إلى> تاريخ النشر: 22 أغسطس 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las obras son calidad. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/obras-son-calidad.
Las obras son calidad =
Autógrafa
Comedia en 3 jornadas -
Leg.º 28
16
El Marqués Demetrio
Laurencia, dama
D. Victoria
El Duque de Sajonia
Mauricio
Cuatro criados
D. Lope de Benavides
Cebollón, gracioso
Julia, criada
Florisia, criada
Tiberio, Tristán, criados
Dos bandoleros
Salen el Duque de Sajonia, viejo, y Mauricio, y Liberto, y acompañamiento.
En Sajonia celebren las exequias
del caballero noble.
Fue Lamberto
franco, en guerra y paz experto,
de todos fue querido y adorado,
y hoy que ha muerto y dejado
a Demetrio, su hijo, y a Victoria,
hija también, la herencia fue notoria,
el mayorazgo de marqués le ha poseído
Demetrio, y en Villaflor, aldea que está asido
de Sajonia vecino, queda al mando
de Victoria, si bien renace un bando
entre los dos por la competencia,
solo partir entrambos una herencia.
Demetrio culpa tiene,
pues también que ella herede le conviene,
que es mujer, sin esposo.
Cualquier sajón será muy venturoso
en aclamar esposa su belleza.
Los bandos juzgo en paz, y vuestra alteza...
Yo les daré las manos,
y en paz habitarán los dos hermanos.
que me asombre no es bien, temores pone
con la que por su sangre se conoce
Hubo un bando en Sajonia bien sangriento
que aun en ceniza dura el sentimiento
de dos hermanos güelfo y gibelino
que midió cada cual aun de su rigor indigno
sacarse pretendían (pechos tiranos)
la sangre en que el valor los hizo hermanos.
Segundo caso es este manifiesto,
pues verse Demetrio y con tal puesto
y su hermana Victoria señalada
no llega a ver desnuda ya su espada,
que solo tiene su blasón brioso
cuan bien en aquestos van dos borrascosos.
El cielo le dará como merece.
No valer, señor, capaz me ofrece
que sacaría a pedidos.
Vanse y queda Liberio
De ello me encargo yo, poned recaudo.
Rompe la nave el rápido elemento
sin que tema del mar ver la tormenta
que ante el ruido del mar asienta
cuando la popa se lleva todo el viento;
entra en el golfo, cuando el bien violento
bate los pechos brava (furia exenta)
cada cual del viaje se lamenta
buscando en vano lo que fue contento,
para qué fue bajarlos suerte airada
si al fin muerte los dos (triste suerte)
y el bajel no se mira satisfecho
pues apenas ve allí playa salada
cuando se engolfa dentro, y triste advierto
entrar el golfo el bien, es ser estrecho.
Sale D. Victoria y Julia criada
A ver vengo y a la audiencia
del gran duque fío, porque
interceda en lo que viere.
Si hace que tiene clemencia
este es el palacio Real
entra señora, que en vano
ha de pretender tu hermano
ser vasallo natural.
Dice aquí Liberio
Señora
tan buen encuentro os apodo
que a mí mismo me he agraviado
el bien que me habéis negado
pero como tardo va
que tal bien no he merecido
aun el bien no es conocido
aunque mirándolos estoy
mi bien, porque también
está el bien y mal, con
que me da de amor
con el bien, no se ve el bien.
Si tan necios habláis
Liberio bien juzgaréis
que dais fama que queréis
aunque note yo jamás
con honor al marqués, que digo
mi hermano se llame yo
pero la lengua frenó
no es mi hermano mi enemigo
dice, que tenéis
en vez, que tenéis amor
y que no tengo de tener
pues yo procuro su ofensa.
y si es tan engañado
que pienso
Tienes Victoria
que no sale la victoria
sin vencer mi amor ganado
en el ilustre mundo
dejando en los dos la descendencia
sin ninguna competencia
el marquesado heredo.
Demetrio y así de flor
una aldea que al oriente
Sajonia fiel asiente.
de que hizo fecunda tu honor
mas como leve mujer
viste y el engañado
anduviera sin estado
inducida del poder
ha pleito, quiere quitarte
haciendo vana atrevida
mas de ti qué te ha de dar
no de que tanto te quite
porque te sirvo, no puedo
aunque importa a lo del honor
en cuanto a lo del amor
conocer en mí sobra el miedo
solo lo que sé decir
sea injusto, o sea justo
que has de salir con tu gusto
o que yo sabré morir
haciendo a que tú te admires
y perdonado y dando a
el pago correspondido
pagar las obligaciones
entonces deudora eres.
y aunque la mujer no pague
la ocasión que te lo ofrece
haz de mí lo que quisieres.
Entonces liberto soy
dueño de mi voluntad
al gran duque ahora hallad
y decilde que hoy
a pasado con don Berno.
el marques,
ya lo e sabido
y el gran duque a pretendido
ponerte en el tirano
empeño y darte miguel
en casamiento tratado.
Como me deje en mi estado
por sucesor natural
el duque sera señor
para despues de mis acciones
Y a estotras obligaciones
feriaran la deuda a amar
En eso a vasallos no llego
que aun valen que no es cativo
que pueda quajar la nieve
a una dura roca de fuego
la nieve con fuerza abrasa
y que no de puro fria
y aun la llave por ser mia
se cierra dentro en su caja
apagala
no creere
luchad y que
no lo apaga
burla de el fuego
me estraga
no sea nieve
tengo fee
olvidable
nacio hielo
fuele el fuego
es fuerte y leve
mucha es ahora la nieve
es nieve embuelta en fuego
fuego con la nieve lucha
no os entiendo
pues yo si
el fuego se enciende
en mi
y la nieve.
en vos; excusadla
es mongibelo el amor
que arde con llama aleve
todo es peñas las de nieve
pero por de dentro ardor
y cuando tiene sosiego
mas fuego en si se desata
pues sale arroyos de plata
a la vista ya desecho
asi señora en su centro
porque el examen ocultas
pues dudo nieve a la vista
y fuego que arde dentro
y aunque yo estoy bozeando
ante ydea que se atreve
mientras mas es en nieve
mas me estoy aca quemando
a veces el mongibelo
suele rebentar de llamas
quedando troncos y ramas
cubiertas todas de hielo
que a do la llama reposa
por el yelo con mas brio
vive el hielo en su frio
que nace d'ello y no abrasa
mal entiendes las intrincadas
cosas de nieve en teson
y aprueva, que esta vez
ha de asarle su frialdad
que como el calor vestia
por salir de el centro breve
cuanto crescio la nieve
le ade abrasar de por fia
nieve ereieve
dentro el marques
a queso es cierto
pues conviene esconderme
muera a mis manos traydor
por lo que veo
cayense
dentro cuchilladas
ya se a muerto
armas de fuego traydores
para que tienen aacion
ay Julio que estoy temida
sin brio en sus amores
que hira quien dime seria
quien el cañon disparo
como e de saberlo yo
estando entonces a un lado
rriñendo estan ala buelta
de palacio
que rruido
yo e quedado sin sentido
y yo o Julio quedo muerta
salen D lopo y abellan con espadas de flamen cos
ea espada de vellacos
huyeron gente cobarde
pues di que auias de llevar
gente que anduviera en echos
que tienen que empachar
palabras pues y no echos
Tener que cobardes pechos
en efeto luteranos
que auran ydo a guareziarse
a aquellas rruas
en el comun
tendido esta como atun
aqui el valiente que mataron
que le ubiesemos excusado
para dejarlos que
que hacemos
los dos estocos aluarianos
a la puerta de palacio
que de los dos, vive apolo
que del uno e ssauido
los dos disparates ando
estando a vellos debos
llevanle dentro
que an oido accion
en oir eso y lastimarnos
estos villanos traydores
de espada a traicion
pero que miro señora
tan cavallero me hallo
que a toda dama me tiro
y al alma que se aficiona
agradesistes agora
el pecho y ingrato anhelo
o al menos os he ofendido
y a mi poder perder a vos
pues de allegar a mataros
no me muestro apiadado
cuatro mataron a un valiente
y yo tal esfuerzo he dado
porque con valentia
estoy de espaldas nombrando
Que nada de enojos asombre,
solo he quedado corrido
de no haber agradecido
el ser en esto dichoso,
que por venir victorioso,
ahora he quedado vencido.
Si con los dos batallo,
si con los aceros hiero,
porque sabré deciros
que mi valor es bizarro,
que pienso que, aun engañaros,
vuelo, y en esto advierto
que tuvistes desacierto
al llegaros a enojar;
pues si vengo de matar,
a lo menos quedo harto.
¡Oh, Naturaleza, en qué estoy!
De aqueste fiero que en esto
delante de mí, aun apenas
acertaré a responderos.
Yo estimo tanta merced,
la acato, y pago en lo que puedo;
y, un soldado, del aumento
en la del Gran Duque, y viéndolo,
que es ampararme, y en todo
lo que quisiereis...
Teneos,
que si de mí os valdréis,
y a un español extranjero
no le conocen por tal
en esta tierra, y yo quiero
que me hagáis una merced.
Decidla, que yo la acepto.
Que me digáis vuestro nombre.
Proseguid, pues.
Porque fío en talle y mudo,
sabiendo que es español,
que sabrá en cualquier achaque
poner la vida en defensa
de su dama, y de su acero;
y de empeñado yo salgo.
Y a eso espero.
O decídmelo de presto.
Florisio es mi nombre; que
decid, caballero, el vuestro.
Don Lope es mi nombre.
¿Sois Don Lope?
Es cierto. Y en lo ausente,
de los nobles es cordura
callar blasones secretos,
que en tierras no conocidas
no han de decirles el vuestro.
Confiad de mí, si no, amigo,
en el lugar adonde estuvieren,
y quien atentare
el caso alto,
parad, que un hidalgo demuestre.
A vos entiendo. Yo, español,
Soy español, y acudiendo,
ya me es forzoso de aquí.
Volved cara, luego.
Que, recién, decid adelante.
Vase, y sale Cebolla.
No es esta la carrera.
Si en eso sois caballero...
El ave simple alegre, porque si vive
cae en la liga, y muere en las prisiones;
las flores que aun se miran en botones
cortadas en su luz, la flor recibe.
No abeja néctar de las flores libe,
y forma de la cera sus mansiones;
no la vida forma, viviendo, hay ocasiones
a la vida, al tiempo, lo que el tiempo escribe.
Murió un mancebo, agora y más me admiro
de ver su juventud, quien no advierte
lo joven con mal fin sentido miro.
O fue la estrella de su triste suerte,
o fue el hado, o fue aquel ciego tiro
señal de luz, para señal de muerte.
Ya queda el hombre muerto,
y tendido en el suelo,
boca arriba y boca abajo.
¡Madre de Dios, qué es esto!
Yo apostaré que mañana
a estas horas está al sol secando.
¿Qué he de hacer, que hoy soy
diferente, pues yo traigo
una barbuza con cuatro,
y traigo poco dinero,
y aunque a mí hay mil desdichas,
me darán a comer perros?
¿Por qué no he de querer comer
oficiales del infierno?
Con lisonjas, necio, y historias,
para divertir el tiempo.
¿Quién, di, calandrias atiende,
señor, a sus divertimientos?
Esperanzas tienes buenas.
Lo presente el tiempo trueca.
Pues no llegas tan necio
a fiarte de mis sucesos,
que quiero saber agora,
Renaldo, lo que tocas.
Pues que quepa a la mano
tener en la mitad del pecho
descubierto, quiero te estrenes.
Que te animo a que aspires.
¿Quieres lisonjear,
pues, a un asno que te esté atento,
que le acompañarán mil tiros
para sustentar el cuerpo?
Don Lope de Benavides
me llamo, soy de Toledo.
Bajé a las aguas altivas
y los cristales, y en ellos,
un día, por mi desdicha,
vi bañarse un ángel bello,
inundada desnuda
y sumergida hasta el cuello.
Si bien pensé lo que pasaba,
que como se bañó Venus,
todos los cristales suyos
con los cristales quisieron
competir, y todos juntos
formaron caudal soberbio,
riéndose mar, lo que embace,
hasta allí salió a mi vuelo;
más blanco cristal tenía
el sudor, pues por reflejos
de cristales toda el alba,
que trujo el vestido alzado.
Dejole en el ver los dos
concertados pensamientos,
de ver cristales servían,
que casi iban perlas corriendo.
Y ser cristales, cristales,
de ser cristales sus labios,
que como dos del cristal
quisieron correrse al vello.
Entonces de la imperial
ciudad cuatro mancebos
bajaban; al parecer,
eran los cuatro de aquellos
que destruían con alegría
todas las cosas de un pueblo,
habladores, maldicientes,
que maldicen lo que es bueno,
y alaban todo lo malo.
Llegaron, pues, a aquel sitio,
y el uno, que parecía
entre los más desabrochos,
dijo: "Por Dios que ataquen
la seña con menos...".
Otro dijo: "Lo ascondido
muchos años ha"; y el otro
llegue, y con cortesía
que no en tales caballeros.
Les dije favor me hiciesen
de que se pase el quejoso,
desembarazado, porque
criadas se bañan, y ellos,
viéndose cuatro, pensaron
animarse a una,
dijeron que no querían
dar un paso en la porfía.
Y echando mano a la espada,
poniéndose a dos a dos,
mas a los dos que emboscados,
antes que saque el acero,
ha de discurrir en él
con consejos y remedios,
presumiendo que es forzoso,
y que no valen consejos.
No han de ser los perdonados
para asentar el discreto,
hizo paso bien obrando,
dando a entender el enojo.
Quejándose de que a consejos
que fueron lances de acuerdo,
y que consejos no son,
esta pendencia de miedo
a veces de un corazón,
y rinden a plazos sirviendo
al emperador Augusto,
que al que en aqueste imperio
rebeldes se levantaron
sujetos, están tributarios.
Que apenas se levantaron,
cuando servían sujetos,
dijo que en su mano
nació en mí esto, que el primero
por señas que las banderas,
con águilas las de abuelo,
del cielo dando a conocer
una inclemente mi pecho,
siendo yo en las banderas
el blanco de su deseo,
que por volar pajarillos
con el escudo del reino,
cazadores batería.
Hartas veces pretendieron
de mi carne ser la escala,
tirando tiros al viento.
Entonces, de capitán,
Carlos Quinto me dio el premio,
y en el cerco de Viena,
donde fueron reveses,
defensas de los vasallos.
Hago testigo a los cielos
que no me quite las armas
en dos años que hay fiera,
apuesto a las cuchilladas
a las picas y a los yelos,
estando siempre gozando
mientras duró el duro cerco.
De guarnición me dejaron,
a mí, una noche de invierno,
donde llegando a pedir
la seña a un soldado viejo,
deteniéndoseme en tanto,
que por no hacer ruido atalaje,
dándole de cuchilladas,
hice decirle tan presto,
que empero vino a decirla,
y lo acabo estando roto.
Faltan dos de los servicios
que a Su Majestad he hecho;
cansado, esta primavera,
aquí en Sajonia contento.
Pásala con el pañuelo,
de aquí a que sea arcabucero,
en que vuelvo yo a servir
a un príncipe excelso,
porque balazos, heridas,
hambre, confusión, aprietos,
desmayos, falta de bríos,
y muertes, al fin de esfuerzos;
pasando los corporales
trabajos, es trabajo mucho quedo.
Estoy, señor, coja de cansado,
que dices acabo,
pues quedas cansado, qué harán
entre cristianos...
donde empezarán solo a ente-
rnecer dos mil reniegos
esta es vida de descanso
en cuanto a mi fe protesto
que si yo algún luterano
o por arte o por hechizos
decía mal de Dios o de
su ley y sus verdaderos
santos, de la Virgen pura
y los santos sacramentos
voto a bríos que a cualquiera
que lo oyera sin remedio
de ochenta y cuatro mil leguas
que se pongan de por medio
le he de cortar las orejas
Eso mismo le prometo
y a Satanás al mundo allende
vive Dios que padre e hijo
libraran no el de un rey
al que matare a mozuelos
pero repare que salen
aquí cinco caballeros
Salen Mauricio y cuatro criados
Retírate aquí esta gente,
y ve qué hablan embozados.
A mal cargo queda señor Mauricio
Aquí haremos bien hecho nuestro oficio.
Cien escudos daré amigos en albricias,
porque me van a mí a estas codicias,
al que esta noche fuere,
y cómo queda muerto me dijere.
Que aqueste amigo es cierto,
desde luego al marqués contad por muerto.
El marqués, si no me engaño, ha traído
por Ceballos, atento ten el oído.
Soy Ceballos, señor; podrán picarme.
Ha de matar al marqués, ha de matarle,
la propia causa no la sé por tu cuidado,
tú serás fiel, que quedo bien pagado.
Ya que está de su muerte que haya aparejo,
qué he de hacer esta noche en el terrero
no verán la luz del sol sino
Ah, gentes, azogados abejones
Si no engaña la idea
el marqués galantea
en el palacio, pues
Estar alerta
A la hija del gran duque en casamiento
desnuda omnipotencia
de noche viene a hablarle en la reja
y el que ahora mal avisa
esta noche podréis ir y esperarle
y darle muerte dentro del terrero
en cuanto a daros, la del dinero
acaso, que ahora importa
la cantidad que doy en costa
veinte escudos tomad luego de hecho
y llegar y hacedlo.
Vase, y dales una bolsa
Quedo satisfecho
veinte nos dio, es cierto
que al marqués ha de hallar descubierto.
Ansí,
porque ha de ir al amanecer y alba aguardo
Noches, apresura el coche que lo aguardo
Al terrero que dice
Iremos cuando
embozados a caballo tras de risa
El bosque y la sombra me han de valer
Oh, qué jaque tan valiente
qué jaque asustado
Dime qué tal ha parecido
los veinte escudos de censo.
Cebellón, yo estoy receloso
de lo que a los cinco he creído.
Creyéramos el ardid
que habemos de hacer salvamento.
Y pues no.
(Pásanse.)
Vas a darte,
antes que estos al marqués,
que tienes crudos excesos
de sangre y de honra el término,
y tú has de aquí aliviarnos
por lo cierto.
Al marqués he de buscar
y con él ese caballero.
Entre quiénes nos meter,
pues le sale a matar.
Aquesto a mí me conviene,
que es hazaña de rigor.
Pues calla a tu señor
de que entrañe misterios.
Cumplo así a mi honor.
Alto, a que si aguardo,
pero dime escudriñando
ha de cumplir con un Lupercio,
no entiendo a porfía mía,
mas si quieres heredarte,
y le llevas a matarle
en lo haciendo el testamento,
no andes tanto al retortero,
porque andas al retortero.
Pregunta a ese caballero
qué quiere al marqués,
salió más que se retira.
(Y Tristán, criado.)
Que este es aquel quejoso.
Este fue el que en palacio
hirió en la cabeza al estado
y a nosotros nos siguió.
Hallarle quiero a este lado.
Ea, acaba de llegar.
Ya voy, llego a preguntar
por el marqués concertado.
No trates de este concierto.
Que este fue quien hizo ofensa.
Preguntaré si hay defensa
acaso en el marqués nuestro.
Este contrario recibo.
Que ciego estallo yo loco.
Preguntaré poco a poco
quién es este marqués, sino.
Dadme acá hecho bando.
El marqués Demetrio di.
Que si el marqués está aquí.
Que aún no lo sabe, aparta.
Caballero, si hay razón
que dar a un forastero,
preguntaros ahora quiero.
De mi señor don...
Por el marqués Demetrio,
que os busca a vos leales,
porque el marqués...
Y a mí me buscáis porque
yo os conozco, me rindo.
Que si le dais su presencia,
que no es caso de clemencia
al cabo de tiempo de echarse
a hallarle y a conocerle.
Vengo de ahí de a pie aquí,
a hallarme podéis a mí.
Y a vos también podéis verle.
Si sois el marqués es claro
que busco al marqués y llevo.
Yo busco a mi sinrazón,
y pues yo os hablo a mi respeto.
Pues no tenéis que cumplir,
con el marqués vos acudís,
que en mí viene a testar,
para que podáis reñir.
Luego que a qué intentar
que sois quien sois, os ruego
no reñir, porque no sé
causa que llegue a culpar,
mi espada acá es ofendida,
y así no hay en qué culparme.
Pues que venís vos a matarme,
y os vengo yo a dar la vida.
¿Vos darme la vida a mí,
como si fueseis mi enemigo?
Yo enemigo no.
Digo
que sois mi enemigo aquí,
esta mañana maté
un hombre y venisteis vos
fiando que contra otros dos,
pero conmigo no fue,
y dejad vos de reparar
si es conmigo la estocada,
que sin estar indignada
contra otro lance adargas.
Juzgad vos, noble marqués,
fingiendo aventarle y darosle,
he de recibir de suerte,
no sacaréis antes
la espada, que aun ofendidos,
que ha de estar indignada
de mí sacase la espada
a la ley de caballero.
Pues si eso fue, yo os condeno
el temer ese abatido,
que antes llegar al talle
desviarme fue en buen abono.
Aquesta fue treta extraña
para un corazón tan altivo.
Pensé yo que el Cebellón
de aquesta vez se acobardara,
pero lo que honra ampara
aquí nos ha sucedido,
y si no salgo yo con rigor,
tendré la vida más sana.
La acción allí fue servida,
lisonjeáis os de perdonar.
Defendeos, dejad el recelo,
qué ocasión de dar herida,
o conociendo con oficio.
Sabed, que el que de años os advierte,
que esta no ha de daros muerte,
quiere en secreto serviros,
y para el efecto ha habido
cuatro ballesteros emboscados.
¿Serían esos criados?
Lo que os digo, lo rijo,
y como es noble acción
amparar al que es rendido,
el daros aviso acato
para prueba.
prepararos las campañas
Y yo llego a agradecer
mas la mujer que quisiere
decidme la conocistes
A un quien esta la mujer
referiste, a vos espanta
que en fin, estimo lo que haceis
por mi agora
que os guardeis
ya importa
porque arriesgais
vos en cualquiera ocasion
vuestra espada y vuestra vida
la defensa es conocida
en el que como otro blason
el saber el nombre excuso
Don Lope de Mansilla
Extraño rigor en el orbe
mire que andais altanero
de la condicion que fiaste
esperando
en eso estoy animado
vere extraño Arellano
apercibase a ponerse
del broquel, y con denuedo
Don Lope es
soy español y soy hombre
y basta decir el nombre
para no saber de mas
mucha furia y resolucion
en todas estas acciones
déjenme a mi obligacion
que salgan de con las suyas
confuso me an dejado
cuando yo os escucho
pues mas que Don Lope soy
y son obras calidad
Vase
Salen florilla criá da Laurencia y Victoria y Julia cantando
Mas que sabra el necio
Y el el remedio pondra
Todo en confusion esta
si porque el Marques queda preso
esperando se remedia
Extraño suceso a sido
del que presume a sucedido
puede sacarse una comedia
Al marques de rezelo quiero
aun que no es chica crueldad
Y aquestos bandos que quiero
por mi pena los espero
Y se que yo tanto amor
de victoria que lo digo
aun claro a que estestigo
no a de explicar el ardor
que constante el cuidado
que de amar tengo probado
que ya el amor de secreto
apenas se ve explicado
que tiempo le dara efeto
cuando siento la pasion
me lo explica el corazon
dandome llanto a los ojos
suele ser tanto el poder
que aveces suele abrasar
ya nace aquesto de amar
mas lo llego a conocer
que de mirar nacido
es llama y conceder
despues se afianza, y prende
pasar hacer entretenido
porque ya de aficionado
el sentido se esta en ascuas
y solo queda esclauo
esto el alma concebido
y como es ciego deseo
y amor fiera batalla
esperando a mor se halla
a lo que ame y adora
y si aspira satisfaze
acciones de su esperanza
que amor a ser alcanza
Jamas se cumple el deseo
en todo es definicion
as alcanza Victoria
dentro aficiones estais
amor es todo aficion
pura aficion, pasaran
aunque el amor contradiga
en estas cosas amiga
no se quiere empezar
pues sin principio no ay
ay Victoria, dice bien
pero tambien ay desden
nunca saliera bueno
conócese sino nace
se ofende con fiereza
y nunca el oluido llegar
Y allegar la primavera
el arbol que da mas fruto
preuenciones quien el trae
el señor de mas poder
da principio a su tributo
el hombre que es corriente
por su condicion lo vso
ya tiene el principio ocupa
el crecer acidente
tormentos quien le andaua
y llamaua violentada
sino ay hazañas pasadas
principiar las quiere el amor
es verdad pero tal vez
aun que aficion se prometa
nunca puede ver sujeto
ni repara mi altiuez
pensaua yo que tenia
exempta de aqueste fuego
y que el amor por ser ciego
su flecha no tiraria
pensaba tener el pecho
del corazon libertado
finalmente le sujetado
para darle a su tributo
pues el sol a la siesta
que ardor que los hace llamas
en el que libre se piensa
con quien tiene mas fuerza
deja pasar el cauce
sale fuera el sentido
que esta el corazon herido
y entra parte del alma
a lo que yo le comparo
al amor es un arroyo
que sin tener más apoyo
que el ser de ese cristal claro
entre peñas con ronco son baña
y en sus raudales se anega
y baque y arena ciega
sorda es de la montaña
y siendo cristal helado
y el batido de la nieve
sale, pues cristal se atreve
al árbol más empinado
así el amor riguroso
pues con el rico cristal
por ser falto su caudal
se atreve al grande y al chico
el sol que a todos ilumina
con uno y otro anhelo
es el amor, porque el sol
con su carrera divina
de diamantes y topacios
reparte luces extrañas
por prados y por cabañas
por ciudades y palacios
como al amor significa
pues son del amor ensayos
el dar tan justos sus rayos
al pastor, al rey, y al chico
que en fin me decís que es
mi hermano el marqués mi amante
es un amigo galante
son en efeto hermanos
por lo que tiene de avaro
es porque en soledad
tras tener el amor granjeado
la vida de mi señor
las palabras no os creo
si mi padre lo compone
del gran duque lo dispone
teniendo tan buen tercero
a fe de mi pretensión
saldré con ello sin duda
acaso el marqués se muda
cuando tiene una afición
antes de mí se ha fiado
es amante muy secreto
así a mí me debe este afecto
dime mi bien que compadezco
que en mí será, considero,
un principal paseador,
pero si sabe tu amor
de noche por el terrero
de palacio viene a hablarme
y a questa noche es forzoso
esperarle
peligroso
es el lance en enredarme
porque mira el español
ya ves sutiles y perdidas
ya va el sol perdiendo la vida
deja de lucirse el sol
y las del claro ingrato
a la luz, sigue sus huellas
yo sé pues que las estrellas
todas de noche buen rato
de sus luces no me quejo
irnos conviene a las dos
tornase Laurencia adiós
perdonad que agradecerlo
por anochecer no diga
mi hermana Lise, agradece
con ella de parte amigo
cuando ratos perdidos
el que esta tarde he gozado
de divertimiento cansado
estoy, ya a mi corto trazo
retrátase de quien
yo quiero bien alabar
mira si te agradará
si miras a quien quiero bien
del arrepentimiento le infama
que al querer muestra saña
que intenta ver lisonjera
si oculta tienes la flama
hiere el sentido la fama
en lance que es tan sentido
y con esto divertido
se entretiene en ver la flama
pues como he de volver
si a duda el alma atrevido
y vivo de lo que vivo querido
todo el gusto por los ojos
parece que el gusto te avisa
ya rindes lo querido
si el blanco está advertido
esto no es pura lisonja
es la vista tan notoria
en mí, que parece lisonjearle
la vista, al no rogarle
su tenerle en la memoria
buen ruego es acordarse
es acordar lo querido
y el que se acuerda de su olvido
no quiere a amar olvidarse
siempre tienes a las dos
razón en aquesta tierra
pues Lise adiós
Sanct. señora
falta a tu honor
vanse las dos
adiós
las pláticas acabadas
tocarse suelen las liras
saliendo a decir recado
las intenciones anudadas
a señora, perdonad
de aquesta suerte me halla
el duque a pasado enojo
siguen a Julia y sus cartas
el suceso que yo os digo
que saliendo descubierta
podrá matarme a la vista
mi señora, que es mi enemiga
por el mundo, y redonda
no avía de loca tal fiera
tal bocado, ni una fiera
manchara en mi su saña
entendiendo competencia
de amor, no ay que esperar
y no se dejara a ciegas
rindiéndole al laberinto
bien le quiere el conde, si eso
se supone y a su consuelo
yo pienso que altamente
eso, y que a de aseder
todo se pasara de duda
no se duda que sin duda dejó a su
el duque tiene rencor
con quien le hace sombra
es forzoso
que tiene deudos parientes
que se duele de que cercanos
estos lazos, en este lazo
mor...
Ay de mí
Di, pues, ¿qué sientes?
No sé, que dudo declarallo,
que es mucho en una mujer
no declarar el perder
aunque den en el rallo.
Si previnieses, no hubiera
dicho, fiera, de tu sol,
perdido el español
que oyó de ti tal quimera.
Si ves la noche alterada,
a verte a ti, ¿no es muy necio
que ha de reñir con tu hermano?
Ya, Julia, lo considero,
témolo, y no sé qué hacer.
Determínate a que te quiero.
Reparar en el alterarse,
y luego habernos dejado
ir a un terrero a quien es
el español tan osado,
al llegar a consolar,
reñido con el marqués,
y con ambos coge miedo,
lo que perdone, fiera,
que aunque es valiente mi hermano,
es el español muy cuerdo.
Y así, con un partido
que el tal aliento traía,
¿quién sería?
Ese sería
criado.
Y mozo desbocado,
porque a florido andaba,
que fue en el tallarse necio.
Yo tras aquese le sigo.
En yendo, esto es por cual...
el marqués holgará venir,
riña el español con él,
porque no le mata a él,
a saco le han condenado,
y quedará carnicero
con privilegios de bravo,
señor de Villaflor,
con título de señor.
A saco. Se lo cala preso,
cesen bandos, y valía,
y oirás decir cada día:
"Mi señor y la marquesa",
pues que tu disculpa aumenta,
muere el pariente cercano,
el varón que esto alborota.
No es a que me avenga yo,
que es mi brío otra que tal,
y al español has de hallar.
Y de allí le has de sacar,
y quién soy le has de decir,
y a casa le has de traer.
Pues, ¿quiéresle para amante?
Eso ha de bastar, mi astante,
mas quiero para marido,
iré al terrero a hablar
con el español turbado,
y con el que trae al lado,
y a las dos juntas de ahora,
acaso si nos vemos,
que suban por la calle.
Dime, español, que no le halles,
y si se han de ir mis denuedos.
Yo le traeré fiel esposo,
qué gusto te dio, delincuente.
Pues no huyo y que estaban
cerca desta casa.
Sin tocar esos extremos,
a casa te le traeré.
Cata que en casa...
Y yo me iré.
Luego no esperaré treguas.
Vanse.
Salen D. Lope y Cebollón de noche con espadas desnudas.
Aquí es el terrero, es palacio.
¡Pardiez, señor! Tuvieras buen espacio,
y pobre Cebollón, que anochecido,
es más cegato que un perro dormido,
que por rondar picado
le haces por fuerza dar vuelta de dado,
cuando de trasnochadas
las fuerzas humanas parecen pasadas.
Ten valor, no desmayes, ten conorte.
Soy Cebollón y tengo muchas hojas,
aunque primero me maten de congojas,
porque quedará en postura.
Deja aquesa locura,
y trata de mirar esta hermosura,
y hablarle tengo, porque se declare.
No rehusaré si le quiere que repare,
tú estás en el terrero,
y ella estará rezando al lucero,
aquesta conservará maravillas,
las dos veremos cruxir y colallas,
y ella roncará luego, ande gana,
amanecer veremos esta mañana,
del sol que le desluce,
con llamas, cercas y trasluces,
y iremos del terrero
de mañanas, y cada cual su fuero.
Oh bravo agradecido,
las ocasiones que quitan marido.
A propósito amparo
sabe el llamado.
Y pudo salir el oso,
el sacar no excusa, porque el ángel
más fino que en palacio retribuye
enseñóme afinando mi pesquisa.
Nadie lo sabe, pues, sino Florencia,
que este es el nombre suyo.
Mujer lo vale, mire cómo ayudo
que relatan mujeres
basta que en todo dan sus pareceres.
No hay dos cuerdos letrados
para dejar los pleitos condenados.
No hay médicos discretos
que sin mujeres dejen los recados,
mujeres no casadas,
mujeres que persiguen a los hombres,
mujeres que vomitan el secreto,
y a las mujeres voto a zapatero
que nada valen ya sus pareceres,
y Dios libre a los hombres de mujeres.
No hables mal de mujeres, desdichado.
Enojos de mujeres, poco a poco
que no caso me hacen,
no que darán mujeres grandes cocos.
Señores, ¡buena gente!
Si hay alguna de fuera en faldellines.
Deja aquesto y haz aquí te arrimes.
Mayor paciencia se lastima
que estar vomitando me cansaré.
Asómate quedito a esta ventana.
Las mujeres llevan mis trabajos
callad con todas ellas pues son cuervos.
Sale el Marqués de Aschio y Tristán de noche.
Así hallaré a Laurencia,
hija del duque, porque su presencia
dará vida a la mía, y a la otra vida
de quien sus ojos tienen homicidas.
Amante suyo soy, fiándome de ello
que tal esperanza pende de un cabello,
quien corre ofendido de su dama
quien amante idolatra lo que ama,
quien idolatra adora perder ayes
los rayos soles, y los soles rayos
que le están de centellas
fuego a las vidas dan y vida a ellas.
¡Oh, esperanza atrevida!
Vida de afanes y vive entretenida,
que necio es el que alcanza
a llamar esperanza a la esperanza
porque la esperanza del amante
más es resurrección después de muerte.
En el terrero estás y nada te aflige
que la ausencia es mal grande que no le aflige
y yo no tardaré, pues vengo de hablarte.
Avivarase agora aquesta fuente
amor desnudo, quien idolatrare
las flechas corvadas, y postura
con corazón del pecho,
que cristalino es, pero no del pecho.
Que como dentro había
lengua del ave adonde es cada hielo un ave
y vistan do [ilegible]
los aires se resuelven en aires
los corazones lloran de tenerte,
quiere ahogada la llama ofenderte.
El corazón escucha
de aquello de quien llora el recibe.
Y en efeto está animando
a los que quisieran quitar vidas
para vivir contigo,
que con el apagarse es un fuego,
cada vez que se apaga se enciende,
quien entiende así, solo en lo que le ofende,
que críe el fuego, es ciego,
mas ya ciego, no descubre su fuego.
De fénix nombre adquiere,
pues nace (si se apaga) donde muere.
Caballeros andantes
pasan la calle.
Serán de acá dentro,
que hay muchos en palacio.
Esto de hablar, señor, es muy de vacío,
y un esconderse aquí tampoco
no es de recato ahora.
Vengan acá.
Abren la ventana, y salen Clemencia y Florisia, y llegan don Lope, y el Al.
Florisia, soy cobarde;
creo que vengo a la ventana tarde.
Ese discurso allana,
pues que el amor se allega a la ventana.
Yo culparé a la tardanza,
la que el amor impuso a mi esperanza.
Ya, señora, culpadme
mi corazón, que en llegar acá tardaba.
Ya no daré disculpas
a la falta que en mí será no culpa.
Yo moriré de amor, y de esperaros,
pues viéndoos a vos, dejo reparos,
y echando al pecho el sentimiento,
mirando tarde el bien por que desatiento.
Avisaré a la reja
que ya satisface bien no ofendella.
Señor, ¿no has reparado
en un hombre a aquesta reja arrimado?
Vive el cielo, que dudo
qué engañosa capa de quien adoro.
Vive el cielo, recelos,
que no en vano forjasteis mis desvelos,
adonde penas he de dar,
qué centro último daño aguardando
a un fiero ingrato,
veneno introducido del que el amor dilata.
Fui celoso tercero
para que quite este disfraz a mis celos,
veneno vil, si sales a matarme,
¿de qué sirve fingiendo el engañarme?
Muera al asufrible de aquestos celos,
que en ver mi pena negaréis consuelos,
muera por desdichado,
pero ¿qué da remedio el detestado hado?
Porque en el talle
conozco a un rival ahora al notalle.
Saliendo estoy de celos.
Alza esos bozos a ver si los encubres.
Y de enojos crueles
cobrar ahora el aliento y los recelos,
pero ¿de qué me espanto, si el sol trata
darle el amor, y con la luz le mata?
Sol quiere el bueno, dele.
El sentimiento
de fénix ya es el cuento.
Estaré atento.
el exemplo esta sacado
a la mano, porque suelen
al enfermo cualquier daño
alguna violencia asalte
y le oprime la sed que
el fatigado accidente
formarle dentro la sala
alguna enramada fuente
con que goze del agua
y a quien se mande que no beua
porque se aliue el enfermo
con ver soltar cristales
gota a gota, y que destilen
de lo que delante tiene
que es medicina del daño
cuando el daño le acomete
ser la cura, pues ve el agua
aunque beuerla no puede
aunque yo para mi formo
argumento diferente
que mas sed le a de causar
al enfermo, el ver la fuente
porque no mirando el agua
no es mucho que no se acuerde
de la sed, como teniendo
el agua y fuente presente
es fuerza que viendo el agua
la sed entonzes le apriete
y a cada paso que mire
el agua de sed se acuerde
y a que nos a de aprovechar al
fin el hallarnos ausentes
priuandonos del miraros
porque al daño perteneze
viendoos a vos, te refiero
que el dolor no es de bajar
y que la fuente del gusto
no tanto la sed apacienta
y viendoos señora mia
justo sera que ya quede
realzando el favor vuestro
mi tierno consuelo cierto
y que la sed se vuelva
a mi confianza alegre
viue Cristo que mi amo
que con su limpia cabeza
un mudo, y como bestia
se da en la ventana un testarazo
que halle a doña Celia triste
en casa la palabra dice que
que hable a doña Celia ahora
a la reja baja acude
a ti de que te a de valer
porque a mi no me parece
que fuera a doña Celia solo
partir a el instante
apartarme quise porque
estoy oyendo monte
bien hace, que quien ama
males, no los padece
marques el instante
este instante auisara
fue causa de no bajar
tampoco
que enredo es aqueste bando
mujer de el conde denomina
que nunca conoce quien
al marques, que quiere
miro que las mujeres
quieren a cualquiera que as
gure, gustos, y dadiuas:
señora, cual fue la causa
Conde locos, y marqueses
linages
marques
despidase este ya, Celia di
haber mañana, y adios
espera, quitate del viento
ven mañana asi
matarle me referi
porque ya mi ardor es nieue
marqueses duques y lindos
son, ravio hallar a reyes
su vigor leniendo, pues
hacen haces las mercedes
pensemos estonces
razon es que le tienes
que formar quejas es mucho
a los rendidos abuelos ne
solo valio Conrado
a buscarte vengo agora
a Flora, sin duda este, te
que esta en el tercero cielo
a mi venida
y lleuenle
locura que os dijo hoy
que Luisico, miente
que es hermano del marques
del rio, viue quien venze
por salir al valle valiente
vota a Dios, y valiente
codicio lo que no tie
ne
fue al vengador, y rue
ruinas
cielos
que mi hermano esta a leue
fiado, a quien el Dios de am
le a ba hallar le al
segun se deja
de que baja viene
que miedo yo las abadas
que hacen los ministriles
asi quien es ay dentro
es mi historia, y tienele tal
Salen los cuatro criados
de mi masa me defiende
y istan, que a clio y huerno
darle camino, mintiendo
rayulia nea locura
auenele diavlos a mienta
el baron racisa
pues barruna y pretende
mi honor que el todase
fiela, de amor se oluida
disimula, y pareze
dispare como quieres
que a quedado y todos
pelearan con veinte.
lo quemos de hacer ahora
es dar perdon a huir
sacan las espadas
este es el marques, acude
den le, de dar a un quieto
Flora, y vase huyendo
¡Ay de mí, los cuatro sois
alevosos!
Aunque el trofeo
lleve, ampare quien os
traiga acero rebelde.
¡Vive Dios, que le acuchillan
cuatro, y que lidiando valientes
de aquestos cuatro hay dos que
se retiran, y defienden
los que le buscan! A mí
sin esto, ampararle,
y cobrarle, es llaneza
sígueme...
Advierte.
No le tienes que advertir,
porque en lances como este
el noble ampara al contrario,
para darle despojos a él.
Riñen dentro, y salen luego el Marqués, y Don Lope.
Muerto soy.
Alcánzalos,
que huyen cobardes, y acude.
¿Quién sois, noble caballero,
a cuyo acero, acero valiente,
mi vida, que estoy cercado
de traidores, os le debe
quien soy?
El Marqués de...
Contra quien habéis favorecido
el poder, mis enemigos
son estos, que el valor vence.
O son enemigos antes,
como dice la...
Porque es propio de la ventura
cuando se pone de lado
venir derechos los males,
e irse trocados los bienes.
Así los astros, y como os
hallo español valiente,
como lo dice el acero,
y con embozo parece,
venid conmigo.
No es,
¿por qué causa, o qué accidente
el Marqués de... de que
a hacer esta acción os mueve?
Conocidos se alejan
que amparasteis de los
aceros que le seguían.
Tenéis razón.
Prudente,
advertís, y escrupuloso
galanteos.
Si cuida de él
nada viene acertado,
si de mi vida pretende
no seré buen coronista
y en lances de consuelo
a quedarse con la duda
en un mi enemigo que...
o mirar, pues que
estamos aquí.
¡Ay de mí!
Casos de honor y de celos
que quieren, la licencia den,
en cuanto al honor no dudo;
la verdad lo allanará,
pues rindiéndose al cuello,
se turban los claveles,
oscurecen, o celosos a un
sol velo lisonja el monte,
y lucen la natura
en forma lo que supiese.
¿En qué os resolvéis, por qué
el que noble es, en su...
o rinde amparo alado
o desconfía se defiende?
Don Lope, no, celos no me
hago protección del conde
al este de caballero
de amparar noblemente
si os veis conmigo mañana.
Traición los alevosos veneni-
nas, donde he de estar, conmigo.
En el zaguán que guarnece
el río.
A dar voces estaré allá.
Pues id en paz.
Dios os dé
qué desear.
Que parece os hace.
No habrá razón.
Se amenazan.
Con...
Y parece as...
Obras bien en lo que se porta.
Llevo...
Sale Mauricio.
Qué doloroso sin intento,
porque si el Marqués muriera,
luego al instante pudiera
an...
con que siendo yo privado
del gran Duque...
y luego al punto...
Villaflor, y el Marqués cuando
pero la desdicha...
perder mi contrario, o
al Marqués a medio...
malhaya amén el que...
... de fortuna
pues este...
al fin salí desdichado
siendo mi... oportuna.
El Marqués rico, y con...
... ni pensamiento
porque ya del casamiento
no puede hacerse el concierto,
al Duque quise pedir
victoria, y esto habría
mi pena, pues...
se llevó, con el reñir.
Ya que dicho, o esperanza
tener... hoy tan cierto
siéndole rico, fiado
de aquello que yo trataba.
Aunque mi des... advierte
pues el Duque mi señor
sabe que fui valedor
solo para darme pena.
Sale el duque de Sajonia y el marqués Demetrio y Tristán
Esto, Marqués, ha de ser:
mi hija me lo ha pedido
y yo también os lo pido.
Paces habéis de tener,
que dos hermanos no es
justo verlos apartar,
y la sangre vuelvan a atar
solo por mi interés.
Solo por obedecer,
señor, las paces haré.
Aún hay de doña María
pues que se le dio mate,
hoy mi fin, mi fin alcanza.
¡Ay qué animo mi deseo
a coronar el trofeo,
se apoya con la esperanza!
Mauricio, ya yo he cumplido
la palabra que os he dado,
de las paces he tratado
y está el marqués convenido
a todo lo que yo pidiere;
que es de condición muy cuerda,
que quiere aunque gaste y pierda,
hacer lo que yo quisiere.
En amparo y asilo
de este estado, gran señor,
y el marqués por vencedor
en vencerse a la fortuna,
que las paces conservara;
y de ellas al Rey es provecho,
y en caso que en lo que os alabo
aunque pierda el marqués gane,
y si venceros ha sido
causa de ver que un atrevido
no es de parte que da honor
el que a un noble, al que es vencido
vence, y quedan los dos...
En efeto él me ha vencido
y es mi rey.
Sois discreto;
aquesta acción os prometo
que os da más que victoria,
porque llegar a venceros
vos mismo a vos, es acción
de más blasón, y blasón
que más honra os diera;
porque el bien advertir
en esta acción, suele extrañar
porque es la mayor hazaña
el saber vencerse a sí.
Vencer a un enemigo es quedar
vencedor, y vencedor
es el que ganó mayor honor;
y al vencido puede honrar,
y así ha de mirarse al menos
el mismo, aunque convenzo
aquesta vez, que un varón
de su valor y su brío
sabe luego, que el vencerse ha sido
de mayor honor.
No los blasones son
coronas del que es vencido.
Mauricio, venid conmigo,
que tengo mucho que hablaros,
y esta acción he de pagaros;
conmigo, Marqués amigo,
que quiero que a mi lado
goce de un hombre satisfecho,
y de haber salido con derecho
cabe la fe y la lealtad.
¿Qué os parece, Tristán,
de aqueste heroico suceso?
Que no es de hombres de seso
fiarse de un enemigo.
Ninguno fía de un amigo
que persigue a la honra.
¡Ay, Tristán, qué paces son,
mi bien, y ¡ay, qué dolor!,
injuria anoche alterada
al espantar a buscar
basta para destrozar,
Tristán, otro mundo entero.
Y apura el fiero,
que una mujer empeñada
cuando pone riesgo en nada
al tiempo que está enojada,
y sola para castigar
con su altivez bizarra,
que busca la deshonra
una mujer por altiva,
vengarse, aunque sea de su honor.
¡Malhaya quien halla ese rencor
que busca su deshonor
solo por cumplir su gusto!
Señor, victoria es honrada,
y esta bajeza muy nueva,
que un noble y de tan gran prueba
la sufra y no haga nada.
¡Ay, Tristán, que su jactancia
anda sin haberla amado,
queriéndola lisonjear,
y quizá no la manchará,
que aunque es la honra que adoro
siendo a mi pesar lo que lloro,
es el honor un enojo
de un carbón y otro carbón;
se enciende lumbre, que aun
fuego que lo están quemando
nace encendido con brío,
para que el que llega y nota
desde fuera se calienta,
con que su frialdad alienta
poniendo la esperanza
templada del que la altera,
porque así con agua hiela
y un gusto desafía.
Así es, Tristán, el honor;
desvelos espero y lloro,
y el sol con luz le da ardor,
pero averigua el dolor,
que he de sentir de celos
deshonrarlo, y fingir
que de fuera calienta
estando dentro, y ya hiela.
Pues si has visto fecho
de estar tu honor satisfecho,
por qué inventas sospechas,
entretener agravios,
porque cumpla lo que gusta,
y pierda ya la ocasión,
porque perder la ocasión
es ocasión muy injusta.
Que al fin vi rico a un ruin,
y no quiero yo perder,
quiero perder mi honra,
porque no hay ser, y escondida,
pare que se le ofenda, quiero
viva el honor verdadero;
porque sin honor es vida
falta hacienda, y bien se ve
no importa el valer,
porque perdido el honor,
no haya miedo que acabe,
robado de todo ofiende,
y esconde, y celo aprenda,
pues sin flor estimada,
no se sigue este verde,
baja perla en lodo hacienda,
y ansí síguese el valor;
y vive eterno el alabado honor,
porque no hay presea tal, y anda.
Al fin mi hermana es mujer,
y es hermosa como amante,
pues si el Rey no entiende agora,
mire en qué he de perder;
¡a mal haya el que inventó
tal ley! pues porque se asombre
es de adesar para más asombra,
he de guardar o rayo,
mas guárdele, guarde pues
a mí será con valor,
por que no se vale un honor
el precio de un interés.
Y a ley ponerse y tirar
arcos de amor apagado,
para ver si ha atinado
endiosado va, hermano,
si es fiera dictada, o Rey
no merezcas despojarle,
pues le pusiste al hombre
de ley, que está la ley
aunque en ciegos de temblar,
aunque agora en el corral
iglesia, quarenta veranos
que la miren y la celen,
por ser mujer arriesgada,
supuesto sale a bolar
que no hay guardar la mujer,
sino quien es ser honrada.
Pues ¿qué ha de hacer tu valor? piensa,
iré en un cofre, sabré
lo que pasa, abre, apriesa
si es verdadera invención
y si es verdad, no estés quieto
hasta avernos no encerrado,
que parece el que se burla;
basta solo les requiebro.
En el margen izquierdo:
Pues no la pongas en el cofre,
abre y que no se sienta
no se de...
Cleonicia del engaño,
sabes te dará consuelo.
Luego que se
de ver anoche, Marquesa,
aunque dudosos mis celos
y por ver si verdad halla.
mi pecho al sentillo.
¿Qué es lo que intentas hacer?
Que he de pasarme a hablalle.
Salen Mencía y Flérida.
Señora, aquí está el Marqués.
Dentro
¡Ay, mi corazón
receloso! pues sintiendo
imposible, rebela
recelos para batir
llora amor, tarde andas.
Aun aquesto has de hacer, Tristán.
Siempre obediente te estoy,
hazlo como lo mandas.
Pues si conoce mi amor
cómo han llegado a hablalle.
Allí está con suspensión,
elevado su silencio,
vista a vista de su sol,
mirando a los dos, y estando
corta a sus quejas el ala,
agora muere de quejas
dentro del pecho, y mude
y muere sin explicarse.
El alma se ha de entregar
de verle y no hablarle,
pues quien es del todo mar
por que no huya del peligro
sin que le aleje razón
contraria del alto ser
he de pasar...
¿Qué hay, amor?
Siguiendo tus pasos, adonde...
A escollos y a ciegas.
Pues para mi necesidad
quita el estorvo,
pasen los dos un rato,
y los otros a otro.
Pero
aunque tengo cara a cara
sin hacer el ademán,
que quitarse su sombrero
¡ay de mí! que no se haya
pararse a rayo a rayo
como vuelo alrededor,
que parecía le quemara,
pues Tristán es el pícaro
como me miró al soslayo.
Soy yo por gracioso.
Si a caso la presunción
desmerece mi favor,
y desvanecido necio
me desprecia y me olvida,
que si es verdad que ha de aver...
A ti, sol de resplandor,
sobre quien se asienta amor,
de mis celos, ¡ay dolor!
Llegar a hablarle quisiera,
pues está en el corredor
parado, ¡ay de mí! ¿para qué?
¿Quién llama, señora?
Yo.
¿Qué me mandará el alma?
Qué gozo en mi recelo,
según me avisa el que espere.
Adiós, Florilla de flores.
Adiós, Tristán, mi señor.
Vanse, y salen don Lope y Cebellón.
Quejoso de mi desdicha
y de mi propio cuidado,
pues, aunque padezco
en el centro del amor,
Cebellón, daré con ella.
Para mucho es Cebellón;
no le tomes de mí, porque
soy vinagre, y de dolores
me consumo, tened este
copete, que no cree en Dios,
confiado de tus obras.
Del tiempo la dilación
has pasado, y esperando.
Mira, con el primor
del tiempo, ruego a los cielos
que de ser la verdad hoy,
des las gracias a mis ganas.
No, sino a ti, de hoy.
A mí el Marqués, preguntarme
si hoy acaso a quien su amor
avisa, y si a palacio
se acerca, estará con
luchando con mis sentidos
toda la imaginación;
embarazo, si he de salir
dentro de la confusión
a salir a dar mano
y salir yo de rondón.
Hallar Condesa, o Marquesa,
y que luego, Cebellón,
cuatro jaques, pienso que
me han de dar sin corazón;
si acaso mi lástima ven,
y estorvará, sin remedios,
en que se mata a un hombre,
¿no ha de pedir confesión?
Con su ansia en sí, que lo oya,
que en aquesto he de acertar,
temo y callo, y has de ser,
siendo fiero defensor.
¿Aun has de ir al Marqués,
a que le des la lección,
y querer reñir conmigo?
Ha de ser de prevención,
y un jaque armado en riste
con el que enviste, señor,
que puedes darle caro
aunque es barata la flor.
Tener amor a Florilla,
preguntan si tengo amor,
y hallarle dueño, el tormento
ver que disuena veloz;
si hoy he de ajustar con él,
fiero sol, o lidiador,
las obras son calidad;
y ya que estos tres son
contados, cobrando aliento,
sirve agora con mis ansias.
Mauricio viene a estorbar
aquel jaque matador
que halla a los cuatralbos.
No es bueno, don...
Sale Mauricio
Ya no hago caso del bien
venga el mal, pues que asiste
fiera cruel, que advierte al
niño y le libró tan bien
que no le matare el hado
ya no hay que se admire
agora
Yo mataré
casi a este hombre honrado
Que ando sin duda ciego
aquí estuvo celos donde esta
Soy español a fee lo veré
cuando yo le de a un lado
Justo es que el bien se aconseje
Español soy y es cristiano
Señor a este Rufiano
encubrísle casa de exeso
Saco luego de matalle
aqueste por ser traydor
Esto jura de mi a Dios
agora a otro mundo buelue
Digo que me a parecido
a medida del deseo
Parece segun lo veo
que con el traydor as andado
Digo yo mucho valor
Y habéis en un hidalgo
pues aquesto se a la ley
Pues que es de labre mejor
Mire el paso soberano
Mi rey vale mucho aqui
Y os lavé mejor
Mentís infame villano
Tirando de todas
Mentís infame villano
y a traydores hallarán
de aquesto este castigo
No doy por excusado el castigo
Ahí paga a los traydores
Mi rey
Salen Iulia y otros
Señor mio
a un español dad amparo
señor despues reparo
saldré a la fin si a el dia
por decir mal de mi ley
agora con un traydor
os digo por ley señor
y os le dignaran al rey
ni ley adoro yo sino
vos señore amparadme
español soy perdonadme
nescio es que esto y amo
no huyo señor a medirme
que de mi se fue a enojar
y ya la pude librar
honor hermosura y fama
de vos, que embidioso estoi
pirámide que embidia arroja
dándome a mi vida y joya
D. Lope esa dama es hoy
de Colona y yo os dire
mal que pasa aquí por mi
no os detengais allí
pero suyo es engaño
la decía que yo era
su amilla, o su queja
Demetrio, un polvo a
y por que no acudiere
a peligro, y a dicho
D. Lope anoche al tercio
y hallo a mi hermano al primero
en esto mi casa halle
porque le quiso tratar
favor cobrado es por celo
cristiano rey con sus
cosas pues corren a bautizar
Sale Vent.
Pues que asido
Tu vas a el marques echo
A mi de ira ciego
No temais que yo escondido
en esta parte escondida
estaré, y vos declarais
y como tanto me arriesgais
yo pondré a riesgo la vida
o salvara la tristeza
que en esta disculpa os sirva
Vengas pues lo que viniese
y escuchad me, y escondeos
Vase D. Lope y sale el Marques y Tristan
En eso dices que a entrado
Desnuda la espada entro
A un español que llego
a qui a que ay a dejado
muerto victor a un criado
en casa dicen que esta
si sabe a donde esta
al grande que hacéis venir
dadsela porque la lleue
Como en mi casa a entrado
siendo tu el que a procurado
y aun si le procura no tiene
a quitarse a mi la flor
Ay modo a lo que os amo
despead, con verla abra
aberiguemos honor
Pues que el exceso as hecho
y estamos en paz los dos
vete ahora presto a Dios
con prender le as satisfecho
quien echo fuego al instante
se fue, que tiene ocasión
Que esta ardiendo el corazon
y muestra ya bamos a buscarle
a darle asaltos, que este
vive el cielo aberigualle
Que han cielos de tocallo
confio con duda y fe
te lo digo tan bien para vos
en lo que a mi me fara
yo no sé d'el, yo si berno
que muestre le con me prenderle
Del no se hace, pues yo vi
que anoche a buscarle iba
Iulia en el tercio arriba
y a le a visto entrar aqui
el español a qui alabo
delo que o desto recibe
dare venganzas terrible
Salen los dos y denle
No será, estar de aquí y nos.
¿Qué es lo que miro, a traidora
ciega lo que está presente?
Yo me vengaré.
Detente.
Tú lo pagarás agora,
por ti dudoso, mi amor
celos tiene sin cabellos,
y por calentarlos de ellos
estas manos arde el furor,
y con que yo a tu juicio
pierdes el nombre.
Antes te satisfaré.
Di, si es que fuere al río,
y no es menester, pues ves
que aunque el pleito se señale,
y dentro de aquesta sala
nos ha juntado el deseo
en cuanto al azar consiente.
Como yo engañado fui, D. Lope,
y hallé a Clemencia, partí.
Delitos son de amor graves,
satisfecho de tu fe
estoy con que no goce.
Que viendo, Marqués, tratarte,
bien sabes que te avisé.
De todo testigo fui.
Pero asiste a mi lealtad.
Y la escuridad neutral
midiendo, entonces vencí.
Mauricio al ver clamar: D. Lope,
que le diese ante advertencia,
que entonces le declaraste,
y para que eso no falte,
falte a mi ley, en entre
esta casa a me asomar,
pedí favor a tu hermana,
porque a Mauricio noté,
entraste tú, y escondíme,
aunque mi triste rondar
la sangre, tiene lugar
de reparo a una ofensa
en que culpas mi valor,
pues he tenido cuidado
de no quedar ya ocultado
ni entre celos miente honor.
Dentro el Duque
Toda la casa buscad,
y quede el agresor preso;
no salga nadie.
¿Qué es esto?
¿Qué ves, que agora ampare
mi persona, que la amparo,
toda la casa cercada,
si no es valer de mi espada,
y que cuerdos no os rindáis?
Cada uno ampare, salva,
romper a todos los aceros,
que a mí que subieren primero.
Mi valor te amparará,
porque ya estoy satisfecho
de tus obras, y lealtad.
Las obras son calidades.
¡Oh, lealtad, cómo te alabo!
Salga acompañamiento el Duque y Clemencia
A Mauricio a los fierros,
y lleven este traidor.
Tan alevoso, señor.
Calla, Clemencia, con quien
me he parado aquí admirado,
a quien he de castigar
por atreverse a matar
a Mauricio, mi privado.
Aunque fuere mi padre un rey,
no me quedaré yo,
porque el osar le ha de costar
la acción más loca,
porque el ocultarle cuesta
la vida, señor.
Yo le vengo a defender,
no ha de salir a matarme,
porque él pudo librarme
a que aqueste riesgo el hacer.
Pues, Marqués, vuelves por
a tu señor natural.
El español suele ser
más que traidor, verdadero.
La causa, señor, advierte,
pues a decirte me ofrezco,
y luego, si lo merezco,
digo que debes darme...
Él te ha de perdonar.
Ante el señor vasallos
no hay reposo, guardas.
Pues vamos a ciudad.
Allá, que no es gloria alabarme,
o grande que des señala,
mil hazañas presumidas, aunque
me endeude a su iglesia,
en estas ocasiones hace,
porque diciéndolo aparte
la gloria aventaja la hazaña,
y la hace del ver expugnada.
D. Lope de Benavides,
todo el gran patio ennoblece
de Flandes, sois español,
de la provincia que a Europa
tanto engrandece, por verse
favorecida la hace gloriosa,
por ingenios presumida.
Y hinche proezas
en este suelo es la fama,
debe tratar gente docta
(pues nacen con el ingenio)
tratando calidad usada,
llaves de las doctas fes,
de los libros, y ejercicios,
aquí crece el laurel.
Ciudad esta,
cuyos azules montes
tanto su vuelo, que son
águilas que el día doran
libros digo donde
cinta de blanco aljófar
el Tajo que le rodea,
y alaba y galardona
en esta ciudad que es
a la cabeza de escua-
dras, por verme allí
en facciones, y orgullosa
es mi patria, por sucesos
que dio en padrón de la historia,
para el servicio del César
que entonces a Brabante
entró, y hecho rayo
en Capemar, y Zarlota
la luna creciente fuego.
Navegando de su armada
desde allí a Flandes pasé
ocupando mi persona
en su servicio asaltando
pabellones, y estolas.
Sus castillos que cercaban
el de Piamonte, y de Saboya,
donde los muros se lidia
de los aliados de Roma.
Vieron mi cuerpo en campaña,
aquí y gran derrota,
mis heridas, mis arrojos,
mis afanes, que ya confiesan
que de cosas que se pasan
ofrecidas dan coronas.
Baste César con lo que aquesto
y aquesta alabanza loca,
porque es el valor tan necio,
que de su valor blasona,
alabándose de lo hecho,
siendo la acción ambiciosa,
que aunque hable de valor, y
se deben aquestas cosas,
hace impropia la alabanza
el ser de persona, que es corta.
Maté a Mauricio, costando
mi arrojo, mis afanes
le causaron duda
pues el hado queriéndole
formar que es del marqués,
con bandos estorbaba
al marqués que quiso darle
bárbara acción se anota,
para lo cual al cabo de
la herida contusa
por dar la muerte al marqués,
siendo así un alevoso
amigo, y aqueste criado
fiel en todas mis ansias
nos aliviamos, si viene.
Y llegó Mauricio agora
a decirnos que los dos
diésemos asalto en la sombra
al marqués que alevoso
hablaba, y en estas cosas
viendo del daño ley
y que la nación española
se sufrieran muchas afrentas
y os alabéis afrentosos.
Pero si llegando a la ley
que ellos respetan y adoran,
si faltan a ser amigos
mas no hay quien os lo abone,
que despreciado se halla
el que tiene ley de fuera,
que de hallarla utilísima
y ensalza a los varones,
y baja en su empeño,
porque quien da audacia
a un valón, honra...
la de almirante, pues que
le tienen a lo que adoran,
por eso maté a Mauricio
y agora no me perdones.
Repare que en el vencido
el vencedor no blasona.
Rendido estoy a tus plantas,
el acero a ti se postra
de que señor Rey, y todo
verás pues que de todas
mis acciones eres dueño,
anse por ti a triunfar
si llega a detener el valor
de ley, y el que no la cobra
no es de tal ley, sino quien
perdonare, pon de esos
y grillos y de cadenas
mi cuerpo en fin aprisiona,
porque bárbaros sueltos vendían
ansias, fatigas, congojas,
muertes, iras, amenazas,
afliciones y ansias
no ha de bastar a añadirme
recién tejida y la
en ley es primero arte,
y la muerte no deshonra
cuando se padece así,
solo por aquestas cosas
ciento doy al olvido, cien
si lo das que es o así no importa,
y no hay alivio en los varones,
vayan con mi ley, mi rey.
Y yo gran señor rendido
a vuestras plantas he venido,
te pido que me concedas
el perdón.
Pobre Cebolla
que en un casco devoto
estatuida, en tu boca.
Y al que te hirió, das perdón,
a el que siendo causa de
a Mauricio le dio muerte.
Lo mismo pide Victoria
ha caso de que su cabo
puede sacar victoria.
La afición que mis
días como esposa
del marqués de Nerio.
Que
días felices te
dé, sus sabios.
Pues yo soy
Que despojo de Saboya
o de levante dar a tu estado
cesante, le coronas
de un vasallo.
El que no, que nunca
en batallas de leones.
Pues marqués en lazo estrecho
háganse hoy las bodas
que yo a los dos perdone
para prevenir la fama
alborozada en el fénix
que asiste a mi nombre.
Tus plantas beso, mi rey.
Y porque prisiones caiga
de una vez, yo, religioso
de un orden, que es toda
Como don Bernabé quisiere.
Su elección seré.
Nieto de Lope de Urrea soy,
marqués seré, y el conde
seredes de Sira.
Me alegro
que puedo entrar en las lides,
siendo entre cabellos
fallos, necia ración con estas.
Que sí, se le persuadirá
hasta enterarse en la boda.
Todo es gustos y alegrías.
Y aquí, Senado, corona
hazañas del gran Lope,
que os perdona la obra,
y obras son calidad,
obra es de misericordia.
Fin de la tercera jornada y de la comedia de Obras son calidad, de don Lope de Vega Carpio, en Madrid, su patria, año de 1616.