Leonor
Dama protagonista, enamorada de don Juan y perseguida por un matrimonio de conveniencia con don Cosme; intenta defender su voluntad dentro de los límites del honor familiar.
Francisco de Leiva Ramírez de Arellano
تاريخ نشر الملخص: 18 يونيو 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid cortesano, sobre todo entre el parque y la casa de Leonor, se cruzan los amores de Leonor y don Juan con los celos de Beatriz, las pretensiones de don Fernando y el matrimonio impuesto por don Luis con don Cosme. Tras un primer encuentro amoroso en el jardín y varios lances de embozos, retratos y duelos interrumpidos, la segunda jornada convierte la casa de Leonor en espacio de ocultaciones y equívocos donde don Juan logra justificarse y renovar su vínculo con ella. En la tercera jornada, cuando Leonor anuncia por carta que será desposada esa misma noche, la obra formula que el honor debe anteponerse al amor; pero el texto conservado se corta en la escena final, justo cuando don Cosme rehúsa dar término al casamiento.
La acción comienza en Madrid y, en buena parte, en un parque o jardín frecuentado por damas y galanes. Leonor espera allí a don Fernando para recuperar un retrato suyo que tiempo atrás le entregó con el fin de que impidiera un matrimonio concertado por su hermano don Luis con don Cosme, caballero aragonés rico pero rudo y desagradable para ella. Mientras aguarda, Leonor refiere a Inés su historia: huérfana, quedó bajo la tutela de su hermano, que quiso casarla por conveniencia; para evitarlo recurrió a Beatriz y a su hermano don Fernando. Don Fernando logró frustrar provisionalmente las bodas, pero después, animado por la confianza recibida, ha retenido el retrato y pretende hablar con Leonor. En el mismo paraje aparecen don Juan y su criado Colchón. Don Juan cuenta que vio una mañana a una dama bellísima llamada Leonor y quedó enamorado de ella, olvidando incluso su antigua inclinación por Beatriz. Leonor, oculta, escucha este relato, y cuando sale embozada conversa con don Juan, comprueba su pasión y se siente atraída por él; sin embargo, la situación se complica porque Beatriz, que ama a don Juan, presencia también la escena y padece celos. Poco después llegan don Fernando y luego don Luis, lo que provoca un enfrentamiento verbal entre don Juan y don Fernando por la atención de Leonor; están a punto de batirse, pero la justicia y la confusión general interrumpen el duelo. Desde ese momento quedan cruzados varios conflictos: Leonor ama a don Juan, don Fernando la pretende, Beatriz se siente agraviada por la mudanza de don Juan y don Luis sigue decidido a entregarla a don Cosme.
En la segunda jornada la acción pasa sobre todo a la casa de Leonor. Allí ella expone a Inés el cerco en que vive: su hermano insiste en el casamiento interesado con don Cosme, don Fernando persevera en sus pretensiones, Beatriz favorece esas bodas por celos y don Juan, aunque es su único consuelo, se halla enfrentado con don Fernando. Don Juan entra secretamente en la casa para hablar con Leonor, pero la visita coincide con la llegada de don Cosme, y después con la de don Luis; el galán ha de esconderse en un aposento, y la escena deriva en un enredo nocturno en el que unos y otros creen o fingen que ha habido ladrones. Más tarde, don Juan acude también a casa de Beatriz a requerimiento suyo. Leonor y su criada llegan allí sin ser vistas y escuchan cómo Beatriz, movida por despecho, aparenta recibir con agrado los requiebros de don Juan. Cuando Leonor se descubre, sobreviene una nueva confusión por la llegada de don Luis, de modo que don Juan vuelve a ocultarse. En esa misma casa, aprovechando la oscuridad y la sucesión de visitas, don Fernando logra hablar a solas con Leonor y le deja ver que conserva su retrato. Después, ya sin testigos, don Juan puede justificarse ante Leonor: explica que fue a ver a Beatriz porque ella lo llamó, que su cortesía no implica amor y que su único afecto verdadero es Leonor. Ella, por su parte, le revela el origen del retrato y aclara que lo entregó a don Fernando solo para impedir sus bodas con don Cosme. La reconciliación amorosa entre ambos parece firme, pero queda amenazada por la inminente vuelta de don Fernando y por la voluntad de don Luis de resolver cuanto antes el matrimonio de su hermana.
La tercera jornada concentra el conflicto de honor. Don Fernando, irritado por los celos y por el desaire recibido, busca batirse tanto con don Juan como con don Cosme; este último, a su vez, sospecha de todos y llega a creer que don Juan ronda a su futura esposa. Don Luis, preocupado por lo que considera desórdenes y por el decoro de su casa, decide acelerar el enlace y ordena a Leonor que esa misma noche dé la mano a don Cosme. Leonor, desesperada, avisa a don Juan por carta y le comunica que su hermano dispone su casamiento inmediato. A la vez, don Fernando cita a don Juan a duelo tras la ermita del Ángel. Don Juan vacila entre acudir al campo para no faltar a su honra o socorrer a Leonor, pero consulta casualmente a don Luis mediante un caso fingido y recibe de él la respuesta que formula el principio central de la obra: cuando no peligra directamente la vida u honra de la dama, debe preferirse el duelo, porque «el honor es lo primero». Aun así, la trama se enreda más cuando don Luis convida al propio don Juan a la fiesta y sarao en que piensa formalizar el matrimonio de Leonor. En la reunión final, donde coinciden Leonor, Beatriz, don Juan, don Fernando, don Cosme y don Luis, todos hablan con dobles sentidos, se vigilan y buscan venganza o remedio. Mientras se prepara el momento de dar la mano a la novia, don Cosme muestra inesperadamente resistencia y declara que no quiere recibirla. El texto conservado se interrumpe en ese punto, de modo que el desenlace definitivo no puede confirmarse con total seguridad; con todo, la acción deja ver un choque entre amor, celos y obligación social, organizado en torno a la prioridad del honor masculino y familiar.
Dama protagonista, enamorada de don Juan y perseguida por un matrimonio de conveniencia con don Cosme; intenta defender su voluntad dentro de los límites del honor familiar.
Galán principal, enamorado de Leonor tras verla en el parque; sufre celos, se enfrenta con don Fernando y oscila entre las exigencias del amor y las del honor.
Hermano de Leonor, responsable de su tutela; promueve por interés o conveniencia su boda con don Cosme y actúa como guardián del honor de la casa.
Hermano de Beatriz y rival amoroso de don Juan; ayudó primero a impedir las bodas de Leonor, pero después la pretende y conserva un retrato suyo, lo que provoca nuevos conflictos.
Pretendiente aragonés escogido para esposo de Leonor; personaje de tono marcadamente cómico, celoso y tosco, pero decisivo en el conflicto matrimonial.
Amiga de Leonor y hermana de don Fernando; había sido querida por don Juan y, movida por celos, favorece de forma interesada el matrimonio de Leonor con don Cosme.
Criada y confidente de Leonor, conoce sus secretos amorosos y colabora en encuentros, avisos y ocultaciones.
Criado de don Juan, gracioso de la obra; comenta la acción, participa en los enredos y sirve de contraste cómico a los lances de honor.
Criada de Beatriz, interviene en las escenas de celos y en la vigilancia de los movimientos de don Juan.
Criado vinculado a la casa de Leonor, intermediario en varios avisos y entradas, especialmente en los episodios nocturnos.
Espacio inicial y decisivo de encuentro amoroso, relatos, embozos y comienzo de los celos; allí se conocen de forma efectiva Leonor y don Juan y se inicia la rivalidad con don Fernando.
Centro de la acción doméstica y del conflicto de honor familiar; en ella se producen visitas clandestinas, escondites, falsas alarmas y la presión de don Luis para imponer el matrimonio.
Subespacios esenciales del enredo, donde se ocultan don Juan y otros personajes, permitiendo escuchas, malentendidos y cambios bruscos de situación.
Lugar donde se escenifican los celos de Beatriz y donde Leonor escucha a escondidas los requiebros de don Juan antes de que este pueda justificarse.
Lugar señalado para el duelo entre don Fernando y don Juan, asociado al cumplimiento del honor caballeresco.
Espacio cortesano de reunión colectiva en la tercera jornada, donde convergen todos los personajes y se intenta formalizar el casamiento de Leonor con don Cosme.
La obra presenta el honor como principio rector de la conducta, especialmente para los varones y para la autoridad familiar, hasta el punto de anteponerse al deseo amoroso.
Leonor ama a don Juan, pero su hermano quiere casarla con don Cosme por conveniencia, lo que genera el conflicto central de la trama.
Los celos de Leonor, Beatriz, don Fernando y don Cosme impulsan muchas acciones, sospechas y enfrentamientos, en un mundo donde los afectos cambian con rapidez.
Tapadas, retratos, cartas, escondites, visitas nocturnas y equívocos estructuran la acción y multiplican los malentendidos entre los personajes.
Don Luis decide sobre la vida de su hermana y trata su matrimonio como asunto de casa y reputación, mostrando la subordinación de la voluntad femenina.
Los galanes defienden su crédito mediante desafíos y amenazas de espada, de modo que la competencia amorosa se convierte también en competencia de valor.
Muchos personajes ocultan lo que sienten o hablan con dobles sentidos para protegerse, probar a otros o evitar escándalos públicos.