Costanza
Joven criada en el mesón del Sevillano, célebre por su hermosura, honestidad y firmeza; su origen noble oculto articula el desenlace y determina la resolución matrimonial.
Lope de Vega Carpio
요약 공개일: 2026년 6월 18일
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Toledo, dos caballeros burgaleses llegan al mesón del Sevillano movidos por el amor: don Diego pretende a doña Clara, hija del Corregidor, y don Tomás se enamora de Costanza, la famosa y recatada fregona, primero por su retrato y después en trato directo. Don Tomás se disfraza de mozo con el nombre de Tomás Pedro para entrar en el mesón, mientras don Pedro, hijo del Corregidor, corteja inútilmente a Costanza; entre cartas, celos, engaños y escenas nocturnas, la joven acaba aceptando el amor honesto de don Tomás. La acción se resuelve cuando en el mesón se descubre, por antiguas señales y testimonios, que Costanza es de sangre noble; así pueden celebrarse en el Toledo de la comedia los matrimonios de Costanza con don Tomás y de doña Clara con don Diego, quedando también encauzado el destino de don Pedro.
La obra comienza en Toledo con el reencuentro de dos caballeros burgaleses, don Diego y don Tomás de Avendaño, que se confiesan mutuamente la causa de su llegada a la ciudad. Don Diego se ha enamorado de doña Clara, hija del Corregidor, a quien vio en la iglesia mayor, y por ese motivo ha decidido alojarse cerca de su casa en el mesón del Sevillano, disfrazado para evitar sospechas. Don Tomás, por su parte, ha llegado movido por una pasión todavía más singular: se ha enamorado de Costanza, famosa por su hermosura y honestidad en el mismo mesón, después de haber visto en Burgos un retrato suyo que don Diego le había enviado. Ambos criados, Pepín y Antonio, intervienen con tono cómico y práctico, proponiendo ardides para facilitar los encuentros amorosos. Mientras tanto, la pieza presenta también a don Pedro, hijo del Corregidor, que persigue a Costanza con regalos, músicas y promesas, pero ella rechaza con firmeza ese amor desigual, declarando que no quiere dejarse engañar por quien, siendo de superior estado, no puede ofrecerle una unión honrosa. Al mismo tiempo se insinúa que doña Clara corresponde secretamente a don Diego, aunque todavía con cautela y recato.
Para acercarse a Costanza, don Tomás entra en el mesón bajo el nombre fingido de Tomás Pedro y con apariencia de mozo, haciéndose pasar además por hombre de juicio alterado. Esta simulación le permite quedarse en la casa y tratar a Costanza sin levantar sospechas inmediatas. La joven, aunque al principio lo toma por loco, advierte pronto su cortesía y singular ingenio, y empieza a mirarlo con curiosidad. En paralelo, don Pedro mantiene su asedio amoroso, ayudado por Antonio, pero sus intentos tropiezan con la resistencia de Costanza, que insiste en que solo podría amar a un igual. La intriga se complica cuando don Tomás logra hacer llegar a Costanza una carta en la que revela su verdadera identidad noble y le ofrece matrimonio; poco después, otra carta de don Pedro cae en manos de don Tomás, despertando en él violentos celos. Costanza acaba sabiendo también quién es realmente Tomás Pedro, y, aunque le reprocha su fingimiento, termina aceptando su amor al comprobar que su propósito es honesto. Desde entonces los dos se reconocen enamorados y se prometen fidelidad, mientras doña Clara y don Diego avanzan también en su relación con la esperanza de que la nobleza del galán sea conocida y aceptada por el Corregidor.
En la tercera jornada, los conflictos amorosos se precipitan. Don Diego y doña Clara planean regularizar su relación, pero la calle donde vive la joven se convierte en escenario de una serenata de don Pedro a Costanza y de un conato de duelo entre los pretendientes, evitado con dificultad. Poco después, el Corregidor, preocupado por la fama de su hijo y por la presencia de la célebre fregona, acude secretamente al mesón y escucha del huésped la verdadera historia de Costanza: veinte años atrás, una dama noble, embarazada y escondida bajo hábito de peregrina, dio a luz en aquella casa, dejó a la niña al cuidado del mesonero con señales precisas —una cadena dividida y un pergamino recortado— y desapareció. Al día siguiente llegan desde Burgos don Juan de Avendaño, padre de don Diego, y otro caballero, don Diego de Carriazo, que trae las señales complementarias y demuestra ser el padre de Costanza, fruto de una antigua relación violenta y deshonrosa con aquella dama. Reconocida así la nobleza de la joven, el Corregidor propone casarla con su hijo don Pedro, pero Costanza declara que ya ha dado la mano a Tomás Pedro, es decir, a don Tomás de Avendaño. Descubierta la identidad del disfrazado y aceptada la igualdad de estado entre ambos, se concierta su matrimonio; al mismo tiempo, don Diego obtiene la mano de doña Clara, y para que nadie quede sin acomodo se dispone también la unión de don Pedro con doña Juana, sobrina o parienta de los recién llegados según se deduce del desenlace. La comedia concluye con el reconocimiento de Costanza como dama ilustre, la resolución armónica de los enredos amorosos y la recompensa de los servidores fieles.
Joven criada en el mesón del Sevillano, célebre por su hermosura, honestidad y firmeza; su origen noble oculto articula el desenlace y determina la resolución matrimonial.
Caballero burgalés enamorado de Costanza a partir de su retrato; entra disfrazado en el mesón como Tomás Pedro para tratarla y acaba siendo reconocido como esposo legítimo.
Caballero amigo de don Tomás, también llegado desde Burgos; ama a doña Clara y participa en los enredos amorosos mientras ayuda indirectamente a su amigo.
Hija del Corregidor de Toledo; corresponde al amor de don Diego con prudencia y secreto, y su relación forma la segunda línea amorosa principal.
Hijo del Corregidor, apasionado pretendiente de Costanza; su porfía amorosa provoca tensiones, celos y escenas de confrontación, aunque finalmente queda apartado de esa unión.
Mesonero que ha criado a Costanza desde niña y guarda el secreto de su nacimiento; su relato y las señales conservadas permiten la anagnórisis final.
Padre de doña Clara y don Pedro; representa la autoridad pública y familiar, interviene para contener el escándalo y asiste al esclarecimiento del origen de Costanza.
Caballero que resulta ser el padre de Costanza; aporta las señales que prueban su filiación y restituye su identidad social al final de la obra.
Padre de don Tomás y de don Diego según el texto del desenlace, o al menos cabeza de la casa Avendaño en la acción final; su presencia contribuye a legitimar los matrimonios.
Criado de don Tomás, de función cómica y mediadora; colabora en los disfraces, observa los sucesos y acompaña a su amo en sus dudas amorosas.
Criado vinculado a don Pedro y a doña Clara según los pasajes conservados; actúa como intermediario en cartas y tretas, con papel importante en el enredo secundario.
Muchacha cercana a Costanza, confidente y auxiliar en los intercambios amorosos; facilita la comunicación entre los enamorados.
Espacio central de la acción, donde vive Costanza, se alojan los galanes disfrazados, se desarrollan los engaños y finalmente se descubre la identidad noble de la protagonista.
Marco urbano general de la comedia; su prestigio, sus calles y su sociabilidad cortesana dan contexto a los encuentros amorosos, los celos y la intervención del Corregidor.
Lugar asociado a doña Clara y don Pedro; desde sus ventanas y balcones se organizan citas, músicas y vigilancias, y allí se desplaza parte de la acción final.
Espacio de tránsito y observación donde se producen serenatas, conversaciones nocturnas, equívocos amorosos y el conato de duelo entre los caballeros.
Lugar donde don Diego ve por primera vez a doña Clara y queda enamorado; funciona como punto de arranque de una de las dos tramas amorosas.
Espacio recordado desde el que parten los caballeros y donde se origina el enamoramiento de don Tomás por medio del retrato; también vincula a las familias nobles implicadas.
La obra gira en torno al descubrimiento de que Costanza, tenida por fregona o criada de mesón, pertenece en realidad a un linaje noble, lo que transforma por completo su destino.
Los personajes debaten constantemente si el amor puede darse entre personas de distinto estado; Costanza rechaza las pretensiones que no garantizan igualdad y honra.
Don Tomás entra en el mesón con identidad fingida, y buena parte de la acción avanza gracias a simulaciones, cartas, nombres falsos y estrategias para burlar la vigilancia.
La conducta de Costanza se define por su recato y su resistencia a relaciones desiguales o sospechosas, mientras los demás reconocen en ella una virtud excepcional.
La anagnórisis final, basada en señales materiales y testimonios antiguos, restituye a Costanza su padre, su posición social y la posibilidad de un matrimonio legítimo.
La presencia de varios pretendientes, especialmente don Tomás y don Pedro respecto de Costanza, genera sospechas, dolor, enfrentamientos y decisiones precipitadas.
La comedia encamina los amores hacia un desenlace matrimonial que ordena los conflictos, repara la desigualdad aparente y restablece la armonía social.