
Caos contra ponzoña
coquillo
El gran palacio sobre el sol subido
que de asiento lustroso colocado
que en un ángulo cuadro está en el cielo
de líneas espirales coronado,
mil labor en inmortal desvelo
muda luz del sonoro cuidado
de luciente metal arde la puerta
a la meta de colores descubierta.
Ámbitos que informa el tablero
dilata proporción en justo grave
que sin calculando el grueso entero
sobre el que cae en sus convexos trabe
doradas descubren el crucero
en la su rútila planta esta nave
en serie igual contiene desiguales
brillantes frontispicios anuales.
Todo el muro despide el argento
y las estatuas de metal macizo
muestran en el clarísimo ornamento
digna labor de artífice diviso
En sólida forma sube el pavimento
de alba materia sólida inciso
no hay rombo, lugar ni oculta parte
donde no ostente su jerarquía el arte.
Tributo él da pacato el rubio techo
y vuestro resplandor que fuera
en lata división y forma estrecha
el orden que venera la escultura
diseños grandes en nuevos lienzos hecho
manifiesta el primor de arquitectura
divididos de uno los aspectos
superados de uno los conatos.
Entre una y otra dórica coluna
del eterno arquitecto repetida
de blanca piedra de pórfido en una
urna del rubio hermosa dividida
sigue la formación y no hay ninguna
parte oscura sin ciega confusión
que de pesante metal máquinas graves
se ostentan las aristas que arquitrabes.
Forma nuevo esplendor sino clemente
debajo que en luz crecida se gira
cardenales en rubíes por ornamentos
que echa el fuego elementar aspira
y sustentando el áureo fundamento
animan los coluros y su gira
engastan con lucientes resaltes
claras esmeraldas y diamantes.
Los collados [ilegible] sus muros
más los reflejos que abunda ofrece
forma en puro pulido esplendores
que [ilegible] su luz ve y desparece
siete de oro los unos y dispersos
tanto en hora del arte resplandece
que rápida desmiente sus luces
en ardiente listón parece cruces.
Ornan las lucientes proporciones
de continuo metal flamante cielo
donde los esculpidos medallones
son milagroso tauro del escarpelo
uniforme contraste por maximes
por la circunferencia al paralelo
de los últimos puntos giran dentro
que terminan sus líneas en su centro.
No el suntuoso asiento del palacio
que en niebla pintamos metal doras
el rubí ardiente, el pardo topacio
lucida frente que rinde al oro
en su copia mayor está distinto espacio
cuando el sol que eterno en alto coro
a la luz prima cede y se rinde
y traspasar sus límites le impide
el animal de alas que ligero
abre el seno de Tetis inconstante
cauto después al que salió primero
las ondas arando navegante
raptor lisonjero sigue en forma fiera
mentido nadador y dio consuelo
niños luego de Leda en el cabello
en amor se conforman y en cabellos
que blandió lanza y tremoló estandarte
destruyó patria que de ella mesma enge[ndro]
que solo en sus mudanzas es constante
ciego, no errada, nunca madre pía
parida con armas esperanzas
precisa de campos a sus aves
los ríos desatan solas, el día
Mete al día plazo almas materia, a las
que mira delante rindiendo a su gusto
estatuas mueve de y mármoles dispone
que ante el padre postrado lagri[mas]
muere voz forma, deseó [ilegible]
espuma vados ondas espumas
de efímeros aplausos eterna afrenta
perlas esparce y con envidia de ellas
sienten afrentadas las estrellas
Tosca, sorda, al espumoso freno
encontrando de cristal campos de plata
celosa a sus carros, y cava se apresta
no vana puerta a escama ante
fremita rebeldes y alaridos
y en cándida [ilegible]
y a mí [ilegible]
inocente [ilegible]
[ilegible]
mira al tiempo y sin medir [ilegible]
[ilegible] gemito, pentita [ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible] Toma [ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible] solerte
mai ch' a porgerci il tardo calcagno
un tempestoso flutto [ilegible]
[ilegible] ne invidia al crudo scoglio
[ilegible] ma non morremo inulti
[ilegible]
al aprir del giorno il chiuso tempio
[ilegible]
[ilegible]
onde eventi e parla [ilegible]
[ilegible]
[ilegible] infiora
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible] al uscir chiuso
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
[ilegible]
Caco asomado. Gradamanto, Sarnoflores, Erasmo
Aquel gigante frondoso
a quien la corona ponen
humildes por ser monarcas
los más empinados montes;
aquel, cuya frente altiva
en propias jurisdicciones
los rayos mira de Apolo
pisar en pompas inferiores;
el atlante, en quien descansa
aquesos ejes inmóviles,
las firmezas de diamantes
de tantos lucientes orbes;
el que en mortajas de nieve
funesta tumba dispone,
cuando quiere, a los que intentan
las ondas del día salobre;
aquel que al ladrón famoso
le robó su propio nombre,
no a las canas que desatan
del can ardientes harpones;
este valeroso atlante,
este vicario Cíclope,
envidia de Polifemo,
de gala su amor compone.
Del ceño de otra montaña,
famosa por dos ladrones,
famoso aquese serrano
satisfacer quiere noble,
si aquella preste atrevida
a que el tronco [ilegible]
pendió entre sangrientas ramas
aquel que era dios y hombre,
y sus [ilegible] más [ilegible]
sus [ilegible] en [ilegible]
Para ornato de su triunfo
se corta desgarra rompe
que no el mérito que el precio
dan cortas satisfacciones,
cuando los nombren las Indias,
cuando los precia el orbe.
Por un Jueves de deshonre,
en permisión de prisiones,
muchos Jueves le consagra
con octavarios de amores;
por una plebe que inquieta
con sus trofeos y voces
le insultó, le forma muchas
majestuosas procesiones;
porque solo le dejaron
sus amigos una noche,
ya el que le hacía desvío
de no asistirle se corre.
Los jardines más amenos,
los huertos, selvas y bosques,
pues en uno le prendieron,
le cortan verdes honores;
las aves, que no pudieron
impedir su afrenta entonces,
maldiciendo su silencio,
repiten dulces clamores.
La tierra que la corona
le dio bárbara en cambrones,
satisface dando en [acu-]
primaveras de sus flores.
Los vestidos que desnudo
dejaron al bello joven,
ya oficiosas las paredes
(cuando no abrigan) componen.
Los clavos que le fijaron
sanguinosos al leño biforme,
hoy ya le sirven de broches
que las paredes entolden.
Los canceles más oscuros,
las custodias más feroces,
en rica custodia trueca
que astros pulen, doran soles.
De lanza y clavos los hierros
que duros ya fueron pasiones
hoy le sirven de rayos
y puntas de resplandores.
Los que infamia publicaban
con mentirosos pregones,
se jubilan intimando
profanos sustos y temores.
No a la cruz, a su umbral
trono entonces de dolores,
dulce peso da a hombros nobles,
y no ya escucha entre los dos
amagos de aleve, baldones.
Si de los hombres ofrendan
a su gala mil olores,
pero todo al fin es poco
y cortas demostraciones
para que francos los rindiera
y no de tantos sudores
a nuestro monarca augusto,
obligación pues le corre
de la pompa y de la gala
aun en sus ostentaciones.
Peina su erizada frente
nuestro afecto candoroso,
que es blanca la librea
que gloriosa se pone en el copete.
Extiende su blanca nieve
aunque los incendios sobren
a los meses más ardientes
para aquestas ocasiones.
De sus riscos más excelsos,
altas amenazas y torres,
[ilegible]
Galán se asoma en ella,
a las vistas se pone,
Su manto con la ancha falda
la esconde y la compone,
más humildes verdores
a diversos colores;
las plazas que condena,
[ilegible]
soldados tantos pones,
[ilegible] verdes guarniciones.
[ilegible] mosquetes y [ilegible]
que disparan sin [ilegible]
[ilegible]
retumban sonoros
parches y atambores
[ilegible]
que el campo no ignora.
Pero alardes más festivos
ordenan las poblaciones
que a la sombra se erigieron
deste soberano monte.
Gozoso por solo verlos
volar, y antifaces torres
de las nubes y cortinas
que suele tejer la noche;
de arcabuces que estruendos
desatan sangrientos broches,
con sus truenos desmienten
los retocados caminos,
su luz en sus nieblas brilla
espesor de pardo azogue,
serena sus truenos seguros
que con ecos le responden.
Ni en la salva se guardan
tan festivas invenciones,
que al triunfo ya celebra
con festivos alardes todos,
quiso aprehender de sus faldas
grandes tiros por padrones,
mas aunque sobran repiques,
cortas muestras corresponden.
¿Qué importa que nuestras calles
verdes alfombras adornen
de espadañas y de ramos,
de juncias y de [ilegible],
que al [ilegible] alientan
[ilegible] rosas,
jazmines, narcisos, violas,
y otras mil varias flores
pintan todas las calles,
que en ventanas y balcones,
tafetanes y damascos
hacen días y arreboles?
que fuegos artificiales
hagan ausentar la noche
y que apenas brillen rayos
sus más constantes faroles
Todo al fin es poco y breve
y así te pide alboroce
nuestro pueblo, a Zaragoza
asista y sus justas honre
Una campana hoy erige
que a la jura os la convoquen
y a los hachones ilustres
de tres famosos héroes
no será la vez primera
que las campanas se toquen
en otras fiestas y ofrezca
sus sonorosos bronces
Tres reyes te ostenta hoy
don Pedro y Alfonso el noble
con el que del claustro al reino
salió don Ramiro el monje
Y la sangrienta campana
que fundieron sus rigores
solo ha de servir agora
de aplauso en festivas voces
Atención su voz te pide
atenciones, senado noble
advierte que ya se toca
y a silencio son sus golpes
Si así honrares los deseos
pues faltan ejecuciones
harás lo que siempre hiciste
darás a tu fama bronces
[ilegible]
Augusta que [ilegible]
con un león un [ilegible] de oro
[ilegible]
grande en [ilegible]
a que [ilegible] triunfante
[ilegible] laurel tus sienes en tu muerte
pero no [ilegible] se levante
el mayor [ilegible] engrandeciente
si el amor a [ilegible]
[ilegible]
Y tú que en bronces y diamantes puros
consagras a tu fama eterno templo
donde efigies simulacros mármoles constantes
altares a su aprecio, en ti contemplo
[ilegible] en plazos de tu amor triunfantes
del gran Jesús glorioso ejemplo
ora a Jesús [ilegible]
ora por él a un mártir [ilegible]
que [ilegible] erige a su nombre [ilegible]
¡Oh augusta fiera agradecida dile
a esos mil dulces [ilegible]
que el cielo en grandeza [ilegible]
para que el siglo cuente a quién [ilegible]
que ofenda ya [ilegible]
y [ilegible] a los [ilegible]
contra un [ilegible] de su [ilegible]
y [ilegible] banderas gloriosas
amada compañía tus [ilegible]
a [ilegible] fuerte cual dudo [ilegible]
[ilegible]
¡Qué dura y fiera suerte!
¡Qué dura y fiera pena!
¡Qué de la voz me suena!
¡Qué el corazón me altera!
De tal horror todo se espanta,
todo el cuerpo tiembla,
y los ojos hechos fuentes
en lágrimas se anegan.
Voz, ¿vos la sacasteis?
¡Oh voz, más que tremenda,
qué males amenazas
que nunca se remedian!
Voz una, pero fuerte,
pues, más que las cadenas,
más dura que el acero,
que el alma me penetras.
Eternidad perenne,
eternidad, ¿qué es esta
palabra, que más rayos
que incluye en sí qué letras?
Eternidad, que ignora
el fin, ni nunca acierta
el término, principio de su origen,
ni raya que tregua meta.
¡Oh eternidad terrible,
eternidad que lleva
al hombre donde llore
sin fin sangrientas penas!
Quitaste tú el cuello,
trocaste la diadema,
hicistes, en palacios,
a las oscuras cuevas,
a cuerpos delicados,
vestir crueles cuerdas.
Me fiero y me acabo,
eternidad tremenda.
Eternidad perenne
que juzgas y atormentas,
oh tiempo, que sin tiempo
acabas y comienzas.
Al Tártaro se vaya,
no a que su incendio sienta,
mas allí a que lo contemple
y así se exima de ellas.
Yo daré de eso
la onza inmortal nueva
que sufrirá las llamas
de las fogosas Etnas.
Mi carne coman buitres
y beban de mis venas
cuantos tormentos haya;
todos unidos vengan.
Víboras y orugas, sapos,
arañas y culebras,
cerastes, escorpiones,
comida mía sean;
crueles y venenos
que coma, manden que beba
pez y metales fieros,
generen virulentas;
en mil sartenes arda,
llamas me abrasen lentas
en duros asadores
o dentro de una hoguera.
Los toros de metal fríos,
lanzas y espadas sangrientas
caminen para mí,
formen mucha venganza.
Formen mi suplicio,
mil siglos con paciencia,
si del fin la esperanza
en sus rigores queda.
Que no hay tormento grande,
que no hay dolor ninguno,
que no se alivie mucho
si fin alguno espera.
¡Eternidad tirana,
eternidad tremenda,
que lo que aflige el alma
y el corazón me quiebra,
aquí ella infiernos aflige,
tormentos allá inventa,
tormentos multiplica,
nada su muerte les renueva!
Eternidad, pues que eres
eternidad horrenda,
en que su ser consiste
que sufra tu violencia,
ni hora, mes ni edad,
ni ciento ni en trecientas,
ni mil ni mil millares,
al acabar comienzas.
El que va a lo eterno
espere no la vuelta,
curso arrebatado,
inmortal carrera.
Peor que muerte,
vida que al morir vedas,
vida que no acabas,
muerte que comienzas.
Tú ve al infierno,
esperes no la vuelta;
glotón, ve insolente,
esperes que acá vuelvas,
fácil la bajada,
salida se te niega.
Quien baja al infierno,
él siempre se queda;
quien subió a la gloria,
siempre vive en ella;
quien bajó al infierno,
él eterno pena.
término al llanto,
temple de sus penas,
gasta aquel incendio,
leña y alimenta,
aun no le apaga
lágrimas eternas.
Los santos viven, triunfan,
perennemente reinan,
sin fin, sin fin logran,
pues al cielo, al cielo, almas,
que está la puerta abierta,
y no se abrirá jamás
si asida la muerte cierra.
¡Afuera, afuera perros!
¡Afuera destas cenas!
Que adonde está el cordero
solo los castos llegan.
¡Afuera, afuera puercos,
obscenas buitres fieras!
Que al cielo solamente
palomas blancas vuelan.
Mas mientras a estos suspende
la eternidad serena,
la turba desatinada
hambrientas ascuas muerden.
Si pide una migaja,
o si una gota ruega,
irritada, que aun aquesto
del cielo se lo niegan.
Sus lágrimas perennes
permitirán que beba,
que otra agua no encierra
su eternidad hórrida.
Cuitados beberán
las lágrimas que vierten,
y si al fogoso incendio
aquestas quedan secas,
a tan amargas fuentes
hay venas que sudan
de yelo, que no acaban,
por más que siempre beban.
Daránles a beber
ajenjo más que acíbar,
copiosos sorbos dando
mejor la sed les mengüe.
Aquestos folios borrad /
y más valen los que quisiera
valer, que no hay remedio,
pues que el acierto toca,
miraron lo que acierta,
echaron bien la cuenta,
que no admite el huésped
que a los pasados ofenda;
estos seguros guardan
el precio que conciertan,
nadie de que le dan
lo que él busca se queja;
no desdora aquí el banquete,
no acaba aquí la mesa,
no hay asco aunque mal coma,
no hay asco aquí que haga,
que no bebiste vino
de la copa aun la media,
que franco ahuyenta el invierno,
sin fin penas franquea,
de pródigos infames
infamia y vil flaqueza;
su voz refrena el curso,
manadas murciégalas,
que nunca ha de llegar
el fin que nos vocea.
al huésped que [ilegible]
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