San Simón
Apóstol y predicador cristiano; conduce la evangelización, realiza milagros, disputa con Zaroes y acaba muriendo como mártir.
Desconocido
요약 공개일: 2026년 6월 18일
경고
다음은 ChatGPT로 생성한 작품의 자동 요약으로, 아직 교정되지 않았습니다. (모델 5.4) 사용 가능한 텍스트를 바탕으로 작성되었으며 오류 및 누락이 있을 수 있습니다. 문제나 불일치를 발견하면 수정 사항을 반영할 수 있도록 연락해 주시면 감사하겠습니다.
추천 인용
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una Persia y una Babilonia paganas, Baradac y el sacerdote Zaroes se enfrentan a la llegada de san Simón y san Judas Tadeo, que desafían el culto de Marte y comienzan a predicar el Evangelio con prodigios públicos. La acción pasa de templos, puertos y palacios a jardines y prisiones cortesanas, donde la conversión del rey Miral se mezcla con celos amorosos, intrigas políticas y las artes engañosas de Zaroes contra los apóstoles. Tras varios milagros, exorcismos y pruebas de la falsedad idolátrica, Baradac resulta exculpado, pero Simón y Judas son martirizados y glorificados como testigos victoriosos de la fe cristiana.
La acción comienza en Persia, donde Baradac, nuevo capitán del reino y enviado desde Babilonia, llega al templo de Marte y Diana para encomendar a los dioses su campaña contra la India. Allí el sacerdote Zaroes, principal defensor del culto idolátrico, participa en los ritos y en los augurios del templo. En ese marco irrumpen san Simón y san Judas Tadeo, presentados como hermanos de nación hebrea y discípulos de Cristo, que declaran haber venido a predicar la verdadera fe y a corregir los errores del paganismo. Aunque Zaroes y Baradac quieren prenderlos o hacerlos callar, los apóstoles los desafían a poner a prueba el poder de sus dioses. Marte responde con amenazas contra la predicación cristiana, pero Simón y Judas fuerzan a los ídolos a hablar y a revelar, con tono oracular, que la guerra será larga y sangrienta. Poco después llega por mar un embajador relacionado con la India, cuya arribada se produce en medio de una tormenta que los santos atribuyen al furor de Marte; la salvación de la nave confirma a ojos de algunos la superioridad del Dios cristiano. Baradac, impresionado por estos sucesos, empieza a conceder espacio a la nueva doctrina, mientras Zaroes se dispone a resistirla y a llevar la oposición hasta Babilonia.
En Babilonia se desplaza el conflicto principal. El rey Miral recibe noticias sobre la expansión de la doctrina de Simón y se muestra inclinado a escucharla, mientras en la corte se entrecruzan tensiones amorosas y políticas entre Baradac, Diana, Aminta y el propio rey. En este ambiente, Simón comparece ante Miral y realiza la escena decisiva de la curación de Aminta, atribuyendo su mal a un espíritu infernal y expulsándolo públicamente. Tras este prodigio, predica largamente la historia de la creación, la caída del hombre, la promesa de redención y la verdad de Cristo, exponiendo también su condición apostólica y la de Judas. El rey queda fuertemente impresionado y parece dispuesto a admitir la nueva fe, mientras Zaroes intenta desacreditar a los santos mediante artes diabólicas y espectáculos engañosos. En una confrontación de prodigios, Tadeo aparece asociado a la luz verdadera y Zaroes trata de restaurar el culto de Apolo o de las antiguas deidades, pero la maniobra fracasa y Persia y Babilonia empiezan a inclinarse hacia el Evangelio. Paralelamente, los enredos sentimentales, los celos y las sospechas en el jardín y en los aposentos reales provocan la caída de Baradac: acusado por el rey en medio de una confusión nocturna, queda preso aunque el texto conservado no siempre permite precisar cada detalle de la intriga cortesana.
En la jornada final, Simón y Judas, ya convertidos en guías visibles de una comunidad cristiana naciente, regresan al primer plano cuando se narra el cerco o amenaza sobre Samir o una ciudad semejante, y se insiste en la pugna entre la predicación evangélica y las fuerzas de Marte alentadas por Zaroes. Se produce entonces una nueva competición milagrosa: Simón asciende o vence simbólicamente un muro con ayuda divina, mientras Zaroes queda desenmascarado por su dependencia del demonio. También se representan episodios de conversión y de exorcismo en torno a Flora y Morlazo, que aportan un registro cómico pero confirman el poder de la cruz y del nombre de Cristo. Entretanto, Baradac, aún preso, es finalmente declarado inocente de la muerte de Aminta gracias a una revelación prodigiosa, incluso mediante la voz de un niño o infante, recurso que sirve para descubrir el engaño de Zaroes y deshacer parte de la confusión cortesana. Sin embargo, el conflicto religioso no se resuelve pacíficamente: Simón y Judas son apresados y conducidos al suplicio por instigación del poder pagano. En el desenlace mueren como mártires, ofreciendo su espíritu a Cristo, y de inmediato su santidad queda ratificada por una apoteosis escénica en la que ascienden como luces del Evangelio, mientras Zaroes recibe castigo sobrenatural y los supervivientes reconocen el milagro y la verdad de la fe cristiana.
Apóstol y predicador cristiano; conduce la evangelización, realiza milagros, disputa con Zaroes y acaba muriendo como mártir.
Hermano y compañero de Simón en la predicación; participa en los prodigios, sostiene la doctrina cristiana y comparte el martirio final.
Sacerdote o ministro principal del culto pagano de Marte; actúa como antagonista, recurre a engaños y poderes demoníacos para impedir la expansión del cristianismo.
Capitán persa vinculado al poder de Babilonia; comienza como defensor del orden pagano, se ve afectado por los milagros de los santos y atraviesa una compleja peripecia política y amorosa.
Rey de Babilonia, o soberano de gran autoridad en la trama; escucha a Simón, vacila entre la antigua religión y la nueva fe, y sus decisiones condicionan el destino de Baradac y de los apóstoles.
Dama o infanta de la corte, ligada al ámbito regio y a los conflictos amorosos; interviene en los celos y confusiones que rodean a Baradac.
Figura cortesana cuya enfermedad y curación milagrosa por Simón tienen gran peso en la conversión del entorno palaciego; su situación desencadena nuevas confusiones posteriores.
Criado de tono cómico asociado a Simón y al círculo cristiano; participa en escenas burlescas y en un episodio de exorcismo o conversión de Flora.
Personaje femenino de función cómica y secundaria, relacionado con Morlazo y con un proceso de corrección o conversión que refuerza el contraste entre paganismo y cristianismo.
Espacio inicial de culto pagano donde Baradac consulta el éxito de su empresa, Zaroes ejerce su autoridad sacerdotal y Simón y Judas desafían por primera vez a los ídolos.
Centro político de la obra; allí se desarrollan la audiencia de los apóstoles, la curación de Aminta, las disputas doctrinales y las intrigas que afectan al rey Miral y a Baradac.
Lugar mencionado de forma relevante en la tercera jornada, asociado a conflictos militares y religiosos, a la resistencia contra la predicación y a la intervención de Simón y Judas.
Marco del arribo de la embajada y de la tormenta atribuida al enojo de Marte; sirve para mostrar el contraste entre la violencia idolátrica y la protección divina.
Espacio nocturno de encuentros amorosos, celos y equívocos, decisivos para la caída de Baradac y para la confusión entre los personajes de la corte.
Lugar de encierro donde se evidencia la crisis del capitán y donde se cruzan intentos de socorro, sospechas y decisiones del rey.
Espacio espectacular de la jornada final en el que se escenifica la confrontación milagrosa entre Simón y Zaroes ante la comunidad.
La obra presenta la predicación de Simón y Judas como una victoria progresiva sobre los cultos de Marte, Diana y otras falsas deidades, cuya impotencia queda públicamente demostrada.
Los prodigios, curaciones, tempestades dominadas, revelaciones y expulsiones de demonios son el principal medio dramático para autenticar la verdad de la fe cristiana.
El desenlace convierte a Simón y Judas en mártires, y su muerte no aparece como derrota, sino como culminación victoriosa de su misión apostólica.
Diversos personajes vacilan entre error y verdad, y la acción insiste en el paso del paganismo a la fe mediante enseñanza, prueba y arrepentimiento.
Las decisiones de reyes, capitanes y sacerdotes muestran cómo la religión afecta al gobierno, a la guerra y a la estabilidad de los reinos representados.
Las relaciones entre Baradac, Diana, Aminta y el rey introducen una trama cortesana de equívocos que se entrelaza con la acción religiosa y agrava el conflicto.
Zaroes y los espíritus infernales sostienen su poder mediante apariencias, oráculos falsos y trampas, mientras los apóstoles se identifican con la luz y la verdad.