testo digitale di A averiguados celos no hay prudencia
Data di pubblicazione: 21 giugno 2026
Metadati dell'opera
- Attribuzione tradizionale
- Attribuzione stilometrica
- Non indica alcun autore Inconcludente
- Genere
- Comedia
- Stato del testo
- Transcripción automática de manuscrito (HTR + LLM)
- Origine
- El texto procede de la transcripción automática (HTR + LLM) del manuscrito MSS/15311 de la BNE.
Avvertimento
Può includere errori o omissioni. Se disponi di un'edizione migliore, contattaci con noi per gli aggiornamenti.
Licenza
Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de A averiguados celos no hay prudencia. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/averiguados-celos-no-hay-prudencia.
A AVERIGUADOS CELOS NO HAY PRUDENCIA
JORNADA PRIMERA
Pag. 1
Salen Aurora y Elena con un papel.
Toma, prima, este papel,
prudente como su dueño,
y con él no seas cruel,
pues de su dueño el empeño
he conocido por él.
Es de Enrique.
Elena, sí;
galante te escribe aquí.
Sin sobrescrito ha venido
y, cuando el dueño he advertido,
supe que era para ti.
Para mí no puede ser,
pues tú la nema rompiste;
patente se echa de ver
que es para ti.
No consiste
en eso; y si el responder
tanto importa a tu cuidado,
de don Enrique un criado
por esa reja le echó,
que por ti a mí me juzgó,
y como le vi cerrado
Pag. 2
movióme a curiosidad,
que soy mujer en efecto.
Abríle; aquesto es verdad,
y lo que en mí fue respeto
será en tu amor impiedad.
Aunque concierta mi amor,
no está exento del temor,
y entre el temer y el amar
será lo mejor mirar
por la parte de mi honor.
¿Celos, Elena, has tenido?
¿Yo celos?
Tú celos.
No.
¿Niegas lo que está entendido?
Error fuera tener yo
celos cuando no he querido.
Bueno está, prima, conmigo;
no hay disculpa, pero digo
que negar una mujer
lo patente viene a ser
contra sí propio castigo;
y más celos, porque cuando
el corazón sus enojos
encubre queda anhelando
y parlan al fin los ojos
cuanto adentro está callando.
Sujétome a tu razón.
Lee, prima, sin pasión;
en verdad que es para ti.
Pag. 3
Pues que tú gustas sea así.
Eso debo a tu afición.
Lee Elena.
Ya me atormenta el dolor,
ya conozco que mi amor
no es premiado; quién pudiera
matarle de la manera
que me mata este traidor.
Toma tú, prima, el papel,
no excusando el sentimiento,
pues cuanto ver pude en él
es en mi eterno tormento.
A falso Enrique, a cruel,
no le juzga a atrevimiento
si es que sabes que es dolor
y conoces que es tormento,
juzgando que siente amor
con tal aborrecimiento.
No le trates con rigor,
pues jamás has visto en mí
aun un principio de amor
a Enrique, y todo por ti
das de
Pag. 4
Prima, tú le has de tomar,
y en esto no hay réplica,
porque don Lope, mi hermano,
me tiene; mas es en vano,
porque me importa el callar.
Responde a ese caballero,
pues que lo merece, prima,
por galán y forastero;
y pues Nápoles le estima,
yo que tú le estimes quiero.
Que respondas te suplico.
A obedecerte me aplico.
Hay más; pero responder,
di, Elena, le has de querer.
¿Qué me dices?
No replico,
porque persuadiendo estás.
Pag. 5
Prima, no añadirás,
pues estamos de esta suerte,
porque a mí me importa más.
Salen Alberto.
Aurora.
Padre querido.
¿Qué tienes, qué ha sucedido,
tan triste tú, por qué causa?
El casamiento lo causa;
breve le veré cumplido.
Sabes, Aurora querida,
acaso mi pretensión.
Ya, señor, está entendida,
y digo en resolución:
que si digo estoy sin vida .
Tuya soy, Aurora desdichada,
de este extremo amada ,
tú, mi padre, a quien debo
el ser que tengo; en fin, todo lo apruebo,
porque quererme dar los estados
que fuera singular entre la gente,
que quien del padre...
Pag. 6
si ... parece el presente
dirás, señor, pues no es inconveniente,
según mi intento fundo,
porque, aunque más furioso e iracundo
estés, mi padre, en nombrarle padre amado,
descansa un desahogo anticipado .
Bien todo cuanto he dicho has entendido,
que me escuches te pido,
no olvidando que soy tu hija Aurora,
que como ves te adora,
porque haciendo mención de lo que somos
aun no tornas a somos .
Deberás castigarme ,
cuando tierno procures perdonarme.
Ya de todo, señor, te has enterado,
pues que me has escuchado,
pero para mi intento
que estés, suplico, mucho más atento,
que no es gusto dar paso
a discurso ninguno en tal fracaso.
A mi derecho que tratas cuidados ,
que don Carlos es fuerza sea mi esposo;
ello es cosa que espanta
el ver que con fuerza tanta
me pretendas entregar a un hombre anciano
y que le dé mi mano.
Pag. 7
Pues antes que tal vida,
y que cumplas tu intento,
ve por aqueste umbral mi último aliento,
y no veré que tu intento en esto ... .
Que en delirio hoy día
quien con cuidado necio
trastoca tu excelencia en tu desprecio.
Mas esto poco importa que lo diga;
paso, señora, lo que más me obliga.
Nunca viste la alegre primavera,
cuando se considera
con alientos menores
criar las plantas y procrear las flores,
y, mirándolas todas muy hermosas,
lúcidas y olorosas,
aun de ellas lisonjera,
que envidia...
Nunca viste tu bien no merecido,
que respetos no advierte,
y que con ser anciano
abrasa aun lo que forma con su mano,
y que con tempestad nueva crecida
hace que se suspendan mis sentidos,
y que si ella tan bella allá ... ,
le sujeto solo si lo ... .
Don Carlos ... .
Pag. 8
continuación de discurso de Aurora
asiento de templanza y de gobierno,
y yo la primavera,
permítame el hablar de esta manera,
que en caso semejante
la lanza en mi propia es importante
aun todos son de lo presente
sin inconveniente,
el uno y otro junto
has de notar al punto
dobles confusiones,
laberintos, desdichas, suspensiones,
mil tragulias y muertes
profetizarle tienes, si lo adviertes;
y si me casas con lo ya advertido,
es de ver en los dos lo referido.
Aurora, escucha, detente,
yo te llamo.
Ya te escucho.
A tus pies quien es tu hechura:
¿qué me mandas?
...
tú eres mi hija, tú eres
en mi honor la sucesiva
Perdona, padre y señor,
mi necia descortesía
porque aquel que más se enoja
entiende su justicia
Justicia, ¡viva Dios!,
que si otra vez me replicas
Pag. 9
Padre y señor,
aquí estoy sola; mi vida
tengo bien, podré perderla
primero que tú permitas
que de la mano a don Carlos
Ya te he entendido.
Ay, ansias mías.
Levántate luego y allí
en tu cuarto te retira
y mira bien tus aciertos
y cómo los determinas;
has de entrar luego en un convento
o casarte.
Ya me obligas,
padre, a que diga cosas
nunca en mi honor admitidas
Vase.
Elena.
Señor, ¿qué mandas?
Que siendo tú mi sobrina
esto me hayas encubierto
para que quejas prosiga
ruegarme no quieras
la causa, porque tu prima
aborrece el casamiento
Responde, no estés tan triste .
Aurora, según entiendo,
por lo que ...
Pag. 10
continuación
no tiene amor a don Carlos
ni a ser su esposa se inclina
por ser anciana su edad,
pero lo que más la obliga
es que sin dar la razón
no la tiene por oída
amor es lo que la priva
de mi obediencia, y es cierto
que tal vez amor incita
a no guardar la obediencia
que a los padres se les debía .
Señor.
mas mi intento libra
su probanza en tu temor
y así por la antecedida
resistencia y tu tibieza
coligo en tantas desdichas
y en aquí veces tan necias
que tiene amor tu prima
ya la sospecha confirma
ya la malicia está vista
ya el respeto me ha perdido
y a su rigor que es mi hijo
que en desdechar tan notoria
hoy me industrias solicita
de que digas a quien ama
en la ronda que la mira
...
esta ingrata solicita
y si negarlo quisieres
otra sangre honor cortesía
que eres cómplice diré
en mi ofensa en su osadía
en su honor en mi quietud
en mi agravio en su porfía
y finalmente diré
si en vano te rectificas
que ella acaba con mi honor
y tú acabas con mi vida.
Pag. 11
y si negarlo quisiera
yo no supiera con razón
que vuestro proceder
en mi ofensa encubría
en vuestro ... quietud
en mi agravio su porfía
y finalmente diré
siempre contra mis hijas
que ella acaba con mi honra
y tú acabas con mi vida
qué es esto, cielos,
que a estos lances
que a estos lances me guían
a estos lances me conducís
ya no se ocupan las salidas
si a Alberto desengaño
quedará Aurora ofendida
si encubro lo que en aliento
serán las quedas precisas
qué haré, cielos, qué haré
en tan notable desdicha
qué haré, preguntan cuidar
si sepa Aurora si es mi prima
que me deje esta fineza
por mi prima y por mi amiga
Señor, a tantas caricias
...
Pag. 12
continuación de Elena
que duda no se averigua
Señor, Aurora jamás
en otra acción que desdiga
de una acción de sus ...
Elena mira
aquí hay mudanza
medos veces has de escribir
porque siendo sangre mía
conocerás lo que importa
ay, ay, mi ansia
Vase
ay, lance más apretado
y caso que más obliga
en que ...
hay más general desdicha
para que no soy mujer
no que es mi valor envidia
de Artemisas y Cleopatras
aun pienso la santifica
Pues si es verdad yo que debo
que furor me atemoriza
castigueme, tio, castigue
amenace contra diga
que mi confusión será
siempre en favor de mi prima
Sale Leonor con un papel
Mas como de un papel
de don Enrique a mi señora
con que puedo ...
cuando venga mi señora
me ha de verse de salir
mas escondiendo el papel
será menor mi cuidado
Pag. 13
[al entrarle en la manga se le cae]
siempre interesando
siempre ... recado
en la obediencia fue
entrop tan turtonda
ha de ser
que un papel se la ha caido
y mi amor ha colegido
mil recelos
ha de ser de ella
Lee
...
en el ultimo aposento
el cuarto se retiro
luego que de aquí se fue
porque con disgusto tal
el retiro es menos mal
Sale ...
de su descuido me espanto
pierdo favor cielos pido
para salir de este encanto
pero fresca esta la oblea
y nadie me puede ver
abrirle quiero y leer
porque mi recelo vea
su bien o su mal suceso
de Aurora es la firma ya
casi aclarandose va
este ciego laberinto
Pag. 14
[carta]
Enrique, los intentos de mi padre pasan adelante.
Yo medos veces venid esta noche a las diez
por el postigo, que quedará abierto,
y trataremos mi libertad. Aurora.
ahora llego a confirmar
en esta desdicha mía
que a quien se acelo desea
le paga con un pesar
cuando a padre dando estoy
con Alberto sus errores
ella emprende otros mayores
y contra mí, pues que soy
quien a Enrique quiere bien
Pues esto he de consentir
tal oprobio he de sufrir
mas al remedio, ahora bien
este papel he de echar
donde le halle Leonor
después en pie que el temor
que yo sabré negociar
si el discurso no ha mentido
venga, que una vez acá
ella honrada quedará
y yo también, y con marido
Pag. 15
Vase. Salen don Pedro y Pimentón.
Oh, llégame ya, Pimentón,
porque mis ansias divida,
pues volando por mi vida
divulgue así su pasión
a breve tentación
del amor que en mi se encierra
pues que he venido a esta tierra
la pasión no me ha muerto.
No es poco.
Oh, bien claro está.
Nos encierran.
Oh, Pimentón amigo,
en aquel cielo, en mi esposa,
dos mil gracias no es hermoso
hablo confuso y soy testigo
Oh, necio, ¿qué dices?
Según mi parecer,
la más hermosa mujer
es, según mi parecer,
sirpe, y así lisco alano
Oh, que quedas sin ...
y excitera sin más ver
Pag. 16
Oh, ¿no ves que hay mil pareceres
antiquísimos autores,
defendidas con loores
mal entiendes de mujeres
tú, pues el defenderlas quieres.
escúchame sin pasión:
los que con su afición
de mujeres escribieron
como habían de ser dijeron,
mas yo digo cómo son,
y pues me vine a empeñar
y esta mi opinión entablo
probaré que es más que diablo.
Oh, por Dios, que es más que diablo.
¿Quieres, Pimentón, callar?
yo lo tengo de probar:
el diablo sin intervalos
a los buenos con resbalos
en hacerles mal entiende
pero la mujer ofende
a los buenos y a los malos.
Eres loco y por lo mesmo digo
nada ni te respondo.
Contradigo.
y si soy loco tengo la locura
con más degien que late de cordura
mas dirás de algún loco de esta villa
de locura y deseso prematado
Pag. 17
de locura adoleces rematado
que una dama no tiene bien pesado
mas dejemos, señor, lances tan fuertes,
y pues que mi lealtad conoces, dime
qué te aflige o te oprime,
que viéndote venir alborotado,
impaciente, turbado,
a todo tiempo inquieto,
que me has apasionado te prometo,
yo tu criado soy, seré y he sido,
y pues que mi lealtad has conocido.
Sácame deste encantamiento,
aunque ademas por tan poco esta mi aliento
Era del año el tiempo más florido,
más bizarro, galante y más hermoso,
cuando Febo fomenta sus rigores
... de flores,
cuando las avecillas despiertan al alba
lisonjeras al alba,
cuando ha depuesto ya el invierno anciano
lisonjero al verano,
su nieve en azucena y jazmines,
porque llegue a los fines
el verde almendro iris de los frutos,
a quien deben tributos
flores y frutos, árboles y plantas
encomio
Pag. 18
y por si acaso duda en ti se espera
era en lengua vulgar la primavera.
En Palermo, mi patria, en este tiempo,
en una quinta bella me entretenía,
el tímido ganado que pacía
la fresca yerba que argentaba el rocío,
dando a un propio tiempo ...
un breve susto y una dulce música.
Aquí seguía libre aqueste blanco
las márgenes rompiendo,
que enriquecía abril con varias flores
allí experimento severos rigores
de mi valor en todo victorioso.
El galán licencioso ,
eligiendo en su mengua y en mi dicha,
en pies en su desdicha
...
tesoro tan preciado
que si alguno en un punto le mirara
por prodigio de Apeles la llamara.
Con tal primor crecía tan hermosa
que le juzgo más divino artificioso.
Yendo en fin admirando su alegría
hoy que una mujer favor pedía
Pag. 19
de lágrimas con voces con sollozos,
saco la espada y, escuchando atento,
veloz camino donde el rumor siento.
Vi luego que dos hombres la seguían,
que robarla o forzarla pretendían,
sino darle la muerte,
y tuve, ay Dios, entonces tanta suerte
que un cerrillo atajando,
con bravo estuve en tiempo cuando
ya esa la tenían, yo furioso
llego, codicioso,
de vengar tanto agravio;
pero tú, si eres sabio,
su peligro pondera y mi nobleza,
mi honor y su belleza:
sabrás lo que pasó cuando honor tengo
mientras otro discurso te prevengo.
Volvamos a la dama, que en las flores
ya hacía de un desmayo
sus soles se eclipsaron, rayo a rayo,
el jazmín se mezcló con la escarlata,
los claveles del rostro cristalino,
apretando allí con penas
ofecion pasaron de azucenas,
estaba la hermosura que he pintado
Pag. 20
continuacion del retrato
ni bien el rostro un volante codicioso
que su brillantez hizo más hermoso,
pareciendo el volante concha rica
ella líquida perla en breve suma,
que de las basas perla blanca espuma.
Con tantos sobresaltos alborotada
no guardando en lo airoso compostura
la ... su hermosura
que un breve zapatillo menos braba
que al arroyo y clavel vivificaba.
Juzganlo los ojos de tanta pena
como de nube cándida que encuna ,
arrebol menos ... que galante
a despojarla el sol que a mi delante.
Que no pudiera entonces mi violencia
de su gracia y valor en competencia;
cobarde me rendí, mida la mía
bárbaro si en vez de defenderla
sabía morir al menos por perderla.
Suplico que la ... por mi ...
que ... quien tan cruda ...
seguí la dama, estaba ensangrentada,
la obligada a tiempo ocasionada
la dije mis amorosos pensamientos
Pag. 21
atribotea tales hallamientos
y para confirmarle en breves lazos
hizo que ... a sus brazos.
Quedó en los libros obligada,
ni le pudo deberse de mi mano,
porque dándole ciencia a un galante
la escribí mucho tiempo mi deseo.
Creció tanto la amistad en trato y partes
que una noche ...
me dijo que la hablara y que callara
y que me acercara a entrar.
Estaba triste y fui de mi dictado
que me entro un hermoso cuidado
Mas la quería más llevar lo visible
que parecía de ella lo visible.
Era su honra, puesta en mi traslado,
que aun a mi desdicha
discurría sin mentir
tan crecidos y tan ominosos
que si fue de algun hombre más necio
en confusión quedó.
Sin poderles ... remitiendo
aunque fuero en segundos intento
y habiendo confesiones entabladas
concluí que era estilo que su
reyes son más que cuerpos humanos.
Es escribió nueva en furia
Pag. 22
continuación de don Pedro
a escribir a mi hermana y aun la ama
diciendo que la agravio que la ...
el propio con mi hermano acometía,
... los efectos.
después ... dos errores que pasaron
y después de oír las voces que pasaron
con esta mano en fin porque concluía
... con mi hermano por la vía
... en tus recados
y así no sirviendo
y por mi parte yo eché de esta historia
que la que lo bien me dio memoria
estabelle ...
que de propio demudado ha sido
habiendo dicho y descifrado aliento
Determine y hable la ...
más infeliz ... concierto ...
pues viendo no ... le supo ...
que le cerró la triste tortolilla
que perdió su consorte.
No mienta todo porque lacostase
porque aunque ... desconocida al ...
es ya en honra de la voz y a muerte
Escribir me envió la noche voces
pero quis mi necio amor mis favores
siendo Enrique el tercero en quien amor
nos da por forzoso
su padre determinó de tanta ciego
no porque estuviera un mayor extremo
a mi prisión amor me ...
Pag. 23
continuacion
con desespero
que fue porque a quien lleve y lo que pasa
es tormenta que abrasa al fuego,
este con mal fe confuso vida y muerte.
ya bien lo has discurrido;
si yo codoy la razón,
tienes más conclusión
por tu mayor aliento .
Oh, que te quiero asegurar
que para aumentar tu rigor
pueda olvidarme confuso
eso es imposible olvidar.
o quiero registrar tu hermano .
puesto dos de verdad
Sí.
pues si yo fuera de ti
como dueño de una dama
de día la registrara
y la hablara con los diablos.
Y esta raya en pablo confuso
Salen don Enrique y Fabio.
que acid?
Oh, primo.
amor tan declarado
este papel le envió
de Aurora
Pag. 24
o a quien
Aurora.
Abridle, pues aquí estáis,
que acongojado os encontráis,
y dice mi inquietud para mi confuso
Lea.
Oh, si es agravio tuyo aquí,
que es cosa mi honor mismo.
Pues si hablo de don Enrique, Dios,
pues somos los dos,
con mi honor la fineza es confuso
Señor don Enrique, los intentos de mi padre pasan adelante.
Yo no he podido resistirlo. Venid esta noche
por el postigo que quedará abierto y trataremos mi libertad.
Oh, que esta, que esta es traición,
lo que recelo es rey malo
de eso no este enganando
mi locura y ocasión
y no sabe ...
desnoble, fingida,
que no perdiese la vida
en esto riesgo , pues pero
y bien que determinado
y si es que eso es demás, tú
obedecer el papel
en mi pensamiento estás.
Oh, desecha esa vana atención,
pues no locura esta razón;
persuádote, mal estás.
Pag. 25
continuacion
porque una hermosa repetidas
que vi por mi desventura
vi nacer una hermosura
en donde las ...
apuntando las engastes estoy
porque en efecto la adoro.
Ella la joya primera de Aurora
y pues que podrías ser
si tus dichas procedes
considera que es mi amor.
Yo diré que es valor,
con tanto pesar desecho,
y pensando que soy corrido
confuso lo que he visto fue intento
del honor y mi intento.
Conmigo, ay, mi intento,
por mi vida escondido
y mis palabras confuso
que entre grandes confuso
vuelve el rostro confuso
en Aurora confuso tan cara,
que aunque es escrito suyo
porque injusto estamos
sin esto oprima mi pecho.
Asi llevad la carta
y por hoy no hay que hablar,
que tengo esto que quitar .
o no hay más
sigue, que anda enfadado
y esta descansare.
Vanse
Pag. 26
Yo hice aquese lugar.
Sí, señor.
¿Y de qué oficio?
es mi oficio y beneficio
cierto, vidon me ilustre .
luego el cayo
y firmado
y que es breve
no lo creo
ni yo tampoco
¿Dónde?
como que soy
¿Qué?
Suéltalo.
dos, que calleca y marido
a ti presta facilidad
por esa mi voluntad
mientras yo dormía callado,
porque tengo propósito
yo os esperaría
en cualquier vegamon
allá de sueño helado
Pues ya esto es claro,
y guarde eso y mi lugar
Mas que está aquí la pared.
lo que lo le faltara
no saca
valentones
que en ... y ...
Pag. 27
valentones que persona
que alguno da que confuso mi tío
es bien que el vulgo rio
tres un real de alojamiento
y medio cel de pancito
que mi abuela me escribio
y contaba a sus vecinos
que en todo lo que vos tiene
clama con mucho beneficio
porque en discurso mi confuso
el rostro quiero mostrar
dijo habemos de acabar
desde amanecer que
espere
que he de esperar
Si le digo que vengo
con tal diligencia y confuso
como el vermo ha de estar
y eso caído rabito
más que le bien amor
la honra que le confuso
primero que la casa .
Señor, ¿qué?
si los confuso
[aparte]
Aprovecho el refrancillo
mas si claro dudo dello
temblando por dios estoy
que para confuso
Pag. 28
Ay, aun cayno
falta que acontezca,
pues a merced pues que ve
que sufro tanto baldón
Sufra pues sufre un prudente
cuando con un necio está,
sufra el logrero que va
usurando pobre gente
sufra pues sufre un casado
que su mujer se murió
todo el dote volvió
después de aberle gastado
sufra quien va en malos pasos,
sufras pues que sufro yo,
sufra, resufra, y si no,
le echo en trescientos pedazos
Después de tanta porfía.
Mas ¿qué acierto yo, por Dios?
¿Adónde iremos los dos?
¿Dónde?
Sais a la casa de teoria
Si vuaced lo ha de gastar,
vamos, que es muy noche paque
piensa que aquesto es oficio
me engaña y he de engañar
Vanse. Salen Elena y don Lope.
Ha sido de otro.
Pag. 29
Vase.
¿Qué temes? Aurora, soy
Enrique; el ánimo cobra,
que todos estos peligros
cuando son por ti son glorias
¿qué tienes, que te suspendes?
Tú callas, tú te apasionas;
no temas, pues ves que estoy
ya con tu amor más piadosa
que me ha conocido pienso
pero aquí mi engaño acorta
declares a Alberto; venga
ya llenos a que ha de ahora
que por fuerza ha de casarnos
por la suya o por mi honra
a llamar le voy.
¿Qué es esto?
¿Es sueño, es prodigio, es sombra,
es encanto, es ilusión,
es fábula, es vana gloria
de mí y de lo que oigo,
que mi primo en su deshonra
y en mi ofensa el bien me quite
que solicite a mi esposa?
no lo oí con mis oídos
no lo pronuncia la boca
de mi bella ingrata suya
porque dudo las deshonras
Pag. 30
ni los discursos quebrantan
ni las dudas las sobornan
Ay, Aurora, ay, vil acción,
¿quién dijera que las obras
de mi amor firme pagaras
con traiciones tan notorias
tú no eres, tú no eres
la que afirmabas a solas
que eras en amor constante
émulo de las historias
mentiste, viven los cielos
salgan mis quejas y rompan
los candados del silencio
pues tu trato me provoca?
Pero pasos siento aquí,
la prudencia es quien importa
y morir se así ha de ser
sin que nadie me conozca.
Abren y salen Aurora y Leonor.
Toda la casa he mirado,
a escuras y temerosa
y ya descansa mi padre
Elena en sueño reposa
y Leonor dice que Enrique
está aquí más a deshora.
Don Enrique os he llamado
Pag. 31
y ordeno mis ruegos
y que mi padre me casa
hoy con don Carlos es fuerza
bien sabéis que es imposible
y que son causas forzosas
y que si mucho me aprietan
será fuerza rigurosa
sentencia mi casamiento,
porque es primero mi honra
que mi amor y los conciertos
ved vos pues en estas cosas
que puedo determinar
que pueda determinar
solo mi muerte traidora.
Sale Elena al paño.
Todo va echado a perder
aquí está Enrique, Aurora,
y su padre sin mi aviso
bien caza y la causa ignora
mi recelo qué ha de hacer
si no esperar cautelosa
¿Quién eres, hombre?
Yo soy
a quien si licencia otorgas
quiero entrar en esta casa
porque es ya segunda Troya
Primero sabré quién eres.
Mujer soy no temerosa
valor tengo en mi defensa
que para matarte sobra
Pag. 32
Aurora
Mis desdichas se oponen
a mi suerte en trabasallo
no importa que antes de un hora
será mi esposo si puedo
con mi prudencia ingeniosa
Entraos que llama mi padre
Ya os obedezco
Abre Aurora
Entra don Pedro donde esta Elena.
Esposo
Es encantamento
El ánimo cobra
El ánimo cobra
Que es aqueste
Y la ocasión me lo otorga
Sale Alberto con una luz en la mano y
da en la derecha una daga.
Ya, señor, puedes entrar
Despierta tu ya deshora
Padre y señor
Esta yendo cosas que tocan
Pag. 33
porque cuando tu ya sabes
si nadie teme el castigo
sino quien con causa propia
esta culpado
Palabras son
talego quien responde
sabes caso y por desdicha
de quien vendo
no lo ignora
Pues si lo sabes
escúchame atento ahora
nace un pimpollo en el soto
y apunta de flor y hoja
que se ostenta al temblar
ya penacho y ya con ...
y por la locania
porque el viento le azota
ir la una parte se queda
recostado hacía la otra
y si depende, recando
el tronquillo con manosa
industria que recle derecho
sin defecto y airoso torna
Pag. 34
y allí donde el natural
falta la arte cudiciosa
recobra perfecciones
lo mismo pasa en esta obra
este pimpollo a quien mi honor
con tantos primores dora
procurandote perfecta
si en tantos brillos sobra
los vientos de amor lascivo
a poco, que poco importa
le arrojan hacía la banda
de mi afrenta y tu deshonra
pues en otra
de mi sangre generosa
flaquea como ya he visto
mi mano aquí rigurosa
vendra violenta a quitar
los afectos que te estorban
y si parte no ha de atajar
tu inclinacion licenciosa
bastaran adversidades
y muertes escandalosas
pues cortando el arbolillo
sin murmuracion se agota
la fuente de donde mana
germinación tan dañosa
para lo cual el tono
que en mi resplandece toma
para testigo esta luz
Pag. 35
para fiscal mi persona
para juez mi delito
para instrumentos esta hoja
y así discurre pondera
lo que esta mejor tu propia
aprueba tu malo bien
y pues me conoces nota
que has de morir o casarte
hoy con don Carlos es fuerza
Valgame Dios no se como
tanta pena no me ahoga
Celos como he de salir
de cosas tan misteriosas
aquí me persigue Elena
allí me ofende mi esposa
que puedo hacer si he de
sufrir mi perdición toda
Llamame luego Alberto
ya te aguardo que respondas
Y a mi obediencia ofrece
que a tu gusto me disponga
con esa resolucion
Yo me voy porque las bodas
se abrevien. Vase.
Enrique esposo
publiquelo amor victoria
pues mi prima esta casa
Pag. 36
sobre una desdicha otra
que ya me guio por mirar
sufrir tus finezas locas
Sale tuerto, entrado ya el propio tiempo,
Alberto y Elena queda cubierta.
Entre tanta que es aquesto
Muerta soy
Perdiose toda
mi reputacion
Aquí
mi perdición es forzosa
Ay Aurora, ay hija mía
y de tu honor y mi honra
quien eres porque te cubre
tus atrevimientos corran
esa cortina a tu rostro
porque cubierto pregonas
a voces tu villania
ofende y aquella ofensa
no agravia, que antes el otro
queda agraviado a la contra
porque aquel que agravia debe
sustentar la ignominiosa
afrenta a cara clara
mano a mano el honor me quitaste
y te mato entre las sombras
la noche entenderas
que restaurare mi honra
Pag. 37
No se dice
pues si discurriste así
te enganas porque blasonas
mi honra de inmaculada
y que hara escrupulosa
de que me vengue sin que
quien me agravio reconozca
y así para que el agravio
que este cumplido te importa
de su frente sustentar
cuerpo a cuerpo mi deshonra
y cuando estes descubierto
te matare con que cobran
mis canas mi honor perdido
que esperas desenreboca
tu rostro porque no quede
por ti mi honra dudosa
descubierto el agravio cumplido
mi venganza será honrosa
quedara mi honor sin dudas
tu castigado a deshora
y todos libres del vulgo
Que es lo que más nos importa
este es el mejor consejo
pasan por mi tantas cosas
y tan breves que sospecho
se por mi han pasado todas
Pag. 38
si me resisto el matar
a Alberto mi honor apoya
si no morir a sus manos
con muerte escandalosa
que he de hacer
Cres Enrique
Mi suerte se mejora
Sale fuera.
El es y ya mi marido
mi atrevimiento perdona
si conoces que es mujer
enamorada y celosa
el cielo te aumente vida
de mi honor restauradora
Ya esto si que respondes
Que muy al contrario informa
pues porque de duda salgas
y que te enganas conozcas
yo le quitare el reboco
descubre Elena y conocenos
Pag. 39
Esto me falta ya ahora
Hermano
Primo
Que es esto
No te dejes ver Bolonia
sirviendo al duque Roberto
como estas aquí a esta hora
y tu prima Elena afirma
que eres Enrique y tu esposa
ella con que ahora acomodas mis sospechas
turbado con que no respondes
que dudas porque aprisionas
el aliento
Elena diga
lo que pasa que de forma
estoy que yo
Y entro esta noche
tan temerosa
pero señor no se más
que quien lo sabe es Aurora
Como esta ausente señor
y viniendo por la posta
era fuerza hacer ruido
y la justicia que acosa
bien esta aquel es tu cuarto
entrate Elena y reposa
Pag. 40
y ya que ha sido. Vase.
Eso te responde tu cuarto
Este es don Pedro Quiroga
y no don Lope mi hermano
Vamos porque mis congojas
se aplaquen dándome cuenta
de tan repentina historia
Sigo el engaño pues soy
Lope en propia forma
Sale alberto con una luz siguiente.
Espera
Ves que me quieres
Aunque mi amor te perdona
a pesadumbre condena
lo que has tardado
Engañosa
Pues tu me tratas así
cuando de Elena celosa
yo de don Enrique
pues la olvidas y la adoras
Aun eres falso
Eres ingrata
Eres tu descortes
Tu alebosa
Vete pues eres cruel
Voyme, y pues creo traidora
Fin
Pag. 41
Cabado sea el Santísimo
Pag. 42
D. A. M. G.
Amén
JORNADA SEGUNDA
Pag. 43
Salen don Enrique y Pimentón.
¿Qué tan retirado vive?
Todo pasa como cuento:
él está como un cartujo
metido en ese aposento
porque se parece tanto
a don Lope que el respeto
de tantas cosas de arriba
en que de Elena
digo el poston el anhelo
Pues, ¿rabia y suspira?
¿Por quién?
Por mi amo don Pedro.
Porque después que ha sabido
que digo en su testamento
esta boda concertada
su padre Otavio y que Alberto
trata de cumplirlo anda
congojoso ...
Pag. 44
y así trata de arrimar
las cruces porque sospecho
que es intentar imposibles.
¿Qué dice mi primo a eso?
¿Qué dice? No nada, calla
y entretiene sus deseos
pero, por Dios, que le cuesta
gran número de desvelos,
porque anda celosa Aurora
pero como es tan discreto,
le verás que es compasión,
que malogra los requiebros
que se bebe las palabras
que se traga los conceptos;
mas si sale, avisaré
por si acaso viene el viejo.
Arrímase al paño Pimentón y sale don Pedro.
Don Enrique, primo amigo,
pues sin vernos tanto tiempo,
¿qué disculpa podéis darme?
Muchas para daros tengo
Eso no permito
primero que nos sentemos.
Obedeceros es gusto.
Siéntanse.
Pag. 45
¿Cómo va, primo, de empleo?
Mal, pues Elena blasona
ya de vuestra
Yo me agravio que digas
tal cosa, pues que mi intento
sabéis, y que será como
juntar con la tierra el cielo.
¿Cómo estáis tan retirado?
Como a don Lope parezco
tanto y el ausente está,
por la muerte que le ha impuesto
el vulgo me obliga a estar
en Nápoles encubierto;
mas como estoy con Aurora,
cosa ninguna o menos
por querer casarme
con Elena que dispuesto
lo dejo supadicase
por un necio testamento
y aunque ella celosa trata
ejecutar los intentos
de su honor, importa poco
mas me apasiona este pliego
de mi padre que su amor
y dice así; estadme atento.
Pag. 46
Lee.
Hijo, la noche que de Palermo faltas
a Feliciano, a las puertas de doña Blanca,
como su amante, te condena todo el vulgo
con detrimento suyo. Yo viendo cuán bien
efectúe tu casamiento con ella, y así trataré
que a ti se espere.
Pues prevenid la partida.
¿Qué escucho, piadosos cielos?
no se vive cosa que haga
que si mi padre lo ha hecho
una vez es imposible
el dejar de obedecerlo
¡Ay de mí, poco amor tiene!
El escusarse de pleitos
y más de honor de mujer,
que mucho obliga, os prometo.
Bien decís; mas por ahora
no tengo tal pensamiento
Sí; mas me parece es
tomar postas y a Palermo
Vos decís eso, mas yo
Pag. 47
Sale Aurora.
Acabad, ya estoy oyendo.
Digo, Aurora...
Proseguid,
no hagáis traición, mal deseo,
no ahoguéis las razones,
desahogad los alientos
nadie en Nápoles os tiene.
Vos lo sabéis.
No os entiendo.
Mi bien...
¿Qué es eso de bien?
Que sé que sabéis ser cuerdo,
que ya no es tiempo de burlas.
No conozco.
Seré necio
vivir si así me tratáis;
desengañaos, don Pedro,
porque se ofende mi honor
de halagos lisonjeros.
Sale Pimentón.
Aquí la inquisición vuestra
priesa, presto, corriendo
¿Qué tienes?
Viene tu padre.
Venga, qué ventura tengo,
pues sabra todo mi amor
Pag. 48
A eso es de él todo perdernos;
Enrique, en tu aposento
puede entrarse con que todo
se remedia.
Presto.
Pues os importa.
Mas que gusto obedezco.
Éntrase.
Porque no sean estorbado
todo mi enojo suspendo
hasta que llegue la muerte
sola a mis males remedio
Pues si por eso lo dejas
esfogar puede tu incendio
que no vienen porque ha sido
agudeza de mi ingenio
¿Luego es falso?
No lo es,
porque os dejara en secreto
don Enrique; lo fingí.
buena ya tu entendimiento
¿En fin os vais a casar?
¿Yo casarme? ¿Cómo puedo
hacer tal, si a ti te adoro?
Libre estáis; yo no os aprieto.
Pag. 49
Si mi amor es verdadero,
de ti propio ha de salir
el que darme o yerme luego
mas con una condición:
que de tu padre el concierto
jamás has de consentir.
Vete, que a mi padre ofrezco
mi voluntad.
¿Pues me dejas?
Muy poco sientes los celos.
Adiós, mi bien.
¿Así os vais
sin hablarme?
Lo grosero.
Elijo por no aumentar
a mi tormento tormentos.
Adiós, Pimentón, detenme.
que te detenga tu abuelo
Deténme.
Espera, señor.
Quita, no seas majadero;
¿es alma la tuya acaso
y os astreo de carnicero
que no te ablandas con ver
tantos cristales corriendo
por aquel rostro divino
por aquí humano cielo?
Pag. 50
Hablarla.
¿Yo?
Sí.
Ya llego.
Señora, si mi señor
te responde que está atento,
mira allí qué tarascadas
tira y llego el majadero
pues es el interesado
Pues partirme es sin remedio,
pues por fin en su recuerdo
bien puede ser ingrato
perdóname tu respeto,
que sin susto he de morir
sin achaque, sin veneno,
porque para un hombre honrado
basta tu injusto desprecio
Señor don Pedro, basta,
que los que son caballeros
no han de consentir que llegue
el amor a los estremos;
venza, venza la razón,
triunfe, triunfe lo perfecto
en vos que de lo pasado
lo suspirado, en el viento,
lo llorado, ese mar,
lo intentado en el cielo
en el sentido la pena
y en mi rostro el sentimiento
y dos no hay que replicar
Señora.
Pag. 51
Basta, don Pedro.
Pues me voy para morir
y a la vida no precio;
pues así quieres tratarme,
solo que me escuches quiero,
que pues el cielo y tu rostro
son en todo hermoso cielo
pues el uno ya me escucha
el otro ha de estar atento
si sabes que dejo a Blanca,
y que dejara los reinos
de Francia, Flandes y España,
y dejara un mundo entero
solo por verte y servirte
y adorarte, que es lo menos,
¿por qué me tratas así?
y si has sabido que en ti
y en tu rostro divino
un punto en un momento
toda el alma me robaste
¿matarme quieres por eso?
Por eso sí, y digo bien,
porque una mujer sabiendo
que la adoran si no hace
falsedades, fingimientos
ni cumple con su soberbia
ni acredita sus aciertos
y si sabes cuánto lloro
y si sabes que te adoro
Pag. 52
Bajo de armas al mar
las estrellas a ese cielo
mira pues lo que has de hacer
si tratas de irte, sea luego,
y si no, si que venguemos
como lo puesto tenemos
si te vas, mi muerte es cierta,
y si no, mi gusto es cierto;
y entre el temor y el amar
entre la gloria y tormento
tu resolución aguardo
esta noche en mi aposento
Vase.
Escucha, esposa querida,
¿cómo me dejas así,
sin mi celoso sin ti
y finalmente sin vida?
No te quiebres la cabeza
que pienso, pues tú lo ves,
que es clemente sus pies
pues va con tal ligereza
Pensamiento, que tu intento
piensas que ignoro, es error,
porque el poder mejor
es cuidar del pensamiento
por Blanca de quien Aurora
frenético discurrir,
que es imposible vivir
si mi alma no la adora
Pag. 53
y doña Blanca, en quien fundo
mi interés, fiero pensar,
que Aurora no he de olvidar
aunque interese un mundo
Y bien, ¿qué has determinado?
¿Hay bodas o ausencia? Di.
Di, ¿qué te importa a ti?
Recógete, y con cuidado,
pues está todo suspenso;
ya la noche ha venido
echar, sin hacer ruido,
fuera a mi primo
eso pienso
Quedito.
Quedaos.
Que ya está fuera.
Pues quédate. Adiós.
Vase.
De sacarle por la faltriquera
la mano y me amago
con un puñado de escudos
que harán los sastres mudos
y aun verdaderos y yo
porque falso he vivido
quise, porque era buena,
la suerte al cuarto de Elena
se pasó y se ocultaba.
Pag. 54
y con fin está escondido
en el retrete primero
huyo y cegué el dinero
y el engaño le ha sentido;
ya todo es quietud en casa
pero Leonor bien guapa
se la hallaron, ¿qué será?
mas por esta cuadra pasa
que de hacer probarla quiero
veré si me tiene amor,
ya me pongo a lo traidor
ya me encasqueto el sombrero
Sale Leonor.
Pimentón, ¿qué ha sucedido?
¿De qué nace tu tristeza?
¿Tú tan baja la cabeza?
¿Acaso has enmudecido?
A Leonor, atención.
¿Qué hay, Pimentón?
Pues?
No te alteres
que esto de dejar mujeres
y más en una ocasión
como esta.
¿Qué, pues te vas?
Ya todo el lugar me aborrece.
Pag. 55
Vete, ya estamos en paz.
Pero pues bien me has querido
sola una cosa te ruego
que yéndome al punto luego,
procures buscar marido:
Con uno te pon en venta
y tu amor acertará,
que hay mujer que si se va
su esposo busca setenta.
No hago de este conceto,
porque pues me voy escucha
ya que la ausencia en mi lucha
deja celda
a mi firmeza un soneto.
Soneto
Leonor con tus desdenes rutilante
más ligeros que el carro de Faetonte,
luces como barca de Aqueronte
... ... ...
por tus amores soy tan suspirante
como don Belianis concurrente
como tus bellos ojos compifronte
y más si soy de todos rimbombante.
Tus finezas me tienen ya minembulo
y los desdenes siempre trastalas
sin valernos debo despeculo
Mira bien por mi amor porque andate bulto
que no siento vivir
Pag. 56
Así, rosa, me provocas.
No, con tierno.
¿Qué es declararse a Hortensio ,
honor ni yo tampoco
entiendo esos vocablos?
Prendas estos modos
Con los diablos todos
Con todos los diablos.
Transcisa Leonor a Aurora descompuesta de
ruido con brazo y espada.
No es verdad lo soñado,
es engaño lo sentido,
desengaño lo que he visto,
lo que vi lo notado.
A su solo consultado
que es engaño he de creer,
porque una noble mujer
si no la mata un pesar
que es falso debe afirmar
aunque verdad venga a ser.
Esto, cielos, pasa en mí,
que así un falso y un traidor
ofenda mi firme amor,
que me agravie como aquí
¿qué prudencia importa aquí?
Pag. 57
Quien tu enojo casas no
caso ofendido y
si tú supieras amar
como sabes lisonjear,
excusaras mi tormento
sin declararme tu intento,
porque condenas mi amor,
pues diréte mi dolor
si estás un instante atento.
Tantas son, oh señor, mis aflicciones,
que me falta razón
tan grande me parece
cada pena que ignoro cual empiece
y para no agraviarlas
quisiera de una vez todas contarlas.
Tan señoras pues son que discurriendo
la mayor en queriendo,
tan iguales las halló,
que al dudoso discurso ...
mas si ha de ser, atende
y sufrase la pena que se ofende.
Sale Dn Pedro en cuerpo
Aurora, esposa querida,
soy fiera tu cuidado,
perdóname si he tardado,
responde por darme vida.
Dime que te tiene afligida
porque así quieres tratar
a quien siempre ha de adorar
esos celestiales ojos.
Refiere tus enojos,
acábame de matar.
Pag. 58
Ciertame, señor, mas traes hecho
alivio sin provecho
que como te esperaba
aun el mayor descanso me estorbaba
y puesto en ti el cuidado
lo más discreto andaba trastocado.
Dormida, soñé que un pajarillo
cantaba en un ramillo,
y mientras que cantaba,
que el céfiro cortes contrapuntaba,
esperando galante
su querida consorte, tierno amante,
y que allí el sacro Júpiter severo
con piedad justiciero
abortó un rayo fuerte,
conocidos presagios de la muerte,
y que el canto pasmado
en la tierra cayó descuadernado.
Despierto temerosa y mas vestida,
turbada sin sentido,
me pongo; pasos siento
y buscando mi propio entendimiento,
como tu le tenías,
halló dudas y toco fantasías.
Luego escucho en la calle que cantando
estaban y temblando
acomodo el oído,
que es fácil oír bien con él cuidado.
Pag. 59
La voz después tristemente cantaba
con estas cosas toda por mi parte
resuelta a no esperarte
acudí en tu remedio
a obligarme mi amor felice medio
y en estas suspensiones
todas mis dudas rindo a mis pasiones.
Determinada estaba abrirte cuando
la triste voz cantando
la tragedia refiera
y como el alma que en ti vive, esposa,
vio noche callada,
con los avisos se quedó pasmada.
Recuperó el valor, cobró la vida
del susto sorprendida,
reclamo/sentido
y luego en esas cuadras se ...
y escuché por mi muerte
que doña Elena dijo de esta suerte:
que el dolor general violencia
usurpa mi prudencia,
mas no he de apasionarme;
prosigo por si el tiempo ha de faltarme.
Hijo, esposo querido,
a mi cuarto pues eres mi marido.
Pag. 60
y si me hallas aquí tan deshora
que puedo responder
que con Aurora.
Tu hermana está esperando
mientras voy a saber de que ha nacido,
siendo tan deshora, tanto ruido.
Vase
Espera, Aurora, fuese burlado
mi amor y me ha engañado.
Si, pues que me dejó con fuga tanta
y siempre a oscuras cosa que me espanta,
porque jamás me habló de aquesta
maldita voz, cantora, tu armonía,
tu contrapunto soy, tu voz sonora,
porque ya siento mi querida Aurora
en que con la daga ...
alborotada está toda la casa.
Por este cuarto al del jardín se pasó,
si no me engaño, cielos,
y de Elena goce aunque me ha tenido
por mi primo el traidor que ha sido
turbome
¿Quién va, quién es, quién vive?
Este es mi primo.
Pag. 61
Tu primo, porque cuando
a una persona el alma se le enajena
no es para herida
que vas tan aturdida.
Voy siguiendo la voz más que celoso,
colérica, furioso,
con esta espada encuentro
de mi desdicha base y fundamento.
Finalmente ella es tuya desde ahora;
que podrá colegir tu triste Aurora?
Y así que a Elena busques solo pido
por lo que me has querido,
que el amado dueño
porque mienta el canto y acierte el sueño
aquí a tus pies asida
se espere a pedazos de la vida.
Levanta, esposa mía, que de este
sueño y el cantor
que me ...
que en el cuarto de Elena ruido siendo,
si no me engaño mi pensamiento,
entraba.
Y aun tu padre me parece
no quisiera mi bien, que te has turbado
cuando eres a mi hermano parecido
tanto que por el eres tenido.
Pag. 62
Y me importa excusarme
de que me pueda conocer y hablarme
y así es forzoso el irme,
aunque mi espada venga a descubrirme.
Que en Aurora
tu hermana estés espera,
mientras voy a saber de que ha nacido,
siendo tan deshora tanto ruido.
Vase
Espera, Aurora, fuese burlado
mi amor y me ha engañado.
Si, pues que me dejó con fuga tanta
y siempre a escuras cosa que me espanta,
porque jamás me habló de aquesta
maldita voz, cantor, y tu armonía.
Tu contrapunto soy, tu voz sonora,
porque ya siento mi querida Aurora
en que con la daga ...
Sale Enrique con la daga en la mano
Alborotada está toda la casa.
Por este cuarto al del jardín se pasó
si no me engaño, cielos,
y de Elena goce, aunque me ha tenido
por mi primo el traidor que ha sido.
Encuentranse
¿Quién va, quién es, quién vive?
Este es mi primo.
Pag. 63
y aun por excusarme
de que me pueda conocer y hablarme
y así es forzoso irme
aunque mi espada venga a descubrirme.
Vase
Villano es para que matarte intento
pero ya esta aquí, pues no lo sienta.
Cielos santos,
cómo puedo salir de aqueste encanto?
Pero voz de las aves siento ruido
con que mi agravio queda conocido.
Hombre en este cuarto y a esta hora,
pero discursos paro
hasta que llegue averiguar el caso.
Sale Elena descompuesta de vestida
No huyas dueño querido.
Tu esposa soy.
Pero mi agravio reprimo
porque amoroso sin duda
sus traiciones averigue.
Guarde
¿Quién causa inquieto?
¿Qué tienes, qué ha sucedido?
Mentirosa.
Pag. 64
Tu prima nos ha visto.
No temas que tuyo soy,
y aunque vengan más peligros
que átomos el sol encierra
y furores los abismos,
a todos me opongo
cuando soy ya tu marido.
Ay Aurora, perderásme
si tu traición saco en limpio.
Sigue no y calla.
Se hará.
Ya te sigo.
Vanse y luego sale Alberto con
espada desnuda.
Cielos, a tantas ofensas,
¿quién puede estar advertido?
Está encantada esta casa,
es secreto laberinto.
No escuché yo no he visto
bajar por estos clivos
que en esas paredes tocan
un hombre con tal ruido
y tal estruendo que fue
causa su alboroto mismo.
De que yo le viera, si,
que no pueden dos sentidos
engañarse; es evidencia,
pues que dudo, que imagino?
Pag. 65
que tanta duda no aclaro,
que no siga a mi enemigo?
Pero cómo puede ser
si ya se va buscado
por las tapias del jardín,
cuando no se ha escondido
en uno de aquestos bosques
entre espadañas y mirtos?
Sale Aurora
Despierto mi padre está.
Esposa, y aun se ha vestido.
¿Quién hora es esta que habla?
Don Pedro, señora mía.
Mi padre se ha levantado
y de todo está entendido.
Cielos, ante
esto escuchan mis oídos.
Que a Pedro es mi honor
por su amante me ha tenido.
¿Qué piensa que se está aquí?
Con el engaño prosigo.
No temas, pena, mi cuarto.
Pag. 66
Mucho pienso que he tardado con la luz.
Todo cuanto yo ...
Tú, como estabas fingido,
me ... ...
A la fe, mucho pienso que he tardado,
la luz no es pródiga ...
No soy tu padre.
Que en agravios conocidos
y en ofensas del honor
el padre, si es bien nacido,
el padre, si es padre honrado,
no ha de conocer al hijo
ni a la hija que crió
limpio honor y le ha perdido.
Es peor que como necia y loca
lo que daña no previno,
como ignorante en todo
por si gobernarse quiso.
El padre de vengarla
lo propio en los casos pido .
Tú mi honor has heredado
como el sol del cielo limpio.
Miraste tan mal por el,
como sabes y he visto,
y así, si yo te negare
es sentimiento permitido.
Pag. 67
No, no te disculpes,
pues tu traición he sabido.
Antes calla, que el que calla,
si el delito acometido,
parece que se arrepiente,
si no está arrepentido.
Mas aquel que se disculpa
patente el pecado dido ,
que aquella aflicción pasada
y pasado aquel peligro,
cometera otros mayores,
que hay natural tan maligno
que escarmientos no pondera
ni le reforman castigos.
Sale Don Pedro con la espada
¿Qué es esto, padre y señor?
Tu con él color perdido,
tú de esta suerte y llorando,
qué tienes, qué ha sucedido?
Ay, soy perdido hoy.
Señor, no entiendo ese estilo.
Dime, qué tienes, por qué agravias
mi amor dando sentidos
a tus razones? ¿Qué dudas?
Habla si en algo te obligo.
Pag. 68
Aquí en el cuarto de Aurora,
callado un hombre escondido,
ella le nombro su esposo.
Lo juro, pues ya lo he dicho.
Colige si eres discreto
la causa de mis suspiros.
Mas que esta noche sin duda
he de perder el sentido.
Cielos, verdad es mi duda;
he de perder el sentido.
Claro está, tened sentidos,
y matadme poco a poco,
pues que ahora no me improviso.
Ya hablaba con Aurora,
y sin saber cómo ha sido
me arrebato las condenas .
¿Qué es aquesto, cielos píos?
Cuando al fin tengo de ver
a males tan buen aviso.
No dudes que yo le vi,
cual gavilán fugitivo,
arrojarse a esos jardines,
de mi honor verdugo impío.
No dudedes que le vi.
Pag. 69
¿Y quién sabes?
No replico.
¿Y el concierto?
Se me asegura.
Yo le mataré.
Yo lo intento.
Tu honor.
Y mi agravio.
Ausentaréme.
¿Y si me quedaré?
Que he de ser constante.
¿Y si eres falsa?
Replico.
Hay otro remedio?
No.
Que soy enferma de risco.
¿Qué te respondió?
La entendiste?
¿Sabes quién es?
Con lo que puede.
Le conoces?
Le conozco.
Dejadme decir
Pag. 70
No le entendiste.
Ni podido.
¿Sabes quién es?
¿Cómo puede?
Le conozco yo.
Ay, sin dudar.
Tenía delito.
Es imposible.
Mejor
Has perdido.
¿Qué razón posible?
Si.
No suspiro.
Nuestro agravio.
Por todo.
¿Qué dirá el vulgo?
Lo dudo.
¿Qué hemos de hacer?
Perdonarme.
Otro remedio.
No.
Pues si no le hay, ¿qué he de hacer
si no seguir mi destino.
Tercera jornada. Sale Pimentón y Leonor.
JORNADA TERCERA
Pag. 71
Vuelvo a mis pies, Leonor,
a llamarte pues has dado
en no premiar mi cuidado
y en aborrecer mi amor.
Lo que aquí más te conviene,
para que mi amor te quiera,
es que aquesta faltriquera
quite los polvos que tiene.
Ya te daba honor,
y en ella no soy primero,
que en interés el dinero
había de parar tu amor.
Mas abreviando razones,
si me tratares de amar,
te dare
¿Qué me has de dar?
Punta pies y pescozones.
Sale Aurora
¿Qué es, hermana?
De mi honor te quiero hablar,
ya vengo a sospechar
algún daño, pues se parte
en el pecho el corazón.
Aquesto es hecho.
Grande desdicha sospecho.
Sola estas?
Pag. 72
Ya sabes cómo a Enrique un tiempo amaba
con un cándido amor y un pensamiento
que a tálamo sus glorias dedicaba,
que le llamaste tu que fue intento,
no ello porque tu padre te hacía
que hallamos a don Enrique fue tenido.
Ya lo sabes, escucha a que he venido.
Don Lope, Aurora, de Bolonia vino
no a ser mi esposo, si no mi homicida;
en fin le quiero bien o lo imagino,
y lo haré aunque peligro pida.
Tal desdén a mi amor le sobrevino,
porque en el suelo halló mal acogida,
que con desprecios viles y con celos
a voces me quejaba de los cielos.
No has visto herida una leona fiera
que con bramido triste y doloroso
y más si dormitando desespera
que aquí alion quiere reposo.
Alivio instituyendoles cautela
con él pelo ya rubio y espumoso,
torcida con las puntas inhumanas,
rasgados ojos y rapantes manos.
Pag. 73
Si yo mal herida de deseos,
pedia al amor alivios y clemencia
para sufrir los celos filisteos
que sacaban de quicio a mi paciencia,
por ver tan mal logrados mis empleos,
y dije con rigor, no con violencia:
alma, si a tus ruinas vas corriendo,
muere matando, no vivir muriendo.
Tuve pues de mi amor mortal cuidado,
y así a tu padre hablé, aunque sin aliento,
de que mirase por mi estado,
respondió que dejó en su testamento
mi padre el casamiento concertado
con Lope, y cumplirá su intento .
Alégreme en extremo, pues dichosa
vengo ya de mi prima a ser esposa.
En fin, por no casarme y no casando,
don Lope es ya mi esposo y mi marido;
la noche del ruido pudo hablarme ,
y dándome mi honor a buen partido
él pudo desvelarme sin gozarme.
Lo que yo por mi honor, Aurora, pido
que adviertas en esta circunstancia,
porque después no alegues ignorancia.
Pag. 74
Tan sin vida me ha dejado
que no sé si me lastima
tanto el amor que intereso
como el alma que me quita.
Vive en mi, no puede eso,
aunque espíritus me animan,
que mujer que llega a oír
en su honor tantas ruinas
y muerta no saca
murió o calló se alista.
Venid poco a poco, penas,
que viniendo tan apriesa
os mezcláis unas con otras
y os pisáis vosotras mesmas,
y aun las que venís primero
tenéis poca cortesia,
pues pudiendo venir mayores
aun no me perdéis de vista.
Y si matarme intentáis,
ley, no lo hacéis a escondidas:
solo el saber que me muero
me volvera a dar la vida.
A falso, a ingrato, a cruel
amante de hipocresía,
que divulgando finezas
ocultas mil tiranías.
Esto Dios permite.
Justicia, cielos, justicia.
Pag. 75
Pues sabes que aqueste ingrato
es de mi honor homicida,
y si que no debe nada
a mi honor don Pedro diga.
Eso en el fuero interior
es verdad y conocida,
mas Nápoles, que no ignora
sus ficciones y mentiras,
qué dirá si hemos estado
dentro de una puerta unidas
las almas, que es evidente
de mi parte las caricias?
Pues si hoy el vulgo lo sabe
y soy mujer y ofendida
y para todos sin honra,
qué me implica, qué me implica
a no vengar mis agravios
si el mundo los testifica?
Cielo santo, para cuándo
son las muertes repentinas,
si en una ocasión como esta
los asombros anticipas?
Muerte, ¿qué tienes? ¿Qué es esto?
¿Quién te tiene? ¿Quién te obliga
a que esa corva guadaña
no aliente en mis osadías?
Porque me admira,
sabiendo que a grandes dichas
jamás la muerte se inclina .
Pag. 76
porque dice discursiva
donde hay penas del honor
no hace falta mi cuchilla
si esto a mí me respondes
alegre digo y con risa
que soy quien en sufrir penas
a muy poco que es novicia
que la fortuna me ampara
luego yo noble entendida
luego pues venir no quieres
cuando vienes como pinta
venturosa noble ufana
con gustos discreta rica
o por gastar tus leyes
tú te has muerto a ti misma
Sale D. Pº. antes
Suspensa la voz está
y con él temor unida
y aunque pretende salir
el que no salga la avisa
salirme quiero y dejarla
mas no, que si amor me anima
porque en mayores peligros
he de estorbar cobardía
Aurora mi bien esposa
¿Quién es?
Quien tu vida estima
el que por ti perderá
Pag. 77
su estado, su hacienda, vida
mi bien, quien a esos soles
sus rayos bellos eclipsa
Déjame un rato que llore
porque el doliente se alivia
quejándose a voz formada
y también tal vez mitiga
su tormento el corazón
llorando su propria dicha
hallará alivio tan fácil
si es que lágrimas alivian
Aurora, ¿dónde estás?
Advierte
que me castigas
Como si yo fuera quien
tus lágrimas solicita
Déjame que tus finezas
mas mis pasiones incitan
¿Qué tienes? ¿Así me llegas?
No se que diga
Lloras?
La causa es bastante
Tanto lloras que me obligas
a que con fuerzas mayores
que te declares te pida
que en el pecho los sollozos
no sin causa se eternizan
viste un búcaro en verano
que la escarlata acredita
Pag. 78
se reboca por arriba
y que con fuga celosa
todos sus aumentos cifran
procurando ser primero
por los allí sucesivas
así a la parte de afuera
así en mi, si bien lo miras
llora tanto el corazón
las penas que le lastiman
que ya en lágrimas se anegan
y ellas, viendose oprimidas
dentro del pecho y confusas
por verse también nacidas
todas cuantas a una voz
cortesanas determinan
que las que primero fueron
engendradas ellas mismas
me acaben, y las que sobran
son estas que ya me pisan
que las que en el pecho quedan
han de ser mis homicidas
Pues la causa no he sabido.
yo me voy, que indecente
cosa es estorbarte
Detente
de aquí mi prima se ha ido
y me ha dicho que os vais
mirad si tanta pasión
Pag. 79
tiene bastante ocasión
si os vais, cuando os quedáis
Rompe el alma ese pliego
y recupera el sosiego
y verás el desengaño
Lee Aurora
Padre y señor, casado estoy en Nápoles con mujer que si me iguala me merece.
De lo que importa es acomodar esos negocios y prevenir vuestro viaje
para esta tierra. D. Pedro
Esto importa poco o nada
pues satisfacer no puede
a la duda que procede
quien dice que está empeñada
si os quedáis es por marido
de mi prima; qué dolor
con que fenice mi amor
si os vais está entendido
de doña Elena olvidado
y con Blanca concertado
para habernos de casar
y así tomad el papel
y quedaos en secreto
pues sois prudente y discreto
aconsejaos con él
más os importa quedaros
mirad cómo discurrís
y la duda concluid
Pag. 80
quedaos o ausentaros
y si vuestro parecer
fuere quedaros aquí
bien podéis creer de mí
que jamás me habéis de ver
Vase
... pudo llegar
... en mi confusión
pues que me falta el sentido
... te he ofendido
...
no me entiendes
... si ...
de te ame
y pues estamos iguales
déjame a mí con mis males
pues que yo te dejó a ti
porque si uno está afligido
ya a solas busca remedio
el solas hallará medio
para quedar dividido
Pag. 81
y pero si en tanto rigor
te consuela que en tu ofensa
sus desdichas comprehendo
...
si lo permitan mis celos
...
si no obliga lo presente
... tus brazos
tan compasivo vencido
y tan nuevo está rigor
y mi deshonor tan nuevo
que ninguna cosa aprehendo
Sola conmigo estás
y por lo que he visto en ti
ya estoy afligida, ay de mí,
que irte pretendiendo estás
mas quedó con un dolor
que aniquila el sufrimiento
y es que tu arrepentimiento
tras sí se lleva mi honor
falso, engañoso amante
mas el fin he de escuchar
que se ha de superar
que me quitas tu semblante
...
Pag. 82
y porque en tu pecho está
y averiguado, ay de mí,
que aquí ha de acabar
mas que lo considero
mas quedó con un dolor
que aniquila el sufrimiento
y es que tu arrepentimiento
tras sí se lleva mi honor
falso y engañoso amante
mas el fin he de escuchar
que se ha de superar
que me quitas tu semblante
...
de sacar no tengo ...
que me ciega la paciencia
tienda y con evidencia
ir quien me ha ofendido
no dependere de otro modo
...
...
...
Pag. 83
Colérica Elena está
a que se descubre todo
quatro noches ha cumplidas
que media noche pasado
yo cobarde y asustada
y las colores perdidas
fui llevada de mi ama
llega en fin, porque es rapaz
mujer criminal estos
alevos le da a mi honor
Todo, señora, lo niego
y que en aqueste diamante
cifraste tu fe constante
y que le admití a tu ruego
y que disculpa quieres
no pasó de este modo
...
Eso sí que no, querido,
pues que ya te has atrevido
...
Escúchame prima Elena
Pag. 84
Ponce mi curso veloz
a todos vuelve mi pena
que me mandas, aquí estoy
que me des tiempo y lugar
para determinar
que te responda
Desde mi ...
socorro, pero yo afligido
por el poder y por mi honor
habrá confusión mayor
habrá otra muerte en la vida
que ahora llegue a dudar
de todo cuanto he entendido
si lo que en pena ha sido
a causa de este pesar
porque si él me ha confesado
que era suya aquella espada
la duda queda aclarada
que mis celos son cuidado
mas cómo puedo salir
de presente aflicción
ya Enrique es ocasión
mi Aurora que presumir
Mucha es, primo, tu tardanza
diga que tu amante soy
...
Pag. 85
Fénix es y a mi esperanza
esposo, pues ha salido
en mi favor la sentencia
Dame tus brazos
Paciencia
agravio también nacido
Sale Aurora
Tu lo dijiste
Cielos, sí pudo escucharme
solo viniste a estorbarme
no se a mal a que veniste
¿que os turbáis, que os doy cuidado?
ya vuestros justos concierta
Aurora espera a la puerta
por serviros he cerrado
dadme vuestra ayuda, cielos,
porque esta vez pienso ver
quién ha de ser su mujer
mi prima concede en celos
Hay más terrible ocasión.
...
Pag. 86
Señora
Hermana, señora, escucho
aguardais licencia mucha
Prima
Si gustas, Aurora
en todo te dare gusto
pues estás tan enojada
óyeme, no tan apasionada
nuestro amor, porque no es justo
que de aquesta suerte esté
... has de escuchar
porque te pueda abrasar
... y conte
y dejaros los lances que han pasado
que es lo que os tiene tan airado
que soy tu prima hermana
por ser tiempo en efecto os digo llana
que es don Lope mi hermano
no hay que dudar en eso
que de mí tienes celos
...
Pag. 87
Según todo se ha abreviado
y aunque sin mi andar señora
porque quiero pasar a lo que importa
es amor tan tirano y en sí mismo
que en un confuso abismo
pone a quien con aliento
vencer procura su furioso intento
y si allá resistencia
mas su furia ejecuta y su violencia
yo cual aquella loca y muy rendida
de todos olvidada
sin amor, sin piedad, con desaciertos
con los ojos abiertos
no para ver amor, no apasionada
por verme de todos, señor, celada
de mi propia galante
... al sol de mi honra
diome el amor cual rayo o león fuerte
y anunciando mi muerte
me la dio desastrada
que de sus pies pendida y arrojada
que a quien busca la muerte se detiene
y aquel que no la aguarda la presente
Pag. 88
Por peregrino el caso no os asombre
porque el que en más altura fijo estriba
el amor con más fuerza le derriba
decir cómo pudimos concertarnos
en mi amor infeliz para cansarnos
que en cierta quinta yo saliendo a caza
pero el tiempo en efecto se nos pasa
y contando lo aflige mi memoria
y así adelante pasó con mi historia
Lope me pidió que le quisiera
y el alma le entregué que suya era
desde el primero instante
que yo le vi galante
que rendirse al amor en ocasiones
es de más alentados corazones
No habéis visto una tigre alborotada
la piel con mil colores remendada
y que con manos fuertes
antes de alcanzarlas pronostica muertes
que con celoso aliento
por el olfato vuela en seguimiento
del cazador turbado
cuando los cachorros le ha robado
si yo me ocultáis mi amor primero
con lo cual desespero
Pag. 89
la prudencia me falta
que tener con celos es gran falta
y quién tener la quiere
amor no tuvo ni tener le espere
según estaba todo en tal plazo
pues en celos me abraso
a mi esposo volverme
o por hidra los dos podéis tenerme
que cuando una cabeza le han cortado
reviven siete por el propio lado
Y vos, D. Lope, fementido hermano,
que con industria y poderosa mano
restituirle no quieres
pues en tu vida más hablarme esperes
ya de ti, Elena atrevida,
te quitaré por complice la vida
y pues soy desdichada
me veréis con don Carlos desposada
que pues con tu prima
te casas y tu amor tanto la estima
quiero que estos contentos
...
a punto de casarme
y casada al momento vengarme
y vengada sabréis con evidencia
que averiguados celos no hay prudencia
Pag. 90
Vase
Tantas confusiones veo,
que aunque las estoy mirando
sospecho que estoy soñando
o que estoy durmiendo creo,
o que me estoy engañando.
que Aurora dio ocasiones
con mil equivocaciones
y nadie habla compasión
sino quien tiene razón
y le ofrecen ocasiones.
¿Qué disculpa quieres darme?
La disculpa que daré
es que trates de dejarme
pues razones que escuché
son bastantes a matarme.
Vase
Pag. 91
Si tienes pensamientos
volcan
convida torres
... tus bravos
asombros, montes, incendios
y sobre todo un secreto
que es tanto como tener
sobre mí todo el infierno,
y puede extenderse a todos
Sí, señor, y aun a los muertos,
mas escucha atentamente,
y burlas aun la do echemos
que perderás si me tardo
ventura, lugar o tiempo.
Bastantes son estos que adviertes.
...
tan obediente soy que en tus negocios
ni dudas tengo ni me obligan ocios
conmigo Don Enrique se ha venido
y en tu cuarto, señor, está escondido.
Paciencia ten, pues eres tan discreto,
y atento escucha, porque va secreto.
Pag. 92
Entré en casa si alegre cuidadoso,
ufano presuroso,
por ver que tu partida
tengo con gran silencio prevenida,
y vi, aunque así te cuadre,
en esa sala a tu fingido padre.
Llamóme priesa a escucharle luego,
hízome mil preguntas, pero luego
vino enojada Aurora,
como cuando ella misma perlas llora,
y pavoroso el rostro de azucena
la siguió luego a Elena.
Aquí, señor, prepara
sin retorcer las manos ni la cara,
que el corazón gallardo y pecho fuerte
no ha de temer el golpe de la muerte.
Comienza a hablar Aurora colocando
conceptos aogando,
mal formando razones,
tan oprimida estaba de pasiones
que la mayor buscando por endicha
iba haciendo juicio
una quiere decir, otra no acaba.
Pag. 93
que viéndose con tantos se ofuscaba.
Tantos eran sus males,
que bien se conoció que eran mortales,
que en un hermoso rostro perturbado
cualquier dolor se ve pacificado.
Elena, que quizá bien la entendía,
estorbarla quería,
mas no viste el cano villo muy reciente
que deshecho su padre tan valiente
como arrogado fiero y acuchillado
dos alanos le salen de un ganado
que estando el blanco
busca su padre por seguirle centro
y el padre de este daño sospechoso
acude muy furioso,
la dentadura corta la hilada
y que apenas le vieron
cuando como dos rayos se volvieron.
Pues lo mismo a las dos ha sucedido:
Aurora hablaba, no le dio fin, decía,
y su prima envidiosa,
de los dos es sin duda y aun celosa,
atajaría por todos.
Pag. 94
Mas apenas los movimientos
de la vista y la mira
cuando llena furiosa se retira.
Aurora finalmente pidió a Alberto
que en casarse su gusto estaba cierto
y que la dilación le era penosa,
para ti horrenda cosa,
y su padre mirando
como a su gusto se iba declinando
dijo: obediente eres,
será tu marido, pues tú quieres.
y qué necio consejo
entregar tal diamante a un cano viejo
y como está del cielo su belleza
con franca mano y con liberaliza
le concedió a su prima que hablara
y comenzando Elena: aquí repara.
Nunca viste en Sicilia el Etna horrendo,
en altura tremendo,
aquí y allí abortando
de serpientes cavernas muy oscuras
animales inmundos esmaltados
de escorpiones fatales habitados.
Pag. 95
de escorpiones fatales habitada,
y que por la alta cumbre
donde parece tiene mansedumbre
con murmurios internos
que aborta rayos y estornuda infiernos.
Así echando mil furias por la boca,
colérica, impaciente, amante y loca,
y formando una muerte
en cada aliento dijo de esta suerte:
que su honor le has quitado
que es testigo un diamante que le has dado
que el amor pernicioso
que a Aurora tienes hace que su esposo
no quiera ser. Aquesto es lo que pasa,
y Carlos tu criado está ya en casa.
Sal de Nápoles luego,
que aquí estoy, que te sigo a sangre y fuego.
aunque me lleves donde un lobo fuerte
la vida me conmute por la muerte,
y dos fieros alanos
me trinchen con sus dientes y sus manos,
y el Etna temeroso
me abrase aunque me oculte codicioso
la gruta más feroz y a sus serpientes
las venga a servir de mondadientes.
Pag. 96
Los huesos desechados y sin fruto
de los alanos y del lobo astuto,
y juro a Cristo que a morirme allano
porque soy español y no italiano.
Yo no tengo sentido,
yo discurso no tengo,
pues con lo que a escuchar vengo
uno y otro no he perdido.
¿Qué no tengo que perder?
Colijo, según estoy,
pues siendo a muerte me voy
y me dejo tal mujer.
Aurora no ofendida,
¡ay Elena, santos cielos!
Mal hayan tus necios celos,
pues me han de costar la vida.
Señor, repórtate,
que los que escuchando están
que ya estás loco dirán.
Dime luego: ¿no estoy loco?
Esta cosa peor, vive Cristo.
Soy bestia, soy animal,
soy bruto y no racional,
pues dije lo que había visto.
Señor.
¿Qué quieres de mí?
Pag. 97
Que me escuches.
Sale
Pues atiende y te diré
lo que más te importa aquí:
Aurora sí está enojada,
Elena celosa está;
vete a Palermo y quizá
vendrá todo a ser nonada.
¿Y mi amor?
Tu juicio.
Calla, loco.
Cuerdo callo.
para remediarle hallo
por yo quisiera maldición
en esta negra fortuna
por ti he venido a sacar
que te vengas acordar
lo de Fuente Ovejuna.
Haz tú, pues, del propio modo
que cuantas iba agarrando
una a una y besellando
y después darles de codo.
Tráelas postas al instante.
A Fortuna: tente, espera,
porque me atropellas fiera.
Muéstrate ahora constante
con el rosillo
si no a cosa de las
trastocado y que nos vamos
mas que a Nápoles corramos
antes de este anochecer.
Pag. 98
Cristo calló y quiero barato,
mas que al cabo el temor me mate,
han de saberlo.
Vanse
Salen Alberto, Aurora, Elena, Inés, Carlos y Leonor, y han oído.
Gracias a los cielos doy,
señora que esa belleza
se humana a favorecerme
y al cielo suplico sea
para más aumentos míos.
Alberto
Ya se confiesa
señor don Carlos prendado
y reconoce finezas
¡Ay tirano de mi honor!
¡Ay ingrato! El cielo quiera
que este casamiento mío
mucho a todos os parezca
ya celos tener no puedo
pues ya quien la causa era
queda por fuerza casada
y de Lope
Aurora queda
aprestando su viaje.
Pag. 99
Pues, ¿qué novedad es esa?
Llámale luego al instante.
Todo cuanto ha dicho Elena
averiguo, pues, si puedo;
no ha de valerles respuesta
y han de quedar todos cuatro
casados en mi presencia.
¿Estarás contenta ahora?
Aunque negarte lo quiera,
mi semblante está diciendo
cómo estoy más que contenta.
¿Qué es eso?
yo que a mi prima
la daba de espacio cuenta
del bien que futuro toco
pero fientes
porque me fuerza
Enrique y Pimentón.
Si puedo, será tu esposa,
y si como ya se niega
poco importa, que aquí estoy
a tus pies y a tu presencia.
Sale Don Pedro
Si quedara vengado
y si como os castigo
por con voz tan manifiesta
a tus pies y a tu presencia
llega el hijo más humilde
en ocasión como esta.
Pag. 100
No era razón ausentarme,
como ignorante mi idea
puedes, padre, perdonarme,
y el señor Carlos tenga
en mi un amigo del alma
y yo por lo que interesa
mi casa lo soy y a vuestro
Don Lope a tu prima Elena.
Luego le has de dar la mano;
este ha de ser sin respuesta.
Desdichas que me queréis,
no me basta ya que pierda
a Aurora, sino también
me quieran casar por fuerza
¿Qué respondes?
quiero
pues la cortesía lo ordena.
señor de los cielos
Primero.
Bien dice; sea.
Aurora, dale la mano.
Mi hermano es varón y creo
tu casa, y justo será
que primero estado tenga.
Pag. 101
¡Qué gran aprieto!
Ea, Don Lope, ¿qué espera?
Bien sabes, padre y señor,
que hasta que de Roma venga
la dispensación no es bien,
y más sabiendo que apenas
para entre primos hermanos
pocos alcanzarla llegan
si no es con causas bastantes.
Pero si gustare Elena,
daré mi mano al instante.
Dice bien. Aurora, llega;
dale a Carlos la mano.
a villano la vergüenza
de que estoy presente yo
y ocuparte no pueda
no soy mujer y celosa
ya la venganza dispuesta
pues que aguardo que me tiene
Aurora, discursos deja.
Dale a Carlos la mano
y toda el alma con ella.
Pues, ¿qué pretendes?
si no a cosa de las
antes quedársela quiera.
Pag. 102
¿Antes quedársela quién?
Alberto, me has de escuchar,
para que Don Carlos pueda
estimar su esposa mucho
y lo que es suyo posea
Enrique, y sepas quién soy
y a cuanto quieres tú lo ordenas.
Escucha, dichoso Alberto,
pues de prudente te precias:
cuanto averiguados celos
no reconoce prudencia.
Todos me habéis de escuchar,
mas con tal condición sea
de no interrumpir mi historia
aunque ofenda a quien ofenda
mi patria, dichoso Alberto,
en Palermo en quien empiezan
de competir sin vitoria
armas, discreción y letras.
mi propio nombre es Don Pedro
porque no soy el que piensas
y es aquesto Salvatierra
Pag. 103
cuando el ser y la nobleza
me guiaron entre voces
mis tragedias
dos lustros habrá cumplidos
que en mocedad de sin cuenta
monté con alma de nieve,
resistiendo de oro flechas
del gigante niño andaba
entre Diana y Minerva
tan después de Palermo,
poco más de legua y media,
en la quinta del marqués
don Iñigo de Fonseca
en este tiempo a Palermo
Leonor fue nunca fuera
pues su ida fue principio
de todas estas quimeras
saliendo una tarde a caza
con cierto criado llega
vi que a tu hija seguían
dos hombres; llegué tan cerca
que forzarla o que robarla
vi que sus intentos eran
sin aliento les maté,
y agradececridlo finezas
llamóme, quiso, la quise,
porque ahorremos respuestas
decirte cómo Don Lope
Pag. 104
a mi hermana quedaron
en poco largo
habrá mi dama y amores
tras que los bodas viste
porque no fue la esposa
de don Enrique nuestro
y el casamiento por fuerza
vengo a Nápoles al punto
a ver mi amada prenda
y a declararme en tus violencias
no es, pues, que llegue
Aurora en tantas tormentas
a bien Enrique llamó
por un papel descifra
para que como mi primo
en tanto daño pusiera
remedio Elena le vi
en celos y amor envuelta
y con lo que le dijiste
yo que deseaba verla
Fingiéndome Don Enrique
entré en su cuarto con ella;
lo que pasó ya supisteis.
Atiende y no te diviertas,
que aquí empiezan mis desdichas.
Pag. 105
que acabaron aquellas
por Don Lope me tuviste
de que Aurora mis finezas
hablándose a mis suspiros
con sus humildes ternezas
porque aunque miedo amor
aunque más prudente sea,
la dama se rinde luego
porque son flacas sus fuerzas
quisiera la vida de esposo
en esta ocasión Elena
quiso que lo que con amarla
sus gracias restituyera
que de los Carlos
les cambió en mortales penas
que soy su marido dice
y no sé qué razón tenga,
pues que en el honor le debe
es mi prima y la confiesa
porque la noche del ruido
Enrique en su cuadra mesma
estaba yo en la de Aurora
y pendiente a doña Elena
y sospechando ser yo
el que estaba en su presencia.
Pag. 106
como mujer y sin armas
le rindió la fortaleza
porque una mujer celosa
tiene poca resistencia
y habiendo a Enrique gozado
de su amor en sombras negras
se bajó por los jardines
porque no le conocieran
en fin, tú le viste entonces,
y oprimido de tu ofensa
alborotaste la casa
dando de tu enojo muestras
y aunque a Elena después dije
que la gocé, fue cautela,
que porque mi primo Enrique
lo gozado no perdiera
lo dije que hacerlo contra
mí no estuviera nobleza,
ni Don Enrique tuviera
dama que pudiera ser
ni vos en ella tuvieras
porque el hombre que es ingrato
a grandes correspondencias
o fue villano su padre
o está de serlo cerca.
Pag. 107
Vase conmigo
que antes de amanecer
ha tenido con otro hombre
cosa indigna a su nobleza
y en fin gocé en dolor,
pues de mi primo es Elena
porque yo he de publicar
por naciones extranjeras
mi suceso, mi desdicha,
mi amor, la traición inmensa
que Aurora conmigo ha usado
la codicia que en ti encierras
la ambición de Don Carlos
los celos de doña Elena
la dicha de Don Enrique
de Leonor a las cautelas
la lealtad de Pimentón
de Aurora tanta belleza
que es al docto admiración,
que es al necio anteciencia
al sabio pluma cortada
el sesudo del mal premiado
al tonto sabio castigo
si en a cosa de las
Pag. 108
a los humildes llaneza,
a los arrogantes llaneza,
a los rendidos clemencia,
y para esmaltarlo todo
con lágrimas tiernas,
que averiguados celos no hay prudencia.
Don Pedro, escuchad.
¡Ay de mí! El alma me lleva.
Sois obediente.
Yo me engañé. Esa violencia
Nápoles os tiene hoy por cosa cierta.
mi ojo y si este engaño
ahora a todos desmienta
Ah, señor, os le entended.
Mi voluntad es la vuestra.
¿Y Aurora qué dice a esto?
Que cuanto Don Pedro cuenta
es verdad y yo su esposa
pues que tú lo quieres sea.
Esta es mi mano.
Bien me das;
con esta mi amor te entrega.
Pag. 109
Blanco / sin texto visible.
