María
Figura central de la obra: recibe la Anunciación, visita a Isabel, da a luz en Belén, circuncida al Niño y recibe la adoración de los reyes con humildad y conciencia del misterio divino.
Juan Bautista de Villegas
요약 공개일: 2026년 6월 18일
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추천 인용
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Judea, desde la Anunciación a María hasta su visita a Isabel, la obra encadena los anuncios proféticos y los signos que preparan el nacimiento del Mesías en tiempos de Herodes y del dominio romano. José y María viajan de Nazaret a Belén para empadronarse, no hallan posada y el Niño nace de noche en un pesebre, donde unos pastores son avisados por un ángel y acuden a adorarlo. Desde Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar siguen la estrella de Jacob hasta Jerusalén y Belén, mientras Herodes teme perder el reino; al final, los magos ofrecen oro, incienso y mirra al Niño y reconocen su divinidad y realeza.
La obra se abre con un marco profético y contemplativo centrado en los anuncios bíblicos del Mesías. Se evocan las profecías de Isaías y, a continuación, se dramatiza la Anunciación: el ángel Gabriel saluda a María y le comunica que concebirá por obra del Espíritu Santo al Hijo del Altísimo, futuro rey del linaje de David. María, tras expresar con humildad su turbación y su aceptación, se reconoce como esclava del Señor. Después, la acción pasa a una escena situada en un ámbito cortesano y pastoril donde Melchor celebra su amor por Sofonisba en compañía de Gaspar y Baltasar; este episodio, que combina alabanza amorosa, canto y fiesta, presenta a los tres reyes antes de su viaje y los muestra unidos por parentesco simbólico con la tradición profética de Balaam. Paralelamente, en Jerusalén, Herodes recibe aclamaciones del pueblo y dialoga con el sabio Eliud sobre la antigua profecía según la cual no faltaría cetro a Judá hasta la llegada del Mesías; esta conversación despierta en el rey un temor político creciente ante la posible inminencia del esperado libertador.
En la zona montañosa de Judea se desarrolla luego la visita de María a Isabel. Unos pastores y criados comentan con alegría la llegada de María, y cuando las dos parientas se encuentran, Isabel reconoce en la visitante a la madre de su Señor, mientras el niño que lleva en el vientre salta de gozo. María responde con el canto del Magníficat, y José aparece como testigo reverente de la escena. Ya en la segunda jornada, unos pastores rememoran el nacimiento de Juan Bautista y subrayan su carácter milagroso, reforzando la idea de que se acerca el cumplimiento de las promesas divinas. Poco después, José y María viajan a Belén para empadronarse por mandato del poder romano; llegan de noche, con frío intenso, y encuentran cerradas las puertas del lugar y la negativa de varias casas a hospedarlos. Obligados por la necesidad y por la inminencia del parto, se refugian en un edificio arruinado y pobre donde hay animales y un pesebre. Allí, en medio de la miseria material, nace el Niño Jesús, presentado como el verdadero Sol que aparece en plena medianoche. Un ángel se manifiesta entonces a los pastores, les anuncia el nacimiento del Salvador y les manda ir a Belén; ellos, sobrecogidos y gozosos, deciden acudir con ofrendas humildes como migas, miel, mantillas o un cordero.
Mientras en Belén se reconoce el nacimiento por medio de la revelación angélica y la devoción popular, en Oriente los tres reyes advierten que sus dioses callan, sus oráculos se desvanecen y una estrella extraordinaria confirma el cumplimiento de la profecía de Balaam. Melchor, Gaspar y Baltasar abandonan sus reinos y sus seguridades, e incluso Melchor se separa de Sofonisba, para seguir la estrella llevando oro, incienso y mirra. En la tercera jornada, antes de su llegada, se representa la circuncisión del Niño al octavo día, acto doloroso que María ejecuta obedeciendo la ley y que anuncia los futuros padecimientos de Cristo. Después, los tres reyes entran en Jerusalén y preguntan a Herodes por el rey de los judíos que ha nacido; el monarca, turbado y disimulando su furia, consulta a sus sabios, oye que el nacimiento debe de haber tenido lugar en Belén y envía allí a los visitantes con el encargo de que regresen para informarle, aunque en secreto decide matar al niño y aun a otros inocentes si fuese necesario. Finalmente, guiados de nuevo por la estrella, los reyes llegan a Belén, encuentran al Niño en brazos de María y lo adoran con profunda humildad. Cada uno ofrece su don y reconoce en Jesús al verdadero rey y Dios, y en María a la madre virgen y custodia del misterio. La obra concluye en ese acto de adoración, dejando anunciado, aunque no representado, el peligro que Herodes prepara contra el recién nacido.
Figura central de la obra: recibe la Anunciación, visita a Isabel, da a luz en Belén, circuncida al Niño y recibe la adoración de los reyes con humildad y conciencia del misterio divino.
Esposo de María y protector del viaje y del parto; acompaña con reverencia los misterios, busca alojamiento en Belén y actúa como testigo piadoso de la infancia de Jesús.
Centro de la acción salvífica: anunciado por las profecías, nace en un pesebre, es adorado por pastores y magos y aparece como verdadero rey, Dios y redentor del mundo.
Rey de Judea movido por el temor político ante el nacimiento del Mesías; disimula ante los magos, consulta a sus doctos y concibe la intención de eliminar al niño.
Uno de los tres reyes de Oriente y, probablemente, el más destacado entre ellos en el texto; descubre el fracaso de sus antiguos dioses, sigue la estrella y adora al Niño con oro.
Rey de Oriente que comparte con Melchor y Baltasar la búsqueda del Mesías y participa en la adoración final, ofreciendo uno de los dones tradicionales.
Rey de Oriente que en la obra recibe especial caracterización por su negritud; reconoce con fervor la verdad del Niño y ofrece incienso en la adoración de Belén.
Prima de María y madre de Juan; reconoce proféticamente la dignidad de María y del fruto de su vientre en la escena de la Visitación.
Ángel mensajero que anuncia a María la concepción milagrosa de Jesús y explica la intervención del Espíritu Santo en el misterio de la Encarnación.
Sabio o maestro de la ley que expone ante Herodes el sentido de las profecías sobre la llegada del Mesías y contribuye a despertar su inquietud.
Esposa o prometida de Melchor, relevante en la primera y segunda jornada como figura afectiva cuya separación subraya el abandono de lo mundano por la búsqueda del rey divino.
Conjunto encabezado por figuras como Bato, Elisa, Siquen y Alcino; aportan perspectiva popular y cómica, reciben el anuncio del ángel y acuden con sencillez a adorar al Niño.
Espacio decisivo de la obra: allí llegan José y María para empadronarse, nace Jesús, acuden los pastores y los magos, y se cumple la profecía sobre el lugar del Mesías.
Lugar humilde donde nace y permanece el Niño; concentra el contraste entre pobreza material y grandeza divina, y sirve de escenario para la adoración final.
Sede del poder de Herodes y de la consulta a escribas y sabios; allí los magos preguntan por el rey nacido y se desencadena la reacción amenazadora del monarca.
Marco de la Visitación y del mundo pastoril; en este ámbito viven los pastores, se recuerda el nacimiento de Juan y se recibe el anuncio angélico del nacimiento de Cristo.
Espacio de procedencia de Melchor, Gaspar y Baltasar; representa el mundo gentil que abandona sus antiguos cultos para reconocer al Mesías.
Lugar del que parten José y María hacia Belén y donde, según se dice, residían antes del viaje impuesto por el empadronamiento.
Espacio político y ceremonial donde se manifiestan la soberbia, la sospecha y la violencia del poder terrenal frente al nacimiento del verdadero rey.
La acción gira en torno al anuncio, concepción y nacimiento de Jesús como cumplimiento de las promesas divinas y remedio para la humanidad.
Las palabras de Isaías, Jacob, Miqueas y Balaam estructuran el sentido de la obra y muestran que los acontecimientos de Belén responden a un designio anunciado desde antiguo.
El texto insiste en que el rey y Dios verdadero nace en pobreza, sin posada y en un pesebre, de modo que su majestad se manifiesta bajo apariencia humilde.
Pastores de Judea y reyes de Oriente reconocen al Niño, lo que presenta a Jesús como señor de judíos y gentiles y extiende su alcance a todo el mundo conocido por la obra.
Herodes teme perder su reino ante el nacimiento del Mesías, de modo que la obra contrapone la violencia del gobernante humano con la soberanía legítima del Niño.
María aparece como madre virgen, elegida por Dios, centro del misterio de la Encarnación y figura reverenciada por Isabel, José, pastores y magos.
Los personajes humildes, especialmente los pastores, reciben y acogen el anuncio con prontitud, mostrando que la verdad divina se revela a corazones sencillos antes que a los poderosos.
La circuncisión del Niño anticipa mediante la primera sangre derramada los futuros padecimientos de Cristo y vincula su nacimiento con la redención.