Josafal
Príncipe de Babilonia y protagonista de la obra; criado en aislamiento para apartarlo del cristianismo, se convierte gracias a Barlán, renuncia al poder y acaba como figura santa del desierto.
Diego Villanueva y Núñez y José de Luna y Morentín
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Babilonia, un príncipe criado en reclusión descubre la enfermedad, la pobreza y la muerte, y esas experiencias lo conducen, con ayuda del ermitaño Barlán, a abrazar el cristianismo frente a la voluntad de su padre, el rey Avenir. Entre Egipto, Babilonia y una isla del mar, el amor de Baraquías y Porcia se ve destruido por engaños diabólicos, persecuciones políticas y rivalidades de honor que enredan también a Tolomeo, Jeudas y otros personajes cortesanos. La acción culmina en disputas religiosas, conversiones, bautismos y retiradas al desierto, hasta que Josafal renuncia al trono, muere santamente y deja resueltos tanto el conflicto espiritual como los enlaces finales de los personajes principales.
La acción se sitúa principalmente entre Babilonia, Egipto y el desierto, en un marco cortesano y religioso dominado por el conflicto entre el paganismo y el cristianismo. El rey Avenir mantiene encerrado y cuidadosamente apartado a su hijo Josafal porque un antiguo pronóstico anuncia que el príncipe abrazará la fe de Cristo y derribará el culto de los dioses del reino. Jeudas, astrólogo y servidor de la idolatría, consulta los astros, teme el cumplimiento de esa profecía y recibe ayuda del demonio para impedirla. Aun así, Josafal, criado en aislamiento, empieza a inquietarse al descubrir la enfermedad, la pobreza y la muerte en las figuras de un cojo, un ciego y un anciano, y esas experiencias despiertan en él dudas sobre el poder de los dioses y sobre la fragilidad de la vida humana. En ese estado de incertidumbre llega a palacio, disfrazado de mercader, el ermitaño cristiano Barlán, que consigue hablar con el príncipe y le expone la doctrina de un Dios único y trino, la creación del mundo, la encarnación de Cristo y el valor del bautismo. La enseñanza conmueve profundamente a Josafal, que queda inclinado hacia la nueva fe y deseoso de continuar su instrucción espiritual.
Paralelamente se desarrolla una intriga amorosa y política centrada en Porcia, princesa de Egipto. Baraquías relata a un supuesto amigo llamado Filipo —que en realidad es una apariencia engañosa vinculada al demonio— cómo se enamoró de Porcia tras salvarla de ahogarse, y cómo ambos quedaron unidos por un amor correspondido. Sin embargo, Tolomeo, hermano de Porcia y rey de Egipto, había dispuesto su matrimonio por conveniencia política, de modo que la princesa pide a Baraquías que la libre de ese enlace. El engañoso Filipo se ofrece a ayudar y organiza el rapto, pero traiciona a los amantes: roba a Porcia, abandona a Baraquías y desencadena una cadena de persecuciones que lleva a distintos personajes hasta Babilonia. Allí la princesa queda acogida por el viejo Jeudas, mientras Tolomeo llega en su busca y Porcia intenta evitar nuevos males escondiendo a quien parece ser Filipo. La confusión aumenta porque el mismo demonio adopta diversas identidades para sembrar sospechas, enemistades y deseos de venganza entre Baraquías, Tolomeo y los servidores del rey. Al mismo tiempo, Barlán concluye la conversión de Josafal, que recibe el bautismo y persevera en la fe cristiana pese a los intentos de Avenir, de Jeudas y de diversos prodigios engañosos por devolverlo a la religión antigua.
En la continuación de la historia, el conflicto alcanza una dimensión pública. Avenir organiza una disputa doctrinal para refutar el cristianismo, pero el debate termina favoreciendo a Josafal y a la verdad que Barlán defiende, hasta el punto de que se producen conversiones y el propio rey comienza a ceder ante la evidencia de los prodigios y la firmeza de su hijo. Porcia y Jeudas también son movidos al arrepentimiento y buscan el bautismo, mientras Baraquías avanza hacia una transformación religiosa que corrige sus errores pasados. Tras nuevas visiones, tentaciones y persecuciones contra los cristianos, Barlán se retira al desierto y Josafal, ya convertido, desea seguirle, aunque todavía permanece un tiempo en el gobierno. Finalmente Avenir muere cristianamente, Josafal renuncia a la corona en favor de Baraquías y marcha al desierto para reunirse con Barlán. Allí el príncipe alcanza la santidad, presencia la muerte gloriosa del ermitaño y, después de una última serie de revelaciones y reconciliaciones, muere también santamente elevado por los ángeles. El desenlace restaura el orden político y afectivo: Baraquías queda unido a Porcia, Rosa a Teudas, Tolomeo abandona su enemistad y la obra concluye exaltando el triunfo de la fe cristiana, la penitencia y el desprecio de las vanidades del mundo.
Príncipe de Babilonia y protagonista de la obra; criado en aislamiento para apartarlo del cristianismo, se convierte gracias a Barlán, renuncia al poder y acaba como figura santa del desierto.
Ermitaño cristiano que llega disfrazado a palacio para instruir a Josafal; dirige su conversión, lo bautiza y encarna la guía espiritual decisiva de la trama.
Noble ligado a la corte de Avenir, enamorado de Porcia; sufre engaños, pasa por conflictos de lealtad y termina transformado espiritualmente, heredando el reino y casándose con la princesa.
Princesa de Egipto, amada por Baraquías; perseguida por intereses políticos y por intrigas demoníacas, acaba acercándose al cristianismo y uniéndose a Baraquías.
Rey de Babilonia y padre de Josafal; intenta impedir la conversión de su hijo, persigue a los cristianos y solo al final cede ante la verdad de la nueva fe.
Rey de Egipto y hermano de Porcia; persigue a su hermana por la deshonra que cree padecer y mantiene una fuerte rivalidad con Baraquías antes de la reconciliación final.
Astrólogo o sabio pagano al servicio del reino, asociado al saber de los astros y a la defensa de la idolatría; conspira contra Josafal y termina también encaminado a la conversión.
Agente principal del engaño, adopta diversas apariencias —entre ellas la de Filipo y otros disfraces probables en el texto— para provocar traiciones, errores amorosos y resistencias a la fe.
Personaje relevante de la trama secundaria amorosa y religiosa; participa en el entorno de Rosa, acaba convertido y enlazado con ella en el desenlace.
Dama vinculada a la casa donde se refugian varios personajes; interviene en los enredos amorosos y termina unida a Teudas.
Marco político principal de la obra; allí se sitúan la corte de Avenir, el encierro de Josafal, la disputa religiosa y buena parte del conflicto entre idolatría y cristianismo.
Espacio de reclusión y vigilancia destinado a impedir que el príncipe conozca el cristianismo; allí nacen sus primeras dudas y se produce el encuentro decisivo con Barlán.
Lugar de retiro espiritual, penitencia y santidad; funciona como contrapunto del palacio y acoge la culminación religiosa de Josafal y Barlán.
Reino de procedencia de Porcia y Tolomeo; desde allí parten los conflictos amorosos, familiares y políticos que se desplazan después hacia Babilonia.
Espacio cortesano y doméstico en el que se concentran incendios, ocultamientos, persecuciones y varios equívocos de identidad entre los personajes.
Ámbito de separación, naufragio y traición en la historia de Baraquías y Porcia; marca el paso entre la intriga amorosa y su proyección política.
La acción gira sobre el paso de varios personajes desde la idolatría al cristianismo, especialmente Josafal, cuya transformación ordena todo el argumento.
La enfermedad, la pobreza, la muerte y la inestabilidad de la fortuna muestran la vanidad de los bienes temporales y empujan a los personajes hacia una verdad espiritual superior.
La obra presenta un conflicto directo entre el culto pagano sostenido por Avenir y Jeudas y la predicación cristiana representada por Barlán y, después, por Josafal.
El demonio altera la acción mediante disfraces, voces y falsas identidades, provocando errores amorosos, persecuciones y sospechas que solo se resuelven con la verdad religiosa.
Las relaciones entre Baraquías, Porcia, Tolomeo, Rosa y Teudas muestran cómo el amor cortesano se mezcla con la honra familiar, la obediencia y la legitimidad del vínculo matrimonial.
Josafal abandona la corona para elegir el retiro espiritual, y esa renuncia convierte el desierto en un espacio de plenitud superior al palacio y al gobierno.