귀속 대상:> 공개일: 2026년 8월 22일
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La venganza del hermano y valiente Barrionuevo. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-venganza-del-hermano-y-valiente-barrionuevo.
Don Diego
Rodrigo
Don Alonso
Don Pedro
Doña Juana
Leonor
Un ladrón
Un alguacil
Don Francisco
Una García
La Marquesa Doña Antonia
Inés
El Marqués
Juan Blanco
Un fraile
Un alcaide de corte
Un ... de la cárcel
Presos
Sale Don Diego y Rodrigo
Dame presto esa ropilla,
que tarde que he despertado,
pudiera haber mirado
si suenan a que son
el dormir dezi que es que
parece que muestra
Si el sol mi luz de perlas
si llegaban a rozarlas
era tratarlas con gozos
que para poder hallar
niñas perlas es menester
de la boca a una mujer
783 108 [cruz]
Tú que vas de esa manera,
salte Rodrigo allá fuera,
que luego salgo tras ti.
Que yo quiero dejar aquí
quizá a don pleitista.
Virgen que al sol le dais los rayos de oro,
de muy linda diadema rodeada,
cercada de zafiros y tocada
de tanta majestad por más decoro;
vuestro poder, que humana deidad adoro,
ya que de Dios estáis tan esposada,
y como en Dios estáis tan endiosada,
y a quien he de acudir primero imploro;
si Dios asiste en vos una morada,
y vos en Dios estáis a Dios rendida,
de Dios venís a ser un Dios sagrado,
y atado, como estáis a Dios unida,
siendo Dios y yo vuestro, ya celado,
que a todos los que amáis seréis servida.
Sal de por mi vida,
que aunque sé de morir tan prevenida,
mejor será que a toda muerte aguarde.
Don Alonso, señor, viene,
y a entrambos aguarda,
que indiscreción que me guarda,
parece que le detiene.
Que a Dios mandado esperar,
sino que le pareció bien
y en su rato y de hablar,
era fuerza el esperar
al honor y su poder,
pero llegar y ver
el recato de su padre,
se conoció en el llegar,
que llegó a hablarle tan blando,
oída que es refrán.
Sale Don Alonso.
Don Diego, en el mesmo estado
ya es por demás acabar
de batiros y de bríos,
a eximir como un león,
de vuestra fama y hazañas,
muy con razón de los dos,
ya viendo de vera a Dios,
un menesteroso dragón.
Y oyen la cada día
que cuenta con su deidad,
llega a tener milagros buenos,
y lo de más que Dios haga,
y se rompa una cornija
al tibor presentada,
de una deidad numenida,
vuelta en oriente rosada,
y así le echara la media,
y yo te avisaré,
que se ponga al sol a porfía,
y así que no ha de partirse,
al ruego que el viento envía,
y en el dolor de su pan,
que es mi amada diva,
los males se quitarán,
por su inmensa bondad ya infama,
que es justo que a él los llame,
con este mi dolor vil,
con flores en el abril,
a donde el sol se retira,
y a los rayos siente en contra,
loca o muda borrasca,
ya que a mí ninguno va,
con ingenio y verdad trata,
del bien que el mal desvida,
no coja mi tierna vida,
pues sé que Dios le conozco,
también el mal me subida,
allá en el acogida,
por tener a mi hermano,
las raciones que veremos,
luego así mi amor gozará,
si así lo el bien conservar,
llegaré siempre a ti buenos
días te dé Dios, mi rey,
si empleara en tu provecho,
trayendo siempre en el pecho
del corazón el compás,
por el más peregrino,
que a lo cierto del mal ciego,
que a todo le pongo,
que te sumen en el trigo,
trae siempre a Dios por testigo,
que lo demás Dios lo haga,
al buey viejo ya de priesa,
que así en allís y allás,
y mundo lo dilatas,
hola, darás en su inmensa.
109 784 [cruz]
Sin duda es del Carmen hábito.
Don Alonso, a Dios quedad,
que esta tarde más despacio,
he de ser a todos vuelta.
A Dios, que a vuestra deidad
me rinde una necesidad.
Dime, señor, tu cuidado,
si así lo puedo saber,
que podría acaecer,
remediar apresurado.
Ay, Rodrigo, estoy turbado,
no sé qué te decir, ciertas,
sino que me llegan ansias,
de entre un camino que me ve,
pues es como una nube,
que resuelto todo en lloros,
soñaba a mí que me faltaba,
entre que no puedo amenos,
que batidos húmeros dos,
subían a batirse,
las perlas de su hermosa,
entre arroyuelos risueños,
lloraban a solas tristes,
era por el sumo precio.
Por el cielo encargo a vos,
quitad el señor de dudas,
en buscaros do el cielo
lo quitara bebiendo.
111
786
sentados que nos miremos
en que se vean su rostro
en los que mueren de otra forma
tendréis los rostros eternos
estos meses no toméis
que la invidia en como es
interprete a las reves
y los ojos de tal estado
siempre da en sol dado
mala guerra premitir
como la fuega de morir
de mi embidia a la sazón
que a llanos no entre brosa
a mi desamor de reves
así me lo an pintado
de un atavío rojo furioso
y del globo luminoso
le viene esta aboridad
pues digo la verdad
así quédate librando aso
yo parece que en sol llano
siendo a envidia parecido
si me vea y atrevido
de matar a un hermano
a los secretos del cielo
someto el desfallo
sin llegar a intermetallo
muerto en este abuelo
dios sabe lo que el suelo
mañana de nevar
porque todo tiene azar
como lo tiene el desmedro
y justa de prevenido
sino mata a un alevoso
subida de los llantos bebes
y la infelice de otros
que en vuelta en llantos engrosos
un monte de montejebe
en una peludo nube
la pena y el desdén
que a do un alevosa bebida
que me lo pido parece
que un fango con me deje
en ella mi perdición
almas de la muerte bromos
con nosotros viviendo
que a que lloro me rindiendo
que en mi diluvio llanos
invidias nos llegamos
sino es que le toca piedad
de muestra maternidad
bueno es el morder polvos
no deje fruto ninguno
que no hay tesoro en el dad
que venga alada suerte
que un rudo desabrido
como mojo inadvertido
con fraude lo advierte
venga medio a la muerte
sol que a mis ojos se escuso
si le teme intituto
que perdon no me rinden
si las leys atisban
que rieble y me asusta y des
si mi nuestra muerte igual
me alientos lloro de bado
apenas vuela el pavor
árbol los dos lez pados
des rubia greñas al dos
coronada en cabellos
para examini bella
se tormentan y remuden
si me setas de de ardor
como con el alma e preso
787 112 2
Ya yo señor busco a vos
si inútil valga de ser
el fin de mi suerte de ver
no tengo al traidor temor
Da un golpe Beatriz y huye.
Y trataste pesadumbre
para qué en vano abrazado
te cobraste ciego
y tú bien la nube ciega
el cielo de rayos rasgado
Salen acuchillándose don Pedro y un bretón don Juan.
Tente que he de matar
si ofendes a quien dama
que de caballero en fama
no ofrendo de mal tratar
Don Juan. Da en el brazo que ha de parar.
El oro del puerto yo le he muerto
oh valor de vuestro esfuerzo
Pues pedid a Dios perdón
Cae muerto el bretón.
A Dios dejando cierto
de sagrado quiero tomar
Sale el alguacil.
No saldrá si yo os dejo
Apartaos que os alejo
si no es de bien ocultar
si os mededáis lugar
a que de grado me lleve
pudiendo dar a valerme
la pluma de algún letrado
sargento muy apasionado
que no pueda defenderme
Vanse.
Pues a mi me toca pena
la vida en cárcel o muerte
pues el flechazo a la muerte
no se pudiera escusar
que no ofende a las sombras
El no venida ocasión
puso nombre varonil
si el primero suspira
de lo dicho y de la manera
que con pecho en la cuestión
al pie de unos laureles
con crudo y severo esto
a dormir de largo a longo
lo que la noche duró
con muda confusión
entre las hojas que al sol
le sirven a su devaneo
que de este pabellón
al alba que bate el oro
medio despierto el callo
cerca a su nobleza
no errar virtud ocasión
chiquita y encogida
que de alborada sirvió
ya que se desenfundó presto
se pone de ostentación
los músicos ruiseñores
para no enojar su sol
viendo a braza nieve y ramos
cantaron muertes de amor
ya el sol al pico el estribo
en su carroza subió
coronado de vapor
chorreando caracol
las flores todas del prado
cada cual en su botón
despiden olores subidos
mientras sus hojas primor
a las estrellas y luna
quitando resplandor
de las luces los pajes
ya la vista admiración
los arroyuelos riendo
dieron a su alrededor
como suelen por nosotras
en enaguas de su vicio
el guardainfante jazmín
del árbol solio
gozó formas bellas bajos
que pudo en esta ocasión
aquí puso esta mañana
el aseo y el calor
al pecho un adorno
por capotillo ató
y la tonna criada
testigo de mi dolor
fresca de la majada
al sol de su ladrón
vete que beis yo no se
que entre sangre y enojo
que en Madrid maté se note
no he forastero yo solo
huyese un duro presto
y las presas mi judío
que en un paño y un atado
todas juntas las doy
parecióle que era poco
y atreviéndose a tomar
de las joyas sin mi precio
quitó tomo posesión
yo puses del trapo ciego
se pudo la razón
que de asir no me aprestó
a volar como el azor
toda Madrid pide afuera
al amor y mi agravio
procurando escapar yo me
de las uñas del halcón
llevóme la delantera
y a las casas de un vecino
por que no pudiese entrar
a pregonar su traición
ligero el crudo mancebo
alentaba su mayor
y de un salto de costado
al filo de la razón
solo aquesta falda halló
por cortina y sirvió
que don Diego es caballero
y caso de aqueste rigor
sin volver a tras el celo
tras el duelo corrió
y como darme burlado
cédulas un doncel
sacó de la faltriquera
retratos en un mundo
tres sortijas de diamantes
otras de mucho valor
que si una gargantilla
de aljófar sagrado licor
ya sino perlas del día
al alba las regaló
y un galpón si en dos
a que me dio tembló
en un pañuelo atado
todo junto se lo dio
yo fui don Juan a notorio
ya de su crueldad o error
y alta a vuestros fines
su memoria conservó
no es dos a unos casada
y a ratos y mi orejón
a la sombra de su marido
la mujer se amparó
de faldas y agradecidas
huyendo a quien me libró
pues justo darle las gracias
de alguna resolución
a Dios parece que siento
114
789
Tened el arma aguardad
pues yo no os he de gozar
El valor a de abrazar
agradecida la ciudad
pues a razón me obligo
viendo a mi recato
que yo digo que amo
en todo verdad decís
vamos, venidme Señor
pues que a la justicia
lo que tiene obligación
venid señora conmigo
para mi desdicha obro
madre del gusto que espero
os a robado el ladrón
Vase
valgame el cielo qué es esto
que con ciega ceguedad Dios
sin duda que merecía
la muerte por ese Indio
vamos a mi casa juntos
de la campaña el sol
mas ay que me he tardado
el clérigo levanto
las rodillas en el suelo
le pedí mi adoración
sacadlos pues to Rodrigo
por Dios, por su compasión
Jesús qué brava estocada
con toques de tal guanil
comó volvió el toril
de mi encrucijada sacada
acobardóle la espada
con un bizarrar aze mir
y cruz osará galardón
a la mujer defendió
y de el ladrón la libró
castigado el cosario
de su rigor pudo estar
pena tan del eslabón
no viendo al la en el ceño
ni los modos ni el caudal
el otro como animal
presto le cierran el día
de esas silgas el sol
y dio un instante al sol
y en el último resuello
servirle a quien le alcanzó
Sale don pedro maldonado y doña Juana
perdonad pues he podido
venir os algo a estorbar
pues duró el encender
luz el alma y el sentido
pero es echar en olvido
obligación semejante
y pues que nadie es parte
de mi firmeza y mi deuda
a de deberos la vida
si lo quitáis en un instante
la vida señor os debo
y lo que más el honor
de suerte que su valor
me a librado de su lobo
como pastor en el robo
del ladrón le cosió en
su se valor y su ansia
vio desprecio, luz y lazos
todo en un punto pedazos
para que no me perdiera
de suerte que bien mirado
el pagaros el favor
y sino el en general error
hasta haberle efetuado
pero solo e reparado
en la paga que a de ser
que vuestro gran merecer
es la deuda tan crecida
115
790
que mi vida estando
juzgo que no puede haber
pecho por encarecer
oro del Potosí
poneros ofrezco a mi
hasta el último quilate
y por que mi dicha os mate
poned le el nombre a la paga
porque sé que no os apaga
si el que la puedo pagar
sirver de lea informar
y haber una gota de agua
a quien le perdona mucho
mucho os debo agradecer
y con esto viene a ser
lo que he hecho deudores mucho
y aun que en la estocada el pecho
dí simulando el valor
de tan grande petidor
si está de deudas cargada
y vos no me pedís nada
declararáse el amor
que a ofendido le he tenido
mi ruego a mas querer
si lo llego a gradecer
lo echaré aver no e sabido
que si merecí seros oprimido
que me consideréis acato
los que me dan de barato
en el juego del amor
por principio este favor
para no mostrarse ingrato
Señora si os a servido
en un mozo y un chuí
y le agradecéis de este aí
algo os tiene obligado
en esta acción no e llegado
a merecer el favor
pues al parado rigor
sin muerte a don Gabriel le dí
como de allá yo le vi
cobrara su doble el valor
si esta va del bordelante
de un ángel de Dios
mo veréis que no es los dos
a un cobarde le espante
si su deshonor advierte
vos medistes la osadía
y en esta valentía
armado del arrojo
pisándole el enojo
castigastes su cobardía
yo soy el que os debe a vos
que a mí no me debéis nada
que mi dicha a me ganada
lo que le robaron de dos
céda le la mensura
el respeto agradecido
que lo uno lo e conocido
y es lisonja enderezaros
para poder obligaros
si pretendió reatrevido
serviros primero quiero
para que me conozcáis
y lo que soy entendáis
como el que corre ligero
que la carrera primero
poco a poco la pasea
para que en el tornea
hasta donde ha de llegar
porque pueda allí parar
donde quisiere sea
y vos de deudas pagada
yo rendido del onor
yo con aqueste favor
con mi ventura mejorada
no rue la suerte trocada
en que ella en ser valla
todo yo errar lo desce
luego diréis que soy mi
que ya e llegado el día
y a lo que procura
to arale no el le den premio
otro mos merecerá
No es posible porfía
callado todo mi bien
pues darme a entender de
no puede ser, porque acierta
merced vuestra amor muestra
pereza de un ciego
pues que sigo a un niño ciego
adonde quiere me adiestra.
Cesemos, ¿cuál de los dos
puede ser, o más o menos?
Esto es difícil de ver,
ni bien, así os guarde Dios,
si un alma rige a los dos
en el cuerpo repartida,
así que están en dos divididos
los conceptos amorosos,
así viven sus dichosos
siempre a los mismos sentidos.
Desuerte, que no podréis
más que ni os quiero, ni queréis
ni os llegan a este de ver.
Así que al amor estaréis
en esto como veréis
los amos que duermen más,
y así, aséos que valéis
a porque el bueno llegó
adonde el ciego dio
para que yo os creáis,
es el amor tan grande, mi señora
la que innova que al alma fabricada
que un listón un solo en su cuidado
los límites excede y atesora,
va buscando al rigor que le rodea
y viéndose en las sombras espantado,
llegado al celestial...
118 / 793
bien poco lo mucho es ido
y quiero acercarme al batido
que le quiero enamorar
por si se llega a olvidar
el amor que anda pidiendo.
Tenga vuestra merced muy buenos días.
Mejores noches diera.
¿Dónde va de esta manera?
A rezar mis letanías.
¿Y echan yeguas por aquí?
Para peros y andaluzas.
Por que se pueda alegrar
viendo el talle y el brío.
Me mirará el de burro.
El que vuestra merced enamoró.
Por Dios, dígalo de presto.
Que sois un tonto y un celoso
con un brete a esquivo ojo.
Para ese de tal retrato
sois enorme como el puto
y mudo en mis devociones.
Sí, pero traéis rejones.
Mejor loca pretensión fuera
pues con aquesta anduvo
así me gano yo los calzones.
Tachado: abrazó con la chiquita / arrimeme un costado
De parte de mi cuidado
verá la merced hoy varios
que para servirla bríos
tantos ahora tendré
que si se me vuelve el pie
si alguien le tiene enojada
le daré un muquiti (...) a.
Como no edito reíte
con qué bufónica algo.
Que yo, zaso brigueño
te siento más corazón
y de tus bríos me valgo
con cara muy (?) y salgo
buscando a deidad perdida
medio desnuda y batida.
Que si farol u robo
cuando de su rostro mo
en el capó divertía
el batido señoría
me quitó el sombrero aguijado
si no hubiese yo robado
allá en los viudos jinetes
como mora en mi d...
al batir te diré de ella
engañado por defenderla
al otro le presté dio
en el suelo le tiró
sin poderme sosegar de ella
muerto le dio en un instante
y el valeroso ominida
al ejecutar la crida
quedó sin mudanza en blate
quien suele el trinchente
la pechuga le ofrezco
al dueño que libro
muerto en alta turbada
aunque le daban nada
pienso que bien lo miro
en la trinidad esta
allá estará ya en su casa
y mientras mi pena pasa
a vengar mi monja y aga
con una y con media
y pues que mi vaso es comida
y me he estado tan brioso
en ajeno bodegón
a la vuelta de trineo.
Pícaro el ojo asado
os juro que en el quemado
vamos, muera en hora buena
y por mi magestad suprema
has de ser muy olvidado.
Etc, dado al que mi dado
tu atalaza y gala
en beta de mi cara mala.
Vamos que me pienso ver
si como gustas de comer
tu dicho maestro de sala.
Segunda jornada. Sale Don Luis y Juan y un paje.
Muy bien la espada a razón
¿qué os parece?
Ninguna.
Que podréis de contino
olvidar las letanías
y de don Rodríguez de
recelos el altivo
que tengo por desvarío
que vos me queráis volver
como yo para que yo
los clérigos por mi vida
solo a verle sin salida
o un golpecito de callado
que los demonios negros
tan largas y dilatadas
ciento y mil veces trabajadas
que suelen caer los suegros
con bizarrías en dar
libres las piernas y talle
paseado por la calle
sin llegar a tropezar
por más que en la noche ve
insigne y con bebedizo
que el buen licor al ladizo
a pedradas y mal mete
aquí y allá por el maestro
que y un mercader gordo y grueso
que esto de dar el trato
precisa mi guio de diestro.
119 / 794
Y bizarrías en el tirar
despuntar a los botones
y en públicas ocasiones
llegar y dar y enviar
lances, pues en el caballero
es lo mismo que la dama
que por ella viene fama
al más galán caballero.
Y a nuestros antepasados
en su ilustre nacimiento
claros que conocéis bizarra
los decimo dilatados
venga aquesa espada a
reposarse la lección
pues con alguna ocasión
las miro de envainadas.
Pues maestro aquí.
Esta espada mi valiente
tomad vos aqueste lado
que aquesta me basta a mí
poniendo el brazo derecho
llevemos poder al lado
al otro lado llegado
y cubierto todo el pecho
tener en posta la atención
y el anicón sosegado
que el que quede dilatado
lo tengo por desatino
con que no de a ver lición
que pueda dar ni quedar
si en llegar a rezar
falta el uso al corazón
y en estas sus presuras
los mudos los recatados
suelen dar cuchilladas
de los cobardes a bien
cierto maestro gallina
aunque de recelo se asombra
si en presencias me alaba.
se pasaba de un enojoso
y habiéndole preguntado
la ocasión porque lo hacía
respondió, y un don que era
subido, que no es ofendido
repara y tira un tajo
y embistió su rodel
sacó de bien a sus pies
y no volvió su rostro
tiró, que en una estocada
y diole en el ombligo
la punta, así diestramente
la espada dejar me obliga
que así por la barriga
sentirás la estocada.
bueno está, y estoy herido
que aunque de la zapatilla
no tengáis, señor, cobillo.
él se ha escondido
mucho me pesa, he sido
causa de vuestro dolor
siente el alma mejor
que siento a verle ofendido.
Sale Rodrigo.
¿Dónde está mi señor? Esta
Don Diego está retirado
en su aposento cerrado,
que no sé qué sentirá.
Ando yo temeroso
y entre su parentela
que de mi mal se preció,
pues que le juzgo enfadado.
corred, id a la iglesia,
no busquéis a vuestro
amigo para el lugar,
y verás cómo se asienta.
Pluguiera a Dios que pudiera,
dando disgusto y placer,
sus pesares deshacer
aunque yo los padeciera.
y pluguiera, a mis llanos
como a mis almas, mi vida
trayendo la repartida
entre los dos, hermano,
y como la vendedora,
con que sin ver, con espanto,
pues lo que nieve da al recato
el que su trae del revés,
pero, espera, fementido,
y lo que, follón, entregado,
parece se ha destrozado.
¡Oh, al gran señor don Diego!
mas, si es un conde tan bueno
hermano, que es locension
que no sé qué razón
encubrirnos el veneno.
Decidme por vida vuestra
la ocasión de ese pesar,
por si pudiese aliviar
la tristeza que os molesta.
¿Cómo, a mí, señor, estáis?
como a mi mayor me dais,
como al labio, me queréis,
como a mí me miráis.
¡Oh, a pique de la pena
que os ofende y os maltrata,
que disgusta y os recata
que su causa se advierta!
Acabad, abrid los labios.
Decid vuestro sentimiento.
Sin lengua, sin instrumento,
debo de abriros los labios.
Yo, Francisco, de mis ojos,
tengo, os consta, el templeza
de una súbita mudanza,
que me causa estos enojos,
el alma trae, que ha dudado
y, sin saber que es sentido,
los exteriores sentidos
sin alivio, en un no nada.
la luz del cielo me ofende,
y está mi melancolía
enfadada de mí al día
la soledad me suspende.
Considero los feos
y en mis autores letales
aún a todos los animales
envidian los corazones;
el caballo del señor,
es de el que he sabido
tan exento, y tan subido,
que a nadie puede temer,
da repulsas al viento
entre arroyos, en árboles,
con alegres caracoles,
ufano, con el ostento.
La exhalación abrasada,
ligera, vuela de allí
y apenas llega hasta aquí,
cuando se resuelve en nada.
Yo, al caballo y pajarillo
y la exhalación parezco,
y mil tristezas padezco
sin que pueda resistillo.
La vana arrogancia de
el caballo a verse
y atrévese mi coraje,
es bastión, diligencia
el pájaro, en evidencia;
es el alma, en emulada,
y en este cuerpo enlazada,
vuela mi imaginación
y todo, a gusto y a placer,
teniendo principio en nada
es exhalación abrasada,
y suspiros y desvelos.
Todo, don Diego, es muy bueno,
pero no es lo que más mozo
para que le deis rebozo
a ese caso de veneno.
Divertíos por mi vida.
Pues ya que os divirtáis
y, si os sabéis alegrar,
seréis de buena medida.
¡Hola! Música, entrad.
Y, si podéis, cantad
desechando esos asombros
esta triste sequedad.
Música.
A la sombra de un arrayán,
río el sosiego, la noche
y el esforzado varón, ay,
dio el asalto a romache
y cuítese a la gineta.
No es razón vellaca
si la música es sabrosa,
con desventura gritada,
entrad, oh vos, afuera;
como se queja de amores,
que, si todos los favores
me tratos a sacapudre
alguna triste canción
que no pare mi tristeza.
Y lo de mayor y certeza
y flor de la cavidad
y eso, dejad de cantar,
que música puede reír,
que a mí me apensa decir.
Y a llaga de el desllorar
y, dos todos, allí, puerta.
sois vos, oh vana jornada.
¡Oh, a pique de tirada
y, si os sentís respirar,
Vanse todos.
Sello de la Biblioteca Nacional.
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122
+
Francisco, hermano mío,
ya el tiempo se llegó que yo moría
en la mayor mocedad
el ser de entrar sin reparo vemos
tan sujetos estamos
que la mar como arroyos todos vamos
yo vengo a despedirme
pues sabes que muy presto de morirme
la noche en tu sueño
yendo conmigo me le dio a la que no
García Barrionuevo
a que esto a tal a que esto se lo debo
en puño una mortaja
me enseñó con la mano y en voz baja
que presto moriría
me dijo y que esta noche era la mía
a Dios os saludo
el lugar os tiene señalado
porque partiendo en gracia
se acabaría toda mi desgracia
y aunque vivo resulto
de estarme retirado como muerto
estoy determinado
nadie podrá decir que no he amparado
infame exento
y que a de quedar sin duda presto
procura pues que quedas
en el lugar donde ayudar me puedas
decir de mis astucias
que a Dios obligue por memorias santas
de su pasión y muerte
que te ruego en purgatorio caso fuerte
hagas piedad se usa
la que a de ser es del curioso aliño
que ya de mi preciada
para tu bien quedó reservada
lo demás no te acuerdo
pues que como yo hermano ser cuerdo
en nuestro linaje
te vestirás de aqueste humano traje
muéstrate compasivo
con el pobre de Dios caritativo
que Dios ten en el pobre
y el oro te dará por vaso cobre
no te engañe doña fama
con amores los visos de la dama
y en todo a lo propuesto
no procures a nadie ser molesto
ni enojado barajes
porque de aqueste modo a nadie ultrajes
dame un abrazo
porque con aqueste dulce lazo
el alma se consuele
que yendo de aquesta vida al cielo vuele
Ignacio hermano amado
las razones que atento te he escuchado
darme pena pudiera
si como un dormido las creyera
que es un sueño temerario
todo se debe entender que al contrario
yo no se como en llamas
ha de morir quien en bravezas famas
y también el término
que muestra a tu lado tener brío
por Dios que te diviertas
que dejes esas quimeras muertas
entrátete conmigo
que soy tu hermano y tu mayor amigo
sal por aquestas calles
para que el desenfado y gustos halles
ponte a caballo diestro
pues puedes en cual quiera ser maestro
o en carroza sentado
goza del aura en el ameno prado,
o ya en una comedia
diviértete, si quieres, o tragedia;
si al juego aborreces,
oye cantar siquiera algunas veces,
que a fin hemos de morir todos sin duda,
así se pasa la vida mucho ayuda
una conversación alegre y dilatada
entre personas nobles conservada,
el lícito te encarga,
sal a gozar del aire y de la caza,
y al ladrido del perro
aplícase al asalto el duro fierro,
persiguiendo anhelado
las fieras en uno y otro estado;
o en el perro que vuela,
o en la liebre enseñada de cautela,
o al jabalí cerdoso
el acoso le des de reposo,
pasado el diestro lado
del cerro del venablo así calado,
y si el pujo te enfada,
a la perdiz la red sosegada
y al tímido conejo;
esto puedes servirte desde lejos
y hagamos partida.
Si en esta tu carroza prevenida,
perdona, hermano, ahora
que quiero divertir a mi señora
sus trabajos, saliendo.
Los lazos del día desmintiendo
pues que diste con ella,
que es mi madrastra, y a mujer muy bella.
Vase.
Sale la marquesa y doña Antonia.
Dieguito, ¿cómo va?
Parece estás divertido,
pues vienes descolorido.
Estén las ansias ya,
no te has de apesadumbrar,
que te quieres divertir
conmigo y gustas salir
y con nosotras estar.
Pues, ¿dónde lo mayor
paso de tan mala cría
ha faltado luz al día?
Celos eres, el resplandor
que me da, señora, este sol
agradezco a su favor,
que en mi no cabe más amor,
galante cortes, a doña
Antonia toma de esa,
madre y todo, aquí, está bien.
Yo, señora, no hallo a quién
pueda hablar desde aquí tres.
Vuestro padre ¿dónde está?
Ya de cansancio...
¡Qué tarde que llega!
Presto creo que vendrá.
Como vasallos me dicen
no hay quien te vea, señora.
Para que así mi señora
este gusto, solo exige,
no es muy harto retirado
que pudieran ya juzgar
si la vara de juzgar
que vuestra de piedad
de sentada y mi señora
es de los que se agra-
pues ya, señorita, la
cumbre de aquesta manera
no hay quien desentone y
más bien divertirse pueda
no sabiendo quién se la vede.
Mis intenciones son, señora,
acertando con a-
parecer que el alto escrito
y tienes que a ese apetito
del sol de la rectitud
Dejaremos la ocasión
de este retiramiento
y diremos si al momento
si el que tiene un corazón
plaiga a Dios que mantenida
y nada desto te ofenda,
pues que de aquesta manera
he de ver tu ceremonia.
Yo no puedo, hermano mío,
de tu melancólico humor.
Yo me he de hacer, señor,
pues ninguna me castigo.
Pues la ocasión de enojar-
se ocultará, escuchad;
y a donde entráis, tomad,
las partes del alma atora.
Los cuerpos todos por las
en nuestra señora y vos,
y ambos sois tan airosas
amiga, no descoserlas,
aunque si bien por asueto,
y de burlas ofendida,
estaré con mi pena,
por Dios, no tenerme en cuento.
Sale Rodrigo.
Ya, doña madre, descubre
el sol, a los ojos, que do
mira tus luces, aludo,
pues que luego cae muerto;
no deje que pregunte
a quién, donde preguntar,
mi persona que ha pasar
no me hable chiste luego.
126 801
+
Mi pila de agua bendita
de madrugar pariría
sin que del roso abría
a mi la mano hiciera
en efecto es temerario
y a lo menos cada altar
cuando le ven abrazar
le secaba el rosario
entre los vicios mil
la color me da un grima
que a un hombre en camisa
yo no le dé en el arfil
salió se del convento
con una espada colgada
el hábito se quitó
se metió en el comedió
el derecho de esta espada
averiguar no se puede
por errados y de
con el muerto y el altar
está en el alma clavada
y no hay remedio
luego para no ser más
dos galanes se toparon
y de estocadas se hallaron
con igual dicha y braveza
su desatino ha de llevar
puesto en destocados
a los ojos apretados
muertos cayeron tiranos
hasta topado de hinojos
no cobró las espadas
De este modo y de esta suerte
mata doce o más a otros
no diciendo que ha robado
ni se da a la muerte
nadie le ampara ni es parte
que está de los pasados
y los vientos resfriados
y ni solas tes as subidas
y si estamos desdichados
gastado ya en estos prados
ya de me bas alicanza
de sobrar cabezas
las virgenes encendidas
están tristes de ceniza
porque se da a conocer
y riendo Dios me pesa
pues va con todo en el foso
lo que ha de entristecer
Sale
Cierto es y muy perdidos
don Diego y me maravilla
tanta desaprobilla
y de ahorrarse en gente
y de bulto de enfrente
las setenta tardar
que a no oí de bocar
que mozo de tanto me
pesa dar no en retentio
se ha virado el rezar
Por cierto señor me admira
si la tiene razón
de tener le compasión
a una perdición tan fiera
que sin duda bizarría
humildad con que procede
ya a todos les excede
que me da y he prestando
es el mozo más honrado
que en España hallar se puede
Sale don Francisco
Deme el señor la mano
que me la puede dar
que se podrá vengar
muy temprano y es ya sano
a don Alejo en mis manos
ahora arrebató se fue
y en un en viendo juraré
pues se interfiere
a mi más que un indio
que tengo el milagro
y a las luces a cenó
salíamos de dos boletas
De señora no está aquí
Marqués por los reyes así
y sus ventanas cerrad
y a todo esto ciudad
y en esto ha encenado
y al entorno del puerto
que sus vientos cederán
están en que los palea
porque no son supo
Y para el fin asiste
por la inestabilidad
por duda a quien apenar
el jueves resolvió
Y no es bien bengar
en tal de la celada
es el honor una quejada
Francisco le dio nueva
penosa balesta
va por el y al celular
a ella y din de esto
o el rigor de la mano
y sin duda ha de ver sellado
como ha de ser del desdén
dentro dice
Dentro
algún picaro colado
ladrón infame insolente
de mano a la valiente
de ramero el renegado
y el fiero el torpe mudo
esto se ha de sentar
y luego un nuevo gritar
pues si oídos interbabos
como estos cuatro palos
que les sabe a pegar
127 802
Bate las marquesinas de
más gente
y salen cuatro o más
bozales y por otra puerta
don Francisco con espada en mano
Pues ya era sible hablado
los que sin hado oriente
y un picaro insolente
un hombre ya avergonzado
y a todos he mirado
debe de ser largo
o me da el encargo
que me sales tasone
pues a pocos ocasiones
les dile y se les bengo
a cuchilladas saliendo
retirado lo de cuatro o más
que darles un códido
y oso no puedo creel
este es un criado cruel
beamos cato esibel
me llegues a defender
si la posáis en ver
grave vuestra majestad
pues si se llega a cá
yo no os sino partir
sin duda fiera el din
y mi vida acaba en cara
Sale don Francisco
Señor don Francisco
no he querido consentir
que le guarden ardid
lo del s de las quintas
por vengar a este cuinto
si se le cedi don napes
y ruego ere
si dios y si me hombre
128 803
muchas a graveza
a traición la vida fue
vamos a ver si podré
llegar subida a esta alta
Sale don Diego y los palacios
ciertos mancebos recios
una espada me han dado
y por las tripas pasado
tengo a un bando negro
adiós mil gracias les doy
si llego a los pies
el alma en dejarles voy
no me puedo sostener
y venimos brabos a dar
este lebre acostar
llevaban brazo y cor
mas a tirar con el puñal
mida y aliento y el
este amargue que ya os la do
Diego mío dónde vas
don Francisco muerto ya
borra brava en la rueda
de la fortuna el rigor
dio a le al fin por detrás
deja me padre señor
que es mi maestro valer
tú tienes sobrado bulto
que sin estar prevenido
ir tras tantos es error
escapasele de las manos
va siguiéndole y con qué
ira a muchos
entra en la del tesoro
os be mi sangre caer
más os podré defender
de mis aceros el oro
señor basta aida inplo
la venganza de tu hermano
me promete incruel afano
gesta do pura de mí
solamente si no aquí
dese favor soberano
si mi ora está llegada
a esa voluntad me humillo
poned señor el cuchillo
en los filos de mi espada
pues sin nuestra brasada
la mía tiene de ser
no me puede suceder
que llegue a matar
y aquí es cosa de mirar
que yo no la he de beber
vírgenes mías y santas bellas
a la vejez el estado de bajeza das
pisando las criaturas animadas
a mis armas entre bebes y querellas
y el sol por matas por donde estrellas
a vuestros mitos es rastro que levadas
el pie que pise bien a venturadas
este de vos inmenso o vituallas
pisad a vuestra piedad confío
y a esta abreviada planta derribada
vos solo sois señora para auxilio
detened o animada que esta espada
cayendo a la fortuna del cabello
asegura mi vida mal lograda
y si en la tal caída
poco te ofende a ti si vas a bías te
si no embarga que de un fin justo
Muerte.
804 129
A cuchilladas muchos salen a tablado con un buzón va adentro, arcabuzazo
sale el marqués y criados despavoridos
caen sin decir jesús
o maldad mal lograda
pues a la lu dis pasada
veo en la espada la cruz
usa vileza arcabuz
el cuerpo que desendido
abierto todo y herido
Sale don Francisco.
oigoh mi vecina
puede ser que no murieras
y que nada hubiera sido
ya la mitad de mi vida
se acabó y el rosicler
pues que ciego a ver ser
una visera perdida
mejor es mi omicida
fuera esta pata rami
gloria de di
mutado de vecina ver
pues un infierno reñir
sale un criado.
muerto mi hermano es posible
que yo vivo puedo estar
ya se llegó a ejecutar
en él el sino terrible
parece cosa imposible
a buscar su cuerpo voy
que esto ha de ser así
más por la cruz de esta espada
que la he de dar vengada
comed el enojo que os doy
jugo el lugar en alborotado
y a la casa del tesoro
quiere perder el decoro
sigue todo conturbado
el fango a un aparejado
Sale don Francisco y trae a don Antonio a su hermano.
y el magnánimo tu hermano
vamos padre que es en vano
el pretenderle llorar
si su ofensa he de vengar
a de ser por esta mano
que si vivo me llevo
ya pensará mi homicida
que la sangre recogída
al corazón con que vivo
gozarme si ha de el rocío
cauza total a mi costa
detén aquesta corriente
de lágrimas valerosas
que tus mortales despojos
han de coronar tus frentes.
Tercera Jornada
Sale Leonor con tabaco cubierta y don Pedro.
por la ocasión del entierro
que hubo en nuestra vecindad
no pudo su enemistad
venir a sabisitar
y a de ver de haber sabido
aquel retirado estar
su desgracia a medida
aún que se en mi principal
y por si os lo sabéis
no lo quiero yo contar
por si otro lo dijere
sin referir la verdad
en frente de los donados
un cristo a los de la corte
de orden de su majestad
al delincuente sacaron
de donde su asilo estaba
y metiéndole en la cárcel
por no más seguridad
mañana en un ...
sin llegarle a calentar
perdona su padre luego
porque le pudo obligar
su ... de Dios
obligó la voluntad
y así de ... el pueblo
vieron su gran tribunal
y estuvieran en la calle
si no les diera mal
con repentina ...
que es un alto popular
la potencia del monarca
del mundo traiciona
en ambos de grandes todos
le llevaron a enterrar
a San Ginés su parroquia
con notable majestad
las religiones y ...
fueron tantos a la par
que diera a ... broche
... cabal
siendo la gente infinita
pudo en las calles formar
dolorosos escuadrones
de tristeza y de pesar
y ... de su chica
que viéndola en ...
y malograda llorase
... más sin reparar
... en la calle
yo pienso que es mortal
como el que ha dos ...
con este dolor y afán
muchos pueden ...
pues no hay quien repare
en su desgracia y el chico
alcanza a todos igual
vivir bienes ...
imagen ... de mal
tener a Dios sobre todo
y haga Dios lo demás
pues cierto leonor amiga
que pueden ...
al cabo de muy ...
esta ... fatal
muy bien ... don Diego
mozo en toda ...
a quien el oro en el labio
llega ...
que Dios en su reino le tenga
yo pienso que le tendrá
pues corrió a la ...
que no quiso matar
habiendo de ...
los que pasan por allá
de las fuerzas de mis ojos
de en quien el amor de edad
que me tiene tan rendido
sujeta mi voluntad
que su mismo ...
que vida a mi libertad
sale Rodrigo de luto
en busca de ...
si le pudiese encontrar
fuese en luto o pavor
sobre todo lo demás
Habiendo muerto a don Diego
y a no sé qué otro sujeto
en casas tan desgraciadas
pues a mí me alcanzará
este luto sin salario
ahora conmigo está
generosa flor o no
que llegue a nombrar
mas este ciego impulso
y ni de decir verdad
dio razón de dar asaltos
con mi gerónimo recato
busque Leonor su cabeza.
A Rodrigo aquí por Dios.
Llega, toma, pregúntale,
a tal moza de hablar,
claves, puerta y no se
bine; y apenas llega
cuando a su puerta se asoma
me cansa y a un renegado
teniendo el gusto estragado
me disfruto y bia astado.
A la lumbre de sus ojos.
¿Quién es este caballero?
A don Pedro me han donado
ya me he alborotado
si en doculos primero
está casado o soltero.
Con un gran adorno encima.
Y...
Di...
un hombre que le siguió
saltando de rama en rama.
Que en aqueste...
dos y le ha agradado.
Habiendo oculto robado
ludio de amor calentura
y para ponerse en cura
en el ... le corrió
y ella estándolo escapó
con que el amite...
Vive Dios que si o lo vi
que a aquel hombre mato
y no acordará vusté
señor don Pedro de mí
pues sé que don Gregorio
que en su presencia me halla
y no habiendo para qué
no quiere desembainar
más que una hojuela con
que ha dado en traer
hecho el valor tirano
en fieros, a in dar.
Pues tiendo yo la espada
como quiera en ocasiones
altas, yo en prisiones
la color necia alterada
y parece de seda
un hombre maderero
y primero a decir
que parece carro por el
que se ve con el
más gana de morir
así lo fue mi amo
perdona enternecido
como a un águila he vido
en la cubierta lamo
como pájaro a su celo
cuyo in fer a batral
y por desvanecer al
fiero pecho en cuclillas
y aunque a su antojo
otro pude dar enojos
pues de en verdad te decía
de una vez en la dehesa
luego a la deshora son
y le brode medio día
y cuando a la locura
huye, estaba ya muerto
de tagro el acierto
y aunque me quiere llegar
pudiéndome a pesar
me parece desatino
o el ser de un enorme piojo
el buen Rodrigo a Inés mía
y pregúntale por su
Dios por acá se ofrece
parta y con mi dese
por eso tengo abriles
a quien se los agradezca
Llegó ante del pedido
no señor si eres mi rudo
o miedo mi endo del golpe
pues por ser bravo en mí
no sé aliento o el aire
y pienso que ha de estar
como loco envainar
lo en una de sus neblí
pues fritos en amores
sin retóricos colores
todo decir ha dire
y muerta la desfore
por que te dé de flores
un galán que no declara
cada musa, más decir
como rosa en abril
teniendo a un sumo desprecio
y aunque a ninguna ofenda
te por lo luca ubición
pues es mucho fe
en los totales guindados
atendiendo gozadas
de amor aquel genio bárbaro
ahora bien do con migo
desdichado mi criado
y pareces despistado
con que al arbitrio le obligo.
y aun de mi bien testigo
que a Inés he de buscar
pudiendo mi dolor
dar varias nuevas
que al alma ausente la llora
pues metro a colgar
una blanca, ya pague
a mi señor con justo
y por mi mano le puso
valiente para que
como el bello neblí
alcanza ligero el pino
y pues a la más alta altiva
yo beso la mano
de un juez tan soberano
de vuestra a su desmayo
brava se ha puesto
con mi agravio doblón
que en todo caso hay
yerro y remiendo mate,
pues los finos amates
lo guardan por su dama
a brindis en su llama
pues a su poeta en mudo
pliego pica como que lo
y a millares lo derrama
Entran
vamos a prisio luego
que por ser laberinto ahora
volaran si gusta
al gusto de mi señor
de por Dios el rumor
ahora de haber ofendido
que parece de cuitado
y presto da el dinero
con que ha de salir en ligero
qué mas bondad o
justa le alboroza a
809
134
+
le arranqué un cintillo de veras
que me granjeen los gritos
viendo a don Ramón la presea
pues dijo que estaba en su casa
que esta alhaja en mi velado
yo te la tendré guardada
para ti ídolo mío
y pues que por ti me muero
solo a ti seré doblado
Sale don Francisco de una banda y arrimado a la espada.
De mí mismo corrido
ando, a mi valor casi ofendido
pues traigo media vida
mal empleada, pues mejor perdida
estuviera ya claro
en la venganza de mi muerto hermano
¡Ay, hermano querido!
¿cómo podré estar agradecido
si hasta el pomo mi espada
no dejo de la sangre matizada
del que a la honra alevoso
te quitó la vida y mi reposo?
aunque pisando estrellas
te miro entre mis ansias y querellas
si esto no averiguado
qué me dirán que hago muchachada
parece que revienta el pecho
en venganza y amor pedazos hecho
y estando aprisionado
no sé cómo podré quedar vengado
muchas quimeras hago
y al punto determino un hado aciago
pues si sin castigalle
y un amante cosa así dejalle
se reirá riendo
y a los dos dejará luego muriendo
fijo en la pared osado
el rencuentro fiero y afamado
y se abra la puerta
que aunque amor la ha callado, me la ha abierta
disfrazado saliendo
por evitar el popular estruendo
esperándole, fiero o atrevido
pues si acaso matarle entonces puedo
ya de gozo reviento
de volver a entrar a matarle dentro
no porque el sagrado
ya me incita a este crimen vedado
y si le mato y muero
parece que no gozo lo que espero
de una justa venganza
y así procuro que en esta balanza
en una parte la venganza asida
y en otra parte aquesta inútil vida
del que se mira exento pero
envuelto de sudar el limpio acero
pues si se le escapa
para perdonalle falta capa
si matarle pudiese
cómo no podré hacer que no se viese
si no es conocido
podrá ser que me halle allí corrido
y habiendo ejecutado
el golpe que me tiene tan turbado
mudar vestido importa
pues en toda carrera larga o corta
no conoce a un hijo
pienso dar con ellos y así llego
si escapar pudiese
lo haré, y esperaré a los que viniese
Entrase, y sale García.
136
¿Queréis de nuevo engañarnos?
¿Qué se dice por ahí?
¿Trátase nada de mí?
¡Cuidado, por vida mía!
Todo el día que Francisco
la causa a la muerte dio.
Que así murmura un rato,
buscad medios a posible
que es golpe terrible
llorar un mancebo.
Por eso se desmaya,
parece que duele masiado;
siente en sí aquesa pena,
lo cierto es que no pusiera
la acción para el desdichado.
Porque si él estuviera viudo,
no me la dijera a mí,
que por envidia vivía,
me el corbata a la higada,
me pusiera en tabla lanca,
la vida que muerta.
¡Dios que me muera ahogada!
Que así a nosotros precia.
Yo digo que es bobería
meter todos cuchillada,
la muerte que él arrastrada.
A los, a mí me parece,
que a mi juicio se ofrece,
que se puede en un brebaje
dejando a descuidar,
que cada un a la astucia...
No sé yo qué de así
estase en este apulsar,
pues saben que el lugar
se ponga a divertir,
no dice que es así reír,
ni salir donde la gente,
pues que todo lo siente.
Si la honra, no el valor.
Dice que aquel murmurador
lo que quisiere presmiente.
Porque la metió en la calle
luego a dar...
Pues por aquesta cruz
que así la tengo en la mano,
que he de vengar a mi hermano
o el insolente acabe;
que si aquesto no es capaz,
el mundo he de conocer
que se ha sabido querer;
y si le vengo atrevido,
cobrará el honor perdido,
pues no puedo padecer.
Vase.
Sale doña Juana.
Si libre me miraba
o si preso dentro de mí,
si les temo a lidi aquellos
mi animosa defención.
Si el pecho día de ver amado
por esta capolasi,
a encadenar prisiones,
se vuelva por otro fin.
Y daca, saca tu espada,
que del filo sutil
cortadas garras del cielo,
¿qué me quieres a mí decir?
Yo no le temo ni ofende,
dándome la vida allí;
mi pavor no abrasa,
si tú misma me di...
Al amor, tirano ciego,
rapaz cobarde, ruin,
que tú tomas atrevimiento...
137
812
Irte a engañar pues
que no le trates entre mujeres;
confiado como ansí,
anjéndome tropezar
cada instante en el tapiz.
Pasa de mí, libradme,
que en la subenid arril
mi madera de las flores
cada momento medí.
Dile en todo mi anhelo
pudo así mi presunción
lo que asisto en tu pasión
le pidieras de reír.
Que pues es tu brío tan meta,
que al asalto de su bebe,
si no es amor, no te celos,
por que me des a vivir.
Salen Rodrigo y Leonor.
Tenga en sí, señora mía,
por mi amado menor,
a este omil de enfadar,
que el engaño de alejandrino...
Quien debe a tu agrio
arrancándome de ti,
que así se asemeja a mí,
si mal vengas alevoriado;
di con bre go adorado
desdichado este gorbio.
Dices vas a matar,
yo no entiendo pues a ti,
si claro ahora te ve
la muerta por el arcabuz,
que pues un su amartell
para que se quita la vida,
pues cada uno sepulta
entre gestos y bofes.
De tener de mil lazos
que el apetito escita,
eres galán caballero,
y valiente como acá;
y en el conocer asid
verle nada ni espero,
cerrada tú y el duelo
no siendola vez primera,
cada cual presunivera
cabiéndodes juez llores;
que a quien el golfo de amores,
no he de ver de esta manera
gastos es fuerza en borrascos,
y falta bien quereros,
que arrastrarán tus queros;
si no solo una durarás,
y porque pueda envidiaros,
dame mi amor atrevido,
le he de traer perdido,
enseñado a lo que amarás.
Llega doña Ana a apretar.
A los que asomarse a la vida
Que podéis en esta sazón,
oh Rodrigo asomo ciego,
y a perden en buen arrimo
todo mi gusto y honor;
dejilde el abulto, señor,
que aquí en rusia mi quiere,
y hasta acabo he de perecer
la muerte que por mí dio;
que después le daré yo
todo lo que me pidiere,
es Lorenzo el debajo
de coyunda de marido;
ale firme la he debido
por premia de este trabajo,
y esto así correrá a tajo.
138
8V
entre gallardos laureles
sirviéndole de dosel,
adonde los ruiseñores
retreten nuestros amores
con los picos como apeles.
Desde que se representó
que ofendió a mi honor,
quedó don Juan, Prado
quedó diligente,
que, como a aquel delincuente,
se le dio o atrevido,
aunque no fue conocido,
pues a los indicios tales
que en pocos y reales
está todo prevenido.
Vase.
Sale don Francisco con ferreruelo de embozo, espada y daga.
Fortuna, ahora de ver
lo mucho que tengo en ti,
que a mi hermano perdí
por mi piedad, a suceder
lo que llegó a descender
al tímido, que al honrado
que de puro apretado
si no parezco de día,
no es solo melancolía,
sino un recelo de cuidado.
De mi mismo, el fiero crudo
horror de mi aleve,
el que en oculta nieve
deja ser la perdida,
no que si le he herido
su muerte no me pesa,
que mi vida no recela,
pues que quedando yo, y mi hermana,
sin duda con lozana
crece esta necia locura
por que no pueda curar
lo que el médico me dio.
Llegue yo al prado, y no
le tengo allí de matar.
Fui retirado, lugar
hay, a mi casa me recojo,
aquí me quiero meter
por estas fundas los pasos.
Sale un rebozado, y un matador.
Don Juan de Esquivel, pues es
que pudiese conocer
uno. Saltemos a este tablado,
lleguemos, y veréis que a solas
cae el matador.
Parece que las vueltas
pues disteis este tropel,
más un ruido que asombra.
Dice que es libre el decir.
Perros, que me hacéis reír,
pues no tropezará doquiera
del honor la escalera,
la obligación y subir
mucho puede y al saber
pues al más cuerdo, y enano
mutasteis con villano,
siendo o munda traidor.
Si no teméis valor,
a veros cara a cara,
españoles, retiraos,
en las faldas del escudo
con amorosas halagüeñas.
Te sentarán en el lodo.
Saca don Francisco su espada y daga, y tira un gran tajo.
Que a todo peleo
y a mi sin reparar,
el gatillo le corté,
y si luego le maté,
es solo la culpa, tiemblo
pues todo al fin demuelo,
entre intimas espadas.
Dándonos mil cuchilladas,
siempre riñendo me asombro,
cuidado con Dios, que a la pura
me quiero un poco salir,
vale y me va a la diestra.
Cae muerto el rebozado, y sale saltando el otro al tablado.
Muerto, primero
a quien he de morir,
indómita bestia, fiera,
murió al fin, que esto creyera.
Sale y dícenle todos.
¿Quién es este hombre, mató?
Yo, por que mi lo ejecutó
por esta venganza, aquí.
Solo me tocaba a mí
y así digo que lo ignoró.
Si más se ha de decir,
viendo a vuestras presencias,
nobles y justicias,
llegue o a morir
pues no se puede sufrir.
A aquel sembrador,
todos le tened mirado,
aún mi la justicia ha dado
que le ha de ser imitado.
De la espalda os he cogido.
Todos.
Aqueste espadar, y id.
A España la he de decir,
por el valor medio,
que me ha de oír Madrid,
si al pitote de david
cortado le han la cabeza,
por blasfema y ruda,
colgado en el templo y asido.
A mí, me sirve de alivio
ver la ponga en mi cabeza,
esta a de ser el laurel
glorioso de aquestas armas,
que tocada por espaldas
a mi dedo el mar, por el
fiel de los testigos fiel
y hallando en la sangrentada
la muerte de tan honrada
del hermano y mi fuerte
pues que, en triste lance fuerte,
la venganza es muy honrada.
Salen todos los de la comedia.
No me dejéis, todos ya,
que nadie le ha de ofender,
que así honrado proceder
ese pregón se da,
que a todo el mundo está
victoreando a la puerta,
por que, a la fama despierta,
que está en esta ocasión,
dice que su corazón
lo cuenta todo, alerta.
Entra un alcalde de corte, y alguaciles y la justicia.
Tómadme las armas a este.
A vosotros dos, a quien
solos a los de la tierra
y a otras muchas que me encierra
como sois caballero,
que me las guardéis espero.
Pues que las toca, a vuestro lado
pues que se tiene a buen recado,
guardadlas con más esmero.
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Entra Ana la bandolera, con un papel que lo da al alcalde, tómalo, bésalo y ábrelo, y lee.
"A don Francisco soltad,
alcalde, las puertas fuera,
que, en su espada y resistencia,
os ha dado libertad,
y a mí, de mi Majestad,
una carga bien pesada.
Y del corte de su espada
quedé yo de él obligado,
porque me ha desempeñado
con una acción tan honrada.
Yo el Rey."
A tus bienes podéis ir,
porque, suelto y libertado,
mil años, señor, viváis,
para que os pueda servir.
Y don Pedro os podéis ir,
con doña Juana, su esposa.
En aquella acción forzosa,
el alma y la vida os doy.
Y a doña Ana el ruego hoy,
como a un tan valeroso.
Y tú como mono gracioso,
con libertad estás.
Sí, Rodrigo, que no hay más
que pedir a las mujeres.
Francisco a mí me prefiere
a tantos.
Pues yo te debo
ahora el honor que hubo.
Perdonad si os ha cansado
El hermano vengado,
y valiente Barrionuevo.