Eleázar
Juez de Belén y esposo de Elisa; sufre intensos celos y dudas de honra, pero termina reconociendo la inocencia de su mujer y adorando al Niño Jesús.
Cristóbal Lozano Sánchez
요약 공개일: 2026년 6월 18일
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추천 인용
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco bíblico situado entre Nazaret, Belén y sus campos, Eleázar sospecha de su esposa Elisa tras la visita del romano Cirino, mientras José se turba al ver encinta a María antes de conocer por revelación angélica el origen divino de su embarazo. La acción se desplaza a las cabañas y pastos de Belén, donde Elisa resiste el acoso de Cirino y el demonio intenta impedir el viaje de José y María al lugar fijado por el censo de Octaviano Augusto. Durante la noche del Nacimiento, un milagro confirma la inocencia de Elisa, cesan los celos de Eleázar y los pastores acuden al pesebre de Belén para adorar al Niño Jesús recién nacido.
La acción arranca con una escena de celos y confusión en casa de Eleázar, juez de Belén. Al volver a su granja, encuentra alterados a su esposa Elisa, a los criados y a un forastero, y teme de inmediato una mancha en su honor. El desconocido se identifica como Cirino, presidente de Siria y emisario de Roma, enviado por mandato de Octaviano Augusto para hacer cumplir el censo en el lugar de origen de cada familia. Cirino explica que, al no hallar a Eleázar, entró en la casa y habló con Elisa, a quien había tomado por otra persona, sin intención deshonesta declarada. Aunque Eleázar acepta en apariencia la explicación y le ofrece hospedaje, queda interiormente atormentado por la sospecha. Interroga luego a sus criados, especialmente a Bato, pero los indicios que obtiene son ambiguos: Elisa oyó galanteos del forastero, aunque no se prueba ninguna culpa. Paralelamente, José, descendiente también de David, se enfrenta a otra angustia de honra al ver preñada a María sin comprender todavía el misterio; debate entre denunciarla, callar o apartarse, hasta que un ángel le revela que la concepción procede del Espíritu Santo y que el hijo será Jesús, salvador del mundo. A la vez, el demonio aparece como agente de intriga: busca impedir la Encarnación, duda entre Elisa y María como posibles elegidas, y decide sembrar discordia entre Eleázar y José para provocar la muerte de sus esposas y frustrar el designio divino.
En la parte central, la obra desarrolla en paralelo los dos caminos que llevan finalmente a Belén. Eleázar, incapaz de dominar del todo sus recelos, decide apartar a Elisa de la ciudad y llevarla al campo, entre pastores, donde cree poder proteger mejor su honor y vigilarla. Él mismo adopta figura pastoril y deja a Brito a su servicio, pero este criado, de lealtad vacilante, se presta a ayudar a Cirino en sus intentos de acercarse a Elisa. Ya en la cabaña y los campos de Belén, Cirino, disfrazado, reanuda su acoso amoroso e intenta persuadirla y después forzarla; Elisa rechaza con firmeza cualquier proposición por respeto a su esposo y a su honra, y solo se libra gracias a la llegada de los pastores convocados por sus voces. Entretanto, José y María se disponen a viajar a Belén para obedecer el edicto imperial. El demonio procura engañarlos con una falsa carta atribuida a Eleázar para evitar el desplazamiento, pero la trampa es descubierta. En Belén, Eleázar recibe finalmente a José, lo reconoce como pariente del linaje de David y le ofrece ayuda, mientras Elisa trata a María con afecto. Aunque José desea partir cuanto antes, la relación entre ambos hogares queda marcada por la hospitalidad y por un parentesco que sitúa a los personajes dentro de una misma genealogía sagrada.
El desenlace confirma la inocencia de Elisa y culmina con el nacimiento de Cristo. Cirino, todavía movido por su deseo, entra de noche en la cabaña para aprovechar la soledad, pero encuentra a Elisa llorando y orando; en ese momento se produce un portento celestial, con voz divina y resplandores, y la casa parece arder. Cirino logra sacar a Elisa del fuego, pero la experiencia milagrosa lo deja aterrado y convencido de que el cielo protege a esa mujer; renuncia desde entonces a perseguirla. Eleázar, que ha escuchado el relato, comprende al fin la limpieza de su esposa, abandona sus celos y le pide perdón, reconociendo que solo un milagro podía deshacer tan hondos escrúpulos de honra. Poco después, José y María, sin hallar posada en la ciudad, se refugian humildemente en un portal o establo entre paja, heno, un buey y un jumento. Un ángel anuncia a los pastores que el Salvador ha nacido en Belén, y Gil refiere la visión de una multitud de luces y ángeles cantando. Todos acuden entonces al pesebre. María presenta al Niño Jesús a José y a los presentes; Eleázar y sus pastores lo adoran con gozo, ofrecen sus dones humildes y reciben la bendición. Así, la obra cierra uniendo el conflicto doméstico de los celos con la revelación del Nacimiento, que restaura el orden moral y sitúa a los pastores de Belén como testigos del misterio cristiano.
Juez de Belén y esposo de Elisa; sufre intensos celos y dudas de honra, pero termina reconociendo la inocencia de su mujer y adorando al Niño Jesús.
Esposa de Eleázar, presentada como mujer hermosa, honesta y finalmente protegida por el cielo; rechaza a Cirino y su limpieza queda confirmada por un prodigio.
Esposo de María y descendiente de David; pasa de la confusión ante el embarazo de su esposa a la aceptación reverente del misterio tras la revelación del ángel.
Esposa de José y madre de Jesús; su embarazo es obra divina, viaja a Belén y da a luz al Salvador en un humilde pesebre.
Presidente de Siria y representante del poder romano encargado del censo; provoca los celos de Eleázar y persigue a Elisa hasta que un milagro lo detiene.
Figura alegórica que intenta frustrar la Encarnación sembrando engaños, dudas y violencia contra María y Elisa.
Pastor o criado de condición baja y función cómica, empleado por Eleázar y luego sobornado por Cirino para vigilar a Elisa.
Criado o pastor cercano a Eleázar, cuya información sobre lo ocurrido entre Elisa y Cirino alimenta, aunque no confirma, las sospechas de su amo.
Pastor que acompaña a José y María y luego comunica a los demás el prodigio nocturno y las circunstancias humildes del alojamiento en Belén.
Marco central de la obra: allí deben inscribirse los descendientes de David, allí vive Eleázar y allí culmina la acción con el nacimiento de Jesús.
Espacio doméstico donde nace el conflicto de celos, donde se hospeda Cirino y donde más tarde se produce el milagro que confirma la inocencia de Elisa.
Ámbito pastoril al que Eleázar traslada a Elisa para apartarla del peligro urbano y donde se desarrollan la vigilancia, el acoso de Cirino y la vida de los pastores.
Lugar humilde en el que José y María encuentran abrigo y donde nace Jesús entre paja, heno, buey y jumento.
Lugar de procedencia de José y María, desde donde parten hacia Belén a causa del edicto imperial.
Espacio de rechazo y falta de alojamiento que subraya la humildad del Nacimiento, pues José y María no hallan sitio en ninguna casa.
La trama de Eleázar y Elisa gira en torno al temor a la deshonra, la interpretación de indicios ambiguos y la necesidad de una prueba segura para restaurar la confianza.
El auto conduce hacia la revelación de que María concibe por obra divina y da a luz en Belén al Salvador esperado por la tradición bíblica.
Tanto Elisa como María son objeto de sospecha o amenaza, pero el cielo manifiesta su verdad y las protege frente al error humano y la violencia.
El demonio intenta impedir el cumplimiento de las profecías mediante engaños, celos y disfraces, pero todos sus planes fracasan ante la providencia.
Los pastores y el mundo rural ocupan un lugar privilegiado como testigos de los prodigios y primeros adoradores del Niño nacido en pobreza.
El decreto de Octaviano Augusto pone en movimiento a los personajes y sirve como causa histórica inmediata del viaje a Belén.