La obra comienza con un matrimonio español, Leonardo y Aurora, que viaja desterrado y perseguido fuera de España. En un paraje despoblado, Aurora cae extenuada y Leonardo la cree muerta, por lo que se lamenta con desesperación e incluso piensa en quitarse la vida. Cuando intenta pedir ayuda a unos hombres que pasan, una disputa sobre la honra de su esposa desencadena una pelea; en medio de esa confusión, Aurora recobra el sentido y desmiente su muerte aparente. Poco después ambos encuentran al príncipe húngaro Arnaldo, a quien Leonardo cuenta su historia: nacidos en España, habían servido al rey de Irlanda, pero Leonardo hubo de marcharse al descubrir que el rey pretendía a Aurora y que además le había quitado años atrás a un hijo pequeño. El rey irlandés, mientras tanto, intenta apartar a su hija Sol del amor de Arnaldo por medio de una carta fingida y, además, mantiene oculto un experimento singular: ha criado desde niño, en una cueva sin luz, a un muchacho español llamado León para comprobar si el valor militar es inclinación natural de los españoles o efecto de la costumbre. Arnaldo, resentido por no haber logrado casarse con Sol, manda prender a Leonardo y apartar a Aurora; luego lleva a Aurora a Irlanda, con la intención de obtener con ella el favor del rey.
En la segunda parte, la separación de los personajes multiplica los enredos. Los criados de Sol abandonan a Arnaldo, vendado, en un paraje peligroso, mientras la propia Sol, movida por los celos, encierra en la cueva al hombre que cree traidor; sin embargo, el cautivo resulta ser el propio Arnaldo, y Sol deja libre sin saberlo al joven español León. Este, criado en oscuridad y apenas instruido por un maestro, empieza a conocer el mundo exterior y queda deslumbrado por Sol, a quien identifica con el sol verdadero por haber sido educado en la idea de la luz sin haberla visto nunca. Sol, intrigada por la conducta del muchacho, pone a prueba su inclinación mostrándole dinero, libros y una espada. León desprecia el dinero cuando entiende que sirve para comprar amistades interesadas, muestra curiosidad por el saber, pero se siente arrebatado sobre todo por la espada y la honra, y decide llamarse soldado; así confirma para Sol y para el rey la tendencia natural del joven hacia las armas y el valor. Paralelamente, Aurora ha conseguido escapar y, disfrazada de maestro de esgrima en una aldea irlandesa, se mantiene oculta mientras busca a su marido y a su hijo perdido. Leonardo, por su parte, también vuelve a Irlanda disfrazado y decidido a restaurar su honra y recuperar a los suyos.
La tercera jornada reúne a todos en vísperas de guerra entre Hungría e Irlanda. El rey de Irlanda observa con asombro que León se parece extraordinariamente al príncipe Arnaldo y continúa usándolo en su engaño, mientras Sol, que ya ha descubierto el artificio de su padre, mantiene a Arnaldo cerca de sí bajo secreto. León, cada vez más inclinado al honor y a la milicia, siente celos del húngaro y demuestra su superioridad al enfrentarse a un león escapado y después en acciones de guerra. Cuando las tropas húngaras avanzan, León sale en defensa de Sol y de Irlanda con una furia guerrera extraordinaria, conquista un castillo y siembra el espanto entre los enemigos. En el combate final se aclaran las identidades: Leonardo reclama al rey el hijo que le fue robado; el rey confiesa que León es ese hijo, criado en secreto para probar la “inclinación española”, y Aurora se da a conocer como esposa de Leonardo. Sol revela además que el supuesto español por quien se hacía pasar Arnaldo era en realidad el príncipe húngaro, y declara que ya es su esposo. Resuelto el experimento y reconocida la nobleza y bravura natural de León, el rey lo premia con una alta boda, Leonardo recupera a su familia y Arnaldo obtiene a Sol. La comedia concluye exaltando a España como tierra singular en valor y honra.