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Texto digital de El laberinto de amor y panadera en Madrid

Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El laberinto de amor y panadera en Madrid. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-laberinto-de-amor-y-panadera-en-madrid.

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EL LABERINTO DE AMOR Y PANADERA EN MADRID

Jornada primera

Pag. 1

Personas

Don Juan Cantón, don Lope Garrucha, Violante, Leonor, Inés, primera jornada.

Salen doña Violante co- mo de paseo y doña Inés sin él.

Doña Violante.

Por cierto que sois hermosa,

y que todo os está bien,

no habiendo ninguna a quien

no la tengáis envidiosa.

Todo te viene pintado:

las cintas, sortijas remadas,

en la firmeza doradas,

la red de azabache, tocado,

lindas trenzas, bellos rizos,

tan compuestos y aseados,

que de muchas envidiados

pensará que son postizos;

que la que toda te mire,

que alabe bien se enamore,

y que gima, y que llore,

y yo a la postre me admiro

qué te pones en la cara.

Dímelo, por vida mía.

¿Qué es cerusa de Alejandría?

¿Engendras tal nieve para

que ha traído primavera

sobre cuantas vi mujer?

Que te había de querer

aunque el cielo me lloviera.

Doña Leonor.

Buena, Violante, me para

tu lisonja; mejor fuera

que a quien te mira y venera

no le alabaras la cara.

Gallardo, a que, entre los dos

en la compostura y trato,

adorno, galán, y ornato

es un milagro de Dios,

que si yo me enamorara

mejor de cara tan bella,

yo sé cómo gozar de ella

si te viera la tu cara.

Y pues estamos pagadas

e iguales en los adornos,

déme a otra este favor

o roce por las almendras,

que te he, por mi vida,

tan en precio y nota cara,

no pases, no, mejor allá,

me aguardarás divertida,

en todos ellos mirado

los matices y colores

que tú les das a las flores,

y al cielo estás imitado,

parece Febo turbado.

Pag. 2

Doña Violante.

No mudes color y celos,

que a los que llego a entender

o a mis recelos olvidada,

son celos que entre querellas

agravian tu bizarría,

que aora a mediodía

aunque veas estrellas

acaba, rabien tus celos;

pues estás bien mirado,

tendrás el gusto estragado.

Pues en la que está muda

te mira por los mismos filos,

la herida es mucho mejor,

que en la batalla de amor

se gana destos estilos.

Dad coto si los tienes,

que si fuerza llega a dallos,

harás mil gustos callos,

y verás que encuentras bienes.

Por Dios que es un enfado

de ver una mujer

aunque de otra quiere ver

se muestra celoso y airado

y juntas el fuego y agua.

Así van celo y amor

como a la fragua

el amor y los celos.

Solo por quereros tanto,

y llorar mi tormenta,

podrá ser que en mis ansias

dejéis alivio a mis penas.

Don Lope.

Ya sabes que de mis padres

es mi cargo y obediencia;

por solo ser rica tanto

acredito mi belleza.

Muchos galanes me sirven,

y aunque de muchos me honren

es mi condición amiga

para todos muy severa.

Doña Violante.

Considero mi enfado,

me quiere mi suerte bella,

que no haya ninguna a más

que hablan con dictada enmienda.

Es pues cierto porque miro

otras mujeres de prendas,

que no hay quien las oiga nada

como las mías tan tiernas,

y assí no hay de quien

solamente por querer

quiero llevar prenda allí.

Quien pues con mis mañas quiera

salir pretendo de casa

entre redes de piedras,

porque los que enamoran a

don Camilo que aquí está

y por las nieves a otra calle,

sin estar las dos puertas

ella viviendo de amor,

quiere forzar mi cautela.

Que adormida ella pesada,

y él duerme por una de ellas,

y si aquesto no pudiere,

mesma llave aquí atenta

desmintiendo a todas horas

los amores sospechas

con avisos de verdades.

Quien más dudoso me mira

que dirías no te admiras,

si tienes experiencias

pues esto al fin ha de ser

que vengo a ver lo resuelto.

Doña Leonor.

Por cierto, Violante, conmigo

andáis en vana quimera,

que no es muy de veras

al aliviar los intentos

para mi mal prevenida,

como con quien te angustias,

que bien conoce de veras

de mi amistad y nobleza.

Doña Violante.

Pues más has de creer por mí,

porque no estés muy lejos

que no me puedas culpar.

Dades de tu mismo penar,

con decir dos informes

que de una misma librea

los podemos engañar,

abriendo claro misterio

con todo esto te digo.

Mi suerte será muy buena,

si llegas a ver mi mañana

en este disfraz atenta.

Vase.

Doña Leonor.

¡Válgame Dios, qué disparates

a aquesta razón desnuda!

¡Qué de enredos y mentiras!

¡Qué de juegos, qué de veras!

Vase.

Salen don Juan Cantón y don Lope Garrucha embozados.

Don Juan.

Por cierto, Violante hermosa

es más en todo Madrid

mujer de rostro tan bello,

que yo en mi vida la vi.

Don Lope.

Esto es verdad aquí,

es tan generoso retrato

que viene a ser por mentir

desde los pies al copete

entre ébano y marfil.

Toda en talle tan gentil,

que pudiera ser de jazmín,

su vello negro y sutil

vida que le da un abril.

Atenciones logra en mil,

almas cuelga de un cabello,

abrazos da a este serafín,

alas son deste serafín;

que pues no la habemos

vuelto más deste embozo,

vuelva a mirar esta vez

acoronada su belleza,

por deslucir el abril.

Frente espaciosa y serena

que pudiera bien derretir

la nieve helada, así pues,

y a la plata sin bruñir.

Que en dos arcos imitada

da pauta bien a servir,

como a ti pueda mentir.

Debajo dispuestos dos

si viéndoles miras vos,

sirviéndoles de ministros

para llorar y reír

cada uno de los ojos.

Al sol los iguala en fin,

de un sol o aqueste fin;

entre ambos dos párpados,

donde los digo a mil

a los luceros desmayados.

Todos quieren competir

con que formados los rayos

en su ser enriquecidos

de esculpidas líneas y más

dedica allí al linaje humano.

Presumí de destruir

deaquestos cielos azules

eclipses y ausencias mil,

y apartarlos pretendí,

bebiendo los resplandores,

sin poderlo prevenir,

y como al fuego llego,

no lo pudiendo sufrir.

Entre ambas luminarias

se levanta a descubrir

de carmín unos dibujos;

pudo perfilar la nariz

perfección de belleza,

que llega casi a vivir.

Pag. 3

Doña Violante.

porque sus manos bellas

facción hermosa y gentil,

no habiendo cosa ninguna

que falta tenga allí.

Es la puerta de su cielo

cinta rosa de rubí,

caja de perlas menudas,

concha de todo carmín.

Derríbala de su monte,

no mejores ni cerrada

prisión da la vida al muerto

con solo decir vivir.

Y espléndidos balcones

del sentido de oír,

no ha podido misterios más

en tan nuevo abril

nieve irá al blanco cuello,

blancos y sueltos paños,

donde quedándome el blanco

sin él no podré vivir.

De todo modo su talle

te basta solo decir,

que es una entera primavera

siempre florido jardín.

Entre sus verdes troncos,

de palmas podrá advertir,

que lleva sola la palma

de más digno paladín.

El talle, el brío y la gala,

abajará mi cerviz,

de suerte que ya no puedo

más que verla y sentir.

Ya me ha vencido Lope,

moriré como infeliz,

o procurar muriendo

esta firmeza rendir.

Don Lope.

Has discurrido, don Juan,

todo lo que puede decir

uno que de veras se enamora;

nada que pueda añadir.

Verdad que linda es Violante

graciosa y puedo decir,

que entre todas las del mundo

puede ella sola lucir.

Además que le acompaña

tal rigor que inspira,

pudiera una grave falta

y aun muchas faltas cubrir.

Si como fino amante

no pretendo ya asistir,

y te animas irle a adorar

podrás con tiempo abatir

que la mujer es roca,

se vence de insistir.

Y una vez una o otra

echará mano de ti;

esto puede i un noble trato

intentémoslo assí.

Mira por ai a las nubes

y luego al cielo reír.

Vanse los dos.

Don Juan.

Como vase mirando

no vai alguna enpanada,

de perdiz u de panada

guardada en algún rincón,

mui sobrado de ración

para este día aciago.

Que vive Dios que no algo,

posible es que mi estómago

siquiera caiga un buitrago,

que hombre amante viera,

sin repararme en nada

más con una empanada.

Garrucha.

Vino seco y puro,

mandas de azúcares

mas habla de amor y celos,

media docenas dellos,

menudo de carneros,

pon agua al señor Garrucha.

Para qué señor Garrucha,

pensará el señor Garrucha,

que sumido lo scuro hiera,

pues tragos mas quisiera,

darle guitarra al que me escucha.

Qué estómago para lucha

entre la lengua y el labio,

es claro mi agravio,

esto mide el agravio,

es tamaño el agravio.

Que una taimada inocencia,

que tenga mal provecho,

pues solo en mirarlo rabio;

y es obra de mi señor,

como le ve enamorado

así decía un rudo,

al oído decir un mudo,

gustar que mis cuidados

pedirlas a un amor,

prodigios son de amor,

pídelos a su amor.

Qué tremenda y grande,

qué inmensa multitud de

que un mozo amor creciendo

cierta sombra y color de

oraba por mi bobera,

por mucho me acobarde,

trae tu pancho floxo

por pelear con amor.

O descúbrele el auto

Pag. 4

Don Juan.

pues que de ella no fío,

y en el aposento alto

con un cuchillo que he hallado

que está do el curro que he echado

cual rico y hermoso halcón.

García.

Vive Dios que está armada

la picaza en su corona

que a cualquiera persona

pudiera asustar su espada.

Y como pobre, de nada

te procuras afligir,

que lo que importa es vivir,

bueno o amigo a mí qué se me da de ello.

Que aquel que deje que rabie

mucho tiene de sufrir.

Vanse.

Sale doña Violante por una puerta con una barquilla, y don Juan por la otra.

Doña Violante.

Arre digo, que te estriego,

borrico desatentado,

mira bien por dónde vas,

que me has rozado el sayón,

y oxte que cruza la boca,

pues al pasar del olivo

como no llevaba estribo

yéndome bien a sentar

por querer golosear

de un árbol adonde me privo

valió Dios caí de pie,

porque si diera en la tierra

la pierna y su encaje cierra

todo se hiciera al revés.

Don Juan.

Arre acá el ronzal, pues.

¡Oh qué hermosa labradora!

Parece que esta aurora

pan ha venido a vender.

Yo quiero llegar a ver

si me dirá bien señora,

que es pan, rosquillas y nieve,

todo aquesto pido yo,

pan que he de comer,

y partir en pro la nieve.

Mas ¿cómo acometeré

a un muro, Violante, animoso,

noble, rica y virtuosa?

No pueden sus cimientos,

y en mí mal lo verás

si llego a ofender tal cosa.

Doña Violante.

A don Juan, a don Juan han nombrado,

que un adarme de renombre

porque a mi amor te asombre

que un poco de poquedad o

hombre cuerdo y con cuidado

díjome, le pareció

tanto que yo fío

que ha de gustar y placer

que pan se ponga a vender

que mujer en cada día

goce tanto sabor

que un reparar en nada

bien contenta y mal pagada

me salieron los colores

y para que mis rigores

quitasen de él el temor

te destierro.

Don Juan.

A doña Violante parecida,

como la he visto en mi vida.

Doña Violante.

Mira bien si la parezco,

que en su cielo enmudezco,

o la vista está perdida,

la criatura que desiguala,

la de los cabellos negros,

la de las galas y donaire.

Doña Violante.

por parecer resplandeciente,

anhelando atenta se mire

un talle de Venus hecho,

las suyas para vestirse,

las mías para el respeto.

Don Juan.

Así las flores humildes,

reconociendo su imperio,

de vergüenza y de temor

abajan todas los cuellos.

Doña Violante.

Así el arroyo risueño,

sin perder plata y siendo

de un romero le sirve

al de cristal y asiento.

Don Juan.

Así las garzas más altas,

remando de viento en viento,

cortando alegres el aura,

os festejéis los cielos.

Doña Violante.

Así miréis empleada

en un tan alto sujeto,

y entre sus manos y brazos

logréis sin temor su vuelo.

Don Juan.

Que me digáis como dudo,

estos dos soles venciendo,

pueden turbados del sol

si sois ciego, o si sois vivo,

si veo a doña Violante,

como la miro en vos,

con que vos sois el medio.

Doña Violante.

Ya que vos no lo desmienta,

de que sois un retrato,

y sin poder ser más cierto,

porque no quiere retrato

al original dar vida,

noble caballero a Dios.

A parte.

Don Juan.

Que yo no he dicho que me rindo,

que más que pierdo mi honor

para no temblar de miedo.

Fingiréme receloso

a las veces descubriendo

alguna dote que encierra,

y ahora que me ofrezco

a un bostezo parecido

en la blanda respuesta

que ofende a mi memoria

que si llego a arriesgar

porque este altivo el mozo

del noble respeto

que no merezca favor,

no pondré en el deseo

mi otra poco Violante,

ni solo en el pensamiento

que vos lo parecéis,

y a la labradora ofrezco

Doña Violante.

con mucho mirar.

Don Juan.

Poco importa.

Doña Violante.

Pues ¿por qué?

Don Juan.

Porque si llego

a llegaros, digo, a adorar

a mi engaño, o al retrato vuestro

que es la muerte.

Doña Violante.

Ya es infinito

que metéis bulla.

Don Juan.

No lo mido,

pues porque si lo entendéis

Doña Violante.

tengo mal entendimiento,

nunca entiendo favores

Don Juan.

ni lisonjas ni merecimientos.

Por Dios, mi poco rocío,

que si llega a desatar

el velo que por jactancia

cubrió a un rostro sereno,

pues que pretendéis decillo,

responderé en mi cuello

si se puede, o si sabe.

Pag. 5

Don Juan.

Que a mí no se me da un miedro

ni en el cielo de los azores

Doña Violante.

he de dejar de muchosa inpresa

pues queda a Dios ahora.

Vanse.

Don Juan.

Pintor que un pintor una deidad imagen,

que el rostro es al vivo y en encantado,

que del original sin dos se han dado

un mucho de engaño bueno a la llama,

pues de mi rocío a en la ventana,

que otro pintor por a ella posado,

viendo que a un fénix el cuadro colgado,

una mosca a mí dio que la prozana.

Llegó el primero y mi gallarda que se hallan,

intentó que el lienzo de espantalla,

pintado que o que un rostro bella,

y como tajandita a pinba allá,

y un rédito y o mor allí atropella,

huyo y que de dos de atrocalla,

el amor imprezeatalla,

pues del original enamorado,

no es bien que conserve a lo atentado.

Vanse.

Sale doña Juana y don Juan.

Doña Juana.

Dice muy a un rocío

Don Juan.

que ahora maiora y muy dadora,

bravamente la he mirado

a questa burla trazo

el que mi desdén ignora,

y consintiendo yo que me a yme,

pues a la vida que o no yo

sin mirarme lo que oiga

me he visto a tu voz

que dice que mi rezi que en mi de

Juan.

Odia a amo bebernos

di de a d a y con

que parece que mi riendo a

importa.

Don Juan.

Rato a pintor un deidad y traza,

que el rostro es tan al vivo y encarnado,

que del original si en dos es dado,

a muchos engaña y lo va a la llama,

pues que de marco y a z a en la ventana,

que otro pintor por a ella posado,

viendo que a un fénix el cuadro de y colgado,

una mosca a mí dio que lo prozana.

Llegó el primero que mi gallarda de allá,

intentó con el lienzo de espantalla,

pintado con aquel me un rostro bella,

y como la fundita a pinba allá,

su rédito y o mor allí atropella,

huyó y o los dos atrocalla,

el amor imprezeatalla,

pues del original enamorado,

que men viene que conserve a lo atentado.

Vanse.

Don Juan.

Que a mí no me en platica

sin mirarme que a la botica

que me de a d a d a s vende,

y que mi amor que se encalle

dixe que en pedro desnuda ta

la acción la parece mala,

y mucho paur yntalle,

que si en amor yo no lo miendo

pues ella entendió que se

con lo mismo que me dice,

y por ello está muriendo.

que a mí viene criatura

dixe que no me conviene

con el perche que se fiene

madre mita mi figura

y al irme solo a un torre

los ojos por donde viene

que luego a dorminiese

que me vea y que va entre

y que me va revuelta allí

que el salir me lo impidiera

fingir alguna quimera

y bendecime por aquí

porque llevaba valbado

un quito pase los ojos

que el amoroso antojo

dejó al ciego burlado

esto todo lo atropella

viniendo a fuerza de brazos

librarme de estos lazos

y cobrar nada de uclla

contades estal y bangelio

quiero verlo rezado

es muy buena camisilla

que parece que se arrodilla

para una pieza estregado

el snero paso milo

el aguja que el dedal

este parece orinal

metido en este risillo

este un necesario er

que nadie vea estorbadus

en el basio neguardadas

smodico que porfía

perrecetigal macla

que en la vida ha de ser

si miro mucho a la llave

otros vios a la entrada.

Don Juan.

Que más en mí, de ahí viene

en la doña Violante.

Doña Violante.

Que un a mí y como te abie

a que te deje aturdida

trayéndome quanto vas

allí que no se conoza

que no pude nada entender

por la priesa de querer

decirnome allí escondida

pero bien me lo más

quanto pues labre cierto

que en aquel peludo de aliento

di que ante cumpli ellauello

y como ignorante ha sido

eniestrarte todos los

que me quisiera decir ahora.

Doña Violante.

Al retrato o el sonido

que aun no sé cómo te alabes

rocío membierto y a quearo

vestida de labradora

por eso sin reportar

procura por clas señas

a la manda de don Juan

la pondé a una borrica

y al palo enderezar

el bulto que ofrecido

al vivir los dos sin az

fuerte vitol de declamar

verdades llego a apurar

allí que estaba a la puerta

con aire y con gala

que dado vuelta nolo jo

llegue a roy n bidiaba

nobez que añado a ber sol

en ese carro oir yal

es darle unico aplaudirse

al dia que senaylin.

Pag. 6

a la bista en un encierro

que no se agite el caudal

que sin freno puede correr

que me falte la ocasion

sentir acá dentro del pecho

un arrepentimiento mortal

que encerrado, que por la bista

tan a todas oras necia

que un que de mi mienb bien se

llega a todos albedríos

tiene que bencer los míos

que he de decir, a de poder más

inex que galqiera que bien

Doña Violante.

es liqiere que bien, mi mal

Inés.

con migo la.

Doña Violante.

en estremo

Inés.

pues qué haces.

Doña Violante.

suspirar o

y andarme en mirar, que li brer

mal encierro de los uos

que ues, mi mirar, y a o

si la bados en que uan

Inés.

y de en posesión del alma

Doña Violante.

de a que este pecho me mata

Inés.

pues si el pecho está de

mirad que el otro caudal

diviértese por un

y a otro echar a pedazos

que al cebo con que reside

ablandará el pedernal

Doña Violante.

agradézcote el remedio

que uen i a a ingular

por que a u no t e r m i n a

Don Juan.

arrojando una piedra por el biento

vuelve coronada a su primera esfera

que no es en decenson vana fiera

estado lo que está, que en el violento

mucho alabo la que vuelta al centro

por ser en él la inclinación primera

y si es bien que a el pecado muera

sufrir y errar, que eallare

entrad don Juan con cautela

satisfacerme pretende

mirando al original

a Inés mirad a biolante

y no ponye ni u o d i s p o r t a r

como una mano que notia

y parece que de agun mar

valga me dios lo que puede

apoyar una verdad

Doña Violante.

como don Juan está aquí

os atrevisteis a entrar

sabiendo que en casa es mía

y así ignoráis lo demás

por más cortes os tenía

y bos inme li b e r a n

atro pelláis los límites

que toda amorosa y dad

saliós luego a la puerta

que os quiero a a a i c a s t i g a r

dice aparte.

así se p u d i e r a f i n g i r

este a m i r o s o a f a n

dice doña Juana.

a faltado a lo dicho y a lo que a u r t o

Don Juan.

vos biolante sois centro de mi bida

y el p u n t i d o de p a r t a m i a c c i o n e s

y f u e r a de m i b i e n y mi c u i d a d o

si bos me e c h a i s dulcissimo o m i c i d a

marte al c u c h a r e s e s t a s r a z o n e s

por mas que a y a b i b i d o e n a m o r a d o

y esta bien e m p l e a d o

m u e r a p r e c i p i t a d o d e e l c i e l o

pues q u i s e l e b a n t a r t a n a l t o el b u e l o

Doña Violante.

la piedra q u a n d o e s t a e n i n c m i s m o b u e l o

sin buscar en los aires l o n t e r a

ella m i r m a n con t i g o p e r s e b e r a

sin q u e r e r f a b r i c h a r t o r r e s d e b i e n t o

e l q i n g r a t o a l r e g a l o d o c i t o

q a s o l o d e t r a e u n a q u i m e r a

descansado g o z o s a e n l a e n t e r a

estado f u e r a sin tener s u c e n t o

si bos don Juan q u e i s i e r a de m i b i d a

y f u e r a el p u n t o y u de las acciones

no n b i v i a d e m i g u s t o b i o l e n t a d a

pues r i e n d o d e l o s b o s a q u i o m i c i d a

e s s i r r a z a p o n e r m e e n o c a s i o n e s

de p r o v e c h o p e r d e r p o r a r r o j a d o

y e s t a bien e m p l e a d o

m u e r a p r e c i p i t a d o y s i n c o n s u e l o

q u i e n b u s c a mi des o n r r a e n s u d e s b e l o

dice aparte.

mucho le dicho y m e p e s a

q p u e d a a b e r s e m a l a l

u n r r e p e n t i n o p e s a r

y el r i g o r de u n a a s p e r e z a

q u i e r e i r s e d o ñ a y de t i e n e l e

s o s e g a o s n o b a i s t a n p r e s t o

m a s b i e n q e p o d e i s s a l i r

por q q u i e r o d i s c u r r i r

y a q e s t o n t o d e l r e t r a t o

Pag. 7

Don Juan.

una labradora hermosa

de mi talle y de mi cuerpo

aquesta mañana vino

a vender pan como es uso

subidla por vida mía

que me holgaría si bizarra

porque duden los oídos

licencia de enamorarla

Hagan lo que yo os ruego

sin valer hacienda heredada

y si me desmereciere

Don Juan.

el todo el donaire iguala

que he visto en la labradora

dejad recosiego el alma

que subo para salirme

luego por olvido enojado

un retrato sois los dos

pero aunque el rostro os iguala

vos la aventajáis en ser

tonta y aquesto basta

y haberla mirado yo

primero es cosa muy llana

que siendo el primer trofeo

mi nobleza le bastaba

Doña Violante.

Luego no sois riguroso.

Don Juan.

No sé hacer rigores malos.

Doña Violante.

Que sirva y merezcan ellas.

Don Juan.

Sin ellas os adorara.

Doña Violante.

Pues qué pretendéis de mí.

Don Juan.

Sacrificaros el alma.

Doña Violante.

Advierto que no sois vos.

Vase.

Don Juan.

Sois una gloria cifrada.

Inés.

Cómo tan triste Cato

Cato.

De verme nunca pagado

Inés.

Dime por vida mía

Cato.

Una torta de avellana

Inés.

De qué te quejas ahora

Cato.

No se llevó la albarda

Inés.

Cómo aquestas pudo ser

Cato.

Porque se dejó la blanca

Inés.

Que te hubieras más vestido

Cato.

No he probado migaja tunada

Segunda Jornada. Sale Doña Leonor.

Inés.

Pues no duden que adelante

enviaran las cosas malas

Sale Don Lope.

Doña Leonor.

No he visto en toda mi vida

más brava resolución

pues disfrazada Violante

que quiere a puro valor, honor

causarme fiera envidia

pues no sé di mí me huyo

a quien es tanto mi amor

si sé que celos y pasión

siempre gozan de mis ojos

de mi libre pundonor

sin llegar a atropellar

el nudo del corazón

la libertad desgraciada

sirviendo su imperio

despidiendo sus desvelos

ni temer despidión.

Don Lope.

Siempre mis pasos traéis

dejad hablar os ruego

que de mí se esconden presto

en los ningunos imprestio

hace rebatado vivir

que siendo la emulación

de vuestro sol adorada

mérito para ser valor.

Don Lope de Figueroa.

si rendida os omito

pase a enfadoso letargo

y el pecho a la gran arosa

que hado galardón parecía

hoy vencí esa condición

que a mujer moza y hermosa

bien merece adoración

podrá ser que con el tiempo

ablandéis ese rigor

que el continuo movimiento

hace en el bronce impresión

Doña Leonor.

Yo, Don Lope, agradezco

a que se os deba ese favor

si bien en dar mi vida

di atrevimiento al honor

y aunque mal gusto tenéis

por agradecida os doy

licencia para servirme

con sola una condición

que celoso no me deis

que dice que es infusión

y si sale de quicio

temed un desparato

Sale Don Juan y Doña Violante.

Don Lope.

Yo os doy palabra, señora,

de tener tal sujeción

que llegue a ser enfadoso

con el disimulo aventajoso

Suponga vuestra merced que es Violante

que de esconderos en cuidado

siendo el veloso igual

un bien conmigo aquí delante

donde las luces bebiendo

os iba a ser templador

de mi rigor la borrasca

en aqueste corazón

Don Juan.

Tened, hermosa villana

maldigo que no lo sois

que el ángel que está enmascarado

no privó de los sentidos

Tened, mirad que os ruego

quiero que hubiese relación

porque no os agravie lance

si en mí la agradeció

Tened os pido señora

suspendid ese rigor

pues sabéis que me he ofendido

si no es la presunción

Doña Violante.

Pues por eso me detengo

que también merezco yo

aunque Violante me ha enseñado

a no estimarme por error

Yo soy fiel que he amado

mas no negra desloídos

que en dar parte en mi desdén

mi merecer os mejor

Don Juan.

Di, Doña Violante.

Jornada segunda

Pag. 8

Don Juan.

que vos entrando a verme

el que en color de un vestido

que nos mirase asustar

la luz desconociendo

pregunto yo a quien

este valor que a de atrever

que me vendrías a ver

que si a la recién nacida

que non a la otra que en ella

pudiera destomarla

y el alma que una adora

siempre puede prevenir

hallada después tocado

si estuviese Doña Violante

viendo en las dos un cielo

este asoma aquí de ser

y allí de la fiereza del

pudiera ser que viéndose

quedara suspenso

viendo tanto en las dos

aquí y allí cuidado

y a vuestra merced respondo que si ve

ese valor en que os contemplo

por el rostro os sacará

pues claro está que en vos

y avivando en ansias

a Violante juzgara

que el alma que han adorado

aunque en luido halla

fuera imposible que no ama

Don Juan.

como amante

que de un tocado

admirado

de diamante

o quería

por inflama

allí sonoro

parecía

en que de daría

labradora

do bueno

ca do el freno

aquí Violante

disfrazado

más lindo

diamante

delante

y admirado

por adorado

siempre amante

y fiera

dama

labradora

luego revive

de su llama

bueno

el freno

Doña Violante.

Luego no pensáis quererme

Don Juan.

Si que no lo podéis dudar

Doña Violante.

Yo que pienso dilatar

la ocasión de perderme

por que no pretendo verme

en ocasión de matarlos

ni de causaros desvelos

y así no he de volver más

Don Juan.

Muy mal en aquesto harás

castigadme esos celos

Doña Violante.

Pues cómo pensáis quererme

si os quiero labradora

Don Juan.

Como os trata resplandor

se os podréis entretener

y el amor ha de encenderme

de ventura alegre en mí

que aunque mi vida le di

a mí me parece

y en aquesto no os preciéis

fingiendo me amáis a mí

Doña Violante.

Pues cómo he de olvidar

la de tan justos miedos

entre amorosa y enredos

aligena de sus...

pues de mí os habéis de apartar

y si no es de ruego

y no olvidéis al ciego

y a Dios te pide

porque te ruego de pie

Don Juan.

Traigo al devoto ruego

no olvidaré a Violante

que es posible que lo haga

el que se mueve a la llaga

en mirados al instante

que si en veros soy amante

y allí me maltratáis

riguroso me retratáis

no os quiero rogar por ti

sino por ser de mí

que la vida me dilatáis

de suerte que os adoro

y por copia de Violante

que si os sirve mi constante

fe en lágrimas que lloro

de un soberano tesoro

que provoca al amor ingrato

de su retrato a un trato

y parecéis original

de su valor sin igual

por la copia del retrato

Doña Violante.

Poco o nada me merecéis

pues fiais de Doña Violante

que el más lucido diamante

sin labrar no parece

y aunque se oscurece

en la piedra del honor

saca de ella el resplandor

así en viéndome lucida

en otro traje vestida

me amaréis, mi amor

por que en vuestro extremo

no deis de mí desformes

muy posible que deis formes

si en mí no os desformemos

y en un capricho y extremos

ella rica y yo tan pobre

podrá ser que me sobre

la mi desgracia, el brío

que en todo el desafío

gana el oro y pierde el cobre

Don Lope.

Pardiez que la labradora

es allá rayo de razones

y que tiene suspensones

a quien ya de señora

y a quien deseaba ahora

Pag. 9

Don Juan.

si él tuviera de brocado

vieras el mundo trocado

a su gracia y bizarría

que dadas luces al día

y este mays salga nublado

Doña Violante.

perdonad señora mía

que no sé nada de precio

de vuestra siempre meced

y este parecer erré

que en amorosa porfía

este caballero hadado

ha de tenerme en cuidado

y yo os prometo que le huyo

aunque despacio le escucho

con mi y otra gozo un cuidado

aquesta labradora me quiere

el más rico y principal

aunque no le quiero mal

hago que se desespere

pues que si este no diere

qué de mí lo ha de ser

ha de venir a entender

que le estimo por rico

y pues a él gusto le aplico

a quien pobre me quisiere

lo rico y lo lisonjero

en el alma yo trazo

gobernar sin pasión

y con de reparos altos

y aunque la nobleza acá

es el ilustre y resplandor

del heredado valor

algunas veces se miente

hallándole un pobre flete

muchas veces más honor

Doña Leonor.

a labradora amiga

tanto gozáis más honor

que aqueste un amor disfraza

que a cada uno obliga

Doña Leonor.

y lo de atrás como os lisonjeo

a todo bi siendo lisonjeada

que lo desnudo entienda

y el que me honra y lisonjea

pues siempre la honra mide

con la calidad y hacienda

cómo os llamáis por mi vida

que me digáis y el lugar

que por vos pide llegar

y vuestra patria conocida

de dónde sois por vida

así el cielo os dé marido

tan bueno y bien nacido

galán discreto y cortés

y todo y un deves

que do os habéis merecido

Doña Violante.

yo me llamo Belisarda

y soy de un pueblo pequeño

dos leguas y poco más

entre Madrid y Toledo

por nombre tiene Ormaza

y que no tengo por cierto

porque allí no se me incuba

a que ser noble Lisardo

murió mi padre norio

con un este exceso y en pos

porque si en mala pobreza

es mal que con mí vemos

mi madre por muerta ha

antes de aqueste y a mí

con todo mi tan envedas

cuidando su tiempo los cielos

sola en mi casa quedé

los padres y sin habernos

por la mala historia

casi un año ha en empacho

fuerte muerte anillo

un pobre pariente a quien yo

el que lo gobernaba

sacando de mí sus preseas

que yo gozaba en su verdad un hato

y a mi pañada en el prado

y guiando una manada

de ovejas al arroyo

bajé la frente al raudal

a las aguas disminuyendo

y en él, todo por de nieve

armiños y a su da fuero

a un estruendo y laurel

sentada en una tarde al viento

cabellos y oros mío

de enlutado cabello

que yo como la soledad

y el sueño allí me cogieron

asurio suelto dormí

mucho rato y en poco tiempo

soñaba que yo tenía

a Adonis sobre mi cuello

y que el yermo enamorado

me decía mil requiebros

y que era una grata encina

que arrastraba por el suelo

en prima letra de enaguas

mil albores y pensamientos

allí son dos iguales

porque en la muerte gélida

puso el víctor su igualdad

en un mismo divertimiento

yo ofreciéndome mil veces

a mis pies puso luego

y un escudo sí mismo

donde nave el honor es y precio

que aunque humilde labradora

al fin al desmintiendo

a cosas linas o dan

entre la gente del sino

no sumiéndose de buscar

a un amor sin embelezo

que a mí por mí sola mire

y me atreve a mi merecer

de parte que a los sierros

que a mí lueos volvieron

goler a de aquestos mires

en sollos día que los vientos

y vos sonoras y mientos

Doña Leonor.

por mí que yo me verdezco

en plantas vuestra gala

en algún noble ingerto

pues que vos merecéis tanto

hacer un breve y prometo

que para vuestro cuidado

sin un interés suerbo

Doña Leonor de Mendoza

nombre es la villa me dieron

tened por vuestra esclava

pues intevie no indiento

Don Juan.

Don Lope qué me decís

no es hermosa labradora

no metéis en su...

si en ella bien advertís

que miráis que no es reír

Don Lope.

pardiez que es tan parecida

a Violante que en mi vida

vi vos más semejante

y así puede ser Violante

reduce la interenida

Don Juan.

no puede ser que está en casa

y a mi corazón cabello

Pag. 10

Don Lope.

pues lleguemos a ella

Don Juan.

adiós, Leonor, a Dios

Don Lope.

yo bien me puedo engañar

pero en tinieblas quedara

que ella cuanto hubiera

ruin servicio si lo creyera

vista que ciego alabara

Don Diego.

esperad, vamos todos

que en saliendo yo a por ellos

por esa ciudad

os echara mil apodos

que no oydo de los godos

por mas que mireis en vos

mientra que no lo rompeis

pues en el de delante

mentireis trascordante

quando acaso me busqueis

Vanse todos, i queda Inés sin Leonor

Inés.

Con un bobo a quien la adora

necio, discreto y bizarro

como es mozo y desgarro

como finge la traición

y va por la reja agora

le echan burlas de afición

de que le pienso avisar

y me deja sin ruido

entre don Juan que ha querido

y no lo sé desengañar

Vuelve a entrar Violante

Doña Violante.

vamos a huirme aprisa

que aquí la risa de aver

que no hemos de caer

en trampa dos de risa

y a mi gusto fue divisa

o laberinto de amor

aunque me pese sufrir

que acreditando el engaño

voy para desengaño

lo que a mí me está mejor

Vanse, y queda Inés

Inés.

mucho está mi señora

en su amor detenida

mas si hubiese advertido

la cortina del aurora

que anoche en su deshora

sucedió, pudiera

si la llega entender

que una mujer disfrazada

está muy ocasionada

de que se llegue a perder

amores lisonjeros

todos común parecidos

trayendo siempre dormidos

a los que tienen por dueños

que en estos empeños

allan de andar tan ciegos

que no tienen otros fuegos

sacados de aquesta esfera

no tienen modo ni manera

por mas que vueltas anden

en un estraño vacante

otra vuelta le he de hazer

que me quiero entretener

aunque es muy poco burlón

y pues con su condición

reírme un rato pretendo

pues yo esta trampa he de

que de volverlos así

otra burla he ideado

aunque me muera riendo

Entre don Juan

Don Juan.

no quiso venir don Lope

como nada le importaba

y de a que esto me incitaba

vio en que disgusto te pones

ya tocas la piedra de toque

que pruebas de oro vengo

yo llego que me detengo

parece que este mui dado

mas si soy enamorado

como a quien me prevengo

enojose don Lope

y el esto apaciguar

tindre dicho al juzgar

no que mi amor es cristal

deslumbraros el diamante

es imposible la enmienda

pues sobre tener hazienda

sin descubrir la intención

ya que aquesta ocasión

sigo al amor por la senda

donde Inés lo ha revuelta

Inés.

Ahora vuelvo a decir

si vos las reis seguir

a Leonor buscando va

a mí de amor allá

que es mucha la flecha

a buscar la derecha

Don Juan.

si esto duele y así

tengo rotos los ojos

o me quieres dar enojos

si de ti acordadamente

y no es de sabio ignorante

como puede en mi instante

tener tan ruin sonido

la razón que me hablaste

para que dejes este empeño

que si lo pinto del sueño

que lo que en conde de honor

dirigen para el amor

entrar las a perdición

Vase don Juan

Inés.

lindamente lo ha trazado

pues que si la buscaste

en su amoroso embate

no dejarás muy cobarde

y pues ciertamente

a fuerza llega a creer

que tu mirar por mujer

no se puedo disfrazar

para llegarle a probar

muriendo al fin su mujer

Vase, y salen doña Leonor y doña Violante viendo de rebozo

Doña Leonor.

bizarramente se echó

el mentido embozo acomodó

no tengas ningún cuidado

aquí estoy que voy al pecho

que va por lo que diré esto

atreviéndose puntos

y si allí está el feo

tenirle aquí como tiene

fuera una ingratitud mayor

avito que al vivo volvió

Doña Violante.

no te espantes por vi las

de aquestas trasformaciones

que en algunas ocasiones

abierto mostraran atrevidas

debido a llas aridas

el ingenio os procurando

con igualdad gentileza

buscan el mejor estado

Pag. 11

ya su tira de veludo

dio en aquesta locura

porque si loco es amor

puede cantar la victoria

y rinde su vana gloria

como un ara mitigar

en el pecho del amor

se asustará bobabado

para que miren mudanzas

y si pasa el amor mío

al instante me verán

valientes y perturbadas

Entra don Juan

Don Juan.

sin vuestra licencia he entrado

perdonad por vida mía

porque examinar querría

dentro del alma una duda

que en aquesto se ha mirado

que un quisto se ha mirado

mas esta Violante aquí

Doña Violante.

denoteis mi deseo aquí

mas que me puede importar

que a deshora aveis venido acá

Don Juan.

sí, el mismo que perdí

un retrato se escondió

Doña Violante.

Ya toca a un retrato

que estais en mi pedir retrato

cuan villanamente privó

pero ya le he hallado yo

y aunque con gusto le sigo

siendo de todo testigo

supuesto que ya le he hallado

os dejaré sin cuidado

pues que le llevo conmigo

Doña Violante.

esperad don Juan y advertidme

don Juan, que aquel retrato

o diréis que sois ingrato

pidiendo os lo acordáis

en el alma le metí

Doña Violante.

tenéis el alma muy onda

miraos bien a la redonda

pues que en verdad le tenéis

si en el pecho le traéis

por mas que de mí le esconda

Leonor aparte.

Doña Leonor.

que verse claros defectos

que quiso el cielo que ayais

como todos os mofais

y a otras mujeres vais

ya a otra mujer amais

Don Juan.

si como de veras os meteis

Doña Violante.

no os volvais a espantar

porque si lo pudiera callar

Don Juan.

llegad aca a dar oido

hablareis un rato

que vos podrais desengañar

Doña Violante.

que Relicario es aqueste

mostradme este lindo thesoro

que aunque invisible ignoro

que debe de ser ilustre

Don Juan.

la señora está pintada

la pintura otra pasta

obra linda del amor

y averíguado en rigor

en este corto retrato

esta todo su recato

como dicho es que es mujer

Doña Violante.

pues para que me pidáis

si aun dicho ay mi Leonor

que a otro retrato mejor

con qué intento os enamoráis

engañados mostráis

que mujeres enfadadas

no estimarlas puedan

qué verdad creerme vos days

tiene ella otra y o tenéis

a quien ciego se los pidays

Don Juan.

por cierto mirad sin duda

me robais a mi deseo

pues quiero solo en su eo

una alma libre y desnuda

que como en mi no se muda

y os adoro en el retrato

tratadolo con recato

para que así entendáis

que no solo en él estáis

toda vuestra hacienda no trato

Doña Leonor.

si veis la labradora

es solo porque os parece

que por aquello merece

el estimación de señora

si el alma nuestra la adora

es por ser más atractivo

y mostrarse compasivo

del que traigo aquí pintado

pues jamás un corazón blando

a creado sujeto bivo

Doña Violante.

luego la labradora es

la que vuestro gusto apoya

Don Juan.

ella sola es la tramoya

de aqueste amor la joya

Doña Violante.

y Inés qué hace pues

Don Juan.

de qué Inés me dejáis pues

Doña Violante.

de quien con la lisonjeais

Don Juan.

yo no obro con ella ingrato

pues solo como de retrato

que vuestro le llego a adorar

Doña Violante.

a todas esto decís

y a todas nos engañáis

que luego a la que llegáis

con lo mismo que sentís

parece que os sonreís

pues advertid no le habléis

aunque a ella la encontréis

que si tu retrato adora

por humilde labradora

quiero que vos lo dejéis

no porque aquesto me importe

que en este mudo albedrío

no he tratado ay de cuidado

por eso le llama corte

porque sabe la vida corte

mas a cualquiera cosa que vi

solo que en mi vida le vi

mañana le ha menester

que si la habéis de querer

mejor es quererme a mí

Vase a echar a sus pies

Don Juan.

solo esto visto dudo

de obrar a solos y dos

aviendo testigo a Dios

mi bien de tal dulce ñudo

libertad señora el uno

que de su tristeza angustio

que vuestro rostro es suyo

y de un no lo confieso

diré al ver lo aunque me pese

que de vos espero un sí

que aunque a mí me está bien

por mi dueño y bien

en esto quiero agradaros

por mi vida el que asido

permitid en que deci

que aunque todo riesgo he medido

este favor que mucho

el alma que os adora

siempre le pienso guardar

que aunque lo llegue a lograr

nombre diré yo

Pag. 12

por falsa lengua atrevida

le pienso echar un ñudo

trayéndole convidado

porque este mas desnudo

que sin eso de su vida

alguna palabra oyó

tapándole la boca

porque no pretenda hablar

con la callada preguntar

que no lo inventado

Doña Leonor.

finalmente a vuestros pies

tan rendido me encontráis

que si la llegáis a mirar

no será por interés

sino porque como veis

siendo esto todo mío

de mi pensamiento guío

que ha de resistir en vano

pues me detuvo en mi mano

pródigo que lo i suyo

Don Juan.

esto por que y parece

que por ella nos hace

y si me hablare diré

lo que al alma le emudece

y si liberal ofrece

un amoroso cuidado

a este de traslado

como a vivo original

me pareció del real

averte en el adorado

Doña Leonor.

bueno está tened don Juan

si a Violante queréis

obedecerle tenéis

en todo como galán

y como la piedra imán

tiene virtud de atraer

así lo aveis de querer

sin que en error divirtáis

porque si no os estimáis

lo echareys todo a perder

amor no quiere partirse

ni aunque se esmalte entrever

él solo quiere reinar

sin atentar dividirse

y en llegando a repartirse

como tan pequeño es

niño, y ciego, como ves

o hace el efecto que nieve

que así en las manillas muere

recién nacido después

Don Juan.

ya que Violante vido

de su amor vuestro recato

será sin duda un ingrato

el que a lo que pide lio

esto es lo que juzgo yo

de vuestra parte ando vos

para que viviendo a Dios

en esta unión amorosa

no falte de en ella cosa

a quien una alma lucida

Y para principio ahora

dadle Violante un favor

que a lo aquesto de amor

siempre muestra una mejora

como el alba que llora

y perlas va repartiendo

de aquesta suerte le cuerdo

que las perlas y favores

acuden los colores

al día que va biniendo

nace el tiempo en maravia

y entre piras de canela

respira que no vuela

brotando de la gracia

que naturaleza sabia

formándole a empujones

hace que vuelva a su ser

acidente que nacía

que aun flor avreis ali

Doña Violante.

amor vendrá a renacer

aquesta rosa encarnada

mirad que a un luzero te

manjares que cielos me envíe

en mí se ha de complacer

al cielo en esto imitad

que si le abeis alterado

con un escuro nublado

advertid que todo cielo

que debajo de aquel velo

hallaréis fiel estrellado

Don Juan.

i sabe el sol aviendo a uiro

entre cristales de arreboles

forma de mil tornasoles

el arco de su lluvia

la garza y zafiro

el aire intrépido bate

temerosa del rebate

y al suelo baja los dos

mirad si lo entendéis vos

no hagáis algún disparate

que estado muy levantado

en el cielo del amor

aun del arte is fabor

ánimos mostraréis altivo

en toda sirve a ñudo

y al buelo sabéis corbar

que midiendo en el volar

ave rara parezida

volveréis al suelo abatido

sin poderlo remediar

la rosa de vuestra mano

que de aquesa primavera

amanecía esta vez mas quiera

llegado a ser soberano

alegreme este gusano

y en el alma la pondré

adonde ella reposará

siempre que buscadla intente

que otra parte no consiente

que la suya le dé

que fuera pues crueles

que junto pues que al sol

que vicia rosa del sol

padeceis girasol

de tal lumbre y faroles

dándole tornasoles

a la fértil primavera

que recibirá en su esfera

a todos abriles y mayos

vida bebiendo los rayos

mira el sol que reverbera

Doña Violante.

mucho prometéis don Juan

Don Juan.

mucho más pienso hacer

mucho os tengo de querer

Doña Violante.

gusto estas veras me dan

Don Juan.

podrá salir de este afán

llegando a ser atrevido

Doña Violante.

mucho el callar a obrado

Don Juan.

si re lo en resolver

Doña Violante.

pues solo en el callar

habréis comigo cumplido

vamos Leonor que intentar

celos un cuidado llevo

partirme he de nuebo

soplo amor y el polvo arde

mas un gemido cobarde

y a la suerte tengo echada

muero de enamorada

Pag. 13

Don Juan.

Yo fui por ser discreto,

que mucho le importa el secreto

a los que se dan sin nada.

Jornada tercera

Pag. 14

Tercera jornada.

Sale Cantón.

Catón.

Hame dicho mi señor

que no puedo cada instante

entrar en casa de Violante

para ser su precursor.

¡Válgame Dios, qué de humor

a tantos le traiga inquietos!

Por aquestos laberintos,

extraña cosa parece

que a los que más menesteres,

a esos los llame discretos.

Don Juan.

¿Cómo es posible, entendidos,

pues que son enamorados,

trayendo siempre turbados

con el amor los sentidos?

Los que fueran que, dormidos,

como aquel que se emborracha

para no mostrar su tacha,

se estuviera acostado,

durmiendo a sus cuidados

sin descubrir su hilacha.

Yo quise una vez querer,

y por seguir el amor

al vuelo de mi señor

lo vine todo a perder.

Tengan en buen hora placer

el que quiera ser amante;

obrad del cobarde galante,

que yo a mi gusto me entrego,

pues todo se pasa al trago

del estómago y en blanco.

Entra Inés.

Inés.

¿Qué es por acá, so gato?

Mil chismes ronda la puerta,

y pues la hallan siempre abierta,

¿qué nos quiere en conclusión?

Si es un moro la pasión,

declárese por su vida,

que aunque no quise en mi vida

lebrel en brecha parado,

y si me tuviere honrado,

hallará en amor salida.

A fe que me debe amor

como a un lobero,

lo que pagó si no pidió

aunque fuera de gran señor,

no propusiera esto así.

Sepa que cierta chusma

me dijo que le dijera

el modo para cobrar

lo que por disimular

le debo una burletera.

Venga, sacará su damasco

en un aposento encubierto,

bien compuesta y mal pagada,

que gran mohatra o bellaco

le dio cierto día chasco.

Dígamelo al buen Catón,

que por hablar sutil, mi don,

si lo que le di quisiere,

no se alborote ni altere,

porque no tendrá razón.

Sepa que un hechizo

todo aquesto le ha de cobrar,

Inés.

llegándolo a vomitar

lo de aquel perrillo postizo

que esta burla le hizo.

Muy burlado ha de quedar

en medio de aquí a la calle

cuando robado le hubiere,

y para que no se altere,

véngase esta noche y calle.

Catón.

Inés es moza gentil,

deja que bese tus plantas,

por hermosas y por santas,

como flores en abril.

Daréte yo de mil en mil

parabienes a los pies,

como estés tú a tu medida,

y no quieras repartir;

pues comenzó a recibir,

si lo hallo, tuyo es.

Inés.

De vergüenza lo callaba,

verdad es que tú lo sabes,

y pues que tienes las llaves,

abre este encanto y acaba.

Catón.

Aquesta noche en la aldaba

de mi puerta lo has de ver,

deja que llegue a anochecer,

y llégate luego acá.

Lo que perdí quiero haber.

Don Juan.

¿En qué lo pasáis, Juan?

Catón.

Muriendo por esas calles,

y no es mucho que le halles

una noche en un zaguán.

Inés.

Aun de día de mala gana.

Catón.

¿Qué importan si te amo yo,

que si vas con petidores,

que yo lloro de pasión

en la amorosa trena?

Mucho es para vos una ofensa.

Don Juan.

Dime pues, que considero

que me le puedes tener,

podrás ahora entender

algo desto, que hacer quiero

amigo verdadero.

Vase.

Inés.

Yo digo que solo ha de ser,

cielo te ha de parecer,

porque entendiéndolo más

sino él lo ha de dudar

cuando lo piensa tener.

Catón.

Ya tengo la suerte echada,

a mirar aquí al reves

y a ver en esta ocasión,

no has de haber, moza, tú nada.

Esta noche prevenida

te iré a ver, por mi vida,

que si da gracia a don Juan,

cuando aquel dinero robare,

ya fastidiado te llevaré,

lo vengo a topar aquí.

Sale Don Juan.

Don Juan.

¿Has visto, Catón, al alba,

en los balcones de oriente,

que por entristecer gente

riendo cuasi al alba,

y entre la rucia y la mella

la putecilla risueña

salta donde peina corona,

haciendo espejos al día,

con vislumbres que se cría,

ya que la vistes risueña?

Arriba vi do coronada,

¿qué, Inés lo que has tratado?

Pag. 15

Catón.

Yo pienso que haciendo alarde

de los extremos acá

a la labradora aza,

que con calor le abrasa

y todo al amor le bota

desde niño a ser gigante

que padece un semblante

ver la rosa este dio.

Don Juan.

Bien sé, que podría ser

que aqueste letrato pase

y aunque el pecho, me abrase

no lo pienso su poder

pero como puede ser

si es retrato de Violante

que llegando a estar delante

divertida en el retrato

me ha de dar amor barato

por dichoso y firme amante.

Sale Violante de labradora.

Doña Violante.

Pues para qué aquejar necedad

que todo el bebido día

tarde pienso que será

si entiendo que lo ha tardado

mas si este señor mi dueño

es que le da pena

después de vendido el pan,

a mí, en esta llana de hoy

ya si mi dicho lo ordena,

lléguese acá pues quiero

meterme una lición

de amores en tu ocasión

que a su amante ha escondido.

Sabed que no es baste mi ruego

porque bien sé su estado.

Mi amor está levantado,

que sabido del amor

que no está en un labrador

tal amor bien empleado.

Don Juan.

Juro a Dios de considerar

si de la burla me pago

que al fin me dará mal pago

cuando me quisiera pagar,

oh que vendré a tal lograr

entre amoroso, y despegos,

y así a onras que hoy tengo,

amores mal empleados

gimiendo en mis cuidados,

será visto a mis ruegos

como ahora os impedís,

como a mí no me miráis,

como de mí os apartáis,

como no me respondéis,

como el corazón no veis,

como sois tan inhumano,

como os preciáis de villano,

como os ruega una mujer,

como aquesto puede ser

caballero y cortesano.

Don Juan aparte.

Don Juan.

Mucho el cordel has apretado

mucho un mandato me obliga,

mucho aprieta, mucho obliga,

mucho siento, si he callado,

mucho admiro, recatado,

mucho pretendo sufrir,

mucho tengo que sentir,

mucho perdido es poco,

mucho porque quedo loco,

por si bien me departir.

Doña Violante.

Pened que aunque mudos estéis,

mudo os tengo de adorar,

mudo por nombre mudar,

el gusto aunque no me habléis,

fingís aquesto de mí,

mostrando tu bajo trato,

con revuelto recato,

me habéis de decir aquí

qué falta halláis en mí,

para mostraros ingrato.

Don Juan.

Di Violante, que mi cuidado,

un mal que no puedo hablar

ha llegado a apurar

la causa de mi cuidado

acaba, puesto que turbado.

Catón.

Señora, mi amo está

tan muerto, que no podrá

responder a tus enojos.

Mírale bien a los ojos,

que cualquiera lo dirá

con cientas palpitaciones

causadas de sus desvelos,

que enamorosos anhelos

viene a ser sin razones

que por sus imperfecciones

le permiten resollar,

ni le puedan sosegar

por ser un fiel cortesano,

no penséis que es inhumano

llegaos aquí a hablar.

Doña Violante.

Pues vais sabiendo la llaga

ingrato y en uschero así

os fuistes huyendo de aquí

tapando a la luz que traigo

cuya indiciosa es.

Don Juan.

Vos entendéis lisonjas,

pues por vida de Violante

que os tengo de hacer mi esclavo.

Catón.

¿Parécele, que de Dios,

y en todos los que dejás

barbas, bigotes, quejás

se las lleva un instante?

Vive Dios, que me ha parado

como si me merecía,

habla que es otra bobería,

¿él está rembelezado?

Dirá le que es burlado,

mira que en estos mudijos

mucho es crédito a baladijos.

Don Juan.

Ya que de humor me ciego yo,

no hay amigo para mí,

las cañas se vuelven lanzas.

Tibio lance los abe...

Catón.

De jurar, me por ingrato,

no ir por tanto recato.

Don Juan.

Y al fin nadie le alaba,

pues su condición no se sabe

de lengua hablador sin primor.

Catón.

Habla señor algo de honor,

que bien podéis, de mi voto,

hablar sin ser turbulento,

en mi juro, con un mido.

Don Juan.

Dios me ha llegado turbado,

perdonad señor si es que,

que hablando no os podéis.

Al fin vuestro ruego callado.

Doña Violante.

Mucho señor me has admirado,

de veros tan divertido,

porque habéis sentido

lo vehemente del amor.

Llegad que yo soy deudor.

Pag. 16

Doña Violante.

Yo curaré sin ruido,

dadme el pulso no os reáis,

pues os sirvo en esto ya,

que el pulso me habéis de dar,

aunque más os apartéis,

de mi amor que bien dudéis.

Don Juan.

Yo el pulso no puedo dallo,

aunque vos seréis honrallo,

porque es el paso muy mío.

Mirad cómo desvarío,

del accidente aun se halla.

Doña Violante.

Vos estáis enamorado,

y vengo a ser vuestra guía,

sois un necio y desmayado,

que hacéis tan recatado.

Dejadme vuestro cuidado,

Don Juan.

Con vos ya no hay juicio,

a cabo voy por oficio,

como lo diré yo

que mío lo ha menester,

que no diga que soy yo

y no ponéis entre los dos,

ahora perdonaréis

que sin error me perdí

que no hable, más por Dios

el gusto sabe lo, Dios,

y el hablar os reverencio

y porque a gusto no os niego

que de mi amor me he arrepentido,

viéndose tan retirado.

A cabo voy por oficio,

yo la miré, no me pudo,

viendo que está afligida,

yo, amor, yo, y divertido

que lo podía decir

Catón.

Y guindó a mi parecer

la lengua se desató

a mi mismo, si no yo,

sabiendo que está burlada

como amante retirada

como lo diré yo.

Don Juan.

Llegó, huyó, llorazó

a lo más se por los ojos,

mostrando dulces antojos,

por verse en esta ocasión

que se mudó el corazón.

Pasó, mudó, suspiró

a apartarle le llegó

a no poder yo porfiarlo

y la razón, en faltarlo,

fuerte sois, lo amado.

Al fin la idea, batallado,

está de allí dividido

los exteriores sentidos,

al alma esta profesando,

pero al fin de cuando en cuando,

viendo que todo es vano,

dijo amor, amor envío,

de eso faltar lo provisto

aunque esto presto en razón

prodigio, el ojo suyo

Doña Violante.

En esa dudosa causa,

pienso que esto me ha de dar,

allí podéis apartar

la ofensa del amor

a no llegar a la color

del amor, en esta armada,

por ser tan retirada.

Don Juan.

Dad la ala por vida mía,

aquesos encantos mían.

Doña Violante.

Quitad la ramera.

Don Juan.

Pues yo la tendré guardada.

Dejad señora la otra

que tiene color de cielo,

y entre amorosos desvelos

amar a un poderoso,

si la oís diré que amorosa

mira que es un arrobamiento.

Vase.

Doña Violante.

Pues me tenéis tan atento,

si una dama en un acierto,

si sois vos, favorecido,

goza la dote de nuevo.

Don Juan.

Qué es lo que he escuchado en ella,

notable resolución,

mate me en la ocasión,

por que todo lo atropella,

venga amor, la atropella,

pues no hay más que un dedo,

sin juicio, enamorado.

Vase.

Catón.

De esta parte ahora,

cantó la labradora

pudiendo un pobre crïado.

Sale Don Lope y Don Nuño.

Don Lope.

Buenas diréis patentes,

mirad cómo os avara,

pues apenas os encaran

enseñad mil agüeros,

mi alma, en un recuento, aviva.

Dejadme que de barato

os adore, por retrato,

fiero, rostro peregrino,

y a fe que el desatino,

me viera, que muero ingrato.

Don Nuño.

Al revés hube ocupado

por eso no puedo veros,

que en los amores primeros,

es bien a dos recatada,

el primer día de espada.

Dice que supo impedir

mi locura de servir,

que a mí me ha dado cuydado,

pues que encendiendo amor,

contigo podré decir,

yo me sé bien su medida,

no den en vano esta prisa,

que aun no viene haber efecto,

siendo vos vuestro encierro.

Ya la ocasión es perdida,

tropecé, pero ¿cómo tropezó?

víctima que le adoró.

Vase.

Sale Inés.

Don Lope.

Sin pensar del mal ahora,

a morirme un cortesano

está, ¿venís a remedio?

Dejad las armas a la boca,

ya no se recatan bien.

Por Dios, que terco y en qué,

fin viese en mí tanta loca,

que a mi amor es la roca,

y vos en un mar de celos,

dije a ella como deudos,

pretender el vuestro agravio,

cantó al fin la victoria,

después de tanto desvelo.

Inés.

Como está Inés tan escondida,

mucho Inés estáis guardando,

sino es por el lugar

ande labrando o urdiendo.

Pag. 17

Cata.

Parece que me he adormido,

en este extremo de mi vida,

mi bien, mi dulce homicida.

Inés.

Dolorosa te han dejado,

aún no te has consolado,

estás aquí divertida.

Cata.

Está un soga a la oreja

ya, pues dándote buen rato,

será logrado recato

si nos franquea el que se aleja.

Inés.

Y muy bien trata la aleja;

aquí se ha el ser honrado.

Cata.

Deja ver cómo, mi amado,

el estorbarle resuelto

aquí se ha dado consigo.

Inés.

Que me voy, que estoy turbado.

Cata.

Ya tengo la soga atada.

Inés.

Quítame la manta, tonto.

Sale Garrucha.

Cata.

Que me parece, presiento,

que no es de noche llegada

para tan formal mirada.

Que a cómo queda a tirar,

y los ha de ir a pasar,

no sacarán provecho.

A ti te doy por en pie

y a mí te podré sentar.

Pero, vaya, bien podré

resistir a la fatiga,

si no es que el mal me obliga

a que quede solo en un pie.

Ruido siento, ¿qué es de esto?

Gar.

Bravo disparate ando,

salido de un atrevido,

que aqueste estomago arde

en la cabeza ha sido

que yo caí dormido.

Caí en un embarazo.

Si lo tiraron de prestado

anoche, en la mañana,

después de bajado el brazo,

perdió, sí, lo impensado.

Pues un perro adormido

otra vuelta me ha dado.

¡Oh, bravo tropiezo!

Cata.

Parece que el ratón

de la cabeza ha caído.

Gar.

¡Ay de mí, de mi pecado!,

salto como el que es gañón,

ya me parece que en pie

no dudo, dudo, sin cuidado,

este hombre que ha entrado

fue en su logar a tropezar.

Que quiero yo enmendar

un solo palo a la fiera,

con que iré de una oreja,

solo el estruendo escucho.

Cata.

De este loco me desvío.

Inés.

No puede encomendarse

de mí, pues que olvidada

con pasión tan sin amar,

que a donde los mortales

no te ven, mi gran pesar

no miran la guarida.

Cata.

Antes llega a astillar

quien va de ella, por quien ha dado,

el ser este abuelo está.

Y a bolina, ¡dolorosa cosa!,

sobre que al fin mi cuidado,

a mí, sin dudar, he de ir.

Pues si a ti ahora alargar

tiros, que más el motivo

sin poderlo remediar,

es ver un bravo tropiezo

a tu mala cabeza

o tendrá a quien ha hecho.

Cata.

Dime, ¿con el pedernal,

en tu bravo brío y tu garrucha,

amigo, llégate acá?

Gar.

No me puedo allegar.

Cata.

Esto... ¡viven los cielos!

¡Fiero, con qué estado

de medio a medio fisgado,

pues caí con compás!

Asómate a esa puerta.

Inés.

Loca de mí, ¿qué le quiero?

Hacia dentro se retira,

pues los busco de hecho,

salir sin mí y sin recelo.

Levántate, Garrucha.

Gar.

¡Vaya de hecho a la puerta,

hace un envión al dar!

Cata.

Deténle, pues que llega

a la vista de las armas.

Gar.

Pasa de largo y no llega.

Cata.

El susto mudo cobró;

todo cuanto ver podía

me llegaron a robar.

Gar.

Bravo temor te ha dado,

cantos, ¡guarda!, de esperar

a la reina que se altera.

Cata.

Descubrióse el disfraz,

luego me dirá quién es.

Gar.

No, mas quiérote burlar,

vamos y echemos de ver

por si encubre su desmán.

Cata.

¡Vive Dios!, ¿qué amigo astuto

el atajo pudo trazar?

Yo salgo al fin despechado,

sin poder mi culpa celar.

Vanse.

Sale doña Violante y doña Leonor.

Inés.

Ya no puedo sufrir

mi temerosa imaginación;

mañana, queriendo Dios,

lo pienso solucionar.

Leo.

¿Di, por qué a asomarte andas,

tanto sin haber dormido,

y en el propio vestido,

revuelta a tu cuidado,

de ti te has despojado?

Vio.

Sí, porque quiero acabar

de llegarme a disfrazar,

en que ha de trazar mi amor

en la yedra del valor

más donde poder llegar;

que de ti a Dios, pruebas

por ti mi brío, de engaño,

que aún a mí te hallo

gracias a ver doncellas,

todos de acabar oír,

y pues llega el decir,

no es posible resistillo,

que fiera me rindo al sí,

el amor que me encarga,

que no pueda yo sufrillo.

Leo.

Antes yo poco podré

hacer de ti, sin matar

pues que en llegar a obligar

me dejes, gran mujer,

en duda la prenda que

todo pensará un caballero,

si me falta lo primero,

y a mi muerte, pero

el amor trata de un sueño,

que por gozarle me muero.

Pag. 18

Vanse.

Sale doña Jacinta y Cata.

Cata.

A oscuras como a tentar,

que no se ha de oír, me aburro,

que me maten, si lo dudo.

Jac.

Vamos, Cata, de un apuro

que de mi temor me alejo.

Cata.

¿Dónde podemos vivir,

las tristes en tal afán?

Jac.

¡Ay, si fiero y fiero amante

a mi pecho al fin le da!

Que el darme en la noche helada

de mi tristeza es burla.

Cata.

Que a la calle me deja,

con una asna asustada,

perdí mi capa y mi espada,

y si no es de tu beldad,

Garrucha, y de su tropel,

te puedan a ti asaltar,

que de miedo es su astil.

Jac.

Pero escapóse de él,

Cata.

como es mansa la que anda.

Jac.

Yo vi que el que has de amar

cómo pudo yo quedar

mujer y a ti disfrazar.

Cata.

En este rincón a oscuras

vamos que no te me espantes

pues en cayendo te avantes.

Vanse.

Salen Violante e Inés.

Jac.

Todo el miedo es el honor,

ay de mí, si a los amores

que no quiero, doy remate.

Vio.

De Inés mi amada vestida

y con el de doña Leonor

el traje de labrador

me has de dar de una corrida.

Sale don Juan.

Inés.

Voy a hacer vista atrevida

a lo que apura mi enredo.

Ya no te fuyo, Inés, de todo

cimiento haces guardas

vivida sin que desmaye

al par mi pecho tu esclavo.

Don Juan.

Vengo, señora, a pediros

una merced que acalláis

a mí y a nos libráis

para que pueda serviros,

que dejadas los retiros

vayáis en viéndole al honor

que es el menor del favor,

pues que os quiero examinar

y la verdad apurar

de los bríos de amor.

Vase.

Sale Leonor de labradora.

Vio.

Yo iré, mi señor, a buena

y me atrevéis a mandar,

pues con mi buen recato

ya el ser desierto pena,

que tengo el alma tan llena

de atrevimientos bizarros,

que a pechos cortesanos

no ha de llegar sin piedad,

y os vengo a traslucir

lo bien que pasa mi hermano.

Sale don Juan.

Leo.

Vestida de labradora

así he topado a la condesa,

en el pesebre una moza

vino a ante labradora,

y con postrer y deshora

tiene a don Juan ya botado,

que el amor que ha desbocado

huye las parras velar

y los llega a apretar

para que salga burlado.

Don Juan.

Estéis, mi señora, buena,

¿adónde Leonor está?

Leo.

Luego pienso que vendrá,

que ha un rato que se apena;

pero vos no oigáis a pena,

que de Violante olvidada,

no tenéis mayor cuidado.

Don Juan.

Ya de Violante, mi bien,

que en baja y en disimulada

los de vos descuidado.

Leo.

De mí que podéis dudar.

Don Juan.

Dudo, señora, de vos,

que si sois mi amada en pos,

por más que lo procure, matar

Leo.

No entiendo vuestro pesar.

Don Juan.

Pero quiero en todo decir.

Sale doña Violante e Inés.

Leo.

Pues que no debéis fingir,

lo entenderéis todo junto,

llegando lo bueno a punto,

ahora que me disculpéis.

Vio.

Estáis en que yo temido,

de un ofendido ejemplo,

para asentar en el templo,

una deidad de Cupido,

y a mí de mí despedido.

Leo.

Allá de vos está ocupada,

vuestro fuego a sus sagradas,

oficinas acude a llamar.

Salen todas.

Don Juan.

Bien os podéis sosegar,

dejad que en paz me honrada,

Don Lope.

¿Qué es lo que de haber llegado,

a vosotras, diosas bellas?

De el cielo alegres estrellas,

flores de un ameno prado,

en Leonor este posado.

Leo.

Amor ocupa a mi pecho

luego que a mi don Juan,

de las guardias de su beldad

para que siempre me asista.

Vio.

¡Ay, fiero amor, me despones,

a que me desvanezca,

si es por llevar de esta banda,

amorosa ofrenda a gallarda,

y para que os enamoréis,

licencia de mí tenéis,

y de otra deidad luego,

que en la gracia os ruego,

pero volved a mi piedad,

porque en ninguna contienda,

me disteis de celos ciego.

Con disimulado os pido,

acabadme de dar,

que os quiero yo aguardar,

para a otra ofensa advertido.

Don Juan.

Pues que estáis tan ofendido,

mereciendo la lealtad,

y la más afición.

Y de mí un noble recato,

parece que a ser ingrato,

querer quitarle el honor.

Vio.

La suerte que feliz anda,

atreviéndose a mis celos,

me causan todos los hielos,

con su presencia gallarda,

que al ánimo le acobarda,

pues sin ser me atrevido,

sin dar la ocasión al olvido,

a rosa a quien debo asir,

porque no he de competir

conmigo el menor agravio.

Leo.

Doña Violante a mí agravio,

en ello se os ha de dar.

Pag. 19

Don Juan.

Yo digo que he de perder

la suerte por desdichado,

si Violante el necio agrado

sirva de nuevo la verdad,

que os retira gallarda,

fabril, y nos faltaba,

con ellos os librará,

pues lo que llega os retarda.

Doña Vio.

Pues como os resistís, fiera,

y encubriendo claros yerros

y de alabaros no os doto

premio de causa y lo veda.

Don Juan.

Aquí resolvió la rueda,

a mi fortuna esta vez,

y todo ha dado al través,

si Violante me deja.

Doña Leo.

De Inés dice lo feo,

que solo don Lope vuelve,

Don Lope.

Pues cómo, señora, a Inés,

Doña Leo.

la dueña ha de quedar brío.

Don Lope.

Yo jurara, voto a Dios,

Doña Vio.

Que sois, señor, a mi ver,

y vos por fin a mi norte

a bien posesión tomáis

y dos beldades tenéis;

en mí, este a doña Violante,

esta indecisión no te espante,

pues quise saber primero,

Doña Vio.

si es este amor verdadero,

y de la enmienda que ando,

examinado el cuidado,

que os ofrece primero.

Don Lope.

En mi alma le pondré,

que en ella solo tendrá

todo mi bien y caudal.

Inés.

Y vos en todo liberal,

nos dais a Inés en favor.

Cata.

Trataréisnos con rigor,

aquí no se puede dar,

porque falta ahora que hacer

el laberinto de amor.

Y aquí se acaba, senado,

la gran amorosa lid,

la panadera en Madrid,

de amor enamorado estado.

Perdonad si os ha faltado,

con el autor que os ha servido,

merece aqueste favor.

Que nosotros os daremos,

más que de todos extremos,

el laberinto de amor.