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のデジタルテキスト Los tres mayores imperios: el cielo, el mar y el abismo

公開日: 2026年8月22日

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los tres mayores imperios: el cielo, el mar y el abismo. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/los-tres-mayores-imperios-el-cielo-el-mar-y-el-abismo.

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LOS TRES MAYORES IMPERIOS: EL CIELO, EL MAR Y EL ABISMO

Pag. 10

Los tres mayores imperios: el cielo, el mar y el abismo

Interlocutores: Júpiter; Neptuno; Plutón; Saturno; Titán; Jápeto; Curetes; Nereidas; Opis; Juno; Amaltea; Anfitrite; Furias; Gigantes; Soldados de Jápeto; Soldados de Saturno; Curete; Zamudio; Brontes; Pastores; Cíclopes; Vientos; Delfín; Ninfas; Venus.

Jornada primera

Pag. 11

Jornada primera. Córrase una hermosa mutación de selva florida; y salieron por diferentes partes cantando y bailando en trajes de pastores: Júpiter con los curetes, Juno, Plutón con los cíclopes, y Amaltea, Neptuno con los pastores.

Coro de Júpiter

Gocemos del día,

juventud lozana.

Coro de Plutón

No espere a mañana

jamás la alegría.

Coro de Neptuno

Pues que nos le envía

deidad soberana.

Los tres coros

Gocemos del día,

juventud lozana.

No espere a mañana

jamás la alegría.

Pues que nos le envía

deidad soberana.

Gocemos del día,

juventud lozana.

Bailaron mientras esta repetición.

Júpiter (canta)

Hermosísima Amaltea,

a quien desea,

mi pecho rendido,

el aliento ofrezco,

que tuyo ha sido,

pues cifra temprana

tu vida la mía.

Su coro

Gocemos del día,

juventud lozana.

Bailete.

Plutón (canta)

Cíclopes míos famosos,

que valerosos,

en el gran Dicteo,

solo mi educación es vuestro empleo,

diga cada día

vuestra voz ufana.

Su coro

No espere a mañana

jamás la alegría.

Baile.

Neptuno (canta)

Juno, celestial belleza,

en quien empieza

mi edad floreciente

a tributarte culto reverente,

pues del día gana tu luz la risa.

Su coro

Pues que nos le envía

deidad soberana.

Bailan.

Los tres coros

Gocemos del día, juventud lozana.

Amaltea (canta)

Júpiter joven hermoso.

Cíclope primero

Plutón brioso.

Juno (canta)

Neptuno valiente.

Los tres

que borrando al olvido lo inclemente,

huís la inhumana paternal porfía.

Todos

Gocemos del día, juventud lozana, etc.

Éntranse todos bailando y cantando. Voces dentro y sale Curete.

Voces

¡Al monte, a la selva, al llano!

Curete

Antes que suelten el seso

de la común gritería,

(diciendo a un tiempo confuso

de esta parte los otros,

de aquesta parte los unos).

Pag. 12

Uno

¡Ataja!

Otro

¡Por la ladera!

Opis (dentro)

¡Yo sola lograré el triunfo!

Zamudio (dentro)

¡Amaina, amaina la vela!

Curete

Buscar a mi amo procuro,

no sea, que con aquesto,

venga el carrañón Saturno,

papa muchachos, caribe,

achupa chiquillos, brusco,

pues no hay en toda esta isla

de Creta (palacio suyo,

o corte fijada en medio

de los ámbitos del mundo)

niño de quien no sea el coco,

hombre de quien no sea el susto;

tanto, que aunque yo Curete

soy (que solo atiendo, y cuido

con los juglares curetes

que a Júpiter damos culto)

de divertirle con juegos,

zumbas, y bailes tumultuosos,

que siempre ha habido el oído,

desde el día que le hubo,

en oyéndole pisar

por estos montes incultos,

teme Júpiter, Plutón

tiembla, tirita Neptuno,

y cíclopes, y pastores,

y curetes todos juntos,

siendo Juno, y Amaltea

quien este miedo profundo

nos infunden, sin darme

razón de que sea susto,

que Saturno es muy amigo

de comer muchachos crudos.

Pero ¿a quién le cuento yo

estas lástimas? Si alguno

me viera manotear,

y hablar tanto tiempo a bulto,

conmigo mismo, sin duda

me diera digno atributo

de loco; mas discreción

que es en este tiempo, juzgo

decirme a mí mismo aquello

que quiero que entiendan muchos.

Se corrió el foro, y descubrió el mar y en él un barco en que viene Zamudio.

Zamudeo

Acosta, acosta a la orilla.

Voz (dentro)

¡Al valle, al valle profundo!

Curete

Mas de un pequeño bajel

nueva invención de Neptuno,

(que desde niño del mar

siempre ha sido fiel alumno)

un hombre salta a la orilla.

Sale Brontes.

Brontes

Hacia aquí el rumor escucho.

Sale Zamudio del mar.

Zamudeo

Beso la mano a la arena. ¡Curete!

Curete

¡Brontes! ¡Zamudio!

Los tres

Amigo.

Abrázanse.

Curete

¿De dónde bueno?

Zamudeo

Yo de donde malo y mucho

dije que vengo.

Brontes

¿Pues cómo?

Pag. 13

Zamudeo

Como desde el mismo punto

que acabó de fabricar

aquella artesa Neptuno,

que de ser en el mar tumba,

cada instante estuvo a un tumbo,

y desde el momento mismo

que me hizo entrar con algunos

en ella para probar

lo que sufre, o lo que sufro,

pasándome de pastor

a marinero, que el chulo

debe de pensar que aquella

es tan manso bruto mío;

nos sopló de tan buen aire

el viento, que en dos columpios,

tantas nubes en los ojos

tuvimos, que en un minuto,

solo mar, y cielo hacían

ver estrellas, y profundos;

pero un viejo conjeturando

nuestros ahogos futuros,

dijo: Yo entiendo la crónica,

de quien fue inventor Saturno,

aquella que venden ciegos,

y usan los que no ven mucho

(la astrología) y apenas

se vistió el cielo de luto,

(dejándole hecho una capa

el planeta boquirrubio)

mirándole prosiguió;

amigos dejad el susto,

que cerca tenemos tierra,

y a ella nos conduce el flujo

del mar, que ahora comienza;

y agarrando un tronco duro,

que al caballito de palo

es espuela, y freno junto;

(siguiendo al cielo el camino,

y tomando al mar el rumbo)

al monte Atlante nos lleva,

en tiempo tan oportuno,

que era cuando aquella estrella,

(que es de la aurora preludio)

salía de la espuma,

sufriendo el suave yugo

su carro (que una concha

formaba por veneras, en cuyo

seno estaba) dos palomas,

con recíprocos arrullos;

la cual (me dijo una ninfa,

de las que hablar suelen mucho)

se había formado (el día

que dio la muerte Saturno

a su padre el cielo) de

el caliente humor purpúreo

de sus injustas heridas,

que al mar colorado puso,

mezclándose con la blanca

espuma, que allí produjo,

en frutos a quien las palomas

en bien alternado curso,

Pag. 14

Zamudeo

dieron calor, y sacaron

esta estrella, o ninfa al mundo,

que diz que se llama Venus.

Curete

¡Qué bravo embuste, Zamudio!

Zamudeo

Yo por fábula lo supe,

pero vuelvo a mi discurso.

Llegamos al monte, pues,

(que apretando lo robusto,

tener a cuestas el cielo

diz que no le pesa mucho)

desembarcamos en él,

y dejando bien seguro

el bajel, a poco trecho

hermosa tropa descubro

de ninfas, entre las cuales

una estatua, pero mudo,

mejor que yo lo dirá

el matizado dibujo

de su retrato, que Venus

para mi amo Neptuno

me entregó, cuando al volvernos

la encontramos, pues a hurtos;

apenas de bastimento

el batel se llenó, y bandullo,

huimos la escarapela,

que Nereo y Doris juntos,

(padres de Anfitrite, que es

del retrato el bello asunto)

por la osadía de entrar

en el monte como a vulgos,

molernos mandaron luego,

pero Anfitrite nos tuvo

tanta lástima, que dando

este aviso nos condujo

al batel, donde ya Dora

dos mil regalos nos puso;

aquesta es mi historia, y aunque

piensen, que es fábula muchos.

Curete

No, ¿nos dirás qué es retrato?

Zamudeo

Un parlero rostro mudo,

una voz muerta y viva,

un enigma os digo, y burlo;

¿Y no es razón que alguna ninfa

invento, como otro pudo

inventarla, y más teniendo

para ello poder infuso.

Brontes

¿Veámosle?

Zamudeo

Aqueso no.

Brontes

Pues al parecer, yo me hurto

aquí de Plutón a fin

de saber quién el inculto

bosque fatiga, y daré

que es la reina Opis, a Juno,

y a Amaltea he de avisar.

Curete

Pues váyase cada uno

a buscar a su amo, y diga

que nos llaman allá juntos.

Ellos y voces (dentro)

¡Al monte, al valle, a la selva!

Voz

Ya cayó en la red el bruto.

Salió Opis sola de cazadora, a lo romano.

Opis

Apartada de mi gente,

Pag. 15

Opis

mientras aplauden su triunfo,

en aqueste siempre ameno

florido valle fecundo,

retiro señalado, donde

(cuando tiempo, al tiempo hurto)

hallo tres amadas prendas,

que como pródigos busco;

a Amaltea, y Juno aguarde,

que el venatorio tumulto

ya habrá dado a sus oídos

de mi venida el anuncio.

y mientras llegan, oh tú,

bello formidable bruto,

(que siendo espejo del cielo,

amenaza eres del mundo),

mis tristes sollozos acallen los tuyos,

sea a tus bramidos mi suspiro arrullo.

Opis infeliz reina,

(triste esposa de Saturno)

te hable, admira lo que soy,

y sentirás lo que sufro.

qué importa [ilegible] por lo regio y lo augusto,

se toquen los rayos los más altos muros.

Descubrióse por el horizonte del mar una concha de nácar, en que venía Venus hasta la orilla, mientras el ocho, acompañada de cuatro nereidas, sobre delfines, y caracoles marinos.

El ocho

De los cóncavos huecos,

palacios húmedos,

sale la bella hija del cielo Venus,

(que la labró la cuna de su sepulcro)

a escuchar tus lamentos,

a oír tus acentos,

desde el purpúreo

sonroseado nácar, que la produjo.

Salió Venus de la concha al teatro.

Venus (canta)

Opis singular,

belleza gentil,

y al viento sutil

no imprima en el mar.

Bien puedes fiar de mí tu pesar.

Oye, que salí

la primera vez

de la agua tez,

que me dio el vivir,

no quieras morir si puedes decir.

Quizá podrá hallar

si escucho tu voz

a tu pena atroz,

remedio que dar,

bien puedes fiar de mí tu pesar;

pues a aliviarte solo consuelo huyo.

El ocho

De los cóncavos huecos, palacios húmedos,

sale la bella hija del cielo Venus,

que la labró la cuna de su sepulcro.

Opis

Hermosísimas nereidas,

bella deidad que produjo

el conchado de ese nácar,

no perla, sino carbunco.

Pag. 16

Opis y el ocho

A escuchar mis lamentos,

a oír mis acentos,

desde el purpúreo

sonroseado nácar, que te produjo.

Opis

Escúchalos pues, atenta,

si a tu oído no disgusto,

con la pena de escucharlos,

sobre el rigor de ser muchos.

Opis de Saturno esposa,

ya dije, que era, y excuso

repetirte dignidades,

para contarte infortunios.

Púsose Opis el lienzo en los ojos, y mostrose Titán sin salir del bastidor.

Titán

Dividido de mi gente,

perdido el monte discurro.

Al otro lado Japeto sin salir.

Japeto

Hacia este sitio me guían

suaves acentos confusos.

Titán

Pero, ¡Opis aquí!

Japeto

¡Aquí Opis!

Titán

Con tan celestial concurso

de bellezas.

Japeto

Con tan bello

coro de hermosuras, suyo

sin duda ha sido el acento.

Titán

De aquestas ramas oculto

veré qué intentan.

Japeto

Entre estos

laureles me disimulo.

Quedáronse ocultos los dos.

Venus

Cóbrate Opis, y prosigue.

Opis

Pues atiende.

Venus

Ya te escucho.

Opis

Titán.

Titán

Cielos, ¿si me vio?

Ocúltase más.

Opis

Y Japeto.

Japeto

No discurra,

porque me han nombrado.

Ocúltase más.

Opis

Hermanos

del inclemente Saturno,

desde el infelice día,

(si acaso día se pudo,

en que falleciendo el cielo,

que timbra todo el Olimpo,

pues a manos de tres hijos

parricidas, y perjuros,

por la ambición de reinar

cometieron tal insulto)

siendo Titán, y Japeto,

los aleves, que a Saturno

acompañaron a aqueste

nunca escuchado disturbio.

Desde este, pues, día, o noche,

(repita) que los tres juntos

cogieron de su traición

el avenenado fruto.

Toda Creta fue discordias,

divisiones, muertes, hurtos,

atrocidades, violencias,

impiedades; mas qué mucho,

que en reinando la injusticia,

solo es vasallo el insulto.

Pag. 17

Opis

Por cuya causa Titán,

y Japeto, (ya aquí anudo

lo que antes a decir iba)

viendo el reino tan confuso

en Saturno (como hermano

mayor) el laurel augusto

renuncian, reconociendo

el cruel daño importuno,

que a una monarquía causa

el reinar en ella muchos.

Pero con el más enorme

pacto, más cruel, e injusto,

que blandear pudiera

el tosco oído de un bruto,

lo invencible de un peñasco,

o de un tronco lo robusto.

Pues bruto, peñasco, y tronco,

piadoso, altivo, y fecundo,

halaga, guarece, vuelve

al hijuelo que produjo,

a la sierpe que apacienta,

al tierno ramo desnudo,

y este pacto manda, (¡ay triste!)

(que en vano impiedades culpo,

pues lo que un bruto no oyera,

yo sin fallecer pronuncio)

que si acaso sujetase

Saturno su afecto al yugo,

que enlaza dos voluntades,

en un dulce estrecho nudo;

de esta unión resultase

sucesión) fueran al punto,

los hijos varones muertos,

tan en el primer minuto

de su vida, que no había

de haber para el fiero asunto

de la impiedad (fluctuante

de un singular en otro, uno

viviente, otro muriendo,

aquel florido, este mustio)

más dilación, que la muerte

entre uno, y otro sepulcro.

Aceptó el infame trato,

la ceguedad con que algunos

creen que la vida que quitan

anhelen al vivir suyo,

cometiendo el homicidio,

para aprovechar el hurto,

como le persuadiera más

la violencia que el influjo.

Además, que le admitía,

el cruel contrato Saturno

fue, más para asegurarse

así, el ambicioso triunfo,

que no a Titán, ni a Japeto,

pues un día el cruel anuncio

del ambiguo dios Nereo,

(que en sus piélagos profundos

habita) escuchó, en el cual

le pronosticó temido,

que un hijo, había de quitarle

reino, y vida, y no fue mucho

que Saturno le creyera,

Pag. 18

Opis

Fue el ejemplar impío

él, de que pudiera ser

su delito su verdugo.

Aquí entra, pues, el infausto

tropel de mis infortunios,

en cuya causa ven mares,

(el suspiro, o el paroxismo

en el propio llanto) anego

al mismo tiempo que enjugo;

y dejando que se ignore,

de cómo este reino ocupo,

como la sangrienta mano

admito, como el sanudo

pecho abrazo, de quien solo

no esposo, enemigo juzgo.

porque el cruelísimo pacto

tener secreto dispuso;

solo diré (si es que del labio

no le entorpezca el recurso)

en tan cruel explicación,

¡quién tuviera acentos mudos!

que apenas le di a mi reino

aquel deseado fruto,

(que él esperó como dicha,

y yo aguardé como escudo)

en un tierno bello infante,

nueva quimera del mundo,

cuando en los crueles brazos

de su padre (que rehúyo

decirlo, si pude verlo)

el que creí que era arrullo,

fue estrago, pues aplicando

al labio el pequeño bulto;

lo que se hizo para halago,

ambicioso y iracundo,

bebiendo su propia sangre

aprovechó para insulto.

Rara impiedad inaudita,

pero si es mármol tan duro

que quiera imitarla, para

asombro de los futuros

siglos, solo me consuela,

el que no ha de haber ninguno,

que por fábula no tenga

tan imperfecto trasumpto.

Hasta aquí los sentimientos

de un perdido hijo difunto

escuchaste, pues admira

los pesares, que tres juntos,

me causan vivos asombros,

de aqueste monte inculto,

que mañosamente astuta

supe indultar del impuro

hambriento apetito torpe,

de humano licor purpúreo,

y enviando (cuando en un vientre

sufriera raro consumo)

entre aquel primer adorno,

de adonde a Júpiter hurto

un pequeño recental

que Amaltea me condujo,

ninfa, de quien he fiado

Pag. 19

Opis

tenermele siempre oculto.

Y entregando al inclemente

cruel el fingido bulto,

por saciar presto la ira

no tomó al manjar el gusto.

Del mismo modo también,

al tierno joven Neptuno,

maternalmente piadosa,

de la infausta muerte indulto;

mas con una diferencia,

en que de una vez apuro,

cuánto ciega una ambición

pues cogiéndome en lo inculto

deste monte (en quien me aplico

siempre, al venatorio estudio,

fatigando su maleza)

sola, aquel mal importuno,

o doloroso accidente,

no admirado por el uso,

porque en siendo común, pierde

el prodigio, el precio suyo,

mirando, que era varón,

el infeliz parto, acudo

al piadoso engaño, y siendo

que no halló viviente bruto

que finja ser el infante,

vi una piedra, disimulo,

entre los blancos cendales,

que de mi tocado hurto.

Ya aquí entra la admiración,

que extravagante procuro,

de aquel hambriento, ambicioso,

cuyo dictamen injusto,

pues cogiendo el embrión

fiero, el troglodita bruto,

sin extrañar la dureza

del manjar un pecho duro,

creyendo más, que a un infante

de un pedernal hijo suyo,

le trasladó a sus entrañas,

mas no me espanto, pues juzgo,

que solo a su semejante,

esta vez comerse pudo;

quedó pues el tierno niño

amparado de unos juncos,

donde le pudo encontrar

su mayor hermana Juno;

con la cual y sus pastores,

de su crianza descuido.

Plutón, prodigio tercero,

(que fue mi postrero fruto)

se libró de los atroces

cruelísimos impulsos,

(que ya no repetiré

para no hacer más importuno

al oído, lo que oyes,

al labio lo que pronuncio)

también con fingido engaño,

que a la explicación encubro,

baste saber, que fue tal

la brutalidad, que pudo

enlazar a vínculos

Pag. 20

Opis

un tan nunca usado absurdo,

que se cegó la razón,

con los condenados humos

de un ambicioso reinar,

sino es, que aunque tan injusto,

tal crueldad disculpó,

reconociendo tan sumo

sacrilegio antes de ser

ruina de lo que produjo,

cerraba los ojos para

no mirar su mismo insulto,

con que solamente el tacto

era caudillo del bulto.

Estos tres amados hijos,

Júpiter, Plutón, Neptuno,

de aquestos bosques encubren

los más helados, sus lustros.

Verás, que como a sentir

tantas penas me reduzco,

habiendo dado a estas tres

vidas, nuevo ser segundo;

y la causa de sentirlas,

es, ver con altivo orgullo,

a Júpiter aspirar

a regir esos supremos

palacios, vibrando rayos

desde sus diáfanos muros.

Ver en Plutón fabricar

armas, y forjar escudos

con los Cíclopes, sus tíos.

Lidiar fieras, domar brutos,

en Neptuno, y en los mares

hollar nunca usados rumbos,

con nueva embarcación

de quien inventor le juzgo.

Y en fin reconocer ya

en todos tres, ser alumnos

de la guerra, con que temo,

(pues no puede estar oculto

el que les diga quién son.

Porque secreto entre muchos

mal conservarse pudo)

una impiedad en Saturno,

en Japeto y en Titán

un alterado tumulto,

en mí un infausto castigo,

y en ellos un triste triunfo.

Mira, pues, si con razón

ardo, me hielo, y fluctúo

en el golfo de mi llanto, y

de mi aliento cruel brío,

en la nieve del temor,

en quien tiemblo, sudo, y sufro.

Salían de los bastidores Titán y Japeto.

Titán

Pues retroceda el mal que te atormenta.

Japeto

Ni fluctúe, ni gima, arda, ni sienta

Titán

tu pecho generoso,

Japeto

tu dictamen piadoso.

Titán

Que el que lo oyó

Japeto

que aquel que pudo oírlo

Titán

sabrá callarlo.

Pag. 21

Japeto

No sabrá decirlo.

Titán

Mas con la voz inquieta del clarín.

Japeto

Pero el son de la trompeta.

Titán

Sabré explicar

Japeto

dirá con ronco acento.

Titán

mi cruel pesar.

Japeto

mi justo sentimiento.

Titán

Que para restaurar una corona,

y alegar el derecho, que me abona.

Japeto

Pues para conquistar el soberano

laurel, que tiraniza un cruel hermano.

Titán

No es circunstancia, con que el brazo airado

acusar su piedad como delito.

Japeto

Fuera mal juez en la crueldad que apruebo

tomar una clemencia por pretexto.

Titán

Solo gima el clarín.

Japeto

Hable la trompa.

Titán

La piel sutil herida, el viento rompa.

Japeto

Y diga muda pues.

Titán

Calle parlera.

Japeto

Mi cruel ira.

Titán

Mi venganza fiera.

Amagan a irse.

Opis

Titán, Japeto, hermanos,

ya que los hados quieren (inhumanos)

que los dos sabidores

seáis de mis sucesos, con rigores

no alteréis el sosiego

en que se cifra descansa.

Venus

Y si mi ruego

en algo es poderoso,

a apacible reduzga lo brioso.

Titán

Qué hermoso persuadir.

Aparte.

Japeto

Qué dulce ruego.

Aparte.

Titán

Su luz me abrasa.

Aparte.

Japeto

En su candor me anego.

Aparte.

Opis

Y si pensáis que fundo mis temores

en mirarlos en armas superiores

a tres prendas queridas,

(a quien no hurto imperios, sino vidas)

ni Plutón, ni Neptuno,

ni Júpiter, sabrán de labio alguno

su noble nacimiento,

porque nunca conspire su ardimiento,

contra el laurel, que en ambos reverencio,

sea un silencio pago a otro silencio.

Titán

Mal su desvío traza

con lo cortés paliar a la amenaza.

Japeto

Vano ha sido tu ruego,

cuando de esta beldad al dulce fuego,

mi pecho endurecido,

con dócil cera no sea convertido.

Titán

Persuadirme es en vano,

cuando de esta deidad el soberano

resplandor, que de luz el suelo baña

no convierte mi acero en débil caña.

Venus

Pues véase (nereidas) algún día

si lo que el llanto vence la armonía.

Canta

Nobles héroes generosos,

que os dais al rigor,

no tan sediciosos,

ni escandalosos,

Vivís del furor.

Nereyda a 4

Sino piadosos.

Pag. 22

Venus

Vivís del furor.

El 4

Que es más valor

Venus

Venus, deidad soberana,

pueda convencer

la saña tirana,

que blasona ufana con tanto poder.

El 4

Y no inhumana.

Venus

Con tanto poder.

El 4

Quiera vencer.

Venus

Gozad de la paz amada

el tranquilo bien,

no vibre, no la espada,

en saña afilada, su agudo desdén.

El 4

Guarde envainada.

Venus

Su agudo desdén.

El 4

Que vibrar no es bien.

Titán

¿Además del de la vista,

tenías guardado este hechizo?

Japeto

No mucho, que de sus ojos

le ha pasado a mis oídos.

Titán

¿Luego tú, Japeto, a aqueste

dulce acento te has rendido?

Japeto

¿Luego tú, Titán, postraste

a este encanto tu albedrío?

Titán

¿Qué pesar es el que encubro

tan nuevo, y tan no entendido,

que siento, que siga otro

el dictamen que yo sigo?

Aparte.

Japeto

¿Qué pena es la que padezco?

¡Qué confusamente envidio

un bien que imagino ajeno,

no siendo de otro, ni mío!

Aparte.

Japeto

Este es martirio.

Titán

Es saña.

Japeto

Es rencor.

Titán

Es ira.

Japeto

Es cólera.

Titán

Es desvarío.

Japeto

Es todo aquello, que callo.

Titán

Es todo lo que no digo.

Venus

¿Qué respondes a mi ruego?

Opis

¿Ha (por ventura) vencido

una vez en la hermosura,

más el canto, que el suspiro?

Titán

Qué diré, que si piadoso,

me muestro, a Japeto imito.

Aparte.

Japeto

Que haré, que si reportado

me constituyo, a Titán sigo.

Aparte.

Titán

Es su designio mi pena.

Japeto

Es mi pena su designio.

Titán

Pues en esto me resuelvo.

Japeto

Solo a esto me determino.

Titán

Mas en riesgos de grosero

peligrará, quien ha visto

que vuestro precepto puede

tanto como vuestro hechizo.

Y así será la respuesta

que yo daros determino,

que ni a perturbar quietudes,

ni a alterar reinos aspiro.

Solo intenté de los hados,

contrastar los vaticinios,

pues si cautos predicen,

Pag. 23

Titán

que ha de dar a un tiempo mismo

un hijo suyo a Saturno

muerte, quitándole altivo

el reino, cobrando yo

sin violencia lo que es mío

la vida a Saturno doy,

cuando yo el reino le quito,

si le restauro, de Venus

será corto desperdicio.

Aparte desde «si le restauro». Cada rótulo aparte se conserva como límite editorial.

Japeto

Cuánto más asegurado

le tendrá en nuestro dominio

que en el suyo, sin la altiva

amenaza del peligro;

si le conquisto, de Venus

será humilde sacrificio.

Y así volviendo otra vez

a que el metal retorcido

promulgue en el vago viento,

no amenazas, sino avisos,

ya a saber si Saturno

se resuelve a los partidos

decentes, que propone el intento.

Aparte desde «si le conquisto» hasta «sacrificio».

Titán

Yo iré a lo mismo.

Japeto

Sin que temas

Titán

sin que piense

Japeto

yo tu furor.

Titán

Yo tu brío.

Japeto

Por la venerada Venus.

Titán

Por el sacro lago Estigio,

Japeto

que no sabrá de mí labio,

Titán

que no pronunciará el mío.

Japeto

Que fue tu piedad tu culpa.

Titán

Que es su riesgo su delito.

Vanse.

Opis

Ay hermosísima Venus,

poco asegurada fío,

en que pueda en la ambición

caber cortesano estilo.

Y más cuando al inclemente

dictamen endurecido

de Saturno, vendría a ser

agravio cualquier partido,

que le pida su diadema

un ensangrentado filo.

Venus

Pues Opis divina, ya

llegó el tiempo en que es preciso

que quites a tu silencio

los mal remachados grillos.

Sepan tus hijos quién son,

aflojen su orgullo altivo.

Opis

Bien dices, bellas Nereydas,

por entre el verde distrito

surquen los campos de flores,

vuestros ecos atractivos.

Nereyda

Del laberinto en quien.

Canta.

Dentro a 4

Quien.

Eco a 4

Quien.

Nereyda

Vive un lucero, una perla, una llama.

Dentro

Llama.

Eco

Llama.

Dentro

¿Quién llama?

Eco

¿Quién llama?

Pag. 24

Nereyda

Dos piedades, que oís, en el

Dentro

En el.

Eco

En el.

Nereyda

No es bien que el rigor embosque.

Dentro

Bosque.

Eco

Bosque.

Dentro

En el bosque.

Eco

En el bosque.

Nereyda

No temáis pena cruel.

Dentro

¿Quién llama en el bosque?

Eco

¿Quién llama en el bosque?

Nereyda

Venid presurosos, volad, y corred.

Dentro

Corred.

Eco

Corred.

Salieron cantando las mismas tropas en la conformidad que empezaron la comedia.

Coro de Júpiter

¿Quién a un lucero llama?

Coro de Neptuno

¿Quién a una perla aclama?

Coro de Plutón

¿Quién a una llama inflama?

Todos

Sin saber primero

Plutón

que es solo Plutón la llama.

Neptuno

Neptuno solo la perla.

Júpiter

Júpiter el lucero.

Opis

Yo, que declararos quiero,

en este frondoso sitio

donde repetidas veces

a buscaros he venido,

que si sois llama, lucero,

y perla, será preciso,

que de luz, ondas, llamas,

de cielos, mares y abismos

os valgáis, en la invasión,

que os usurpa su dominio.

Ya es tiempo, hermosa Amaltea,

ya amada Juno es preciso,

que rompa nuestro silencio

la clausura del sigilo.

Fuertes Cíclopes valientes,

Curetes entretenidos,

cándidos, rudos pastores,

los tres jóvenes que han sido,

de vuestro amante cuidado,

tan finamente asistidos,

hijos del grande Saturno

son, que padre compasivo,

por no quebrantar un pacto,

aquí los tuvo escondidos,

fingiendo en crueles acciones,

increíbles homicidios.

Para animar su valor

a aquestas piedades finjo

en Saturno, y para que

no sea rencor el artificio,

que aunque de un padre se vean

los hijos más ofendidos,

no hay contra un padre razón,

que bien dijo, quien lo dijo.

Titán, y Japeto hermanos

de Saturno, si han sabido,

que a pesar de su ambición

vive el dicho impío.

Aparte marcado desde Para animar su valor hasta que bien dudo, que en lo dijo; se conserva como nota estructural sin convertirlo en verso.

Pag. 25

Opis

y irritando su valor,

contra vuestro padre unidos

intentan tiranizar

en un cetro tres dominios.

Pues vuestros tres esfuerzos,

contra tiranos motivos,

a cuyo fin que os valgáis

segunda vez os repito:

de los rayos de la esfera,

del mar en crueles vínculos,

de las furias del averno,

ya que vuestro genio ha sido,

del uno cielos, de otro mares,

y de otro lóbregos sitios.

Júpiter

¿Qué es lo que he escuchado?

Neptuno

¿Es verdad lo que oigo?

Plutón

¿Qué he oído?

Curetes

¿Qué decía yo bien, que están

nuestros amos [ilegible] ?

Juno

Ops, reina soberana,

que os viene a dar este aviso,

es la bella aurora que

nuestra luz ha producido.

Júpiter

Hermosa fragante llama.

Neptuno

Que fecunda a vuestro descuido.

Plutón

En las flores el matiz.

Juno

Quedándose con el mismo.

Plutón

Arda Creta a mis incendios.

Júpiter

Tiemble el Dicteo a mi brío.

Neptuno

Gima el mar a mis impulsos.

Júpiter

Ea, Curetes amigos,

de las armas inventores,

contraponed el bullicio

de festivos pasatiempos

en bélicos ejercicios,

porque tal vez pueda ser

lo belicoso festivo.

Plutón

Vosotros, Cíclopes nobles,

del cielo y la tierra hijos:

edificad altas torres,

labrad fuertes edificios,

asilo de los triunfantes,

opresión de los vencidos.

Vaya en concertado son

de los pesados martillos,

labrad armas, forjad rayos,

defensivas y ofensivos.

Neptuno

Dejad los incultos valles

y los albergues pajizos,

también valientes zagales,

y dejando en sus apriscos

los ganados, del cayado,

el golpe, el susto del silbo,

de mis incultas campañas,

surcad los salados vidrios,

siendo en la nueva invención

de movibles edificios,

aquí el buque, timón,

el cayado, el silbo aviso.

Cuando inflamando los vientos

el bien amarrado lino,

registremos de los mares

los nunca hollados caminos.

Pag. 26

Amaltea

Ea, asombros de estos valles.

Juno

Ea, jóvenes invictos.

Curete

Prosigue, Ops, que aquí encaja

lindamente [ilegible] .

Opis

No dilatéis la defensa de vuestro padre.

Júpiter

A esa aspiro.

Plutón

Esa intento.

Neptuno

Esa procuro,

y más si mi brazo animo

con la celestial belleza

que en ese retrato miro

de la divina Anfitrite,

que a tu piedad he debido.

Hermosa deidad de Venus.

Júpiter

A cuyo intento suspiro.

Neptuno

En cuya busca penetro.

Plutón

A cuyo fin examino.

Júpiter

La azul esfera.

Neptuno

Los mares.

Plutón

Yo los profundos abismos.

Voló Júpiter al cielo, Neptuno al mar, y Plutón se hundió por la boca de una gruta.

Opis

Hermosa Venus, ¿qué nuevo

portento es este que admiro?

Venus

Efecto es de la imperiosa

divinidad de tu hijo.

Quédate, Ops soberana,

que yo piadosa me obligo

a darles tres hermosuras,

cuando en sus reinos unidos

reinen todos tres.

Opis

¡Oh Venus, cuánto le debo a tu auxilio!

Volvióse Venus en la concha que vino, dando la vuelta al foro.

Curete

Pues en la concha del mar,

que muchos peces no han visto.

Zamudeo

Esta es aquella que os dije

en aquel parlamento,

Opis

Hermosa Juno, Amaltea, a Creta.

Las dos

Ya te seguimos.

Vanse.

Cíclopes

Y nosotros a Plutón.

Vanse por la gruta.

Pastores

Nosotros en su navío

seguiremos a Neptuno.

Vanse.

Curete

Pues ya todos han seguido

a sus amos, y no es fácil

el poder seguir yo al mío,

ni vosotros porque al cielo

es más difícil el camino,

que no al infierno ni al mar.

En el pequeño distrito

que puede haber desde este

tiempo, al tiempo en que atrevidos

a emprender otra jornada,

parezcan los tres chiquillos,

ha de servir de intermedio

nuestro zamudítico estilo,

pues dioses juglares somos,

que es lástima (pues dar quiero

el cuento aquesta ocasión)

que le quebremos el hilo,

y no sin causa, porque

servirá este regocijo,

Pag. 27

Curete

de aplaudir la nueva dicha,

en que a Júpiter invicto

nuestro amo todos miramos.

Curetes

Tu dictamen admitimos.

Curete

Pues la jornada dio fin,

dando el entremés principio.

Empezaron sin entrarse el entremés.

Jornada segunda

Pag. 31

Jornada segunda.

Corrióse una mutación de un salón regio, lleno de espejos y bufetes, sobre los cuales estaban instrumentos de astrología, matemática y agricultura; y en el foro un dosel y un trono elevado en que estaba Saturno, y salieron por diferentes partes Titán y su hermano Japeto, y soldados.

Titán

Gran padre de las deidades.

Japeto

Alto origen de los dioses.

Titán

Cuyo noble cognomento.

Japeto

Cuyo sagrado renombre.

Titán

Te dan ajenos cuidados,

a pesar de tus rigores.

Japeto

Te ennoblecen, aunque tus crueles

dictámenes te desdoren.

Titán

Porque te subiste al solio

para oírme, ¿no conoces,

que el oído, emponzoñado,

aún no escucha lo que oye.

Japeto

Desciende del eminente

asiento a escuchar mis voces,

que a un rey le hace más sublime

lo que le muestra más dócil.

Saturno

Decid, Titán y Japeto,

vuestro intento, sin que adornen

esas sofísticas quejas

a la razón de razones?

que extrañáis, que aqueste trono

me eleve, cuando conforme

vuestros hombros con atlantes

de la esfera en que me ponen,

[ilegible] a los míos

el peso de tanto móvil,

en quien no dejan de ser

afanes los esplendores,

pues dominando solos grandes

distritos de entrambos orbes,

enseñé sagrados ritos,

en estudiosas lecciones,

a mis gentes, y también

la alta ciencia, que antepone

previstos sucesos, que

se leen, y no se oyen

en esas llamas, que escriben

claras letras, mudas voces,

distribuyendo por el curso

de la magna luz en doce

meses lunares, el año,

en que cada mes se adorne

con veinte días, que prestan

reflejos a veinte noches,

gozando el curso del año

y las intercalaciones?

Pag. 32

¿No fertilicé los campos

con los fecundos primores

que encontró mi estudio, con

las no vistas invenciones

que dan a la agricultura

el estimado renombre?

Enseñando a los cretenses

su modo, porque se apoye

en mí que solo los reyes

deben ser agricultores.

Pues qué extraño profiero,

que traidoras intenciones,

me intenten a que desprecie

premios que me corresponden.

Titán

Mal a una piedad infamas.

Japet

No un noble intento perdones.

Los dos

Cuando a tu provecho aspire.

Saturno

¿De qué suerte?

Titán

Escucha.

Japet

Oye.

Titán

Ya sabes, grande Saturno.

Japet

Titán, no el tiempo malogres

con traer a la memoria

cansadas repeticiones:

lo que el gran Saturno sabe

no le acuerdes, que es mal orden

querer que el entendimiento

en memoria se transforme;

que no de una vil potencia

que no de una vil potencia

sea de ilustrar otra noble;

Titán

Hermano, que me perdones

te pido, pues te ejemplar

tu razón interpone.

Si acordar lo que sabe

es molestia, se conoce

que decirle lo que ignora,

será traición que valore

el fuero de un juramento

que a fama ciertos temores.

Y así, dejando noticias

sabidas, sin que se ignoren,

escucha, Japeto, cómo

a un mismo tiempo dispone

mi labio ostentar silencios

entre las declaraciones.

Japet

No ha de decirse así

solo, ese respecto noble;

y así alternativamente

nos expliquemos concordes,

sin que parezca que son

forzadas las altercaciones.

Titán

Bien dices; mas sea el que oiga

alternadas nuestras voces,

que solo somos en el silencio,

competidores.

Japet

La antiquísima deidad,

que en piélagos salobres

habita (el grande Nereo)

te predijo entre edad y sueños,

que un hijo tuyo te habría

Pag. 33

Japet

de despojar con baldones,

y salga de los imperios

que posees sin temores;

como si borrar pudieran

lo fatal las ambiciones.

Titán

Y habiéndose de cumplir

las siempre infalibles voces

del oráculo, es preciso

que un hijo tuyo despoje

tus sienes de la festiva

grama, que su frente adorne,

que traiciones heredadas,

ya son menos que traiciones.

Japet

Pues para que nunca llegue

de aquesta amenaza el golpe,

Pues los hados, y no yo,

el cruel contrato rompen,

de que a tu ira fallezcan

todos tus hijos varones,

porque a dos astros los vences

prudencias y no furores.

Titán

Siendo así, que sin piedad

hijos, aunque el cómo ignore

aquel repetido pacto,

solo a tus impulsos torpes,

(porque proponerte trazas,

no fue aconsejarte acciones).

Japet

Y siendo así (¡oh despecho!)

que para tenerlos no obsten

ni tus impías crueldades,

ni tus ancianos rigores,

pues siempre son infalibles

crueles ejecuciones.

Titán

Es bien que a mi mano vuelva

un cetro, que te propone

infausto triste despojo,

en las mismas posesiones.

Japet

Es bien que tu verde grama

mis nobles sienes corone,

que en ti ya son palideces,

los que en mí serán verdores.

Titán

Pero si grato no admites

mis justas proposiciones.

Japet

Mas si imprudente no abrazas

mis piedades siempre nobles,

se emplearán en violencias

los filos de las razones.

Titán

Apresurarán al hado

el movimiento del golpe.

Japet

Pues poblando la campaña,

mis formados escuadrones.

Titán

Pues asaltando la esfera

mis titanes vencedores.

Japet

Fundando inestables ciudades.

Titán

Moviendo montes y torres.

Japet

No contra tu débil brazo.

Titán

No contra tu esfuerzo inmóvil.

Japet

Contra el mar.

Titán

Contra los cielos.

Japet

Y el abismo.

Titán

Si se oponen.

Pag. 34

Japet

Si acaso unidos intentan

tu defensa a mis rigores,

serán crueles estragos,

en que abismo y mar zozobren.

Titán

Serán general asalto

de las diáfanas regiones,

poniendo para escalarlas

mil montes sobre mil montes.

Los dos

Y así teme, y así evita.

Japet

La triste amenaza.

Titán

El golpe.

Japet

¿Qué intentas?

Titán

¿Qué determinas?

Japet

¿Qué resuelves?

Titán

¿Qué respondes?

Baja del trono Saturno.

Saturno

El descender de mi

trono, sea respuesta, que os informe,

no de que quiero dejarle,

sino defenderle porque,

mal de dioses con objeciones

se conservan sus blasones.

Verdad es, que de los hados

me amenazan los rigores,

mas si son dioses infalibles

sus altas pronunciaciones.

¿Por qué pretendéis vosotros,

atrevidos y traidores,

que puedan las tiranías

más que las constelaciones?

Dudáis que mis crueles iras

serán impías y atroces

de borrar del pensamiento

vuestro, el ambición informe.

¿No sabéis, que soy el que

primero reina en el orbe,

apagando muchas luces,

por adquirir resplandores?

Pues qué amenazas son estas,

o necias proposiciones,

que pretextan la ambición

con piedades exteriores.

Arda Creta en nuevas iras,

en homicidas atroces,

en hurtos, en impiedades,

en crueles disensiones,

y veremos si sus quietos

apacibles moradores

admitir a lo discorde.

admitir a lo discorde.

Titán

Pues al arma.

Saturno

Pues al arma.

Japet

Gima el parche.

Saturno

Clame el bronce.

Titán

Y mis titanes repitan.

Japet

Y digan mis escuadrones.

Saturno

Y mis vasallos pronuncien.

Los tres

Unidamente discordes.

Todos

Arma, arma, guerra, guerra.

Éntranse sacando las espadas, y se muda el teatro en una mutación de peñascos, descubriéndose el mar por foro; y a este tiempo se

Pag. 35

Ve Júpiter en lo alto, sobre una águila, en un globo de luz, con el rayo en la mano, sonando truenos a lo lejos.

Cuatro

Júpiter baja a los senos,

vibrando su rayo audaz,

armado viene de truenos

solo para darnos paz.

Júpiter

Tiemble la tierra, del rayo forjado,

en lóbregas fraguas, y en cóncavos senos,

aturdan los truenos:

el valle, la selva, el monte, y el prado,

y todo agostado,

teman las flores, que arroje sobre ellas

la clara munición de las estrellas.

A un padre agraviado, defiende mi brío,

desde el asiento, que ya me prevengo,

supuesto, que tengo,

(juzgando lo suyo) hacerle más mío

y no porque envío

el rayo disforme, desde las esferas,

por altas son sus iras menos fieras.

El orbe registra, desde el eminente

alcázar de luces, que altivo defiendo,

desde aquí estoy viendo

la valerosa, e indómita gente,

que Titán valiente

gobierna, y Japeto altivo y osado,

y de Saturno el pueblo sosegado.

Mi hermano Neptuno, registra los mares,

acaudillando en su espuma escuadrones

de focas, tritones,

calzando de escamas ligeros talares,

pues si singulares,

su amor con su esfuerzo al brío compite,

que en el ardiente ya miro a Anfitrite.

Plutón en el reino del triste lamento,

las tres Euménides infernales furias,

que vengan injurias,

intenta, y que dejen su lóbrego asiento,

y Juno, en el viento

gobierna escuadrones de pluma ligeros.

helados Notos y dracones fieros.

Pues vientos, y mares, abismo, y cielo.

Contra escuadrones, y fuerte gigante

se visten constantes,

sean en vano traidores anhelos,

y sus desvelos.

dice Saturno, pues sobre la tierra

se escucha solamente.

Dentro

Al arma, guerra.

Júpiter

Poco me asusta el horror de este acento,

pues Júpiter, Juno, Plutón, y Neptuno

serán cada uno,

que dominando un distinto elemento,

Juno horror del viento,

Neptuno, del agua, Plutón de la tierra,

y Júpiter del fuego.

Salen los cuatro gigantes, y Titán.

Los cuatro gigantes

Al arma, guerra.

Titán

Ea titanes valientes,

ea soberbios jayantes,

Pag. 36

Titán

Dejad de ser una vez

del diáfano globo atlantes.

Los cuatro

Sirvan nuestros invencibles

esfuerzos incomparables,

si siempre de mantenerle

ahora de derribarle.

Y más cuando ya trasciende

las vagas claridades

bello joven empuñando

voraz cetro fulminante.

Titán

Júpiter sin duda es,

sino mienten sus señales

de verle vibrando rayos,

y avasallando celajes.

El joven que valeroso

Saturno, a instancias de Opis,

se nos presenta arrogante;

y así esforzad briosos

vuestro soberbio dictamen,

arrancad de las entrañas

de la fértil común madre

esos invencibles hijos

soberbios, pero inmutables.

Los cuatro

Ya te obedecemos.

Éntranse.

Júpiter

¿Cómo

mi valor sufre este ultraje?

Júpiter

Las pardas nubes su vientre rasguen,

y al contrario desplume funesta ave;

si él muere cantando, yo cantando mate.

Truenos.

Titán

Como Tifón valeroso,

como Encelado arrogante,

fuerte Fineo, Alcíneo

invencible, no arrancaís

ya ese aborto de la tierra

de sus enlazadas claves?

Tifón dentro

Ya a mi violencia le quita el centro.

Encelado dentro

Ya a mi coraje tiembla el orbe.

Fineo dentro

Y ya arrancado

sobre nuestros hombros yace el monte.

Salieron con el monte sobre los hombros.

Titán

Pues valerosos,

transferid de aquesta parte.

Mientras esta música ponen el monte en medio del teatro.

Júpiter

Giman los truenos, los vientos bramen,

y el relámpago sea para vengarme,

no del rayo aviso sí del rayo imagen.

Truenos.

Titán

Ya las esferas lamentan

roncos gemidos cobardes,

siendo esta vez sus estruendos

quejas, y no tempestades.

Ea subid, subid osados,

y desde su centro (arrogantes)

a Júpiter apresad.

Tifón

No es el Pelión bastante

(sagrado monte), a franquearnos

las verdes de los astros.

Titán

Pues el monte Osa traed,

Pag. 37

Titán

que de aquí poco distante

se mira, altivo, y frondoso,

siendo el conseguirlo fácil,

a causa del terremoto,

que por el orbe se esparce,

a cuya violencia ya

se mueve lo más constante.

Y añadiendo al Pelión,

su inmensa pesadez grave,

monte sobre monte, puesto

con aquellos cristales,

quebrarán con la erizada

cimera de sus plumajes.

Tifón y Encelado

A emprenderlo.

Alcíneo y Fineo

A conseguirlo.

Éntranse.

Titán

Pues mientras vuelven afables,

he de ver si a mis razones

Júpiter se persuade.

Sube al monte.

Júpiter

Más que la ofenden mi vista aplauden,

las torres que se fundan tan en el aire;

pues el rayo hiere en lo inexpugnable.

Titán

Ilustre atrevido joven,

(ya que están menos distantes

de tu oído mis acentos,

de tu ruina mis crueldades),

desciende del alto solio,

que en vano posees antes

que sus inaccesibles escalas

profanen mis titanes,

sino es que quieras prudente

dar a entender (no arrogante)

que esta vez al enemigo

puente de montes le parece.

Júpiter

Será la puente que forma frágil,

ruina a las avenidas de los raudales,

pues mi altura vierte ardiente desate:

desciende, desciende al valle,

antes que rayo, relámpago, y trueno,

te asuste, te ciegue, y te abrase.

Titán

Pues ya mis intentos, buenos,

dirán con sana voz.

Cuatro

Júpiter baja a los senos,

vibrando su rayo audaz,

armado viene de truenos

solo para darnos paz.

Bájase del monte.

Titán

Ay de ti, presto verás

tu ruina, pues ya constantes,

sobre sus soberbios hombros

al Osa sagrado traen

mis titanes esforzados,

bien la voz acreditasteis,

que en cada brazo cien manos,

os juzga, fuertes jayantes.

Sacaron el otro monte y le pusieron sobre el primero.

Tifeo

Arriba, amigos.

Los tres

Arriba.

Titán

Vuestro brío no desmaye,

hijos, que aquella agraviada

madre, de la divina sangre

del primer progenitor

de las supremas deidades;

Pag. 38

Titán

Enlazad con la intrincada

diadema, de verdes sauces

del Pelión las raíces,

que mal desprendidas trae

el Osa, más a disforme

monstruo de dos cuerpos hagan

tal unión (las dos soberbias

collados inexpugnables),

que han de recibir unidos

entrambos premios iguales;

el uno por lo que sufre,

y el otro por lo que alcanza.

Truenos.

Tifeo

Ya los cielos temerosos

se encogen, por no abollarse.

Titán

Pues a ellos, y no quede

celaje, sobre celaje, que conmigo.

Fineo

No nos quite el lauro, cuando bastantes

somos para conquistarla.

Subieron los cuatro.

Júpiter

¿Pensáis aleves que es fácil?

Para agora son los truenos,

y los rayos fulminantes,

bajad veloces, a la

profunda concavidad,

adonde Plutón os dé

eterna, pesada cárcel.

Tira el rayo Júpiter, y hecho fuego todo el globo en que estaba, y se hundieron los montes, y los cuatro gigantes, sonando truenos, y viéndose relámpagos.

Fineo

¡Qué horror!

Tifón

¡Qué asombro!

Encelado

¡Qué miedo!

Alcíneo

¡Qué violencia!

Se encubrieron.

Titán

¡Qué desaire!

¡Esto sufro! ¡Esto consiento!

¿Qué aguardo? ¿Que ya (qué hacen

paso al abismo los mismos

montes que le hacían antes

a la esfera) no desciendo

a vengar aqueste ultraje?

Bajó Júpiter sobre el águila a las tablas, y apeándose de ella, voló el águila, y él detuvo a Titán, y cesó la tempestad.

Júpiter

Detente, que ya que ostenta

la esfera serenidades,

puesto que en ella castigos

(pero no rencores) caben.

Quiero, que pruebes mi brío

sin que mis suavidades

ni ejerciten sus horrores,

porque ni el cielo te espante,

ni el acento te suspenda

aquí en singular combate

cuerpo a cuerpo he de vencerte.

Titán

Ahora de ti he de vengarme.

Sacaron las espadas y al empezar a reñir, salieron Curete y sus tres compañeros armados con sus mantos, y metiose a lo romano.

Curete

Entreayuda los dioses

Pag. 39

Curetes y Coribantes

Venimos con los vestidos,

que allá en las profundidades,

por vengarse de nosotros,

nos hizo un diablo de un sastre.

Los tres Curetes

Muera Titán.

Júpiter

Deteneos,

porque no ha de decir nadie

que le vencí con ventaja.

Curete

Ahora en eso no repare.

Titán

Contra todos mi valor

será defensa bastante.

Júpiter

Deteneos.

Detiene a los Curetes.

Curete

Es en vano.

Los tres Curetes

Ríndete, o muera.

Titán

Cobardes, primero será mi muerte.

Los tres Curetes

Viva Júpiter.

Júpiter

El grande

Saturno decid que viva.

Los tres Curetes

¡Viva Saturno!

Entráronse retirando a Titán, y por el otro lado salieron retirando a Saturno, Japeto y soldados.

Japeto

Que en balde

aquestas aclamaciones

son desperdicios del aire.

Rinde el acero.

Saturno

¿Qué intentas?

Admiro acción semejante,

sabiendo que aquesta nieve

con raras contrariedades

arde, y parece que hiela,

Saturno

hiela y parece que arde,

aunque han roto tus escuadras

mis ya fugitivas haces,

por cuya causa de Opis

se oyen ecos lamentables.

¡Repetid!

Opis

No huyáis, campeones,

volved, volved al combate,

que en vuestro auxilio se pueblan

ya de saetas los aires.

Fue bajando una tramoya que cogía todo el claro del teatro, estando un cielo en que venían los cuatro vientos en sus cuatro ángulos sobre unas caras, en acción de arrojar viento fingido de bocas de jaras, viendo a parar el medio de la tramoya, donde venía Juno sobre un pavón, que se movía a todas partes, moviendo la cola y alas.

Saturno

No por eso a mi valor

has vencido, y más si a darme

favor, ya los elementos

se me muestran favorables.

Japeto

¿De qué suerte?

Saturno

Cuando escuches

repetir al viento suave.

A ocho

Vuelen, vuelen las saetas

que flechan violentos

los cuatro vientos.

Primer viento

El meridional que nubes dilata,

bostea relámpagos, lluvias desata.

Segundo viento

El tramontana que fríos congela,

Pag. 40

Segundo viento

seca los campos y los frutos hiela.

Tercer viento

Pues aunque sea benigno el levante,

con negras nubes a la tierra espante.

Cuarto viento

Pues el poniente dispara los senos,

en que se oprimen con lluvias y truenos.

Los cuatro vientos

Volviendo a decir

contrarios acentos,

que suenen contentos,

vibrando altivos alados cometas.

El ocho

Vuelen, vuelen las saetas

que flechan violentos

los cuatro vientos.

Japeto

Poco temeré el desaire

de un dudoso vencimiento,

si es vuestra amenaza viento,

y vuestros acentos aire.

Juno

Pues bien temer puedes

del aire el aliento;

si lo que los metales y tambores huecos,

el uno a su impulso, el otro a su aliento,

son partos de su diáfano cuerpo.

Con iras el noto, con sañas el cierzo,

el aquilón frío, el austro violento,

harán que no goces vos el refrigerio

del céfiro manso, ni el favonio quieto.

Y pues hoy se miran en cuatro elementos,

Neptuno ser agua, Júpiter ser fuego,

Plutón ser tierra, y ser Juno ser viento,

sus rigores teme, unidos y opuestos.

Japeto

Sin duda Opis temerosa

de Titán, y de mí, a un tiempo

Japeto

se ha valido de sus hijos

a costa de su secreto;

ea, valientes soldados,

por más que repita el eco...

Dentro

Muera Titán, y Saturno viva.

Japeto

¡Qué he escuchado!

Dentro Júpiter

A ellos.

Japeto

Repetid también vosotros,

y consiga vuestro esfuerzo,

que muera Saturno.

Soldados

Muera Saturno y viva Japeto.

Salió Opis, Amaltea y ninfas de compañía.

Opis

Dejando aquella victoria,

acudamos a este riesgo;

divertidas en mirar

de Titán el vencimiento.

A darte auxiliar socorro

no hemos venido más presto.

Saturno

¿Quién a Titán ha vencido?

Opis

Tú lo sabrás a su tiempo.

Japeto

¿Qué he escuchado? Más incita

mi valor este suceso;

pues aunque Titán se rinda,

aunque huracanes el viento

congele, y aunque te valga

ese escuadrón de luceros,

a pesar de todos, yo

de ti he de triunfar.

Opis

Japeto, mira que al contrario vence

el brazo, y no el pensamiento.

Saturno

En vano tu esfuerzo animas

Pag. 41

Saturno

ríndeme luego el acero;

pues ves la desigualdad

que hay del uno al otro esfuerzo.

Japeto

Que acción semejante intentes

mucho me espanta, sabiendo

que si es tu pecho volcán

es el mío Mongibelo.

Amaltea

¿Qué aguardamos? Mueran.

Damas

Mueran.

Juno

Vientos, prevenid el ceño.

Saturno

Pues rendiraste a mi brío.

Juno

Y repitan vuestros ecos.

Japeto

Toca al arma.

Saturno

Al arma toca.

Opis

Ea, auxiliares luceros.

Dieron una batalla alternando la música de los vientos, que disparaban flechas, y las cajas y clarines.

El ocho

Vuelen, vuelen las saetas.

Primer soldado

Que me abraso.

Segundo soldado

Que me hielo.

Tercer soldado

El aire me ciega.

Todos

Al arma. Fuerza.

El ocho

Que flechan violentos.

Japeto

¡Oh, iras, y qué rigurosos

se muestran!

El ocho

Los cuatro vientos.

Opis

Prosigamos el alcance.

Saturno

A ellos, Curetes, a ellos.

Entráronse riñendo y empezó la tramoya de los vientos a subir.

Juno

Flechad vuestras iras, y seguid ligeros,

obrando el castigo en el seguimiento,

aunque aquel que huye se abrasa a sí mismo,

a esos fugitivos cobardes diciendo:

El ocho

Vuelen, vuelen las saetas,

que flechan violentos

los cuatro vientos.

Encubriose la tramoya, y apareció en el mar Neptuno sobre un delfín y Zamudio sobre un caimán.

Neptuno

Cese, cese el mar la violencia,

que es inclemencia

que quiera enojar

más el viento al mar.

Zamudeo

Acabe ya de una vez

este señor pez

en la postrer ala

de darme cala.

Neptuno

Y pues miro zozobrada

toda mi armada,

al furor violento

de un no usado viento;

Zamudeo

Y pues un caimán amigo

me trae consigo,

a ser en la calma

dos cuerpos y un alma.

Neptuno

Bese la dorada arena,

que al mar enfrena,

de Creta pisando

el terreno blando.

Salió en tierra.

Zamudeo

No será bien que la deje

Pag. 42

Zamudeo

solo le fuese,

pues pude salvarme

con encaimanarme.

Neptuno

Zamudeo amigo, no sé

por qué hoy riguroso el viento,

hecho, durmiendo sus iras,

con los cristalinos senos

tan contrario me ha mostrado,

que elevando montes crespos

de espuma, con que apagaba

las luces del firmamento,

haciendo chocar mis naves

ya en abismo, ya en luceros,

ha obligado a que las tropas

que convocaba mi esfuerzo

fugitivas se retiren

del bramido a los estruendos

a sus húmedas moradas;

y que en los cóncavos senos

mis secuaces, zozobrando,

procuren distantes puertos,

ya sobre débiles lanchas,

o mal seguros fragmentos;

agradeciendo el tomarle

yo, en cuenta al piadoso genio

con que cobra en armonía

el norte de sus ruegos,

ese ligero delfín.

No sé en fin con qué pretexto,

(vuelvo a decir) hoy se muestran

airados los cuatro vientos.

Zamudeo

Yo sí que lo sé, pues fui,

por ser dócil, el primero

a quien hizo confesar

de la tormenta el tormento;

¿no te decía yo siempre

que anduvieses, señor, muy necio

en hacer vaso para agua,

pudiendo mejor hacerlo

para vino, y que jamás

me fueses tan sin provecho?

Sin duda aqueste es castigo

de los hados, pues muy bueno

en lugar de defender

a tu padre, un bobo hecho

te has estado en el monte Atlas,

y idolatrando el portento

de hermosura de Anfitrite,

a quien su padre Nereo

ha negado por esposa,

hasta que venza tu esfuerzo

a Japeto y a Titán;

pues sabidor del secreto

le hiciste de aquesta fuerza,

juzgándote tú heredero

de los reinos de Saturno;

y cuando quisiste atento

volver con toda tu armada

acá, a armársela con queso,

sin que valerte pudiera

todo el auxilio de Venus

que en el ardiente es tu estrecha

Pag. 43

Zamudeo

en aqueste galanteo,

naves, focas y tritones,

sirenas y marineros,

como la sal en el agua

al punto se deshicieron.

Sin enlazar, que fue

de un soplo todo el suceso,

atenzome a mi caimán,

que fiel amigo del riesgo

me sacó aquí al fin de todo

a serviros por cercano.

Dentro uno

Por aquí Titán se oculta.

Dentro otro

Por esta parte Japeto se retira.

Neptuno

¡Qué he escuchado!

Salieron como huyendo por diferentes partes Titán y Japeto, y se encontraron sin reparar en Neptuno.

Titán

Aquí oculto, más que vio.

Japeto

Aquí, que miro.

Neptuno

Ocúltate, procura.

Japeto

Titán.

Titán

Japeto.

Zamudeo

¿Los conocerás?

Neptuno

¿De dónde o cómo?

Zamudeo

Pues somos hijos.

Neptuno

Escóndame lo fragoso de estos juncos.

Zamudeo

Y a mí estos.

Escondiéronse.

Titán y Japeto

¿Pues qué es esto?

Titán

Amotinarse toda la región del fuego,

fulminando contra mí

Júpiter su ardiente cetro.

Japeto

Despertar para mi agravio

el Nilo rama del viento,

siendo en favor de Saturno

yo un arpón cada bostezo.

Neptuno

Sin duda por esta causa

el mar se alteró soberbio.

Titán

Y así que a mis titanes

Júpiter arrojó al centro.

Japeto

Y pues son mis escuadrones

leves átomos del viento.

Los dos

Supuesto que fuego y aire

nos han vencido, encontremos

voluntario precipicio.

Japeto

Yo en el agua.

Titán

Yo en el centro.

Fuéronse a arrojar, y detuvo Neptuno a Japeto, y salió del centro un peñasco de fuego en que venían las tres Furias con antorchas encendidas, y en el puesto superior Plutón horrorosamente vestido a lo romano.

Neptuno

Suspende el airado impulso.

Los cuatro

Suspende, suspende.

Plutón

El impulso violento,

que no ha menester el lóbrego abismo

para su triunfo mirar tu despecho.

Plutón

Plutón soy que del lóbrego abismo

a conseguir vengo,

envidioso de un triunfo, la gloria

de un vencimiento.

Pag. 44

Las tres Furias

Y para esto

te acompañan las tres Euménides.

Furia primera

Tisífone.

Furia segunda

Megera.

Furia tercera

Y Alecto.

Plutón

Y si fuerzas ajenas me asisten

para este efecto,

aún no igualan la menor pavesa

de mis incendios.

Las tres Furias

Pero seremos

vengadoras de fieras injurias.

Furia primera

Con iras.

Furia segunda

Castigos.

Furia tercera

Tormentos.

Plutón

Los Titanes en duras prisiones

oprimidos tengo

con montañas, pues fueron los montes

su atrevimiento.

Las tres Furias

Y están sobre ellos

el Paquino, el Etna, el Peloro y el Lilibeo.

Neptuno

Cese hermano la armonía,

no ilustre al furor el eco,

que contentos horrorosos

no dejan de ser contentos.

Saturno y Júpiter, que

a sus contrarios vencieron,

pues Neptuno agora y Plutón

acaben sus vencimientos,

a Japeto y a Titán

aquí presentes tenemos,

y pues dos a dos estamos,

brazo a brazo y cuerpo a cuerpo

concluyamos de una vez

nuestro comenzado duelo.

Zamudeo

Oigan, oigan el muchacho.

Titán

Yo lo admito.

Japeto

Yo lo acepto.

Plutón

Vosotras horrendas Furias,

cuyo herrado cabello

encoge enroscado en

cada rizo un viborezno,

suspended la furia, y solo

sed tres luces que luceros

juzguen de nuestro combate

el triunfo o el rendimiento.

Zamudeo

Oiga el diablo, ¿que también

hay luces en el infierno?

Pero ¿qué hago yo aquí, que

en mi caimán caballero

no me voy a darle cuenta

a Júpiter de todo esto?

Pues donde pelea un amo

no ha de hallarse un escudero.

Huye.

Plutón y Neptuno

¿Qué respondéis, presumidos impíos?

Las tres Furias

¿Qué respondéis, fulminados impíos?

cantaremos al son de los aceros.

Sacan las espadas y pelean Neptuno y Japeto, Titán y Plutón.

Japeto y Titán

Pues a la lid.

Plutón y Neptuno

A la lid.

Titán

Aquí de mi agravio siento

Pag. 45

Titán

tomar venganza.

Japeto

¡Oh si hallara

a mis ultrajes remedio!

Neptuno

Restaurar de mi descuido

así el delito pretendo.

Plutón

Si vence a Titán mi espada,

aún más que Júpiter venzo.

Titán

Perdí el acero.

Se le cayeron las espadas.

Plutón

La espada me faltó.

Las tres Furias

Cobrad aún tiempo,

que dura más a veces furor que los esfuerzos.

Neptuno

Que así Japeto te venza.

Japeto

Valiente Titán, ¿qué es esto?

Plutón

Yo volveré por mí mismo.

Pelean.

Titán

Yo me vengaré a mí mesmo.

Neptuno

Tropecé en una laja.

Caen ambos.

Japeto

Caí también.

Las tres Furias

Alzad del suelo,

que no es falta de valor la sobra de movimiento.

Zamudeo dentro

Aquí están.

Todos

Lleguemos todos.

Salieron Saturno, Júpiter, Opis, Amaltea, Juno, Curetes, pastores, Zamadio, damas y soldados.

Júpiter

¿Quién ha vencido?

Saturno

Teneos.

¿Quién en la lid vencedor ha sido?

Las tres Furias

Nadie, pues fueron

tan conformes los triunfos, que eran los rendimientos.

En esta postrera música se hundieron las Furias.

Saturno

Ya que este segundo acaso

(mejor dijera portento)

segunda vez en mis manos

humillados os ha puesto,

Titán y Japeto, al punto

os tened por prisioneros.

Japeto y Titán

Ya es vana la resistencia

a vista de tanto esfuerzo.

Saturno

A dos torres a los dos los llevad.

Plutón

Yo si más tengo

nuevas fábricas que mis

diestros Cíclopes han hecho,

(en cuyo afán retirados han estado)

en que tenerlos seguros y divertidos,

(en sus jardines amenos

y doradas galerías),

podréis, aunque prisioneros.

Saturno

Pues allá los conducid.

Titán

Ay hermosísima Venus,

que en vano para desposo

tuyo procuraba un reino.

Japeto

Ay Venus divina, cómo

mis contrarios me vencieron,

teniendo para animar

mi valor mi pensamiento.

Soldado primero

Ea, venid.

Titán

De pesar no vivo.

Japeto

De pena muero.

Plutón

hacia la parte que boca

a Creta el apartado Egeo,

mirando al septentrión,

los edificios soberbios

se descuellan eminentes

Pag. 46

Saturno

Y dos.

Fuéronse con los dos.

Soldado

Ya te obedecemos.

Saturno

Ya que asegurada miro

por vuestro arrogante esfuerzo,

¡oh jóvenes gallardos!,

la porción de mi imperio,

razón es que sepa a quién

tan noble fineza debo.

Pues hasta ahora no he podido

de vuestro labio saberlo: ¿quién sois?

Opis

Antes que descubran

su preclaro nacimiento,

rey del orbe has de firmarte.

Zamudeo

Luego que sepa el buen viejo

que todos tres son sus hijos,

ha de saltar de contento.

Los tres

Eso intentamos los tres.

Opis

Que sobre el rústico asiento

deste pequeño peñasco

nueva posesión tomemos

de altas luces, crespos mares,

verdes selvas, vagos vientos.

Saturno

Ya el inculto trono ocupo

con mi esposa.

Siéntanse.

Júpiter

Pues el cetro de luces (que halla en la esfera

su defensa, y lucimiento)

porque mejor le gobiernes

a tu diestra mano ofrezco.

Dale el rayo.

Plutón

Yo de aquesta verde grama

tus nobles sienes rodeo,

siendo su círculo cifra

de lo que vale el imperio.

Corónale.

Neptuno

Pues los tesoros que encierra

ese undoso golfo inquieto,

te franquea este tridente

en sus líquidos [ilegible] .

Dásele.

Juno

Y de la vaga región

del aire, en rápido vuelo,

pondrá a tus plantas las aves

más nobles de su elemento.

Los cuatro cantan

Ya acordes y unidos los cuatro a un tiempo.

Juno en el aire,

Júpiter en el fuego,

Neptuno en el mar,

Plutón en el centro.

Los cuatro

Te rinden vasallaje fino y atento.

Opis

Estos tres jóvenes nobles,

que, en fe de tu violento

estrago, para que fueran

atlantes de tus imperios,

tus hijos son, que amparados

en lo inculto del Dicteo

de cíclopes, y pastores,

y curetes, encubiertos

hasta hoy habían vivido,

hasta que quien son sabiendo

les hurtasen a tus sienes

el usurpado trofeo.

El cómo de tu rigor

los indulté, lo reservo

para mejor ocasión.

Llegad, y a las plantas puestos

de vuestro padre, rendid

Pag. 47

Opis

a su mano amante obsequio,

¿en qué os detenéis dichosos?

¿Cómo no llegáis?

Saturno

¡Ay cielo!

Hados, ¿qué es lo que he escuchado?

Ya vuestra amenaza temo.

Pues me concedéis la dicha

para asegurarme el riesgo;

mas disimular es fuerza

este temeroso afecto.

Llegad, llegad a mis brazos,

que bien temí este suceso.

Júpiter

El primero yo a tus plantas

te pido la mano.

De rodillas.

Saturno

¡Fieros destinos, que en ese joven

admiro, que al verle tiemblo!

Tomad.

Júpiter

Tu modestia admiro.

Al tomarle la mano se le enciende el rayo que tenía Saturno en ella.

Saturno

Suspende el rayo violento,

hijo cruel no me mates,

apaga el voraz incendio,

¡oh ingrata, tirana Opi!

Para esto, para esto

reservaste de mi saña

este impío atrevimiento.

Huyendo de sus rigores

penetre el monte.

Vase.

Todos

¿Qué es esto, Júpiter?

Júpiter

Quiere el hado quebrantar así su ceño

y pues ya se ve cumplida

una crueldad sin un riesgo,

en su alcance vamos todos;

y más, y mil veces repito

viva Saturno, pues su hado

cruel se mira deshecho.

Opis

Que hoy a vista de una gloria

siempre remate un tormento.

Vase.

Todos

¡Viva Saturno, pues su hado

cruel se mira deshecho!

Neptuno

Plutón, ¿qué es lo que discurres deste acaso?

Plutón

Mucho temo, que en su esfera lo elevado

no le transforme en soberbio.

Vase.

Neptuno

Rasga, ligero delfín,

al mar te abate, que al viento,

que a Nereo informe deste

venturoso vencimiento.

Al delfín en que vino.

Neptuno

Y que la mano me alcance

de Anfitrite, por quien muero.

Vase.

Juno

Cuando desta vez

Creta, un caos de portentos.

Todos

¡Viva Saturno, pues su hado

cruel se mira deshecho!

Los cuatro

Sigamos la tropa.

Zamudeo

Quién les mete a ustedes en eso,

sino fuera de parar

toda esta bulla en sosiego,

disponer algún sarao,

que servir pueda a dos tiempos,

luego como diversión,

y ahora como intermedio.

Curete

A los cíclopes importa avisar

Pag. 48

Zamudeo

Yo me encomiendo

deso, pues que su residencia

en Creta está, voy por ellos.

Vase.

Curete

Pues dando fin la jornada

demos principio a un torneo.

Quédanse los cuatro curetes armados, y al son de clarines, y timbales (acordados con los instrumentos de violones, y clavicordios) salieron cuatro niños vestidos de bandoleros, sacando las chispas de pistolas, y la espada, y rodela de cada curete, y alternando clarines, y instrumentos, y al son de los clarines tira el paso y lidian con la espada, y rodela, y al son de los instrumentos danzan sin compás, alternando hasta rematar el torneo, tirándose con las pistolas a compás.

Jornada tercera

Pag. 48

Jornada tercera.

Volvióse a repetir la mutación de selva florida, viéndose su foro el mar, y salieron cantando y bailando ninfas, y Anfitrite, Venus, y sus náyades.

Cantan los ocho

Venus hermosa y Anfitrite bella,

a aqueste ameno florido pensil,

vienen prestando a las flores que pisan

pompa fragante y alegre matiz.

Coro primero

Aves cantad.

Coro segundo

Flores creced.

Los ocho

Fuentes reíd.

Venus canta

Término a Anfitrite, con quien cifra

el atlante sus tesoros así.

Coro primero a cuatro

Oí sí, que en tus olas del azul zafir.

Venus

Y hasta ayer la espuma vi

con un suspirar, y con un gemir.

Coro segundo

Ahí,

y a Neptuno el verso quedar, y sentir.

Venus

A comprehender vitorias, que ha de conseguir

que de ellas se vista el amante así.

Coro primero

Le vi,

ir surcando mares de llanto sutil.

Venus

Pero así que pudo tus [ilegible] sentir,

la pena crecer, al disminuir.

Coro segundo

Que en fin

hacía a tus ojos no ver y sentir.

Venus

Cuando enfureciendo el mar la cerviz,

lo que sabio tiene bajaba rendí.

Coro primero

Al fin

tu ver un desmayo, y un suspiro oí.

Venus

Mas pues elevar pueden, no abatir

a Neptuno tronos que le han de aplaudir.

Venid,

las sonoras voces ninfas, y decid.

Los ocho

Venus hermosa, etcétera.

Anfitrite

Venus, bellísimo asombro,

a quien supo producir

el mar en blancas espumas,

el cielo en rojos rubís,

desde aquel primer albor,

desde aquel primer abril,

en que empecé a amanecer,

en que empecé a vivir,

juntas habemos gozado

del tierno estado pueril;

Pag. 49

Anfitrite

Con que advirtiendo, que a una alma

[ilegible]

(nuestra voluntad, que en dos

alientos funda un vivir).

Tratemos familiarmente

de un cierto afecto, que ni

le conozco, ni le extraño,

y si quiero definir su enigma,

en vano lo intento, dime Venus que en fin

juzgo, que su explicación

la trae de nacer de ti.

Aquí atrás llegó un día,

a aqueste ameno país,

pequeño buque, trayendo

gentes de alguno confín,

y procurando informarme

de quién son, logré oír,

(en mal limados acentos

a un rústico pastoril)

Neptuno gallardo joven,

que apenas llega a cumplir

tres lustros (sabio inventor

dese ligero leño,

del mar, que con blancas alas

bate el campo de zafir)

es nuestro dueño señora,

y osaba esbozar aquí,

que él pondera tu hermosura

tu cordura, sutil

ingenio, suave voz,

arte gallardo, gentil

destreza, (yo), y pregunto:

¿qué será? Vuelvo a decir;

proseguía estas noticias

con tal afecto, que di

a la atención de escuchar

más sentido, que el oír.

Y que será no admirar luego.

Repita otra vez, y mil,

al oír, el ver, estimando,

que no me quieran mentir

ingenio, armonía, esfuerzo,

destreza, y trato gentil;

supuesto, que a pocos días

de arribar al monte vi,

bella movible ciudad,

instable ameno jardín,

en que Neptuno venía.

Pues apenas acudí

con mis padres al puerto (para

averiguar, e inquirir

tan extraña novedad)

saltar en tierra le vi,

tan airoso, que el primero

fue (con casto ósculo civil)

a quien el nuestro al labio

no supo disminuir.

Aquí entra mi majadería,

¿qué será Venus en fin?

Bien que apenas a mis padres

informó de lo que allí,

Pag. 50

Anfitrite

fue necesario (y molesto,

aquí fuera repetir)

cuando sin comunicarme,

sin haberme visto, sin

conocerme, de mi mano

aspira al logro feliz.

Declárame tú este enigma,

ya que tan necia nací,

que le supe proponer

y no le sé definir.

Venus

Si no te acuerdas de aquel día,

que en un ameno jardín

una ninfa tuya quiso

copiar al vario matiz

de las flores tu hermosura;

pues yo que atenta vi

(si estaban en tu belleza

primores para lucir).

La hermosa copia guardé,

para que viviese en mí,

y él es por quien al atlante

vino Neptuno.

Anfitrite

Pues di: ¿cómo adquirió mi retrato?

Venus

Como aquel rústico, y

simple (puesto, que te hizo

del gozar por el oír).

Después que tú le amparaste,

al volverse a su país

(en su pequeño bajel)

me pudo encontrar a mí,

y oyéndole exagerar

a tu hermosura, y decir,

cómo pintaré a Neptuno

esta belleza, que vi,

esta piedad, que encontré,

esta perfección (que en fin

aunque rústico) él mirara,

no la merecía discurrir,

desprendiéndome del pecho

tu retrato (dije) así:

lleva a Creta este prodigio,

porque pueda introducir

aquesta nueva deidad

divina adoración allí.

Anfitrite

Mucho debo a tu amistad.

Aparece en el mar un delfín, sobre el cual venía una mujer vertiendo agua de una concha.

Anfitrite

Mas un ligero delfín

viene cortando de aquel

crespo ondeado zafir.

Las nereidas

Señas nos hace.

Canta el delfín

Escuchad.

Anfitrite

Pues correspondele.

Delfín

Oíd.

Haciendo señas con los remos.

Los ocho

Llega a la orilla, llega,

tu [ilegible] di;

no seas esta vez

mudo pez,

sino canoro delfín.

Llega a la orilla, llega.

Pag. 51

Canta delfín

Escuchad, oíd:

Neptuno me envía

(de la espuma fría

cortando el viril)

Venus de su parte,

a solo informarte,

que él ya a Japeto, ya a Titán venció.

Él y sus hermanos

a estos dos tiranos

(en distinta lid,

de rayos vibrando,

de mares, y vientos,

de furia del reino del triste gemir.)

A un tiempo vencieron

y a su padre dieron

el cetro feliz,

que de su lugar

quería arrancar

un bárbaro ciego insulto motín.

Avisa a Nereo,

como es su deseo,

solo requerir

a Anfitrite hermosa,

para su bella esposa,

siendo adorarla su más alto fin.

Anfitrite

Mi padre, fiel mensajero,

te ha de responder; y así

prosigue el ligero curso

al monte, que en su país

le encontrarás, y vosotras

todas conmigo venid,

repitiendo en fiel aplauso,

la concertada festín.

Ella y los ocho

Viva Venus que supo producir

un afecto, que de ella ha nacido,

y en mi pecho despierto

solo vive en mí.

Éntranse bailando.

Corrióse una mutación, que formaba un jardín de cuatro estancias, con un cenador, una arboleda con una fuente, una gruta, y unos jaulones llenos de aves, siendo foro, descubierto un palacio grande con sus puertas de bronce, y salieron por el jardín Opi, Juno, Amaltea, Júpiter, Plutón, Neptuno, Brontes, Curete y Zamudio, curetes, pastores, y cíclopes.

Opis

Ya que a mi solicitud,

toda Creta es alegría,

gozando desde aquel día

dichosa, y amable quietud.

Ya que Saturno ha alcanzado

(con su ciencia) que el destino

el daño que le previno

sin un riesgo ha quebrantado,

ya aquestos bellos jardines

(de tu hermano fabricados)

a nuestra vista, canciones,

bailes, músicas, festines,

para su divertimiento,

prevenga vuestra atención,

y la otra prevención.

Pag. 52

Opis

Dé más primor al intento.

Ya tengo avisado a todos,

que nadie diga que estamos

encubiertos; desto os damos.

Cada uno por varios modos,

busque festiva invención,

en que a Saturno divierta.

Y pues esa oculta puerta

nos da paso a esta mansión,

divididos, y distantes,

unos, de otros estaremos,

hasta que nos avisemos,

(por la acción de los semblantes)

de cuando hemos de salir.

[ilegible]

que sea el suyo placer.

La gracia que le di,

cada uno a su lugar.

Júpiter

Pues yo en aquel cenador,

que en fragante resplandor

estrellado está de nácar,

con mis curetes estar pretendo.

Curete

Mucho mejor,

que llevarme al cenador,

fuera llevarme a cenar.

Se escondió Júpiter y los curetes en el cenador.

Neptuno

Yo en esa verde sombría

arboleda me estaré,

donde a esta beldad le dé,

ver aquella fuente fría. Ven Zamudio.

Saca el retrato.

Zamudeo

A la corriente

siempre se inclina mi amo,

¿qué importa ir adonde hay rama,

si me lleva donde hay fuente?

Plutón

En aquella obscura gruta

ocultarme es preciso,

hasta que vea tu aviso

desde su habitación bruta. Ven Brontes.

Escóndense donde dicen.

Brontes

Seguirte escojo,

que, pues que el son nos da,

haga bien la seña, que

no tenemos más que un ojo.

Escóndense.

Juno

Yo, señora, y Amaltea,

allí donde dulces aves

entonan ecos suaves,

estaremos.

Opis

Así sea.

Amaltea

Ya a los violentos cerrojos

dio Saturno la fuerza,

de la prisión miro abierta.

Juno

Pues de aquí nos retiramos.

Escóndense.

Salieron por la puerta del palacio los dos Saturnos quedándose a ella: Titán, Saturno, y Japeto.

Opis

Ya Saturno, y sus hermanos

salen; ¡oh qué feliz soy,

cuando mirándose los dos,

con afectos tan humanos!

En quietud mis reinos miro,

todas sus glorias poseo,

Pag. 53

Opis

Seguro mis hijos veo,

ya sin zozobra respiro.

Escóndese Opis cerca de los tres, que bajaron hablando en secreto hasta el monte.

Saturno

Aunque el venero al rey

parecido haya clemencia,

de mi ceño no caigáis,

no es nada de mi soberbia.

Si con iras nuevas pruebo

estas generosas huellas,

harta mi venganza nunca

bastantemente [ilegible] .

Júpiter

¿Quién oyera lo que hablan!

Neptuno

¡Quién escucharlos pudiera!

Plutón

Imposible es el oírlos.

Juno

Mucho, Amaltea, te alejan.

Opis

Algún gran daño imagino.

Titán

Saturno en vano recela.

Saturno

Pues atended a mis breves

razones, que aunque parezca

que quiera alargar discursos,

solo intento anudar hebras.

Luego que a aquesta prisión

os envié, fue una peña

mi rústico trono, adonde

me juraron la obediencia

Júpiter, Plutón, Neptuno,

esos tres jóvenes, esas

tres amenazas, que el hado

me fulmina en sus cometas.

Pues apenas mis dos ojos,

sobornado de la negra

imaginación, me dio noticia

de cómo mis hijos eran,

sin agraviarme disparar

contra deidad la esfera,

y que, siendo tributante

Jove, el primero a mi diestra,

en dos partidos se viese;

pero luego que molesta

es esa exquisita noticia.

Jápeto

Sí, de que pudimos saberlo

de algunos soldados, que

de guardia salen y entran

en aquesta prisión.

Saturno

Pues escuchad una tan nueva

que apenas mi pensamiento

he querido que la sepa.

Viendo al confuso tumulto

alternar las lisonjeras

voces, que a un tiempo discurrieron

aquello mismo que acuerdan,

de mi temerosa fuga

fue suspensión la prudencia,

con cuyo inquieto sosiego

fingió presto mi cautela

que para contrastar del hado

los decretos era fuerza

que mi fuga pareciese

circunstancia, y no flaqueza.

Pag. 54

Saturno

Aseguré a mis vasallos,

Júpiter rendido intenta

probar que fue aquella llama

más aplauso que violencia.

Finjo que la astrología

con mudas voces me enseña

que ya cesó de mi influjo

el amenaza sangrienta.

Con esto Ops se asegura,

y desvelos me profesan

mis tres enemigos hijos,

con bailes, músicas, fiestas,

que presto intento cambiar

en susto, llanto y tristeza.

Para cuyo fin me valgo

de vosotros contra mí, mas

razón, que siendo piedad

os escuché como queja,

el día que comenzó

vuestra altiva competencia.

No admití vuestra razón

entonces, y ahora concuerdan

vuestro dictamen y el mío,

pues vedme a las armas vuestras.

caí rendido, y después,

los mismos que me amedrentan

ser instrumento de que

corona y cetro posea;

es querer sin duda el hado

volver a unir con violenta

astucia las circunstancias

que piden sus influencias.

Pues mueran estas tres causas

de mis asombros, mueran, mueran,

que en mi cruel apetito

aún dura la saña hambrienta.

Y no extrañéis mi crueldad,

porque en mi condición fiera

cuando se nace a rigor,

es solo naturaleza.

Los tres impíos se logran

en un golpe tres ofensas;

del modo ha de ser, oíd,

que aún no quiero que lo sepan

las aves, fuentes y flores,

ni luceros, que en su lengua

ave y antorcha murmuran,

la flor y el lucero alientan.

Estuvieron hablando en secreto los tres mientras los varios que se siguen.

Opis

Helada apenas respiro.

Juno

No sé lo que Ops espera.

Júpiter

Mucho ha tardado Ops en avisarnos.

Curete

La arenga del viejo lo habrá causado,

que como de él está cerca

le habrá oído, y en su consejo

está la mayor que acecha.

Neptuno

¿Cómo Ops no nos ayuda?

Plutón

Aún no percibo la seña.

Saturno

Eso me respondéis, cuando

Pag. 55

Saturno

pensó encontrar mi soberbia

en vosotros retratada

la imagen de mis fierezas?

Si yo a manos de un rigor

muero, ¿qué esperanza os queda

de no mirar repetida

en vosotros la tragedia?

Titán

Yo te había de ayudar

a una tiranía tan nueva,

que concebida en tu idea,

monstruo de dos cabezas,

no sé si es más cruel por lo

ingrata que lo sangrienta.

Jápeto

Yo había de ir contra aquellos

que con valerosa diestra

a su padre defendieron

a pesar de sus ofensas?

No es digno de mi valor,

que aunque del contrario sean,

son dignas de estas las acciones

nobles, venzan o no venzan.

Titán y Jápeto

Que no porque contra el cielo

te ayudamos, es bien quieras

que me acuerde la traición

la crueldad, y no la enmienda.

Saturno

Pues yo bastaré cobarde a intentarlo.

Sale Opis.

Opis

Ten la lengua,

ingrato monstruo del siglo,

que te infamas y te conquistas.

Júpiter

Ya salió Ops.

Neptuno

Ya ha salido.

Juno

Cuidado.

Plutón

Estemos alerta.

Opis

Tus insultos, impiedades,

tus tramas encubiertas

he escuchado, y saber dar

vida a tus amadas prendas,

como aquel fatal hechizo

supo estorbar mi cautela,

venciendo tus ambiciones

con tan débil resistencia,

como es un recién nacido

fruto, un engaño, una piedra,

y aquella misma prisión.

Vuelve la cabeza hacia arriba.

Zamudeo

Ya Ops volvió la cabeza.

Curete

Si la vamos.

Brontes

Ya nos avisa.

Juno

Ya nos miró.

Saturno

Pues ¿qué intentas Ops atrevida?

Opis

Que...

Salieron de golpe los tres, hechos con viento y bajando.

Los tres

Vaya de bailes,

de músicas y fiestas,

y al grande Saturno aplauso prevenga

el sol en su alcázar, el agua en su esfera,

el pez en el mar, el bruto en la tierra.

Vaya de baile, de música y fiesta.

Cantan Júpiter

Si antes un rayo ciñó su diestra,

ahora un laurel la adorne y defienda.

Diole un laurel.

Canta Neptuno

Y en vez de tridente otra rama bella

de coral le rinda colores diversos.

Vaya de baile, de música y fiesta.

Pag. 56

Canta Plutón

Fragante guirnalda este día florezca

en la dura frente que anima y no vela.

Canta Juno

Este breve globo

del aire hecho esfera,

tributarias plantas sus aves diversas.

Pone un globo a los pies y a cada uno diverso ave.

Zamudeo

Y los tamborinos, flautas y babosas,

que le ensordezcan donde le diviertan.

Vaya de baile, etcétera.

Bailaron todo este rato.

Saturno

¿Qué es lo que pasa por mí?

¿Es ilusión de la idea

este repentino acaso?

¿Qué novedad es esta?

Opis

No lo ves, tratar tus hijos

de divertir la tristeza

de tus hermanos, y dar

a tu piedad norabuena.

Titán

Yo de mi parte agradezco

su fina atención, que fuera

perdonarme el rendimiento,

no aplaudirles la fineza.

Jápeto

Mucho su rumbo estimo,

aunque su dolor mis penas,

que son las desgracias [ilegible] ,

fueran las desgracias penas.

Saturno

Corrido estoy del suceso;

que aquel que contra su estrella

camina, se rinde y no anda,

se fatiga y nunca llega.

Un tempestuoso mar

me contemplo, a quien inquieta

el viento de mi ambición,

de mis deseos las crespas

inconstantes olas, siendo

mi dicha espuma ligera,

y mi desgracia (por firme)

duro escollo, fija peña.

Mis ignorancias los bancos

peligrosos, y las fieras

monstruosidades que en sí

el amargo seno engendra,

mis afectuosas costumbres;

el flujo y reflujo, el tema

de alterados pensamientos,

en quien la memoria encuentra

la ancha playa, donde es

la imaginación la arena,

la voluntad la corriente,

y las pasiones diversas

el golfo; pues ya es razón

que de la cruel tormenta

que estoy padeciendo, el puerto

el entendimiento sea.

Júpiter

¿Qué te suspendes, señor?

Todos

El baile y música vuelva.

Opis

Consultando está impiedades. Aparte.

Titán

Discurriendo estará ofensas. Aparte.

Volvieron al baile, y Saturno en medio los interrumpía con sus varios sin cesar la música.

Cantan los cuatro

Vaya de baile, de música y fiesta.

Saturno

Cesad.

Pag. 57

Los cuatro

Y al grande Saturno.

Saturno

Que es bien.

Los cuatro

Aplausos prevenga.

Saturno

No llega.

Los cuatro

El sol en su alcázar.

Saturno

Ni cante.

Los cuatro

El ave en su esfera.

Saturno

Ni salte.

Los cuatro

El pez en el mar.

Saturno

Ni corra.

Los cuatro

El bruto en la tierra.

Saturno

Hasta que admirando en mí

una transformación nueva,

luzga el sol, el ave cante,

salte el pez, corra la fiera.

Todos

Ya otras vuestras atenciones tienes.

Zamudeo

Y como si fueran

tus palabras graciadas,

prevenimos las orejas.

Saturno

Oíd venturosos cretenses.

Fue bajando poco a poco una hermosa nube, y en ella una estrella resplandeciente, en que venía Venus, y bajó hasta la mitad del claro, y cantaba allí su copla.

Saturno

¿Mas qué resplandor intenta

atajarme las palabras

con prontas luces ligeras?

Opis

¿Quién el día resplandece?

Añade desde la esfera.

Titán

Bella iluminada nube

se desprende, o se descuelga

del celeste pavimento.

Jápeto

Y sobre su alta cimera

bello lucero encamina,

hermosa deidad sustenta.

Opis

La divina Venus es.

Titán

¡Qué dicha!

Jápeto

¡Qué beldad!

Curete

Esta es Venus, ¿qué querrá?

Zamudeo

Hacernos ver las estrellas.

Opis

Bella ninfa de Cipria,

que su armonía descienda

del alto trono.

Todos

Moved las sonoras cadencias.

Cantan ocho

Descended, descended astro del alba,

y venid a infundir alegría

al regio Saturno,

que luce diurno

del sol la majestad.

Descended, descended.

Canta Venus

Ya florece el suelo

la hija del mar,

y si me quiso bajar

de esta nube al cielo,

es que por sus poros arcaduces

se quieren sorber golfos, bebió luces.

Neptuno dichoso,

ya ha llegado el fin

en que embarque al delfín

al monte Atlante frondoso,

Pag. 58

Venus

Y grato te concede el gran Nereo

alto premio, a que anhela tu deseo.

Con su hija bella,

sobre el grande Egeo,

para que logres su empleo,

las ondas líquidas huella,

y tocan (resonando los tritones

con retóricas trompas) sus canciones.

Parte diligente

a tan alto honor,

será entre vuestra loor

cetro de vidrio el tridente,

porque Saturno quiere, y oye entero,

que del mar te corone de laurel fiero.

Saturno

Para que mejor lo diga,

pues paréntesis ha sido

de mi empezado discurso

tu dulce métrico estilo,

yo a tus piedades atento

segunda haré de respeto.

Venus y los ocho

Descended, descended astro del día,

y venid a infundir alegría

al regio Saturno,

que luce diurno

del sol la majestad;

descended, descended.

Con esta música se acabó la nube, y desprendiose un rayo de la estrella, bajó Venus al teatro.

Saturno

Oíd venturosos cretenses,

con mayor causa repito,

y oye tú siendo de tanta,

novedad bello testigo.

Yo que fui de la crueldad

tirano monstruo nocivo,

no sabiendo si nací

para fiera o para risco;

no solo a Neptuno doy

el gobierno cristalino,

pero en Júpiter renuncio,

en Plutón depongo (a un mismo

tiempo) de centro y leyes

el imperio y el dominio;

con que he de rendir un día

mi breve caduco brío

a lo débil del aliento,

y a lo fuerte del destino,

quiero entregar el descanso

(si es descanso el que es martirio)

el corto tiempo en que espero,

quizá muerto, o morir vivo,

retirándome al angosto

reino de Italia, que elijo

para mi puerto; y así,

porque se vea que aspiro

a que no imiten discordias

de sus hermanos, divido

en otros tres los tres reinos,

en que halla la luz principio,

en que mitigue su carrera,

en que oscurezca sus visos;

siendo del oriente dueño

Pag. 59

Saturno

Júpiter, de los distritos

del mediodía Neptuno;

del occidente sombrío

Plutón; estando estos tres

ámbitos del mundo unidos

(hasta ahora descubiertos)

el cielo, el mar y el abismo.

Los tres

De tus plantas besamos, por

favores tan excesivos.

Opis

Solo a un pecho de diamante

ablandaran beneficios.

Titán

Retrocedió su crueldad.

Jápeto

Torció al rigor el camino.

Curete

De esta vez Júpiter me hace

de la puerta del sol mismo portero.

Zamudeo

Y a mí Neptuno de las mareas caudillo.

Brontes

A mí Plutón del infierno

me dará el bodegoncillo.

Venus

Sabio prudente Saturno

(pues nadie más sabio ha sido,

ni más prudente que el que

supo vencerse a él mismo),

ya que ignoras, pues verás

el cierto modo e invicto,

(pues mi nacimiento hubo

de costarte un homicidio)

si la palabra cumples,

quiero, a Opis, de que a tus hijos

daría dignas esposas

cuando gozasen invictos

sus imperios; y pues ya

Neptuno lo ha merecido,

de su esposa alcanzar

el empleo solicito.

Pero de Plutón en vano

lo intento, ya que antevino

que habría de lograrle más

un robo que no un arbitrio.

Brontes

¿Cómo? ¿Cómo? ¿Sin casarte

te quieres dejar? ¡Qué lindo!

Venus

Para Júpiter yo tengo

bella deidad, de quien fío

que ha de aplaudir la elección.

Jápeto

¿Qué es lo que escucho? Aparte.

Titán

¿Qué oigo? ¿Si por ella lo dirá?

Jápeto

Mas que por ella lo dijo.

Júpiter

¿De qué beldad me hará dueño? Aparte.

Juno

No dilate el decirlo.

Venus

Como sea de mi mano

la esposa que solicito

darle, uniéndose igualdad

de su estirpe esclarecido,

¿estaréis contentos?

Todos

Sí.

Titán

¿Qué más claro ha de decirlo?

Jápeto

Ella a sí propia se eligió.

Zamudeo

Ea, acabe de sacudillo.

Venus

Pues yo...

Titán

¡Qué pena! Aparte.

Jápeto

¡Qué ira! Aparte.

Venus

A la hermosa Juno elijo

para su divina esposa.

Pag. 60

Titán

Ya volví en mí.

Aparte.

Japeto

Ya respiro.

Aparte.

Zamudeo

¿Con su hermana?

Curete

Calla, necio, que además de ser estilo,

esto en nuestros reinos tiene

dispensación de Virgilio,

buleto de Ovidio y consentimiento

de Plinio.

Venus

Que siendo tu hija, y siendo

razón que de los distritos

del orbe goce también

el heredado dominio,

siendo esposa del gran Jove,

se logrará a un tiempo mismo

del tálamo la igualdad

y el premio distributivo.

Saturno

Solo tú, discreta Venus,

cuerda hubieras discurrido

tan acertada unión.

Curete

Eso entrambos han de decirlo.

Brontes

¡Que se casen, y Plutón

se quede hecho un Dominguillo!

Opis

¿Qué dices, Juno?

Juno

Señora.

Zamudeo

No hay que empezar a hacer mimos,

que su marido ha de ser,

aunque se vuelva cuclillo.

Saturno

¿Y tú, Jove?

Júpiter

Que de tanta dicha no me juzgo digno.

Brontes

No puedo llevar a cuestas

bodas de golpe zumbido.

Curete

Hermano del diablo, ahora

ignoras cómo es estilo

en estas bodas hacerlas

conveniencias y no cariños?

Opis

Repetid que viva Juno, y Júpiter.

Todos

Dos mil siglos Júpiter y Juno vivan.

Titán

¿A qué esperas?

Aparte.

Japeto

Yo me animo.

Aparte.

Hablaron Titán y Japeto al oído a Saturno lo siguiente.

Titán

Hermano, en tan grande aplauso

solo una merced te pido.

Japeto

Saturno, en tanta alegría

solo un favor te suplico

me concedas.

Saturno

¿Qué pretendes?

A Titán.

Saturno

¿Qué quieres?

A Japeto.

Titán

Que persuadas

la hermosa mano de Venus

me consigas.

Japeto

Que benigno

de Venus la hermosa mano

me procures.

Saturno

Qué bien veo,

Aparte.

Saturno

en otra ocasión como esta

un nunca imaginado cisco;

que el premio que me pedís

no es premio para partido,

pero yo procuraré

igualaros al servicio.

Neptuno

Ea, señor, ¿a qué aguarda

Pag. 61

Neptuno

nuestro alegre regocijo,

que no puebla las regiones

de dulces ecos festivos?

Todos

Bien ha dicho.

Saturno

Suspended por un rato los motivos

justos de vuestra alegría;

hermosa Venus, a un mismo

tiempo Titán y Japeto

igualmente me han pedido

que mis ruegos interponga

para que el premio divino

de tu mano favorezca

al que de él fuere más digno.

Brontes

Plutón sin casarse, ¿y

casarse también los tíos?

Venus

Suponiendo que Titán

y Japeto han merecido

mi belleza, que lo que

la lisonja mentir quiso

en mí, no será razón

que en dos sujetos tan dignos

tenga a uno quejoso, por

tener a otro agradecido.

Brontes

Pues cásate con Plutón,

y quedaremos a un mismo

tiempo, él contento, tú ufana,

Saturno bien, y igualitos

Titán y Japeto, y yo premiado

por el arbitrio.

Venus

Solo Plutón ha de ser

Japeto

¡Qué tormento!

Titán

¡Qué martirio!

Venus

De mí premiado.

Japeto

¿Qué oigo?

Venus

Cuando logre...

Titán

No respiro.

Venus

que consiga una violencia

lo que no puede un cariño.

Plutón

¿De qué suerte, hermosa Venus?

Venus

Decírtelo solicito

en mejor ocasión.

Plutón

Pues

ahora te vendrás conmigo,

porque no es razón que tanto

bien me tengas suspendido.

Júpiter

Bella Juno, a las esferas.

Neptuno

Anfitrite, da camino

por las sendas de cristal

a las campañas de vidrio.

Volaron Juno y Júpiter, Plutón y Venus, y Neptuno solo.

Curete

Volaron los tres a un tiempo.

Zamudeo

Quien se cayó, voto, amigo.

Saturno

Salgamos a las orillas

del Egeo cristalino.

Opis

Vamos todos. Amaltea,

sígueme.

Todos

Ya te seguimos.

Éntranse todos menos Titán y Japeto.

Curete

Igual han quedado los dos.

Zamudeo

Miren, y qué par de hocicos.

Brontes

Yo iré a que me den el premio

Pag. 62

Brontes

de mi industria.

Titán

¡Cruel!

Japeto

¡Impío!

Agarran a Brontes.

Titán

Borrón del averno.

Japeto

Feo lunar del triste Cocito.

Zamudeo

¿Más que ahora le dan el premio

del bien que ha discurrido?

Curete

No se puede perder esto,

Zamudio.

Brontes

¿Qué vengativo

intentáis?

Titán

Que de mis iras

seas leve desperdicio.

Japeto

Que a mis manos mueras.

Brontes

Pues, ¿no sabré por qué delito?

Titán

Por osado.

Japeto

Por aleve.

Titán

Y por arbitrista.

Brontes

Amigos, socorredme.

Curete

Aquesto es machacar en hierro frío.

Titán

De celos muero.

Japeto

De envidia rabio.

Quiérese Brontes escapar.

Japeto y Titán

No huyas, enemigo.

Titán

Que aqueste fuego atices.

Japeto

No huyo yo, que a ser testigo

Titán

de mi muerte.

Japeto

Del cruel triste fin que solicito.

Zamudeo

Acechemos, que nosotros

no corremos peligro.

Japeto

Crueles áspides del alma

Japeto

¿de qué suerte habéis mordido

el corazón, que es el golpe

nueva vida del martirio?

Titán

Fiera envidia, ¿de qué modo

es tu veneno nocivo,

que cuando embidiando muero

me muero por lo que envidio?

Japeto

Ea, impíos sentimientos,

¿cuánto durará el gemido

en un pecho donde es

la respiración suspiro?

Titán

Ea, implacables ardores,

que el pecho habéis encendido,

¿cuándo dejaréis de ser

fénix de vosotros mismos?

Japeto

En cruel fiera me transforme

mi dolor; esto suplico

a tu deidad, grande Jove,

Japeto

sea mi llanto rugido.

Titán

En enroscada serpiente,

o venenoso vestiglo,

me convierte, Jove, adonde

sean mis sollozos silbos.

Japeto

Mas ya siento destrozar

el aliento.

Titán

De improviso

me cubro de un mortal hielo.

Japeto

Ya toco...

Titán

Ya averiguo...

Pag. 63

Japeto

que de mi ruego obligado...

Titán

que en mi dolor conmovido...

Japeto

Jove permite...

Titán

Concede Júpiter...

Los dos

para mi alivio,

que vean que un celoso siempre

en bruto sea convertido.

Hundiéronse los dos y salieron de la tierra un león y una sierpe, que acometieron a Brontes.

Zamudeo

¿Cómo? ¿Aquestas zaragüelas

eran estos zarapitos?

Huye, Bronte.

Brontes

Huye, Zamudio.

Corre, Curete.

Curete

Eso pido.

Entráronse huyendo, y a un mismo tiempo fue subiendo de debajo del teatro un globo terrestre; siendo el mar su esfera, en donde venían Neptuno y Anfitrite en sus tronos marinos, acompañados de dioses marinos, peces y nereidas; y se iba desgajando del techo un hermoso templo diáfano de porcelana, en perspectiva de columnas y arcos; y en su remate venían sentados Juno y Júpiter; y así que el globo y templo estaban en sus topes, se abría el globo y en su centro se veía una perspectiva...

... de infierno, en donde estaban en su solio Plutón y Venus, acompañados de las furias y ministros infernales.

Coro de Júpiter

En la azul esfera.

Coro de Neptuno

En los cristalinos

golfos del Egeo.

Coro de Plutón

En el negro abismo.

Primer coro

Alegres los astros.

Segundo coro

Los dioses marinos.

Tercer coro

De quietas las furias.

Los tres coros

Repitan unidos,

que tres supremas deidades

gozan por eternos siglos

los tres mayores imperios

de cielos, mares y abismos.

Primer coro

Muévanse los ejes.

Segundo coro

Los campos de vidrio

alternen constantes.

Tercer coro

Demuestre el Cocito.

Primer coro

Derramando estrellas.

Segundo coro

Duplicando visos.

Tercer coro

Festivo lo triste.

Los tres coros

Y digan unidos,

que abismos, mares y cielos,

alegres, claros, benignos,

coloquen en sus regiones

árboles, peces y signos.

Pag. 64

Salieron todos, y mientras esta música paró, se descubrió todo el teatro.

Saturno

Ya en los tres grandes imperios

posesión toman mis hijos,

y aunque ahora tan elevados,

nunca de mí más bien vistos.

Opis

Ya parece que del centro

al cielo subió el abismo,

de cuyo esférico globo

es el mar bello recinto.

Amaltea

Y del cielo se desprende

diáfano azul edificio,

fundando en vagos cristales

arquitectura de vidrio.

Salieron Brontes, Curete y Zamudio.

Curete

Ya aquí estamos en sagrado.

Brontes

Curete, de gran peligro

escapamos.

Zamudeo

Hola, esto está hecho un paraíso.

Curete

Zamudio, aquí servir puede

el festejo prevenido

del jardín.

Zamudeo

Ya están pastores

y cíclopes advertidos.

Saturno

Escuchad, que ya repite

otra vez el dulce ruido,

que confusamente se oye

en cielos, mares y abismos

de las sonoras deidades

Saturno

de alegres monstruos marinos,

de furias ahora apacibles,

en dulce obsequio festivo.

Ahora se descubrió el infierno abriéndose el globo.

Primer coro

En la azul esfera.

Segundo coro

En los cristalinos, etc.

Opis

Pues esto he llegado a ver,

¿qué más gloria solicito?

Amaltea

Opis, bella es Anfitrite.

Brontes

¡Qué portento!

Todos

¡Qué prodigio!

Brontes

Que el cielo se viene abajo.

Zamudeo

Que el mar salió de su quicio.

Curete

Que hasta el infierno es hermoso.

Júpiter

Gran Saturno, padre mío,

ya a mi diestra te prevengo

claro asiento diamantino,

donde séptimo planeta

luzcas triste, alumbres tibio.

Y en pago de mi crianza

a Amaltea solicito,

que en el cielo resplandezca

claro benévolo signo.

Que a Japeto y a Titán,

a sus ruegos compasivo,

en dos impacientes fieras

del Oeteo he convertido.

Pag. 65

Amaltea

Mucho a tu fineza debo.

Saturno

Mucho tu atención estimo.

Venus

Plutón, este negro solio

que ocupo, solo le hizo

para Proserpina, bello

asombro, en quien anticipo

que en los reinos del averno

reinará solo contigo.

Saturno

Opis, partamos a Italia.

Opis

Adiós, amados prodigios.

Júpiter

Ninfas repetid alegres.

Neptuno

Tritones decid festivos.

Plutón

Furias pronunciad contentas.

Los tres

Viva Saturno, pues quiso

vencer lo más invencible

venciéndose él a sí mismo.

Repite el ocho: Viva Saturno, pues quiso, etc.

Juno

Astros pronunciad brillantes.

Anfitrite

Golfos decid cristalinos.

Venus

Llamas pronunciad lucientes.

Las tres

Viva Opis, bello prodigio,

que supo a sus hijos darles

dos vidas y tres dominios.

Repite el ocho: Viva Opis, etc.

Saturno

Pues ninfas.

Opis

Tritones.

Amaltea

Furias.

Curete

Astros.

Zamudeo

Golfos.

Brontes

Llamas.

Saturno

Signos,

ahora en más dignos aplausos

suaves...

Todos y el ocho

Repitan unidos

que tres regias majestades

gocen por eternos siglos,

Carlos, Luisa y Mariana,

sus dilatados dominios.

Curete

Nadie se vaya, que puesto

que tenemos prevenido

a estas bodas un festejo,

los cíclopes y diablillos,

unidos con los pastores,

a las tres deidades pido

le vean, porque tomemos

de la fiesta finiquito.

Quedose todo el teatro descubierto, y se dio principio a un bailete entre cuatro cíclopes, cuatro pastores y cuatro diablillos, que a los sones alegres franceses danzaron, sacando los cíclopes yunques y martillos, en que golpeaban a compás en distintas plantas; y fenecido este bailete se echó la cortina, y feneció la fiesta.