デジタルテキスト

のデジタルテキスト A averiguados celos no hay prudencia

公開日: 2026年6月21日

作品のメタデータ

従来の帰属
文体計量による帰属
どの著者も指していません 決定的ではない
ジャンル
Comedia
テキストステータス
Transcripción automática de manuscrito (HTR + LLM)
出典
El texto procede de la transcripción automática (HTR + LLM) del manuscrito MSS/15311 de la BNE.

警告

誤りや脱落が含まれる可能性があります。より良い版をお持ちの場合は、 更新を反映するためにご連絡ください。

ライセンス

このコンテンツは Creative Commons CC BY-NC 4.0 ライセンスで提供されています。再利用は引用付きで認められます。 引用を付せば再利用できます。商用利用は認められません。

Creative Commons CC BY-NC 4.0 ライセンス

推奨引用

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de A averiguados celos no hay prudencia. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/averiguados-celos-no-hay-prudencia.

作品の最初のページ
作品の最初のページ
作品の最後のページ
作品の最後のページ

A AVERIGUADOS CELOS NO HAY PRUDENCIA

JORNADA PRIMERA

Pag. 1

Salen Aurora y Elena con un papel.

Aurora

Toma, prima, este papel,

prudente como su dueño,

y con él no seas cruel,

pues de su dueño el empeño

he conocido por él.

Elena

Es de Enrique.

Aurora

Elena, sí;

galante te escribe aquí.

Sin sobrescrito ha venido

y, cuando el dueño he advertido,

supe que era para ti.

Elena

Para mí no puede ser,

pues tú la nema rompiste;

patente se echa de ver

que es para ti.

Aurora

No consiste

en eso; y si el responder

tanto importa a tu cuidado,

de don Enrique un criado

por esa reja le echó,

que por ti a mí me juzgó,

y como le vi cerrado

Pag. 2

Aurora

movióme a curiosidad,

que soy mujer en efecto.

Abríle; aquesto es verdad,

y lo que en mí fue respeto

será en tu amor impiedad.

Elena

Aunque concierta mi amor,

no está exento del temor,

y entre el temer y el amar

será lo mejor mirar

por la parte de mi honor.

Aurora

¿Celos, Elena, has tenido?

Elena

¿Yo celos?

Aurora

Tú celos.

Elena

No.

Aurora

¿Niegas lo que está entendido?

Elena

Error fuera tener yo

celos cuando no he querido.

Aurora

Bueno está, prima, conmigo;

no hay disculpa, pero digo

que negar una mujer

lo patente viene a ser

contra sí propio castigo;

y más celos, porque cuando

el corazón sus enojos

encubre queda anhelando

y parlan al fin los ojos

cuanto adentro está callando.

Elena

Sujétome a tu razón.

Aurora

Lee, prima, sin pasión;

en verdad que es para ti.

Pag. 3

Elena

Pues que tú gustas sea así.

Aurora

Eso debo a tu afición.

Lee Elena.

Elena

Ya me atormenta el dolor,

ya conozco que mi amor

no es premiado; quién pudiera

matarle de la manera

que me mata este traidor.

Toma tú, prima, el papel,

no excusando el sentimiento,

pues cuanto ver pude en él

es en mi eterno tormento.

A falso Enrique, a cruel,

no le juzga a atrevimiento

si es que sabes que es dolor

y conoces que es tormento,

juzgando que siente amor

con tal aborrecimiento.

Aurora

No le trates con rigor,

pues jamás has visto en mí

aun un principio de amor

a Enrique, y todo por ti

das de

Pag. 4

Aurora

Prima, tú le has de tomar,

y en esto no hay réplica,

porque don Lope, mi hermano,

me tiene; mas es en vano,

porque me importa el callar.

Responde a ese caballero,

pues que lo merece, prima,

por galán y forastero;

y pues Nápoles le estima,

yo que tú le estimes quiero.

Que respondas te suplico.

Elena

A obedecerte me aplico.

Aurora

Hay más; pero responder,

di, Elena, le has de querer.

¿Qué me dices?

Elena

No replico,

porque persuadiendo estás.

Pag. 5

Aurora

Prima, no añadirás,

pues estamos de esta suerte,

porque a mí me importa más.

Salen Alberto.

Alberto

Aurora.

Aurora

Padre querido.

Alberto

¿Qué tienes, qué ha sucedido,

tan triste tú, por qué causa?

El casamiento lo causa;

breve le veré cumplido.

Sabes, Aurora querida,

acaso mi pretensión.

Aurora

Ya, señor, está entendida,

y digo en resolución:

que si digo estoy sin vida .

Tuya soy, Aurora desdichada,

de este extremo amada ,

tú, mi padre, a quien debo

el ser que tengo; en fin, todo lo apruebo,

porque quererme dar los estados

que fuera singular entre la gente,

que quien del padre...

Pag. 6

Aurora

si ... parece el presente

dirás, señor, pues no es inconveniente,

según mi intento fundo,

porque, aunque más furioso e iracundo

estés, mi padre, en nombrarle padre amado,

descansa un desahogo anticipado .

Bien todo cuanto he dicho has entendido,

que me escuches te pido,

no olvidando que soy tu hija Aurora,

que como ves te adora,

porque haciendo mención de lo que somos

aun no tornas a somos .

Deberás castigarme ,

cuando tierno procures perdonarme.

Ya de todo, señor, te has enterado,

pues que me has escuchado,

pero para mi intento

que estés, suplico, mucho más atento,

que no es gusto dar paso

a discurso ninguno en tal fracaso.

A mi derecho que tratas cuidados ,

que don Carlos es fuerza sea mi esposo;

ello es cosa que espanta

el ver que con fuerza tanta

me pretendas entregar a un hombre anciano

y que le dé mi mano.

Pag. 7

Aurora

Pues antes que tal vida,

y que cumplas tu intento,

ve por aqueste umbral mi último aliento,

y no veré que tu intento en esto ... .

Que en delirio hoy día

quien con cuidado necio

trastoca tu excelencia en tu desprecio.

Mas esto poco importa que lo diga;

paso, señora, lo que más me obliga.

Nunca viste la alegre primavera,

cuando se considera

con alientos menores

criar las plantas y procrear las flores,

y, mirándolas todas muy hermosas,

lúcidas y olorosas,

aun de ellas lisonjera,

que envidia...

Nunca viste tu bien no merecido,

que respetos no advierte,

y que con ser anciano

abrasa aun lo que forma con su mano,

y que con tempestad nueva crecida

hace que se suspendan mis sentidos,

y que si ella tan bella allá ... ,

le sujeto solo si lo ... .

Don Carlos ... .

Pag. 8

continuación de discurso de Aurora

Aurora

asiento de templanza y de gobierno,

y yo la primavera,

permítame el hablar de esta manera,

que en caso semejante

la lanza en mi propia es importante

aun todos son de lo presente

sin inconveniente,

el uno y otro junto

has de notar al punto

dobles confusiones,

laberintos, desdichas, suspensiones,

mil tragulias y muertes

profetizarle tienes, si lo adviertes;

y si me casas con lo ya advertido,

es de ver en los dos lo referido.

Alberto

Aurora, escucha, detente,

yo te llamo.

Aurora

Ya te escucho.

A tus pies quien es tu hechura:

¿qué me mandas?

Alberto

...

tú eres mi hija, tú eres

en mi honor la sucesiva

Aurora

Perdona, padre y señor,

mi necia descortesía

porque aquel que más se enoja

entiende su justicia

Alberto

Justicia, ¡viva Dios!,

que si otra vez me replicas

Pag. 9

Aurora

Padre y señor,

aquí estoy sola; mi vida

tengo bien, podré perderla

primero que tú permitas

que de la mano a don Carlos

Alberto

Ya te he entendido.

Aurora

Ay, ansias mías.

Alberto

Levántate luego y allí

en tu cuarto te retira

y mira bien tus aciertos

y cómo los determinas;

has de entrar luego en un convento

o casarte.

Aurora

Ya me obligas,

padre, a que diga cosas

nunca en mi honor admitidas

Vase.

Alberto

Elena.

Elena

Señor, ¿qué mandas?

Alberto

Que siendo tú mi sobrina

esto me hayas encubierto

para que quejas prosiga

ruegarme no quieras

la causa, porque tu prima

aborrece el casamiento

Elena

Responde, no estés tan triste .

Aurora, según entiendo,

por lo que ...

Pag. 10

continuación

no tiene amor a don Carlos

ni a ser su esposa se inclina

por ser anciana su edad,

pero lo que más la obliga

es que sin dar la razón

no la tiene por oída

amor es lo que la priva

de mi obediencia, y es cierto

que tal vez amor incita

a no guardar la obediencia

que a los padres se les debía .

Elena

Señor.

Alberto

mas mi intento libra

su probanza en tu temor

y así por la antecedida

resistencia y tu tibieza

coligo en tantas desdichas

y en aquí veces tan necias

que tiene amor tu prima

ya la sospecha confirma

ya la malicia está vista

ya el respeto me ha perdido

y a su rigor que es mi hijo

que en desdechar tan notoria

hoy me industrias solicita

de que digas a quien ama

en la ronda que la mira

...

esta ingrata solicita

y si negarlo quisieres

otra sangre honor cortesía

que eres cómplice diré

en mi ofensa en su osadía

en su honor en mi quietud

en mi agravio en su porfía

y finalmente diré

si en vano te rectificas

que ella acaba con mi honor

y tú acabas con mi vida.

Pag. 11

y si negarlo quisiera

yo no supiera con razón

que vuestro proceder

en mi ofensa encubría

en vuestro ... quietud

en mi agravio su porfía

y finalmente diré

siempre contra mis hijas

que ella acaba con mi honra

y tú acabas con mi vida

Elena

qué es esto, cielos,

que a estos lances

que a estos lances me guían

a estos lances me conducís

ya no se ocupan las salidas

si a Alberto desengaño

quedará Aurora ofendida

si encubro lo que en aliento

serán las quedas precisas

qué haré, cielos, qué haré

en tan notable desdicha

qué haré, preguntan cuidar

si sepa Aurora si es mi prima

que me deje esta fineza

por mi prima y por mi amiga

Señor, a tantas caricias

...

Pag. 12

continuación de Elena

que duda no se averigua

Señor, Aurora jamás

en otra acción que desdiga

de una acción de sus ...

Alberto

Elena mira

aquí hay mudanza

medos veces has de escribir

porque siendo sangre mía

conocerás lo que importa

Alberto

ay, ay, mi ansia

Vase

Elena

ay, lance más apretado

y caso que más obliga

en que ...

hay más general desdicha

para que no soy mujer

no que es mi valor envidia

de Artemisas y Cleopatras

aun pienso la santifica

Pues si es verdad yo que debo

que furor me atemoriza

castigueme, tio, castigue

amenace contra diga

que mi confusión será

siempre en favor de mi prima

Sale Leonor con un papel

Leonor

Mas como de un papel

de don Enrique a mi señora

con que puedo ...

cuando venga mi señora

me ha de verse de salir

mas escondiendo el papel

será menor mi cuidado

Pag. 13

[al entrarle en la manga se le cae]

Leonor

siempre interesando

siempre ... recado

en la obediencia fue

entrop tan turtonda

Alberto

ha de ser

que un papel se la ha caido

y mi amor ha colegido

mil recelos

ha de ser de ella

Lee

...

en el ultimo aposento

el cuarto se retiro

luego que de aquí se fue

porque con disgusto tal

el retiro es menos mal

Sale ...

Alberto

de su descuido me espanto

pierdo favor cielos pido

para salir de este encanto

pero fresca esta la oblea

y nadie me puede ver

abrirle quiero y leer

porque mi recelo vea

su bien o su mal suceso

de Aurora es la firma ya

casi aclarandose va

este ciego laberinto

Pag. 14

[carta]

Enrique, los intentos de mi padre pasan adelante.

Yo medos veces venid esta noche a las diez

por el postigo, que quedará abierto,

y trataremos mi libertad. Aurora.

Alberto

ahora llego a confirmar

en esta desdicha mía

que a quien se acelo desea

le paga con un pesar

cuando a padre dando estoy

con Alberto sus errores

ella emprende otros mayores

y contra mí, pues que soy

quien a Enrique quiere bien

Pues esto he de consentir

tal oprobio he de sufrir

mas al remedio, ahora bien

este papel he de echar

donde le halle Leonor

después en pie que el temor

que yo sabré negociar

si el discurso no ha mentido

venga, que una vez acá

ella honrada quedará

y yo también, y con marido

Pag. 15

Vase. Salen don Pedro y Pimentón.

Don Pedro

Oh, llégame ya, Pimentón,

porque mis ansias divida,

pues volando por mi vida

divulgue así su pasión

a breve tentación

del amor que en mi se encierra

pues que he venido a esta tierra

la pasión no me ha muerto.

Pimentón

No es poco.

Don Pedro

Oh, bien claro está.

Pimentón

Nos encierran.

Don Pedro

Oh, Pimentón amigo,

en aquel cielo, en mi esposa,

dos mil gracias no es hermoso

Pimentón

hablo confuso y soy testigo

Don Pedro

Oh, necio, ¿qué dices?

Pimentón

Según mi parecer,

la más hermosa mujer

es, según mi parecer,

sirpe, y así lisco alano

Don Pedro

Oh, que quedas sin ...

y excitera sin más ver

Pag. 16

Don Pedro

Oh, ¿no ves que hay mil pareceres

antiquísimos autores,

defendidas con loores

Pimentón

mal entiendes de mujeres

tú, pues el defenderlas quieres.

escúchame sin pasión:

los que con su afición

de mujeres escribieron

como habían de ser dijeron,

mas yo digo cómo son,

y pues me vine a empeñar

y esta mi opinión entablo

probaré que es más que diablo.

Don Pedro

Oh, por Dios, que es más que diablo.

¿Quieres, Pimentón, callar?

Pimentón

yo lo tengo de probar:

el diablo sin intervalos

a los buenos con resbalos

en hacerles mal entiende

pero la mujer ofende

a los buenos y a los malos.

Eres loco y por lo mesmo digo

nada ni te respondo.

Pimentón

Contradigo.

y si soy loco tengo la locura

con más degien que late de cordura

mas dirás de algún loco de esta villa

de locura y deseso prematado

Pag. 17

de locura adoleces rematado

que una dama no tiene bien pesado

mas dejemos, señor, lances tan fuertes,

y pues que mi lealtad conoces, dime

qué te aflige o te oprime,

que viéndote venir alborotado,

impaciente, turbado,

a todo tiempo inquieto,

que me has apasionado te prometo,

yo tu criado soy, seré y he sido,

y pues que mi lealtad has conocido.

Don Pedro

Sácame deste encantamiento,

aunque ademas por tan poco esta mi aliento

Era del año el tiempo más florido,

más bizarro, galante y más hermoso,

cuando Febo fomenta sus rigores

... de flores,

cuando las avecillas despiertan al alba

lisonjeras al alba,

cuando ha depuesto ya el invierno anciano

lisonjero al verano,

su nieve en azucena y jazmines,

porque llegue a los fines

el verde almendro iris de los frutos,

a quien deben tributos

flores y frutos, árboles y plantas

encomio

Pag. 18

y por si acaso duda en ti se espera

era en lengua vulgar la primavera.

En Palermo, mi patria, en este tiempo,

en una quinta bella me entretenía,

el tímido ganado que pacía

la fresca yerba que argentaba el rocío,

dando a un propio tiempo ...

un breve susto y una dulce música.

Aquí seguía libre aqueste blanco

las márgenes rompiendo,

que enriquecía abril con varias flores

allí experimento severos rigores

de mi valor en todo victorioso.

El galán licencioso ,

eligiendo en su mengua y en mi dicha,

en pies en su desdicha

...

tesoro tan preciado

que si alguno en un punto le mirara

por prodigio de Apeles la llamara.

Con tal primor crecía tan hermosa

que le juzgo más divino artificioso.

Yendo en fin admirando su alegría

hoy que una mujer favor pedía

Pag. 19

de lágrimas con voces con sollozos,

saco la espada y, escuchando atento,

veloz camino donde el rumor siento.

Vi luego que dos hombres la seguían,

que robarla o forzarla pretendían,

sino darle la muerte,

y tuve, ay Dios, entonces tanta suerte

que un cerrillo atajando,

con bravo estuve en tiempo cuando

ya esa la tenían, yo furioso

llego, codicioso,

de vengar tanto agravio;

pero tú, si eres sabio,

su peligro pondera y mi nobleza,

mi honor y su belleza:

sabrás lo que pasó cuando honor tengo

mientras otro discurso te prevengo.

Volvamos a la dama, que en las flores

ya hacía de un desmayo

sus soles se eclipsaron, rayo a rayo,

el jazmín se mezcló con la escarlata,

los claveles del rostro cristalino,

apretando allí con penas

ofecion pasaron de azucenas,

estaba la hermosura que he pintado

Pag. 20

continuacion del retrato

ni bien el rostro un volante codicioso

que su brillantez hizo más hermoso,

pareciendo el volante concha rica

ella líquida perla en breve suma,

que de las basas perla blanca espuma.

Con tantos sobresaltos alborotada

no guardando en lo airoso compostura

la ... su hermosura

que un breve zapatillo menos braba

que al arroyo y clavel vivificaba.

Juzganlo los ojos de tanta pena

como de nube cándida que encuna ,

arrebol menos ... que galante

a despojarla el sol que a mi delante.

Que no pudiera entonces mi violencia

de su gracia y valor en competencia;

cobarde me rendí, mida la mía

bárbaro si en vez de defenderla

sabía morir al menos por perderla.

Suplico que la ... por mi ...

que ... quien tan cruda ...

seguí la dama, estaba ensangrentada,

la obligada a tiempo ocasionada

la dije mis amorosos pensamientos

Pag. 21

atribotea tales hallamientos

y para confirmarle en breves lazos

hizo que ... a sus brazos.

Quedó en los libros obligada,

ni le pudo deberse de mi mano,

porque dándole ciencia a un galante

la escribí mucho tiempo mi deseo.

Creció tanto la amistad en trato y partes

que una noche ...

me dijo que la hablara y que callara

y que me acercara a entrar.

Estaba triste y fui de mi dictado

que me entro un hermoso cuidado

Mas la quería más llevar lo visible

que parecía de ella lo visible.

Era su honra, puesta en mi traslado,

que aun a mi desdicha

discurría sin mentir

tan crecidos y tan ominosos

que si fue de algun hombre más necio

en confusión quedó.

Sin poderles ... remitiendo

aunque fuero en segundos intento

y habiendo confesiones entabladas

concluí que era estilo que su

reyes son más que cuerpos humanos.

Es escribió nueva en furia

Pag. 22

continuación de don Pedro

a escribir a mi hermana y aun la ama

diciendo que la agravio que la ...

el propio con mi hermano acometía,

... los efectos.

después ... dos errores que pasaron

y después de oír las voces que pasaron

con esta mano en fin porque concluía

... con mi hermano por la vía

... en tus recados

y así no sirviendo

y por mi parte yo eché de esta historia

que la que lo bien me dio memoria

estabelle ...

que de propio demudado ha sido

habiendo dicho y descifrado aliento

Determine y hable la ...

más infeliz ... concierto ...

pues viendo no ... le supo ...

que le cerró la triste tortolilla

que perdió su consorte.

No mienta todo porque lacostase

porque aunque ... desconocida al ...

es ya en honra de la voz y a muerte

Escribir me envió la noche voces

pero quis mi necio amor mis favores

siendo Enrique el tercero en quien amor

nos da por forzoso

su padre determinó de tanta ciego

no porque estuviera un mayor extremo

a mi prisión amor me ...

Pag. 23

continuacion

con desespero

que fue porque a quien lleve y lo que pasa

es tormenta que abrasa al fuego,

este con mal fe confuso vida y muerte.

Pimentón

ya bien lo has discurrido;

si yo codoy la razón,

tienes más conclusión

por tu mayor aliento .

Don Pedro

Oh, que te quiero asegurar

que para aumentar tu rigor

pueda olvidarme confuso

Pimentón

eso es imposible olvidar.

Don Pedro

o quiero registrar tu hermano .

Pimentón

puesto dos de verdad

Sí.

Pimentón

pues si yo fuera de ti

como dueño de una dama

de día la registrara

y la hablara con los diablos.

Y esta raya en pablo confuso

Salen don Enrique y Fabio.

Don Enrique

que acid?

Don Pedro

Oh, primo.

Don Enrique

amor tan declarado

este papel le envió

de Aurora

Pag. 24

Don Pedro

o a quien

Don Enrique

Aurora.

Abridle, pues aquí estáis,

que acongojado os encontráis,

y dice mi inquietud para mi confuso

Lea.

Don Pedro

Oh, si es agravio tuyo aquí,

que es cosa mi honor mismo.

Pues si hablo de don Enrique, Dios,

pues somos los dos,

con mi honor la fineza es confuso

Señor don Enrique, los intentos de mi padre pasan adelante.

Yo no he podido resistirlo. Venid esta noche

por el postigo que quedará abierto y trataremos mi libertad.

Don Pedro

Oh, que esta, que esta es traición,

lo que recelo es rey malo

de eso no este enganando

mi locura y ocasión

y no sabe ...

desnoble, fingida,

que no perdiese la vida

en esto riesgo , pues pero

y bien que determinado

Pimentón

y si es que eso es demás, tú

obedecer el papel

Don Enrique

en mi pensamiento estás.

Don Pedro

Oh, desecha esa vana atención,

pues no locura esta razón;

persuádote, mal estás.

Pag. 25

continuacion

porque una hermosa repetidas

que vi por mi desventura

vi nacer una hermosura

en donde las ...

apuntando las engastes estoy

porque en efecto la adoro.

Ella la joya primera de Aurora

y pues que podrías ser

si tus dichas procedes

considera que es mi amor.

Yo diré que es valor,

con tanto pesar desecho,

y pensando que soy corrido

confuso lo que he visto fue intento

del honor y mi intento.

Conmigo, ay, mi intento,

por mi vida escondido

y mis palabras confuso

que entre grandes confuso

vuelve el rostro confuso

en Aurora confuso tan cara,

que aunque es escrito suyo

porque injusto estamos

sin esto oprima mi pecho.

Asi llevad la carta

y por hoy no hay que hablar,

que tengo esto que quitar .

Don Pedro

o no hay más

Pimentón

sigue, que anda enfadado

y esta descansare.

Vanse

Pag. 26

Pimentón

Yo hice aquese lugar.

Fabio

Sí, señor.

Pimentón

¿Y de qué oficio?

Fabio

es mi oficio y beneficio

cierto, vidon me ilustre .

Pimentón

luego el cayo

Fabio

y firmado

y que es breve

Pimentón

no lo creo

Fabio

ni yo tampoco

Pimentón

¿Dónde?

Fabio

como que soy

¿Qué?

Pimentón

Suéltalo.

Fabio

dos, que calleca y marido

a ti presta facilidad

por esa mi voluntad

Pimentón

mientras yo dormía callado,

porque tengo propósito

Fabio

yo os esperaría

en cualquier vegamon

allá de sueño helado

Pimentón

Pues ya esto es claro,

y guarde eso y mi lugar

Fabio

Mas que está aquí la pared.

lo que lo le faltara

no saca

Pimentón

valentones

que en ... y ...

Pag. 27

Fabio

valentones que persona

que alguno da que confuso mi tío

Pimentón

es bien que el vulgo rio

tres un real de alojamiento

y medio cel de pancito

que mi abuela me escribio

y contaba a sus vecinos

que en todo lo que vos tiene

clama con mucho beneficio

porque en discurso mi confuso

el rostro quiero mostrar

Fabio

dijo habemos de acabar

desde amanecer que

Pimentón

espere

Fabio

que he de esperar

Pimentón

Si le digo que vengo

con tal diligencia y confuso

como el vermo ha de estar

y eso caído rabito

más que le bien amor

la honra que le confuso

primero que la casa .

Fabio

Señor, ¿qué?

Pimentón

si los confuso

[aparte]

Aprovecho el refrancillo

mas si claro dudo dello

temblando por dios estoy

que para confuso

Pag. 28

Ay, aun cayno

falta que acontezca,

pues a merced pues que ve

que sufro tanto baldón

Pimentón

Sufra pues sufre un prudente

cuando con un necio está,

sufra el logrero que va

usurando pobre gente

sufra pues sufre un casado

que su mujer se murió

todo el dote volvió

después de aberle gastado

sufra quien va en malos pasos,

sufras pues que sufro yo,

sufra, resufra, y si no,

le echo en trescientos pedazos

Leonor

Después de tanta porfía.

Pimentón

Mas ¿qué acierto yo, por Dios?

¿Adónde iremos los dos?

Pimentón

¿Dónde?

Sais a la casa de teoria

Pimentón

Si vuaced lo ha de gastar,

vamos, que es muy noche paque

piensa que aquesto es oficio

me engaña y he de engañar

Vanse. Salen Elena y don Lope.

Pimentón

Ha sido de otro.

Pag. 29

Vase.

Don Enrique

¿Qué temes? Aurora, soy

Enrique; el ánimo cobra,

que todos estos peligros

cuando son por ti son glorias

¿qué tienes, que te suspendes?

Tú callas, tú te apasionas;

no temas, pues ves que estoy

ya con tu amor más piadosa

que me ha conocido pienso

pero aquí mi engaño acorta

declares a Alberto; venga

ya llenos a que ha de ahora

que por fuerza ha de casarnos

por la suya o por mi honra

a llamar le voy.

Alberto

¿Qué es esto?

¿Es sueño, es prodigio, es sombra,

es encanto, es ilusión,

es fábula, es vana gloria

de mí y de lo que oigo,

que mi primo en su deshonra

y en mi ofensa el bien me quite

que solicite a mi esposa?

no lo oí con mis oídos

no lo pronuncia la boca

de mi bella ingrata suya

porque dudo las deshonras

Pag. 30

ni los discursos quebrantan

ni las dudas las sobornan

Ay, Aurora, ay, vil acción,

¿quién dijera que las obras

de mi amor firme pagaras

con traiciones tan notorias

tú no eres, tú no eres

la que afirmabas a solas

que eras en amor constante

émulo de las historias

mentiste, viven los cielos

salgan mis quejas y rompan

los candados del silencio

pues tu trato me provoca?

Pero pasos siento aquí,

la prudencia es quien importa

y morir se así ha de ser

sin que nadie me conozca.

Abren y salen Aurora y Leonor.

Aurora

Toda la casa he mirado,

a escuras y temerosa

y ya descansa mi padre

Elena en sueño reposa

y Leonor dice que Enrique

está aquí más a deshora.

Don Enrique os he llamado

Pag. 31

y ordeno mis ruegos

y que mi padre me casa

hoy con don Carlos es fuerza

bien sabéis que es imposible

y que son causas forzosas

y que si mucho me aprietan

será fuerza rigurosa

sentencia mi casamiento,

porque es primero mi honra

que mi amor y los conciertos

ved vos pues en estas cosas

que puedo determinar

que pueda determinar

solo mi muerte traidora.

Sale Elena al paño.

Elena

Todo va echado a perder

aquí está Enrique, Aurora,

y su padre sin mi aviso

bien caza y la causa ignora

mi recelo qué ha de hacer

si no esperar cautelosa

Aurora

¿Quién eres, hombre?

Don Lope

Yo soy

a quien si licencia otorgas

quiero entrar en esta casa

porque es ya segunda Troya

Aurora

Primero sabré quién eres.

Don Lope

Mujer soy no temerosa

valor tengo en mi defensa

que para matarte sobra

Pag. 32

Alberto

Aurora

Aurora

Mis desdichas se oponen

a mi suerte en trabasallo

no importa que antes de un hora

será mi esposo si puedo

con mi prudencia ingeniosa

Aurora

Entraos que llama mi padre

Don Lope

Ya os obedezco

Alberto

Abre Aurora

Entra don Pedro donde esta Elena.

Elena

Esposo

Don Pedro

Es encantamento

Aurora

El ánimo cobra

Elena

El ánimo cobra

Don Pedro

Que es aqueste

Elena

Y la ocasión me lo otorga

Sale Alberto con una luz en la mano y

Elena

da en la derecha una daga.

Alberto

Ya, señor, puedes entrar

Don Pedro

Despierta tu ya deshora

Aurora

Padre y señor

Alberto

Esta yendo cosas que tocan

Pag. 33

porque cuando tu ya sabes

si nadie teme el castigo

sino quien con causa propia

esta culpado

Don Pedro

Palabras son

talego quien responde

sabes caso y por desdicha

de quien vendo

no lo ignora

Alberto

Pues si lo sabes

escúchame atento ahora

nace un pimpollo en el soto

y apunta de flor y hoja

que se ostenta al temblar

ya penacho y ya con ...

y por la locania

porque el viento le azota

ir la una parte se queda

recostado hacía la otra

y si depende, recando

el tronquillo con manosa

industria que recle derecho

sin defecto y airoso torna

Pag. 34

y allí donde el natural

falta la arte cudiciosa

recobra perfecciones

lo mismo pasa en esta obra

este pimpollo a quien mi honor

con tantos primores dora

procurandote perfecta

si en tantos brillos sobra

los vientos de amor lascivo

a poco, que poco importa

le arrojan hacía la banda

de mi afrenta y tu deshonra

pues en otra

de mi sangre generosa

flaquea como ya he visto

mi mano aquí rigurosa

vendra violenta a quitar

los afectos que te estorban

y si parte no ha de atajar

tu inclinacion licenciosa

bastaran adversidades

y muertes escandalosas

pues cortando el arbolillo

sin murmuracion se agota

la fuente de donde mana

germinación tan dañosa

para lo cual el tono

que en mi resplandece toma

para testigo esta luz

Pag. 35

para fiscal mi persona

para juez mi delito

para instrumentos esta hoja

y así discurre pondera

lo que esta mejor tu propia

aprueba tu malo bien

y pues me conoces nota

que has de morir o casarte

hoy con don Carlos es fuerza

Aurora

Valgame Dios no se como

tanta pena no me ahoga

Don Pedro

Celos como he de salir

de cosas tan misteriosas

aquí me persigue Elena

allí me ofende mi esposa

que puedo hacer si he de

sufrir mi perdición toda

Alberto

Llamame luego Alberto

ya te aguardo que respondas

Aurora

Y a mi obediencia ofrece

que a tu gusto me disponga

con esa resolucion

Alberto

Yo me voy porque las bodas

se abrevien. Vase.

Aurora

Enrique esposo

publiquelo amor victoria

pues mi prima esta casa

Pag. 36

sobre una desdicha otra

que ya me guio por mirar

sufrir tus finezas locas

Sale tuerto, entrado ya el propio tiempo,

Alberto y Elena queda cubierta.

Alberto

Entre tanta que es aquesto

Elena

Muerta soy

Aurora

Perdiose toda

mi reputacion

Don Pedro

Aquí

mi perdición es forzosa

Alberto

Ay Aurora, ay hija mía

y de tu honor y mi honra

quien eres porque te cubre

tus atrevimientos corran

esa cortina a tu rostro

porque cubierto pregonas

a voces tu villania

ofende y aquella ofensa

no agravia, que antes el otro

queda agraviado a la contra

porque aquel que agravia debe

sustentar la ignominiosa

afrenta a cara clara

mano a mano el honor me quitaste

y te mato entre las sombras

la noche entenderas

que restaurare mi honra

Pag. 37

No se dice

pues si discurriste así

te enganas porque blasonas

mi honra de inmaculada

y que hara escrupulosa

de que me vengue sin que

quien me agravio reconozca

y así para que el agravio

que este cumplido te importa

de su frente sustentar

cuerpo a cuerpo mi deshonra

y cuando estes descubierto

te matare con que cobran

mis canas mi honor perdido

que esperas desenreboca

tu rostro porque no quede

por ti mi honra dudosa

descubierto el agravio cumplido

mi venganza será honrosa

quedara mi honor sin dudas

tu castigado a deshora

y todos libres del vulgo

Don Pedro

Que es lo que más nos importa

este es el mejor consejo

pasan por mi tantas cosas

y tan breves que sospecho

se por mi han pasado todas

Pag. 38

si me resisto el matar

a Alberto mi honor apoya

si no morir a sus manos

con muerte escandalosa

que he de hacer

Alberto

Cres Enrique

Don Pedro

Mi suerte se mejora

Sale fuera.

Elena

El es y ya mi marido

mi atrevimiento perdona

si conoces que es mujer

enamorada y celosa

el cielo te aumente vida

de mi honor restauradora

Alberto

Ya esto si que respondes

Don Pedro

Que muy al contrario informa

pues porque de duda salgas

y que te enganas conozcas

yo le quitare el reboco

descubre Elena y conocenos

Pag. 39

Don Pedro

Esto me falta ya ahora

Aurora

Hermano

Alberto

Primo

Aurora

Que es esto

Alberto

No te dejes ver Bolonia

sirviendo al duque Roberto

como estas aquí a esta hora

y tu prima Elena afirma

que eres Enrique y tu esposa

ella con que ahora acomodas mis sospechas

turbado con que no respondes

que dudas porque aprisionas

el aliento

Don Pedro

Elena diga

lo que pasa que de forma

estoy que yo

Elena

Y entro esta noche

tan temerosa

pero señor no se más

que quien lo sabe es Aurora

Alberto

Como esta ausente señor

y viniendo por la posta

era fuerza hacer ruido

y la justicia que acosa

bien esta aquel es tu cuarto

entrate Elena y reposa

Pag. 40

y ya que ha sido. Vase.

Alberto

Eso te responde tu cuarto

Aurora

Este es don Pedro Quiroga

y no don Lope mi hermano

Alberto

Vamos porque mis congojas

se aplaquen dándome cuenta

de tan repentina historia

Don Pedro

Sigo el engaño pues soy

Lope en propia forma

Sale alberto con una luz siguiente.

Aurora

Espera

Don Pedro

Ves que me quieres

Aurora

Aunque mi amor te perdona

a pesadumbre condena

lo que has tardado

Don Pedro

Engañosa

Aurora

Pues tu me tratas así

cuando de Elena celosa

yo de don Enrique

pues la olvidas y la adoras

Don Pedro

Aun eres falso

Aurora

Eres ingrata

Don Pedro

Eres tu descortes

Aurora

Tu alebosa

Don Pedro

Vete pues eres cruel

Aurora

Voyme, y pues creo traidora

Fin

Pag. 41

Cabado sea el Santísimo

Pag. 42

D. A. M. G.

Amén

JORNADA SEGUNDA

Pag. 43

Salen don Enrique y Pimentón.

Don Enrique

¿Qué tan retirado vive?

Pimentón

Todo pasa como cuento:

él está como un cartujo

metido en ese aposento

porque se parece tanto

a don Lope que el respeto

de tantas cosas de arriba

en que de Elena

digo el poston el anhelo

Don Enrique

Pues, ¿rabia y suspira?

Pimentón

¿Por quién?

Don Enrique

Por mi amo don Pedro.

Pimentón

Porque después que ha sabido

que digo en su testamento

esta boda concertada

su padre Otavio y que Alberto

trata de cumplirlo anda

congojoso ...

Pag. 44

y así trata de arrimar

las cruces porque sospecho

que es intentar imposibles.

Don Enrique

¿Qué dice mi primo a eso?

Pimentón

¿Qué dice? No nada, calla

y entretiene sus deseos

pero, por Dios, que le cuesta

gran número de desvelos,

porque anda celosa Aurora

pero como es tan discreto,

le verás que es compasión,

que malogra los requiebros

que se bebe las palabras

que se traga los conceptos;

mas si sale, avisaré

por si acaso viene el viejo.

Arrímase al paño Pimentón y sale don Pedro.

Don Pedro

Don Enrique, primo amigo,

pues sin vernos tanto tiempo,

¿qué disculpa podéis darme?

Don Enrique

Muchas para daros tengo

Don Pedro

Eso no permito

primero que nos sentemos.

Don Enrique

Obedeceros es gusto.

Siéntanse.

Pag. 45

Don Pedro

¿Cómo va, primo, de empleo?

Don Enrique

Mal, pues Elena blasona

ya de vuestra

Don Pedro

Yo me agravio que digas

tal cosa, pues que mi intento

sabéis, y que será como

juntar con la tierra el cielo.

Don Enrique

¿Cómo estáis tan retirado?

Don Pedro

Como a don Lope parezco

tanto y el ausente está,

por la muerte que le ha impuesto

el vulgo me obliga a estar

en Nápoles encubierto;

mas como estoy con Aurora,

cosa ninguna o menos

por querer casarme

con Elena que dispuesto

lo dejo supadicase

por un necio testamento

y aunque ella celosa trata

ejecutar los intentos

de su honor, importa poco

mas me apasiona este pliego

de mi padre que su amor

y dice así; estadme atento.

Pag. 46

Lee.

Hijo, la noche que de Palermo faltas

a Feliciano, a las puertas de doña Blanca,

como su amante, te condena todo el vulgo

con detrimento suyo. Yo viendo cuán bien

efectúe tu casamiento con ella, y así trataré

que a ti se espere.

Don Enrique

Pues prevenid la partida.

Don Pedro

¿Qué escucho, piadosos cielos?

no se vive cosa que haga

que si mi padre lo ha hecho

una vez es imposible

el dejar de obedecerlo

Aurora

¡Ay de mí, poco amor tiene!

Don Enrique

El escusarse de pleitos

y más de honor de mujer,

que mucho obliga, os prometo.

Don Pedro

Bien decís; mas por ahora

no tengo tal pensamiento

Don Enrique

Sí; mas me parece es

tomar postas y a Palermo

Don Pedro

Vos decís eso, mas yo

Pag. 47

Sale Aurora.

Aurora

Acabad, ya estoy oyendo.

Don Pedro

Digo, Aurora...

Aurora

Proseguid,

no hagáis traición, mal deseo,

no ahoguéis las razones,

desahogad los alientos

nadie en Nápoles os tiene.

Don Pedro

Vos lo sabéis.

Aurora

No os entiendo.

Don Pedro

Mi bien...

Aurora

¿Qué es eso de bien?

Don Pedro

Que sé que sabéis ser cuerdo,

que ya no es tiempo de burlas.

Aurora

No conozco.

Don Pedro

Seré necio

vivir si así me tratáis;

desengañaos, don Pedro,

porque se ofende mi honor

de halagos lisonjeros.

Sale Pimentón.

Pimentón

Aquí la inquisición vuestra

priesa, presto, corriendo

Don Pedro

¿Qué tienes?

Pimentón

Viene tu padre.

Don Pedro

Venga, qué ventura tengo,

pues sabra todo mi amor

Pag. 48

Aurora

A eso es de él todo perdernos;

Enrique, en tu aposento

puede entrarse con que todo

se remedia.

Don Pedro

Presto.

Pimentón

Pues os importa.

Aurora

Mas que gusto obedezco.

Éntrase.

Aurora

Porque no sean estorbado

todo mi enojo suspendo

hasta que llegue la muerte

sola a mis males remedio

Pimentón

Pues si por eso lo dejas

esfogar puede tu incendio

que no vienen porque ha sido

agudeza de mi ingenio

Aurora

¿Luego es falso?

Pimentón

No lo es,

porque os dejara en secreto

don Enrique; lo fingí.

buena ya tu entendimiento

Aurora

¿En fin os vais a casar?

Don Pedro

¿Yo casarme? ¿Cómo puedo

hacer tal, si a ti te adoro?

Aurora

Libre estáis; yo no os aprieto.

Pag. 49

Si mi amor es verdadero,

de ti propio ha de salir

el que darme o yerme luego

mas con una condición:

que de tu padre el concierto

jamás has de consentir.

Aurora

Vete, que a mi padre ofrezco

mi voluntad.

Don Pedro

¿Pues me dejas?

Muy poco sientes los celos.

Aurora

Adiós, mi bien.

Don Pedro

¿Así os vais

sin hablarme?

Aurora

Lo grosero.

Don Pedro

Elijo por no aumentar

a mi tormento tormentos.

Adiós, Pimentón, detenme.

que te detenga tu abuelo

Pimentón

Deténme.

Don Pedro

Espera, señor.

Pimentón

Quita, no seas majadero;

¿es alma la tuya acaso

y os astreo de carnicero

que no te ablandas con ver

tantos cristales corriendo

por aquel rostro divino

por aquí humano cielo?

Pag. 50

Aurora

Hablarla.

Pimentón

¿Yo?

Don Pedro

Sí.

Pimentón

Ya llego.

Señora, si mi señor

te responde que está atento,

mira allí qué tarascadas

tira y llego el majadero

pues es el interesado

Don Pedro

Pues partirme es sin remedio,

pues por fin en su recuerdo

bien puede ser ingrato

perdóname tu respeto,

que sin susto he de morir

sin achaque, sin veneno,

porque para un hombre honrado

basta tu injusto desprecio

Aurora

Señor don Pedro, basta,

que los que son caballeros

no han de consentir que llegue

el amor a los estremos;

venza, venza la razón,

triunfe, triunfe lo perfecto

en vos que de lo pasado

lo suspirado, en el viento,

lo llorado, ese mar,

lo intentado en el cielo

en el sentido la pena

y en mi rostro el sentimiento

y dos no hay que replicar

Don Pedro

Señora.

Pag. 51

Aurora

Basta, don Pedro.

Don Pedro

Pues me voy para morir

y a la vida no precio;

pues así quieres tratarme,

solo que me escuches quiero,

que pues el cielo y tu rostro

son en todo hermoso cielo

pues el uno ya me escucha

el otro ha de estar atento

si sabes que dejo a Blanca,

y que dejara los reinos

de Francia, Flandes y España,

y dejara un mundo entero

solo por verte y servirte

y adorarte, que es lo menos,

¿por qué me tratas así?

y si has sabido que en ti

y en tu rostro divino

un punto en un momento

toda el alma me robaste

¿matarme quieres por eso?

Por eso sí, y digo bien,

porque una mujer sabiendo

que la adoran si no hace

falsedades, fingimientos

ni cumple con su soberbia

ni acredita sus aciertos

y si sabes cuánto lloro

y si sabes que te adoro

Pag. 52

Bajo de armas al mar

las estrellas a ese cielo

mira pues lo que has de hacer

si tratas de irte, sea luego,

y si no, si que venguemos

como lo puesto tenemos

si te vas, mi muerte es cierta,

y si no, mi gusto es cierto;

y entre el temor y el amar

entre la gloria y tormento

tu resolución aguardo

esta noche en mi aposento

Vase.

Don Pedro

Escucha, esposa querida,

¿cómo me dejas así,

sin mi celoso sin ti

y finalmente sin vida?

Pimentón

No te quiebres la cabeza

que pienso, pues tú lo ves,

que es clemente sus pies

pues va con tal ligereza

Don Pedro

Pensamiento, que tu intento

piensas que ignoro, es error,

porque el poder mejor

es cuidar del pensamiento

por Blanca de quien Aurora

frenético discurrir,

que es imposible vivir

si mi alma no la adora

Pag. 53

y doña Blanca, en quien fundo

mi interés, fiero pensar,

que Aurora no he de olvidar

aunque interese un mundo

Pimentón

Y bien, ¿qué has determinado?

¿Hay bodas o ausencia? Di.

Don Pedro

Di, ¿qué te importa a ti?

Recógete, y con cuidado,

pues está todo suspenso;

ya la noche ha venido

echar, sin hacer ruido,

fuera a mi primo

eso pienso

Pimenton

Quedito.

Don Pedro

Quedaos.

Pimentón

Que ya está fuera.

Don Pedro

Pues quédate. Adiós.

Vase.

Pimentón

De sacarle por la faltriquera

la mano y me amago

con un puñado de escudos

que harán los sastres mudos

y aun verdaderos y yo

porque falso he vivido

quise, porque era buena,

la suerte al cuarto de Elena

se pasó y se ocultaba.

Pag. 54

y con fin está escondido

en el retrete primero

huyo y cegué el dinero

y el engaño le ha sentido;

ya todo es quietud en casa

pero Leonor bien guapa

se la hallaron, ¿qué será?

mas por esta cuadra pasa

que de hacer probarla quiero

veré si me tiene amor,

ya me pongo a lo traidor

ya me encasqueto el sombrero

Sale Leonor.

Leonor

Pimentón, ¿qué ha sucedido?

¿De qué nace tu tristeza?

¿Tú tan baja la cabeza?

¿Acaso has enmudecido?

Pimentón

A Leonor, atención.

Leonor

¿Qué hay, Pimentón?

Leonor

Pues?

Pimentón

No te alteres

que esto de dejar mujeres

y más en una ocasión

como esta.

Leonor

¿Qué, pues te vas?

Pimentón

Ya todo el lugar me aborrece.

Pag. 55

Leonor

Vete, ya estamos en paz.

Pimentón

Pero pues bien me has querido

sola una cosa te ruego

que yéndome al punto luego,

procures buscar marido:

Con uno te pon en venta

y tu amor acertará,

que hay mujer que si se va

su esposo busca setenta.

No hago de este conceto,

porque pues me voy escucha

ya que la ausencia en mi lucha

deja celda

a mi firmeza un soneto.

Soneto

Leonor con tus desdenes rutilante

más ligeros que el carro de Faetonte,

luces como barca de Aqueronte

... ... ...

por tus amores soy tan suspirante

como don Belianis concurrente

como tus bellos ojos compifronte

y más si soy de todos rimbombante.

Tus finezas me tienen ya minembulo

y los desdenes siempre trastalas

sin valernos debo despeculo

Mira bien por mi amor porque andate bulto

que no siento vivir

Pag. 56

Leonor

Así, rosa, me provocas.

Pimentón

No, con tierno.

Pimentón

¿Qué es declararse a Hortensio ,

honor ni yo tampoco

entiendo esos vocablos?

Leonor

Prendas estos modos

Pimentón

Con los diablos todos

Leonor

Con todos los diablos.

Transcisa Leonor a Aurora descompuesta de

ruido con brazo y espada.

Aurora

No es verdad lo soñado,

es engaño lo sentido,

desengaño lo que he visto,

lo que vi lo notado.

A su solo consultado

que es engaño he de creer,

porque una noble mujer

si no la mata un pesar

que es falso debe afirmar

aunque verdad venga a ser.

Esto, cielos, pasa en mí,

que así un falso y un traidor

ofenda mi firme amor,

que me agravie como aquí

¿qué prudencia importa aquí?

Pag. 57

Quien tu enojo casas no

caso ofendido y

si tú supieras amar

como sabes lisonjear,

excusaras mi tormento

sin declararme tu intento,

porque condenas mi amor,

pues diréte mi dolor

si estás un instante atento.

Tantas son, oh señor, mis aflicciones,

que me falta razón

tan grande me parece

cada pena que ignoro cual empiece

y para no agraviarlas

quisiera de una vez todas contarlas.

Tan señoras pues son que discurriendo

la mayor en queriendo,

tan iguales las halló,

que al dudoso discurso ...

mas si ha de ser, atende

y sufrase la pena que se ofende.

Sale Dn Pedro en cuerpo

Don Pedro

Aurora, esposa querida,

soy fiera tu cuidado,

perdóname si he tardado,

responde por darme vida.

Dime que te tiene afligida

porque así quieres tratar

a quien siempre ha de adorar

esos celestiales ojos.

Refiere tus enojos,

acábame de matar.

Pag. 58

Aurora

Ciertame, señor, mas traes hecho

alivio sin provecho

que como te esperaba

aun el mayor descanso me estorbaba

y puesto en ti el cuidado

lo más discreto andaba trastocado.

Dormida, soñé que un pajarillo

cantaba en un ramillo,

y mientras que cantaba,

que el céfiro cortes contrapuntaba,

esperando galante

su querida consorte, tierno amante,

y que allí el sacro Júpiter severo

con piedad justiciero

abortó un rayo fuerte,

conocidos presagios de la muerte,

y que el canto pasmado

en la tierra cayó descuadernado.

Despierto temerosa y mas vestida,

turbada sin sentido,

me pongo; pasos siento

y buscando mi propio entendimiento,

como tu le tenías,

halló dudas y toco fantasías.

Luego escucho en la calle que cantando

estaban y temblando

acomodo el oído,

que es fácil oír bien con él cuidado.

Pag. 59

La voz después tristemente cantaba

con estas cosas toda por mi parte

resuelta a no esperarte

acudí en tu remedio

a obligarme mi amor felice medio

y en estas suspensiones

todas mis dudas rindo a mis pasiones.

Determinada estaba abrirte cuando

la triste voz cantando

la tragedia refiera

y como el alma que en ti vive, esposa,

vio noche callada,

con los avisos se quedó pasmada.

Recuperó el valor, cobró la vida

del susto sorprendida,

reclamo/sentido

y luego en esas cuadras se ...

y escuché por mi muerte

que doña Elena dijo de esta suerte:

que el dolor general violencia

usurpa mi prudencia,

mas no he de apasionarme;

prosigo por si el tiempo ha de faltarme.

Hijo, esposo querido,

a mi cuarto pues eres mi marido.

Pag. 60

y si me hallas aquí tan deshora

que puedo responder

que con Aurora.

Tu hermana está esperando

mientras voy a saber de que ha nacido,

siendo tan deshora, tanto ruido.

Vase

Don Pedro

Espera, Aurora, fuese burlado

mi amor y me ha engañado.

Si, pues que me dejó con fuga tanta

y siempre a oscuras cosa que me espanta,

porque jamás me habló de aquesta

maldita voz, cantora, tu armonía,

tu contrapunto soy, tu voz sonora,

porque ya siento mi querida Aurora

en que con la daga ...

alborotada está toda la casa.

Por este cuarto al del jardín se pasó,

si no me engaño, cielos,

y de Elena goce aunque me ha tenido

por mi primo el traidor que ha sido

turbome

Don Pedro

¿Quién va, quién es, quién vive?

Don Enrique

Este es mi primo.

Pag. 61

Aurora

Tu primo, porque cuando

a una persona el alma se le enajena

no es para herida

que vas tan aturdida.

Voy siguiendo la voz más que celoso,

colérica, furioso,

con esta espada encuentro

de mi desdicha base y fundamento.

Finalmente ella es tuya desde ahora;

que podrá colegir tu triste Aurora?

Y así que a Elena busques solo pido

por lo que me has querido,

que el amado dueño

porque mienta el canto y acierte el sueño

aquí a tus pies asida

se espere a pedazos de la vida.

Don Pedro

Levanta, esposa mía, que de este

sueño y el cantor

que me ...

que en el cuarto de Elena ruido siendo,

si no me engaño mi pensamiento,

entraba.

Aurora

Y aun tu padre me parece

no quisiera mi bien, que te has turbado

cuando eres a mi hermano parecido

tanto que por el eres tenido.

Pag. 62

Don Pedro

Y me importa excusarme

de que me pueda conocer y hablarme

y así es forzoso el irme,

aunque mi espada venga a descubrirme.

Aurora

Que en Aurora

tu hermana estés espera,

mientras voy a saber de que ha nacido,

siendo tan deshora tanto ruido.

Vase

Don Pedro

Espera, Aurora, fuese burlado

mi amor y me ha engañado.

Si, pues que me dejó con fuga tanta

y siempre a escuras cosa que me espanta,

porque jamás me habló de aquesta

maldita voz, cantor, y tu armonía.

Tu contrapunto soy, tu voz sonora,

porque ya siento mi querida Aurora

en que con la daga ...

Sale Enrique con la daga en la mano

Don Enrique

Alborotada está toda la casa.

Por este cuarto al del jardín se pasó

si no me engaño, cielos,

y de Elena goce, aunque me ha tenido

por mi primo el traidor que ha sido.

Encuentranse

Don Pedro

¿Quién va, quién es, quién vive?

Don Enrique

Este es mi primo.

Pag. 63

y aun por excusarme

de que me pueda conocer y hablarme

y así es forzoso irme

aunque mi espada venga a descubrirme.

Vase

Don Pedro

Villano es para que matarte intento

pero ya esta aquí, pues no lo sienta.

Cielos santos,

cómo puedo salir de aqueste encanto?

Pero voz de las aves siento ruido

con que mi agravio queda conocido.

Hombre en este cuarto y a esta hora,

pero discursos paro

hasta que llegue averiguar el caso.

Sale Elena descompuesta de vestida

Elena

No huyas dueño querido.

Don Pedro

Tu esposa soy.

Don Pedro

Pero mi agravio reprimo

porque amoroso sin duda

sus traiciones averigue.

Guarde

Don Pedro

¿Quién causa inquieto?

Elena

¿Qué tienes, qué ha sucedido?

Don Pedro

Mentirosa.

Pag. 64

Elena

Tu prima nos ha visto.

Don Pedro

No temas que tuyo soy,

y aunque vengan más peligros

que átomos el sol encierra

y furores los abismos,

a todos me opongo

cuando soy ya tu marido.

Ay Aurora, perderásme

si tu traición saco en limpio.

Leonor

Sigue no y calla.

Don Pedro

Se hará.

Don Pedro

Ya te sigo.

Vanse y luego sale Alberto con

Don Pedro

espada desnuda.

Alberto

Cielos, a tantas ofensas,

¿quién puede estar advertido?

Está encantada esta casa,

es secreto laberinto.

No escuché yo no he visto

bajar por estos clivos

que en esas paredes tocan

un hombre con tal ruido

y tal estruendo que fue

causa su alboroto mismo.

De que yo le viera, si,

que no pueden dos sentidos

engañarse; es evidencia,

pues que dudo, que imagino?

Pag. 65

que tanta duda no aclaro,

que no siga a mi enemigo?

Pero cómo puede ser

si ya se va buscado

por las tapias del jardín,

cuando no se ha escondido

en uno de aquestos bosques

entre espadañas y mirtos?

Sale Aurora

Aurora

Despierto mi padre está.

Alberto

Esposa, y aun se ha vestido.

Aurora

¿Quién hora es esta que habla?

Alberto

Don Pedro, señora mía.

Aurora

Mi padre se ha levantado

y de todo está entendido.

Aurora

Cielos, ante

esto escuchan mis oídos.

Que a Pedro es mi honor

por su amante me ha tenido.

¿Qué piensa que se está aquí?

Con el engaño prosigo.

No temas, pena, mi cuarto.

Pag. 66

Aurora

Mucho pienso que he tardado con la luz.

Todo cuanto yo ...

Alberto

Tú, como estabas fingido,

me ... ...

Alberto

A la fe, mucho pienso que he tardado,

la luz no es pródiga ...

Alberto

No soy tu padre.

Que en agravios conocidos

y en ofensas del honor

el padre, si es bien nacido,

el padre, si es padre honrado,

no ha de conocer al hijo

ni a la hija que crió

limpio honor y le ha perdido.

Es peor que como necia y loca

lo que daña no previno,

como ignorante en todo

por si gobernarse quiso.

El padre de vengarla

lo propio en los casos pido .

Tú mi honor has heredado

como el sol del cielo limpio.

Miraste tan mal por el,

como sabes y he visto,

y así, si yo te negare

es sentimiento permitido.

Pag. 67

Alberto

No, no te disculpes,

pues tu traición he sabido.

Antes calla, que el que calla,

si el delito acometido,

parece que se arrepiente,

si no está arrepentido.

Mas aquel que se disculpa

patente el pecado dido ,

que aquella aflicción pasada

y pasado aquel peligro,

cometera otros mayores,

que hay natural tan maligno

que escarmientos no pondera

ni le reforman castigos.

Sale Don Pedro con la espada

Don Pedro

¿Qué es esto, padre y señor?

Tu con él color perdido,

tú de esta suerte y llorando,

qué tienes, qué ha sucedido?

Alberto

Ay, soy perdido hoy.

Don Pedro

Señor, no entiendo ese estilo.

Dime, qué tienes, por qué agravias

mi amor dando sentidos

a tus razones? ¿Qué dudas?

Habla si en algo te obligo.

Pag. 68

Alberto

Aquí en el cuarto de Aurora,

callado un hombre escondido,

ella le nombro su esposo.

Don Pedro

Lo juro, pues ya lo he dicho.

Colige si eres discreto

la causa de mis suspiros.

Mas que esta noche sin duda

he de perder el sentido.

Aurora

Cielos, verdad es mi duda;

he de perder el sentido.

Claro está, tened sentidos,

y matadme poco a poco,

pues que ahora no me improviso.

Ya hablaba con Aurora,

y sin saber cómo ha sido

me arrebato las condenas .

¿Qué es aquesto, cielos píos?

Cuando al fin tengo de ver

a males tan buen aviso.

No dudes que yo le vi,

cual gavilán fugitivo,

arrojarse a esos jardines,

de mi honor verdugo impío.

Alberto

No dudedes que le vi.

Pag. 69

Aurora

¿Y quién sabes?

Don Pedro

No replico.

Aurora

¿Y el concierto?

Don Pedro

Se me asegura.

Don Pedro

Yo le mataré.

Don Pedro

Yo lo intento.

Don Pedro

Tu honor.

Don Pedro

Y mi agravio.

Don Pedro

Ausentaréme.

Don Pedro

¿Y si me quedaré?

Don Pedro

Que he de ser constante.

Aurora

¿Y si eres falsa?

Don Pedro

Replico.

Aurora

Hay otro remedio?

Don Pedro

No.

Aurora

Que soy enferma de risco.

Don Pedro

¿Qué te respondió?

Don Pedro

La entendiste?

Don Pedro

¿Sabes quién es?

Aurora

Con lo que puede.

Don Pedro

Le conoces?

Don Pedro

Le conozco.

Aurora

Dejadme decir

Pag. 70

Alberto

No le entendiste.

Don Pedro

Ni podido.

Alberto

¿Sabes quién es?

Don Pedro

¿Cómo puede?

Don Pedro

Le conozco yo.

Don Pedro

Ay, sin dudar.

Don Pedro

Tenía delito.

Don Pedro

Es imposible.

Alberto

Mejor

Don Pedro

Has perdido.

Alberto

¿Qué razón posible?

Don Pedro

Si.

Don Pedro

No suspiro.

Alberto

Nuestro agravio.

Don Pedro

Por todo.

Alberto

¿Qué dirá el vulgo?

Don Pedro

Lo dudo.

Alberto

¿Qué hemos de hacer?

Don Pedro

Perdonarme.

Don Pedro

Otro remedio.

Don Pedro

No.

Pues si no le hay, ¿qué he de hacer

si no seguir mi destino.

Tercera jornada. Sale Pimentón y Leonor.

JORNADA TERCERA

Pag. 71

Pimentón

Vuelvo a mis pies, Leonor,

a llamarte pues has dado

en no premiar mi cuidado

y en aborrecer mi amor.

Leonor

Lo que aquí más te conviene,

para que mi amor te quiera,

es que aquesta faltriquera

quite los polvos que tiene.

Pimentón

Ya te daba honor,

y en ella no soy primero,

que en interés el dinero

había de parar tu amor.

Mas abreviando razones,

si me tratares de amar,

te dare

Leonor

¿Qué me has de dar?

Pimentón

Punta pies y pescozones.

Sale Aurora

Leonor

¿Qué es, hermana?

Aurora

De mi honor te quiero hablar,

ya vengo a sospechar

algún daño, pues se parte

en el pecho el corazón.

Pimentón

Aquesto es hecho.

Leonor

Grande desdicha sospecho.

Sola estas?

Pag. 72

Aurora

Ya sabes cómo a Enrique un tiempo amaba

con un cándido amor y un pensamiento

que a tálamo sus glorias dedicaba,

que le llamaste tu que fue intento,

no ello porque tu padre te hacía

que hallamos a don Enrique fue tenido.

Ya lo sabes, escucha a que he venido.

Don Lope, Aurora, de Bolonia vino

no a ser mi esposo, si no mi homicida;

en fin le quiero bien o lo imagino,

y lo haré aunque peligro pida.

Tal desdén a mi amor le sobrevino,

porque en el suelo halló mal acogida,

que con desprecios viles y con celos

a voces me quejaba de los cielos.

No has visto herida una leona fiera

que con bramido triste y doloroso

y más si dormitando desespera

que aquí alion quiere reposo.

Alivio instituyendoles cautela

con él pelo ya rubio y espumoso,

torcida con las puntas inhumanas,

rasgados ojos y rapantes manos.

Pag. 73

Si yo mal herida de deseos,

pedia al amor alivios y clemencia

para sufrir los celos filisteos

que sacaban de quicio a mi paciencia,

por ver tan mal logrados mis empleos,

y dije con rigor, no con violencia:

alma, si a tus ruinas vas corriendo,

muere matando, no vivir muriendo.

Tuve pues de mi amor mortal cuidado,

y así a tu padre hablé, aunque sin aliento,

de que mirase por mi estado,

respondió que dejó en su testamento

mi padre el casamiento concertado

con Lope, y cumplirá su intento .

Alégreme en extremo, pues dichosa

vengo ya de mi prima a ser esposa.

En fin, por no casarme y no casando,

don Lope es ya mi esposo y mi marido;

la noche del ruido pudo hablarme ,

y dándome mi honor a buen partido

él pudo desvelarme sin gozarme.

Lo que yo por mi honor, Aurora, pido

que adviertas en esta circunstancia,

porque después no alegues ignorancia.

Pag. 74

Aurora

Tan sin vida me ha dejado

que no sé si me lastima

tanto el amor que intereso

como el alma que me quita.

Vive en mi, no puede eso,

aunque espíritus me animan,

que mujer que llega a oír

en su honor tantas ruinas

y muerta no saca

murió o calló se alista.

Venid poco a poco, penas,

que viniendo tan apriesa

os mezcláis unas con otras

y os pisáis vosotras mesmas,

y aun las que venís primero

tenéis poca cortesia,

pues pudiendo venir mayores

aun no me perdéis de vista.

Y si matarme intentáis,

ley, no lo hacéis a escondidas:

solo el saber que me muero

me volvera a dar la vida.

A falso, a ingrato, a cruel

amante de hipocresía,

que divulgando finezas

ocultas mil tiranías.

Esto Dios permite.

Justicia, cielos, justicia.

Pag. 75

Pues sabes que aqueste ingrato

es de mi honor homicida,

y si que no debe nada

a mi honor don Pedro diga.

Eso en el fuero interior

es verdad y conocida,

mas Nápoles, que no ignora

sus ficciones y mentiras,

qué dirá si hemos estado

dentro de una puerta unidas

las almas, que es evidente

de mi parte las caricias?

Pues si hoy el vulgo lo sabe

y soy mujer y ofendida

y para todos sin honra,

qué me implica, qué me implica

a no vengar mis agravios

si el mundo los testifica?

Cielo santo, para cuándo

son las muertes repentinas,

si en una ocasión como esta

los asombros anticipas?

Muerte, ¿qué tienes? ¿Qué es esto?

¿Quién te tiene? ¿Quién te obliga

a que esa corva guadaña

no aliente en mis osadías?

Porque me admira,

sabiendo que a grandes dichas

jamás la muerte se inclina .

Pag. 76

porque dice discursiva

donde hay penas del honor

no hace falta mi cuchilla

si esto a mí me respondes

alegre digo y con risa

que soy quien en sufrir penas

a muy poco que es novicia

que la fortuna me ampara

luego yo noble entendida

luego pues venir no quieres

cuando vienes como pinta

venturosa noble ufana

con gustos discreta rica

o por gastar tus leyes

tú te has muerto a ti misma

Sale D. Pº. antes

Don Pedro

Suspensa la voz está

y con él temor unida

y aunque pretende salir

el que no salga la avisa

salirme quiero y dejarla

mas no, que si amor me anima

porque en mayores peligros

he de estorbar cobardía

Aurora mi bien esposa

Aurora

¿Quién es?

Don Pedro

Quien tu vida estima

el que por ti perderá

Pag. 77

Don Pedro

su estado, su hacienda, vida

mi bien, quien a esos soles

sus rayos bellos eclipsa

Aurora

Déjame un rato que llore

porque el doliente se alivia

quejándose a voz formada

y también tal vez mitiga

su tormento el corazón

llorando su propria dicha

hallará alivio tan fácil

si es que lágrimas alivian

Don Pedro

Aurora, ¿dónde estás?

Aurora

Advierte

que me castigas

Don Pedro

Como si yo fuera quien

tus lágrimas solicita

Aurora

Déjame que tus finezas

mas mis pasiones incitan

Don Pedro

¿Qué tienes? ¿Así me llegas?

Aurora

No se que diga

Don Pedro

Lloras?

Aurora

La causa es bastante

Don Pedro

Tanto lloras que me obligas

a que con fuerzas mayores

que te declares te pida

que en el pecho los sollozos

no sin causa se eternizan

viste un búcaro en verano

que la escarlata acredita

Pag. 78

Don Pedro

se reboca por arriba

y que con fuga celosa

todos sus aumentos cifran

procurando ser primero

por los allí sucesivas

así a la parte de afuera

así en mi, si bien lo miras

llora tanto el corazón

las penas que le lastiman

que ya en lágrimas se anegan

y ellas, viendose oprimidas

dentro del pecho y confusas

Don Pedro

por verse también nacidas

todas cuantas a una voz

cortesanas determinan

que las que primero fueron

engendradas ellas mismas

me acaben, y las que sobran

son estas que ya me pisan

que las que en el pecho quedan

han de ser mis homicidas

Don Pedro

Pues la causa no he sabido.

yo me voy, que indecente

cosa es estorbarte

Aurora

Detente

de aquí mi prima se ha ido

y me ha dicho que os vais

mirad si tanta pasión

Pag. 79

Aurora

tiene bastante ocasión

si os vais, cuando os quedáis

Rompe el alma ese pliego

y recupera el sosiego

y verás el desengaño

Lee Aurora

Aurora

Padre y señor, casado estoy en Nápoles con mujer que si me iguala me merece.

De lo que importa es acomodar esos negocios y prevenir vuestro viaje

para esta tierra. D. Pedro

Aurora

Esto importa poco o nada

pues satisfacer no puede

a la duda que procede

quien dice que está empeñada

si os quedáis es por marido

de mi prima; qué dolor

con que fenice mi amor

si os vais está entendido

de doña Elena olvidado

y con Blanca concertado

para habernos de casar

y así tomad el papel

y quedaos en secreto

pues sois prudente y discreto

aconsejaos con él

más os importa quedaros

mirad cómo discurrís

y la duda concluid

Pag. 80

Don Pedro

quedaos o ausentaros

y si vuestro parecer

fuere quedaros aquí

bien podéis creer de mí

que jamás me habéis de ver

Vase

Don Pedro

... pudo llegar

... en mi confusión

pues que me falta el sentido

... te he ofendido

...

no me entiendes

... si ...

de te ame

y pues estamos iguales

déjame a mí con mis males

pues que yo te dejó a ti

porque si uno está afligido

ya a solas busca remedio

el solas hallará medio

para quedar dividido

Pag. 81

y pero si en tanto rigor

te consuela que en tu ofensa

sus desdichas comprehendo

...

si lo permitan mis celos

...

si no obliga lo presente

... tus brazos

tan compasivo vencido

y tan nuevo está rigor

y mi deshonor tan nuevo

que ninguna cosa aprehendo

Elena

Sola conmigo estás

y por lo que he visto en ti

ya estoy afligida, ay de mí,

que irte pretendiendo estás

mas quedó con un dolor

que aniquila el sufrimiento

y es que tu arrepentimiento

tras sí se lleva mi honor

falso, engañoso amante

mas el fin he de escuchar

que se ha de superar

que me quitas tu semblante

...

Pag. 82

y porque en tu pecho está

y averiguado, ay de mí,

que aquí ha de acabar

mas que lo considero

mas quedó con un dolor

que aniquila el sufrimiento

y es que tu arrepentimiento

tras sí se lleva mi honor

falso y engañoso amante

mas el fin he de escuchar

que se ha de superar

que me quitas tu semblante

...

de sacar no tengo ...

que me ciega la paciencia

tienda y con evidencia

ir quien me ha ofendido

no dependere de otro modo

...

Don Pedro

...

Elena

...

Pag. 83

Elena

Colérica Elena está

a que se descubre todo

quatro noches ha cumplidas

que media noche pasado

yo cobarde y asustada

y las colores perdidas

fui llevada de mi ama

llega en fin, porque es rapaz

mujer criminal estos

alevos le da a mi honor

Don Pedro

Todo, señora, lo niego

y que en aqueste diamante

cifraste tu fe constante

y que le admití a tu ruego

y que disculpa quieres

no pasó de este modo

...

Elena

Eso sí que no, querido,

pues que ya te has atrevido

...

Don Pedro

Escúchame prima Elena

Pag. 84

Elena

Ponce mi curso veloz

a todos vuelve mi pena

que me mandas, aquí estoy

que me des tiempo y lugar

para determinar

que te responda

Don Pedro

Desde mi ...

socorro, pero yo afligido

por el poder y por mi honor

habrá confusión mayor

habrá otra muerte en la vida

que ahora llegue a dudar

de todo cuanto he entendido

si lo que en pena ha sido

a causa de este pesar

porque si él me ha confesado

que era suya aquella espada

la duda queda aclarada

que mis celos son cuidado

mas cómo puedo salir

de presente aflicción

ya Enrique es ocasión

mi Aurora que presumir

Don Pedro

Mucha es, primo, tu tardanza

diga que tu amante soy

...

Pag. 85

Don Pedro

Fénix es y a mi esperanza

esposo, pues ha salido

en mi favor la sentencia

Dame tus brazos

Aurora

Paciencia

agravio también nacido

Sale Aurora

Elena

Tu lo dijiste

Aurora

Cielos, sí pudo escucharme

solo viniste a estorbarme

no se a mal a que veniste

¿que os turbáis, que os doy cuidado?

ya vuestros justos concierta

Aurora espera a la puerta

por serviros he cerrado

dadme vuestra ayuda, cielos,

porque esta vez pienso ver

quién ha de ser su mujer

mi prima concede en celos

Hay más terrible ocasión.

...

Pag. 86

Don Pedro

Señora

Aurora

Hermana, señora, escucho

aguardais licencia mucha

Elena

Prima

Aurora

Si gustas, Aurora

en todo te dare gusto

pues estás tan enojada

óyeme, no tan apasionada

nuestro amor, porque no es justo

que de aquesta suerte esté

... has de escuchar

porque te pueda abrasar

... y conte

y dejaros los lances que han pasado

que es lo que os tiene tan airado

que soy tu prima hermana

por ser tiempo en efecto os digo llana

que es don Lope mi hermano

no hay que dudar en eso

que de mí tienes celos

...

Pag. 87

Aurora

Según todo se ha abreviado

y aunque sin mi andar señora

porque quiero pasar a lo que importa

es amor tan tirano y en sí mismo

que en un confuso abismo

pone a quien con aliento

vencer procura su furioso intento

y si allá resistencia

mas su furia ejecuta y su violencia

yo cual aquella loca y muy rendida

de todos olvidada

sin amor, sin piedad, con desaciertos

con los ojos abiertos

no para ver amor, no apasionada

por verme de todos, señor, celada

de mi propia galante

... al sol de mi honra

diome el amor cual rayo o león fuerte

y anunciando mi muerte

me la dio desastrada

que de sus pies pendida y arrojada

que a quien busca la muerte se detiene

y aquel que no la aguarda la presente

Pag. 88

Aurora

Por peregrino el caso no os asombre

porque el que en más altura fijo estriba

el amor con más fuerza le derriba

decir cómo pudimos concertarnos

en mi amor infeliz para cansarnos

que en cierta quinta yo saliendo a caza

pero el tiempo en efecto se nos pasa

y contando lo aflige mi memoria

y así adelante pasó con mi historia

Lope me pidió que le quisiera

y el alma le entregué que suya era

desde el primero instante

que yo le vi galante

que rendirse al amor en ocasiones

es de más alentados corazones

No habéis visto una tigre alborotada

la piel con mil colores remendada

y que con manos fuertes

antes de alcanzarlas pronostica muertes

que con celoso aliento

por el olfato vuela en seguimiento

del cazador turbado

cuando los cachorros le ha robado

si yo me ocultáis mi amor primero

con lo cual desespero

Pag. 89

Aurora

la prudencia me falta

que tener con celos es gran falta

y quién tener la quiere

amor no tuvo ni tener le espere

según estaba todo en tal plazo

pues en celos me abraso

a mi esposo volverme

o por hidra los dos podéis tenerme

que cuando una cabeza le han cortado

reviven siete por el propio lado

Y vos, D. Lope, fementido hermano,

que con industria y poderosa mano

restituirle no quieres

pues en tu vida más hablarme esperes

ya de ti, Elena atrevida,

te quitaré por complice la vida

y pues soy desdichada

me veréis con don Carlos desposada

que pues con tu prima

te casas y tu amor tanto la estima

quiero que estos contentos

...

a punto de casarme

y casada al momento vengarme

y vengada sabréis con evidencia

que averiguados celos no hay prudencia

Pag. 90

Vase

Don Pedro

Tantas confusiones veo,

que aunque las estoy mirando

sospecho que estoy soñando

o que estoy durmiendo creo,

o que me estoy engañando.

que Aurora dio ocasiones

con mil equivocaciones

y nadie habla compasión

sino quien tiene razón

y le ofrecen ocasiones.

Don Pedro

¿Qué disculpa quieres darme?

La disculpa que daré

es que trates de dejarme

pues razones que escuché

son bastantes a matarme.

Vase

Pag. 91

Don Pedro

Si tienes pensamientos

volcan

convida torres

... tus bravos

asombros, montes, incendios

y sobre todo un secreto

que es tanto como tener

sobre mí todo el infierno,

y puede extenderse a todos

Pimentón

Sí, señor, y aun a los muertos,

mas escucha atentamente,

y burlas aun la do echemos

que perderás si me tardo

ventura, lugar o tiempo.

Don Pedro

Bastantes son estos que adviertes.

...

tan obediente soy que en tus negocios

ni dudas tengo ni me obligan ocios

conmigo Don Enrique se ha venido

y en tu cuarto, señor, está escondido.

Paciencia ten, pues eres tan discreto,

y atento escucha, porque va secreto.

Pag. 92

Entré en casa si alegre cuidadoso,

ufano presuroso,

por ver que tu partida

tengo con gran silencio prevenida,

y vi, aunque así te cuadre,

en esa sala a tu fingido padre.

Llamóme priesa a escucharle luego,

hízome mil preguntas, pero luego

vino enojada Aurora,

como cuando ella misma perlas llora,

y pavoroso el rostro de azucena

la siguió luego a Elena.

Aquí, señor, prepara

sin retorcer las manos ni la cara,

que el corazón gallardo y pecho fuerte

no ha de temer el golpe de la muerte.

Comienza a hablar Aurora colocando

conceptos aogando,

mal formando razones,

tan oprimida estaba de pasiones

que la mayor buscando por endicha

iba haciendo juicio

una quiere decir, otra no acaba.

Pag. 93

que viéndose con tantos se ofuscaba.

Tantos eran sus males,

que bien se conoció que eran mortales,

que en un hermoso rostro perturbado

cualquier dolor se ve pacificado.

Elena, que quizá bien la entendía,

estorbarla quería,

mas no viste el cano villo muy reciente

que deshecho su padre tan valiente

como arrogado fiero y acuchillado

dos alanos le salen de un ganado

que estando el blanco

busca su padre por seguirle centro

y el padre de este daño sospechoso

acude muy furioso,

la dentadura corta la hilada

y que apenas le vieron

cuando como dos rayos se volvieron.

Pues lo mismo a las dos ha sucedido:

Aurora hablaba, no le dio fin, decía,

y su prima envidiosa,

de los dos es sin duda y aun celosa,

atajaría por todos.

Pag. 94

Pimentón

Mas apenas los movimientos

de la vista y la mira

cuando llena furiosa se retira.

Aurora finalmente pidió a Alberto

que en casarse su gusto estaba cierto

y que la dilación le era penosa,

para ti horrenda cosa,

y su padre mirando

como a su gusto se iba declinando

dijo: obediente eres,

será tu marido, pues tú quieres.

Pimentón

y qué necio consejo

entregar tal diamante a un cano viejo

y como está del cielo su belleza

con franca mano y con liberaliza

le concedió a su prima que hablara

y comenzando Elena: aquí repara.

Nunca viste en Sicilia el Etna horrendo,

en altura tremendo,

aquí y allí abortando

de serpientes cavernas muy oscuras

animales inmundos esmaltados

de escorpiones fatales habitados.

Pag. 95

de escorpiones fatales habitada,

y que por la alta cumbre

donde parece tiene mansedumbre

con murmurios internos

que aborta rayos y estornuda infiernos.

Así echando mil furias por la boca,

colérica, impaciente, amante y loca,

y formando una muerte

en cada aliento dijo de esta suerte:

que su honor le has quitado

que es testigo un diamante que le has dado

que el amor pernicioso

que a Aurora tienes hace que su esposo

no quiera ser. Aquesto es lo que pasa,

y Carlos tu criado está ya en casa.

Sal de Nápoles luego,

que aquí estoy, que te sigo a sangre y fuego.

aunque me lleves donde un lobo fuerte

la vida me conmute por la muerte,

y dos fieros alanos

me trinchen con sus dientes y sus manos,

y el Etna temeroso

me abrase aunque me oculte codicioso

la gruta más feroz y a sus serpientes

las venga a servir de mondadientes.

Pag. 96

Pimentón

Los huesos desechados y sin fruto

de los alanos y del lobo astuto,

y juro a Cristo que a morirme allano

porque soy español y no italiano.

Don Pedro

Yo no tengo sentido,

yo discurso no tengo,

pues con lo que a escuchar vengo

uno y otro no he perdido.

¿Qué no tengo que perder?

Colijo, según estoy,

pues siendo a muerte me voy

y me dejo tal mujer.

Aurora no ofendida,

¡ay Elena, santos cielos!

Mal hayan tus necios celos,

pues me han de costar la vida.

Pimentón

Señor, repórtate,

que los que escuchando están

que ya estás loco dirán.

Dime luego: ¿no estoy loco?

Esta cosa peor, vive Cristo.

Soy bestia, soy animal,

soy bruto y no racional,

pues dije lo que había visto.

Señor.

Don Pedro

¿Qué quieres de mí?

Pag. 97

Pimentón

Que me escuches.

Sale

Pimentón

Pues atiende y te diré

lo que más te importa aquí:

Aurora sí está enojada,

Elena celosa está;

vete a Palermo y quizá

vendrá todo a ser nonada.

¿Y mi amor?

Tu juicio.

Calla, loco.

Cuerdo callo.

para remediarle hallo

por yo quisiera maldición

en esta negra fortuna

por ti he venido a sacar

que te vengas acordar

lo de Fuente Ovejuna.

Haz tú, pues, del propio modo

que cuantas iba agarrando

una a una y besellando

y después darles de codo.

Tráelas postas al instante.

A Fortuna: tente, espera,

porque me atropellas fiera.

Muéstrate ahora constante

con el rosillo

si no a cosa de las

trastocado y que nos vamos

mas que a Nápoles corramos

antes de este anochecer.

Pag. 98

Cristo calló y quiero barato,

mas que al cabo el temor me mate,

han de saberlo.

Vanse

Salen Alberto, Aurora, Elena, Inés, Carlos y Leonor, y han oído.

Don Carlos

Gracias a los cielos doy,

señora que esa belleza

se humana a favorecerme

y al cielo suplico sea

para más aumentos míos.

Alberto

Ya se confiesa

señor don Carlos prendado

y reconoce finezas

¡Ay tirano de mi honor!

¡Ay ingrato! El cielo quiera

que este casamiento mío

mucho a todos os parezca

ya celos tener no puedo

pues ya quien la causa era

queda por fuerza casada

y de Lope

Aurora queda

aprestando su viaje.

Pag. 99

Pues, ¿qué novedad es esa?

Llámale luego al instante.

Todo cuanto ha dicho Elena

averiguo, pues, si puedo;

no ha de valerles respuesta

y han de quedar todos cuatro

casados en mi presencia.

¿Estarás contenta ahora?

Aunque negarte lo quiera,

mi semblante está diciendo

cómo estoy más que contenta.

¿Qué es eso?

yo que a mi prima

la daba de espacio cuenta

del bien que futuro toco

pero fientes

porque me fuerza

Enrique y Pimentón.

Si puedo, será tu esposa,

y si como ya se niega

poco importa, que aquí estoy

a tus pies y a tu presencia.

Sale Don Pedro

Don Pedro

Si quedara vengado

y si como os castigo

por con voz tan manifiesta

a tus pies y a tu presencia

llega el hijo más humilde

en ocasión como esta.

Pag. 100

Don Pedro

No era razón ausentarme,

como ignorante mi idea

puedes, padre, perdonarme,

y el señor Carlos tenga

en mi un amigo del alma

y yo por lo que interesa

mi casa lo soy y a vuestro

Don Lope a tu prima Elena.

Don Lope

Luego le has de dar la mano;

este ha de ser sin respuesta.

Don Pedro

Desdichas que me queréis,

no me basta ya que pierda

a Aurora, sino también

me quieran casar por fuerza

¿Qué respondes?

quiero

pues la cortesía lo ordena.

señor de los cielos

Alberto

Primero.

Bien dice; sea.

Aurora, dale la mano.

Mi hermano es varón y creo

tu casa, y justo será

que primero estado tenga.

Pag. 101

¡Qué gran aprieto!

Ea, Don Lope, ¿qué espera?

Bien sabes, padre y señor,

que hasta que de Roma venga

la dispensación no es bien,

y más sabiendo que apenas

para entre primos hermanos

pocos alcanzarla llegan

si no es con causas bastantes.

Pero si gustare Elena,

daré mi mano al instante.

Alberto

Dice bien. Aurora, llega;

dale a Carlos la mano.

Don Pedro

a villano la vergüenza

de que estoy presente yo

y ocuparte no pueda

no soy mujer y celosa

ya la venganza dispuesta

pues que aguardo que me tiene

Aurora, discursos deja.

Dale a Carlos la mano

y toda el alma con ella.

Don Pedro

Pues, ¿qué pretendes?

si no a cosa de las

antes quedársela quiera.

Pag. 102

Don Pedro

¿Antes quedársela quién?

Alberto, me has de escuchar,

para que Don Carlos pueda

estimar su esposa mucho

y lo que es suyo posea

Enrique, y sepas quién soy

y a cuanto quieres tú lo ordenas.

Don Pedro

Escucha, dichoso Alberto,

pues de prudente te precias:

cuanto averiguados celos

no reconoce prudencia.

Todos me habéis de escuchar,

mas con tal condición sea

de no interrumpir mi historia

aunque ofenda a quien ofenda

mi patria, dichoso Alberto,

en Palermo en quien empiezan

de competir sin vitoria

armas, discreción y letras.

mi propio nombre es Don Pedro

porque no soy el que piensas

y es aquesto Salvatierra

Pag. 103

cuando el ser y la nobleza

me guiaron entre voces

mis tragedias

dos lustros habrá cumplidos

que en mocedad de sin cuenta

monté con alma de nieve,

resistiendo de oro flechas

del gigante niño andaba

entre Diana y Minerva

tan después de Palermo,

poco más de legua y media,

en la quinta del marqués

don Iñigo de Fonseca

en este tiempo a Palermo

Leonor fue nunca fuera

pues su ida fue principio

de todas estas quimeras

saliendo una tarde a caza

con cierto criado llega

vi que a tu hija seguían

dos hombres; llegué tan cerca

que forzarla o que robarla

vi que sus intentos eran

sin aliento les maté,

y agradececridlo finezas

llamóme, quiso, la quise,

porque ahorremos respuestas

decirte cómo Don Lope

Pag. 104

a mi hermana quedaron

en poco largo

habrá mi dama y amores

tras que los bodas viste

porque no fue la esposa

de don Enrique nuestro

y el casamiento por fuerza

vengo a Nápoles al punto

a ver mi amada prenda

y a declararme en tus violencias

no es, pues, que llegue

Aurora en tantas tormentas

a bien Enrique llamó

por un papel descifra

para que como mi primo

en tanto daño pusiera

remedio Elena le vi

en celos y amor envuelta

y con lo que le dijiste

yo que deseaba verla

Fingiéndome Don Enrique

entré en su cuarto con ella;

lo que pasó ya supisteis.

Atiende y no te diviertas,

que aquí empiezan mis desdichas.

Pag. 105

que acabaron aquellas

por Don Lope me tuviste

de que Aurora mis finezas

hablándose a mis suspiros

con sus humildes ternezas

porque aunque miedo amor

aunque más prudente sea,

la dama se rinde luego

porque son flacas sus fuerzas

quisiera la vida de esposo

en esta ocasión Elena

quiso que lo que con amarla

sus gracias restituyera

que de los Carlos

les cambió en mortales penas

que soy su marido dice

y no sé qué razón tenga,

pues que en el honor le debe

es mi prima y la confiesa

porque la noche del ruido

Enrique en su cuadra mesma

estaba yo en la de Aurora

y pendiente a doña Elena

y sospechando ser yo

el que estaba en su presencia.

Pag. 106

como mujer y sin armas

le rindió la fortaleza

porque una mujer celosa

tiene poca resistencia

y habiendo a Enrique gozado

de su amor en sombras negras

se bajó por los jardines

porque no le conocieran

en fin, tú le viste entonces,

y oprimido de tu ofensa

alborotaste la casa

dando de tu enojo muestras

y aunque a Elena después dije

que la gocé, fue cautela,

que porque mi primo Enrique

lo gozado no perdiera

lo dije que hacerlo contra

mí no estuviera nobleza,

ni Don Enrique tuviera

dama que pudiera ser

ni vos en ella tuvieras

porque el hombre que es ingrato

a grandes correspondencias

o fue villano su padre

o está de serlo cerca.

Pag. 107

Vase conmigo

que antes de amanecer

ha tenido con otro hombre

cosa indigna a su nobleza

y en fin gocé en dolor,

pues de mi primo es Elena

porque yo he de publicar

por naciones extranjeras

mi suceso, mi desdicha,

mi amor, la traición inmensa

que Aurora conmigo ha usado

la codicia que en ti encierras

la ambición de Don Carlos

los celos de doña Elena

la dicha de Don Enrique

de Leonor a las cautelas

la lealtad de Pimentón

de Aurora tanta belleza

que es al docto admiración,

que es al necio anteciencia

al sabio pluma cortada

el sesudo del mal premiado

al tonto sabio castigo

si en a cosa de las

Pag. 108

a los humildes llaneza,

a los arrogantes llaneza,

a los rendidos clemencia,

y para esmaltarlo todo

con lágrimas tiernas,

que averiguados celos no hay prudencia.

Aurora

Don Pedro, escuchad.

Aurora

¡Ay de mí! El alma me lleva.

Alberto

Sois obediente.

Don Pedro

Yo me engañé. Esa violencia

Nápoles os tiene hoy por cosa cierta.

mi ojo y si este engaño

ahora a todos desmienta

Alberto

Ah, señor, os le entended.

Mi voluntad es la vuestra.

¿Y Aurora qué dice a esto?

Aurora

Que cuanto Don Pedro cuenta

es verdad y yo su esposa

pues que tú lo quieres sea.

Esta es mi mano.

Don Pedro

Bien me das;

con esta mi amor te entrega.

Pag. 109

Blanco / sin texto visible.