إلى> تاريخ النشر: 22 أغسطس 2026
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<إلى clإلىss="inline-flex w-fit items-center" href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/deed.es" tإلىrget="_blإلىnk" rel="noopener noreferrer" إلىriإلى-lإلىbel="عرض تفاصيل ترخيص Creإلىtive Commons CC BY-NC 4.0">صيغة استشهاد مقترحة
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El laberinto de amor y panadera en Madrid. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-laberinto-de-amor-y-panadera-en-madrid.
Don Juan Cantón, don Lope Garrucha, Violante, Leonor, Inés, primera jornada.
Salen doña Violante co- mo de paseo y doña Inés sin él.
Por cierto que sois hermosa,
y que todo os está bien,
no habiendo ninguna a quien
no la tengáis envidiosa.
Todo te viene pintado:
las cintas, sortijas remadas,
en la firmeza doradas,
la red de azabache, tocado,
lindas trenzas, bellos rizos,
tan compuestos y aseados,
que de muchas envidiados
pensará que son postizos;
que la que toda te mire,
que alabe bien se enamore,
y que gima, y que llore,
y yo a la postre me admiro
qué te pones en la cara.
Dímelo, por vida mía.
¿Qué es cerusa de Alejandría?
¿Engendras tal nieve para
que ha traído primavera
sobre cuantas vi mujer?
Que te había de querer
aunque el cielo me lloviera.
Buena, Violante, me para
tu lisonja; mejor fuera
que a quien te mira y venera
no le alabaras la cara.
Gallardo, a que, entre los dos
en la compostura y trato,
adorno, galán, y ornato
es un milagro de Dios,
que si yo me enamorara
mejor de cara tan bella,
yo sé cómo gozar de ella
si te viera la tu cara.
Y pues estamos pagadas
e iguales en los adornos,
déme a otra este favor
o roce por las almendras,
que te he, por mi vida,
tan en precio y nota cara,
no pases, no, mejor allá,
me aguardarás divertida,
en todos ellos mirado
los matices y colores
que tú les das a las flores,
y al cielo estás imitado,
parece Febo turbado.
No mudes color y celos,
que a los que llego a entender
o a mis recelos olvidada,
son celos que entre querellas
agravian tu bizarría,
que aora a mediodía
aunque veas estrellas
acaba, rabien tus celos;
pues estás bien mirado,
tendrás el gusto estragado.
Pues en la que está muda
te mira por los mismos filos,
la herida es mucho mejor,
que en la batalla de amor
se gana destos estilos.
Dad coto si los tienes,
que si fuerza llega a dallos,
harás mil gustos callos,
y verás que encuentras bienes.
Por Dios que es un enfado
de ver una mujer
aunque de otra quiere ver
se muestra celoso y airado
y juntas el fuego y agua.
Así van celo y amor
como a la fragua
el amor y los celos.
Solo por quereros tanto,
y llorar mi tormenta,
podrá ser que en mis ansias
dejéis alivio a mis penas.
Ya sabes que de mis padres
es mi cargo y obediencia;
por solo ser rica tanto
acredito mi belleza.
Muchos galanes me sirven,
y aunque de muchos me honren
es mi condición amiga
para todos muy severa.
Considero mi enfado,
me quiere mi suerte bella,
que no haya ninguna a más
que hablan con dictada enmienda.
Es pues cierto porque miro
otras mujeres de prendas,
que no hay quien las oiga nada
como las mías tan tiernas,
y assí no hay de quien
solamente por querer
quiero llevar prenda allí.
Quien pues con mis mañas quiera
salir pretendo de casa
entre redes de piedras,
porque los que enamoran a
don Camilo que aquí está
y por las nieves a otra calle,
sin estar las dos puertas
ella viviendo de amor,
quiere forzar mi cautela.
Que adormida ella pesada,
y él duerme por una de ellas,
y si aquesto no pudiere,
mesma llave aquí atenta
desmintiendo a todas horas
los amores sospechas
con avisos de verdades.
Quien más dudoso me mira
que dirías no te admiras,
si tienes experiencias
pues esto al fin ha de ser
que vengo a ver lo resuelto.
Por cierto, Violante, conmigo
andáis en vana quimera,
que no es muy de veras
al aliviar los intentos
para mi mal prevenida,
como con quien te angustias,
que bien conoce de veras
de mi amistad y nobleza.
Pues más has de creer por mí,
porque no estés muy lejos
que no me puedas culpar.
Dades de tu mismo penar,
con decir dos informes
que de una misma librea
los podemos engañar,
abriendo claro misterio
con todo esto te digo.
Mi suerte será muy buena,
si llegas a ver mi mañana
en este disfraz atenta.
Vase.
¡Válgame Dios, qué disparates
a aquesta razón desnuda!
¡Qué de enredos y mentiras!
¡Qué de juegos, qué de veras!
Vase.
Salen don Juan Cantón y don Lope Garrucha embozados.
Por cierto, Violante hermosa
es más en todo Madrid
mujer de rostro tan bello,
que yo en mi vida la vi.
Esto es verdad aquí,
es tan generoso retrato
que viene a ser por mentir
desde los pies al copete
entre ébano y marfil.
Toda en talle tan gentil,
que pudiera ser de jazmín,
su vello negro y sutil
vida que le da un abril.
Atenciones logra en mil,
almas cuelga de un cabello,
abrazos da a este serafín,
alas son deste serafín;
que pues no la habemos
vuelto más deste embozo,
vuelva a mirar esta vez
acoronada su belleza,
por deslucir el abril.
Frente espaciosa y serena
que pudiera bien derretir
la nieve helada, así pues,
y a la plata sin bruñir.
Que en dos arcos imitada
da pauta bien a servir,
como a ti pueda mentir.
Debajo dispuestos dos
si viéndoles miras vos,
sirviéndoles de ministros
para llorar y reír
cada uno de los ojos.
Al sol los iguala en fin,
de un sol o aqueste fin;
entre ambos dos párpados,
donde los digo a mil
a los luceros desmayados.
Todos quieren competir
con que formados los rayos
en su ser enriquecidos
de esculpidas líneas y más
dedica allí al linaje humano.
Presumí de destruir
deaquestos cielos azules
eclipses y ausencias mil,
y apartarlos pretendí,
bebiendo los resplandores,
sin poderlo prevenir,
y como al fuego llego,
no lo pudiendo sufrir.
Entre ambas luminarias
se levanta a descubrir
de carmín unos dibujos;
pudo perfilar la nariz
perfección de belleza,
que llega casi a vivir.
porque sus manos bellas
facción hermosa y gentil,
no habiendo cosa ninguna
que falta tenga allí.
Es la puerta de su cielo
cinta rosa de rubí,
caja de perlas menudas,
concha de todo carmín.
Derríbala de su monte,
no mejores ni cerrada
prisión da la vida al muerto
con solo decir vivir.
Y espléndidos balcones
del sentido de oír,
no ha podido misterios más
en tan nuevo abril
nieve irá al blanco cuello,
blancos y sueltos paños,
donde quedándome el blanco
sin él no podré vivir.
De todo modo su talle
te basta solo decir,
que es una entera primavera
siempre florido jardín.
Entre sus verdes troncos,
de palmas podrá advertir,
que lleva sola la palma
de más digno paladín.
El talle, el brío y la gala,
abajará mi cerviz,
de suerte que ya no puedo
más que verla y sentir.
Ya me ha vencido Lope,
moriré como infeliz,
o procurar muriendo
esta firmeza rendir.
Has discurrido, don Juan,
todo lo que puede decir
uno que de veras se enamora;
nada que pueda añadir.
Verdad que linda es Violante
graciosa y puedo decir,
que entre todas las del mundo
puede ella sola lucir.
Además que le acompaña
tal rigor que inspira,
pudiera una grave falta
y aun muchas faltas cubrir.
Si como fino amante
no pretendo ya asistir,
y te animas irle a adorar
podrás con tiempo abatir
que la mujer es roca,
se vence de insistir.
Y una vez una o otra
echará mano de ti;
esto puede i un noble trato
intentémoslo assí.
Mira por ai a las nubes
y luego al cielo reír.
Vanse los dos.
Como vase mirando
no vai alguna enpanada,
de perdiz u de panada
guardada en algún rincón,
mui sobrado de ración
para este día aciago.
Que vive Dios que no algo,
posible es que mi estómago
siquiera caiga un buitrago,
que hombre amante viera,
sin repararme en nada
más con una empanada.
Vino seco y puro,
mandas de azúcares
mas habla de amor y celos,
media docenas dellos,
menudo de carneros,
pon agua al señor Garrucha.
Para qué señor Garrucha,
pensará el señor Garrucha,
que sumido lo scuro hiera,
pues tragos mas quisiera,
darle guitarra al que me escucha.
Qué estómago para lucha
entre la lengua y el labio,
es claro mi agravio,
esto mide el agravio,
es tamaño el agravio.
Que una taimada inocencia,
que tenga mal provecho,
pues solo en mirarlo rabio;
y es obra de mi señor,
como le ve enamorado
así decía un rudo,
al oído decir un mudo,
gustar que mis cuidados
pedirlas a un amor,
prodigios son de amor,
pídelos a su amor.
Qué tremenda y grande,
qué inmensa multitud de
que un mozo amor creciendo
cierta sombra y color de
oraba por mi bobera,
por mucho me acobarde,
trae tu pancho floxo
por pelear con amor.
O descúbrele el auto
pues que de ella no fío,
y en el aposento alto
con un cuchillo que he hallado
que está do el curro que he echado
cual rico y hermoso halcón.
Vive Dios que está armada
la picaza en su corona
que a cualquiera persona
pudiera asustar su espada.
Y como pobre, de nada
te procuras afligir,
que lo que importa es vivir,
bueno o amigo a mí qué se me da de ello.
Que aquel que deje que rabie
mucho tiene de sufrir.
Vanse.
Sale doña Violante por una puerta con una barquilla, y don Juan por la otra.
Arre digo, que te estriego,
borrico desatentado,
mira bien por dónde vas,
que me has rozado el sayón,
y oxte que cruza la boca,
pues al pasar del olivo
como no llevaba estribo
yéndome bien a sentar
por querer golosear
de un árbol adonde me privo
valió Dios caí de pie,
porque si diera en la tierra
la pierna y su encaje cierra
todo se hiciera al revés.
Arre acá el ronzal, pues.
¡Oh qué hermosa labradora!
Parece que esta aurora
pan ha venido a vender.
Yo quiero llegar a ver
si me dirá bien señora,
que es pan, rosquillas y nieve,
todo aquesto pido yo,
pan que he de comer,
y partir en pro la nieve.
Mas ¿cómo acometeré
a un muro, Violante, animoso,
noble, rica y virtuosa?
No pueden sus cimientos,
y en mí mal lo verás
si llego a ofender tal cosa.
A don Juan, a don Juan han nombrado,
que un adarme de renombre
porque a mi amor te asombre
que un poco de poquedad o
hombre cuerdo y con cuidado
díjome, le pareció
tanto que yo fío
que ha de gustar y placer
que pan se ponga a vender
que mujer en cada día
goce tanto sabor
que un reparar en nada
bien contenta y mal pagada
me salieron los colores
y para que mis rigores
quitasen de él el temor
te destierro.
A doña Violante parecida,
como la he visto en mi vida.
Mira bien si la parezco,
que en su cielo enmudezco,
o la vista está perdida,
la criatura que desiguala,
la de los cabellos negros,
la de las galas y donaire.
por parecer resplandeciente,
anhelando atenta se mire
un talle de Venus hecho,
las suyas para vestirse,
las mías para el respeto.
Así las flores humildes,
reconociendo su imperio,
de vergüenza y de temor
abajan todas los cuellos.
Así el arroyo risueño,
sin perder plata y siendo
de un romero le sirve
al de cristal y asiento.
Así las garzas más altas,
remando de viento en viento,
cortando alegres el aura,
os festejéis los cielos.
Así miréis empleada
en un tan alto sujeto,
y entre sus manos y brazos
logréis sin temor su vuelo.
Que me digáis como dudo,
estos dos soles venciendo,
pueden turbados del sol
si sois ciego, o si sois vivo,
si veo a doña Violante,
como la miro en vos,
con que vos sois el medio.
Ya que vos no lo desmienta,
de que sois un retrato,
y sin poder ser más cierto,
porque no quiere retrato
al original dar vida,
noble caballero a Dios.
A parte.
Que yo no he dicho que me rindo,
que más que pierdo mi honor
para no temblar de miedo.
Fingiréme receloso
a las veces descubriendo
alguna dote que encierra,
y ahora que me ofrezco
a un bostezo parecido
en la blanda respuesta
que ofende a mi memoria
que si llego a arriesgar
porque este altivo el mozo
del noble respeto
que no merezca favor,
no pondré en el deseo
mi otra poco Violante,
ni solo en el pensamiento
que vos lo parecéis,
y a la labradora ofrezco
con mucho mirar.
Poco importa.
Pues ¿por qué?
Porque si llego
a llegaros, digo, a adorar
a mi engaño, o al retrato vuestro
que es la muerte.
Ya es infinito
que metéis bulla.
No lo mido,
pues porque si lo entendéis
tengo mal entendimiento,
nunca entiendo favores
ni lisonjas ni merecimientos.
Por Dios, mi poco rocío,
que si llega a desatar
el velo que por jactancia
cubrió a un rostro sereno,
pues que pretendéis decillo,
responderé en mi cuello
si se puede, o si sabe.
Que a mí no se me da un miedro
ni en el cielo de los azores
he de dejar de muchosa inpresa
pues queda a Dios ahora.
Vanse.
Pintor que un pintor una deidad imagen,
que el rostro es al vivo y en encantado,
que del original sin dos se han dado
un mucho de engaño bueno a la llama,
pues de mi rocío a en la ventana,
que otro pintor por a ella posado,
viendo que a un fénix el cuadro colgado,
una mosca a mí dio que la prozana.
Llegó el primero y mi gallarda que se hallan,
intentó que el lienzo de espantalla,
pintado que o que un rostro bella,
y como tajandita a pinba allá,
y un rédito y o mor allí atropella,
huyo y que de dos de atrocalla,
el amor imprezeatalla,
pues del original enamorado,
no es bien que conserve a lo atentado.
Vanse.
Sale doña Juana y don Juan.
Dice muy a un rocío
que ahora maiora y muy dadora,
bravamente la he mirado
a questa burla trazo
el que mi desdén ignora,
y consintiendo yo que me a yme,
pues a la vida que o no yo
sin mirarme lo que oiga
me he visto a tu voz
que dice que mi rezi que en mi de
Odia a amo bebernos
di de a d a y con
que parece que mi riendo a
importa.
Rato a pintor un deidad y traza,
que el rostro es tan al vivo y encarnado,
que del original si en dos es dado,
a muchos engaña y lo va a la llama,
pues que de marco y a z a en la ventana,
que otro pintor por a ella posado,
viendo que a un fénix el cuadro de y colgado,
una mosca a mí dio que lo prozana.
Llegó el primero que mi gallarda de allá,
intentó con el lienzo de espantalla,
pintado con aquel me un rostro bella,
y como la fundita a pinba allá,
su rédito y o mor allí atropella,
huyó y o los dos atrocalla,
el amor imprezeatalla,
pues del original enamorado,
que men viene que conserve a lo atentado.
Vanse.
Que a mí no me en platica
sin mirarme que a la botica
que me de a d a d a s vende,
y que mi amor que se encalle
dixe que en pedro desnuda ta
la acción la parece mala,
y mucho paur yntalle,
que si en amor yo no lo miendo
pues ella entendió que se
con lo mismo que me dice,
y por ello está muriendo.
que a mí viene criatura
dixe que no me conviene
con el perche que se fiene
madre mita mi figura
y al irme solo a un torre
los ojos por donde viene
que luego a dorminiese
que me vea y que va entre
y que me va revuelta allí
que el salir me lo impidiera
fingir alguna quimera
y bendecime por aquí
porque llevaba valbado
un quito pase los ojos
que el amoroso antojo
dejó al ciego burlado
esto todo lo atropella
viniendo a fuerza de brazos
librarme de estos lazos
y cobrar nada de uclla
contades estal y bangelio
quiero verlo rezado
es muy buena camisilla
que parece que se arrodilla
para una pieza estregado
el snero paso milo
el aguja que el dedal
este parece orinal
metido en este risillo
este un necesario er
que nadie vea estorbadus
en el basio neguardadas
smodico que porfía
perrecetigal macla
que en la vida ha de ser
si miro mucho a la llave
otros vios a la entrada.
Que más en mí, de ahí viene
en la doña Violante.
Que un a mí y como te abie
a que te deje aturdida
trayéndome quanto vas
allí que no se conoza
que no pude nada entender
por la priesa de querer
decirnome allí escondida
pero bien me lo más
quanto pues labre cierto
que en aquel peludo de aliento
di que ante cumpli ellauello
y como ignorante ha sido
eniestrarte todos los
que me quisiera decir ahora.
Al retrato o el sonido
que aun no sé cómo te alabes
rocío membierto y a quearo
vestida de labradora
por eso sin reportar
procura por clas señas
a la manda de don Juan
la pondé a una borrica
y al palo enderezar
el bulto que ofrecido
al vivir los dos sin az
fuerte vitol de declamar
verdades llego a apurar
allí que estaba a la puerta
con aire y con gala
que dado vuelta nolo jo
llegue a roy n bidiaba
nobez que añado a ber sol
en ese carro oir yal
es darle unico aplaudirse
al dia que senaylin.
a la bista en un encierro
que no se agite el caudal
que sin freno puede correr
que me falte la ocasion
sentir acá dentro del pecho
un arrepentimiento mortal
que encerrado, que por la bista
tan a todas oras necia
que un que de mi mienb bien se
llega a todos albedríos
tiene que bencer los míos
que he de decir, a de poder más
inex que galqiera que bien
es liqiere que bien, mi mal
con migo la.
en estremo
pues qué haces.
suspirar o
y andarme en mirar, que li brer
mal encierro de los uos
que ues, mi mirar, y a o
si la bados en que uan
y de en posesión del alma
de a que este pecho me mata
pues si el pecho está de
mirad que el otro caudal
diviértese por un
y a otro echar a pedazos
que al cebo con que reside
ablandará el pedernal
agradézcote el remedio
que uen i a a ingular
por que a u no t e r m i n a
arrojando una piedra por el biento
vuelve coronada a su primera esfera
que no es en decenson vana fiera
estado lo que está, que en el violento
mucho alabo la que vuelta al centro
por ser en él la inclinación primera
y si es bien que a el pecado muera
sufrir y errar, que eallare
entrad don Juan con cautela
satisfacerme pretende
mirando al original
a Inés mirad a biolante
y no ponye ni u o d i s p o r t a r
como una mano que notia
y parece que de agun mar
valga me dios lo que puede
apoyar una verdad
como don Juan está aquí
os atrevisteis a entrar
sabiendo que en casa es mía
y así ignoráis lo demás
por más cortes os tenía
y bos inme li b e r a n
atro pelláis los límites
que toda amorosa y dad
saliós luego a la puerta
que os quiero a a a i c a s t i g a r
dice aparte.
así se p u d i e r a f i n g i r
este a m i r o s o a f a n
dice doña Juana.
a faltado a lo dicho y a lo que a u r t o
vos biolante sois centro de mi bida
y el p u n t i d o de p a r t a m i a c c i o n e s
y f u e r a de m i b i e n y mi c u i d a d o
si bos me e c h a i s dulcissimo o m i c i d a
marte al c u c h a r e s e s t a s r a z o n e s
por mas que a y a b i b i d o e n a m o r a d o
y esta bien e m p l e a d o
m u e r a p r e c i p i t a d o d e e l c i e l o
pues q u i s e l e b a n t a r t a n a l t o el b u e l o
la piedra q u a n d o e s t a e n i n c m i s m o b u e l o
sin buscar en los aires l o n t e r a
ella m i r m a n con t i g o p e r s e b e r a
sin q u e r e r f a b r i c h a r t o r r e s d e b i e n t o
e l q i n g r a t o a l r e g a l o d o c i t o
q a s o l o d e t r a e u n a q u i m e r a
descansado g o z o s a e n l a e n t e r a
estado f u e r a sin tener s u c e n t o
si bos don Juan q u e i s i e r a de m i b i d a
y f u e r a el p u n t o y u de las acciones
no n b i v i a d e m i g u s t o b i o l e n t a d a
pues r i e n d o d e l o s b o s a q u i o m i c i d a
e s s i r r a z a p o n e r m e e n o c a s i o n e s
de p r o v e c h o p e r d e r p o r a r r o j a d o
y e s t a bien e m p l e a d o
m u e r a p r e c i p i t a d o y s i n c o n s u e l o
q u i e n b u s c a mi des o n r r a e n s u d e s b e l o
dice aparte.
mucho le dicho y m e p e s a
q p u e d a a b e r s e m a l a l
u n r r e p e n t i n o p e s a r
y el r i g o r de u n a a s p e r e z a
q u i e r e i r s e d o ñ a y de t i e n e l e
s o s e g a o s n o b a i s t a n p r e s t o
m a s b i e n q e p o d e i s s a l i r
por q q u i e r o d i s c u r r i r
y a q e s t o n t o d e l r e t r a t o
una labradora hermosa
de mi talle y de mi cuerpo
aquesta mañana vino
a vender pan como es uso
subidla por vida mía
que me holgaría si bizarra
porque duden los oídos
licencia de enamorarla
Hagan lo que yo os ruego
sin valer hacienda heredada
y si me desmereciere
el todo el donaire iguala
que he visto en la labradora
dejad recosiego el alma
que subo para salirme
luego por olvido enojado
un retrato sois los dos
pero aunque el rostro os iguala
vos la aventajáis en ser
tonta y aquesto basta
y haberla mirado yo
primero es cosa muy llana
que siendo el primer trofeo
mi nobleza le bastaba
Luego no sois riguroso.
No sé hacer rigores malos.
Que sirva y merezcan ellas.
Sin ellas os adorara.
Pues qué pretendéis de mí.
Sacrificaros el alma.
Advierto que no sois vos.
Vase.
Sois una gloria cifrada.
Cómo tan triste Cato
De verme nunca pagado
Dime por vida mía
Una torta de avellana
De qué te quejas ahora
No se llevó la albarda
Cómo aquestas pudo ser
Porque se dejó la blanca
Que te hubieras más vestido
No he probado migaja tunada
Segunda Jornada. Sale Doña Leonor.
Pues no duden que adelante
enviaran las cosas malas
Sale Don Lope.
No he visto en toda mi vida
más brava resolución
pues disfrazada Violante
que quiere a puro valor, honor
causarme fiera envidia
pues no sé di mí me huyo
a quien es tanto mi amor
si sé que celos y pasión
siempre gozan de mis ojos
de mi libre pundonor
sin llegar a atropellar
el nudo del corazón
la libertad desgraciada
sirviendo su imperio
despidiendo sus desvelos
ni temer despidión.
Siempre mis pasos traéis
dejad hablar os ruego
que de mí se esconden presto
en los ningunos imprestio
hace rebatado vivir
que siendo la emulación
de vuestro sol adorada
mérito para ser valor.
si rendida os omito
pase a enfadoso letargo
y el pecho a la gran arosa
que hado galardón parecía
hoy vencí esa condición
que a mujer moza y hermosa
bien merece adoración
podrá ser que con el tiempo
ablandéis ese rigor
que el continuo movimiento
hace en el bronce impresión
Yo, Don Lope, agradezco
a que se os deba ese favor
si bien en dar mi vida
di atrevimiento al honor
y aunque mal gusto tenéis
por agradecida os doy
licencia para servirme
con sola una condición
que celoso no me deis
que dice que es infusión
y si sale de quicio
temed un desparato
Sale Don Juan y Doña Violante.
Yo os doy palabra, señora,
de tener tal sujeción
que llegue a ser enfadoso
con el disimulo aventajoso
Suponga vuestra merced que es Violante
que de esconderos en cuidado
siendo el veloso igual
un bien conmigo aquí delante
donde las luces bebiendo
os iba a ser templador
de mi rigor la borrasca
en aqueste corazón
Tened, hermosa villana
maldigo que no lo sois
que el ángel que está enmascarado
no privó de los sentidos
Tened, mirad que os ruego
quiero que hubiese relación
porque no os agravie lance
si en mí la agradeció
Tened os pido señora
suspendid ese rigor
pues sabéis que me he ofendido
si no es la presunción
Pues por eso me detengo
que también merezco yo
aunque Violante me ha enseñado
a no estimarme por error
Yo soy fiel que he amado
mas no negra desloídos
que en dar parte en mi desdén
mi merecer os mejor
Di, Doña Violante.
que vos entrando a verme
el que en color de un vestido
que nos mirase asustar
la luz desconociendo
pregunto yo a quien
este valor que a de atrever
que me vendrías a ver
que si a la recién nacida
que non a la otra que en ella
pudiera destomarla
y el alma que una adora
siempre puede prevenir
hallada después tocado
si estuviese Doña Violante
viendo en las dos un cielo
este asoma aquí de ser
y allí de la fiereza del
pudiera ser que viéndose
quedara suspenso
viendo tanto en las dos
aquí y allí cuidado
y a vuestra merced respondo que si ve
ese valor en que os contemplo
por el rostro os sacará
pues claro está que en vos
y avivando en ansias
a Violante juzgara
que el alma que han adorado
aunque en luido halla
fuera imposible que no ama
como amante
que de un tocado
admirado
de diamante
o quería
por inflama
allí sonoro
parecía
en que de daría
labradora
do bueno
ca do el freno
aquí Violante
disfrazado
más lindo
diamante
delante
y admirado
por adorado
siempre amante
y fiera
dama
labradora
luego revive
de su llama
bueno
el freno
Luego no pensáis quererme
Si que no lo podéis dudar
Yo que pienso dilatar
la ocasión de perderme
por que no pretendo verme
en ocasión de matarlos
ni de causaros desvelos
y así no he de volver más
Muy mal en aquesto harás
castigadme esos celos
Pues cómo pensáis quererme
si os quiero labradora
Como os trata resplandor
se os podréis entretener
y el amor ha de encenderme
de ventura alegre en mí
que aunque mi vida le di
a mí me parece
y en aquesto no os preciéis
fingiendo me amáis a mí
Pues cómo he de olvidar
la de tan justos miedos
entre amorosa y enredos
aligena de sus...
pues de mí os habéis de apartar
y si no es de ruego
y no olvidéis al ciego
y a Dios te pide
porque te ruego de pie
Traigo al devoto ruego
no olvidaré a Violante
que es posible que lo haga
el que se mueve a la llaga
en mirados al instante
que si en veros soy amante
y allí me maltratáis
riguroso me retratáis
no os quiero rogar por ti
sino por ser de mí
que la vida me dilatáis
de suerte que os adoro
y por copia de Violante
que si os sirve mi constante
fe en lágrimas que lloro
de un soberano tesoro
que provoca al amor ingrato
de su retrato a un trato
y parecéis original
de su valor sin igual
por la copia del retrato
Poco o nada me merecéis
pues fiais de Doña Violante
que el más lucido diamante
sin labrar no parece
y aunque se oscurece
en la piedra del honor
saca de ella el resplandor
así en viéndome lucida
en otro traje vestida
me amaréis, mi amor
por que en vuestro extremo
no deis de mí desformes
muy posible que deis formes
si en mí no os desformemos
y en un capricho y extremos
ella rica y yo tan pobre
podrá ser que me sobre
la mi desgracia, el brío
que en todo el desafío
gana el oro y pierde el cobre
Pardiez que la labradora
es allá rayo de razones
y que tiene suspensones
a quien ya de señora
y a quien deseaba ahora
si él tuviera de brocado
vieras el mundo trocado
a su gracia y bizarría
que dadas luces al día
y este mays salga nublado
perdonad señora mía
que no sé nada de precio
de vuestra siempre meced
y este parecer erré
que en amorosa porfía
este caballero hadado
ha de tenerme en cuidado
y yo os prometo que le huyo
aunque despacio le escucho
con mi y otra gozo un cuidado
aquesta labradora me quiere
el más rico y principal
aunque no le quiero mal
hago que se desespere
pues que si este no diere
qué de mí lo ha de ser
ha de venir a entender
que le estimo por rico
y pues a él gusto le aplico
a quien pobre me quisiere
lo rico y lo lisonjero
en el alma yo trazo
gobernar sin pasión
y con de reparos altos
y aunque la nobleza acá
es el ilustre y resplandor
del heredado valor
algunas veces se miente
hallándole un pobre flete
muchas veces más honor
a labradora amiga
tanto gozáis más honor
que aqueste un amor disfraza
que a cada uno obliga
y lo de atrás como os lisonjeo
a todo bi siendo lisonjeada
que lo desnudo entienda
y el que me honra y lisonjea
pues siempre la honra mide
con la calidad y hacienda
cómo os llamáis por mi vida
que me digáis y el lugar
que por vos pide llegar
y vuestra patria conocida
de dónde sois por vida
así el cielo os dé marido
tan bueno y bien nacido
galán discreto y cortés
y todo y un deves
que do os habéis merecido
yo me llamo Belisarda
y soy de un pueblo pequeño
dos leguas y poco más
entre Madrid y Toledo
por nombre tiene Ormaza
y que no tengo por cierto
porque allí no se me incuba
a que ser noble Lisardo
murió mi padre norio
con un este exceso y en pos
porque si en mala pobreza
es mal que con mí vemos
mi madre por muerta ha
antes de aqueste y a mí
con todo mi tan envedas
cuidando su tiempo los cielos
sola en mi casa quedé
los padres y sin habernos
por la mala historia
casi un año ha en empacho
fuerte muerte anillo
un pobre pariente a quien yo
el que lo gobernaba
sacando de mí sus preseas
que yo gozaba en su verdad un hato
y a mi pañada en el prado
y guiando una manada
de ovejas al arroyo
bajé la frente al raudal
a las aguas disminuyendo
y en él, todo por de nieve
armiños y a su da fuero
a un estruendo y laurel
sentada en una tarde al viento
cabellos y oros mío
de enlutado cabello
que yo como la soledad
y el sueño allí me cogieron
asurio suelto dormí
mucho rato y en poco tiempo
soñaba que yo tenía
a Adonis sobre mi cuello
y que el yermo enamorado
me decía mil requiebros
y que era una grata encina
que arrastraba por el suelo
en prima letra de enaguas
mil albores y pensamientos
allí son dos iguales
porque en la muerte gélida
puso el víctor su igualdad
en un mismo divertimiento
yo ofreciéndome mil veces
a mis pies puso luego
y un escudo sí mismo
donde nave el honor es y precio
que aunque humilde labradora
al fin al desmintiendo
a cosas linas o dan
entre la gente del sino
no sumiéndose de buscar
a un amor sin embelezo
que a mí por mí sola mire
y me atreve a mi merecer
de parte que a los sierros
que a mí lueos volvieron
goler a de aquestos mires
en sollos día que los vientos
y vos sonoras y mientos
por mí que yo me verdezco
en plantas vuestra gala
en algún noble ingerto
pues que vos merecéis tanto
hacer un breve y prometo
que para vuestro cuidado
sin un interés suerbo
Doña Leonor de Mendoza
nombre es la villa me dieron
tened por vuestra esclava
pues intevie no indiento
Don Lope qué me decís
no es hermosa labradora
no metéis en su...
si en ella bien advertís
que miráis que no es reír
pardiez que es tan parecida
a Violante que en mi vida
vi vos más semejante
y así puede ser Violante
reduce la interenida
no puede ser que está en casa
y a mi corazón cabello
pues lleguemos a ella
adiós, Leonor, a Dios
yo bien me puedo engañar
pero en tinieblas quedara
que ella cuanto hubiera
ruin servicio si lo creyera
vista que ciego alabara
esperad, vamos todos
que en saliendo yo a por ellos
por esa ciudad
os echara mil apodos
que no oydo de los godos
por mas que mireis en vos
mientra que no lo rompeis
pues en el de delante
mentireis trascordante
quando acaso me busqueis
Vanse todos, i queda Inés sin Leonor
Con un bobo a quien la adora
necio, discreto y bizarro
como es mozo y desgarro
como finge la traición
y va por la reja agora
le echan burlas de afición
de que le pienso avisar
y me deja sin ruido
entre don Juan que ha querido
y no lo sé desengañar
Vuelve a entrar Violante
vamos a huirme aprisa
que aquí la risa de aver
que no hemos de caer
en trampa dos de risa
y a mi gusto fue divisa
o laberinto de amor
aunque me pese sufrir
que acreditando el engaño
voy para desengaño
lo que a mí me está mejor
Vanse, y queda Inés
mucho está mi señora
en su amor detenida
mas si hubiese advertido
la cortina del aurora
que anoche en su deshora
sucedió, pudiera
si la llega entender
que una mujer disfrazada
está muy ocasionada
de que se llegue a perder
amores lisonjeros
todos común parecidos
trayendo siempre dormidos
a los que tienen por dueños
que en estos empeños
allan de andar tan ciegos
que no tienen otros fuegos
sacados de aquesta esfera
no tienen modo ni manera
por mas que vueltas anden
en un estraño vacante
otra vuelta le he de hazer
que me quiero entretener
aunque es muy poco burlón
y pues con su condición
reírme un rato pretendo
pues yo esta trampa he de
que de volverlos así
otra burla he ideado
aunque me muera riendo
Entre don Juan
no quiso venir don Lope
como nada le importaba
y de a que esto me incitaba
vio en que disgusto te pones
ya tocas la piedra de toque
que pruebas de oro vengo
yo llego que me detengo
parece que este mui dado
mas si soy enamorado
como a quien me prevengo
enojose don Lope
y el esto apaciguar
tindre dicho al juzgar
no que mi amor es cristal
deslumbraros el diamante
es imposible la enmienda
pues sobre tener hazienda
sin descubrir la intención
ya que aquesta ocasión
sigo al amor por la senda
donde Inés lo ha revuelta
Ahora vuelvo a decir
si vos las reis seguir
a Leonor buscando va
a mí de amor allá
que es mucha la flecha
a buscar la derecha
si esto duele y así
tengo rotos los ojos
o me quieres dar enojos
si de ti acordadamente
y no es de sabio ignorante
como puede en mi instante
tener tan ruin sonido
la razón que me hablaste
para que dejes este empeño
que si lo pinto del sueño
que lo que en conde de honor
dirigen para el amor
entrar las a perdición
Vase don Juan
lindamente lo ha trazado
pues que si la buscaste
en su amoroso embate
no dejarás muy cobarde
y pues ciertamente
a fuerza llega a creer
que tu mirar por mujer
no se puedo disfrazar
para llegarle a probar
muriendo al fin su mujer
Vase, y salen doña Leonor y doña Violante viendo de rebozo
bizarramente se echó
el mentido embozo acomodó
no tengas ningún cuidado
aquí estoy que voy al pecho
que va por lo que diré esto
atreviéndose puntos
y si allí está el feo
tenirle aquí como tiene
fuera una ingratitud mayor
avito que al vivo volvió
no te espantes por vi las
de aquestas trasformaciones
que en algunas ocasiones
abierto mostraran atrevidas
debido a llas aridas
el ingenio os procurando
con igualdad gentileza
buscan el mejor estado
ya su tira de veludo
dio en aquesta locura
porque si loco es amor
puede cantar la victoria
y rinde su vana gloria
como un ara mitigar
en el pecho del amor
se asustará bobabado
para que miren mudanzas
y si pasa el amor mío
al instante me verán
valientes y perturbadas
Entra don Juan
sin vuestra licencia he entrado
perdonad por vida mía
porque examinar querría
dentro del alma una duda
que en aquesto se ha mirado
que un quisto se ha mirado
mas esta Violante aquí
denoteis mi deseo aquí
mas que me puede importar
que a deshora aveis venido acá
sí, el mismo que perdí
un retrato se escondió
Ya toca a un retrato
que estais en mi pedir retrato
cuan villanamente privó
pero ya le he hallado yo
y aunque con gusto le sigo
siendo de todo testigo
supuesto que ya le he hallado
os dejaré sin cuidado
pues que le llevo conmigo
esperad don Juan y advertidme
don Juan, que aquel retrato
o diréis que sois ingrato
pidiendo os lo acordáis
en el alma le metí
tenéis el alma muy onda
miraos bien a la redonda
pues que en verdad le tenéis
si en el pecho le traéis
por mas que de mí le esconda
Leonor aparte.
que verse claros defectos
que quiso el cielo que ayais
como todos os mofais
y a otras mujeres vais
ya a otra mujer amais
si como de veras os meteis
no os volvais a espantar
porque si lo pudiera callar
llegad aca a dar oido
hablareis un rato
que vos podrais desengañar
que Relicario es aqueste
mostradme este lindo thesoro
que aunque invisible ignoro
que debe de ser ilustre
la señora está pintada
la pintura otra pasta
obra linda del amor
y averíguado en rigor
en este corto retrato
esta todo su recato
como dicho es que es mujer
pues para que me pidáis
si aun dicho ay mi Leonor
que a otro retrato mejor
con qué intento os enamoráis
engañados mostráis
que mujeres enfadadas
no estimarlas puedan
qué verdad creerme vos days
tiene ella otra y o tenéis
a quien ciego se los pidays
por cierto mirad sin duda
me robais a mi deseo
pues quiero solo en su eo
una alma libre y desnuda
que como en mi no se muda
y os adoro en el retrato
tratadolo con recato
para que así entendáis
que no solo en él estáis
toda vuestra hacienda no trato
si veis la labradora
es solo porque os parece
que por aquello merece
el estimación de señora
si el alma nuestra la adora
es por ser más atractivo
y mostrarse compasivo
del que traigo aquí pintado
pues jamás un corazón blando
a creado sujeto bivo
luego la labradora es
la que vuestro gusto apoya
ella sola es la tramoya
de aqueste amor la joya
y Inés qué hace pues
de qué Inés me dejáis pues
de quien con la lisonjeais
yo no obro con ella ingrato
pues solo como de retrato
que vuestro le llego a adorar
a todas esto decís
y a todas nos engañáis
que luego a la que llegáis
con lo mismo que sentís
parece que os sonreís
pues advertid no le habléis
aunque a ella la encontréis
que si tu retrato adora
por humilde labradora
quiero que vos lo dejéis
no porque aquesto me importe
que en este mudo albedrío
no he tratado ay de cuidado
por eso le llama corte
porque sabe la vida corte
mas a cualquiera cosa que vi
solo que en mi vida le vi
mañana le ha menester
que si la habéis de querer
mejor es quererme a mí
Vase a echar a sus pies
solo esto visto dudo
de obrar a solos y dos
aviendo testigo a Dios
mi bien de tal dulce ñudo
libertad señora el uno
que de su tristeza angustio
que vuestro rostro es suyo
y de un no lo confieso
diré al ver lo aunque me pese
que de vos espero un sí
que aunque a mí me está bien
por mi dueño y bien
en esto quiero agradaros
por mi vida el que asido
permitid en que deci
que aunque todo riesgo he medido
este favor que mucho
el alma que os adora
siempre le pienso guardar
que aunque lo llegue a lograr
nombre diré yo
por falsa lengua atrevida
le pienso echar un ñudo
trayéndole convidado
porque este mas desnudo
que sin eso de su vida
alguna palabra oyó
tapándole la boca
porque no pretenda hablar
con la callada preguntar
que no lo inventado
finalmente a vuestros pies
tan rendido me encontráis
que si la llegáis a mirar
no será por interés
sino porque como veis
siendo esto todo mío
de mi pensamiento guío
que ha de resistir en vano
pues me detuvo en mi mano
pródigo que lo i suyo
esto por que y parece
que por ella nos hace
y si me hablare diré
lo que al alma le emudece
y si liberal ofrece
un amoroso cuidado
a este de traslado
como a vivo original
me pareció del real
averte en el adorado
bueno está tened don Juan
si a Violante queréis
obedecerle tenéis
en todo como galán
y como la piedra imán
tiene virtud de atraer
así lo aveis de querer
sin que en error divirtáis
porque si no os estimáis
lo echareys todo a perder
amor no quiere partirse
ni aunque se esmalte entrever
él solo quiere reinar
sin atentar dividirse
y en llegando a repartirse
como tan pequeño es
niño, y ciego, como ves
o hace el efecto que nieve
que así en las manillas muere
recién nacido después
ya que Violante vido
de su amor vuestro recato
será sin duda un ingrato
el que a lo que pide lio
esto es lo que juzgo yo
de vuestra parte ando vos
para que viviendo a Dios
en esta unión amorosa
no falte de en ella cosa
a quien una alma lucida
Y para principio ahora
dadle Violante un favor
que a lo aquesto de amor
siempre muestra una mejora
como el alba que llora
y perlas va repartiendo
de aquesta suerte le cuerdo
que las perlas y favores
acuden los colores
al día que va biniendo
nace el tiempo en maravia
y entre piras de canela
respira que no vuela
brotando de la gracia
que naturaleza sabia
formándole a empujones
hace que vuelva a su ser
acidente que nacía
que aun flor avreis ali
amor vendrá a renacer
aquesta rosa encarnada
mirad que a un luzero te
manjares que cielos me envíe
en mí se ha de complacer
al cielo en esto imitad
que si le abeis alterado
con un escuro nublado
advertid que todo cielo
que debajo de aquel velo
hallaréis fiel estrellado
i sabe el sol aviendo a uiro
entre cristales de arreboles
forma de mil tornasoles
el arco de su lluvia
la garza y zafiro
el aire intrépido bate
temerosa del rebate
y al suelo baja los dos
mirad si lo entendéis vos
no hagáis algún disparate
que estado muy levantado
en el cielo del amor
aun del arte is fabor
ánimos mostraréis altivo
en toda sirve a ñudo
y al buelo sabéis corbar
que midiendo en el volar
ave rara parezida
volveréis al suelo abatido
sin poderlo remediar
la rosa de vuestra mano
que de aquesa primavera
amanecía esta vez mas quiera
llegado a ser soberano
alegreme este gusano
y en el alma la pondré
adonde ella reposará
siempre que buscadla intente
que otra parte no consiente
que la suya le dé
que fuera pues crueles
que junto pues que al sol
que vicia rosa del sol
padeceis girasol
de tal lumbre y faroles
dándole tornasoles
a la fértil primavera
que recibirá en su esfera
a todos abriles y mayos
vida bebiendo los rayos
mira el sol que reverbera
mucho prometéis don Juan
mucho más pienso hacer
mucho os tengo de querer
gusto estas veras me dan
podrá salir de este afán
llegando a ser atrevido
mucho el callar a obrado
si re lo en resolver
pues solo en el callar
habréis comigo cumplido
vamos Leonor que intentar
celos un cuidado llevo
partirme he de nuebo
soplo amor y el polvo arde
mas un gemido cobarde
y a la suerte tengo echada
muero de enamorada
Yo fui por ser discreto,
que mucho le importa el secreto
a los que se dan sin nada.
Tercera jornada.
Sale Cantón.
Hame dicho mi señor
que no puedo cada instante
entrar en casa de Violante
para ser su precursor.
¡Válgame Dios, qué de humor
a tantos le traiga inquietos!
Por aquestos laberintos,
extraña cosa parece
que a los que más menesteres,
a esos los llame discretos.
¿Cómo es posible, entendidos,
pues que son enamorados,
trayendo siempre turbados
con el amor los sentidos?
Los que fueran que, dormidos,
como aquel que se emborracha
para no mostrar su tacha,
se estuviera acostado,
durmiendo a sus cuidados
sin descubrir su hilacha.
Yo quise una vez querer,
y por seguir el amor
al vuelo de mi señor
lo vine todo a perder.
Tengan en buen hora placer
el que quiera ser amante;
obrad del cobarde galante,
que yo a mi gusto me entrego,
pues todo se pasa al trago
del estómago y en blanco.
Entra Inés.
¿Qué es por acá, so gato?
Mil chismes ronda la puerta,
y pues la hallan siempre abierta,
¿qué nos quiere en conclusión?
Si es un moro la pasión,
declárese por su vida,
que aunque no quise en mi vida
lebrel en brecha parado,
y si me tuviere honrado,
hallará en amor salida.
A fe que me debe amor
como a un lobero,
lo que pagó si no pidió
aunque fuera de gran señor,
no propusiera esto así.
Sepa que cierta chusma
me dijo que le dijera
el modo para cobrar
lo que por disimular
le debo una burletera.
Venga, sacará su damasco
en un aposento encubierto,
bien compuesta y mal pagada,
que gran mohatra o bellaco
le dio cierto día chasco.
Dígamelo al buen Catón,
que por hablar sutil, mi don,
si lo que le di quisiere,
no se alborote ni altere,
porque no tendrá razón.
Sepa que un hechizo
todo aquesto le ha de cobrar,
llegándolo a vomitar
lo de aquel perrillo postizo
que esta burla le hizo.
Muy burlado ha de quedar
en medio de aquí a la calle
cuando robado le hubiere,
y para que no se altere,
véngase esta noche y calle.
Inés es moza gentil,
deja que bese tus plantas,
por hermosas y por santas,
como flores en abril.
Daréte yo de mil en mil
parabienes a los pies,
como estés tú a tu medida,
y no quieras repartir;
pues comenzó a recibir,
si lo hallo, tuyo es.
De vergüenza lo callaba,
verdad es que tú lo sabes,
y pues que tienes las llaves,
abre este encanto y acaba.
Aquesta noche en la aldaba
de mi puerta lo has de ver,
deja que llegue a anochecer,
y llégate luego acá.
Lo que perdí quiero haber.
¿En qué lo pasáis, Juan?
Muriendo por esas calles,
y no es mucho que le halles
una noche en un zaguán.
Aun de día de mala gana.
¿Qué importan si te amo yo,
que si vas con petidores,
que yo lloro de pasión
en la amorosa trena?
Mucho es para vos una ofensa.
Dime pues, que considero
que me le puedes tener,
podrás ahora entender
algo desto, que hacer quiero
amigo verdadero.
Vase.
Yo digo que solo ha de ser,
cielo te ha de parecer,
porque entendiéndolo más
sino él lo ha de dudar
cuando lo piensa tener.
Ya tengo la suerte echada,
a mirar aquí al reves
y a ver en esta ocasión,
no has de haber, moza, tú nada.
Esta noche prevenida
te iré a ver, por mi vida,
que si da gracia a don Juan,
cuando aquel dinero robare,
ya fastidiado te llevaré,
lo vengo a topar aquí.
Sale Don Juan.
¿Has visto, Catón, al alba,
en los balcones de oriente,
que por entristecer gente
riendo cuasi al alba,
y entre la rucia y la mella
la putecilla risueña
salta donde peina corona,
haciendo espejos al día,
con vislumbres que se cría,
ya que la vistes risueña?
Arriba vi do coronada,
¿qué, Inés lo que has tratado?
Yo pienso que haciendo alarde
de los extremos acá
a la labradora aza,
que con calor le abrasa
y todo al amor le bota
desde niño a ser gigante
que padece un semblante
ver la rosa este dio.
Bien sé, que podría ser
que aqueste letrato pase
y aunque el pecho, me abrase
no lo pienso su poder
pero como puede ser
si es retrato de Violante
que llegando a estar delante
divertida en el retrato
me ha de dar amor barato
por dichoso y firme amante.
Sale Violante de labradora.
Pues para qué aquejar necedad
que todo el bebido día
tarde pienso que será
si entiendo que lo ha tardado
mas si este señor mi dueño
es que le da pena
después de vendido el pan,
a mí, en esta llana de hoy
ya si mi dicho lo ordena,
lléguese acá pues quiero
meterme una lición
de amores en tu ocasión
que a su amante ha escondido.
Sabed que no es baste mi ruego
porque bien sé su estado.
Mi amor está levantado,
que sabido del amor
que no está en un labrador
tal amor bien empleado.
Juro a Dios de considerar
si de la burla me pago
que al fin me dará mal pago
cuando me quisiera pagar,
oh que vendré a tal lograr
entre amoroso, y despegos,
y así a onras que hoy tengo,
amores mal empleados
gimiendo en mis cuidados,
será visto a mis ruegos
como ahora os impedís,
como a mí no me miráis,
como de mí os apartáis,
como no me respondéis,
como el corazón no veis,
como sois tan inhumano,
como os preciáis de villano,
como os ruega una mujer,
como aquesto puede ser
caballero y cortesano.
Don Juan aparte.
Mucho el cordel has apretado
mucho un mandato me obliga,
mucho aprieta, mucho obliga,
mucho siento, si he callado,
mucho admiro, recatado,
mucho pretendo sufrir,
mucho tengo que sentir,
mucho perdido es poco,
mucho porque quedo loco,
por si bien me departir.
Pened que aunque mudos estéis,
mudo os tengo de adorar,
mudo por nombre mudar,
el gusto aunque no me habléis,
fingís aquesto de mí,
mostrando tu bajo trato,
con revuelto recato,
me habéis de decir aquí
qué falta halláis en mí,
para mostraros ingrato.
Di Violante, que mi cuidado,
un mal que no puedo hablar
ha llegado a apurar
la causa de mi cuidado
acaba, puesto que turbado.
Señora, mi amo está
tan muerto, que no podrá
responder a tus enojos.
Mírale bien a los ojos,
que cualquiera lo dirá
con cientas palpitaciones
causadas de sus desvelos,
que enamorosos anhelos
viene a ser sin razones
que por sus imperfecciones
le permiten resollar,
ni le puedan sosegar
por ser un fiel cortesano,
no penséis que es inhumano
llegaos aquí a hablar.
Pues vais sabiendo la llaga
ingrato y en uschero así
os fuistes huyendo de aquí
tapando a la luz que traigo
cuya indiciosa es.
Vos entendéis lisonjas,
pues por vida de Violante
que os tengo de hacer mi esclavo.
¿Parécele, que de Dios,
y en todos los que dejás
barbas, bigotes, quejás
se las lleva un instante?
Vive Dios, que me ha parado
como si me merecía,
habla que es otra bobería,
¿él está rembelezado?
Dirá le que es burlado,
mira que en estos mudijos
mucho es crédito a baladijos.
Ya que de humor me ciego yo,
no hay amigo para mí,
las cañas se vuelven lanzas.
Tibio lance los abe...
De jurar, me por ingrato,
no ir por tanto recato.
Y al fin nadie le alaba,
pues su condición no se sabe
de lengua hablador sin primor.
Habla señor algo de honor,
que bien podéis, de mi voto,
hablar sin ser turbulento,
en mi juro, con un mido.
Dios me ha llegado turbado,
perdonad señor si es que,
que hablando no os podéis.
Al fin vuestro ruego callado.
Mucho señor me has admirado,
de veros tan divertido,
porque habéis sentido
lo vehemente del amor.
Llegad que yo soy deudor.
Yo curaré sin ruido,
dadme el pulso no os reáis,
pues os sirvo en esto ya,
que el pulso me habéis de dar,
aunque más os apartéis,
de mi amor que bien dudéis.
Yo el pulso no puedo dallo,
aunque vos seréis honrallo,
porque es el paso muy mío.
Mirad cómo desvarío,
del accidente aun se halla.
Vos estáis enamorado,
y vengo a ser vuestra guía,
sois un necio y desmayado,
que hacéis tan recatado.
Dejadme vuestro cuidado,
Con vos ya no hay juicio,
a cabo voy por oficio,
como lo diré yo
que mío lo ha menester,
que no diga que soy yo
y no ponéis entre los dos,
ahora perdonaréis
que sin error me perdí
que no hable, más por Dios
el gusto sabe lo, Dios,
y el hablar os reverencio
y porque a gusto no os niego
que de mi amor me he arrepentido,
viéndose tan retirado.
A cabo voy por oficio,
yo la miré, no me pudo,
viendo que está afligida,
yo, amor, yo, y divertido
que lo podía decir
Y guindó a mi parecer
la lengua se desató
a mi mismo, si no yo,
sabiendo que está burlada
como amante retirada
como lo diré yo.
Llegó, huyó, llorazó
a lo más se por los ojos,
mostrando dulces antojos,
por verse en esta ocasión
que se mudó el corazón.
Pasó, mudó, suspiró
a apartarle le llegó
a no poder yo porfiarlo
y la razón, en faltarlo,
fuerte sois, lo amado.
Al fin la idea, batallado,
está de allí dividido
los exteriores sentidos,
al alma esta profesando,
pero al fin de cuando en cuando,
viendo que todo es vano,
dijo amor, amor envío,
de eso faltar lo provisto
aunque esto presto en razón
prodigio, el ojo suyo
En esa dudosa causa,
pienso que esto me ha de dar,
allí podéis apartar
la ofensa del amor
a no llegar a la color
del amor, en esta armada,
por ser tan retirada.
Dad la ala por vida mía,
aquesos encantos mían.
Quitad la ramera.
Pues yo la tendré guardada.
Dejad señora la otra
que tiene color de cielo,
y entre amorosos desvelos
amar a un poderoso,
si la oís diré que amorosa
mira que es un arrobamiento.
Vase.
Pues me tenéis tan atento,
si una dama en un acierto,
si sois vos, favorecido,
goza la dote de nuevo.
Qué es lo que he escuchado en ella,
notable resolución,
mate me en la ocasión,
por que todo lo atropella,
venga amor, la atropella,
pues no hay más que un dedo,
sin juicio, enamorado.
Vase.
De esta parte ahora,
cantó la labradora
pudiendo un pobre crïado.
Sale Don Lope y Don Nuño.
Buenas diréis patentes,
mirad cómo os avara,
pues apenas os encaran
enseñad mil agüeros,
mi alma, en un recuento, aviva.
Dejadme que de barato
os adore, por retrato,
fiero, rostro peregrino,
y a fe que el desatino,
me viera, que muero ingrato.
Al revés hube ocupado
por eso no puedo veros,
que en los amores primeros,
es bien a dos recatada,
el primer día de espada.
Dice que supo impedir
mi locura de servir,
que a mí me ha dado cuydado,
pues que encendiendo amor,
contigo podré decir,
yo me sé bien su medida,
no den en vano esta prisa,
que aun no viene haber efecto,
siendo vos vuestro encierro.
Ya la ocasión es perdida,
tropecé, pero ¿cómo tropezó?
víctima que le adoró.
Vase.
Sale Inés.
Sin pensar del mal ahora,
a morirme un cortesano
está, ¿venís a remedio?
Dejad las armas a la boca,
ya no se recatan bien.
Por Dios, que terco y en qué,
fin viese en mí tanta loca,
que a mi amor es la roca,
y vos en un mar de celos,
dije a ella como deudos,
pretender el vuestro agravio,
cantó al fin la victoria,
después de tanto desvelo.
Como está Inés tan escondida,
mucho Inés estáis guardando,
sino es por el lugar
ande labrando o urdiendo.
Parece que me he adormido,
en este extremo de mi vida,
mi bien, mi dulce homicida.
Dolorosa te han dejado,
aún no te has consolado,
estás aquí divertida.
Está un soga a la oreja
ya, pues dándote buen rato,
será logrado recato
si nos franquea el que se aleja.
Y muy bien trata la aleja;
aquí se ha el ser honrado.
Deja ver cómo, mi amado,
el estorbarle resuelto
aquí se ha dado consigo.
Que me voy, que estoy turbado.
Ya tengo la soga atada.
Quítame la manta, tonto.
Sale Garrucha.
Que me parece, presiento,
que no es de noche llegada
para tan formal mirada.
Que a cómo queda a tirar,
y los ha de ir a pasar,
no sacarán provecho.
A ti te doy por en pie
y a mí te podré sentar.
Pero, vaya, bien podré
resistir a la fatiga,
si no es que el mal me obliga
a que quede solo en un pie.
Ruido siento, ¿qué es de esto?
Bravo disparate ando,
salido de un atrevido,
que aqueste estomago arde
en la cabeza ha sido
que yo caí dormido.
Caí en un embarazo.
Si lo tiraron de prestado
anoche, en la mañana,
después de bajado el brazo,
perdió, sí, lo impensado.
Pues un perro adormido
otra vuelta me ha dado.
¡Oh, bravo tropiezo!
Parece que el ratón
de la cabeza ha caído.
¡Ay de mí, de mi pecado!,
salto como el que es gañón,
ya me parece que en pie
no dudo, dudo, sin cuidado,
este hombre que ha entrado
fue en su logar a tropezar.
Que quiero yo enmendar
un solo palo a la fiera,
con que iré de una oreja,
solo el estruendo escucho.
De este loco me desvío.
No puede encomendarse
de mí, pues que olvidada
con pasión tan sin amar,
que a donde los mortales
no te ven, mi gran pesar
no miran la guarida.
Antes llega a astillar
quien va de ella, por quien ha dado,
el ser este abuelo está.
Y a bolina, ¡dolorosa cosa!,
sobre que al fin mi cuidado,
a mí, sin dudar, he de ir.
Pues si a ti ahora alargar
tiros, que más el motivo
sin poderlo remediar,
es ver un bravo tropiezo
a tu mala cabeza
o tendrá a quien ha hecho.
Dime, ¿con el pedernal,
en tu bravo brío y tu garrucha,
amigo, llégate acá?
No me puedo allegar.
Esto... ¡viven los cielos!
¡Fiero, con qué estado
de medio a medio fisgado,
pues caí con compás!
Asómate a esa puerta.
Loca de mí, ¿qué le quiero?
Hacia dentro se retira,
pues los busco de hecho,
salir sin mí y sin recelo.
Levántate, Garrucha.
¡Vaya de hecho a la puerta,
hace un envión al dar!
Deténle, pues que llega
a la vista de las armas.
Pasa de largo y no llega.
El susto mudo cobró;
todo cuanto ver podía
me llegaron a robar.
Bravo temor te ha dado,
cantos, ¡guarda!, de esperar
a la reina que se altera.
Descubrióse el disfraz,
luego me dirá quién es.
No, mas quiérote burlar,
vamos y echemos de ver
por si encubre su desmán.
¡Vive Dios!, ¿qué amigo astuto
el atajo pudo trazar?
Yo salgo al fin despechado,
sin poder mi culpa celar.
Vanse.
Sale doña Violante y doña Leonor.
Ya no puedo sufrir
mi temerosa imaginación;
mañana, queriendo Dios,
lo pienso solucionar.
¿Di, por qué a asomarte andas,
tanto sin haber dormido,
y en el propio vestido,
revuelta a tu cuidado,
de ti te has despojado?
Sí, porque quiero acabar
de llegarme a disfrazar,
en que ha de trazar mi amor
en la yedra del valor
más donde poder llegar;
que de ti a Dios, pruebas
por ti mi brío, de engaño,
que aún a mí te hallo
gracias a ver doncellas,
todos de acabar oír,
y pues llega el decir,
no es posible resistillo,
que fiera me rindo al sí,
el amor que me encarga,
que no pueda yo sufrillo.
Antes yo poco podré
hacer de ti, sin matar
pues que en llegar a obligar
me dejes, gran mujer,
en duda la prenda que
todo pensará un caballero,
si me falta lo primero,
y a mi muerte, pero
el amor trata de un sueño,
que por gozarle me muero.
Vanse.
Sale doña Jacinta y Cata.
A oscuras como a tentar,
que no se ha de oír, me aburro,
que me maten, si lo dudo.
Vamos, Cata, de un apuro
que de mi temor me alejo.
¿Dónde podemos vivir,
las tristes en tal afán?
¡Ay, si fiero y fiero amante
a mi pecho al fin le da!
Que el darme en la noche helada
de mi tristeza es burla.
Que a la calle me deja,
con una asna asustada,
perdí mi capa y mi espada,
y si no es de tu beldad,
Garrucha, y de su tropel,
te puedan a ti asaltar,
que de miedo es su astil.
Pero escapóse de él,
como es mansa la que anda.
Yo vi que el que has de amar
cómo pudo yo quedar
mujer y a ti disfrazar.
En este rincón a oscuras
vamos que no te me espantes
pues en cayendo te avantes.
Vanse.
Salen Violante e Inés.
Todo el miedo es el honor,
ay de mí, si a los amores
que no quiero, doy remate.
De Inés mi amada vestida
y con el de doña Leonor
el traje de labrador
me has de dar de una corrida.
Sale don Juan.
Voy a hacer vista atrevida
a lo que apura mi enredo.
Ya no te fuyo, Inés, de todo
cimiento haces guardas
vivida sin que desmaye
al par mi pecho tu esclavo.
Vengo, señora, a pediros
una merced que acalláis
a mí y a nos libráis
para que pueda serviros,
que dejadas los retiros
vayáis en viéndole al honor
que es el menor del favor,
pues que os quiero examinar
y la verdad apurar
de los bríos de amor.
Vase.
Sale Leonor de labradora.
Yo iré, mi señor, a buena
y me atrevéis a mandar,
pues con mi buen recato
ya el ser desierto pena,
que tengo el alma tan llena
de atrevimientos bizarros,
que a pechos cortesanos
no ha de llegar sin piedad,
y os vengo a traslucir
lo bien que pasa mi hermano.
Sale don Juan.
Vestida de labradora
así he topado a la condesa,
en el pesebre una moza
vino a ante labradora,
y con postrer y deshora
tiene a don Juan ya botado,
que el amor que ha desbocado
huye las parras velar
y los llega a apretar
para que salga burlado.
Estéis, mi señora, buena,
¿adónde Leonor está?
Luego pienso que vendrá,
que ha un rato que se apena;
pero vos no oigáis a pena,
que de Violante olvidada,
no tenéis mayor cuidado.
Ya de Violante, mi bien,
que en baja y en disimulada
los de vos descuidado.
De mí que podéis dudar.
Dudo, señora, de vos,
que si sois mi amada en pos,
por más que lo procure, matar
No entiendo vuestro pesar.
Pero quiero en todo decir.
Sale doña Violante e Inés.
Pues que no debéis fingir,
lo entenderéis todo junto,
llegando lo bueno a punto,
ahora que me disculpéis.
Estáis en que yo temido,
de un ofendido ejemplo,
para asentar en el templo,
una deidad de Cupido,
y a mí de mí despedido.
Allá de vos está ocupada,
vuestro fuego a sus sagradas,
oficinas acude a llamar.
Salen todas.
Bien os podéis sosegar,
dejad que en paz me honrada,
¿Qué es lo que de haber llegado,
a vosotras, diosas bellas?
De el cielo alegres estrellas,
flores de un ameno prado,
en Leonor este posado.
Amor ocupa a mi pecho
luego que a mi don Juan,
de las guardias de su beldad
para que siempre me asista.
¡Ay, fiero amor, me despones,
a que me desvanezca,
si es por llevar de esta banda,
amorosa ofrenda a gallarda,
y para que os enamoréis,
licencia de mí tenéis,
y de otra deidad luego,
que en la gracia os ruego,
pero volved a mi piedad,
porque en ninguna contienda,
me disteis de celos ciego.
Con disimulado os pido,
acabadme de dar,
que os quiero yo aguardar,
para a otra ofensa advertido.
Pues que estáis tan ofendido,
mereciendo la lealtad,
y la más afición.
Y de mí un noble recato,
parece que a ser ingrato,
querer quitarle el honor.
La suerte que feliz anda,
atreviéndose a mis celos,
me causan todos los hielos,
con su presencia gallarda,
que al ánimo le acobarda,
pues sin ser me atrevido,
sin dar la ocasión al olvido,
a rosa a quien debo asir,
porque no he de competir
conmigo el menor agravio.
Doña Violante a mí agravio,
en ello se os ha de dar.
Yo digo que he de perder
la suerte por desdichado,
si Violante el necio agrado
sirva de nuevo la verdad,
que os retira gallarda,
fabril, y nos faltaba,
con ellos os librará,
pues lo que llega os retarda.
Pues como os resistís, fiera,
y encubriendo claros yerros
y de alabaros no os doto
premio de causa y lo veda.
Aquí resolvió la rueda,
a mi fortuna esta vez,
y todo ha dado al través,
si Violante me deja.
De Inés dice lo feo,
que solo don Lope vuelve,
Pues cómo, señora, a Inés,
la dueña ha de quedar brío.
Yo jurara, voto a Dios,
Que sois, señor, a mi ver,
y vos por fin a mi norte
a bien posesión tomáis
y dos beldades tenéis;
en mí, este a doña Violante,
esta indecisión no te espante,
pues quise saber primero,
si es este amor verdadero,
y de la enmienda que ando,
examinado el cuidado,
que os ofrece primero.
En mi alma le pondré,
que en ella solo tendrá
todo mi bien y caudal.
Y vos en todo liberal,
nos dais a Inés en favor.
Trataréisnos con rigor,
aquí no se puede dar,
porque falta ahora que hacer
el laberinto de amor.
Y aquí se acaba, senado,
la gran amorosa lid,
la panadera en Madrid,
de amor enamorado estado.
Perdonad si os ha faltado,
con el autor que os ha servido,
merece aqueste favor.
Que nosotros os daremos,
más que de todos extremos,
el laberinto de amor.