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testo digitale di Las obras son calidad

Data di pubblicazione: 22 agosto 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las obras son calidad. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/obras-son-calidad.

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LAS OBRAS SON CALIDAD

Pag. 1

Las obras son calidad =

Autógrafa

Comedia en 3 jornadas -

Leg.º 28

16

Jornada primera

Pag. 2

Personas

El Marqués Demetrio

Laurencia, dama

D. Victoria

El Duque de Sajonia

Mauricio

Cuatro criados

D. Lope de Benavides

Cebollón, gracioso

Julia, criada

Florisia, criada

Tiberio, Tristán, criados

Dos bandoleros

Salen el Duque de Sajonia, viejo, y Mauricio, y Liberto, y acompañamiento.

Duque.

En Sajonia celebren las exequias

del caballero noble.

Mauricio.

Fue Lamberto

franco, en guerra y paz experto,

de todos fue querido y adorado,

y hoy que ha muerto y dejado

a Demetrio, su hijo, y a Victoria,

hija también, la herencia fue notoria,

el mayorazgo de marqués le ha poseído

Demetrio, y en Villaflor, aldea que está asido

de Sajonia vecino, queda al mando

de Victoria, si bien renace un bando

entre los dos por la competencia,

solo partir entrambos una herencia.

Duque.

Demetrio culpa tiene,

pues también que ella herede le conviene,

que es mujer, sin esposo.

Liberto.

Cualquier sajón será muy venturoso

en aclamar esposa su belleza.

Mauricio.

Los bandos juzgo en paz, y vuestra alteza...

Duque.

Yo les daré las manos,

y en paz habitarán los dos hermanos.

Pag. 3

Duque.

que me asombre no es bien, temores pone

con la que por su sangre se conoce

Hubo un bando en Sajonia bien sangriento

que aun en ceniza dura el sentimiento

de dos hermanos güelfo y gibelino

que midió cada cual aun de su rigor indigno

sacarse pretendían (pechos tiranos)

la sangre en que el valor los hizo hermanos.

Liberto.

Segundo caso es este manifiesto,

pues verse Demetrio y con tal puesto

y su hermana Victoria señalada

no llega a ver desnuda ya su espada,

que solo tiene su blasón brioso

cuan bien en aquestos van dos borrascosos.

Duque.

El cielo le dará como merece.

Mauricio.

No valer, señor, capaz me ofrece

que sacaría a pedidos.

Vanse y queda Liberio

Duque.

De ello me encargo yo, poned recaudo.

Liberto.

Rompe la nave el rápido elemento

sin que tema del mar ver la tormenta

que ante el ruido del mar asienta

cuando la popa se lleva todo el viento;

entra en el golfo, cuando el bien violento

bate los pechos brava (furia exenta)

cada cual del viaje se lamenta

buscando en vano lo que fue contento,

para qué fue bajarlos suerte airada

si al fin muerte los dos (triste suerte)

y el bajel no se mira satisfecho

pues apenas ve allí playa salada

cuando se engolfa dentro, y triste advierto

entrar el golfo el bien, es ser estrecho.

Sale D. Victoria y Julia criada

Victoria.

A ver vengo y a la audiencia

del gran duque fío, porque

interceda en lo que viere.

Julia.

Si hace que tiene clemencia

este es el palacio Real

entra señora, que en vano

ha de pretender tu hermano

ser vasallo natural.

Dice aquí Liberio

Liberto.

Señora

tan buen encuentro os apodo

que a mí mismo me he agraviado

el bien que me habéis negado

pero como tardo va

que tal bien no he merecido

aun el bien no es conocido

aunque mirándolos estoy

mi bien, porque también

está el bien y mal, con

que me da de amor

con el bien, no se ve el bien.

Victoria.

Si tan necios habláis

Liberio bien juzgaréis

que dais fama que queréis

aunque note yo jamás

con honor al marqués, que digo

mi hermano se llame yo

pero la lengua frenó

no es mi hermano mi enemigo

dice, que tenéis

en vez, que tenéis amor

y que no tengo de tener

pues yo procuro su ofensa.

y si es tan engañado

que pienso

Liberto.

Tienes Victoria

que no sale la victoria

sin vencer mi amor ganado

en el ilustre mundo

dejando en los dos la descendencia

sin ninguna competencia

el marquesado heredo.

Demetrio y así de flor

una aldea que al oriente

Sajonia fiel asiente.

de que hizo fecunda tu honor

mas como leve mujer

viste y el engañado

anduviera sin estado

inducida del poder

ha pleito, quiere quitarte

haciendo vana atrevida

mas de ti qué te ha de dar

no de que tanto te quite

porque te sirvo, no puedo

aunque importa a lo del honor

en cuanto a lo del amor

conocer en mí sobra el miedo

solo lo que sé decir

sea injusto, o sea justo

que has de salir con tu gusto

o que yo sabré morir

haciendo a que tú te admires

y perdonado y dando a

el pago correspondido

pagar las obligaciones

entonces deudora eres.

y aunque la mujer no pague

la ocasión que te lo ofrece

haz de mí lo que quisieres.

Pag. 4

Victoria.

Entonces liberto soy

dueño de mi voluntad

al gran duque ahora hallad

y decilde que hoy

a pasado con don Berno.

el marques,

Liberto.

ya lo e sabido

y el gran duque a pretendido

ponerte en el tirano

empeño y darte miguel

en casamiento tratado.

Victoria.

Como me deje en mi estado

por sucesor natural

el duque sera señor

para despues de mis acciones

Liberto.

Y a estotras obligaciones

feriaran la deuda a amar

Victoria.

En eso a vasallos no llego

que aun valen que no es cativo

Liberto.

que pueda quajar la nieve

a una dura roca de fuego

Victoria.

la nieve con fuerza abrasa

y que no de puro fria

Liberto.

y aun la llave por ser mia

se cierra dentro en su caja

Victoria.

apagala

Liberto.

no creere

Victoria.

luchad y que

Liberto.

no lo apaga

Victoria.

burla de el fuego

Liberto.

me estraga

Victoria.

no sea nieve

Liberto.

tengo fee

Victoria.

olvidable

Liberto.

nacio hielo

Victoria.

fuele el fuego

Liberto.

es fuerte y leve

Victoria.

mucha es ahora la nieve

Liberto.

es nieve embuelta en fuego

Victoria.

fuego con la nieve lucha

no os entiendo

Liberto.

pues yo si

Liberto.

el fuego se enciende

Liberto.

en mi

Victoria.

y la nieve.

Liberto.

en vos; excusadla

es mongibelo el amor

que arde con llama aleve

todo es peñas las de nieve

pero por de dentro ardor

y cuando tiene sosiego

mas fuego en si se desata

pues sale arroyos de plata

a la vista ya desecho

asi señora en su centro

porque el examen ocultas

pues dudo nieve a la vista

y fuego que arde dentro

y aunque yo estoy bozeando

ante ydea que se atreve

mientras mas es en nieve

mas me estoy aca quemando

Victoria.

a veces el mongibelo

suele rebentar de llamas

quedando troncos y ramas

cubiertas todas de hielo

que a do la llama reposa

por el yelo con mas brio

vive el hielo en su frio

que nace d'ello y no abrasa

Liberto.

mal entiendes las intrincadas

cosas de nieve en teson

y aprueva, que esta vez

Liberto.

ha de asarle su frialdad

que como el calor vestia

por salir de el centro breve

cuanto crescio la nieve

le ade abrasar de por fia

Victoria.

nieve ereieve

dentro el marques

Liberto.

a queso es cierto

Victoria.

pues conviene esconderme

Marqués.

muera a mis manos traydor

por lo que veo

cayense

dentro cuchilladas

Liberto.

ya se a muerto

Don Lope.

armas de fuego traydores

para que tienen aacion

Victoria.

ay Julio que estoy temida

sin brio en sus amores

que hira quien dime seria

quien el cañon disparo

Julia.

como e de saberlo yo

estando entonces a un lado

Victoria.

rriñendo estan ala buelta

de palacio

Julia.

que rruido

yo e quedado sin sentido

Victoria.

y yo o Julio quedo muerta

salen D lopo y abellan con espadas de flamen cos

Don Lope.

ea espada de vellacos

huyeron gente cobarde

Ab.

pues di que auias de llevar

gente que anduviera en echos

que tienen que empachar

palabras pues y no echos

Don Lope.

Tener que cobardes pechos

Ab.

en efeto luteranos

Don Lope.

que auran ydo a guareziarse

a aquellas rruas

Ab.

en el comun

tendido esta como atun

aqui el valiente que mataron

Don Lope.

que le ubiesemos excusado

para dejarlos que

Ab.

que hacemos

Don Lope.

los dos estocos aluarianos

a la puerta de palacio

ab.

que de los dos, vive apolo

que del uno e ssauido

los dos disparates ando

estando a vellos debos

llevanle dentro

Victoria.

que an oido accion

en oir eso y lastimarnos

Don Lope.

estos villanos traydores

de espada a traicion

pero que miro señora

tan cavallero me hallo

que a toda dama me tiro

y al alma que se aficiona

Victoria.

agradesistes agora

el pecho y ingrato anhelo

o al menos os he ofendido

y a mi poder perder a vos

pues de allegar a mataros

no me muestro apiadado

cuatro mataron a un valiente

y yo tal esfuerzo he dado

porque con valentia

estoy de espaldas nombrando

Pag. 5

Victoria.

Que nada de enojos asombre,

solo he quedado corrido

de no haber agradecido

el ser en esto dichoso,

que por venir victorioso,

ahora he quedado vencido.

Si con los dos batallo,

si con los aceros hiero,

porque sabré deciros

que mi valor es bizarro,

que pienso que, aun engañaros,

vuelo, y en esto advierto

que tuvistes desacierto

al llegaros a enojar;

pues si vengo de matar,

a lo menos quedo harto.

Victoria.

¡Oh, Naturaleza, en qué estoy!

De aqueste fiero que en esto

delante de mí, aun apenas

acertaré a responderos.

Yo estimo tanta merced,

la acato, y pago en lo que puedo;

y, un soldado, del aumento

en la del Gran Duque, y viéndolo,

que es ampararme, y en todo

lo que quisiereis...

Don Lope.

Teneos,

que si de mí os valdréis,

y a un español extranjero

no le conocen por tal

en esta tierra, y yo quiero

que me hagáis una merced.

Victoria.

Decidla, que yo la acepto.

Don Lope.

Que me digáis vuestro nombre.

Proseguid, pues.

Victoria.

Porque fío en talle y mudo,

sabiendo que es español,

que sabrá en cualquier achaque

poner la vida en defensa

de su dama, y de su acero;

y de empeñado yo salgo.

Don Lope.

Y a eso espero.

O decídmelo de presto.

Victoria.

Florisio es mi nombre; que

decid, caballero, el vuestro.

Don Lope.

Don Lope es mi nombre.

Victoria.

¿Sois Don Lope?

Don Lope.

Es cierto. Y en lo ausente,

de los nobles es cordura

callar blasones secretos,

que en tierras no conocidas

no han de decirles el vuestro.

Confiad de mí, si no, amigo,

en el lugar adonde estuvieren,

y quien atentare

el caso alto,

parad, que un hidalgo demuestre.

Victoria.

A vos entiendo. Yo, español,

Don Lope.

Soy español, y acudiendo,

Victoria.

ya me es forzoso de aquí.

Don Lope.

Volved cara, luego.

Que, recién, decid adelante.

Vase, y sale Cebolla.

Victoria.

No es esta la carrera.

Si en eso sois caballero...

Don Lope.

El ave simple alegre, porque si vive

cae en la liga, y muere en las prisiones;

las flores que aun se miran en botones

cortadas en su luz, la flor recibe.

No abeja néctar de las flores libe,

y forma de la cera sus mansiones;

no la vida forma, viviendo, hay ocasiones

a la vida, al tiempo, lo que el tiempo escribe.

Murió un mancebo, agora y más me admiro

de ver su juventud, quien no advierte

lo joven con mal fin sentido miro.

O fue la estrella de su triste suerte,

o fue el hado, o fue aquel ciego tiro

señal de luz, para señal de muerte.

Cebollón.

Ya queda el hombre muerto,

y tendido en el suelo,

boca arriba y boca abajo.

¡Madre de Dios, qué es esto!

Yo apostaré que mañana

a estas horas está al sol secando.

¿Qué he de hacer, que hoy soy

diferente, pues yo traigo

una barbuza con cuatro,

y traigo poco dinero,

y aunque a mí hay mil desdichas,

me darán a comer perros?

¿Por qué no he de querer comer

oficiales del infierno?

Don Lope.

Con lisonjas, necio, y historias,

para divertir el tiempo.

Cebollón.

¿Quién, di, calandrias atiende,

señor, a sus divertimientos?

Don Lope.

Esperanzas tienes buenas.

Cebollón.

Lo presente el tiempo trueca.

Don Lope.

Pues no llegas tan necio

a fiarte de mis sucesos,

que quiero saber agora,

Renaldo, lo que tocas.

Cebollón.

Pues que quepa a la mano

tener en la mitad del pecho

descubierto, quiero te estrenes.

Don Lope.

Que te animo a que aspires.

Cebollón.

¿Quieres lisonjear,

pues, a un asno que te esté atento,

que le acompañarán mil tiros

para sustentar el cuerpo?

Pag. 6

Don Lope.

Don Lope de Benavides

me llamo, soy de Toledo.

Bajé a las aguas altivas

y los cristales, y en ellos,

un día, por mi desdicha,

vi bañarse un ángel bello,

inundada desnuda

y sumergida hasta el cuello.

Si bien pensé lo que pasaba,

que como se bañó Venus,

todos los cristales suyos

con los cristales quisieron

competir, y todos juntos

formaron caudal soberbio,

riéndose mar, lo que embace,

hasta allí salió a mi vuelo;

más blanco cristal tenía

el sudor, pues por reflejos

de cristales toda el alba,

que trujo el vestido alzado.

Dejole en el ver los dos

concertados pensamientos,

de ver cristales servían,

que casi iban perlas corriendo.

Y ser cristales, cristales,

de ser cristales sus labios,

que como dos del cristal

quisieron correrse al vello.

Entonces de la imperial

ciudad cuatro mancebos

bajaban; al parecer,

eran los cuatro de aquellos

que destruían con alegría

todas las cosas de un pueblo,

habladores, maldicientes,

que maldicen lo que es bueno,

y alaban todo lo malo.

Llegaron, pues, a aquel sitio,

y el uno, que parecía

entre los más desabrochos,

dijo: "Por Dios que ataquen

la seña con menos...".

Otro dijo: "Lo ascondido

muchos años ha"; y el otro

llegue, y con cortesía

que no en tales caballeros.

Les dije favor me hiciesen

de que se pase el quejoso,

desembarazado, porque

criadas se bañan, y ellos,

viéndose cuatro, pensaron

animarse a una,

dijeron que no querían

dar un paso en la porfía.

Y echando mano a la espada,

poniéndose a dos a dos,

mas a los dos que emboscados,

antes que saque el acero,

ha de discurrir en él

con consejos y remedios,

presumiendo que es forzoso,

y que no valen consejos.

No han de ser los perdonados

para asentar el discreto,

hizo paso bien obrando,

dando a entender el enojo.

Quejándose de que a consejos

que fueron lances de acuerdo,

y que consejos no son,

esta pendencia de miedo

a veces de un corazón,

y rinden a plazos sirviendo

al emperador Augusto,

que al que en aqueste imperio

rebeldes se levantaron

sujetos, están tributarios.

Que apenas se levantaron,

cuando servían sujetos,

dijo que en su mano

nació en mí esto, que el primero

por señas que las banderas,

con águilas las de abuelo,

del cielo dando a conocer

una inclemente mi pecho,

siendo yo en las banderas

el blanco de su deseo,

que por volar pajarillos

con el escudo del reino,

cazadores batería.

Hartas veces pretendieron

de mi carne ser la escala,

tirando tiros al viento.

Entonces, de capitán,

Carlos Quinto me dio el premio,

y en el cerco de Viena,

donde fueron reveses,

defensas de los vasallos.

Hago testigo a los cielos

que no me quite las armas

en dos años que hay fiera,

apuesto a las cuchilladas

a las picas y a los yelos,

estando siempre gozando

mientras duró el duro cerco.

De guarnición me dejaron,

a mí, una noche de invierno,

donde llegando a pedir

la seña a un soldado viejo,

deteniéndoseme en tanto,

que por no hacer ruido atalaje,

dándole de cuchilladas,

hice decirle tan presto,

que empero vino a decirla,

y lo acabo estando roto.

Faltan dos de los servicios

que a Su Majestad he hecho;

cansado, esta primavera,

aquí en Sajonia contento.

Pásala con el pañuelo,

de aquí a que sea arcabucero,

en que vuelvo yo a servir

a un príncipe excelso,

porque balazos, heridas,

hambre, confusión, aprietos,

desmayos, falta de bríos,

y muertes, al fin de esfuerzos;

pasando los corporales

trabajos, es trabajo mucho quedo.

Cebollón.

Estoy, señor, coja de cansado,

que dices acabo,

pues quedas cansado, qué harán

entre cristianos...

Pag. 7

Cebollón.

donde empezarán solo a ente-

rnecer dos mil reniegos

esta es vida de descanso

en cuanto a mi fe protesto

que si yo algún luterano

o por arte o por hechizos

decía mal de Dios o de

su ley y sus verdaderos

santos, de la Virgen pura

y los santos sacramentos

voto a bríos que a cualquiera

que lo oyera sin remedio

de ochenta y cuatro mil leguas

que se pongan de por medio

le he de cortar las orejas

Don Lope.

Eso mismo le prometo

y a Satanás al mundo allende

vive Dios que padre e hijo

libraran no el de un rey

al que matare a mozuelos

pero repare que salen

aquí cinco caballeros

Salen Mauricio y cuatro criados

Don Lope.

Retírate aquí esta gente,

y ve qué hablan embozados.

Criado 1.

A mal cargo queda señor Mauricio

Criado 2.

Aquí haremos bien hecho nuestro oficio.

Mauricio.

Cien escudos daré amigos en albricias,

porque me van a mí a estas codicias,

al que esta noche fuere,

y cómo queda muerto me dijere.

Criado 3.

Que aqueste amigo es cierto,

desde luego al marqués contad por muerto.

Don Lope.

El marqués, si no me engaño, ha traído

por Ceballos, atento ten el oído.

Cebollón.

Soy Ceballos, señor; podrán picarme.

Mauricio.

Ha de matar al marqués, ha de matarle,

la propia causa no la sé por tu cuidado,

tú serás fiel, que quedo bien pagado.

Criado 4.

Ya que está de su muerte que haya aparejo,

qué he de hacer esta noche en el terrero

Criado 4.

no verán la luz del sol sino

Cebollón.

Ah, gentes, azogados abejones

Mauricio.

Si no engaña la idea

el marqués galantea

en el palacio, pues

Don Lope.

Estar alerta

Mauricio.

A la hija del gran duque en casamiento

desnuda omnipotencia

de noche viene a hablarle en la reja

y el que ahora mal avisa

esta noche podréis ir y esperarle

y darle muerte dentro del terrero

en cuanto a daros, la del dinero

acaso, que ahora importa

la cantidad que doy en costa

veinte escudos tomad luego de hecho

y llegar y hacedlo.

Vase, y dales una bolsa

Criado 2.

Quedo satisfecho

veinte nos dio, es cierto

que al marqués ha de hallar descubierto.

Criado 2.

Ansí,

porque ha de ir al amanecer y alba aguardo

Criado 4.

Noches, apresura el coche que lo aguardo

Criado 2.

Al terrero que dice

Criado 3.

Iremos cuando

embozados a caballo tras de risa

Criado 4.

El bosque y la sombra me han de valer

Cebollón.

Oh, qué jaque tan valiente

qué jaque asustado

Pag. 8

Cebollón.

Dime qué tal ha parecido

los veinte escudos de censo.

Don Lope.

Cebellón, yo estoy receloso

de lo que a los cinco he creído.

Cebollón.

Creyéramos el ardid

que habemos de hacer salvamento.

Don Lope.

Y pues no.

(Pásanse.)

Cebollón.

Vas a darte,

antes que estos al marqués,

que tienes crudos excesos

de sangre y de honra el término,

y tú has de aquí aliviarnos

por lo cierto.

Marqués.

Al marqués he de buscar

y con él ese caballero.

Cebollón.

Entre quiénes nos meter,

pues le sale a matar.

Don Lope.

Aquesto a mí me conviene,

que es hazaña de rigor.

Cebollón.

Pues calla a tu señor

de que entrañe misterios.

Don Lope.

Cumplo así a mi honor.

Cebollón.

Alto, a que si aguardo,

pero dime escudriñando

ha de cumplir con un Lupercio,

no entiendo a porfía mía,

mas si quieres heredarte,

y le llevas a matarle

en lo haciendo el testamento,

no andes tanto al retortero,

porque andas al retortero.

Don Lope.

Pregunta a ese caballero

qué quiere al marqués,

salió más que se retira.

(Y Tristán, criado.)

Marqués.

Que este es aquel quejoso.

Tristán.

Este fue el que en palacio

hirió en la cabeza al estado

y a nosotros nos siguió.

Marqués.

Hallarle quiero a este lado.

Don Lope.

Ea, acaba de llegar.

Cebollón.

Ya voy, llego a preguntar

por el marqués concertado.

Don Lope.

No trates de este concierto.

Marqués.

Que este fue quien hizo ofensa.

Cebollón.

Preguntaré si hay defensa

acaso en el marqués nuestro.

Marqués.

Este contrario recibo.

Don Lope.

Que ciego estallo yo loco.

Cebollón.

Preguntaré poco a poco

quién es este marqués, sino.

Marqués.

Dadme acá hecho bando.

Don Lope.

El marqués Demetrio di.

Cebollón.

Que si el marqués está aquí.

Don Lope.

Que aún no lo sabe, aparta.

Caballero, si hay razón

que dar a un forastero,

preguntaros ahora quiero.

Cebollón.

De mi señor don...

Don Lope.

Por el marqués Demetrio,

que os busca a vos leales,

porque el marqués...

Y a mí me buscáis porque

yo os conozco, me rindo.

Cebollón.

Que si le dais su presencia,

que no es caso de clemencia

al cabo de tiempo de echarse

a hallarle y a conocerle.

Marqués.

Vengo de ahí de a pie aquí,

a hallarme podéis a mí.

Cebollón.

Y a vos también podéis verle.

Don Lope.

Si sois el marqués es claro

que busco al marqués y llevo.

Marqués.

Yo busco a mi sinrazón,

y pues yo os hablo a mi respeto.

Pues no tenéis que cumplir,

con el marqués vos acudís,

que en mí viene a testar,

para que podáis reñir.

Don Lope.

Luego que a qué intentar

que sois quien sois, os ruego

no reñir, porque no sé

causa que llegue a culpar,

mi espada acá es ofendida,

y así no hay en qué culparme.

Marqués.

Pues que venís vos a matarme,

y os vengo yo a dar la vida.

Don Lope.

¿Vos darme la vida a mí,

como si fueseis mi enemigo?

Yo enemigo no.

Marqués.

Digo

que sois mi enemigo aquí,

esta mañana maté

un hombre y venisteis vos

fiando que contra otros dos,

pero conmigo no fue,

y dejad vos de reparar

si es conmigo la estocada,

que sin estar indignada

contra otro lance adargas.

Don Lope.

Juzgad vos, noble marqués,

fingiendo aventarle y darosle,

he de recibir de suerte,

no sacaréis antes

la espada, que aun ofendidos,

que ha de estar indignada

de mí sacase la espada

a la ley de caballero.

Marqués.

Pues si eso fue, yo os condeno

el temer ese abatido,

que antes llegar al talle

desviarme fue en buen abono.

Tristán.

Aquesta fue treta extraña

para un corazón tan altivo.

Don Lope.

Pensé yo que el Cebellón

de aquesta vez se acobardara,

pero lo que honra ampara

aquí nos ha sucedido,

y si no salgo yo con rigor,

tendré la vida más sana.

La acción allí fue servida,

lisonjeáis os de perdonar.

Marqués.

Defendeos, dejad el recelo,

qué ocasión de dar herida,

o conociendo con oficio.

Don Lope.

Sabed, que el que de años os advierte,

que esta no ha de daros muerte,

quiere en secreto serviros,

y para el efecto ha habido

cuatro ballesteros emboscados.

Marqués.

¿Serían esos criados?

Don Lope.

Lo que os digo, lo rijo,

y como es noble acción

amparar al que es rendido,

el daros aviso acato

para prueba.

Pag. 9

Don Lope.

prepararos las campañas

Marqués.

Y yo llego a agradecer

mas la mujer que quisiere

decidme la conocistes

Teobaldo.

A un quien esta la mujer

Marqués.

referiste, a vos espanta

que en fin, estimo lo que haceis

por mi agora

Don Lope.

que os guardeis

ya importa

Marqués.

porque arriesgais

vos en cualquiera ocasion

vuestra espada y vuestra vida

Teobaldo.

la defensa es conocida

en el que como otro blason

Marqués.

el saber el nombre excuso

Teobaldo.

Don Lope de Mansilla

Marqués.

Extraño rigor en el orbe

Don Lope.

mire que andais altanero

de la condicion que fiaste

esperando

Teobaldo.

en eso estoy animado

Marqués.

vere extraño Arellano

Teobaldo.

apercibase a ponerse

del broquel, y con denuedo

Marqués.

Don Lope es

Don Lope.

soy español y soy hombre

y basta decir el nombre

para no saber de mas

Marqués.

mucha furia y resolucion

en todas estas acciones

Don Lope.

déjenme a mi obligacion

que salgan de con las suyas

Marqués.

confuso me an dejado

cuando yo os escucho

Don Lope.

pues mas que Don Lope soy

y son obras calidad

Vase

Jornada segunda

Pag. 10

Salen florilla criá da Laurencia y Victoria y Julia cantando

Laurencia.

Mas que sabra el necio

Y el el remedio pondra

Victoria.

Todo en confusion esta

si porque el Marques queda preso

esperando se remedia

Florisia.

Extraño suceso a sido

Julia.

del que presume a sucedido

puede sacarse una comedia

Laurencia.

Al marques de rezelo quiero

aun que no es chica crueldad

Y aquestos bandos que quiero

por mi pena los espero

Y se que yo tanto amor

de victoria que lo digo

aun claro a que estestigo

no a de explicar el ardor

que constante el cuidado

que de amar tengo probado

que ya el amor de secreto

apenas se ve explicado

que tiempo le dara efeto

cuando siento la pasion

me lo explica el corazon

dandome llanto a los ojos

suele ser tanto el poder

que aveces suele abrasar

ya nace aquesto de amar

mas lo llego a conocer

que de mirar nacido

es llama y conceder

despues se afianza, y prende

pasar hacer entretenido

porque ya de aficionado

el sentido se esta en ascuas

y solo queda esclauo

esto el alma concebido

y como es ciego deseo

y amor fiera batalla

esperando a mor se halla

a lo que ame y adora

y si aspira satisfaze

acciones de su esperanza

que amor a ser alcanza

Jamas se cumple el deseo

Laurencia.

en todo es definicion

as alcanza Victoria

Victoria.

dentro aficiones estais

Laurencia.

amor es todo aficion

pura aficion, pasaran

aunque el amor contradiga

en estas cosas amiga

no se quiere empezar

Victoria.

pues sin principio no ay

Laurencia.

ay Victoria, dice bien

pero tambien ay desden

Victoria.

nunca saliera bueno

conócese sino nace

se ofende con fiereza

y nunca el oluido llegar

Y allegar la primavera

el arbol que da mas fruto

preuenciones quien el trae

el señor de mas poder

da principio a su tributo

el hombre que es corriente

por su condicion lo vso

ya tiene el principio ocupa

el crecer acidente

tormentos quien le andaua

y llamaua violentada

sino ay hazañas pasadas

principiar las quiere el amor

Laurencia.

es verdad pero tal vez

aun que aficion se prometa

nunca puede ver sujeto

ni repara mi altiuez

pensaua yo que tenia

exempta de aqueste fuego

y que el amor por ser ciego

su flecha no tiraria

pensaba tener el pecho

del corazon libertado

finalmente le sujetado

para darle a su tributo

pues el sol a la siesta

que ardor que los hace llamas

en el que libre se piensa

con quien tiene mas fuerza

deja pasar el cauce

sale fuera el sentido

que esta el corazon herido

y entra parte del alma

a lo que yo le comparo

al amor es un arroyo

Pag. 11

Laurencia.

que sin tener más apoyo

que el ser de ese cristal claro

entre peñas con ronco son baña

y en sus raudales se anega

y baque y arena ciega

sorda es de la montaña

y siendo cristal helado

y el batido de la nieve

sale, pues cristal se atreve

al árbol más empinado

así el amor riguroso

pues con el rico cristal

por ser falto su caudal

se atreve al grande y al chico

Victoria.

el sol que a todos ilumina

con uno y otro anhelo

es el amor, porque el sol

con su carrera divina

de diamantes y topacios

reparte luces extrañas

por prados y por cabañas

por ciudades y palacios

como al amor significa

pues son del amor ensayos

el dar tan justos sus rayos

al pastor, al rey, y al chico

Laurencia.

que en fin me decís que es

mi hermano el marqués mi amante

Victoria.

es un amigo galante

Laurencia.

son en efeto hermanos

Victoria.

por lo que tiene de avaro

es porque en soledad

tras tener el amor granjeado

la vida de mi señor

Laurencia.

las palabras no os creo

Laurencia.

si mi padre lo compone

Victoria.

del gran duque lo dispone

teniendo tan buen tercero

a fe de mi pretensión

saldré con ello sin duda

Laurencia.

acaso el marqués se muda

cuando tiene una afición

Victoria.

antes de mí se ha fiado

Laurencia.

es amante muy secreto

así a mí me debe este afecto

Victoria.

dime mi bien que compadezco

que en mí será, considero,

un principal paseador,

pero si sabe tu amor

Laurencia.

de noche por el terrero

de palacio viene a hablarme

y a questa noche es forzoso

esperarle

Victoria.

peligroso

es el lance en enredarme

porque mira el español

ya ves sutiles y perdidas

Laurencia.

ya va el sol perdiendo la vida

deja de lucirse el sol

y las del claro ingrato

a la luz, sigue sus huellas

Victoria.

yo sé pues que las estrellas

todas de noche buen rato

Laurencia.

de sus luces no me quejo

Victoria.

irnos conviene a las dos

tornase Laurencia adiós

perdonad que agradecerlo

por anochecer no diga

mi hermana Lise, agradece

Laurencia.

con ella de parte amigo

Laurencia.

cuando ratos perdidos

el que esta tarde he gozado

Victoria.

de divertimiento cansado

estoy, ya a mi corto trazo

Laurencia.

retrátase de quien

yo quiero bien alabar

mira si te agradará

si miras a quien quiero bien

Victoria.

del arrepentimiento le infama

que al querer muestra saña

que intenta ver lisonjera

si oculta tienes la flama

Laurencia.

hiere el sentido la fama

en lance que es tan sentido

y con esto divertido

se entretiene en ver la flama

pues como he de volver

si a duda el alma atrevido

y vivo de lo que vivo querido

todo el gusto por los ojos

Victoria.

parece que el gusto te avisa

ya rindes lo querido

si el blanco está advertido

esto no es pura lisonja

Laurencia.

es la vista tan notoria

en mí, que parece lisonjearle

la vista, al no rogarle

su tenerle en la memoria

Victoria.

buen ruego es acordarse

Laurencia.

es acordar lo querido

y el que se acuerda de su olvido

no quiere a amar olvidarse

Victoria.

siempre tienes a las dos

razón en aquesta tierra

Laurencia.

pues Lise adiós

Laurencia.

Sanct. señora

falta a tu honor

vanse las dos

Laurencia.

adiós

Julia.

las pláticas acabadas

tocarse suelen las liras

saliendo a decir recado

Victoria.

las intenciones anudadas

Julia.

a señora, perdonad

Victoria.

de aquesta suerte me halla

Julia.

el duque a pasado enojo

Victoria.

siguen a Julia y sus cartas

el suceso que yo os digo

que saliendo descubierta

podrá matarme a la vista

mi señora, que es mi enemiga

Julia.

por el mundo, y redonda

no avía de loca tal fiera

tal bocado, ni una fiera

manchara en mi su saña

Victoria.

entendiendo competencia

de amor, no ay que esperar

y no se dejara a ciegas

rindiéndole al laberinto

Julia.

bien le quiere el conde, si eso

se supone y a su consuelo

Victoria.

yo pienso que altamente

eso, y que a de aseder

todo se pasara de duda

no se duda que sin duda dejó a su

Julia.

el duque tiene rencor

con quien le hace sombra

Victoria.

es forzoso

que tiene deudos parientes

que se duele de que cercanos

estos lazos, en este lazo

mor...

Pag. 12

Victoria.

Ay de mí

Julia.

Di, pues, ¿qué sientes?

Victoria.

No sé, que dudo declarallo,

que es mucho en una mujer

no declarar el perder

aunque den en el rallo.

Julia.

Si previnieses, no hubiera

dicho, fiera, de tu sol,

perdido el español

que oyó de ti tal quimera.

Si ves la noche alterada,

a verte a ti, ¿no es muy necio

que ha de reñir con tu hermano?

Victoria.

Ya, Julia, lo considero,

témolo, y no sé qué hacer.

Julia.

Determínate a que te quiero.

Victoria.

Reparar en el alterarse,

y luego habernos dejado

ir a un terrero a quien es

el español tan osado,

al llegar a consolar,

reñido con el marqués,

y con ambos coge miedo,

lo que perdone, fiera,

que aunque es valiente mi hermano,

es el español muy cuerdo.

Julia.

Y así, con un partido

que el tal aliento traía,

¿quién sería?

Victoria.

Ese sería

criado.

Julia.

Y mozo desbocado,

porque a florido andaba,

que fue en el tallarse necio.

Victoria.

Yo tras aquese le sigo.

Julia.

En yendo, esto es por cual...

Julia.

el marqués holgará venir,

riña el español con él,

porque no le mata a él,

a saco le han condenado,

y quedará carnicero

con privilegios de bravo,

señor de Villaflor,

con título de señor.

A saco. Se lo cala preso,

cesen bandos, y valía,

y oirás decir cada día:

"Mi señor y la marquesa",

pues que tu disculpa aumenta,

muere el pariente cercano,

el varón que esto alborota.

Victoria.

No es a que me avenga yo,

que es mi brío otra que tal,

y al español has de hallar.

Julia.

Y de allí le has de sacar,

y quién soy le has de decir,

y a casa le has de traer.

Pues, ¿quiéresle para amante?

Eso ha de bastar, mi astante,

mas quiero para marido,

iré al terrero a hablar

con el español turbado,

y con el que trae al lado,

y a las dos juntas de ahora,

acaso si nos vemos,

que suban por la calle.

Victoria.

Dime, español, que no le halles,

y si se han de ir mis denuedos.

Julia.

Yo le traeré fiel esposo,

qué gusto te dio, delincuente.

Victoria.

Pues no huyo y que estaban

cerca desta casa.

Julia.

Sin tocar esos extremos,

a casa te le traeré.

Victoria.

Cata que en casa...

Julia.

Y yo me iré.

Victoria.

Luego no esperaré treguas.

Vanse.

Salen D. Lope y Cebollón de noche con espadas desnudas.

Don Lope.

Aquí es el terrero, es palacio.

Cebollón.

¡Pardiez, señor! Tuvieras buen espacio,

y pobre Cebollón, que anochecido,

es más cegato que un perro dormido,

que por rondar picado

le haces por fuerza dar vuelta de dado,

cuando de trasnochadas

las fuerzas humanas parecen pasadas.

Don Lope.

Ten valor, no desmayes, ten conorte.

Cebollón.

Soy Cebollón y tengo muchas hojas,

aunque primero me maten de congojas,

porque quedará en postura.

Don Lope.

Deja aquesa locura,

y trata de mirar esta hermosura,

y hablarle tengo, porque se declare.

Cebollón.

No rehusaré si le quiere que repare,

tú estás en el terrero,

y ella estará rezando al lucero,

aquesta conservará maravillas,

las dos veremos cruxir y colallas,

y ella roncará luego, ande gana,

amanecer veremos esta mañana,

del sol que le desluce,

con llamas, cercas y trasluces,

y iremos del terrero

de mañanas, y cada cual su fuero.

Don Lope.

Oh bravo agradecido,

las ocasiones que quitan marido.

Pag. 13

Don Lope.

A propósito amparo

sabe el llamado.

Cebollón.

Y pudo salir el oso,

el sacar no excusa, porque el ángel

más fino que en palacio retribuye

enseñóme afinando mi pesquisa.

Don Lope.

Nadie lo sabe, pues, sino Florencia,

que este es el nombre suyo.

Cebollón.

Mujer lo vale, mire cómo ayudo

que relatan mujeres

basta que en todo dan sus pareceres.

No hay dos cuerdos letrados

para dejar los pleitos condenados.

No hay médicos discretos

que sin mujeres dejen los recados,

mujeres no casadas,

mujeres que persiguen a los hombres,

mujeres que vomitan el secreto,

y a las mujeres voto a zapatero

que nada valen ya sus pareceres,

y Dios libre a los hombres de mujeres.

Don Lope.

No hables mal de mujeres, desdichado.

Cebollón.

Enojos de mujeres, poco a poco

que no caso me hacen,

no que darán mujeres grandes cocos.

Señores, ¡buena gente!

Si hay alguna de fuera en faldellines.

Don Lope.

Deja aquesto y haz aquí te arrimes.

Cebollón.

Mayor paciencia se lastima

que estar vomitando me cansaré.

Don Lope.

Asómate quedito a esta ventana.

Cebollón.

Las mujeres llevan mis trabajos

callad con todas ellas pues son cuervos.

Sale el Marqués de Aschio y Tristán de noche.

Marqués.

Así hallaré a Laurencia,

hija del duque, porque su presencia

dará vida a la mía, y a la otra vida

de quien sus ojos tienen homicidas.

Amante suyo soy, fiándome de ello

que tal esperanza pende de un cabello,

quien corre ofendido de su dama

quien amante idolatra lo que ama,

quien idolatra adora perder ayes

los rayos soles, y los soles rayos

que le están de centellas

fuego a las vidas dan y vida a ellas.

¡Oh, esperanza atrevida!

Vida de afanes y vive entretenida,

que necio es el que alcanza

a llamar esperanza a la esperanza

porque la esperanza del amante

más es resurrección después de muerte.

Tristán.

En el terrero estás y nada te aflige

que la ausencia es mal grande que no le aflige

y yo no tardaré, pues vengo de hablarte.

Marqués.

Avivarase agora aquesta fuente

amor desnudo, quien idolatrare

las flechas corvadas, y postura

con corazón del pecho,

que cristalino es, pero no del pecho.

Que como dentro había

lengua del ave adonde es cada hielo un ave

y vistan do [ilegible]

los aires se resuelven en aires

los corazones lloran de tenerte,

quiere ahogada la llama ofenderte.

El corazón escucha

de aquello de quien llora el recibe.

Pag. 14

Marqués.

Y en efeto está animando

a los que quisieran quitar vidas

para vivir contigo,

que con el apagarse es un fuego,

cada vez que se apaga se enciende,

quien entiende así, solo en lo que le ofende,

que críe el fuego, es ciego,

mas ya ciego, no descubre su fuego.

Tristán.

De fénix nombre adquiere,

pues nace (si se apaga) donde muere.

Cebollón.

Caballeros andantes

pasan la calle.

Don Lope.

Serán de acá dentro,

que hay muchos en palacio.

Al.

Esto de hablar, señor, es muy de vacío,

y un esconderse aquí tampoco

no es de recato ahora.

Vengan acá.

Abren la ventana, y salen Clemencia y Florisia, y llegan don Lope, y el Al.

Clem.

Florisia, soy cobarde;

creo que vengo a la ventana tarde.

Florisia.

Ese discurso allana,

pues que el amor se allega a la ventana.

Don Lope.

Yo culparé a la tardanza,

la que el amor impuso a mi esperanza.

Ya, señora, culpadme

mi corazón, que en llegar acá tardaba.

Ya no daré disculpas

a la falta que en mí será no culpa.

Yo moriré de amor, y de esperaros,

pues viéndoos a vos, dejo reparos,

y echando al pecho el sentimiento,

mirando tarde el bien por que desatiento.

Clem.

Avisaré a la reja

que ya satisface bien no ofendella.

Tristán.

Señor, ¿no has reparado

en un hombre a aquesta reja arrimado?

Marqués.

Vive el cielo, que dudo

qué engañosa capa de quien adoro.

Marqués.

Vive el cielo, recelos,

que no en vano forjasteis mis desvelos,

adonde penas he de dar,

qué centro último daño aguardando

a un fiero ingrato,

veneno introducido del que el amor dilata.

Fui celoso tercero

para que quite este disfraz a mis celos,

veneno vil, si sales a matarme,

¿de qué sirve fingiendo el engañarme?

Muera al asufrible de aquestos celos,

que en ver mi pena negaréis consuelos,

muera por desdichado,

pero ¿qué da remedio el detestado hado?

Tristán.

Porque en el talle

conozco a un rival ahora al notalle.

Marqués.

Saliendo estoy de celos.

Tristán.

Alza esos bozos a ver si los encubres.

Marqués.

Y de enojos crueles

cobrar ahora el aliento y los recelos,

pero ¿de qué me espanto, si el sol trata

darle el amor, y con la luz le mata?

Cebollón.

Sol quiere el bueno, dele.

Tristán.

El sentimiento

de fénix ya es el cuento.

Marqués.

Estaré atento.

Pag. 15

Florisia.

el exemplo esta sacado

a la mano, porque suelen

al enfermo cualquier daño

alguna violencia asalte

y le oprime la sed que

el fatigado accidente

formarle dentro la sala

alguna enramada fuente

con que goze del agua

y a quien se mande que no beua

porque se aliue el enfermo

con ver soltar cristales

gota a gota, y que destilen

de lo que delante tiene

que es medicina del daño

cuando el daño le acomete

ser la cura, pues ve el agua

aunque beuerla no puede

aunque yo para mi formo

argumento diferente

que mas sed le a de causar

al enfermo, el ver la fuente

porque no mirando el agua

no es mucho que no se acuerde

de la sed, como teniendo

el agua y fuente presente

es fuerza que viendo el agua

la sed entonzes le apriete

y a cada paso que mire

el agua de sed se acuerde

y a que nos a de aprovechar al

fin el hallarnos ausentes

priuandonos del miraros

porque al daño perteneze

viendoos a vos, te refiero

que el dolor no es de bajar

y que la fuente del gusto

no tanto la sed apacienta

y viendoos señora mia

justo sera que ya quede

realzando el favor vuestro

mi tierno consuelo cierto

y que la sed se vuelva

a mi confianza alegre

viue Cristo que mi amo

que con su limpia cabeza

un mudo, y como bestia

se da en la ventana un testarazo

Marqués.

que halle a doña Celia triste

en casa la palabra dice que

que hable a doña Celia ahora

a la reja baja acude

Luis.

a ti de que te a de valer

porque a mi no me parece

que fuera a doña Celia solo

partir a el instante

apartarme quise porque

estoy oyendo monte

bien hace, que quien ama

males, no los padece

Men.

marques el instante

este instante auisara

fue causa de no bajar

tampoco

que enredo es aqueste bando

mujer de el conde denomina

que nunca conoce quien

al marques, que quiere

miro que las mujeres

quieren a cualquiera que as

gure, gustos, y dadiuas:

Si.

señora, cual fue la causa

El.

Conde locos, y marqueses

linages

Marqués.

marques

despidase este ya, Celia di

haber mañana, y adios

Florisia.

espera, quitate del viento

ven mañana asi

Marqués.

matarle me referi

porque ya mi ardor es nieue

Celi.

marqueses duques y lindos

son, ravio hallar a reyes

su vigor leniendo, pues

hacen haces las mercedes

Florisia.

pensemos estonces

razon es que le tienes

que formar quejas es mucho

a los rendidos abuelos ne

solo valio Conrado

Julia.

a buscarte vengo agora

a Flora, sin duda este, te

que esta en el tercero cielo

Marqués.

a mi venida

Julia.

y lleuenle

locura que os dijo hoy

que Luisico, miente

que es hermano del marques

del rio, viue quien venze

por salir al valle valiente

vota a Dios, y valiente

codicio lo que no tie

ne

fue al vengador, y rue

Julia.

ruinas

Marqués.

cielos

que mi hermano esta a leue

fiado, a quien el Dios de am

le a ba hallar le al

Julia.

segun se deja

Marqués.

de que baja viene

que miedo yo las abadas

que hacen los ministriles

asi quien es ay dentro

Julia.

es mi historia, y tienele tal

Salen los cuatro criados

Marqués.

de mi masa me defiende

y istan, que a clio y huerno

darle camino, mintiendo

rayulia nea locura

auenele diavlos a mienta

el baron racisa

pues barruna y pretende

mi honor que el todase

fiela, de amor se oluida

Florisia.

disimula, y pareze

Celi.

dispare como quieres

que a quedado y todos

pelearan con veinte.

Julia.

lo quemos de hacer ahora

es dar perdon a huir

sacan las espadas

Cuatro criados.

este es el marques, acude

den le, de dar a un quieto

Flora, y vase huyendo

Pag. 16

Don Lope.

¡Ay de mí, los cuatro sois

alevosos!

Celio.

Aunque el trofeo

lleve, ampare quien os

traiga acero rebelde.

Marqués.

¡Vive Dios, que le acuchillan

cuatro, y que lidiando valientes

de aquestos cuatro hay dos que

se retiran, y defienden

los que le buscan! A mí

sin esto, ampararle,

y cobrarle, es llaneza

sígueme...

Criado.

Advierte.

Marqués.

No le tienes que advertir,

porque en lances como este

el noble ampara al contrario,

para darle despojos a él.

Riñen dentro, y salen luego el Marqués, y Don Lope.

Criado 1.

Muerto soy.

Celio.

Alcánzalos,

que huyen cobardes, y acude.

Don Lope.

¿Quién sois, noble caballero,

a cuyo acero, acero valiente,

mi vida, que estoy cercado

de traidores, os le debe

quien soy?

Marqués.

El Marqués de...

Don Lope.

Contra quien habéis favorecido

el poder, mis enemigos

son estos, que el valor vence.

Marqués.

O son enemigos antes,

como dice la...

Don Lope.

Porque es propio de la ventura

cuando se pone de lado

venir derechos los males,

e irse trocados los bienes.

Marqués.

Así los astros, y como os

hallo español valiente,

como lo dice el acero,

y con embozo parece,

venid conmigo.

Don Lope.

No es,

¿por qué causa, o qué accidente

el Marqués de... de que

a hacer esta acción os mueve?

Marqués.

Conocidos se alejan

que amparasteis de los

aceros que le seguían.

Don Lope.

Tenéis razón.

Marqués.

Prudente,

advertís, y escrupuloso

galanteos.

Don Lope.

Si cuida de él

nada viene acertado,

si de mi vida pretende

no seré buen coronista

y en lances de consuelo

a quedarse con la duda

en un mi enemigo que...

o mirar, pues que

estamos aquí.

Marqués.

¡Ay de mí!

Casos de honor y de celos

que quieren, la licencia den,

en cuanto al honor no dudo;

la verdad lo allanará,

pues rindiéndose al cuello,

se turban los claveles,

oscurecen, o celosos a un

sol velo lisonja el monte,

y lucen la natura

en forma lo que supiese.

Don Lope.

¿En qué os resolvéis, por qué

el que noble es, en su...

o rinde amparo alado

o desconfía se defiende?

Marqués.

Don Lope, no, celos no me

hago protección del conde

al este de caballero

de amparar noblemente

si os veis conmigo mañana.

Don Lope.

Traición los alevosos veneni-

nas, donde he de estar, conmigo.

Marqués.

En el zaguán que guarnece

el río.

A dar voces estaré allá.

Marqués.

Pues id en paz.

Don Lope.

Dios os dé

qué desear.

Marqués.

Que parece os hace.

Don Lope.

No habrá razón.

Marqués.

Se amenazan.

Don Lope.

Con...

Marqués.

Y parece as...

Don Lope.

Obras bien en lo que se porta.

Marqués.

Llevo...

Jornada tercera

Pag. 17

Sale Mauricio.

Mauricio.

Qué doloroso sin intento,

porque si el Marqués muriera,

luego al instante pudiera

an...

con que siendo yo privado

del gran Duque...

y luego al punto...

Villaflor, y el Marqués cuando

pero la desdicha...

perder mi contrario, o

al Marqués a medio...

malhaya amén el que...

... de fortuna

pues este...

al fin salí desdichado

siendo mi... oportuna.

El Marqués rico, y con...

... ni pensamiento

porque ya del casamiento

no puede hacerse el concierto,

al Duque quise pedir

victoria, y esto habría

mi pena, pues...

se llevó, con el reñir.

Ya que dicho, o esperanza

tener... hoy tan cierto

siéndole rico, fiado

de aquello que yo trataba.

Aunque mi des... advierte

pues el Duque mi señor

sabe que fui valedor

solo para darme pena.

Pag. 18

Sale el duque de Sajonia y el marqués Demetrio y Tristán

Duque.

Esto, Marqués, ha de ser:

mi hija me lo ha pedido

y yo también os lo pido.

Paces habéis de tener,

que dos hermanos no es

justo verlos apartar,

y la sangre vuelvan a atar

solo por mi interés.

Marqués.

Solo por obedecer,

señor, las paces haré.

Mauricio.

Aún hay de doña María

pues que se le dio mate,

hoy mi fin, mi fin alcanza.

¡Ay qué animo mi deseo

a coronar el trofeo,

se apoya con la esperanza!

Duque.

Mauricio, ya yo he cumplido

la palabra que os he dado,

de las paces he tratado

y está el marqués convenido

a todo lo que yo pidiere;

que es de condición muy cuerda,

que quiere aunque gaste y pierda,

hacer lo que yo quisiere.

Mauricio.

En amparo y asilo

de este estado, gran señor,

y el marqués por vencedor

en vencerse a la fortuna,

que las paces conservara;

y de ellas al Rey es provecho,

y en caso que en lo que os alabo

aunque pierda el marqués gane,

y si venceros ha sido

causa de ver que un atrevido

no es de parte que da honor

el que a un noble, al que es vencido

vence, y quedan los dos...

Marqués.

En efeto él me ha vencido

y es mi rey.

Duque.

Sois discreto;

aquesta acción os prometo

que os da más que victoria,

porque llegar a venceros

vos mismo a vos, es acción

de más blasón, y blasón

que más honra os diera;

porque el bien advertir

en esta acción, suele extrañar

porque es la mayor hazaña

el saber vencerse a sí.

Vencer a un enemigo es quedar

vencedor, y vencedor

es el que ganó mayor honor;

y al vencido puede honrar,

y así ha de mirarse al menos

el mismo, aunque convenzo

aquesta vez, que un varón

de su valor y su brío

sabe luego, que el vencerse ha sido

de mayor honor.

No los blasones son

coronas del que es vencido.

Duque.

Mauricio, venid conmigo,

que tengo mucho que hablaros,

y esta acción he de pagaros;

conmigo, Marqués amigo,

que quiero que a mi lado

goce de un hombre satisfecho,

y de haber salido con derecho

cabe la fe y la lealtad.

Marqués.

¿Qué os parece, Tristán,

de aqueste heroico suceso?

Tristán.

Que no es de hombres de seso

fiarse de un enemigo.

Ninguno fía de un amigo

que persigue a la honra.

Marqués.

¡Ay, Tristán, qué paces son,

mi bien, y ¡ay, qué dolor!,

injuria anoche alterada

al espantar a buscar

basta para destrozar,

Tristán, otro mundo entero.

Y apura el fiero,

que una mujer empeñada

cuando pone riesgo en nada

al tiempo que está enojada,

y sola para castigar

con su altivez bizarra,

que busca la deshonra

una mujer por altiva,

vengarse, aunque sea de su honor.

¡Malhaya quien halla ese rencor

que busca su deshonor

solo por cumplir su gusto!

Tristán.

Señor, victoria es honrada,

y esta bajeza muy nueva,

que un noble y de tan gran prueba

la sufra y no haga nada.

Marqués.

¡Ay, Tristán, que su jactancia

anda sin haberla amado,

queriéndola lisonjear,

y quizá no la manchará,

que aunque es la honra que adoro

siendo a mi pesar lo que lloro,

es el honor un enojo

de un carbón y otro carbón;

se enciende lumbre, que aun

fuego que lo están quemando

nace encendido con brío,

para que el que llega y nota

desde fuera se calienta,

con que su frialdad alienta

poniendo la esperanza

templada del que la altera,

porque así con agua hiela

y un gusto desafía.

Así es, Tristán, el honor;

desvelos espero y lloro,

y el sol con luz le da ardor,

pero averigua el dolor,

que he de sentir de celos

deshonrarlo, y fingir

que de fuera calienta

estando dentro, y ya hiela.

Tristán.

Pues si has visto fecho

de estar tu honor satisfecho,

por qué inventas sospechas,

entretener agravios,

porque cumpla lo que gusta,

y pierda ya la ocasión,

porque perder la ocasión

es ocasión muy injusta.

Pag. 19

Tristán.

Que al fin vi rico a un ruin,

y no quiero yo perder,

quiero perder mi honra,

porque no hay ser, y escondida,

pare que se le ofenda, quiero

viva el honor verdadero;

porque sin honor es vida

falta hacienda, y bien se ve

no importa el valer,

porque perdido el honor,

no haya miedo que acabe,

robado de todo ofiende,

y esconde, y celo aprenda,

pues sin flor estimada,

no se sigue este verde,

baja perla en lodo hacienda,

y ansí síguese el valor;

y vive eterno el alabado honor,

porque no hay presea tal, y anda.

Al fin mi hermana es mujer,

y es hermosa como amante,

pues si el Rey no entiende agora,

mire en qué he de perder;

¡a mal haya el que inventó

tal ley! pues porque se asombre

es de adesar para más asombra,

he de guardar o rayo,

mas guárdele, guarde pues

a mí será con valor,

por que no se vale un honor

el precio de un interés.

Tristán.

Y a ley ponerse y tirar

arcos de amor apagado,

para ver si ha atinado

endiosado va, hermano,

si es fiera dictada, o Rey

no merezcas despojarle,

pues le pusiste al hombre

de ley, que está la ley

aunque en ciegos de temblar,

aunque agora en el corral

iglesia, quarenta veranos

que la miren y la celen,

por ser mujer arriesgada,

supuesto sale a bolar

que no hay guardar la mujer,

sino quien es ser honrada.

Tristán.

Pues ¿qué ha de hacer tu valor? piensa,

iré en un cofre, sabré

lo que pasa, abre, apriesa

si es verdadera invención

y si es verdad, no estés quieto

hasta avernos no encerrado,

que parece el que se burla;

basta solo les requiebro.

En el margen izquierdo:

Tristán.

Pues no la pongas en el cofre,

abre y que no se sienta

no se de...

Cleon.

Cleonicia del engaño,

sabes te dará consuelo.

Marqués.

Luego que se

de ver anoche, Marquesa,

aunque dudosos mis celos

y por ver si verdad halla.

Marqués.

mi pecho al sentillo.

Tristán.

¿Qué es lo que intentas hacer?

Marqués.

Que he de pasarme a hablalle.

Salen Mencía y Flérida.

Men.

Señora, aquí está el Marqués.

Dentro

Marqués.

¡Ay, mi corazón

receloso! pues sintiendo

imposible, rebela

recelos para batir

llora amor, tarde andas.

Men.

Aun aquesto has de hacer, Tristán.

Tristán.

Siempre obediente te estoy,

hazlo como lo mandas.

Men.

Pues si conoce mi amor

cómo han llegado a hablalle.

Florisia.

Allí está con suspensión,

elevado su silencio,

vista a vista de su sol,

mirando a los dos, y estando

corta a sus quejas el ala,

agora muere de quejas

dentro del pecho, y mude

y muere sin explicarse.

Men.

El alma se ha de entregar

de verle y no hablarle,

pues quien es del todo mar

por que no huya del peligro

sin que le aleje razón

contraria del alto ser

he de pasar...

Marqués.

¿Qué hay, amor?

Siguiendo tus pasos, adonde...

Tristán.

A escollos y a ciegas.

Marqués.

Pues para mi necesidad

quita el estorvo,

pasen los dos un rato,

y los otros a otro.

Florisia.

Pero

aunque tengo cara a cara

sin hacer el ademán,

que quitarse su sombrero

¡ay de mí! que no se haya

pararse a rayo a rayo

como vuelo alrededor,

que parecía le quemara,

pues Tristán es el pícaro

como me miró al soslayo.

Tristán.

Soy yo por gracioso.

Men.

Si a caso la presunción

desmerece mi favor,

y desvanecido necio

me desprecia y me olvida,

que si es verdad que ha de aver...

Marqués.

A ti, sol de resplandor,

sobre quien se asienta amor,

de mis celos, ¡ay dolor!

Men.

Llegar a hablarle quisiera,

pues está en el corredor

parado, ¡ay de mí! ¿para qué?

Marqués.

¿Quién llama, señora?

Men.

Yo.

Marqués.

¿Qué me mandará el alma?

Qué gozo en mi recelo,

según me avisa el que espere.

Pag. 20

Tristán.

Adiós, Florilla de flores.

Florisia.

Adiós, Tristán, mi señor.

Vanse, y salen don Lope y Cebellón.

Don Lope.

Quejoso de mi desdicha

y de mi propio cuidado,

pues, aunque padezco

en el centro del amor,

Cebellón, daré con ella.

Cebollón.

Para mucho es Cebellón;

no le tomes de mí, porque

soy vinagre, y de dolores

me consumo, tened este

copete, que no cree en Dios,

Don Lope.

confiado de tus obras.

Del tiempo la dilación

has pasado, y esperando.

Cebollón.

Mira, con el primor

del tiempo, ruego a los cielos

que de ser la verdad hoy,

des las gracias a mis ganas.

Don Lope.

No, sino a ti, de hoy.

A mí el Marqués, preguntarme

si hoy acaso a quien su amor

avisa, y si a palacio

se acerca, estará con

luchando con mis sentidos

toda la imaginación;

embarazo, si he de salir

dentro de la confusión

a salir a dar mano

y salir yo de rondón.

Cebollón.

Hallar Condesa, o Marquesa,

y que luego, Cebellón,

cuatro jaques, pienso que

me han de dar sin corazón;

si acaso mi lástima ven,

y estorvará, sin remedios,

en que se mata a un hombre,

¿no ha de pedir confesión?

Con su ansia en sí, que lo oya,

que en aquesto he de acertar,

temo y callo, y has de ser,

siendo fiero defensor.

Don Lope.

¿Aun has de ir al Marqués,

a que le des la lección,

y querer reñir conmigo?

Cebollón.

Ha de ser de prevención,

y un jaque armado en riste

con el que enviste, señor,

que puedes darle caro

aunque es barata la flor.

Don Lope.

Tener amor a Florilla,

preguntan si tengo amor,

y hallarle dueño, el tormento

ver que disuena veloz;

si hoy he de ajustar con él,

fiero sol, o lidiador,

las obras son calidad;

y ya que estos tres son

contados, cobrando aliento,

sirve agora con mis ansias.

Cebollón.

Mauricio viene a estorbar

aquel jaque matador

que halla a los cuatralbos.

Don Lope.

No es bueno, don...

Pag. 21

Sale Mauricio

Mauricio.

Ya no hago caso del bien

venga el mal, pues que asiste

fiera cruel, que advierte al

niño y le libró tan bien

que no le matare el hado

ya no hay que se admire

agora

Don Lope.

Yo mataré

casi a este hombre honrado

Mauricio.

Que ando sin duda ciego

aquí estuvo celos donde esta

Don Lope.

Soy español a fee lo veré

cuando yo le de a un lado

Mauricio.

Justo es que el bien se aconseje

Don Lope.

Español soy y es cristiano

Alb.

Señor a este Rufiano

encubrísle casa de exeso

Don Lope.

Saco luego de matalle

aqueste por ser traydor

Cebollón.

Esto jura de mi a Dios

agora a otro mundo buelue

Mauricio.

Digo que me a parecido

a medida del deseo

Alb.

Parece segun lo veo

que con el traydor as andado

Don Lope.

Digo yo mucho valor

Mauricio.

Y habéis en un hidalgo

pues aquesto se a la ley

Don Lope.

Pues que es de labre mejor

Alb.

Mire el paso soberano

Mauricio.

Mi rey vale mucho aqui

Don Lope.

Y os lavé mejor

Mauricio.

Mentís infame villano

Tirando de todas

Don Lope.

Mentís infame villano

y a traydores hallarán

de aquesto este castigo

Alb.

No doy por excusado el castigo

Don Lope.

Ahí paga a los traydores

Mauricio.

Mi rey

Salen Iulia y otros

Don Lope.

Señor mio

a un español dad amparo

señor despues reparo

saldré a la fin si a el dia

por decir mal de mi ley

agora con un traydor

os digo por ley señor

y os le dignaran al rey

ni ley adoro yo sino

vos señore amparadme

español soy perdonadme

nescio es que esto y amo

no huyo señor a medirme

que de mi se fue a enojar

y ya la pude librar

honor hermosura y fama

de vos, que embidioso estoi

pirámide que embidia arroja

dándome a mi vida y joya

Victoria.

D. Lope esa dama es hoy

de Colona y yo os dire

mal que pasa aquí por mi

no os detengais allí

pero suyo es engaño

la decía que yo era

su amilla, o su queja

Demetrio, un polvo a

y por que no acudiere

a peligro, y a dicho

D. Lope anoche al tercio

y hallo a mi hermano al primero

en esto mi casa halle

porque le quiso tratar

favor cobrado es por celo

cristiano rey con sus

cosas pues corren a bautizar

Sale Vent.

Victoria.

Pues que asido

Julia.

Tu vas a el marques echo

Victoria.

A mi de ira ciego

Don Lope.

No temais que yo escondido

en esta parte escondida

estaré, y vos declarais

y como tanto me arriesgais

yo pondré a riesgo la vida

o salvara la tristeza

que en esta disculpa os sirva

Victoria.

Vengas pues lo que viniese

y escuchad me, y escondeos

Vase D. Lope y sale el Marques y Tristan

Marqués.

En eso dices que a entrado

Tristán.

Desnuda la espada entro

Marqués.

A un español que llego

a qui a que ay a dejado

muerto victor a un criado

en casa dicen que esta

si sabe a donde esta

al grande que hacéis venir

dadsela porque la lleue

Victoria.

Como en mi casa a entrado

siendo tu el que a procurado

y aun si le procura no tiene

a quitarse a mi la flor

Marqués.

Ay modo a lo que os amo

despead, con verla abra

aberiguemos honor

Victoria.

Pues que el exceso as hecho

y estamos en paz los dos

vete ahora presto a Dios

con prender le as satisfecho

quien echo fuego al instante

se fue, que tiene ocasión

Marqués.

Que esta ardiendo el corazon

y muestra ya bamos a buscarle

a darle asaltos, que este

vive el cielo aberigualle

Victoria.

Que han cielos de tocallo

confio con duda y fe

te lo digo tan bien para vos

en lo que a mi me fara

yo no sé d'el, yo si berno

que muestre le con me prenderle

Marqués.

Del no se hace, pues yo vi

que anoche a buscarle iba

Iulia en el tercio arriba

y a le a visto entrar aqui

el español a qui alabo

delo que o desto recibe

dare venganzas terrible

Salen los dos y denle

Pag. 22

Don Lope.

No será, estar de aquí y nos.

Marqués.

¿Qué es lo que miro, a traidora

ciega lo que está presente?

Yo me vengaré.

Don Lope.

Detente.

Marqués.

Tú lo pagarás agora,

por ti dudoso, mi amor

celos tiene sin cabellos,

y por calentarlos de ellos

estas manos arde el furor,

y con que yo a tu juicio

pierdes el nombre.

Don Lope.

Antes te satisfaré.

Di, si es que fuere al río,

y no es menester, pues ves

que aunque el pleito se señale,

y dentro de aquesta sala

nos ha juntado el deseo

en cuanto al azar consiente.

Marqués.

Como yo engañado fui, D. Lope,

y hallé a Clemencia, partí.

Delitos son de amor graves,

satisfecho de tu fe

estoy con que no goce.

Don Lope.

Que viendo, Marqués, tratarte,

bien sabes que te avisé.

Mauricio.

De todo testigo fui.

Pero asiste a mi lealtad.

Don Lope.

Y la escuridad neutral

midiendo, entonces vencí.

Mauricio al ver clamar: D. Lope,

que le diese ante advertencia,

que entonces le declaraste,

Don Lope.

y para que eso no falte,

falte a mi ley, en entre

esta casa a me asomar,

pedí favor a tu hermana,

porque a Mauricio noté,

entraste tú, y escondíme,

aunque mi triste rondar

la sangre, tiene lugar

de reparo a una ofensa

en que culpas mi valor,

pues he tenido cuidado

de no quedar ya ocultado

ni entre celos miente honor.

Dentro el Duque

Duque.

Toda la casa buscad,

y quede el agresor preso;

no salga nadie.

Marqués.

¿Qué es esto?

Don Lope.

¿Qué ves, que agora ampare

mi persona, que la amparo,

toda la casa cercada,

si no es valer de mi espada,

y que cuerdos no os rindáis?

Cada uno ampare, salva,

romper a todos los aceros,

que a mí que subieren primero.

Marqués.

Mi valor te amparará,

porque ya estoy satisfecho

de tus obras, y lealtad.

Don Lope.

Las obras son calidades.

¡Oh, lealtad, cómo te alabo!

Salga acompañamiento el Duque y Clemencia

Duque.

A Mauricio a los fierros,

y lleven este traidor.

Marqués.

Tan alevoso, señor.

Duque.

Calla, Clemencia, con quien

me he parado aquí admirado,

a quien he de castigar

por atreverse a matar

a Mauricio, mi privado.

Cle.

Aunque fuere mi padre un rey,

no me quedaré yo,

porque el osar le ha de costar

la acción más loca,

porque el ocultarle cuesta

la vida, señor.

Marqués.

Yo le vengo a defender,

no ha de salir a matarme,

porque él pudo librarme

a que aqueste riesgo el hacer.

Duque.

Pues, Marqués, vuelves por

a tu señor natural.

Marqués.

El español suele ser

más que traidor, verdadero.

Don Lope.

La causa, señor, advierte,

pues a decirte me ofrezco,

y luego, si lo merezco,

digo que debes darme...

Marqués.

Él te ha de perdonar.

Duque.

Ante el señor vasallos

no hay reposo, guardas.

Don Lope.

Pues vamos a ciudad.

Allá, que no es gloria alabarme,

o grande que des señala,

mil hazañas presumidas, aunque

me endeude a su iglesia,

en estas ocasiones hace,

porque diciéndolo aparte

la gloria aventaja la hazaña,

y la hace del ver expugnada.

D. Lope de Benavides,

todo el gran patio ennoblece

de Flandes, sois español,

de la provincia que a Europa

tanto engrandece, por verse

favorecida la hace gloriosa,

por ingenios presumida.

Y hinche proezas

en este suelo es la fama,

debe tratar gente docta

(pues nacen con el ingenio)

tratando calidad usada,

llaves de las doctas fes,

de los libros, y ejercicios,

aquí crece el laurel.

Ciudad esta,

cuyos azules montes

tanto su vuelo, que son

águilas que el día doran

libros digo donde

cinta de blanco aljófar

el Tajo que le rodea,

y alaba y galardona

en esta ciudad que es

Pag. 23

Carlos.

a la cabeza de escua-

dras, por verme allí

en facciones, y orgullosa

es mi patria, por sucesos

que dio en padrón de la historia,

para el servicio del César

que entonces a Brabante

entró, y hecho rayo

en Capemar, y Zarlota

la luna creciente fuego.

Navegando de su armada

desde allí a Flandes pasé

ocupando mi persona

en su servicio asaltando

pabellones, y estolas.

Sus castillos que cercaban

el de Piamonte, y de Saboya,

donde los muros se lidia

de los aliados de Roma.

Vieron mi cuerpo en campaña,

aquí y gran derrota,

mis heridas, mis arrojos,

mis afanes, que ya confiesan

que de cosas que se pasan

ofrecidas dan coronas.

Baste César con lo que aquesto

y aquesta alabanza loca,

porque es el valor tan necio,

que de su valor blasona,

alabándose de lo hecho,

siendo la acción ambiciosa,

que aunque hable de valor, y

se deben aquestas cosas,

hace impropia la alabanza

el ser de persona, que es corta.

Marqués.

Maté a Mauricio, costando

mi arrojo, mis afanes

le causaron duda

pues el hado queriéndole

formar que es del marqués,

con bandos estorbaba

al marqués que quiso darle

bárbara acción se anota,

para lo cual al cabo de

la herida contusa

por dar la muerte al marqués,

siendo así un alevoso

amigo, y aqueste criado

fiel en todas mis ansias

nos aliviamos, si viene.

Y llegó Mauricio agora

a decirnos que los dos

diésemos asalto en la sombra

al marqués que alevoso

hablaba, y en estas cosas

viendo del daño ley

y que la nación española

se sufrieran muchas afrentas

y os alabéis afrentosos.

Pero si llegando a la ley

que ellos respetan y adoran,

si faltan a ser amigos

mas no hay quien os lo abone,

que despreciado se halla

el que tiene ley de fuera,

que de hallarla utilísima

y ensalza a los varones,

y baja en su empeño,

porque quien da audacia

a un valón, honra...

Carlos.

la de almirante, pues que

le tienen a lo que adoran,

por eso maté a Mauricio

y agora no me perdones.

Repare que en el vencido

el vencedor no blasona.

Rendido estoy a tus plantas,

el acero a ti se postra

de que señor Rey, y todo

verás pues que de todas

mis acciones eres dueño,

anse por ti a triunfar

si llega a detener el valor

de ley, y el que no la cobra

no es de tal ley, sino quien

perdonare, pon de esos

y grillos y de cadenas

mi cuerpo en fin aprisiona,

porque bárbaros sueltos vendían

ansias, fatigas, congojas,

muertes, iras, amenazas,

afliciones y ansias

no ha de bastar a añadirme

recién tejida y la

en ley es primero arte,

y la muerte no deshonra

cuando se padece así,

solo por aquestas cosas

ciento doy al olvido, cien

si lo das que es o así no importa,

y no hay alivio en los varones,

vayan con mi ley, mi rey.

Marqués.

Y yo gran señor rendido

a vuestras plantas he venido,

te pido que me concedas

el perdón.

Cebollón.

Pobre Cebolla

que en un casco devoto

estatuida, en tu boca.

Marqués.

Y al que te hirió, das perdón,

a el que siendo causa de

a Mauricio le dio muerte.

Victoria.

Lo mismo pide Victoria

ha caso de que su cabo

puede sacar victoria.

Cleodora.

La afición que mis

días como esposa

del marqués de Nerio.

Duque.

Que

días felices te

dé, sus sabios.

Cleodora.

Pues yo soy

Duque.

Que despojo de Saboya

o de levante dar a tu estado

cesante, le coronas

de un vasallo.

Cleodora.

El que no, que nunca

en batallas de leones.

Duque.

Pues marqués en lazo estrecho

háganse hoy las bodas

que yo a los dos perdone

para prevenir la fama

alborozada en el fénix

que asiste a mi nombre.

Marqués.

Tus plantas beso, mi rey.

Pag. 24

Marqués.

Y porque prisiones caiga

de una vez, yo, religioso

de un orden, que es toda

Marqués.

Como don Bernabé quisiere.

Duque.

Su elección seré.

Ab.

Nieto de Lope de Urrea soy,

marqués seré, y el conde

seredes de Sira.

Ab.

Me alegro

que puedo entrar en las lides,

siendo entre cabellos

fallos, necia ración con estas.

Ab.

Que sí, se le persuadirá

hasta enterarse en la boda.

Don Lope.

Todo es gustos y alegrías.

Ab.

Y aquí, Senado, corona

hazañas del gran Lope,

que os perdona la obra,

y obras son calidad,

obra es de misericordia.

Fin de la tercera jornada y de la comedia de Obras son calidad, de don Lope de Vega Carpio, en Madrid, su patria, año de 1616.