إلى> تاريخ النشر: 22 أغسطس 2026
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<إلى clإلىss="inline-flex w-fit items-center" href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/deed.es" tإلىrget="_blإلىnk" rel="noopener noreferrer" إلىriإلى-lإلىbel="عرض تفاصيل ترخيص Creإلىtive Commons CC BY-NC 4.0">صيغة استشهاد مقترحة
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La vida de San Anastasio. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-vida-de-san-anastasio.
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Auto famoso de la vida de San Anastasio fraile lego del Carmen, figuras del mesmo auto Zoroastro, mago viejo. Corozfaldón. Lucifer, rey del infierno. [Añadido: blas] Satanás. Culpa. Un ángel. San Anastasio. Fray Justino. Fray Benito. Fray Panucio. Nuestra Señora del Carmen. Músicos ángeles.
Sello de la Biblioteca Nacional
Sale Zoroastro viejo.
Si aquel punto es el norte, y este puesto
está el setentrión, sueste y oriente,
aquel nebuloso, yo poco obediente,
el otro que le mira contrapuesto,
y en la mitad de todos cuatro he puesto
un cuadrángulo ansí correspondiente
a los ángulos cuatro de la tierra,
y un círculo después todo lo encierra.
Y si con puntos y con líneas rectas,
paralelas, fluctuosas, espirales,
del círculo las partes diametrales
llené, mezclando letras imperfectas;
si de todos los signos y planetas
los caracteres puse transversales;
líneas deste cuadrángulo que cuento,
¿cómo deja de obrar mi encantamento?
Reniego de trescientos y más dioses,
llamados por su nombre a mi conjuro,
y reniego de mí, porque seguro,
cuando más me fatigo, más reposes,
estaba por hacer que nunca oses.
Salir al mundo de mi reino oscuro
a esforzar los caudillos que en el riesgo,
pues a mis voces temidas no vienes,
¿qué es esto, Lucifer, qué signo o astro
al concierto repugna entre ambos hecho?
Pues por el sacro y soberano pecho,
clavado con estrellas de Sandastro,
que te he de atormentar.
Sale Lucifer.
Margen izquierdo: Lucif.
Zoroastro,
no te enojes y canses sin provecho,
pues ya conmigo estoy.
Margen izquierdo: Z
¿Estás conmigo?
Margen izquierdo: Lucif.
Por fuerza más que no por ser mi amigo.
¿Qué amistad piensas tú que he de tenerte,
si después de servirte tantos años,
y después que los hombres más extraños
han venido, por Dios, casi a tenerte,
Zoroastro, si después de obedecerte
en mis encantamientos y en los daños
que de tu ciencia al mundo han resultado,
un hijo que tenías me has quitado?
Anastasio, tu hijo, no era mío
según buena razón.
Margen izquierdo: Zoro.
Culpas me en vano,
pues sin saberlo yo, aquel humano
puso en Cristo su fe, de quien me río;
y no fuera tan grande el desvarío
si parara el mayor en ser cristiano.
Margen izquierdo: Lucif.
Ya sé que es fraile.
Margen izquierdo: Zoro.
Fraile carmelita,
que en Palestina imita, a otro Eliseo imita.
Margen izquierdo: Lucif.
Si sabes eso, ¿qué me quieres?
Margen izquierdo: Zoro.
Quiero
que me ayudes, Luzbel, a convertillo,
y expugnar con tu ayuda aquel castillo
que resiste al infierno todo entero.
Convertir a Anastasio, mi hijo, espero,
no con palabras, no, que a persuasillo
a que no siga a Cristo ni a su madre,
no lo basto yo a hacer con ser su padre.
Por miedo he de obligallo, que el castigo
a veces puede más que el blando ruego;
pondré al convento y a la iglesia fuego,
si no deja su ley por la que sigo.
Margen izquierdo: Lucif.
Bien me parece, Zoroastro amigo,
tu maduro consejo; parte luego
a destruir la iglesia y el convento,
sin dejar una piedra en el cimiento.
Margen izquierdo: Z
Pero ¿qué utilidad o qué ganancia
me ha de venir a mí de esa ruina
de ese edificio, habiendo en Palestina
cristianos que me hacen repugnancia?
Por empresa más ardua y de importancia
tengo ganar un alma, porque es digna
hazaña de renombre soberano
sacalle a Dios un alma de las manos.
Alto, yo me dispongo a aquesta empresa;
es honra mía y gloria del infierno,
pierda Anastasio el cielo sempiterno,
aunque le pese al cielo, si le pesa.
Ministros de mi reino, que profesa
este falibles de Dios eterno.
¡Al arma contra él, y si Dios le arma
con su fe, contra Dios y el fraile, al arma!
Cajas de guerra y confusión de cadenas, y salgan por una boca de infierno Belcebú y Satanás y la Culpa.
Quién me enoja, Lucifer.
Contra quién publicas guerra.
Contra un gusano de tierra
que Dios quiso engrandecer.
Antigua es tu enemistad
con los hombres.
Es verdad,
Culpa, aborrezco su nombre
y principalmente a un hombre
que ha dejado mi amistad.
Tiene un hijo Zoroastro
desde la cuna ofrecido
a unos bultos de alabastro
que idolatrados han sido
sin tener de deidad rastro,
y viendo Dios el derecho
que yo a su alma tenía,
se me alzó con el provecho
de cuanta nigromancia
por mí sabe y por mí ha hecho;
mas no seré yo quien soy
si entre todos juntos hoy
no volvemos a cobralla,
que esta ha de ser la batalla
a que llamando os estoy.
Caiga Anastasio en pecado,
que como él una vez peque,
su padre, de mi cuidado,
después le ha de hacer que trueque
de ley, de vida y de estado.
Lucifer, ¿estás en ti?
Estando el infierno en mí,
¿cómo puedo estar sin él?
Conoces muy mal, Luzbel,
a Anastasio.
¿Cómo ansí?
Escucha, que de Anastasio
te quiero contar la vida,
porque sepas que emprendemos
dificultosa conquista.
De los discípulos persas
que de su padre aprendían
nigromancia, Anastasio
supo más nigromancia,
tanto que entre dos mil magos
las infernales cuadrillas,
forzadas de sus estrellas,
por mayor le obedecían;
era en su mano parar
al sol y ahogar al día,
esplamar antes de tiempo,
hacer arder la mar misma,
retroceder a los ríos
y poner un monte encima
de otro monte, formar nubes,
tronar, llover sangre viva,
tirar rayos, abrir bocas
como las que allá en Sicilia
fuego escupen. Ya tú sabes
que era lo menos que hacía.
Llegó a regir albedríos,
que no hay ángel que los rija,
porque en las manos del hombre
los puso la Deidad Trina.
Con habernos por aquesto,
para después de sus días,
su padre ofrecido el alma,
previno nuestra desdicha
que en aquel campo soberbio
que el rey Cosdrios puso a vista
de Calcedonia en defensa...
de la cruz que evitado había,
cuando entró en la ciudad santa
y destruyó a Palestina,
fuese Anastasio a alistar
debajo de sus insignias,
de suerte que cuando Eraclio
al persa puso en huida,
se quedó entre los cristianos
que aquella ciudad habitan,
con cuya conversación
o con mirar las reliquias
de aquel madero en que Cristo
quitó a la muerte la vida,
tuvo nuestro nigromante
inspiraciones divinas
de ver a Jerusalén,
y al punto las ejercita;
embarcóse en el mar Póntico
en una nave que iba
a la Tierra Santa, y tierra
tomaron con mar tranquila.
Estaba cerca del puerto
aquel monte donde Elías
dio a la religión principio
que hoy guardan los carmelitas,
de suerte que en el Carmelo
tuvo el soldado noticia
de la milicia del cielo,
y en ella se catequiza,
y ya es catecúmeno el persa,
a Jerusalén camina,
donde le bautizó el santo
patriarca Zacarías;
nuestra obligación el viejo
canceló con agua y crisma,
negando el mozo la deuda
en sus servicios escrita,
alegando que era entonces
menor de edad, y decía
muy bien, que es el hombre niño
mientras que no le bautizan.
Y en instruyéndose en la fe
estuvo allí ochenta días
hasta que partió a Saba,
un convento a pocas millas
de Jerusalén fundado
por Saba a Santa María;
aquí el hábito del Carmen
tomó, donde ahora habita
ocupado en el servicio
de la huerta y la cocina.
Y con ser un motilón
de aquellos que el mundo estima
en poco más que unas bestias
porque en servir se ejercitan,
tiene Dios tanto cuidado
deste motilón que admira
con su penitencia al mundo.
Tan penitente es su vida,
que en pago de sus ayunos,
oraciones, disciplinas,
de milagro lo sustenta
Cristo con la Eucaristía,
más ha de un año y seis meses
que otra comida y bebida
no come sino la hostia
de tercer a tercer día;
este solo es el sustento
de Anastasio y su alma limpia
de culpas al sacramento
sirve de custodia rica
allí, mejor que en custodias
de oro, plata o margaritas,
Cristo asiste, dando al cuerpo
y alma, juntos, gloria y vida.
Mira tú ahora, Luzbel,
si podrán tus valentías
Foliación: 6
Al margen: nam eucaristia si digne sumatur a malo liberat in bono confirmat venialia diluit mortalia cavet. Innocentius liber de sacramentis
Al margen: Ioannes nepo. / chalisi
Al margen: et factum est / prelium magnum / in celo Jhoan in apo / cali
desmantelar las murallas
que Dios guarda y Dios aviva.
Si en Cristo vive Anastasio
y Anastasio a Cristo anida,
y si Cristo y Anastasio
son el ara y son la víctima,
el arca del santuario,
hostia y custodia divina,
Agnus Dei y relicario
a quien Dios se comunica,
¿cómo contra el santuario,
custodia y ara te animas,
si hay arca, víctima y hostia,
Lucifer, que nos resista?
Calla esa lengua blasfema,
tapa esa lengua maldita,
Satanás amedrentado,
ángel negro, mortal ira,
bestia de las que vio en Patmo
el que escribió mi caída,
fiero dragón y jumento
de malicia y de lascivia.
De un hombre te espantas tanto,
un hombre te atemoriza,
porque solo el sacramento
es su comida y bebida.
Serpiente, ¿eso te amedrenta
y a tu abrasada cuadrilla?
Quedas, Satanás, cobarde,
y miras la cobardía.
¿Acaso estáis olvidados
de vuestra nobleza antigua?
¿No fuistes ángeles todos?
¿Yo, el querub de Esaías?
Villanos, pues si conmigo
en las regiones empíreas
contra el Santo Sanctus Sancto
tuvistes tanta osadía,
¿de qué tenéis miedo agora?
¿Que Anastasio, por dicha,
más sabio que Salomón
y el rey de las profecías,
es más fuerte que Sansón
o tiene casta más viva
que el Galileo que a Cristo
negó por astucia mía?
Si decís que no, callando,
¿quién habrá que no despida
la tentación de ese fraile
que a los más santos derriba?
Pues hoy celebra su iglesia
la concepción de María
y a la procesión acuden
las aldeas convecinas,
¿por qué no podrá la culpa
tomar forma hermosa y linda
de mujer para inquietarle
y entrarle por la vista?
¿Por qué también Belcebú
con apariencia fingida
de músico no podrá
cantarle blandas letrillas,
a cuya música atento
dará al deleite cabida,
mientras que yo de villano
le inquieto con burla y grita?
¿Y por qué tú, bravo Satanás,
tomando la forma misma
de fray Panucio, otro lego
que le hace compañía,
no podrás hacer que peque,
pues pecará si nos mira?
Y cuando a las tentaciones
de todas juntas resista,
porque no podrá su padre
decirle que su ley siga;
y cuando no, que el convento
hará que un dragón embista,
fuego echando por la boca
que abrase piedras y vigas,
y cuando aquesto no baste,
¿no hay pretor en Palestina
ante quien puede acusarle,
pues a otros mil martiriza?
Muera Anastasio, o sean reos
que por la laguna Estigia
y por las cárceles donde
los condenados suspiran,
y por las llamas eternas
del fuego que nos castiga,
que han de llegar hasta el cielo
los efectos de mi ira,
tiemble de mí todo el mundo,
y pongan las jerarquías
cuidado en guardar los hombres,
pues busco yo su rüina.
Perezca el género humano,
pierda Anastasio la silla
que su vida penitente
en los cielos le fabrica,
que contra mil Anastasios, mil
mis fuerzas de Dios vencidas
prevalecerán pecados.
Envidia, gula, avaricia,
soberbia y pereza, ¡al arma!
¡Al arma, lujuria e ira,
guerra, al arma, infierno, guerra!
El que quisiere me siga.
Vase.
Caiga Anastasio en pecado.
Satanás, la idolatría
viva.
Y Anastasio y todo.
Vanse.
Él muera, y los dioses vivan.
Con mucho estruendo de cajas y cadenas y fuego, los diablos se vuelvan a entrar por la boca del infierno, y Zoroastro por donde salió.
Salen ángeles vestidos de frailes del Carmen.
¿Qué no hará Dios por el hombre,
pues por él como hombre malo
murió enclavado en un palo
con afrentoso renombre?
¿De quién habrá que no asombre
ver que antes de su partida
desta vida a la otra vida
tanto su amor le obligase
que se partiese y quedase
en el mundo por comida?
¡Aquí fue donde de amores
venció su amor al amor!
Pues fue el milagro mayor,
de sus hazañas mayores.
Quedaron los pecadores
con esto tan endiosados
que en Dios con Dios transformados
merecen acá en el suelo
que los ángeles del cielo
los sirvamos de criados.
Dichoso Anastasio, vos,
y de que os sirvo contento,
pues solo un mantenimiento
nos da sustento a los dos,
si es pan de ángeles Dios,
y vos consolo este pan
os sustentáis los que os dan
nombre de hombre mejor nombre
de ángel que no de hombre
hombre ángel daros podrán
Al margen: angelorum / esca nutrivisti / populum / tuum sapiencia / cap. 16
ángel Anastasio mío
sois yo en el cuerpo humano
contra quien Luzbel en vano
convoca su poderío
y porque a su desvarío
vuestra santidad resista
quiere Dios que tome vista
de su madre esta librea
por que de otra aún fraile sea
Santo por vos que conquista
San Anastasio salga con unas yeruas que adereza para comer en alguna basija de agua
ir y quedarse y con quedar partirse
partir con cuerpo y con carne ajena
solo lo pudo hacer Cristo en la cena
postrera cuando quiso despedirse
de
fijado con tres clavos a una entena
solo Dios en la cruz de sangre llena
estar pudo pudiendo desasirse
pero de aquesta ostia nuestra
vos sola virgen sois por excelencia
de vuestra humildad madre en tiempo eterno
que aunque hoy celebra la concepción vuestra
la Iglesia de concilio la trina esencia
María sacratísima abeterno
fray Anastasio deo gracias
o padre fray Benito
como en la forma le imito
aunque le excedo en las gracias
piensa que soy quien parezco
como en aquesta ocasión
no con tal ostentacion
y porque este bien merezco
que como a mi cargo esta
la comida el prior me manda
que mientras los claustros anda
la procesión yo este acá
y es muy justo obedecer
a su mandato preciso
porque si yo no le guiso
no podrán despues comer
bástame a mi que asistí
a la misa y al sermón
y a la santa comunión
donde a mi Dios recibí
O sacrosanto misterio
que Dios en mi pecho venga
aún que agora me entretenga
en tan bajo ministerio
Mas si con tan poco abrigo
vos a un pesebre os bajáis
no es mucho Dios que os vengáis
a la cocina conmigo
y que no seran maravillas
para el que estuvo entre pajas
andar en cosas tan bajas
como platos y escudillas
Sale Satanás de fraile
Anastasio en que se entiende
fray panucio la obediencia
me obliga a hacer asistencia
en mi cocina
pretende
Satanás con su invención
vencerlo mas no podrá
fray Anastasio anda acá
veremos la procesión
no puedo yo salir fuera
de la cocina
Foliación: 9 (en la página derecha)
lugar
ha de mirar y guisar
una vaca si la hubiera
cuanto más unas raíces
de yerbas que han de cocerse
anda acá
no ha de moverse
esta vez a lo que dices
¿por qué se mete vuesencia
como Pedro por demás
entre los dos?
Satanás,
no ha de romper la obediencia
¿conocido soy?
no esperes
sacar provecho ninguno
de Anastasio
qué importuno
custodio para mí eres
más lo eres tú para el hombre
déjame solo con él
que no será rey Luzbel
o haré que suyo se nombre
padre, ¿por qué se reserva
de ver la procesión?
¿no mira, padre, que estoy
aderezando estas yerbas?
por tan poco ha de dejar
de ver la imagen de aquella
que es del mar del mundo estrella
hoy la visité en su altar
y con el alma también
agora la miro yo
Satanás bien respondió
ángel, no respondió bien
porque si en los corazones
ver a los santos bastara
nunca imágenes sacara
la iglesia en sus procesiones
ociosas sofisterías
para romper mi obediencia
no he de vuelta en mi conciencia
mal haces
en vano porfías
mira que con solo un paso
hasta esa puerta verás
la imagen
es por demás
pues la obediencia traspaso
padre de mi ocupación
no tengo de divertirme
siempre lo has de hallar más firme
ya pasa la procesión
Dentro ruido de danzantes y voces de frailes cantando las letanías, y saldrán Belcebú y Lucifer, ambos vestidos de danzantes, y otro que les toque un tamboril y flauta.
Santa María, ora pro nobis.
Sancta Dei Genitrix, ora pro nobis.
Sale agora.
no son las voces bastantes
a inquietallo en su bajeza,
padre, vuelva la cabeza,
que están aquí los danzantes
vengo bien disimulado
sí, Luzbel, mas no hay en valle
como no para inquietalle,
tocadle un zapateado
Baila Lucifer un villano, y los de adentro prosiguen sus letanías. Y el santo está ocupado en sus yerbas. Satanás le tira del hábito para que vea bailar, y el ángel lo desvía.
omnes sancti angeli et archangeli
ora pro nobis.
omnes sancti beatorum espirituorum ordines
orate pro nobis.
Foliación: 10
Veré, y como si de mármol fuera
ha estado Anastasio. Culpa.
Tiene en el baile disculpa,
porque no es baile que altera;
si no hay pastor y aldeano
que no lo sepa bailar,
¿cómo tiene de inquietar
cuatro vueltas de villano?
Ya digo que no le causa
el fraile.
Pues baila tú,
Satanás y Belcebú,
cantad de esto que se usa.
Cantan los músicos con guitarras y la Culpa con pandero baila.
Mira el el baile, fraile,
fraile, mira el baile.
Pesar de lo que está sufriendo,
esto no ve.
En acabando,
aquí.
Ya se va ablandando.
No, Sata, que yo le defiendo,
nuestra ruina adivino.
Si el ángel está con él,
ánimo ahora, Luzbel,
Culpa, vaya de lo fino.
Cantan.
Vuelve acá la vista,
ocupado fraile,
pues mirar no puedes
hacer lo que haces,
verás una dama
bella como un ángel
hacer reverencia a los circunstantes;
verás como empieza
con lindo semblante
un gentil paseo,
dando tres compases;
verás como luego, al punto,
todos los del baile
vuelta al lugar donde
segunda vez parte,
verás su mudanza,
aunque no es mudable,
pues que son eternas
las penas que trae.
Mas porque los hombres
son de novedades
amigos, y el mundo
da vueltas a pares,
después de las vueltas
de la danza grave,
verás que al pandero
se vuelve y lo tañe:
mira el baile, fraile,
fraile, mira el baile.
De su paciencia reniego,
pues esto no le entretiene.
¿Qué ha de entretener, si viene
en la gula su sosiego?
Si solo a guisar atiende
la comida para hartarse,
no halla mucho en que esmerarse
quien solo comer pretende.
Dios sabe que mi sustento
es el ayuno.
Pues hoy
ayunas.
Ayuno estoy,
que solo en Dios me alimento;
con la hostia sacra no más
me sustento, aunque sin ella
Dios está, y el maná es ella,
tampoco hay que comer más.
Y es de tan grande importancia
este manjar para mí,
que él me convierte a mí en sí,
y yo a él, no en mi sustancia;
que aunque esta propiedad es
del manjar, como sabemos,
hombres, cuando a Dios comemos.
Como sea al parecer nuestro
el hombre a Dios, ves que en vos
quiere entrarse a comer Dios
el limpio corazón vuestro;
que a un Dios le ha costado
la comida a que os convida,
la vida, de la comida
quiere alcanzar un bocado.
Y es tan artesano Dios
con todos sus convidados
que él come pan de salvados
porque el blanco os comáis vos.
Para el alma dije bien
que le basta ese sustento.
Lucifer, el sacramento
sustenta el cuerpo también.
Luego ya me has conocido.
Ya, Satanás.
Bien, a fe.
Aunque lo dificulté
por verlo de ángel vestido;
la túnica del Señor
junta con el blanco velo
de la reina del Carmelo
me encubrió el calumniador;
mas ya el que murió en la cruz
por este ángel me informa
que el demonio se transforma
tal vez en ángel de luz.
Desta suerte por demás
me fatigo y te molesto.
Lucifer, vámonos presto.
Vanse.
Vámonos con Barrabás.
Huyó el común enemigo
con su cuadrilla de sí.
¿No es mi padre el que está allí?
Vase.
Él es, y yo estoy contigo.
Sale Zoroastro, su padre.
Los dioses, hijo, te guarden.
Solo un Dios hay sempiterno,
los demás son del infierno
demonios, pues en él arden.
¿Qué dices?
Que Dios es trino
y uno nomás.
Ved si es poco;
ser uno y trino, estás loco.
Enmienda tu desatino
y vuelve, Anastasio, la rienda
a tu carrera sin freno,
antes que de injuria lleno
Joven de ti tome enmienda.
Mira que Saturno y Marte
y los demás dioses sacros
sienten que a sus simulacros
no ofreces.
Deja de cansarte,
que yo sé bien que tú eres,
padre, el que errado caminas.
¿De las deidades divinas
blasfemaste? ¿Morir quieres?
Mártir por Cristo es vivir.
Yo te acusaré al pretor,
aunque primero, traidor,
tu casa he de destruir.
Vase.
Ojalá bastara esto
para convertirte a ti.
Fray Anastasio, ¿está aquí?
Sí, padre.
Pues despacha
aprisa, porque han acabado
la procesión, y es ya hora
de comer.
Mas a deshora,
que todo está aderezado;
los refitoleros luego
pueden venir a llevar
al refitorio el manjar.
¡Fuego, fuego, fuego, fuego!
¿Qué voces son estas?
Agua, agua.
Fuego.
Fray Ginés,
agua presto,
mi padre es
el que aqueste incendio fragua.
Fray Gil, fray Pablo, fray Diego,
fray Nicasio, luego al punto,
y todo el convento junto,
traigan agua.
Fuego, fuego.
Salen todos los frailes a matar el fuego, y el ángel con un jarro de agua, y el ángel entre ellos.
¿A qué parte?
Donde dan
las llamas.
Sobre la iglesia.
La iglesia se quema, ¡oh, pesia,
con el padre sacristán,
que es quien se habrá descuidado
de matar alguna vela!
¿Qué serpiente es la que vuela
por el aire?
Y se ha sentado
junto a la torre.
Castigo
del cielo es, sin duda alguna.
Padres, mi padre importuna
por arte del enemigo
y de nuestro género humano
al convento, y el dragón
que causa esta alteración
echa fuego, humo vano;
y no ha de poder abrasar
la iglesia, no tengáis miedo.
12
Muy bueno es estarse quedo
pudiendo al fuego apagar.
Y, padre, dejad ese sosiego,
y antes que acá el fuego llegue,
vaya a su padre y le ruegue
que mate al dragón y al fuego.
Padre Anastasio, a su padre
se lo pida.
Hágalo ansí.
Vaya, padre, y salga allí,
presto, a pesar de mi madre.
El ruego más importante
será al padre verdadero.
Arrodíllase el santo y descúbrese el dragón en lo alto echando fuego por la boca.
¡Oh, inmenso Dios!
¡Oh, qué fiero
muestra el dragón el semblante!
No permitáis que la ciencia,
por vía iglesia prohibida,
tenga en los hombres cabida
con tan costosa espiriencia;
que yo por ello os consagro
de nuevo la vida a vos.
Bestia, en el nombre de Dios...
Échele la bendición y reviente el dragón por un lado y gran golpe de fuego.
Reventó el dragón.
¡Milagro!
Basta lo que habemos visto
para tenerte por santo.
Cristo deshizo el encanto,
dense las gracias a Cristo
y a su purísima Madre.
Le rueguen, padres, por mí,
que he de morir.
¿Como ansí?
Partió a Cesárea mi padre
para dar parte al pretor
de este cristiano convento,
el cual mandará al momento
ejecutar su rigor.
A todos ha de mandar
que nos prendan, pero no
lo permita Dios que yo
por todos me he de entregar;
salirles quiero al camino
para que solo en mi cuello
eche su crueldad el sello.
Si de tanto bien soy digno,
denme sus brazos, que el cielo
no me da lugar a más.
Venturoso tú quedas,
al cielo empino el vuelo.
Y no puede mi sentimiento
las lágrimas refrenar.
Yo le quiero acompañar
hasta salir del convento.
Abrázalos a todos y vanse él y Panucio.
Si el pájaro que antiguo tanto admira,
en viva caridad y amor deshecho,
los muertos pollos desgarrando el pecho
con sangre de sus venas resucita,
merece nombre del del cenbio a la pira,
qué renombre se debe al que hoy ha hecho
menor la hazaña del que en su provecho
y vida de sus hijos se la quita.
Rompe el pájaro propio sus entrañas
para que los polluelos resuciten,
sabiendo que en su muerte vida esperan;
cosas hace Anastasio hoy más extrañas
y pelícano, aunque los imiten,
pues muere él antes que sus hijos mueran.
Satanás en forma de fray Panucio.
Siempre tuve yo creído
de este lo que ha sucedido.
Panucio, ¿qué sucedió?
Que Anastasio idólatro,
de su padre persuadido,
¡Válgame Dios! ¡Mi Jesús!
¿Qué es esto?
¿Acabaré yo volver?
Y apenas vio los feroces
ministros, cuando la fe
con mil blasfemias atroces
dejó el falso motilón
por adorar los que son
dioses de burla y mentira.
Satanás, al mundo admira
tu sacrílega invención,
que hubiste de estar aquí
para estorbar cuanto hablo,
previene el Señor ansí
a las máquinas del diablo.
Padres, no os turbéis, que
lo que este dice es mentira,
porque Anastasio es un santo,
Dios le escogió para mártir,
y será el martirio extraño,
después que en una pedrera
con azotes y con palos
estará sacando piedras
por algún prolijo espacio.
lo condenará el pretor
a que lo cuelguen de un brazo,
atando al otro una peña
que baste a descoyuntallo;
morirá ansí y en su muerte
entre espíritus alados
asistirá la gran Madre
de Dios y honra de este hábito;
los músicos celestiales
con himnos y versos santos
celebrarán su martirio
por esos aires cantando,
y para consuelo vuestro
quiera Dios, pueblo cristiano,
que agora de triunfo honroso
podáis mirar un retrato,
de aquel pelícano copia
a quien imita Anastasio,
porque las obras de Cristo
son de los justos dechados;
quedará todo el infierno
de envidia y de aqueste caso,
con más penas que tormentos,
y en sus negros palacios
yo, alegre de haber sido
descubridor del engaño
de Satanás.
Bien previene,
que la vergüenza que paso.
Vase.
Tocan chirimías, descúbrese el santo colgado de un brazo, como dicen los versos, y en una nube la Madre de Dios del Carmen rodeada de ángeles, que serán los músicos.
Anasta
14
Virgen, ya se llegó el tiempo
que he menester vuestro amparo.
Sagrada Virgen del Carmen,
Ten buen ánimo, Anastasio,
que aquí me tienes contigo.
Reina vestida de rayos,
más puros que los del sol,
en cuyo fuego me abraso,
¿cuándo me habéis de enseñar
vuestro incomprensible parto?
¿Cuándo podré verme en Dios?
Ya, hijo, se acerca el cuándo.
Descúbrese con música un pelícano crucificado en una cruz, y picándose en el pecho, después de haber salido sangre que mamarán sus hijos, se abrirá todo el cuerpo y apare- cerá dentro una forma grande del Santo Sacramento, y hase de hacer esto mientras estuvieren cantando los músicos a los tiempos que las coplas dicen.
Cantan.
Aquel pelícano eterno
que por redimir los hijos
que le mató la serpiente
en medio del paraíso,
en caridad abrasado,
rompe el pecho con el pico,
pues más lo abrió su deseo
que la lanza de Longinos.
Corren de las rotas venas
tanta sangre por el nido
que llegó a resucitar
hasta los padres del limbo;
mas, ¿qué mucho, si la sangre
era sangre de Dios vivo,
y aquel mismo pecho es Dios
que está en los cielos empíreos?
En el margen izquierdo hay cruces marcando el inicio de las estrofas.
Abrid los ojos del alma,
que en forma de pan y vino
tenéis, hombres, en la tierra
el cuerpo de Jesucristo.
Ábrese el pecho y aparece una con la hostia.
Este es el panal sabroso,
aqueste es el panal lindo,
que por comer Anastasio
lo compra con su martirio.
Comelde también vosotros,
hombres, con corazón limpio,
que quien en culpa lo come,
para sí come el juicio.
Y aquí, auditorio cristiano,
da el autor fin, y os pido
que honréis nuestra voluntad
si fue pequeño el servicio.
Habiéndose cubierto primero las apariencias, dan fin con son de chirimías.
Rúbrica al final de la página.
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