San Ildefonso
Protagonista del auto, arzobispo y doctor que defiende la virginidad de María, presencia los milagros y recibe de la Virgen la casulla celestial como premio.
José de Valdivielso
요약 공개일: 2026년 6월 18일
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추천 인용
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Toledo visigótica evocada por la tradición del auto, san Ildefonso defiende la virginidad perpetua de María frente a unos herejes perseguidos por la devoción popular de la ciudad. Durante una gran celebración en la Santa Iglesia de Toledo, con presencia del rey y del clero, santa Leocadia se aparece milagrosamente para confirmar la verdad sostenida por el santo y honrar su libro. La resistencia final de Pelagio acaba en castigo sobrenatural, mientras san Ildefonso recibe de la propia Virgen, en el ámbito sagrado del Sagrario y los maitines, la casulla celestial que recompensa su fidelidad.
La acción se sitúa en Toledo y gira en torno a la defensa de la virginidad perpetua de María, verdad que san Ildefonso ha sostenido por escrito y con su autoridad doctrinal. Frente a esa posición aparecen unos herejes, identificados en el texto sobre todo como Pelagio y su compañero, que niegan o ponen en duda ese misterio y huyen del ambiente hostil de la ciudad, donde incluso los niños, organizados casi como milicia devota, salen por las calles proclamando la pureza de la Virgen y persiguiendo a los blasfemos. En medio de esa exaltación pública, san Ildefonso ofrece humildemente a María su libro en defensa de su honor y se dispone a participar en una gran celebración religiosa a la que acuden el rey, el arzobispo y el pueblo de Toledo. La ciudad queda así presentada como espacio de afirmación colectiva de la fe mariana y de veneración especial hacia su santo doctor.
Durante la solemne fiesta en la iglesia, ante el sepulcro de santa Leocadia, se produce un milagro decisivo. La santa aparece gloriosa, portando un velo y una palma, y declara que viene de parte de la Virgen para honrar a san Ildefonso por haber defendido su virginidad. Le anuncia la paz celestial, exalta su doctrina y confirma que María le debe agradecimiento por el servicio prestado a su honra. El rey, sobrecogido por el prodigio, toma con reverencia una parte del velo de la santa para conservar memoria del milagro, mientras la procesión y la celebración continúan con gran pompa. Este episodio conmueve profundamente a los herejes presentes o cercanos al suceso: Florindo reconoce interiormente la verdad del misterio mariano y declara su conversión, mientras Pelagio permanece obstinado y se resiste a aceptar el desengaño que el cielo le ofrece.
La obra avanza después hacia una segunda intervención sobrenatural. Pelagio, encerrado en su dureza, tiene una visión de la Justicia angélica que le amenaza y finalmente lo castiga por su pertinacia; el texto conservado sugiere con claridad su condena ejemplar, aunque algunos detalles escénicos no pueden precisarse de forma inequívoca. Paralelamente, se desarrollan escenas de ambiente popular con pobres, criados y figuras cómicas, que subrayan la caridad de san Ildefonso y la difusión del milagro entre todos los estamentos. En la parte final, durante los maitines en la iglesia del Sagrario, la Virgen misma desciende del cielo con una casulla y visita a san Ildefonso para vestirlo y premiarlo como campeón de su pureza; le habla con cercanía amorosa, lo llama defensor de su honor y le entrega esa prenda celestial como signo de elección. Tras recibirla, el santo alaba el favor recibido, abraza la imagen de la Virgen del Sagrario y queda confirmado como servidor predilecto de María, mientras Toledo aparece consagrada por el prodigio y por la memoria perpetua de esta gracia extraordinaria.
Protagonista del auto, arzobispo y doctor que defiende la virginidad de María, presencia los milagros y recibe de la Virgen la casulla celestial como premio.
Figura central de la devoción de la obra; su honor y pureza motivan toda la acción, y desciende finalmente para recompensar personalmente a san Ildefonso.
Hereje principal y antagonista más firme, obstinado en negar la virginidad mariana hasta recibir un castigo sobrenatural.
Santa toledana que sale milagrosamente de su sepulcro para confirmar la doctrina de san Ildefonso y anunciar el favor de la Virgen.
Compañero de Pelagio que, impresionado por el milagro de santa Leocadia, abandona su error y reconoce la verdad defendida por san Ildefonso.
Monarca que asiste a la solemnidad toledana, honra el milagro y conserva parte del velo de santa Leocadia como memoria del prodigio.
Criado o figura graciosa vinculada al entorno eclesiástico, importante en las escenas cómicas y en la difusión popular de lo ocurrido.
Guía de la milicia infantil que recorre las calles de Toledo proclamando la virginidad de María y persiguiendo verbalmente a los herejes.
Espacio principal de la acción sagrada, donde se celebran la procesión, la aparición de santa Leocadia y el reconocimiento público del milagro.
Lugar decisivo del prodigio central, porque desde allí se manifiesta la santa para autenticar la doctrina mariana defendida por san Ildefonso.
Ámbito final de intimidad sacra en el que la Virgen desciende con la casulla y premia directamente al santo.
Escenario del fervor colectivo de la ciudad, de la persecución simbólica de los herejes y de la proclamación pública de la virginidad de María.
Espacio secundario en el que los herejes disfrazados buscan refugio y donde se prepara su acercamiento al ámbito del milagro.
Espacio asociado a la visión de la Justicia angélica y al castigo del hereje obstinado, aunque el texto no permite precisarlo con total seguridad.
Es el núcleo doctrinal de la obra: toda la acción se organiza en torno a afirmar que María fue virgen antes, durante y después del parto.
San Ildefonso recibe reconocimiento sobrenatural por haber escrito y predicado en honor de la Virgen, culminado en la entrega de la casulla.
La obra opone la obstinación de Pelagio, castigada por la justicia divina, a la conversión de Florindo, que acepta la verdad tras el milagro.
La ciudad aparece como comunidad privilegiada por los prodigios, unida en la veneración a María, a san Ildefonso y a santa Leocadia.
Apariciones, visiones, voces celestiales y objetos sagrados hacen avanzar la trama y muestran que el cielo confirma la doctrina verdadera.
Las escenas con pobres, criados, viejas y niños presentan una religiosidad extendida a todo el cuerpo social y subrayan la misericordia del santo.