Elena
Madre de Constantino que dirige la búsqueda mediante súplicas, amenazas y coacción, y comprueba la identidad de la cruz.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Por encargo de Constantino, Elena viaja a Jerusalén para encontrar la cruz de Cristo. Los ancianos judíos intentan ocultar el lugar y señalan a Judas como conocedor de la tradición. Elena lo somete a prisión y hambre hasta que acepta guiarlos. Judas ora a Cristo y descubre tres cruces y los clavos, pero falta identificar la verdadera. El contacto de una de las cruces resucita a un difunto. La compañía la adora, Judas solicita el bautismo y Elena organiza su traslado al templo.
El emperador Constantino encomienda a su madre Elena buscar la cruz de Cristo, recordando la victoria que atribuye a una visión de esa señal. Ella acepta la misión, animada también por una revelación, y viaja con su séquito hasta Judea. Antes de llegar a Jerusalén, manda reunir a los judíos más ancianos y sabios. Entre ellos, Judas sospecha el motivo de su venida y relata una tradición familiar sobre la cruz y la divinidad de Jesús.
Los reunidos acuerdan ocultar lo que saben, pero Elena amenaza con quemarlos si no le revelan el lugar de la crucifixión. Ante el peligro, señalan a Judas como depositario de la información. Este se resiste hasta que la reina lo hace arrojar a un pozo y dejar seis días sin alimento. Finalmente accede a guiarlos y, mientras cava, pide ayuda a Cristo y promete bautizarse. Señales extraordinarias acompañan el hallazgo de tres cruces y de los clavos.
La semejanza de las cruces impide distinguir cuál perteneció a Jesús, y Elena rechaza aceptar como prueba suficiente el título colocado en una de ellas. Ya en la ciudad, detiene un cortejo fúnebre y hace acercar cada cruz al difunto: las dos primeras no producen efecto, pero la tercera lo devuelve a la vida. Todos la veneran y Judas pide el bautismo. Elena dispone llevarla al templo y anuncia que, cuando vuelva a Roma, dejará allí una mitad y llevará la otra.
Madre de Constantino que dirige la búsqueda mediante súplicas, amenazas y coacción, y comprueba la identidad de la cruz.
Emperador que atribuye su victoria a la señal de la cruz y encomienda recuperarla.
Conocedor de una tradición familiar sobre la cruz; tras resistirse y sufrir cautiverio, guía el hallazgo y pide el bautismo.
Comunidad representada por Rubén, Abdarón, Leví, Jacob y Aser, que discute cómo responder a la búsqueda y entrega a Judas.
Mensajero que comunica las órdenes de Elena y media durante el cautiverio de Judas.
Su vuelta a la vida al contacto con la tercera cruz sirve como prueba milagrosa.
Lugar de la decisión imperial y de la partida de Elena.
Ciudad donde Elena interroga a los ancianos, se identifica la cruz y se prepara su traslado al templo.
Lugar donde Judas permanece preso y sin comer.
Sitio señalado por Judas donde aparecen las tres cruces y los clavos.
El hallazgo requiere distinguir la cruz verdadera mediante una resurrección.
La búsqueda de Elena se impone a los judíos mediante amenazas y cautiverio.
La trama cristiana culmina con la adoración de la reliquia y la petición de bautismo.