إلى> تاريخ النشر: 22 أغسطس 2026
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<إلى clإلىss="inline-flex w-fit items-center" href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/deed.es" tإلىrget="_blإلىnk" rel="noopener noreferrer" إلىriإلى-lإلىbel="عرض تفاصيل ترخيص Creإلىtive Commons CC BY-NC 4.0">صيغة استشهاد مقترحة
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La fuerza de la sangre. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-fuerza-de-la-sangre.
Leg. 13
Salen Don Diego y Lavinia.
Venceráte mi porfía,
Ya es muy tarde.
¿Dónde vas?
Suelta.
Escucha.
Extraña estás:
ten valor.
Ten cortesías.
Primo del alma, que estés
tan cruel.
Estoy furioso.
Cáesele la daga a los pies de Lavinia, y tómala ella.
El acero es más piadoso,
pues que se rinde a mis pies;
y tus tratos inhumanos,
con tan rabioso despecho,
me sacaron de tu pecho
y se escapan de mis manos.
Suelta, por Dios, que ya enfadas.
Escucha, o pierde la vida,
amante soy, y ofendida.
Eres mujer arrojada.
Quiere Lavinia dalle con la daga.
Por eso, por ti, por Dios,
mis ansias te han de mover:
no somos, después de ser
primos hermanos, los dos
nacidos en unas casas,
criados en una cuna?
pues una sangre, tan una,
quién la altera, y quién la abrasa?
no me adoraste, y me dejas?
con qué te pude obligar?
Aun tienen menos lugar
tus razones, que tus quejas.
eso dices, dices? Si es verdad,
que antes de darme ocasión
el vicio de la razón,
te rendí la voluntad.
Si después con tantas veras
del alma, puesta en tus ojos,
fui siguiendo tus antojos,
abuelo de tus quimeras.
Si por tierras, mares, vientos,
anduve ardiendo, y volando
por servirte, adivinando
tus veloces pensamientos.
Si pagaste mis desvelos,
por lo que de ingrata tienes,
helándome con desdenes,
y abrasándome con celos.
Si en vez del dichoso empleo
debido a mi confianza,
marchitaste mi esperanza
y torciste mi deseo,
sí que de muerto en tu olvido,
por tus manos arrojado,
y en tu amor desesperado,
y en tus desprecios corrido!
por qué te quejas si agora
tras un año llega el día,
en que para esposa mía
quiero un ángel que me adora?
Yo confieso arrepentida,
ese trato, esa mudanza,
pero con nueva esperanza
te prometo nueva vida:
vuelve a quererme.
A quererte
como prima, y como hermana:
pero verásme mañana
casado.
Veré mi muerte.
Con la más bella mujer, del mundo.
Que te has cansado?
el corazon me has dejado
muerto; ay cielo que he de hacer?
Lauinia vete,
que te espera tu escudero,
y yo a mi Lidora espero
por mi esposa.
Matarete:
aquí la esperas?
Bien puedo.
del todo el alma destruyo.
que este Zigarral es suyo,
y es el mejor de toledo,
y mañana será mío,
porque se goze mejor.
De burlas de mi Amor,
Celos tengo, y tengo brio
para vengarme.
Sospecho
que estas loca.
Le estare.
Dame la Daga.
Lo haré,
pero embaynada en tu pecho.
Vete que el honor me toca
de tu Padre; que dira
si te halla menos?
no haras
que esta ausente, y yo estoy loca,
para vivir con recelo
de lo que a mi honor conviene.
Vete, que mi esposa vienes.
no podré, que soy de yelo
y dando bellezas tantas
a la tierra por despojos
que de miran en sus ojos
los arboles, y las plantas.
Fuentes, y arroyos, después
que la viron desde lejos
para servirle de espejos
corren a vesar sus pies.
retira los rrayos bellos
el Sol, que los suyos siente;
muebe el ayre mansamente
las ondas de sus Cauellos.
Y viene haciendo favores
a mi esperanza dichosa
de paso suaue hermosa,
coxiendo, y sembrando flores.
Y en su donayre es de verlas
coxer, y el esparzir,
que apenas puedo aduertir
si las coxe, o si las vierte.
Si mis dichas consideras,
si tus temores prebienes,
Vete Lauinia, que tienes?
corre, Lauinia, que esperas?
parte huyendo del castigo,
teme un mortal desmayo,
que no te alcance algún rrayo
de aquel Cielo tu enemigo.
tanto mis penas dilatas?
tanto sus glorias aumentas,
que con desprecios me afrentas,
y con embidias me matas?
para vengarme, Villano,
del agrabio que me has hecho,
no tengo rrabia en el pecho?
no tengo acero en la mano?
pues todo me da ossadas
matar os tengo a los dos.
Loca estas.
tengame Dios
desumano, ay honrra mía
tened mi furia violenta,
que corre tras mi rigor,
y tropezando en mi honor,
vendre a caer en la puerta.
quedate, no enpaz por cierto,
antes con presta Mudanza
veas morir tu esperanza
en la guerra, que me has muerto,
y antes que logres su amor
o la que mi mal permite,
un tirano te la quite,
y te la goze un traydor.
perezca con breues daños
la que tu esposa ha de ser,
y si la has de aborrecer,
Dios te la guarde mill años.
y tanto en ella te enojes
sus ojos, que llamas Cielos,
que entre nublados de zelos
rrayos de afrentas te arrojen.
pero piensa, que no en Vano
paso a hacer lo que ves,
desde tu lado a mis pies,
desde mis pies a mi mano.
que pues para ser cruel
me sobra tanta razon
yo he de verte el corazon
hecho pedazos en el,
ay ingrato.
Vasse Lauinia
A ver sus duelos
alguna pena me han dado
pero en gloria la han trocado
mis ojos, que son mis Cielos.
Sale Lidora
Larga licencia he tomado,
mas por disculpa prebengo
solo el deueosle que tengo
la que mis dichas me han dado:
Logra también Pensamiento,
oye.
hace Lidora como que quiere ir
Con todo, señor
a no sauer que es amor
le llamara atreuimiento,
mi Padre.
que importaria
viendome contigo, a veces?
es yerro favorecerme
quien mañana ha de ser mía?
Perdona,
escucha señora.
Mañana yo te prometo
detenerte ati el respeto,
que a mi Padre tengo agora.
Sale Ysbella, y encuentra con Lidora que yba a entrar
Prima, donde vas?
Ysbella
ten la, que aunque es maravilla,
el atreuerme a seguilla,
no me atreuere a tenella.
detente, y habla a tu esposo,
Prima que en tan justo trato
es descortes arrebato,
y el temor es melindroso:
no permitas que la veas
al que su dueño ha de ser,
no es cordura en la Mujer.
y el esperar que lo seas
para servirle mejor,
no te parece que es justo?
son tibiezas del gusto,
no las mezcle mi amor.
La honestidad en la honrrada,
no es por tibieza tenida.
suele la honesta encogida
abrazarse enamorada
que el honrrado encogimiento
fundado en la honestidad,
abraza la Voluntad
y encoge el atreuimiento.
aunque pusiera la Suerte
tan dichosa para mi,
menores causas en ti
de estimarte, y de quererte;
por ser en dicha tan raras,
Un gusto demi albedrío,
eleccion del Padre mío,
te quisiera, y te adorara.
El entendimiento apura
la fuerza de la razon,
mirando tu discrecion,
competir con tu hermosura:
tus soberanos despojos
dan tal gloria a mis sentidos,
que no se si los oidos
tienen embidia a los ojos.
tu Padre viene.
y allego
a temblar de sus rigores.
Sale Alberto Viejo Padre de Lidora, y ella queda vergonzosa con los ojos vaxos
no produce malas flores
la huerta, señor Don Diego.
las manos quiero vesar
por quien cogerlas espero.
mill abrazos, daros quiero,
Lidora, vuelve a mirar
a quien tu, si merezes,
que no estauas como agora
bajos los ojos Lidora,
antes que llegase yo;
con verguenza los humillas,
leuantalos que es razon,
restituye al corazon
la sangre de las Mexillas:
favorece sus amores
mientras dura el ser galán,
que después deudas seran
lo que agora son favores.
levanta los ojos, y mira a Dn Diego
ya los estoy reciuiendo
lleno de gusto, y de amor.
Por responderte mejor,
te respondo obedeciendo:
porque no huuiera podido
de turbada, y balbuciente
mi lengua.
Divinamente
tus dos han respondido,
en cuyos bellos despojos
mi buena suerte comienzas
es muy propio la verguenza
poner la lengua en los ojos.
Hijo DDiego, ya es tarde
y ay poco de aquí a mañana.
con merced tan soberana
voy contento.
Dios os guarde.
esta noche ya vezina,
con secreto, y soledad
pienso entrarme en la ciudad
con mi hija, y mi sobrina,
y en mi casa esperare
con vtra dicha, y la mía,
que amaneza claro el día.
y io sin alma estare
hasta merezer la mano
de mi esposa.
Dios a los dos
os bendiga.
plega a Dios,
que amanezca mas temprano.
no falte por un amen.
Sol que escondes tu belleza,
baña en el mar la caueza,
vuelve a darme el parabien.
vuelve a correr, o a volar:
o quien pudiera tener,
para obligarte a correr,
el que te pudo parar.
Vansse, y salen claudio, Grisanto, y rodulfo, y gonzalo lacayo de noche.
Que obcura noche?
parece
talamo del mismo amor.
tiembla el Tajo su calor,
y su cristal resplandeze
entre tinieblas mejor:
desta apacible ribera
me despido, que quizas
vendra a ser la vez postrera
que la vea.
no será
si Dios quiere.
Dios lo quiera.
Vasse a Ytalia?
en eso ha dado.
Ya quisiera haber partido.
y partis desesperado,
por galán aborrecido,
o por amante olvidado?
no por Dios, por escusar
de un casamiento los lazos
quiero irme.
por no estar
de una mujer en los brazos,
se auentura en los del mar,
ha hecho buena eleccion
entre dos males forzosos.
Por Dios que tiene razon,
porque son mas peligrosos
los que mas mudables son.
demas deso, estoy tentado
a vivir, pues he nacido,
viendo el mundo, que se penssado,
que en el mundo no ha vivido
quien el mundo no ha buscado:
donde me lleve mi estrella
ocasión me embarcare
pasare a ytalia, y en ella
las dos ilustres vegas
a la fertil, y a la bella;
y después de haber corrido
lo mejor de Italia, en Flandes
serviré al rey atrevido
donde, si Dios es servido,
pienso hacer hazañas grandes.
A lo que de Italia tratas
conmas gusto me auenturo,
que aquello de las Piñatas
caso, caualo, buturo,
presuto, carne, salatas,
me suena bien.
yo lo Juro.
De lo de flandes rreniego,
porque me dicen que lluebes
plomo ardiendo, y tiran luego
como aca pellas de nieues,
allá pelotas de fuego;
y estas estan para mi
pessadas carnestolendas.
Lleváis a gonzalo?
si.
Y aunque dejarme pretendas,
y re rodando tras ti.
En efecto os vais mañana.
Y el poder partirme luego
tomara de mejor gana:
pero mi Primo D Diego
dificultades allana
por mill causas obligado
quiere que assista en su bodas.
Con Lidora se ha casado.
y ejemplo de españa a todas
es la mujer que le han dado.
no es Lidora la famosa,
nunca vista, y celebrada
por discreta, y por hermosa,
la honesta, la recatada,
entre santa, y melindrosa?
la misma.
A un Ángel la igualo
y en ella solo condeno
el melindre, y el regalo.
lo que le sobra de bueno
es lo que tiene de malo.
dice bien; gran soledad
hemos tenido.
es muy tarde.
y la mucha obscuridad
hace la noche couarde.
gente viene.
así es verdad.
Salen Alberto, Lidora, Isabela, su criada= como que vienen del zigarral
alli ay gente.
y es muy poca
para lo que suele haber.
Muy tarde debe de ser.
sirua agora en vuestra boca
a callar de responder.
brauas parejas.
callar,
a todo.
a espacio, por Dios.
las corrieron.
no ay dudar.
si los quieren tribular,
destos cuatro escojan dos.
buen talle por vida mía.
Parezen las seuillanas,
verles las caras querria.
llegase
llegase a ellas como que las quiere ver
Todos en él
A respeto de unas canas
obliga a mas cortesía;
un hidalgo soy honrado.
No os habemos conocido.
Turbada he tropezado.
En mi brazo habéis caído,
y en mi pecho habéis entrado.
Poco tenéis de cortés.
Más hubiera de dichoso
a ser vuestro.
Entre los pies
traigo el corazón medroso.
Es gran libertad.
Sí es,
pero es mala la ocasión,
y paciencia es menester.
Bizarras dos mozas son.
Vanse.
Amigos, esta mujer
se me lleva el corazón.
Al tropezar mal segura,
sacó una mano a quien vi,
venciendo la noche escura,
toquéla, y fue para mí
fuego vivo, en nieve pura:
mil ambares despedía
divino aliento arrojaba,
y de su boca serias,
pues ardiendo regalaba,
y regalando ofendía.
¿Que te hayas enamorado
tan presto?
Estoy lo infinito
y a seguirme obligado
si seguís este apetito,
en que me siento abrasado.
Haz tu gusto, ve sin miedo.
Nuestras vidas aventura.
Vamos, y veré si puedo
con una gran travesura
despedirme de Toledo:
salirles quiero al camino,
y robar esta mujer.
Ellos se van a perder,
porque tan gran desatino
a oscuras se deja de ver.
Vanse, y dicen estando dentro.
¿Qué pretendéis, aha villanos?
¿Qué hacéis, señores?
Traidor,
saldrán tus intentos vanos,
que la fuerza de mi honor
he de poner en mis manos.
Muerto soy.
No ha de faltar
en Dios rigurosa espada.
Sale Grisanto, llevando en brazos a Lidora, y Gonzalo ayudándole.
Ayúdamela a llevar,
que pesa más desmayada.
Lleva pesado el pesar.
Vanse.
Sale Alberto herido en la cabeza.
Acabadme, ¿dónde vais,
traidores? Hija querida,
crueles en todo andáis;
¿por qué me dejáis con vida,
pues el honor me lleváis?
Esperad; ¿qué tal consientas
cielo? Anima el valor:
pero en vano me atormenta,
pues
Vanse y salen Rodulfo, y Ysbella
pues me desmaya el dolor,
ó tropiezo en la afrenta.
Ayá, ah Cielos Soueranos,
en delitos tan atrozes,
castigad estos villanos,
y donde llegan mis voces
haced, que lleguen mis manos.
Dios mío, si te obligó,
so mortal de mis desmayos,
castiga a quien me ofendió,
pues de tus Cielos los rayos
son mas ligeros, que yo.
Hija del alma, no des
tanta torpeza a mi agravio,
como dejarte a mis pies.
daré voces.
no las des.
ten la mano.
cierra el labio.
donde me llevas?
a ver,
en mas oculto lugar.
si sabes favorecer,
como te sabes quejar.
Cortesias
calla Mujer, y favoreces
eso no:
antes perderé la vida:
porque ninguna nacio,
que sea mas bien nacida,
ni mas honrrada que yo.
quien eres?
si te lo digo
me afrento, que afrenta es
lo que intentaste conmigo,
y el publicalla después
está en tu mano.
Bendigo,
tal discrecion.
Cielo Santo,
y tu insolente, y feroz,
a que fin sordo, a mi llanto,
disimulando la voz!
te encubres el rostro tanto?
porque recelo infinito
el ser imprudentemente
conozido delinguente,
antes que sepa el delito.
es muy grande, espera, tentes.
Sale claudio
y avn por eso es tam bien
no ser de ti conozido.
Mucho te detienes ven,
tropel de gente ha corrido
a estoruarte.
y sabes quien?
si es la justicia?
tendria
del Cielo.
apartes
callando pasa,
no te afrentes, y confia,
que te he de dejar en tu casa
después de estar en la mía,
ò matarte.
no vas
presto?
calla.
que he de hacer?
camina.
Vanse y salen
Crisanto, y Lidora
no puedo mas:
ay honrra puesta en Mujer,
peligrossamente vas.
Jesús mío.
el daño aumentas,
si das voces.
tapalle la boca
quien me toca?
no ay que cerrarme la boca,
ya he visto a escuras mi afrenta,
callarela, ay desdichada,
y o entre tinieblas perdida,
tacitamente ofendida,
tyranamente gozada.
sabes quien? soy inhumano
hombre? ò quien eres, que has hecho?
que infierno obliga tu pecho?
que furia muebe tu mano?
no me toques, tente atras
no llegues.
apartes
bien he pensado,
del Cuerpo Solo has thriunfhado,
mas del alma no podras.
quitamela, que es honrrada,
y podras con dicha incierta
Gozarme dos Veces Muerta,
pero ninguna Culpada.
y nocente en todo fui,
y aunque.
notable Valor.
me afrentaste, tengo honor
para Dios, y para mi:
tente, Suelta; hecha pedazos
pienso estar.
de lo que haces?
antes que otra Vez estes
lasciuamente en tus brazos,
daré Voces, que si callas
mi lengua enesta tormenta,
por no publicar mi afrenta,
gritaré por no escusallas.
grande Valor hatenido
Si es principal, yo he quedado
en sus melindres Cansado,
y en su ofensa arrepentido.
como el Ver queno llegas
Conoziendo que me estimas
demis penas te lastimas,
y en tus furias, te Sossiegas,
entre piadoso, y feroz,
Callaste, y debe de ser
queno hablas por temer
quete Conozca en la Voz!
Si eres hombre principal,
demi honor, lastima ten,
haciendome Solo un bien,
en descuento deste mal,
pues que mi desdicha es tanta,
Llegate piadoso, y pon
Una daga al Corazon,
ô Una liga ala garganta.
Mira si obliga tu pecho
Al querer solo de ti
que tomes Venganza en mi
del agrauio que me has hecho.
vuelve a honrrarme, llega, ven
se piadoso, homicida,
que quiero, que con mi Vida
muera mi agrabio también.
Por Dios que meha lastimado
suspenso estoy, y perdido.
y de no haber merecido
Un remedio tan honrrado,
almenos mi pena aplacas:
por tu honrra, y por la mía
desta afrenta me desvía,
destas tinieblas me Saca,
ponme en la plaza mayor,
y de alli yo acertaré
ami Casa donde yré
con que dicha, y con que honor?
ay mi Padre, muerta Soy.
Vasse grisanto=
Perdido estoy de perplexo,
demis Amigos Consejo
quiero tomar, aesso Voy.
Fuese y la puerta han cerrado:
donde estoy? que haré? que espero?
Va atentando por las paredes.
mas como inocente muero,
en el limbo me han dejado.
Pero son desdichas todas,
todo es horror, todo es muerte:
¡qué bien celebra mi suerte
la víspera de mis bodas!
¡Ay don Diego, vano mío,
porque de mi afrenta soy
quien sabrá dónde estoy!
Si sueño, si desvarío,
si se engaña este sentido,
que éste se le da, luego es llano
que su dueño, no es villano,
aunque en las obras lo ha sido.
Bastante mal que recelas
el alma. Atentando iré:
esto es puerta, allá entraré;
esto es ventana, abriréla.
Vase y salen Grisanto y Gonzalo.
¿Será mujer principal?
Es, sin duda, pues es quien
sabe proceder también
con quien la tratan tan mal.
¿Pues qué piensas hacer de ella?
Pues aborrezco el casarme
en duda, por no obligarme,
y cansaré a doncellas.
Haz lo que habemos tratado,
ya que buscando un amigo,
encontré solo contigo.
No es mal amigo un criado.
Hablándola tú, podrás
no ser de ella conocido.
Sale Lidora así, atentando por las paredes.
A un tiempo sentí el ruido,
y la ventana abrí:
las señas del aposento
imprimiré en la memoria.
Esto haz.
Graciosa historia,
estremado pensamiento.
¿Oyes, señora?
¡Ay de mí!
¿Vienes resuelto a matarme?
No llegues.
Más que ha de darme,
pensando vengarse en ti,
con una tranca.
¿A qué vienes?
Hablando menos feroz,
hablas en ajena voz,
¿o nuevo espíritu tienes?
Por darte menos enojos,
vengo, señora, a ponerte
en la calle, pero advierte
que he de vendarte los ojos.
Lo uno quiero estimar,
y esotro es razón que hagas,
o llega con una daga
si me los quieres sacar.
No, porque serán muy bellos.
Antes soy tan desdichada,
que por no verme afrentada,
gustaré de estar sin ellos.
Pero palabra has de darme,
así el cielo te dé vida,
pues me dejas ofendida,
de no seguirme al dejarme,
porque es razón, aunque estoy
en ser que tan poco valgo,
pues no sé de dónde salgo,
que no sepas dónde voy.
De todo el mal que me hiciste,
esto por descuento quiero.
Por la fe de caballero
te lo juro.
¿Qué dijiste?
¿Qué dices?
Burlando estoy.
Hasta en esto ofender quieres.
Llégate, y en lo que olieres
conocerás lo que soy.
Camisa que tuve un mes
olerá a mil serafines,
pues no olerás escarpines,
aunque me huelas los pies.
¿Estás vendada?
¡Ay tal mengua!
Tiéntale la cara Gonzalo Lacayo.
Aparta, quita, villano,
no me hable con esa mano
quien habla con esa lengua.
¿Iréme riendo?
Sí.
Perdona.
Tómala de la mano Grisanto callando.
¡Ay suerte inhumana!
Esta he menos villana,
y más cruel para mí.
Pues con dudas me atormentas,
y me afrentas con rigores.
Lastimado voy.
No llores.
Vuelva el cielo por mis afrentas,
que con mis ojos la mira.
No llores.
¿Ay tal nobleza?
Quiero dalle a la terneza
lo que le debo a la ira:
¡ay, padre!
Llorar me ha hecho.
Aunque voy entre estos lazos
tan sin honra a tus brazos,
dame lugar en tu pecho.
Vanse, y sale Alberto sin haberse cazado.
¡Ay tal pena, ay tal rigor!
pues en mi vejez cansada
hace báculo la espada,
y trueca en mengua el honor.
Que vengo loco confieso,
porque con pena tan fiera
la vida perdida hubiera,
a no haber perdido el seso.
Sale Isabela.
No fuera tan mal mirada
mi desdicha entre la gente,
pues que tengo de inocentes
lo que tuve de forzadas;
mas pues venir sin honor
tanto el alma me atormenta,
yo sola sé mi afrenta,
disimulalla es mejor.
Sospecho que desvarío
con las quimeras que hago.
Con esta inocencia pago
al cielo.
¿Sobrina?
¿Tío?
¿Dónde has estado?
A Toledo
vine huyendo de la muerte,
y tuve tan buena suerte,
que pudo quitarme el miedo
donde estuve retirada
en cas de una amiga mía,
hasta que llegase el día.
¡Ay mi hija desdichada!
¡Ay señor, herido estás,
en el alma me lastimas!
El cuidado de tu prima
hiere mis entrañas más.
¿Sabes de ella?
Solo sé
que yo la anduve buscando
toda la noche, llevando
mi desdicha en cada pie.
No me ha quedado en Toledo
plaza, calle, puerta, esquinas
que no buscase Sobrina
a mi hija Muerto quedo.
hasta agora, que he venido
con vergonzoso arrebol,
porque no me viesse el Sol
afrentado, y corrido.
Y no te curas?
mejor
me estará Sobrina mía,
que ardiendo mi sangre fria,
rebiente a buscar mi honor.
fueres cuerdo?
y es locura
este sentimiento hacer,
siendo deshonrra el tener
en las afrentas cordura?
déjame, no me consueles.
señor?
Vete.
ya te dejo.
Muerto soy.
Vasse
A pobre
viejo,
tus desdichas son crueles.
Sale Lidora
que diligencias podrá
hacer en este cuydado
un hombre tan desdichado?
Padre del alma?
hija mía.
ay Padre, duros enojos;
tu herido? Sangre se atreue
a tu respetada nieve?
lauaxela con los ojos:
pero en nieve tan honrrada,
no es justo, que yo derrame
otra mancha mas infame.
que dices?
ay desdichadas.
como vienes?
Con afrenta.
huyendo vengo, Señor,
con otra herida en mi honor,
mas cruel, y mas sangrienta.
Dime la causa, ay de mi!
pues que me enoja la vida,
pon veneno en esta herida,
y matame, acaba, di.
anoche, que ninguna
tendio funebre manto,
en quien pudiesse tanto
la contraria fortuna
pues que dio a mis querellas
rrayos de afrentas en lugar de estrellas.
cuando vi los authores
de tan infausto hecho,
y opuestos a tu pecho
sus azeros traydores,
cuya fuerza atreuida,
fundo en mi afrenta, el acabar tu vida.
quede muerta de espanto,
mis sentidos en calma,
pero al cobrar el alma,
entre congoxa, y llanto,
con su nombre en los labios
viendo tinieblas, y tocando agrauios.
Me halle sin accidentes,
aunque con menos vida,
de unos brazos asidas
tan deshonrradamente,
que cayendo en la quenta,
no puse duda, en conozer mi afrenta,
senti couarde, y loca,
delitos tan atrozes,
y ataxaron mis voces,
tapandome la boca,
y así callé afligida,
por no verme afrentada, y conozida.
Mis quejas acomodo
tiernamente al oido
de un infame atrevido,
que respondiendo a todo
con terminos villanos,
muda la lengua hablaua con las manos.
El ruego me afrentaua,
culpada de inocente,
pero animossamente
defendi, que gozara,
a pessar de mi estrella
con alma el cuerpo, que gozó sin ella.
para esto obligaua
ya mansa, ya furiosa,
pedia temerosa,
valiente amenazaba,
con que a voces decía
en su insolencia la desdicha mía;
y entre rrabia, y ternezas,
clamando por la muerte,
a pesar de mi suerte,
venzida su aspereza,
de mi llanto forzoso,
se obligo ya couarde, o ya piadoso.
Así que me dejaba
al zerrar de una puerta,
y temerosa, y muerta,
por ver adonde estaba,
fui atrauesando alfombras,
tocando sillas, y pisando sombras.
Cassi atinadamente
por una puerta entro,
y una ventana encuentro
que las
que la abri facilmente,
por donde vi a la luna,
y que era menos infame mi fortuna.
porque vi con cuydado
una cama proueida,
bien dorada, y vestida
de damasco, y brocado,
con su colcha estremada,
y pareciome blanca, y encarnada.
Y en todo el aposento
conformes colgaduras,
y en cuadros, y Pinturas
escuro Asentamiento,
en un famoso estrado,
sillas de terciopelo, y de brocado.
Dos escritorios bellos
vi, que en obras sutiles
ebanos, y marfiles
compiten, y sobre ellos
buxias, y pebetes,
y entrambos puestos sobre dos bufetes.
Saca un crucifijo de plata de la = = Manga =
Alli este Cristo había
que mi pena acompaña;
a quien una peaña
de euano sustenia;
y a quien lleve conmigo
por tener de mi mal tan buen testigo.
Luego Sali assaltada,
de mi ofensor, que vino
hablando, aunque imagino
que
Vale a quitar la espada, y el la detiene=
que con lengua fingida,
que la suya sin duda
porque era onozida, estubo muda.
Saque al fin por despojos
desta afrentosa guerra,
Sali dando a la tierra
la Sangre de los ojos
por ellos una Venda,
de tan inJusto agrabio, indigna enmienda,
Assi por deslumbrarme
mill calles me llevaron;
mas cuando me dejaron,
donde pude quitarme
de la Vista un pañuelo
vi mis menguas a la luz del cielo.
Crehi que murmuraban
demi los elementos,
me siluauan los vientos,
las piedras me gritauan,
el alua se reia,
y o pensaba, que de mi se reia.
Assi triste he venido
atus pies, Padre Amado,
el con honor manchado,
no en valor perdido,
dame tu honrado Acero,
y sepa el mundo, que inocente muero.
hija, hija, que hacer quieres?
necia, infame quieres ser?
Padre, Padre, que hacer puedo? afrentada?
Sale Ysbella=
no lo sé,
todos en mi confusiones,
no te puedo responder,
mas de que soy desdichado.
tan descompuestos que hacéis?
Don Diego viene a sus bodas.
es mi desdicha cruel.
y sus deudos le acompañan
ay Lidora, destavez
se publican mis afrentas.
y Salen Honorio, Lauinia, grisanto, Rodulfo, Gonzalo=
= y Don Diego =
Ireme, mas donde yré
cuando toda soy de yelo
de la caueza a los pies?
está esta casa encantada?
ruego a el cielo que lo esté
esto es contento?
esto es bodas?
entierro debe de ser.
Cielo Divino, que es esto?
que ha sucedido? que fue?
Vos herido? a Vuestras canas
se pudieron atreuer.
Sobre el rebuelto cauello
puesto el manto, que tenéis
Señora?
también llorais?
= aparte =
Mucho siento que lloreis.
lindos ojos.
extremados.
hasta morir lloraré.
Señora, Señor, el seso,
y hasta el alma perdere,
lastimado me mirais?
callando me respondeis?
que he de hacer?
que he de decir?
no me hablais?
no os espanteis
si callo, si no respondo,
ay cuytada que direis?
que ay en garganta, y en lengua,
siendo el pecho un Mongibel,
muchos nudos que tragar,
muchos yelos que romper:
no podré deciros mas,
y aun pienso que no podré,
de que con ser vuestra esposa
quise honrrarme, y quise ser
la mas dichosa del mundo,
siendo vos lo mejor del.
Con el corazon os quise,
con el alma os estime,
pensando que fuerais mío,
pero ya no puede ser.
os vais?
Vasse=
Dejadme, no puedo
decir mas, muriendo yre.
Vos Señor, que me decís?
Vasse=
que puedo decir, ni hacer?
si mi desdichada hija
agora diciendo fue
que quiso ser vuestra esposa
y que ya no puede ser,?
que es esto Ysbella?
Vasses=
O Diego,
sospecho que desde ayer
ay grandes incombenientes,
cuales fueron no lo se,
y es la fortuna voltaria
y las mas veces se ve,
que lo que hoi hubiera sido,
mañana no puede ser.
que haré tio? aconsejadme
Vasse=
sobrino como podré,
si aquí me tenéis coxido
con muchas causas de ver
que ayas juntado parientes,
y Amigos, con quien podais
authorizar vuestra boda,
y que callando el porque,
cuando pudiera haber sido,
digan que no puede ser.
tio, Primo, Amigo. =
Vasses=
Hermano,
sobrada razon tenéis,
y nosotros de ofendernos,
de que con llanto, y desden
tan honrrado cassamiento
digan que no puede ser.
Vasses=
por Dios que ha sido gran menguas
y que sentilla podreis,
honrrando vos esta casa,
hacer el trato, y después
entre espanto, y confusiones
decir que no puede ser.
Vasse=
aquí fin caron las bodas,
donde pensaba comer,
hasta rebentar, par Dios:
gran mal, pues cuando penses
verme un cuero de vino,
dicen que no puede ser.
mis maldiciones te alcanzan
ya enemigo, ya cruel,-
con esta venganza el cielo
me quiso satisfazer.
Con el alma te aborrezco,
y aunque quisieras volver
a mi gracia no quisieras,
ni avn ver tu sombra querres:
pero pruebalo, y veras
Como respondo también,
que pudieras ser mi esposo,
pero ya no puede ser.
= Vasse =
ay suerte Como la mía?
ay tal pena? que haré?
todos mi agrauio encarezen,
todos me dejan en el.
Pues que todos me han dejado,
por mis ofensas volved,
Cielo, Sol, Luna, y estrellas;
pero también rrespondeis,
porque ponga a mi garganta
Un Cuchillo, ô Un Cordel
que pudiera ser dichoso,
pero ya no puede ser.
= Vasse =
Fin de la 1a Jornada
de la Comedia de la
Fuerza de la sangre
= Suena dentro ruido de Cascabeles, y voces =
= Como que passan Carreras =
Afuera, aparta.
no ves
caballo que mas bien salgas
tente, espera.
Dios te valgas
= Sacan a Un Niño que sellame Luisico herido enla=
= caueza y fuera desi el niño =
esta Muerto?
Creo que si.
= Sale Onorio =
ola tened este caballo.
bello rapaz
avn respira.
= tomalle en los brazos Onorio =
Murio, su belleza admira,
en brazos quiero tomallo:
Con que terneza de enojos
a su mal el alma aplico,
La sangre desse angelico
es imán para mis ojos.
tomarle Con Un pañuelo
La sangre, blanda la mano:
llamen luego Un Cirujano,
id, corred, Valgame el cielo
mis sentidos deja en calma,
desmayome, Como así
el se derrama? y ami
me la esta haciendo en el alma.
a estremado punto llego,
como entre nieve tan frias
viendo su sangre, Lamias
yerue con tan poco fuego?
Mas no sin causa me aflijo,
fuera de lo que es piedad.
porque veo en esta edad
un retrato de mi hijo.
Esto mismo era grisanto
a estos años, ay de mi,
mi niño, ya vuelve en si
pero como tarda tanto
el cirujano, mejor
serà llevalle a su casa,
ò a la mía, por que pasa
ya de limite este amor.
Saue, alguno, cuyo es?
no, Señor, déjanosle.
yo mismo le llevare,
que aun tengo brazos, y pies.
gran valor.
gran cortesia
gran fuerza tiene en mi pecho
la sangre, que huviera hecho
a proceder de Lamias?
al gran Ildefonso santo,
fias, que su vida dilatas
dare otro niño de plata,
tan grande, y que pese tanto.
Vanse, y salen D Diego, y Lavinia =
donde vas?
siempre tras ti.
eres sombra de quien voy
huyendo?
a lo menos soy
la sombra de lo que fui:
no me amaste? ay penas tales!
apartes =
En materia de querer
son el hombre, y la mujer
dos balanzas poco iguales,
pues no pudiendo medir
la fineza del amar
suele la una bajar,
cuando la otra subir.
pues su pensamiento andubo
tan alto, y tan bajo el mío,
llora agora, que yo rio,
baja agora, que yo subo.
pues te aborrezco, es mentira;
bien te quiero, que me quieres?
déjame, vete, y no esperes.
mucho dilatas Lauia.
Cinco años por tu mudanza
habra, que estando sin mi,
con cartas me te ofendi,
si fue ofensa la venganza.
Después de yo arrepentido,
y de Lidoxa olvidado
con el alma en el cuydado
te he adorado, y te he servido,
pues en cinco años te di,
tan larga satisfacion,
merezca un pleno perdon.
sirve hasta siete y así
quizá, le merezeras.
si haré, pues tu gusto es,
si me engañas después
sirvire, otros siete mas.
Ó, pues tan varia es la suerte,
vuelve, si puedes ahora,
a casarte con Lidora,
quizá volveré a quererte.
No la he visto desde el día
que me dejó tan corrido.
Ya curioso habrás sabido
qué fue aquello. =
Dicha mía,
pues por medio de aquel mal
a este bien aspirar puedo:
para casarse en Toledo,
viniendo del cigarral,
dejaron su padre herido,
y matáronle un criado;
demás desto han murmurado,
lo que jamás he creído.
Fuese entonces a Alcalá,
donde tres años ha estado,
y habrá otros dos que ha tardado,
y en Toledo ahora está:
mas porque escucharme quieres
lo que ya sabes de mí.
Gusto de oírtelo di
muchas veces. =
Mil veces.
Mi padre viene. =
¿Qué tiene?
que de gente acompañado
viene el barrio alborotado.
Con alguna pena viene.
Sale Onorio, y sus criados, que traen a Luisico vendada la cabeza en los brazos de un criado=
Notable cura le han hecho.
No es peligrosa la herida.
Por asegurar su vida
diera sangre de mi pecho.
¿Señor? =
¿Señor? =
Hija amada,
sobrino, vengo obligado
de un suceso desgraciado
a una compasión honrada:
mirad este ángel, llegad,
que aunque os habrá parecido
en la desgracia caído,
no en la hermosura. =
Es verdad,
lindo niño. =
¿Qué decís?
Que es un ángel. =
Di por cierto
¿quién sois? =
Sobrino de Alberto.
¿Y cómo os llaman? =
Luis.
No le deis más ocasión
de responder que se inflama
la herida, en mi propia cama
poned. =
Brava pasión.
Mas primero habéis de ver
vivo un retrato en su cara
de Grisanto. =
Cosa rara,
como deudo debe ser
a esta edad. =
Estraña piedad,
Dios le cure, Dios le guarde.
El pecho tengo cobarde,
y el alma tengo piadosa. =
Llevanle al niño=
Llevalde, y no hagan ruido,
que le podría ofender;
no le pudiera querer
más, si le hubiera parido.
Atravesóse en la carrera
que don Antonio partió,
y atropellado quedó,
como si ya muerto fuera,
donde su tierna cabeza
un río de sangre fue;
llamado de ella, llegué,
con lástima y con terneza,
tan grande que a mis ojos
alborotada salías:
viendo su sangre, Lamia,
entre desmayos y enojos,
con él en los brazos, fui
como si fuera su hermano,
a casa de un cirujano,
curándole, volvió en sí:
dijo entonces, como agora,
que era del Alberto sobrino.
Alberto, a lo que imagino
es el padre de Lidora.
Él mismo.
Hame detenido
noticia de la hermosura
del niño.
Bella criatura.
Mas no del ser parecido
tanto a tu hijo, con ser
una cosa singular.
Don Diego puede avisar
a su tío.
¿Ay tal mujer
señora?
Por orden mía
sabrá ya con lo que pasa,
que no se lleve a su casa,
por estar cerca la mía.
Salen Alberto y Lidora algo descompuestos.
Si ansí llegas, cosa es cierta
que aventuras nuestro honor.
No puedo menos, señor,
vengo loca, vengo muerta.
Loco y muerto vengo yo.
¿Murió mi sobrino ya?
Señores, ¿adónde está?
No, señora, no murió;
mas llegad con más reposo
y no asaltéis su terneza,
que a heridas de la cabeza
el sobresalto es dañoso.
Viene con pasión, señor,
perdonadla, que es mujer.
Servidos he de querer.
Mucho la miras, traidor.
Muchos rigores resisto.
Lavinia, en ella ves
al niño.
A servirla iré.
Al entrar Lidora, mira a todas partes espantada.
¡Válgame el cielo! ¿Qué he visto?
Voyme, porque en tal jornada
será en mi afligida cosa
ver a Lavinia celosa,
y a Lidora lastimada.
Vase Don Diego.
Pienso que de yelo soy,
pero he visto en un momento
cosas en este aposento
que me asombran, loca voy.
Vase Lidora.
Aparte.
Tan descompuesta Lidora,
y luego tan sin sentido,
fuerza de la sangre ha sido,
que yerme en su pecho agora,
pues pudo hacer en su pecho más.
Una accion tanpoca suya;
bien separeze que es tuya
La gran merced queme has hecho.
aunque cierto hubiexa sido
hacer lomismo por Vos
pero agradezelde a Dios
loque enesto os he servido,
porque pusso tal bellezas
eneste vro Sobrino,
que sin otra causa inclino
mi lastima a su ternezas:
donde nacio?
en alcalas
mi Sobrino este seCrio;
de honrrada Madre nacio,
aunque no Latiene ya.
y Así ami Casa ha Venido,
donde su hermosura ynclinas
tanto ami hija, y Sobrina,
que lehan Criado, y tenido
tan notable amor, después,
que alaban porel a Dios:
y enser niño, enlas dos
niña de los ojos es.
y avn alsauer que quedabas
su Sobrino herido, y tanto,
mi hija, seCubrio elmanto,
y ami Sobrina que estaba
algo emferma La he dejado,
diciendo que se Venia
mientras por ella volvía,
a sacarla de Cuydado:
así deslumbrando Voy, las
La sospecha, que lidora
pudo dar.
= apartes =
id enbuen hora.
Con vra licencia Voy.
Vasse Alberto, y sale lidora, y Lauinia, apartes
sin duda es este el lugar
adonde yo me perdi.
mirandote, tansinmi
Como tu, demi leestas:
porque me tiene admiradas
el verte Como perdida,
admirarte suspendidas,
y suspenderte eleuadas.
que hace el niño?
estaba agoras
durmiendo, y sin Calentura.
gracias a Dios que asseguras
su Vida.
pero Señora
que ves eneste aposento?
que a todas partes Lemiras,
te suspendes, y te admiras,
Con terneza, y sentimiento.
no me basta paraesto
el miralle Con Cuydado
Curiosamente aderezado,
y ricamente Compuesto?
Viuia estos entresuelos
antes que a ytalia se fuese
mi hijo, y Curioso exas
estremadamente.
= aparte =
ay Cielos!
y agora los Viuo yo,
porque siempre Ver querria
=aparte=
memorias suyas.
Lamia
segun esto, no mintio:
sientes su ausencia?
en extremo
queja de mi amuy querido,
y como tan larga ha sido,
mas la siento, y mas la temo;
cinco años debe de haber
que se fue.
fue el mismo día
que tu boda se impidia,
y que al fin no pudo ser.
porque no quisiste honrras
= aparte =
cosa es cierta, cosa es clara.
mi linaxe.
y me honrraras
pero dejemos lo estar!
volverá tu hijo?
si,
y a le espero con cuydado,
porque le tengo casado,
y vendra luego.
ay de mi.
que tienes, señora?
que,
te congoxa?
es una nubes
que de mis entrañas subes
a mis ojos,
Sientasse, y Onorio en una silla, y ella en almohadas
sientates.
del sobre salto seràs
que desta herida he tenido.
el color tienes perdido.
y el sesso también lo estàs.
que te congoxa? no llores.
pierdo el lloro tan perdidos bienes.
yo estoy cansado
tu tienes
algunas causas mayores,
dimelas por vida mía.
es grande mi desventura.
de mi Amistad te assegura
de mi Valor te confia:
que ni palabra te empeño
que en todo te satisfagas.
La vejez tributo paga
al cansancio en el sueño.
que miras? de que rezelas?
= aparte =
que dicen? fingire agora
que duermo.
Mucho, señora,
me animas, y me consuelas.
= aparte =
vuélvense a mirar
y así sabre lo que ha sido
el mostrarse apassionadas;
que es necedad muy vsadas
el fiarse de un dormido.
= al viejo =
ya duerme pierde el cuydado
de que escuche tus razones,
que imita a sus condiciones,
y tiene el sueño pessado.
Pues son tales mis desdichas,
que no pueden ser mayores,
detu Secreto las fiò,
por no decirlas a Voces.
para cassarme, a otro día
y apassada media noche
de mi Zigarral sali,
que a detenerme, obligóme.
Pluguiera a Dios no lo hiciera,
lo que de ordinario pone
en cuydado, a las Mujeres
para en tales ocassiones.
acompañauan conmigo
el contento, y los favores
de mi boltaria fortuna
poco conozida entonces.
mi padre, una prima mía,
un criado, y alcanzóles
con mi desdichada estrella
las inconstancias veloces.
Pues ya llegando a Toledo
con seguros corazones,
nos salieron al camino
unas furias, unos hombres
con atrevidas espadas,
y con intentos traidores,
y uno de ellos me vio asidas,
y desmayada, llevóme,
Aparte.
Notable maldad.
Prosigue.
Vuélvense a mirar a Onorio.
¿Si nos oye?
No nos oyes.
Digo que al volver en mí
me hallé en los brazos de un hombre
donde, aunque vi escuridades
a mi ventura conformes,
pude ver señales ciertas
de afrentas, y de rigores:
de mi agravio vencidos
mis mujeriles temores,
hecha un tigre, una leona,
aunque para serlo entonces
me faltaron los bramidos,
por impedirme las voces,
encendí con pecho fuerte,
estorbé con trato noble
al volver con culpa mía
al suyo atrevido y torpe,
en fin, cansado, o piadoso,
fuese, y a escuras dejóme
abrir a tiento una ventana,
que piadosa fue, por donde
pude, a la luz de la luna,
hacer memorias de bronces
las señas de un aposento,
que ya mis entrañas rompen.
Volvió luego mi ofensor,
y de su casa sacóme
con una venda en los ojos;
mira si es justo que llore
tan grande agravio.
Aparte.
¡Jesús,
qué traición!
Vuelve, recelándose no la oiga Onorio.
No te congojes,
que es un tronco cuando duerme.
¿Si nos oye?
No nos oye.
Los despojos desta guerra
sangrienta, afrentosa, y torpe
fue el crecerme la barriga,
y a su tiempo con dolores
en el cuerpo, y en el alma,
una tenebrosa noche
sacar este ángel al mundo,
para que vean los hombres
qué admirables son las cosas
que el Sumo Hacedor dispone:
pues agora con su herida,
por quien tu padre inclinóse
a fuerza de sangre suya
a dalle tantos favores.
Para venir a esta casa
el cielo medió ocasiones,
= apartes =
y entrando en este Aposento
vi cuantas Señas Conformes
me mostro entonces la luna,
y las que agora Componen
Curiosidades tangrandes
Como mis penas ferozes,
las colgaduras, la camas
para mi de Campo entonces,
donde mi Cauto enemigo
coxio mis primeras flores.
Los escritorios, los cuadros,
todo, en certeza meponen,
deque este muchacho es hijo
detu hermano, aquien perdones
el Cielo la ofensa mía.
quien vió estrañezas mayores?
del otro lado sebuelbes
o no nos oye, o no nos oyes.
cuando me vi asseguradas
de Una Cossa que me pones
en cuydado hatantos días,
creció mi desdicha aldoble;
el dejar su Padre mismo
que se ha casado, en el orbe
no ay mujer tan desdichada.
no te aflijas, no tengoxes
que mis favores te ofrezco,
si aprobechan mis favores,
conel alma, se desquite,
pero dejara, ocasiones,
deque te mire, D Diego,
si sus zelos me engoxen,
que aunque le desdeñes agora
porque se casaba entonces
contigo, tengole amor,
que alque metiene responder:
primos Somos, y muy cierto
que contrato honrrado, ynobles
suele la Sangre, que es Unas
heruir en dos Crazones.
= aparte =
O lo que sabe un dormido,
valgame Dios! que ylusiones.
ya despierta.
calla agora
ya nos oye, yanos oye,
Jesus mill veces, y bien dicen
que son los Sueños Vapores
que suben ala caueza,
y disparates Componen.
Soñaba que era mi nieto
este niño, Ved por donde
pudo venirme este dicha:
y Soñaba que Una noche
en Vos le engendró mi hijo:
quien Vio dislates mayores?
el nos ha oido.
no ay dudas
pero enlos dos reconozen
tan buenas partes mis ojos,
que fuera dicha Conformes
hacer verdadero el Sueño
estimara essos favores,
pero ya le habéis Cassado.
aVn faltan las vendiciones
de la yglesia, y ser podria.
oyga el Cielo essas razones,
pues
pues haýdo mis querellas.
bien las oye, bien las oyes,
también con el que a Lauinia,
porque a su amor Corresponde,
la casaba Con Don Diego.
también me oyó, que temores
me aflijen?
desto te espantas?
deso, Lauinia, te corres?
suele la sangre crear Unas
leyes en dos Corazones.
Diego es sobrino mío,
y pues su valor Conoces,
quien duda, Con el cassadas
que estado, y vida mejores?
oygate, Señor, el Cielo.
Salen Alberto y Ysabella.
ya me oye, ya me oyes.
que te ha dado?
aparte.
esta es la casa
y estos son los entresuelos,
donde estube Muerta ay Cielos.
enferma estas.
se me abrasa
el alma, que ha permitido
de mi fortuna el rigor,
que donde perdí, el honor,
venga a perder el sentido?
mi Padre, y mi Dama son.
llega.
ay Cielos Soberanos.
dadme Señor vuestras Manos.
que yo os las vesse es razon.
pienso que os habéis cansado
Señora, que enferma estais.
sanaré, si me quitais
de mi Sobrino Cuidado.
donde le veas, yo quiero
Contigo.
merced me haras.
aparte.
Vasse Ysabella, y Onofre, y sale D. Diego.
que te Voy queriendo mas
mientras mas la Considero.
es sin duda Sangre mía.
Sin mi me llevan los pies
donde tengo el alma.
Aparta hablan Lidora y Alberto.
y el
quien me detiene, y me guias:
Comunica tu Contento
Con tu Padre.
ansí lo haré.
aparte estan hablando Lauinia, y Don Diego.
no llegues, esperate,
donde se alcance su aliento,
porque no te abrase.
calla,
que no esta, Lauinia bellas,
mi alma para ofendellas,
ni mi fee para dudallas.
pues tan en mi gusto estas,
oye lo que ha sucedido:
los cinco años que has servido
te premian, no sirvas mas.
y esto es Cierto?
averiguado
y yo a mi suerte bendigo,
escucha, porque lo digo.
lo importante está escuchado.
Jesus, que sabe mi tio nro amor?
y en ello viene.
quien Como yo gusto tiene
Con mas Causa, y Con mas brio?
eso de su pensamiento, imaginas?
y aun es poco,
su nieto le tiene loco,
y yo lo estoy de Contento
Un ángel había de ser
su valedor.
Yo querría
ser ya tuya.
Prima mía,
muerto me tiene el plazer.
Es mi dicha la mayor.
Porque no acierto a decirlo.
Sale un criado.
Que entréis a ver a Luisico
dice Onorio, mi señor.
Veré la restauración de mi honrra.
Entrar podemos
si gustáis.
Señora, entremos.
Quédate tú.
Y es razón,
pues te adoro, obedecerte,
¿y que verme no deseas?
Porque a Lidora no veas,
quiero yo dejar de verte.
Vanse, y queda solo Don Diego.
¡Oh amor, que desiguales son tus flechas!
¿Y más llagado pecho das la tuya?
¿Quién hay que a tus rigores no atribuya
el volver a estimar lo que desechas?
De la correspondencia te aprovechas,
porque el perdido ser te restituyas,
y en la desconfianza amante huyas,
tienes por hijos celos, y sospechas.
Entibia tu calor la confianza,
la ingratitud te mata confiado,
y entre la confusión destos abismos
dispone la materia la esperanza,
pica la envidia, aliéntate el cuidado,
y buélvete a engendrar tus hijos mismos.
Sale Ysbella algo alborotada.
¿Don Diego?
Señora mía.
Forzosa ocasión es esta:
que me importa hablar contigo,
y en otro lugar quisiera:
pero como no me escuchen,
no importará que me vean:
aquella infelize noche
que pudo con sus tinieblas
quitalle al día tus bodas,
a costa de tantas penas,
de entre sangrientas espadas
me sacaron medio muerta:
a una casa me llevaron
llena de asombro, y en ella
entre ruegos, y amenazas,
dando blandura a la fuerza,
a escuras perdí mi honor,
acompañando a mis quejas,
y sacándome, después
toda en lágrimas deshecha,
cuando el alva serena,
en vez de llorar mis penas,
aunque conozi la calle,
no pude atinar quál era
la casa, y con esta duda
llegué, callando mi afrenta,
donde me viste afligida,
aquella mañana mesma
cuando te dejó Lidora,
y quizá por suzedella
también lo mismo que a mí.
Valgame Dios, que me cuentas?
agora Don Diego, escucha,
agora, Señor, espera.
Viendo aver este niño,
he conocido en las señas,
que esta es la misma Casa
Teatro de mis traxedias:
cuantos son los entresuelos
donde estamos?
en hileras
cuatro, y todos a un Jardin
sacan Ventanas, y rejas.
por todos ellos pasé.
y por dos distintas puertas
Con escaleras yguales
se sirven, y se rodean.
grisanto los hauitaua.
Pues quien puede ser, que seas
mi ofensor en esta casa?
no soy io, aunque viuo en ella,
pues un criado.
Jesus
que dices?
no te atreuieras
a rodulfo, que es gran Amigo
de grisanto, ser pudieras,
que estas dos puertas abrias
Con una llaue Maestra:
pero grisanto habia sido,
que tiene naturaleza,
insolente, y atreuida:
deja, que de Ytalia vuelva,
y volveré por tu honra.
vuelve Señor, por mi afrentas,
mujer soy, y bien nacida,
y tu Caballero, piensa
que fue de ser la piedad
el toque de la nobleza.
Confias:
pero que es esto?
Salen Onorio, Alberto, Lauinia, Lidora y su Criado, todos alborotados =
a rodulfo, agora capean,
y sin grisanto, ay de mi.
que nuevas me trae, que nuevas?
Saltos me da el Corazon.
ay cielos! fuessen Buenas.
Sale rodulfo muy Melancolico=
rodulfo.
dame las manos.
que es de grisanto?
la lengua
tengo assida al paladar.
mas ya en el semblante muestras
que son grandes mis desdichas.
notable desgracia es esta.
dices que murio mi esperanza?
rodulfo, acaba, comienza,
que es de mi Primo?
Señor.
La dilacion me atormenta,
y es sin duda un desengaño
menos mal que una sospecha.
dadme la Muerte, Señores,
en descuento de la pena,
que vengo a daros.
ay tristes.
hasta el alma tengo muerta.
Después que de toledo nos partimos
y por tierra andubimos
Atravesando la galia,
hauiendo visto lomejor de Ytalia,
engenoua, Milan, Roma, y venecia,
por cuia fundacion, se estima, y precia.
Llegan-
llegando a la gran Napoles, grisanto,
en ella ilustró tanto
su hidalgo nacimiento,
que era la suspension del pensamiento,
mirado, y admirado de la gente,
por galán, por discreto, y por valiente.
no ha visto Italia, un español soldado:
de tantos adorado
con maravilla estraña,
tubo por nombre el honrrador de españa;
pero en viendo tus cartas, como es Justo,
dejó los suyos, por seguir tu gusto.
De Napoles partian las galeras
mas fuertes, y ligeras,
dija cierta serias,
si el de Miranda en ellas se veia;
enfin en una deellas embarcados,
dimos al viento velas, y cuidados.
depuerto enpuerto con el tiempo manso,
aplicando al descanso
el seguro hospedaje,
felizemente hizimos el viaje,
la mar tan apacible, como bellas,
hasta tomar las Pamas de Marxellas.
alli dichosamente descuidado,
quede por mareado
tan cansado, y dormido,
que con ser de grisanto preuenido
llegue al embarcarme, cuando ya ligeras
surcando el mar bolauan las galeras.
y viendo sin remedio el alcanzallas,
dejando el mirallas,
y dando de mi estrellas
quejas sin ocasión, desde Marxella.
corrí la posta, y vine en Barcelona,
que al passar por el golfo de narbona,
luchando con el viento mas estraño,
el mar furioso, y vario
las galeras corrieron
nunca vista borrasca, y se perdieron
cuatro de las mejores, y en la una
iba grisanto.
O misera fortuna,
o Padre muchas veces desdichado.
O hermano, al mas amado.
o infeliz mi suerte.
yo tube culpa en tu temprana Muerte.
en mi desdicha, su desgracia fundo,
valedme cielo, que me falta el mundo
O Pobre Jouen, que en tu edad florida
acabaste la vida.
O nunca yo viniera,
donde instrumento destos males fuera.
Dentro van diciendo con mucho ruido
el es sin duda, el cielo nos socorre
favor, aiuda, el cielo corre, corres.
que ruido es aquel?
suena ruido
cuando estoy sin sentido,
y el alma se me abrasa
en mi casa se alegran? en mi casa?
cuando yo lloro las desdichas mías,
regozijo en mi casa, y alegrias?
id Sobrino, cortadles las cauezas
a los que en mis tristezas,
a los que con mi llanto
se regozijan, y se alegran tanto.
Sale grisanto con muchas plumas, y criados, y gonzalo
Señor grisanto viene,
ay dicha mía,
no me mates agora de alegria.
Hijo, Hijo de mi alma,
que te toco? que te veo?
que he merecido tu mano?
y tu bendicion merezco?
hermano, dame los brazos.
dallos en el alma quiero.
Primo.
Amigo.
hermanos míos.
tan pocos Amigos tengo?
no ay brazos para gonzalo?
gonzalillo, si por cierto,
aquí estan los brazos míos.
gracias a Dios que me veo,
y no en los brazos del mar.
Señor, por dichoso os tengo,
acompañado también.,
mucho a los que miras, debo;
todos lloraron tu Muerte,
cuantos te miran suspensos.
por una merced tan grande
mill veces sus manos beso.
las vuestras vessamos todos.
tan suspensa el alma tengo,
que estoy muda.
bellos ojos,
hermosa Mujer por cierto.
en el honor mezclo el gusto,
es gentil hombre en extremo.
en la duda me lastimo,
en la esperanza me alegro.
quien te libro de la Muerte
grisanto?
Dios es tan bueno,
que hace milagros mayores:
este fue grande, sabedlo.
De las lomas de Marsellas
nras galeras salieron,
midiendo el viento, y la mar,
la esperanza, y el deseo.
mas pocas horas después,
porque llegara mas presto
la noche, turbosse el día,
y esforzaronse los vientos.
encontraron se furiosos,
y entre las ondas pussieron
también la discordia misma:
hizo la noche en effeto
tan tenebrossa, y couarde
que nunca los ojos vieron
de tan espantossas nubes
el orizonte cubierto:
turbaronse los pilotos,
y los comitres dijeron,
con las lenguas de los pitos
la congoxa de los pechos,
amainan todas las velas,
previenen todos los temos,
dando respuesta a sus voces
los relampagos con truenos:
la gente se atemoriza,
y desde la mar al cielo
suben querellas humildes,
y bajan rrayos soberuios:
diuidensse las galeras,
y corremos a arbol seco
grande parte de la noche,
pero enfureziose el tiempo,
y el mar vomitando espumas
furioso, hinchado, y soberuio,
deshizo entre montes de agua
timon, arbol, popa, y remos.
Aquí las confussas voces
se esfuerzan haciendo al lado,
entre gemidos, y quejas,
votos, plegarias, y rruegos.
A poco rato después,
nro, y ofendido leño,
diô al traves en un escollo,
menudos pedazos hecho.
que de cosas hubo entonces,
que al mismo rigor vencieron?
que de Cuerpos sin Cauezas
brazos, y piernas sin dueños,
y en el agua sumergidos
hombres partidos, y enteros,
unos al esquife asidos,
otros al escollo mesmo,
otros en menores tablas
valientemente se asieron:
Assi se escaparon muchos,
porque quisieron los Cielos,
que a buen tiempo, amaneziesse,
y queno estubiesse lejos
Tabarca, que es una tierra
donde llegamos: entre ellos
gallardamente atreuidos
gonzalo, y yo, dando el pecho
al mar, y dando a los brazos
fuerza, corazon, y Aliento;
y aunque cansados después
le tubimos mas entero,
para dar paz a la tierra,
y hacerles gracias al cielo.
y yo, que tube cuydado,
de unos doblones, siruieron
para enxugarnos después,
porque no bastara el fuego.
y comprando otros vestidos,
tome la posta, temiendo
queno llegara rodulfo,
como ha llegado, primero,
a daros tan malas nuevas:
mas llegue tarde. =
fue a tiempo
que entre la muerte, y la vida
estaba tu Padre Viejo:
otra vez quiero abrazarte,
y también que sepas quiero
como te tengo casado.
siempre, señor, te obedezco:
es por dicha esta Señora
con la que me honrraste? =
bueno,
buen gusto tienes grisanto.
y estremadamente bueno.
esta Señora es lidora.
hija del señor Alberto.
Habla Honorio con un criado al oydo =
y vasse el criado =
Dios se la guarde mill años,
su honesto recoximiento
solo a conozer su nombre
nos diô lugar en toledo.
seais, señor, bien venido.
Loca estoy, pues tengo celos.
A lidora al oydo =
tuyo serâ, no lo dudes.
A Ysbella al oydo =
tuyo serâ, si yo puedo.
Dios lo quiera. =
Dios lo quiera.
Si cobro con tan buen yerno
tanto honor, seré dichoso.
Sale el Criado que envió Onorio con un retrato =
Mostrarte el retrato quiero
de la que ha de ser tu esposa.
¿Qué escucho? Válgame el Cielo.
¿Con qué dudas me acobardo?
¿Con qué gustos me entretengo?
Es muy rica, y principal,
y discreta en grande extremo.
De discreta, y no de hermosa
se la allana, ten por cierto
que es fea. =
Lo mismo digo.
Y viendo el retrato dice =
Jesús, ¿y qué estraño gesto?
Jesús, ¿y cuando en el mundo
se ha visto retrato feo?
Pues es avaro el pintor,
harto más debe de serlo
naturaleza.
Por Dios,
que es un mono con cabellos,
tocado como mujer.
Es monstruo, y a el como pienso,
sin que mi padre se ofenda,
escusar tal casamiento.
¿Qué te parece, Grisanto?
Muy mal.
Negarte no puedo,
la verdad: debe de ser,
que como los ojos tengo
en él, y en tanta hermosura,
aunque fuera menos fiero,
me pareciera espantoso:
pero aunque fuera su dueño
la más hermosa del mundo,
mío no pudiera serlo;
porque la noche del día
que me partí de Toledo,
rompiendo con la de Dios
las leyes de caballero,
forzar pude una doncella,
quien era, no conociendo;
y cuando me vi en peligro
entre mares, y entre vientos,
con juramento hice voto
de que a Toledo volviendo
la buscaría en llegando,
y siendo su nacimiento
hidalgo me casaría
con ella.
Estraño suceso.
Aparte =
El mismo pecado hice,
de que a Dios la enmienda debo.
Ya es dichosa mi esperanza.
Con más confianza espero.
Habla con Ysbella =
Tú saldrás con tu intención.
Habla con Lidora.
Tú lograrás tu deseo.
Pues, ¿cómo no te acobardas
cuando ya con ojos tiernos
viste a Lidora, del voto?
Fuera en Dios la ofensa menos
el romper por esa causa
un voto y un juramento:
pero por esta, señor,
aunque hubiera mil infiernos,
fuera pequeño castigo.
Loco me tiene el contento:
ya es tarde: para después
el tratar deso dejemos,
y vamos Grisanto, agora
donde tu retrato mesmo
veas, en un ángel: vamos.
¿Qué dulces ojos, qué bellos?
¿Qué gentil hombre es Grisanto?
Celos me pierden el seso.
Muy bien me parece Isabela.
¿Adónde miras, don Diego?
A mí me mira nomás.
A solos tus ojos quiero.
Bueno, por Dios, ya en el mundo
todo es amor, todo es celos.
Fin de la segunda jornada de la comedia famosa De la fuerza de la sangre.
Salen Onorio, Alberto, Lidora, Isbella, Lauinia, Grisanto, Don Diego, y Luisico.
Al gran Ildefonso he dado
lo que le ofrecí.
Señor,
tanto me habéis obligado,
que a vuestro pecho el valor
quisiera pedir prestado,
por mostrarme agradecido.
Por salud un tesoro
en poco hubiera tenido;
por un niño, que es un oro,
dalle de plata, ¿qué ha sido?
Ya yo he cumplido por vos
el voto, Luis, llegad,
¿somos amigos los dos?
Sí, abuelo.
Pluguiera a Dios
que hubierais dicho verdad:
¿tenéis alguna ocasión
para decírmelo?
Ay, cielos,
si advierten mi turbación.
Responded, Luis.
Abuelos
todos los viejos, ¿no son?
Es el rapaz extremado.
Mucho donayre ha tenido.
En mucho hubiera estimado,
que tu nieto hubiera sido,
pues dicen, que es mi traslado
con que lo fuera sintiendo,
de Alberto.
Bien yo lo creo,
con libertad os prendeis.
Perdonad, que un buen deseo
antes obliga, que ofende.
El ser libres los soldados
son despojos de la guerra.
Zelos tengo averiguados.
Pues pisais segura tierra,
libre de mares ayrados,
tratad de cumplille a Dios
el voto, no siendo ingrato.
Antes de rompelle trato,
si me dais licencia vos,
con el dueño del retrato.
Cumplille será mejor.
Aparte.
De eso mi esperanza trata.
Mirando a Diégo.
Aparte.
¿Tienes zelos, ¡ay!, traydor?
Aparte.
¿Es posible que me mata
con zelos tan muerto amor?
Licencia es bien que nos deis
que os habremos enfadado
estos días.
No dejéis
la casa que haveys honrrado,
sin que del todo la honrreis.
Todos me haveis de ayudar
a cierta averiguacion,
que he querido dilatar,
hasta tener ocasión,
que me diera mas lugar.
Quiero, que cumpla Grisanto
el voto, que ha suspendido,
pues se que le importa tanto
el mostrarse agradecido,
no menos que al Cielo santo:
haré una gran diligencia,
buscando a quien ofendió.
Señor, si me das licencia,
haciendo mi gusto yo
miraré por mi conciencia.
Por los dos quiero mirar
y del tuyo, y mi sossiego
con Alberto he de tratar.
Aparte.
Habrale dicho a Diégo
mi desdicha, no ay dudar,
o querrá hacerme su esposa.
Si en algo servirte puedo,
será obligación forzosa.
Con mill suspensiones quedo.
Aparte.
Da cimiento a mis dichas.
Salen Rodulfo, Claudio, y Gonzalo.
Mill amigos solo veis,
como vienes han querido.
Estos días has de ser
para todos bien venido.
Paciencia habrás menester
para tanta variedad
de tratos, y cortesias.
Si va a deciros verdad,
cansados son estos días.
Y a nos cae en la ciudad
tu nombre.
Que ya en tu pecho
el mostrarte agradecido,
ve a recebillos.
Los dos solos hablan yéndose.
Sospecho
que estás picado.
Y perdido,
agradado y satisfecho
de Ysbella.
Tienes razón;
a las dos primas sirvamos,
y bendícese mi intención;
con vuestra licencia vamos.
Éntranse los dos.
Bellas en extremo son.
Ven.
El cielo soberano
te guía.
Y vos, ángel mío.
Va a comer.
¿Aún es temprano,
que duermes mucho?
Sí, tío,
déjome besar su mano.
Sí, mas sin nombre de abuelo
no me le quites, por Dios.
Sí, mi abuelo.
Mi consuelo.
Grande fuerza tiene en vos
mi sangre, guárdeos el cielo.
Vanse los tres.
Ven, Gonzalo, hablar te quiero.
A servirte es bien que vayas.
¿Quedé con las honradas?
¡Oh, qué bravos tres en raya
dejamos en el tablero!
Vanse los dos, y quedan las tres mujeres.
¿En qué puede haber pensado
Don Diego? Pues suspendido
solo ha visto, y ha callado:
aún no lo tengo sabido,
ya lo tengo llorado.
Tras él se me van los ojos,
llévame el alma también;
perdonad, a estos antojos
me llevan.
Vase.
Abrirle es bien,
mis celos y mis enojos.
A mi prima he de decilles
mi contento.
Aunque me impida
la vergüenza, hablar te quiero.
¿Qué recelo?
Prima.
Primas,
¿qué me decías, Ysbella?
Lidora, ¿qué me decías?
Escucharéte primero.
Digo, pues quieres que digas,
digo, que viendo a Grisanto
cuán tiernamente te mira,
y que tú le correspondes
con el alma y con la vista,
cosa que de tu recato
no la creyera en mi vida,
he querido prevenirte,
que Grisanto es prenda mía,
porque es el dueño de mi honor,
las verdes flores marchitas.
¿Qué dices?
¿De qué te turbas?
¡Ay, Ysbella!
¿Qué suspiras?
Prosigue, sabrás después
qué me ofende, y qué me admira.
¿Bien te acuerdas de la noche
cuando a casarte venías
con Diego?
Bien, Ysbella,
me acuerdo.
Pues esa misma
me trujo el traidor Grisanto
a esta casa, y ofendida
en el honor me dejó.
Vine aella, y cnozila,
porque pude al salir deellas,
cuando del alua salian
las puertas, y de Ventanas
por los resquicios salia
mirar estas colgaduras,
esta cama, y estas sillas,
y destos adornos mismos
las curiosidades Mismas.
Ay mi Prima mucho sabes,
que bien discreta, y fingidas
hablas conmi propia lengua;
eso decirte querrias:
de quien supiste mi historia,
tan presto?
que dices enmas?
basten las burlas nomas.
que burlas? o que desdichas?
de veras hablarte Ysbella?
luego no sabes, que el día,
que estos aposentos vi,
Con ocasión desta herida,
cnozi enlas mismas señas
que son ellos, donde había
siendo la causa grisanto,
perdido mi honra.
embidia,
tienes demi mal, lidora,
ô burlas demi desdicha?
deja burlas, por tus olos.
yo burlo? bueno serias;
verdades te digo, Ysbella.
verdades? estoy perdida.
Jesús mill veces.
Jesús,
que confusión es lamia,
Ysbella?
lidora.
aduierte.
considera.
no te rindas,
a la pasión.
tu la tienes.
oye.
oye.
mira.
mira.
nro parentezco es grande.
y nuestra amistad antigua.
mas en Materia de honor.
Por esa materia misma.
mill Vidas perdere yo.
y io perdere mill vidas.
yo digo verdades puras.
yo digo verdades vivas.
Calla.
Calla.
Pues alguna,
de las dos dice Mentira.
no soy yo.
ni yo tampoco.
esa es pasión.
esa es embidia,
Luego a las dos ha gozado
solo un hombre? ay tal desdicha?
no es posible: basta Ysbella
vete con Dios, deja y nompidas
el cobrar mi honor perdido.
vete con Dios, y desvía
lidora, el yncombeniente,
de cobrar mi honor perdido.
matarete, si me enojas.
matarete, si porfias.
tu te atreues ami gloria?
tu te opones a mis dichas.
ay fementida.
ay villana.
ah traydora.
Ah falssa
Amigas.
No es Grisanto?
No es Grisanto?
Sale Grisanto.
En qué dudas? En qué enigmas,
que en el pecho se revientan?
Habla mi padre, estos días?
Estoy por hablalle.
Estoy por hablalle.
Facilita,
mucho el cumplir este voto.
Qué pretende mi enemiga?
Mi enemiga, qué pretende?
Y a la vergüenza misma.
Hablaréle, aunque me mate
el miedo.
Qué cobardía
me detiene? Ya a ella llegas;
llegó en fin por mi desdicha;
menos vergüenza he tenido:
pero siempre en esta vida,
la que más vergüenza tiene,
suele tener menos dicha.
Señor Grisanto.
Señoras,
hay en qué serviros?
Vengo.
Qué tienes?
Vergüenza tengo.
Son lágrimas?
Ah, traidora.
Lloras?
Aparte.
Y con causa lloro,
pues cuando vengo, señor,
buscando honor, a mi honor,
pierdo respeto, y decoro.
Soy Grisanto, estoy perdida,
yo, la mujer desdichada,
a quien gozaste forzada,
y a quien dejaste ofendida.
Qué escucho?
Pues también sabes
que en linajes, y en haciendas,
mi calidad es, y prendas
son honradas, y son graves;
pues que ninguna nació,
con más noble nacimiento,
ni que tenga el pensamiento
más en su punto, que yo:
dispón el cristiano celo,
que en tu valor conocí,
cumple el voto, haciendo en mí,
lo que ofreciste al cielo.
Qué le habrá dicho, que espero
para informalle mejor.
Aparte.
Qué he de hacer? Ay tal rigor!
de fortuna! Negar quiero.
Qué dudas?
Este cuidado
en esta ocasión forzoso,
no es responderte dudoso,
sino escucharte admirado.
Yo, señora, nunca he sido
lo que me quitará el seso,
que el forzar, y el ofender
deshacen al bien nacido.
Diste el cuento, y di yo el trato
a mi padre, con intento,
de excusar un casamiento
con el dueño del retrato.
Pero yo piensa en faltas,
que en mi vida quité honor,
ni en mi espada, ves valor
con que cobre, el que te falta:
de ella dispón, y de mí,
y perdóname, señora.
Otra vez la pierdo ahora
con la vida, y escuchad,
cuando el alba amanecía
de estos mismos entresuelos
a ver mi afrenta en los cielos
no me sacaste? y jura a Dios
que te fuiste?
ay cielo Santo.
temo que le engaña, ay tristes.
Señora.
tu me ofendistes;
tu me afrentaste, grisanto.
mira, que me ofendo yo.
en tu casa conozi
lo mismo que entonces vi.
visteme la cara?
no.
luego es cosa averiguada,
que aunque perdiste esse día
el honor sin culpa mía
pudo ser.
Vasse.
ay desdichada;
muerta de embidia estoy,
llena de afrenta, y de fuego,
del aespada de don diego
me valdre y buscarle voy.
en que estoy? que bien espero
de mi variable estrella,
pues vino a matarme Ysabella,
cuando por Lidora Muero?
sile ha engañado, ay mujer:
pero hablarele ofendida;
que es mengua el ser encojidas
cuando ya es inzierto el ser.
Señora.
de que me espanto?
Sin alma voy de medrosa.
tan turbada, y tan hermosa
vienes lidora?
grisanto,
Sabias.
acaba, comienzas.
que tienes.
oye que tengo.
en que dudas?
muerta vengo,
de congoja, y de verguenzas.
tan grandes golpes de enojos
causan mis penas estrañas,
que asidas en las entrañas,
no hallan salida en los ojos.
Cinco años, ha, desdichada,
que en lo mejor de mi vida
por tu causa estoy perdida,
y por tu mano afrentada.
para decir, que mis menguas
destos rigores nacieron,
estas paredes tubieron
oidos, y tienen lenguas.
a esta casa sin contrastes
del cielo, a quien ofendistes
sin sentido me trajiste,
y sin honor me sacastes.
Pues sabes quien soy, vencido
el ser mi esposo confiesa,
cumple el voto que le hizistes
a Dios.
estraño suzesso.
pues voy cayendo en el modo
del enrredo en que me hallo,
por poder averiguarlo
mejor es negallo todo.
Pues tu padre, como es justo
sauidor desta ocasión,
medira su obligacion
con mi honrra, y con su gusto:
en que dudas?
he perdido
la esperanza: a Dios pluziera,
lidora, que verdad fuera
Lo que tu piensas, que harias,
que ya en ardientes enojos
de tu amor, ciegos despojos,
les havian dicho a tus ojos,
que te adorauan los míos.
y que cuerdamente locas
el alma, hasta entonces mías
por dulce prision tenias
los candados de tu bocas.
la suerte que el ser mi espossa,
adorarte, y merezerte,
fuera parami la suerte
mas honrrada, y mas dichossas.
pero llegado a sauer
de si desdicha tan fiera,
porquien creiste que fuera,
havia de dejar de ser.
porque yo no te ofendi,
siendo senora, el dichosso,
que pudiera ser tu esposo.
mill veces, triste demi
grisanto, el rigor reportas:
no he Conozido, enlas senas
este aposento, alas penas
muelue mi llanto.
que importas:
Conozisteme?
eso no,
porque no te pude ver.
Luego bien pudiera ser
algún mi Amigo, y no yo?
Arrodillasele delante
Jesus mill veces; no ves
que me matas? Cielo santo,
esto es posible, grisanto?
hecharme quieres a tus pies.
que haces senora?
inhumano,
al leuantalla tocale la mano
ten, levanta.
aparte
o yo estoy loca
o el mismo aliento me tocas,
o toco la misma mano:
no-
no niegues, entre los dos
esta verdad: si es mudar.
sino la supiera, en dudas
no la negara por Dios.
aunque de casarte huyas,
no me niegues, que tu fuistes
el que conmigo estubuistes:
que dices? no me destruyas.
Sale Don Diego
senora mía, que haré?
entre tan tiernos enojos?
por las luces de tus ojos
te juro que no lo se.
quien viene?
Vasse
ay triste, yo estoy
muerta, terrible Cautela,
porque demi mal te duelas
Lauinia a buscalla voy.
ay lidora, triste Calmas
dudoso, y apasionado,
vive Dios, que me ha dejado,
hecha pedazos el alma.
Don Diego.
Primo.
que ha sido
que vienes tan demudado?
Vengo contigo enojado,
y aun te dijera ofendido,
si el parentesco, que es tanto
diera lugar a las ofensas.
Pues porque?
tu mismo piensas
porque puede ser grisanto.
no te entiendo.
escucha =
di.
y a sabes, si sauer quieres,
que el valer a las mujeres
es de Caballeros.
si.
Por eso, y por te he debido,
a que tú, no siendo ingrato,
te acuerdes de cierto trato
que con Ysbella has tenido.
Pues que tu valor te animas,
que es fuerza de la razón
el pagarle obligación
tan cierta como precisas,
ya sabes, que es principal,
Ysbella, y también nacida,
que el verla, de ti ofendida,
llevaría el mundo mal.
Cuanto me dices apruebo
Don Diego, y pienso agradallas;
pero no es justo pagallas,
hasta saber si la debo,
que hay duda, y no poco estraña
en esto.
No hay que temellas,
la verdad te dice Ysbella.
Quizá, que Ysbella se engaña.
Cuando lo toques, y apruebes,
que sin duda será ansí,
primo mío, harás por mí
lo que a ti mismo te debes.
Si prueba bastante tienes,
pondré la boca a sus pies;
pero hablaremos después
deso, que Lavinia vienes;
por juntos salir querrás
desta suspensión que tengo.
Sale Lavinia.
Hermano, enojada vengo
contigo.
¿Y con culpa mía?
Y muy grande, que lo es,
en ello te quiero hablar.
Pues daréte yo lugar.
Hermano somos los tres,
¿que estés presente qué importa?
A lo que hablamos los dos,
Grisanto, por mí, y por Dios,
el mucho rigor reportas
que con Lidora has tenido,
pues dices que le has negado
la ofensa que le has causado,
y el honor que le has perdido.
A tu valor contradice
lo que por tu causa sientes,
pues prueba bastantemente
las verdades que te dice:
mira hermano, que Lidora,
demás, que al suelo español
da ejemplo, tiene por Sol
tu sombra, y tu sombra adoras.
Primo ayúdame.
Ayudarte
no puedo, estrañezas son,
porque tengo otra opinión,
y sigo contraria parte.
¿En esto en el alma me ofendes?
¿Contra mí tomas querellas?
¿Y quién te ha obligado?
Ysbella
que el mismo agravio pretendes.
¿Veslo? partióme por Dios
que en las dudas en que muero
no es posible estando entero
satisfacer a los dos.
¿Qué te mueve? ¿Ay tal crueldad?
De ese cuidado, estoy muerta.
A tener por cosa cierta
que Ysbella dice verdad,
¿qué así, prima, por tu vida,
qué te mueve a ese cuidado?
El haber averiguado
que es Lidora la ofendida:
pero todo lo atropella,
tu mal zelo, pues agora,
por no perder a Lidora,
haces la parte de Ysbella.
Hermano, pues sabes bien
que tiene tan justa queja,
estos embelecos deja,
y con Lidora te avén;
¿tú no la robaste?
¡Ay, Dios!
¿Cuándo a casarse venía?
Si eso fue en ofensa mía,
concierto fue de los dos:
no ha sido por los cielos,
tú me le hiciste robar,
porque de verme casar
tuviste villanos zelos:
y fuiste tú sin duda,
de mi fortuna envidioso,
despreciando el ser piadoso,
te preciaste de atrevido.
Y hacer a fuerza de aceros
hazaña tan malmirada,
ni fue de señora honrada,
ni de honrado caballero.
Y estas quejas, por quien rabio,
no son zelos de aquel día,
sino en los dos sangre mía,
que llama a vengar mi agravio.
Baste, don Diego, ¿no ves?
Hermano, primo, que muero.
Pero escúchame primero,
y reñiremos después.
Yo, don Diego, tengo honor,
y cuando con poco seso
gustaba de ser travieso,
huía de ser traidor.
Y en decirme que lo he sido
en tu ofensa y en la mía,
no hablaste como debía
un hombre tan bien nacido:
y has sido, viven los cielos,
y aun presumiéndolo así,
mal hecho el decirme a mí,
que mi hermana tuvo zelos;
pero yo te cortaré
la lengua con que lo hablaste.
Hermano, tú te engañaste,
don Diego, yo me engañé.
La tuya es muy afilada,
pero está entre paredes.
Vase.
En el campo saber puedes
si corta mejor mi espada,
sígueme.
Siguiendo voy
tus pasos.
Fiero homicida,
habías de llevarme asida
a tus brazos, muerta soy;
tente, primo.
¿De qué tratas?
Mi agravio lloro.
Aunque llores.
No me mates con rigores,
ya que con celos me matas.
Tú me matas con afrentas,
voy a vengallas.
¿Y es justo?
El honor prefiere al gusto.
¿Que eso digas?
¿Que eso intentas?
¿Quién te lleva?
Este cuidado.
¿Qué te han hecho?
Hanme ofendido.
¿Y mi amor?
No está perdido,
pero tiénesme enojado.
¿Qué te hice?
Eres mujer.
¿Perdóname?
Estás terrible.
No me dejes.
No es posible.
Espera.
No puede ser,
venganza pide esta injuria.
Terneza pide este amor.
Déjame, acaba.
Vase.
¡Ah, traidor,
tropieza en tu misma furia:
tu misma fuerza te impida;
cuando a tu contrario llegues
en tu misma luz te ciegues,
mátete tu misma vida:
tus mismas obligaciones
venzan tu naturaleza,
y en tu misma ligereza
te alcancen mis maldiciones.
Salen Claudio, Rodulfo y Gonzalo.
¿Señora?
Penas terribles,
ay Rodulfo, ay Claudio, luego corred,
luego corred, Crisanto y Diego
van a reñir.
¡Es posible!
¡Los dos primos!
Ya no son
sino enemigos.
Volemos.
Vanse.
Para tan grandes extremos
grande ha sido la ocasión.
Tú la dirás, pues que sabes
de Crisanto los secretos.
Ni doy causa a sus efetos,
ni en su pecho tengo llaves.
Villano, destas cautelas
tú desharás el enredo.
Señora, ¿yo cómo puedo?
Diciendo verdad.
Díjela.
Ven, dirásla presto, presto,
que a mi padre has de decillas.
Tu rigor me maravilla.
Acaba.
Escucha, ¿qué es esto?
¿A palos?
Oye, soy centro
de tu enojo y de tu agravio.
Es que muerdo como rabio
en lo primero que encuentro:
di verdades, que me añades
enojos.
Lindos regalos,
quien el fruto quiere a palos,
nueces pide y no verdad.
Vanse todos y salen Crisanto y don Diego.
Aquí el probarte me tocas,
que es noble mi proceder.
Mi razón quiero poner
en mi espada y no en mi boca.
Meten mano y salen Claudio y Rodulfo y meten paz.
¿Teneos, tenéisnos en poco?
Teneos, Crisanto, don Diego.
No me tengáis, que estoy ciego.
Perdonadme, que estoy loco.
¿Qué fue la causa? ¿Qué fue?
Pues que ofendidos estáis,
no digo que no riñáis,
pero decidnos por qué.
Las mujeres que robamos,
Rodulfo, y no conocimos,
a mi casa las trujimos,
y sin vellas las gozamos.
Isbela y Lidora son.
Y dice Don Diego ahora,
que el roballe yo a Lidora,
fue malicia y fue traición,
y aun dice más.
Eso digo,
y tengo ocasión bastante.
¿Viose cosa semejante?
Tú y Claudio es también testigo
de quién iba acompañado
vanamente divertido,
si fue acaso sucedido
primero que imaginado.
Don Diego, de mi amistad
que tanto probada habéis,
ya en tantos años tendréis
bastante seguridad:
pues en esta travesura,
yo acompañaba a los dos,
y creedme, que por Dios
fue solo desdicha pura.
Influjo fue de su estrella,
y no tenéis más razón,
de haber tenido ocasión
para presumir tenellas.
Pues ¿qué bárbaro intentaras
tan grande ofensa en las dos?
Por Dios, Don Diego, por Dios,
que no quise ver la cara
de la una que ofendí;
y aunque más se resistió,
que porque viéndola yo
no me viese, no la vi;
mirad si el desconocellas
es verdad averiguada,
si fue malicia acordada
en vuestra ofensa, ofendellas;
pues sois primos y sois sabios,
no deis causa a murmurar.
¿Y las dos han de quedar
sin satisfacer su agravio?
Que son mujeres, quedo
yo mal sin satisfacellas.
Vamos, y hablemos con ellas,
y deshágase este enredo.
Sospecho que no podrá,
que muy confuso le hallo.
Y es muy grande.
Encomendallo
al cielo, que puede más.
No se sepa esta ocasión;
y pues que sois tan hermanos,
tomaos de amigos las manos.
Siempre sigo a la razón.
Danse las manos.
Yo y todo.
Hacéis como buenos:
aquí la paz se concluya.
aparte
Lauinia por causa tuya,
sufro mas, y puedo menos.
Vamos bolando.
en que estamos?
que dices?
que he de decir?
milagro será salir
deste laberinto, Vamos.
Vanse, y Sale Alberto y Onorio
hablaremos con grisanto,
y en sabiendo lo que pasa,
no pudiera honrrar mi casa
cosa que la honrrara tanto:
y cuando no fuera ansi,
como este muchacho fuera
nieto mío me tubiera,
degusto fuera de mi.
Con esa merced, Señor,
no solo dicha he tenido
de cobrar mi honor perdido,
pero de añadirme honor.
Sale labinia y Gonzalo
de todo estás advertido
de la verdad.
Q hechado
vengo por ti, pues me has dado
aunque enojos, no han sido.
a reñir con diego fue
con grisanto.
Vè a ponellos
enpaz.
Ven.
ya Van tras ellos
sus Amigos.
di el porque.
Ysbella, y Lidora, son
la causa.
Salen Ysbella, y lidora
pues esto vá
tan de rota.
pues está
tan perdida mi opinion,
mejor es volver por ellas.
dirè agora.
dizé agora.
déjame decir, Lidora.
venis locas? diga Ysbella.
Digo Señor que grisanto
en tu casa me afrentó,
y que soy la Mujer yo
mas desdichada.
a Cielo Santo.
pues saueis ser tan forzosas
la obligacion que me tienes
grisanto, pensad, que vienes
ò engañada, ò embidiosa
esta verdad sauer puedes
destos mismos entresuelos,
que avn confio que los cielos
darán lengua a sus paredes.
hasta la piedra menor
de ellos te dirá por mi,
que en ellos mismos perdi
contra mi gusto, mi honor.
ay hombre mas desdichado?
suspenso, y perdido quedo.
tu desharas este enrredo
desta desdicha informado:
tu pues en ellos texias
a mi hermano, y te sabias
sus secretos, dilo acabas.
aparte
estas son desdichas mías
las puñaladas que me distes
en todo pienso Vengar.
Ea pues, no ay que dudar
di lo que en esto supistes.
decidme que noche fue?
La noche del mismo día
que yo casarme queria,
Y que grisanto se fue?
Válgame Dios, no he de hablar
cosa en esto.
¿Cómo no?
Porque en diciéndolo yo
sé que me habéis de matar.
Antes morirás agora
si de ti no se supiese.
Que tal desdicha cayese
en Ysbella, o en Lidora.
Jesús mío.
Jesús mío.
¿Qué es esto?
¿Qué es esto?
Acaba.
Diego, señores, que estaba
viendo las aguas del río
ya con otros tres criados,
pasaron dos mozas bellas:
mirámoslas con cuidados,
y el demonio nos tentó:
los hombres acuchillamos,
y a las mujeres robamos:
y la una truje yo
aquí: y aunque se afligía
quejándose de su estrella,
en fin estuve con ella
lo que faltaba hasta el día:
díganme a cuál ha tocado
este agravio?
Infame, calla;
que aquí estoy para pagalla
el honor que le he quitado.
¿Pero tan gran disparate?
¿Viose desdicha tan fiera?
¡Es posible, que no muera!
¡Puede ser, que no me mate!
Mis manos te han de matar.
De mis pies me he de valer.
Vase.
Vase huyendo Gonzalo, y salen Grisanto, Diego, Claudio, y Rodulfo, y tienen a Gonzalo.
¿Dónde vas? ¿Qué puede ser?
Que no me pude escapar.
Detened ese villano,
matalde, luego, matalde.
Señor, detente por Dios,
no me mates, no me mates,
yo me burlaba, señor.
Diga la verdad, dejaldos.
Siempre de burlas sin tiempo
nacen estotros donaires.
La verdad es que Grisanto
y Rodulfo son culpantes
en que a Ysbella, y a Lidora
hicieron agravios tales
a estos entresuelos mismos:
cada uno por su parte
las entraron, y ofendieron,
y a mí que los ayudase
a que sin ser conocidos
las pusiesen en la calle
me llamaron.
Evangelios
son, señor, estas verdades.
Eso sí, que estuve muerta.
Y yo a pique de matarme.
Pero ofrécese tras esto
otro inconveniente grande;
y es que sucediendo a oscuras
travesuras semejantes
no pudimos conocellas,
y así ni Rodulfo sabe
con cuál de las dos hubo
mi padre determinarmes
si fue Lidora, ô Ysbella,
la que atrebido, y mudable
goze yo.
Valgame el cielo
que confusiones tan grandes.
= y esto dice a un criado =
Yré bolando a lo que digo.
y volveré por los ayres.
= Sale Luisito niño =
Confusso estoy, y enoxado.
en Una Cossa admirable
he topado, oidme agoras;
quizá seran disparates:
de Lidora, es este niño,
que no ay para que celalles
pues por el no pierde honor,
antes espera cobralles
y engendrado, aquella noche,
por fuerza ha de ser su Padre
Grisanto, ô Rodulfo, es cierto,
pues Venga donde le llames
Dardo de su Sangre Misma,
que sin duda ha de inclinarse
A su misma naturaleza,
Sin que se ciegue, ô se engañe
La Sangre que yrá a su antro,
que es su fuerza incomparable
Conozco por experiencia.
todos callando te alaben:
bien parece que es genio tuyo.
nadie le mira, dejadles:
Luis, Uno de los dos
es Vuestro Padre, abrazadles
y dadnos le a Conozer.
abrazeme Padre, Padre.
ay hijo del alma mía.
= Sale el criado que envió por orden de Lidora, y trae =
= en Una caja A Cristo =
ô gran fuerza de la Sangre.
mirad estos rostros Juntos,
tanto en todo Semejantes
que ensolo la edad difieren,
Ángel demi vida, dadme,
mill besos, Vos sois mi nieto.
= Sacan Una peaña =
= y ella un Cristo =
dichosa soy, escucharme,
que quiero añadir agora,
A un mas fuerza a estas Verdades.
traedme aquella peaña
deste Cruzifixo, dadme.
advertid con mi justicia
quan Justo Viene su encaje,
Veste llevé aquella noche,
porque fuera en mis pesares
de mis agravios testigo,
y remedio de mis males.
yo le conozco muy bien.
y solo pudo tomalles
Lidora deste aposento.
y para pruebas Mas grandes
dime Ysbella deque Suerte
pudo traerte, y sacarte
desta Casa? quien en ella,
te ofendio?
Pudo obligarme
Con Una Daga a traerme,
y con blandura al gozarme.
Pues yo en Unos brazos Vines
entre desmayos mortales,
Y vendandome los ojos,
me pusieron en la calle
así es verdad, ya señora,
bastan tan ciertas señales;
la mano de esposo tuyo
que te debo, quiero darte.
¿Quién mereció tantas dichas?
¡Oh, quién hubo que llevase
en vez de castigos, premios?
mi bendición os alcance
Yo vengo a ser el dichoso
siendo tuyo.
y penas tales
convierten en tales glorias.
lo que comistes, pagastes.
Enojada de mis ojos,
ya vuelvo a desenojarte;
dando licencia mi tío,
la traeré del Santo Padre
para ser esposo tuyo.
casi estoy por no escucharte
yo lo he soñado, Lauinia,
y gusto de que te cases
con mi sobrino, D. Diego.
aquí mis zelos se acaben.
La comedia también
de la fuerza de la sangre.
Fin de la famosa Comedia De la fuerza de la sangre