Digittol text for El topolo desetodo | BITESO
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Digittol text for El topolo desetodo

Publication date: August 22, 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El apolo deseado. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/apolo-el-deseado.

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EL APOLO DESEADO

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Jornada primera

Ptog. 1

Página izquierda en blanco.

no sé que esté impresa.

Personas

Minerva.

error.

ocio.

Apolo.

delirio.

prudencia.

Amor.

Zelo.

Cupido.

[ilegible].

Jove.

y las musas, ninfas

Introducción

Ya del cerebro de Jove

fragua de alientos sagrados

afectando maravillas

sale el dedáleo parto.

Ya la magnesia Ausonia

madre de invictos sabios

arrebola mil primores

en conceptos esmaltados.

Con prendas prodigiosas

aúna el indiano oceano

ni se ostentó más lozano

ni dio más perlas armado.

Nuevas divinas [ilegible]

dio a luz del Píndaro

hija del gran bosque

madre de Argonautas [ilegible]

No más valiente Jasón

ni más inquieto Tifis

en busca del vellocino

vomitó la ancuda Argos

cuantos alentados héroes

la gran patria ha fraguado

con las armas [ilegible]

de pertrechos literarios.

Ya mira mudo el norte

de nuestro hemisferio sacro

[ilegible]

[ilegible]

de las alegres riberas

endurecido el vado helado

el raudal de plata aprisa

por los campos africanos.

Y a la nevada cumbre sube

del gorgóneo collado

centro del hijo de Delo

de las musas rico estrado.

Ya pisa aquesta deidad

ya se esparce por los altos

ya mira la argentería

de los ríos encrespados.

Brilla con airoso aljófar

por las aguas plateadas

de lucientes [ilegible]

[ilegible]

ya retumba el eco vario

en este monte de letras

o científico Areópago

más sabio que el de los griegos

con sus graves Aristarcos.

Ptog. 2

Consagrado a los agüeros

no de Marte ensangrentado,

sino al aspecto benigno

de Júpiter soberano,

en dotes ricos licores

de los cristales castalios

lisonja son de la vista

por guijas culebrando,

entre espesos laureles

lauro diademas sabios,

retocados con reflejos,

zarcillos del sol dorados.

Coroa la deidad cruda

con sus combates y azares,

ostentación de alones

literaria amazona;

librea de oro reluciente

libres por el aire vago,

del albergue de la ciencia,

tejidos entre topacios

faldones de plancha blanca,

frisados de oro de aljófar,

símbolo de ciencias sacras,

castálicos ingenios,

rozagantes angelados

entre limpia argentería

con matices azafranados.

Sube cual nueva Minerva

con científico aparato

cual Cintia tras los desvelos

sus pasos enderezando;

en busca va de su Apolo,

no ya del de Delo honrado,

pastor en selva de Anfriso,

y presidente del Parnaso,

aunque fue hijo de Latona

y del que fulmina rayos,

con su rostro rubicundo,

con su cabello dorado.

Amor otro le ha prendado

por ausencia del primero;

digo del gran Escribano,

hijo es, digo, de la providencia

y del gran Dios el agrado,

que para correr más ligero

calza acicates alados.

Hijo es enviado de Jove

del Olimpo al monte sabio,

por defender a Minerva

de las simonías soez erario;

a Cristo digo amoroso

rayo del ardor de Ignacio,

de las musas caro coro,

de Minerva Apolo claro.

De verde hiedra y verbena,

de espadañas coronado,

con olorosa mosqueta

los aires enamorando,

que rija su docto coro

con compases acordados,

con graves contrapuntos,

con bonetes literarios.

Viuda la grave lira,

con falsetes de regalo,

con mil falsetes ligeros

con baja desconcertada,

mal al compás placentero,

sus quejas va empadronando,

dejando falsa aparente

gastada, disimulada.

Pues las ninfas del Carmelo

en su cónclave sagrado,

la venida regocijan

de su Apolo deseado,

y castalias sus corrientes

con raudales argentados

de cristales lisonjeros,

para hacer fiesta formaron

con más armónicos puntos

al ilustre senado.

Yo, que su falta animo,

de sentir el agravio.

Liras.

Cuando a su Apolo recibe

Minerva, amada, alaba

la mejor que entre palmas

mide aliento y torce labio.

En señal de regocijo

sale vestida de gala

con dos augustos dioses,

de oro fino, uno de plata;

en busca del noble dueño

con la cabeza enlazada,

ya de ricos y finos lampos

y en vez de trenzas doradas,

las mitras, los campanarios,

mil rumbosas fuentes

dan a Apolo alegre salva,

con clarines acordados.

Venga en orabuena

a nuestra buena venida

mi Apolo sacro

y a su gran Minerva.

Coro.

Sale Minerva sola.

Minerva.

Fatal desgracia, dolorosa historia,

tragedia al vivo de mis tormentos,

y total escarmiento

de los engaños de la humana vida.

Este es el merecido monumento,

es esta de Minerva la memoria

de su ínclita gloria;

acabóse, pues, su edad florida,

fue corta de sus días la medida,

pasó mi pompa, pasó mi alegría;

el inexpugnable y constante pecho,

en un polvo deshecho,

amarga suerte de tiranía,

que al fin Minerva, postrada, yerta,

de los hados el rigor y desventura;

será, oh mi Júpiter presidente,

de las facultades todas y ciencias,

contra las resistencias

y tinieblas de la ciega ignorancia,

si quiebra tu piedad y excelencias,

con las armas del miedo desterrado,

celador con la formal arrogancia

de su santa constancia.

Oh de Palas fortuna desastrada,

agudo remate, providencia,

éste en esperanza,

el feto que Júpiter engendrara,

que aun de dudar, sin Apolo está,

o mar resuena mi afán.

Sale Esperanza triste, y Ocioso.

Esperanza.

Ay, qué triste lamento suena,

que al cielo le revela,

ay, ay mi voz que le iguala,

del Parnaso mi lamento,

si que mal traje para galas.

Ptog. 3

Oci.

Qué mal trago.

Mi.

Que se va mi Apolo, mi sol divino.

Oci.

Hondo trago este vaso

fuera mejor de buen vino.

(Dale con algo)

Espe.

Calla, bobillo.

Oci.

Pues, ¿qué?

Id.

No aflijas más la afligida.

Oci.

Que afligís, pues no la amo

si fue, pardiez, su venida

saltando fui como un mono

por ver su fin y partida.

A mi Dios me vino a ver

que él se huelga que perdone

haría saya que correa

este mi capucho pobre

dándole azen de comer.

Ya más de descanso un rato

él me envidia y haría

de mi faltar otro tanto,

y aun celoso me tendría

como si fuera revesato.

Esp.

Calla, bobo, y a la llama

al repelante cordero

para hacerla suave y llana

y con mimo apacentalla.

Oci.

Cosas no pierde antepana

mejor sería yo y afuera

un ratón de laguna

que así vestes se pusieron

a mal me huelga nona

aunque fuera engullera.

Min.

Triste del que sin luz vive

que el mal tiempo se llora.

Oci.

Y pues se fue mi solaz

dónde tengo de buscar

sin mi Apolo gran paz.

Espe.

Espera, que dado el cielo

del poder del alto Jove

vendrá, pues, a tu consuelo.

Mi.

Vendrá, cuando ya me robe

mi beldad algún mal velo.

Espe.

Por qué tan presto desconfías,

sacude esos temores,

mas si estima tu valía.

Mi.

Esperan mis amores

fieles, pues desde el día

y así, Apolo amado

a quien el gran Jove la providencia

tiene ya destinado

para mis musas tiernas, con paciencia

aguardaré entre tanto

que vengas devuelto en triste llanto.

Aquí estaré esperando,

mientras coja sus hebras de oro puro

el sol claro, allá, cuando

la negra sombra ponga al mundo escuro,

y sembraré este prado

por ver si tocas a mi esposo amado,

por ti, con voz confusa,

las piedras sordas del Parnaso

del coro de mis musas

roncas retumbarán a tan triste caso,

viendo que mis suspiros

hieren los aires míos

como recios tiros.

Solo por verte ausente

el verde campo pierde las colores,

la cristalina fuente

desata sorda sus rigores,

y el monte sacrosanto

las cumbres cubre con oscuro manto.

¡Oh, tú, no conocido

Apolo, pastor del coro amado!

Ven, esposo querido

que aquí te espero en mi monte retirado

ya atroz hace mi lamento

los montes suenan y se pare el viento

Y tú, casto himeneo

dime por dónde pace a mediodía

llega ya mi deseo

haz que vuele y abrace el alma mía

y celebres con odas

y epitalamios dulces, musas bellas,

¡Hola, aquí, musas divinas todas!

Mus.

Unas musas dirán son

pues a qué nos trujiste

cuando se celebren las bodas.

(Suena dentro ruido y sale Cupido huyendo de Apolo que le va tirando flechas.)

Mi.

Vuelve esta bestia, enfrena

¡Oh, amor, cómo eres fuerte!

Bien pareces a la muerte

y a la dura e infernal pena

Cup.

Espera, detén, aguarda

que hasta el alma me penetran

desta vengadora aljaba

tus penetrantes saetas.

Apo.

Acaba, infame atrevido

ríndeme el arco y las flechas

Cup.

Antes rendiré mil arcos

Apo.

Que las rinda será fuerza

pues ya mi brazo te tiene

y te lanza desta peña,

para que pagues, infame

tus maldades, insolencias.

Así castigo a un infame

y así destrozo sus flechas.

Que el mozo poco su valor

se ha medido con mis fuerzas

y yo soy el dios divino

que trepando estas esferas

bajé a rendir a Cupido

ya rendido y muerto queda.

Mas a un traidor enemigo

que pretendía con fiereza

rendida con blando halago

triunfar de la gran ribera

así que pruebe el castigo

que has de saber, mis saetas

que si con halago vence

tengo yo halagos, y fuerzas

el delito de atrevido

jactabas sin más pelea

gozar a tu salvo, infame,

de la ilustre belleza

Pues yo te juro aleve

que he de hacer que el orbe entienda

que cede el amor divino

a delirios, y sus ternezas.

Y si infame en tus batallas

ocio y recato que presentas

daré por la misma [ilegible]

que aun ha de ser mi enmienda

¡Ay, tú, monarca supremo

de los cielos y la tierra,

favorece mis intentos

pues son muy más que justos,

dirija favor tu brazo

las puntas de mis saetas

que abrasan de amor divino

balas al pecho, y venas

para que inflame mis iras!

Ptog. 4

a quien ella enseña ciencias,

en puro amor y deseo

de las virtudes y ciencias,

que si tantos imposibles

venció Cupido en la tierra,

quien es el amor divino,

segura tiene la empresa.

Vase.

Salen Errón y Falsimundo.

Er.

De manera que se fue

ya el Sol viejo.

Fal.

Sí, mi Errón.

Er.

De placer mi corazón

salta, pues, por mi fe,

tenemos linda ocasión.

Ya queda sola Minerva,

sin Apolo me parece

mucho flaca y sin valor.

Ya la contemplo mi esclava,

sujetada a mi valer,

en subiendo a mi lado,

y rayas tiernas haremos

la destreza que apuramos,

pues sin Apolo han quedado

ya sus polos rindiéndose.

Fal.

Difícil cosa será conquistar

su fuerte pecho,

o manchar su casto lecho,

pues cual roca firme yace,

en no ceder de su derecho.

Anda en busca de ese Apolo

por reparo de sus daños,

pesquisita un modo extraño,

el mundo de polo a polo.

Er.

No deshará mis engaños.

Fal.

Por Dios, vamos a prisa,

que hay peligro en la tardanza,

procuremos con la mudanza

si podremos hacer presa

en su mente.

Er.

Entra en la danza,

también deleite es humano

que sabe muy bien herir,

con blandura y con rondar,

cualquier corazón humano,

a quien emprende batir.

En vano son nuestras galas

y el con gusto y regalar,

y yo con mi trato malo,

sujetaré a tu amor,

aunque sepa usar de palos.

Mil años y más amiga,

son lindos sus trampantojos.

Fal.

Partiremos sus despojos,

pues nunca conmigo enojo,

palos dará mi enojo.

Vamos, que Minerva es nuestra,

y su coro helicónida.

Er.

Su monte nos rendirá

al valor de aquesta diestra.

Fal.

Vamos, que hace ruido.

Sale Buen Propósito y dice así en latín:

Buen Propósito.

Ite boni pueri opaca sub nocte relicti,

ille ego progredior nemoris ...

castus amor castos ordones pharetratus aduris,

verus doctrinae celebrem cupidine solis,

inconsulto gerens turpi procul illa libidine,

constato veram formam ardore lucente,

nomen quo sacra arma manu tenebo,

ferrea ferrata pressans cuspide terga,

astra sequi petiit telo candentia figo,

pectora dextra manu torquebo dominicane,

spicula et ex humili tollo sidereus orbe.

condenti pharetrata germana cupidine tela,

saucia corda cremo flammis torrente beata,

cupide vultu praesenti presidia figo,

vulnera conspicio sacris puras pura omnia reddens,

erroris que suos depellit vidit que tenebras,

Pallada nunc saevas videre dirripit Apolo,

verus respiret gratus amor et magis omnes.

Sale por la otra parte Minerva y Sidera, y dice:

Sid.

Si no mi casta Minerva

que se quiere por esposa.

Min.

¿Y qué afea mi presencia?

No se afee, que no reposa,

ni temas, que quien espera,

aunque sea combatido,

jamás quedará rendido

en temores a su ira.

El amor y la esperanza

de mi querido Señor

echarán fuera el temor,

porque puestos en balanza,

alcemos víctor el nombre.

Am.

Omnia vincit amor,

docta Palada Jancalia,

cuius hostes superabo.

Sed quis hic audit clamor?

¡Oh, qué galano zagal!

¡Oh, qué galana pastora!

Dios te guarde, mi Señora,

su belleza sin igual.

Sid.

A fe que es gallardo el garzón,

diz que viene a pretender

la zagala.

Pueda ser que le sepa divertir.

Er.

A mi fe que me holgaré

que tenga Minerva esposo

tan bonito y tan gracioso.

¿Cómo se llama, mancebo?

Calle, que es como el demonio.

Am.

Amor es mi nombre.

Sid.

Amor, respondiónos el niño,

pues la vista me robó.

¿A qué vienes?

Am.

A saber

que vivís sola en esta sierra,

y que sois sin astro y guía,

no Apolo y Sol querido,

deseando vengo a ver

el ciego venido a ver.

Si acaso soy menester

para subiros también,

y porque en efecto sé

que está enferma de amor solo,

por ventura la curaré,

quedarme en vuestra casilla,

Señora, si dais licencia,

y curaré la dolencia

de la fiebre que os abrasa.

Sid.

De dos lindos protomédicos

hacéis burla y qué taravilla.

Min.

La boca a este bobo atapa.

Sid.

Calla, rapaz frenético,

nunca tal médico vi

con calzas y con sayo.

Er.

Calla, simple, que inquietáis,

no venga, Señor, a mí,

paréceme bachiller,

con tanto de arco y de flecha.

Sid.

¿Y no temes mi manderecha?

Er.

Pues que sois médico ilustre...

Ptog. 5

[Amor.]

Y para mi sangrador

siruo con estas saetas

y alas mismas de locuras

siruen con estraño modo

para sangrar los que veo

cebandose en mi fuego

que a los que estan frios luego

calor natural les dan

M.

Decid sabeis otro oficio

An.

pues no tengo de saber

M.

qual

Am.

quanto se puede hacer

M.

no veremos tu exercicio

Am.

se bien quemar coraçones

y los una vez ganados

jamas se ven mal logrados

por siniestras afliciones

fid.

por mi fe que el moço toma

la ocasion que a buena cuenta

oy el bien del alma aumenta

y disminuye la pena

M.

Zagal pues te me quedas

fid.

por que me viene a medida

si contigo esta cupido

tendras vn buen Ganimedes

Oci.

o como dello me huelgo

que no avia tanto que hacer

y viniendo a mi placer

tomare vn poco de huelgo

por que oy suelen decir

que es amor tan cuydadoso

que no sabe estar ocioso

ni descansar ni dormir

y pues el todo lo ara

yo estare por ai tendido

sin que me zumbe el oido

no vamos con un anda alla

An.

Amigo no trabaxe mas

soltadlos que ya los veo

y traen plomo y asi luego

creo yo que romperemos

M.

dexalde que es un tragon

terco floxo y negligente

vos sereis mi diligente

guarda de mi coraçon

por esto en casa os meti

alexada del cielo

que es vn pedaço de yelo

aunq con quexas me vi

guardar os he bien que guardeis

q los malos q en la tierra

ay quien me amenaça guerra

y me quiere auasallar

de mortales soy temida

y solo aguardo q apolo

a quien mi fauor obliga

cometa contra mi vida

cierta accion baladrona

con su arco y faldriquera

y si el uaron me rinde

rendira el alma mia

Am.

hazeis bien q dios os de vida

deseado por esposo

a otro apolo con todo

M.

quanta tardança tiene

Am.

aguardale con paciencia

mira q en su apariencia

encierra el sol rayos

la presencia es lastimosa

fid.

que ay peligro si es amor

que ande ciego y triste

Y a qualquier peligro embiste

no teme qualquier rigor

sino si asiste la esperança

todo lo haze lleuadero.

M.

hay mi Apolo venidero

hay mi deseada alcança

hay prenda de mi Parnaso

hay mi sacro Corintheo

donde stas que no te ueo

Porq. te muestras escaso

vamonos ya q tarde

vamos.

vanse

An.

la umida noche fria

ya de sueño me caia

asi me vengue desamor

Cantase.

Quiere morir y no puede

Minerua de amor y viue

que la ausençia de su apolo

le es un penoso martirio.

llora por hallarse sola

y los ayres cristalinos

por otros Castos amores

rompe con dulçes suspiros.

con las fuentes de sus ojos

haze creçer a los rios

y el murmullo de sus aguas

sigue con estos gemidos.

Hay mi deleytoso Cintio

Porq. suspendes tanto el amormio?

estas tiernas vozes llegan

a Jove Capitolino

Vecino Derecho sacro

la gran Pallas a nacido.

otro apolo quiere darle

por presidente diuino

del choro de las Hermanas

de su parnaso querido

el Crispo le a señalado

cuerdo, gracioso, benigno,

por quien suspira minerua,

y lo canta por su alivio.

Hay mi deleytoso Cintio

Porq. suspendes tanto el amormio.

Salen argos, y Amor sin toparse.

Am.

De lexas tierras con aquestas alas

por los ayres liquidos trepando

a descender a la deidad a pallas

vengo bolando.

Arg.

Hic adest flammis, simulac sagitis

qui potens sacry puer ille castus

tela que certo moderatur arcu

Pectus in imum

Am.

Estas armas no de balde tienen

alas pues buelan mas q el coro misto

y an preparadas como fuego uienen

al abismo.

de los ondos suben hasta el çielo,

y a diuinas animas pasan

luego baxando hasta el ondo suelo

todo lo abrasan

Arg.

Nulla pax ysti puer per orbem

funde effusas agilis sagitas

quasque jaculatur oras

lumine Pheuus

Quaeque pras terre tenet ulla nomen

namque flammato meditatur ictu

qua tuum pectus poterit calescens

figere telis

Am.

Aunque sea çiego quedo como topo

pero con todo como lince ueo

i con mis flechas donde tiro topo

lo que deseo

Ptog. 6

Amor.

Aunque de fuego sean mis saetas

con que veloces hiero corazones

de mí encendidas quedan inquietas

las aficiones.

No son aquellas que usaba Cupido

cuando quemaba con el arco ufano

ese Cupido fue de mí escupido

como profano.

Soberbias heridas en las almas hacen

estas divinas jaras, y al momento

el corazón en amor deshacen

con fuego lento.

Pues que Minerva queda descuidada

ni sabe nada de sus llamadores

quiero de un bello joven abrasada

arda en amores.

Saca el Amor 3 flechas

Ángel.

Hoc iam vibrat tenetque sagitas

ecce proruit de gravibus pennis

pallaris perna tenebrae cristi

pectus amore.

Hic procul stabo videamus, uno

quam potens ictu ferit.

Amor.

Ea, con la

voz luego, pues que no me ve ninguno

quiero tirarle.

Mientras dice va sacando flechas

Tira, y huye.

Amor.

Este trabajo no ha de ser en vano

aunque soy ciego tirador, de ciego

ha de ser golpe, tiro soberano

lleno de fuego.

Hiera tu pecho, la tocada flecha

con los amores de tu caro esposo

al encendido corazón va derecha

tiro famoso.

Sale Minerva de entre una espesura de rama donde estuvo mientras que Amor de esta, con una saeta clavada dando voces y Esperanza acuden.

Minerva.

¡Ay, ay, ay! Espe. ¿Qué hay?

Minerva.

¡Ay, que me muero!

Esperanza.

Mi Minerva, ¿quién se te ha atrevido?

¿Quién ha sido el atrevido

que rompió tu pecho entero?

Minerva.

Estoy enferma de amor

aplicadme frescas flores

porque mis castas entrañas

en llamas están ardiendo

y mi corazón gimiendo

Esperanza.

Quien ha urdido estas mañas

el ciego zagal Amor

sin duda debe de ser

que es médico bachiller

del amante corazón.

Herirte sabe en el medio

para sanarte mejor

pues a la llaga de amor

él solo aplica remedio.

Ángel.

Yo lo vi cuando tiró,

porque le estaba acechando

Esperanza.

¿Por qué no fuiste volando?

Ángel.

Como un rayo se me huyó.

Minerva.

Pues id en su busca luego

porque él dice que sanará

de las heridas que da

con las flechas de su fuego.

Esperanza.

Vayas, por tu vida corre

que yo quedo con Minerva

Minerva.

Abraza esta herida sierva

si fiel tanto socorre.

La flecha que así me hiere

sin duda Jove divino

que envuelta en amor y vino

del Apolo que me quiere

Esperanza.

Estas heridas de amor

son medicina, salud

no quitan fuerzas, virtud

sí que dan gran valor.

Minerva.

Yo me muero si no veo

al que mi pecho desea

como hasta que le vea

no se malogre el deseo

Hasta que sepa quién eres

no tendré gozo y sosiego

¡Ay casto amor, amor ciego

así tratarme me quieres!

¡Tú Júpiter inmortal

que moras en ese cielo

apresura a tu vuelo

a curarme de mi mal!

¡Despierta en esta sazón

¿No duermes? que estoy enferma

Esperanza.

Aunque parece que duerma

Jove mas vela, mi razón

Júpiter.

Abre, Minerva mía

Minerva mía, ábreme.

Minerva.

Sueño, vuelo, no lo sé

si es de noche o es de día

Esperanza.

Tras la pared escondido

sin duda que está acechando

a tu corazón mirando

tras los zarzales metido

Minerva.

Dime dónde está a quien amo

tú ya eres el alma mía

¿dónde mora mi alegría?

¿Cómo no oye a quien le llama?

Porque si él no viene luego

ya perdido mi Parnaso

¡Ah, mi Jove que me abraso!

¡Ah, qué llamas, ah, qué fuego!

Júpiter.

Ábreme, Minerva, que aquí

estoy llamando a tu puerta

Minerva.

No es esta la voz despierta

de mi Jove, ¿no es así?

¿Qué haces mi Jove llamando? Si

Y yo con esta herida insana amando

¿Cuál es el pecho que está hablando? sana

Y el alma que así se allana blando

Manda, pues siempre resplandece llama

Haré lo que yo siento de gana mande

Que tengo de ganar disgusto gana

Justo de ver a Apolo el susto gusto

¿Vendrá Apolo cual me conviene? viene

Y ama a Minerva que le llamas ama

Pues como llama se detiene tiene

Minerva en su alabanza exclama llama

En su oído mi voz resuene suene

¿Qué será quien así me inflama? ama

Y su gracia que da vida vida

Y de este quedo yo herida herida.

Queda mi alma derretida

después que mi enamorado

con dulces voces le he hablado

y en amor ha dejado herido

Herida queda de amores

sin saber de dónde vino

aqueste tiro divino

que acrecienta mis dolores.

Como pero no sé a quién

tanta queja que sepa quedo

en un amoroso enredo

quejosa de mi bien.

Ptog. 7

Minerva.

solo sé que aquel esposo

divino del alto cielo

ha bajado a nuestro suelo

mas no pudo hallar reposo.

Esperanza.

Sosiéga que Amor vendría

pues de medicina sabe

con algún medio suave

esta llaga curaría.

Minerva.

Enhorabuena descanse

el herido corazón

mas hasta que venga Amor

es muy posible que canse.

Duérmese recostada / y cantan esta letra

Música.

Minerva quiere dormir.

Ázase Amor a ella.

Música.

O Minerva a del Parnaso

que el Pierio coro rige

a quien Delirio y Error

y Falsimundo coligan.

En Apolo queda sola

del celeste rayo herida

de un zagal hermoso y noble,

que por Apolo se envía.

De ese monte eparchionado

del cielo Jove divino,

acude con lechos tiernos

a consolar su querida.

Con saetas de amor en el pecho

Minerva está.

Ay Jesús, que se muere

mas no morirá

porque Dios la hiere,

y es el tiro de amor

que al alma va derecho.

En los brazos descanse

de la fe que ha de guardar

al zagal que ha de venir

y por ver no viene luego

en llamas de amor se muere.

Amor.

Aunque parece soy ciego

muy bien en el blanco di.

La saeta despidí

llena de amoroso fuego.

Con las flechas de Cupido

el casto amor de Minerva

como temerosa cierva

queda con esto encendido.

Solo la cuitada ignora

de dónde le viene el mal

aunque bienes sin igual

estas flechas le atesoran.

Acercarme más me quiero

y tiralle más adentro

la flecha porque en el centro

quede un amor sincero.

Porque el errático Error

con Delirio y Falsimundo

revolverán todo el mundo

por rendir su corazón.

Si la flecha de amor

no está muy viva y clavada

en su pecho o arraigada

él doblará su valor

Mas ya es tiempo, pues la vela

parece está descuidada.

Va pasito, y métele la flecha / en el pecho y huye.

Minerva.

Ay, ay, ay de mi cuidado

qué cosa se oyó consuela?

Ay esperanza, que muero.

Esperanza.

No hay de qué quejar.

Minerva.

De un

Esperanza.

De amor.

Minerva.

Recio me dio,

Esperanza.

de quién?

Minerva.

No lo sé.

Esperanza.

Qué es de amor diestro flechero?

Minerva.

No lo he visto.

Esperanza.

Y yo lo siento

Minerva.

Qué es de la flecha?

Esperanza.

No está.

Minerva.

Mira si dentro estará.

Esperanza.

Dentro no hay signo tormento.

Vamos en busca de Amor

que él aplicará remedio

mas mira que hay en medio

de Falsimundo temor.

Minerva.

Mucho más que el mismo infierno

a todos he aborrecido

después que me ha derretido

con su flecha el amor tierno.

Vanse. Sale Error, y Falsimundo.

Error.

Tú lo oíste?

Falsimundo.

Yo lo oí.

Error.

Qué lo oíste, Falsimundo?

Falsimundo.

Ay equivoco, pues sí,

y ante Dios y todo el mundo

dijo que aborrece a ti.

Error.

Qué me cuentas? Qué refieres?

inconstancias de mujeres

son patrañas o embelecos

o cosas fingidas de hecho,

conque mis oídos hieres.

Falsimundo.

La mesma verdad te digo.

Error.

Arpías que estoy tramando

salid, salid hoy conmigo

vuestras huñas afilando

y tomad d'ella castigo.

Mas no hagáis qu'ella si Amor

enclava su corazón

y ansí la culpa él la tiene

sordo y ciego conviene

a quien trocó su afición.

Amapas, Amor vendado

lince sin ojos, agudo,

muy con cuernos, solapado

armado, pero desnudo

desnudo, muy bien armado.

Agora sí que he probado

que da el arco despuntado

y ansí hoy queda vendido

y a mi Cupido escupido

fuertemente maniatado.

Sale Delirio.

Delirio.

Qué es esto, mi rey Error?

Error.

Déjame, que cual león

ofendido, estoy bramando

y del pecho vomitando

llamas de ira contra Amor.

Ptog. 8

Delirio.

Pues ¿qué ha hecho aquel rapaz?

Es un infame tercero

que entiende con sana paz

enamora a un extranjero

¡Ay Minerva, sentirá!

En fin la ingrata gallarda

otro mayoral aguarda

para que sea su esposo

pues ¿cómo sueltas así solo

y dejas que en su amor arda?

¿Cómo no le haces retazos

y le despellejas luego?

Busca, busca presto atajos.

Error.

De coraje hecho espumas

no puedo tener sosiego

porque, Delicio, no sé

en esto qué corte dé.

Delirio.

Si tomas mi parecer

con brevedad a mi ver

vendida se la daré

deleites y gustos sin tasa

a cuanto yo estoy brindando

con dulzuras engañando

mientras cautela se pasa

cuanto quiero tanto aliento,

armas, orgullo retomo

del fuerte roble supremo

contra todos me abalanzo

de Troya los altos muros

si figurarme no quisiera

sin daño salir pudiera

de los griegos muy seguros

muriera con desventura

a manos de su propio hijo

con tormento el más prolijo

Semíramis por ventura

se rindió con infamia

sus hijos a sojuzgarla

abrazada no esperara

con su sombra Laodamia.

Error.

Bien dices, Delicio amigo,

muy bien sabes que Minerva

tan valiente se conserva

que no teme a su enemigo.

Delirio.

Abra siempre algún postigo

y de cobardes tan preso

porque a las armas me obligo

a mis pies rindo al soberbio

en breve con pocas fuerzas

pues qué será si los huelo

y mucho lo que atesoro

de contentos, plata y oro,

sedas, colores, afeites,

banquetes, gustos, deleites,

todas píldoras que adoro

bastan para trastornar

a la misma fortaleza.

Error.

Vamos a a derribar

saca amigo tu braveza.

Delirio.

Todo vicio es amancebar.

Vanse y salen Minerva, Amor, Fidelio y Esperanza.

Minerva.

Fidelio.

Fidelidad.

Señora mía.

Minerva.

¿Dónde está Amor??

Amor.

Aquí estoy.

Minerva.

Nuevo ser cobrando voy

con miraros cada día.

Fidelio, aumenta mi fe

de aquel Apolo que aguardo

que con vivas llamas ardo

no sé cuándo le veré.

¿Sabes algo de él?

Fidelidad.

A fe que preguntáis a buena hora.

Minerva.

¿Cómo?

Fidelidad.

Y a dónde mora.

Minerva.

¿Sabes quién es?

Fidelidad.

No sé, Amor lo sabe.

Minerva.

Di, Amor, ¿y sabes de mi querido?

Amor.

Sé, pues que de él herido

dejé, Amor, su corazón.

Minerva.

Dime quién es que me muero

de deseos de mi Apolo.

Amor.

No hallarás de polo a polo

más precioso compañero.

Minerva.

No te tardes, que me enciendo

en más abrasante fuego.

Amor.

Sabráslo, Minerva, luego

escucha y acude diciendo.

En las riberas famosas

que de Turia el río bello

baña corriendo apriesa al mar

a pagar tributo pecho.

Hay una ciudad insigne

noble y costosa en extremo

a quien Valencia llamaron

los antiguos por su esfuerzo.

En aquesta hay un Apolo

más hermoso que el de Delo

en quien están las virtudes

del fingido con exceso.

Diéronle por nombre Crispo

fue tan gracioso y tan bello

que naturaleza misma

se vio en su nacimiento.

Allí en un monte sagrado

de ingeniosas musas centro

en el coro pedregal

presidente le eligieron

en el bicorne collado

no vigió con más concierto

sus musas aquel Apolo

como las mías aqueste.

Si aquel hijo de Latona

a Jacinto niño tierno

en flor peregrina pudo

transformar después de muerto

de centenares Jacintos

el Apolo mundo muerto

con metamorfosis sabia

hermosas flores ha hecho.

Y si fue aquel más prodigioso

en Terapne, Phrygia, y Delphos

como solo en Tarragona

Minerva tu Crispo bello.

Si tres montes de la fama

Parnaso, Cynto, Phajelo,

consagró el primer Apolo

y ennobleció con sus hechos

otros tres montes sagrados

de sierras y montes frescos

consagró Palas su Crispo

y pudiera setecientos

es un otro pastor Argos,

en vigilancia y desvelo.

Ptog. 9

En hermosura y beldad

segundo pastor Dameto

es en prudencia en juzgar

un Paris pastor Ideo

un Minos en equidad

un Licurgo en santo celo.

Un Solón en gravedad,

legislador verdadero.

En paciencia un Anaxarco,

un Alcides en esfuerzo.

Es bien hablado y afable

suave, blando y sereno

al Líbano parecido

escogido con el cedro.

Es estimable todo

cuanto más le considero

porque todo es deseable

y hablar de él me da deseo.

Tal es, Minerva graciosa,

el querido Crispo bello,

escogido para ser

Apolo tuyo y consuelo.

Este tiene destinado

para ti Jove supremo,

este te da por Apolo

por sucesor del primero.

Dejaba el gran planeta auricrinita

del rojo oriente la crecida frente

y lagrimosa luz traslúcida

en alba cándida alfombra radiante

por modulantes números, ave

Filomena apurada resplandece

blanda rindiendo su concento

susurros leves en el viento.

Y blando rayo de la luz febea

inclinaba serenas armas altiva

veloz pues que el sol desata

que entre conchas nace mudo cuidado

luz más que trunca ofusca y ciega

del sol de plata vistosa alfombra

blanda de la figura mancha

el tierno volador el dios alado

cuando como apacible como ciego

con la vista se retira de su fuego

suspenso advierte, cuando mal le mira

que de sus tiernos bríos se agravia

con las divinas armas, que afila

soberbia oculta en la inocencia allana

con menosprecio el gran planeta admira

enojado asaz la paciencia falta

armado desestima al que desnudo

recinto fuerte resistir no pudo

Niño del agua, y de la espuma nace

le dice al sol, al que ufano ostenta

amagan rayos que ciego del concepto

de la pura invención sola más bella

tu presunción infame tu sujeto

reconoce tu infancia por que en ella

armas te invencible el exceso que puedes

omitiendo a las vistas las luces

de la cuerda que veloz clara mira

flecha cobarde con su fierro armada

de la blanda piel abriendo vena

derrama sangre fiera, monstruo alado

solo horror a un cadáver frío

que solo a mi arco asombro ha dado

pues rapaz y ciego no presumas

tus flechas advirtiendo en mis plumas

Frustra este aliento y tu favor enreda

tu fe mentira será tu constancia

de tus seguridades vana envidia

que de ajenos errores te jactas

las divinas armas solo te concedo

mal mides nada de la luz inmensa

que otra ave ofrece inmensos vuelos

y en falaz ilusión engaños dilatas

Atrevido a mi amor, y venganza

dices impugnas mi deidad estableciendo

donde las fuerzas de mi tierna mano

que a pesar de las fieras rinde alado

O del monstruo fiero ofrece defensa

que yo te doy del cielo que he vencido

que corone inmensas fatigas

el cielo y a tierra mil sujetos

A el glorioso vencedor triunfante

de la tierra oprime las suaves plumas

cuando la fiera se alienta cobarde

Hollando flechas en crueles plumas

mostró el ciego verdadero amante

no rindiendo tu altivez a sus plantas

tú pues me pagarás tu atrevimiento.

Dice y sale cortando el aire al viento.

Armas contrarias son de la aljaba

aliento al ofendido y esperanza

puntas de plomo, y de oro el dios destierra

en odio de un amor, hace venganza

ofendida de amor inclemencia

cuando con dos de ira viva alcanza

del dios altivo superior sujeto

que el oro que de la fe da su concepto

la una fiera al corazón ardiente

su pecho ardiente rigor fuerza fomenta

del amor fundida y no vengada

tiene el plomo oculta infamia envuelta

de dios mofado por cobarde

sus iras destina a su ofensa

gran queja alienta no menos cuidado

con su odio su agravio reconforte

Ciega deidad el arco en contra

flechando siempre el arco vengativo

Ptog. 10

cuando gemía ninfa dolorosa

del líquido cristal, es ya corriente

más clara fuente [ilegible] por nueva

que la que al clarear aurora el sol naciente

nieve desonda a emulación de Flora

con vistoso fragrante en dulce ambiente

en contacto que pincel con arte duda

el color que vagante forma el prado

[ilegible]

[ilegible] nieve que envidiosa niebla

afrentar puede albor matutino

fatal del ciego dios término halla

en nevado candor prima [ilegible]

este, pues, sol de amor, amor le mueve

por esferas fúlgidas y los divinos

rayos [ilegible] en luz de estrellas

cuantas contiene lumbre las muy bellas.

Como en dos aves vive luz febea

y en sanguíneo clavel genuino numen

cristalizada dos veces que envuelve

cuanta concibe en el candor más puro

su flama es poca luz por quitar fea

el vuelo de su amor logró [ilegible]

de muy dulces penas los rigores.

Que a la purpuradas flores

del bosque honor y de las selvas gloria

[ilegible] poderosa Venus [ilegible]

muestra donde el arte su anatomía

con sabido efecto [ilegible]

triunfo de castidad su victoria,

por los senos dichosos a do alcanza

que cuando envíe sus trémulos [ilegible]

la sublime región suben cometas

del acero o en el candor primero

por un [ilegible] de Diana

[ilegible] llorando de Diana

[ilegible]

líquido vehículo húmeda grana

del rendido corzo que ligero

dilatando su paso con fuerza vana.

De agudas armas ve el rencor subido

[ilegible] de su mismo vuelo

Marte en celos por que [ilegible]

Volviendo Carlos, fiero el purpúreo

en la ronca voz de ruda barquilla

que a sangre dio y a lágrimas torna

con este efecto su volcán encendido.

Procura Venus, si [ilegible]

sus manos vivas que [ilegible]

las armas del donaire peligrosas

confiada de emular corriente.

Esta del sacro coro deífica

blanca para el mundo laberinto

tálamo despreciado nupcial tea

afecto casto a sociedad prescrita

como el rubio padre de [ilegible]

feliz propagación santo infante

[ilegible] nuevos [ilegible]

Del líquido humor los [ilegible]

cuanto al abrazo esconden misterios

[ilegible] de plata rico asiento

celestes acentos [ilegible]

Por [ilegible]

ni que el sexo viril la gracia [ilegible]

logra los oros del paterno río

[ilegible] grupo de pura plata

enredado vuelo por el bosque umbrío

las yerbas celebran que desata

produciendo decoro al seno frío.

Llena de luz al inefable Apolo

de [ilegible]

Apoya en la dura sierra grande

que alimenta su rigor con tales

piedra parece en nieve blanqueada

De ninfas de Ydalia occidentales

[ilegible]

de cuyo aflujo de lloros baño.

Sirviendo la ausencia pesares

entabla de esmeralda gozo al

viste ofrendas de florido engaño

a dura piedra y dura fiera.

alumbra esta florida ribera

Cuna es de su beldad la gruta

[ilegible] dulce nido a sus [ilegible]

[ilegible] Amor llaves Apolo

Passo corriente no llama Fuente

Logrados en sus limites seguros

sus claros y cristales puros

de donde [ilegible] esta [ilegible]

que [ilegible]

vistiendo en flores márgenes [ilegible]

unos narcisos y jacintos vivos

[ilegible] pintada pluma

[ilegible] continua memoria.

Cantaban amores [ilegible]

Eco de la selva y dulce armonía

cuando en efecto de cristal [ilegible]

[ilegible]

Miró Diana su incomparable

en carro ardiente al gran dios del día

al continente y coronado cielo

guía de los rayos afanada.

cuando al bosque a las [ilegible] vuelve

corzo que con verdes ramas escondía

de este ver pasa fuerte fuego

[ilegible]

Suavísimo y mucho reboza

Suspende el Sol, licita Dafne la planta

[ilegible]

[ilegible] el Amor [ilegible]

Ciego ya tanto oferto deidad tanta

oro atractivo gozne defensa

una cuerda de plata amor levanta

las victorias del zarco planeta.

[ilegible]

Viviste ya tirano del [ilegible]

[ilegible]

De ninfas el ganado sofocado.

[ilegible] febo ardiente

nunca aviso dio su orbe solicitado

y qual efecto de arco de diamante

lagrimas ya concibe el pecho fiero

Del que nuevo esmero entrono eterno

[ilegible]

Concede a tu musa un divino acento

Casta ninfa de su gracia un rio

donde beba mi sed inmortal afecto.

Sintiendo oy su buelo temerario

[ilegible] nombre al [ilegible]

[ilegible] peligrosas armas [ilegible]

ciega frente del rayo gigante

Efecto airado

[ilegible]

Que [ilegible] clarín fuego

[ilegible] de cera a su esperanza

De áspero suelo muy ligera planta

veloz paso con alas rápidas

[ilegible]

La fugitiva estrella al Sol amante

[ilegible] tras del [ilegible]

[ilegible] su aliento [ilegible]

cuando sufrió el anhelo [ilegible]

echando amor exhala aire ardiente.

vuela el de oro el cabello y ligera

nave conduce vela en mar undoso

contra la fuga ciega acelera

[ilegible]

si plomo la ala amor dio a Diana

[ilegible]

purpurando al una clavelina.

pues el ingrato vuelo no suspende

[ilegible] genial [ilegible]

si eres deidad de hielo como enciendes

si animal fiero como vas alada

alcance puro de su instinto ciego

Cura beldad defensa infunde

ni por ligera ofende ni por divina

De duro pedernal de azero o espina

con punta ardiente de metal pesante

Cede el rigor que al animo alientas.

no redime el renombre de errante

mi ansia permitida queja

divertido paso de mi fuga

[ilegible] avance [ilegible]

sea autorize vencido el que no vence

ora fatal la onda en entrea

concha escuma del salado argento

ora en los rayos del cierzo frio

alibie su beldad de su tormento.

Ptog. 11

otra estrella te fijes en el polo,

[ilegible] luz vierta [ilegible] [ilegible] Apolo,

como la bella émula alcanzada

antes ser planta elijo inanimada

que ninfa de tu amor profanada.

Con temor huyo, en ansia de quererte,

fiera gran Dios ciegas [ilegible] [ilegible]

tal de la misma planta que retiene

a nula dio vital claro bufete

con tierra abrasada en un instante

[ilegible] ado [ilegible] un zarzal gusto,

y el diáfano muro a tu empiece,

césped agreste afrenta corteza,

en venganza de humanos y deidades

soy ya [ilegible] planta verdes ramas,

verde esperanza, verde luto,

y asir a Apolo tarde seco fruto.

Ya del sol las intuidas culebras

mira [ilegible] [ilegible] a conocer

oscuro aderezan de luz y albor,

te parece sombra de laureles das,

bien que teniéndote tira, pues, venganza

corre y alcanza, pues, del sol después

Apolo ciego y ciego nuevo

tantas estrellas aguardan a solas

que en [ilegible] entre [ilegible] sujetas

alientan luces y afrentar [ilegible]

De[?] que [ilegible] verle fugitivo,

ni fatigas segundada su aliento

antes que ver de tantos ansias duros,

un infalible tronco rudo y [ilegible]

Oh, amor deidad, [ilegible] a tu venganza,

adónde están las [ilegible] de tus ojos,

todo esto a un punto has reducido,

desaprobó tu luz en un momento

que en polvo de rápido cometa

siempre quedando entre corteza escura,

sorda [ilegible] de [ilegible] y de [ilegible]

dejaste en [ilegible] [ilegible] dos riberas

cuando me quejo, en tu poder me debes,

te sigue Dafne y laurel te alcanza.

Ya del canoro plectro no te acuerdes,

sordos ande sin solo, sin enojo,

del tronco hueco los despojos

que vences las batallas y navales

escapados de enemiga furia, rotos,

entre coronas de olivas amigas

el premio llevarán a sus cabezas.

Donde la coral ya de mi aliento

aliento fiero exhala [ilegible] que muere,

quejas que el viento de la boca apriete

a la [ilegible] que hay más mi castigo

su pureza inmortal en pleitos de oro

dijo y de Apolo el rudo desdoro.

Se la que informa varia [ilegible]

destituyendo los cabellos de oro,

alma de hiedra gigante y rama alaba.

Eres amor, tus armas y tus flechas

dieron al viento de tu triunfo alado,

a la invicta región de los espacios,

pues ya no ciego el ciego que ignoraba,

su varonil sí, de invicto, no profano,

de dolor en dolor de afecto amargo,

amparan las flechas y afectos tristes

del alma como difunta de la vida.

Difunto blasón de su elemento

canora fénix, única sirena

en apacibles ondas de tormento,

pudo platicar la mayor pena

haciendo aunque mortal exclamaciones,

que suspende con números iguales

desta región los altos australes.

Para el dolor suyo enconar tantas

que vio en alargar el sutil brío

por las que dio el margen a las plantas.

Llora, fragrante honor del suelo, y río

cuantos más la desdichada silva y guardas,

que no quede nada en daño mío.

Húmedas flechas visten el cabello,

rubio listón de su blanco cuello.

Apolo robusto de Diana,

suave y bella cazadora,

que al ser eterno al monte altera

hecha si planta enmudecen de flora,

[ilegible] de[?] [ilegible] [ilegible] marina

[ilegible] de niebla fría y niebla áurica,

su poder el [ilegible] del [ilegible] memoridas,

que fuertes en sus ramas coronada,

llora quejosa de su [ilegible]

[ilegible] en tal lugar el pensamiento,

que no puede anudarse en centuria

a más su muerte por su [ilegible] amor.

Yo oigo cómo bien vio desventura

que sin [ilegible] los fríos lagos suyos

[ilegible] [ilegible] por [ilegible] de [ilegible]

sus toros a los que juzgaron sin poderme.

En el clima luciente,

cuna feliz del día,

la patria de las [ilegible],

silva [ilegible] que [ilegible] de [ilegible]

[ilegible] fiera del lucido chato

que [ilegible] en las de agua [ilegible]

[ilegible] ya invicta vado respiro

que rinde marfil en ondas no [ilegible],

la grande madre del mundo

fue piélago profundo,

desta región austera

toda fiera de olores vencedora,

que como al gran planta dedicada

con[?] vaso que tal sebastida

alientos aromáticos no muda,

la sorda verde pompa sabe dar,

logrando ya alterada primavera

en ansia que tranquila

naturaleza loba no se desvela,

a quien privilegios decreto eterno

de[?] [ilegible] del rigor alterno

[ilegible] del tiempo lejos desiguales

está en los predios[?] [ilegible]

Si a los gloriosos rumbos siempre Apolo

caminas, el farol luciente y rojo,

manifestando incesantes rayos

que alumbran los [ilegible] tus padres,

[ilegible] tu cetro vuela un [ilegible]

a la deidad no inconstante barca,

estrellas de su polo desatadas

vuelan de luz con [ilegible] declinación

guarnecidos de luz animada

en inalterable primavera,

cuyas escamas destila [ilegible] de argentería

y de encendidos luceros [ilegible]

de un sol que contiendes,

cuyo aliento de [ilegible] [ilegible]

entre él y aún[?] susurradas,

cada rayo en farpón,

sorda, ciego, y [ilegible] al [ilegible]

Por este [ilegible] lucero fino y canoro

con que aquel la forma celebrada

del que [ilegible] [ilegible] en carro de oro,

deshaciendo la [ilegible] mar airada

de cuya muerte el nítido tesoro,

feliz vuelo quedando coronada,

ordenará sagrada su ribera,

que los oficios alados [ilegible]

su pecho invicto y formidable espanto

llena de flores animoso brío,

encrespa las ondas al curvo cero

y con el brío impaciente levanta,

cuando al [ilegible] aura sacra planta,

[ilegible] del mundo con más [ilegible]

también que en [ilegible] sonoro

que [ilegible] el [ilegible] altivo adelante

por montaña profunda

a[?] [ilegible] [ilegible] del sol tan fuerte,

que [ilegible] invicta fuerza vencida

coronada y victoriosa fue rasgando,

que como [ilegible] [ilegible] fue [ilegible]

[ilegible] [ilegible] [ilegible] a [ilegible]

Ptog. 12

Bollos de liebre

comen carne humana

[ilegible] diamante divo elocuente

Rodrigo.

Furia que dando asombros al sol da en medio mi[ilegible]

fantasmas tallan galas de apolo luces del resplandor velos

imanes [ilegible] [ilegible] Nicolado de oro en el acero [ilegible]

estella el nuevo

(riloso río de badajoz

graves tareas [ilegible] del mar en el espejo

el miro emporios o árboles su bella cacatúa animal

dentro en la selva de

quiso ver el mar por su obstáculo

Chira platero del sol

dobla instrumento de ar[ilegible]

cuerdas, Jerónimo

Balas y mosquetes

Nicaula reina del Sur

ártica ventana

más sagaz

Ofenden voces antropófagas

tramontan soles en montes derogado

doseles de roza sobre viga escarlata

fragante lora su delton

quiso oprimir el mar por su obstáculo

no suele con el oso otro hormiga

o corona mortal o esfera de oro

como en pardo azor cobarde cerbán

más gran surco

Soria vino fuerte Jerez

ocaso, camotes, batatas, raíces

agridulce piña con la laguna

frutilla de chile, guinda

Nicaragua

melón de, cepa, p[ilegible]

caballos, calabazas, locas

moras

plátanos en copa fruta de [ilegible]

sea huele a camuesa o sale

sirviose de papas para la cena

cacao como almendras

chocolate con chile

coca

el fuego como criadas del sol

tunas ciruelas como avellanas

cochinilla algodón

Mamey como melocotones

guayabas manzanas

paltas mantecosas como [ilegible]

Capotes corteza de membrillo

Capolín como guindas

Anona, lúcumas, madera de su [ilegible]

Caos contra ponzoña

coquillo

El gran palacio sobre el sol subido

que de asiento lustroso colocado

que en un ángulo cuadro está en el cielo

de líneas espirales coronado,

mil labor en inmortal desvelo

muda luz del sonoro cuidado

de luciente metal arde la puerta

a la meta de colores descubierta.

Ámbitos que informa el tablero

dilata proporción en justo grave

que sin calculando el grueso entero

sobre el que cae en sus convexos trabe

doradas descubren el crucero

en la su rútila planta esta nave

en serie igual contiene desiguales

brillantes frontispicios anuales.

Todo el muro despide el argento

y las estatuas de metal macizo

muestran en el clarísimo ornamento

digna labor de artífice diviso

En sólida forma sube el pavimento

de alba materia sólida inciso

no hay rombo, lugar ni oculta parte

donde no ostente su jerarquía el arte.

Tributo él da pacato el rubio techo

y vuestro resplandor que fuera

en lata división y forma estrecha

el orden que venera la escultura

diseños grandes en nuevos lienzos hecho

manifiesta el primor de arquitectura

divididos de uno los aspectos

superados de uno los conatos.

Entre una y otra dórica coluna

del eterno arquitecto repetida

de blanca piedra de pórfido en una

urna del rubio hermosa dividida

sigue la formación y no hay ninguna

parte oscura sin ciega confusión

que de pesante metal máquinas graves

se ostentan las aristas que arquitrabes.

Forma nuevo esplendor sino clemente

debajo que en luz crecida se gira

cardenales en rubíes por ornamentos

que echa el fuego elementar aspira

y sustentando el áureo fundamento

animan los coluros y su gira

engastan con lucientes resaltes

claras esmeraldas y diamantes.

Los collados [ilegible] sus muros

más los reflejos que abunda ofrece

forma en puro pulido esplendores

que [ilegible] su luz ve y desparece

siete de oro los unos y dispersos

tanto en hora del arte resplandece

que rápida desmiente sus luces

en ardiente listón parece cruces.

Ornan las lucientes proporciones

de continuo metal flamante cielo

donde los esculpidos medallones

son milagroso tauro del escarpelo

uniforme contraste por maximes

por la circunferencia al paralelo

de los últimos puntos giran dentro

que terminan sus líneas en su centro.

No el suntuoso asiento del palacio

que en niebla pintamos metal doras

el rubí ardiente, el pardo topacio

lucida frente que rinde al oro

en su copia mayor está distinto espacio

cuando el sol que eterno en alto coro

a la luz prima cede y se rinde

y traspasar sus límites le impide

el animal de alas que ligero

Ptog. 13

abre el seno de Tetis inconstante

cauto después al que salió primero

las ondas arando navegante

raptor lisonjero sigue en forma fiera

mentido nadador y dio consuelo

niños luego de Leda en el cabello

en amor se conforman y en cabellos

que blandió lanza y tremoló estandarte

destruyó patria que de ella mesma enge[ndro]

que solo en sus mudanzas es constante

ciego, no errada, nunca madre pía

parida con armas esperanzas

precisa de campos a sus aves

los ríos desatan solas, el día

Mete al día plazo almas materia, a las

que mira delante rindiendo a su gusto

estatuas mueve de y mármoles dispone

que ante el padre postrado lagri[mas]

muere voz forma, deseó [ilegible]

espuma vados ondas espumas

de efímeros aplausos eterna afrenta

perlas esparce y con envidia de ellas

sienten afrentadas las estrellas

Tosca, sorda, al espumoso freno

encontrando de cristal campos de plata

celosa a sus carros, y cava se apresta

no vana puerta a escama ante

fremita rebeldes y alaridos

y en cándida [ilegible]

y a mí [ilegible]

inocente [ilegible]

[ilegible]

mira al tiempo y sin medir [ilegible]

[ilegible] gemito, pentita [ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible] Toma [ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible] solerte

mai ch' a porgerci il tardo calcagno

un tempestoso flutto [ilegible]

[ilegible] ne invidia al crudo scoglio

[ilegible] ma non morremo inulti

[ilegible]

al aprir del giorno il chiuso tempio

[ilegible]

[ilegible]

onde eventi e parla [ilegible]

[ilegible]

[ilegible] infiora

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible] al uscir chiuso

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

Caco asomado. Gradamanto, Sarnoflores, Erasmo

[Sin personaje]

Aquel gigante frondoso

a quien la corona ponen

humildes por ser monarcas

los más empinados montes;

aquel, cuya frente altiva

en propias jurisdicciones

los rayos mira de Apolo

pisar en pompas inferiores;

el atlante, en quien descansa

aquesos ejes inmóviles,

las firmezas de diamantes

de tantos lucientes orbes;

el que en mortajas de nieve

funesta tumba dispone,

cuando quiere, a los que intentan

las ondas del día salobre;

aquel que al ladrón famoso

le robó su propio nombre,

no a las canas que desatan

del can ardientes harpones;

este valeroso atlante,

este vicario Cíclope,

envidia de Polifemo,

de gala su amor compone.

Del ceño de otra montaña,

famosa por dos ladrones,

famoso aquese serrano

satisfacer quiere noble,

si aquella preste atrevida

a que el tronco [ilegible]

pendió entre sangrientas ramas

aquel que era dios y hombre,

y sus [ilegible] más [ilegible]

sus [ilegible] en [ilegible]

Ptog. 14

Para ornato de su triunfo

se corta desgarra rompe

que no el mérito que el precio

dan cortas satisfacciones,

cuando los nombren las Indias,

cuando los precia el orbe.

Por un Jueves de deshonre,

en permisión de prisiones,

muchos Jueves le consagra

con octavarios de amores;

por una plebe que inquieta

con sus trofeos y voces

le insultó, le forma muchas

majestuosas procesiones;

porque solo le dejaron

sus amigos una noche,

ya el que le hacía desvío

de no asistirle se corre.

Los jardines más amenos,

los huertos, selvas y bosques,

pues en uno le prendieron,

le cortan verdes honores;

las aves, que no pudieron

impedir su afrenta entonces,

maldiciendo su silencio,

repiten dulces clamores.

La tierra que la corona

le dio bárbara en cambrones,

satisface dando en [acu-]

primaveras de sus flores.

Los vestidos que desnudo

dejaron al bello joven,

ya oficiosas las paredes

(cuando no abrigan) componen.

Los clavos que le fijaron

sanguinosos al leño biforme,

hoy ya le sirven de broches

que las paredes entolden.

Los canceles más oscuros,

las custodias más feroces,

en rica custodia trueca

que astros pulen, doran soles.

De lanza y clavos los hierros

que duros ya fueron pasiones

hoy le sirven de rayos

y puntas de resplandores.

Los que infamia publicaban

con mentirosos pregones,

se jubilan intimando

profanos sustos y temores.

No a la cruz, a su umbral

trono entonces de dolores,

dulce peso da a hombros nobles,

y no ya escucha entre los dos

amagos de aleve, baldones.

Si de los hombres ofrendan

a su gala mil olores,

pero todo al fin es poco

y cortas demostraciones

para que francos los rindiera

y no de tantos sudores

a nuestro monarca augusto,

obligación pues le corre

de la pompa y de la gala

aun en sus ostentaciones.

Peina su erizada frente

nuestro afecto candoroso,

que es blanca la librea

que gloriosa se pone en el copete.

Extiende su blanca nieve

aunque los incendios sobren

a los meses más ardientes

para aquestas ocasiones.

De sus riscos más excelsos,

altas amenazas y torres,

[ilegible]

Galán se asoma en ella,

a las vistas se pone,

Su manto con la ancha falda

la esconde y la compone,

más humildes verdores

a diversos colores;

las plazas que condena,

[ilegible]

soldados tantos pones,

[ilegible] verdes guarniciones.

[ilegible] mosquetes y [ilegible]

que disparan sin [ilegible]

[ilegible]

retumban sonoros

parches y atambores

[ilegible]

que el campo no ignora.

Pero alardes más festivos

ordenan las poblaciones

que a la sombra se erigieron

deste soberano monte.

Gozoso por solo verlos

volar, y antifaces torres

de las nubes y cortinas

que suele tejer la noche;

de arcabuces que estruendos

desatan sangrientos broches,

con sus truenos desmienten

los retocados caminos,

su luz en sus nieblas brilla

espesor de pardo azogue,

serena sus truenos seguros

que con ecos le responden.

Ni en la salva se guardan

tan festivas invenciones,

que al triunfo ya celebra

con festivos alardes todos,

quiso aprehender de sus faldas

grandes tiros por padrones,

mas aunque sobran repiques,

cortas muestras corresponden.

¿Qué importa que nuestras calles

verdes alfombras adornen

de espadañas y de ramos,

de juncias y de [ilegible],

que al [ilegible] alientan

[ilegible] rosas,

jazmines, narcisos, violas,

y otras mil varias flores

pintan todas las calles,

que en ventanas y balcones,

tafetanes y damascos

hacen días y arreboles?

Ptog. 15

que fuegos artificiales

hagan ausentar la noche

y que apenas brillen rayos

sus más constantes faroles

Todo al fin es poco y breve

y así te pide alboroce

nuestro pueblo, a Zaragoza

asista y sus justas honre

Una campana hoy erige

que a la jura os la convoquen

y a los hachones ilustres

de tres famosos héroes

no será la vez primera

que las campanas se toquen

en otras fiestas y ofrezca

sus sonorosos bronces

Tres reyes te ostenta hoy

don Pedro y Alfonso el noble

con el que del claustro al reino

salió don Ramiro el monje

Y la sangrienta campana

que fundieron sus rigores

solo ha de servir agora

de aplauso en festivas voces

Atención su voz te pide

atenciones, senado noble

advierte que ya se toca

y a silencio son sus golpes

Si así honrares los deseos

pues faltan ejecuciones

harás lo que siempre hiciste

darás a tu fama bronces

[ilegible]

Augusta que [ilegible]

con un león un [ilegible] de oro

[ilegible]

grande en [ilegible]

a que [ilegible] triunfante

[ilegible] laurel tus sienes en tu muerte

pero no [ilegible] se levante

el mayor [ilegible] engrandeciente

si el amor a [ilegible]

[ilegible]

Y tú que en bronces y diamantes puros

consagras a tu fama eterno templo

donde efigies simulacros mármoles constantes

altares a su aprecio, en ti contemplo

[ilegible] en plazos de tu amor triunfantes

del gran Jesús glorioso ejemplo

ora a Jesús [ilegible]

ora por él a un mártir [ilegible]

que [ilegible] erige a su nombre [ilegible]

¡Oh augusta fiera agradecida dile

a esos mil dulces [ilegible]

que el cielo en grandeza [ilegible]

para que el siglo cuente a quién [ilegible]

que ofenda ya [ilegible]

y [ilegible] a los [ilegible]

contra un [ilegible] de su [ilegible]

y [ilegible] banderas gloriosas

amada compañía tus [ilegible]

a [ilegible] fuerte cual dudo [ilegible]

[ilegible]

Ptog. 16

¡Qué dura y fiera suerte!

¡Qué dura y fiera pena!

¡Qué de la voz me suena!

¡Qué el corazón me altera!

De tal horror todo se espanta,

todo el cuerpo tiembla,

y los ojos hechos fuentes

en lágrimas se anegan.

Voz, ¿vos la sacasteis?

¡Oh voz, más que tremenda,

qué males amenazas

que nunca se remedian!

Voz una, pero fuerte,

pues, más que las cadenas,

más dura que el acero,

que el alma me penetras.

Eternidad perenne,

eternidad, ¿qué es esta

palabra, que más rayos

que incluye en sí qué letras?

Eternidad, que ignora

el fin, ni nunca acierta

el término, principio de su origen,

ni raya que tregua meta.

¡Oh eternidad terrible,

eternidad que lleva

al hombre donde llore

sin fin sangrientas penas!

Quitaste tú el cuello,

trocaste la diadema,

hicistes, en palacios,

a las oscuras cuevas,

a cuerpos delicados,

vestir crueles cuerdas.

Me fiero y me acabo,

eternidad tremenda.

Eternidad perenne

que juzgas y atormentas,

oh tiempo, que sin tiempo

acabas y comienzas.

Al Tártaro se vaya,

no a que su incendio sienta,

mas allí a que lo contemple

y así se exima de ellas.

Yo daré de eso

la onza inmortal nueva

que sufrirá las llamas

de las fogosas Etnas.

Mi carne coman buitres

y beban de mis venas

cuantos tormentos haya;

todos unidos vengan.

Víboras y orugas, sapos,

arañas y culebras,

cerastes, escorpiones,

comida mía sean;

crueles y venenos

que coma, manden que beba

pez y metales fieros,

generen virulentas;

en mil sartenes arda,

llamas me abrasen lentas

en duros asadores

o dentro de una hoguera.

Los toros de metal fríos,

lanzas y espadas sangrientas

caminen para mí,

formen mucha venganza.

Formen mi suplicio,

mil siglos con paciencia,

si del fin la esperanza

en sus rigores queda.

Que no hay tormento grande,

que no hay dolor ninguno,

que no se alivie mucho

si fin alguno espera.

¡Eternidad tirana,

eternidad tremenda,

que lo que aflige el alma

y el corazón me quiebra,

aquí ella infiernos aflige,

tormentos allá inventa,

tormentos multiplica,

nada su muerte les renueva!

Eternidad, pues que eres

eternidad horrenda,

en que su ser consiste

que sufra tu violencia,

ni hora, mes ni edad,

ni ciento ni en trecientas,

ni mil ni mil millares,

al acabar comienzas.

El que va a lo eterno

espere no la vuelta,

curso arrebatado,

inmortal carrera.

Peor que muerte,

vida que al morir vedas,

vida que no acabas,

muerte que comienzas.

Tú ve al infierno,

esperes no la vuelta;

glotón, ve insolente,

esperes que acá vuelvas,

fácil la bajada,

salida se te niega.

Quien baja al infierno,

él siempre se queda;

quien subió a la gloria,

siempre vive en ella;

quien bajó al infierno,

él eterno pena.

término al llanto,

temple de sus penas,

gasta aquel incendio,

leña y alimenta,

aun no le apaga

lágrimas eternas.

Los santos viven, triunfan,

perennemente reinan,

sin fin, sin fin logran,

pues al cielo, al cielo, almas,

que está la puerta abierta,

y no se abrirá jamás

si asida la muerte cierra.

¡Afuera, afuera perros!

¡Afuera destas cenas!

Que adonde está el cordero

solo los castos llegan.

¡Afuera, afuera puercos,

obscenas buitres fieras!

Que al cielo solamente

palomas blancas vuelan.

Mas mientras a estos suspende

la eternidad serena,

la turba desatinada

hambrientas ascuas muerden.

Si pide una migaja,

o si una gota ruega,

irritada, que aun aquesto

del cielo se lo niegan.

Sus lágrimas perennes

permitirán que beba,

que otra agua no encierra

su eternidad hórrida.

Cuitados beberán

las lágrimas que vierten,

y si al fogoso incendio

aquestas quedan secas,

a tan amargas fuentes

hay venas que sudan

de yelo, que no acaban,

por más que siempre beban.

Daránles a beber

ajenjo más que acíbar,

copiosos sorbos dando

mejor la sed les mengüe.

Ptog. 17

Aquestos folios borrad /

y más valen los que quisiera

valer, que no hay remedio,

pues que el acierto toca,

miraron lo que acierta,

echaron bien la cuenta,

que no admite el huésped

que a los pasados ofenda;

estos seguros guardan

el precio que conciertan,

nadie de que le dan

lo que él busca se queja;

no desdora aquí el banquete,

no acaba aquí la mesa,

no hay asco aunque mal coma,

no hay asco aquí que haga,

que no bebiste vino

de la copa aun la media,

que franco ahuyenta el invierno,

sin fin penas franquea,

de pródigos infames

infamia y vil flaqueza;

su voz refrena el curso,

manadas murciégalas,

que nunca ha de llegar

el fin que nos vocea.

al huésped que [ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

[ilegible]

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