Don Carlos
Galán de Granada que dilapida la herencia paterna, cae en la pobreza y vuelve a enriquecerse por otra herencia. Su experiencia le permite reconocer el amor de Laura y el interés de Celia.
Francisco de Villegas o Juan de Villegas
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Granada, don Carlos malinterpreta la reserva amorosa de Laura y dilapida su fortuna mientras corteja a Celia, que acepta sus regalos por interés. Al quedar pobre, Carlos sufre el abandono de Celia y de sus amigos, mientras Laura intenta socorrerlo; una herencia le permite recuperar la riqueza y comprender los distintos motivos de quienes lo rodean. Entre regalos, equívocos y promesas de boda, Carlos aprende a distinguir el amor del interés y acaba casándose con Laura, dejando burlada a Celia y desengañado a don Diego.
En Granada, Laura confía a su criada Luisa la causa de su tristeza: don Carlos, que la había cortejado durante tres años, se ha apartado de ella y favorece ahora a Celia. Laura había correspondido a su amor, pero su preocupación por el honor la llevó a rechazar los regalos con que el galán, enriquecido tras la muerte de su padre, pretendía agradarla; Carlos interpretó esa reserva como desdén. Celia, en cambio, acepta sus joyas y obsequios y alimenta sus esperanzas de matrimonio, aunque confiesa a su criada Leonor que la mueve la conveniencia económica. Don Diego, hermano de Laura, se enamora también de Celia y busca acercarse a ella con ayuda de su hermana, quien ve en ese proyecto una posibilidad de apartarla de Carlos. Entretanto, Carlos prodiga su hacienda en regalos, juego y liberalidades a cuantos lo rodean. Su pariente anciano don Pedro lo amonesta por repartir sin discernimiento y le advierte que los mismos beneficiados se burlan de su conducta, pero sus consejos no logran detenerlo. Las visitas de las dos damas y los intentos de los galanes por seguirlas provocan equívocos y ocultaciones; cuando Carlos encuentra a Celia en casa de Laura, la llegada de don Diego obliga a encubrir el motivo de la visita y mantiene abiertos los distintos galanteos.
La prodigalidad acaba dejando a Carlos sin recursos, hasta el punto de que su criado Mendrugo vende ropa para procurarles alimento. Celia lo rechaza y le pide por escrito que abandone sus pretensiones; también Félix y Fernando, que se habían beneficiado de su fortuna, le niegan el auxilio que les solicita. Laura, por el contrario, se compadece de él y trata de socorrerlo sin esperar una recompensa amorosa. Vive ahora con su hermano en una casa próxima a la de Celia y ofrece a Carlos sus propias joyas para que pueda salir de Granada, pero él considera deshonroso aceptarlas. Más tarde llegan hasta los dos hombres monedas arrojadas desde una ventana: Carlos cree inicialmente que proceden de Celia, aunque Mendrugo conoce la intervención de Laura y termina revelándosela. Cuando Carlos se dispone a abandonar la ciudad y dirigirse hacia la tierra asturiana de sus parientes, reaparece don Pedro con la noticia de que ha muerto su tío don Bernardo y lo ha dejado heredero de sus bienes y mayorazgo. La nueva fortuna evita la partida y transforma otra vez su situación. Carlos reconoce cuánto debe a la ayuda desinteresada de Laura y, escarmentado por lo vivido, encarga a Mendrugo el cuidado de la hacienda que acaba de recibir.
La recuperación de la riqueza hace que Celia vuelva a pretender a Carlos y retrase la boda que había hecho esperar a don Diego. Para ganar al antiguo enamorado le envía ropa y presentes, convencida de que el gasto quedará compensado cuando sea su esposa. Carlos acepta sus regalos y le permite creer que el enlace se celebrará pronto. Al mismo tiempo, la administración de Mendrugo lleva el ahorro a un extremo que provoca las quejas de los servidores, y Carlos advierte que conservar el dinero no debe equivaler a inutilizarlo ni a negar todo socorro. Por eso ofrece ayuda a Félix y Fernando cuando se ve de nuevo ante sus necesidades, pese al mal trato que antes recibió de ellos. Laura acude a hablar con él y le explica que desea ser amada por sí misma, no escogida únicamente por gratitud. La llegada de don Diego obliga a cubrir a las visitantes, pero Carlos aprovecha la conversación para asegurar que ya no pretende casarse con Celia e invitar a Diego a presenciar su verdadero propósito. Finalmente comparece en casa de Celia, donde se espera la boda, y revela que la esposa elegida es Laura, a quien da la mano con el consentimiento de su hermano. Celia intenta entonces conservar la posibilidad de casarse con Diego, pero este la rechaza por haberlo desairado y engañado. El desenlace confirma la elección de Laura y deja burlado el cálculo interesado de Celia.
Galán de Granada que dilapida la herencia paterna, cae en la pobreza y vuelve a enriquecerse por otra herencia. Su experiencia le permite reconocer el amor de Laura y el interés de Celia.
Dama enamorada de Carlos y hermana de don Diego. Su reserva se interpreta como desdén, pero intenta socorrer al galán cuando queda pobre y finalmente se casa con él.
Dama que busca en el matrimonio una conveniencia económica. Acepta las liberalidades de Carlos, lo rechaza al perder su fortuna y vuelve a pretenderlo cuando recupera la riqueza, mientras mantiene las esperanzas de Diego.
Hermano de Laura y pretendiente de Celia. Confía en la posibilidad de casarse con ella hasta que el desenlace hace patente su engaño; consiente el matrimonio de su hermana con Carlos.
Criado de Carlos y figura cómica. Lo acompaña en la pobreza, conoce la ayuda de Laura y, al encargarse después de la hacienda, extrema el ahorro hasta provocar quejas.
Criada y confidente de Laura. Escucha el relato de sus amores, interviene en las visitas y colabora en los intentos de socorrer a Carlos.
Criada de Celia, conocedora de sus cálculos matrimoniales. Lleva papeles y regalos entre su señora y Carlos y comenta críticamente su conducta.
Pariente anciano de Carlos. Le advierte contra el gasto indiscriminado y después le comunica la muerte de don Bernardo y la herencia que restablece su fortuna.
Conocido de Carlos beneficiado por sus liberalidades. Le niega ayuda cuando está pobre y más tarde acude a solicitar su socorro.
Conocido que se había beneficiado de Carlos y se excusa de ayudarlo. Cuando vuelve a necesitarlo, su dificultad para pedir mueve la compasión del galán.
Ciudad donde transcurre la acción y se desarrolla la trama de galanteos, cambios de fortuna y proyectos matrimoniales.
Lugar de sus liberalidades y de las posteriores conversaciones sobre su pobreza y su nueva riqueza. Allí recibe visitas, regalos y peticiones de ayuda.
Centro de las pretensiones de Carlos y Diego, de los cálculos matrimoniales de la dama y de la escena final en que se revela la boda con Laura.
Espacio de confidencias y encuentros que permite encubrir visitas y organizar la ayuda a Carlos. La proximidad posterior a la casa de Celia facilita la vigilancia y los equívocos.
Ámbitos de encuentros, seguimientos y conversaciones entre damas, galanes y criados. El primer encuentro de Laura y Carlos en la subida a la Alhambra se recuerda como antecedente de sus amores.
La pérdida y recuperación de la fortuna de Carlos muestran las consecuencias de dar sin discernimiento y de llevar después el ahorro al extremo contrario.
La ayuda de Laura cuando Carlos está pobre contrasta con el cambio de actitud de Celia según la riqueza de sus pretendientes.
Carlos descubre el abandono de quienes habían recibido sus regalos y debe decidir cómo responder cuando ellos mismos necesitan ayuda.
La reserva de Laura, los favores de Celia y las visitas encubiertas suscitan interpretaciones erróneas que la experiencia y el desenlace corrigen.
Laura procura preservar su decoro y ser elegida por amor, mientras la revelación final distingue su matrimonio de los compromisos sostenidos por interés.