Alejandro
Príncipe o rey macedonio que comienza jurando odio al amor, invade las regiones caspias y termina vencido por la belleza de Menalipe, derogando su propia ley y restaurando la paz.
Marcelo Antonio de Ayala y Guzmán
요약 공개일: 2026년 6월 18일
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco legendario situado probablemente entre el Tanáis, el mar Caspio y los montes caucásicos, Alejandro y Philipo llegan a las Puertas Caspias, donde Menalipe gobierna a las Amazonas desde el culto a Marte y Mitilene rige a las Sármatas bajo el signo de Venus. Alejandro, enemigo declarado del amor, queda rendido al ver el retrato de Menalipe y rompe su propia ley, mientras Philipo, celoso y ambicioso, se rebela; entre combates, asedios, rescates nocturnos y confusiones en tiendas, castillos y jardines, las dos reinas y los dos hermanos entran en una red de pasiones enfrentadas. Tras cartas mal entendidas, tentativas de traición y una sublevación militar, se aclara el enredo: Alejandro perdona a Philipo, Menalipe se une a Alejandro, Mitilene a Philipo, y la obra concluye con la sustitución de la guerra por un pregón de paz dictado por Amor.
La obra sitúa su acción en un espacio fronterizo de los montes caucásicos y las Puertas Caspias, junto al ámbito del Tanáis y del mar Caspio, donde chocan dos leyes opuestas: la del desprecio amoroso, vinculada a Marte, y la del culto a Venus. Alejandro y su hermano Philipo, herederos del poder macedonio tras la muerte de Filipo, exponen desde el comienzo su radical desacuerdo: Alejandro, escarmentado por el ejemplo de Troya y por una lectura moral de la ruina causada por Elena, Paris y Venus, jura perseguir el amor y someter a castigo a quienes se rindan a mujeres; Philipo, por el contrario, confiesa que ya ha quedado preso de amor tras ver a las mujeres guerreras de aquellos montes. Allí gobiernan dos primas: Menalipe, reina de las Amazonas, defensora de Marte y del aborrecimiento de los hombres, y Mitilene, reina de las Sármatas, partidaria de Venus y del amor. La presión militar macedonia coincide con la llegada del pintor Ceusis, enviado de Darío para llevar un retrato de Menalipe; Alejandro, fiel a su ley, manda atarlo a un tronco y hacerlo morir ante la imagen de la dama retratada. Sin embargo, cuando ve el retrato, queda súbitamente vencido por la belleza de Menalipe, libera a Ceusis y empieza a sentir en sí mismo la contradicción entre su doctrina y la pasión que lo domina. Al mismo tiempo, en el curso de los combates y persecuciones, Alejandro auxilia sin reconocerla plenamente a Menalipe, mientras Philipo protege a Mitilene; así se cruzan favores, identidades y comienzan las sospechas amorosas.
Durante la segunda jornada, el conflicto militar se complica con el conflicto interior. Menalipe, aunque sigue proclamando odio a los hombres, entra de noche en la tienda de Alejandro para matarlo por haber dictado leyes ofensivas contra las mujeres y por haber arrasado su campo; pero al mismo tiempo reconoce que desde que lo vio su firmeza se ha quebrado. Philipo, consumido por los celos, confía a Césarino su intención de sublevar a los suyos contra Alejandro, pues sospecha que su hermano ama a Menalipe y que le ha arrebatado el objeto de su deseo, mientras Mitilene, por su parte, vacila entre su atracción por Alejandro y el agradecimiento hacia Philipo. En la tienda de Alejandro coinciden ocultamente Menalipe y Mitilene cuando Philipo intenta asesinar al rey dormido; ambas, pese a sus motivaciones encontradas, impiden la traición y salvan a Alejandro, lo que provoca un reconocimiento lleno de sobresalto, celos y confusión. A partir de ahí, Alejandro deroga públicamente su ley contra el amor, lo cual desencadena la abierta rebelión de Philipo y de parte de las tropas, alentadas por Césarino. Alejandro debe retirarse al monte perseguido por enemigos exteriores y por su propia pasión. En paralelo, Menalipe y Mitilene discuten sobre la legitimidad de amar o aborrecer, y finalmente Menalipe admite, aunque con reservas de honor, su amor por Alejandro; ambos se prometen fidelidad en medio de la guerra, mientras Mitilene queda desplazada y Philipo se interna cada vez más en unos celos que mezclan ambición política, deseo amoroso y resentimiento fraternal.
La tercera jornada lleva esas tensiones a su extremo mediante una serie de engaños, cartas y encuentros nocturnos en el castillo y sus jardines. Philipo procura atraerse a Laura para que le abra paso hasta Menalipe, mientras Mitilene también intenta servirse de ella para llegar a Alejandro; estas intrigas causan malentendidos sucesivos, pues Alejandro intercepta una carta de Menalipe destinada a Philipo en la que, en realidad, lo amenaza y se declara partidaria de devolver la corona a Alejandro. Sin entenderlo al principio, Alejandro y Mitilene, así como Menalipe y Philipo, se sorprenden mutuamente en una escena de puertas, sombras y celos cruzados, que intensifica la sospecha de infidelidad. Finalmente, la verdad sale a la luz gracias a la carta, al arrepentimiento de Césarino y a la comparecencia de los personajes principales ante las tropas amotinadas. Se revela que Alejandro vive, se frustra la usurpación de Philipo y este, vencido y arrepentido, recibe el perdón de su hermano. Restablecido el orden, los celos se transforman en concordia amorosa: Menalipe reconoce a Alejandro como su pareja y Mitilene recibe la mano de Philipo por mandato del propio Alejandro. El desenlace convierte las antiguas leyes de guerra entre amor y desprecio en un pregón general de paz, proclamando que Amor publica las paces en estas «guerras de celos y amor»."
Príncipe o rey macedonio que comienza jurando odio al amor, invade las regiones caspias y termina vencido por la belleza de Menalipe, derogando su propia ley y restaurando la paz.
Reina de las Amazonas y defensora inicial del desprecio amoroso y del culto a Marte; combate a Alejandro, pero acaba enamorándose de él y aceptando su unión final.
Hermano de Alejandro, subordinado suyo al comienzo, enamorado de Mitilene y después dominado por los celos; su sospecha lo lleva a conspirar contra Alejandro y a intentar ocupar su lugar.
Reina de las Sármatas, asociada al culto de Venus y favorable al amor; mantiene una posición ambigua entre Alejandro y Philipo hasta quedar emparejada con este último al final.
Criada o dama de confianza, especialmente vinculada a Menalipe y luego utilizada por varios personajes para franquear accesos secretos, lo que desencadena muchos malentendidos.
Pintor enviado por Darío para retratar a Menalipe; su captura y el retrato que porta provocan el enamoramiento de Alejandro y ponen en marcha el conflicto principal.
Confidente y colaborador de Philipo, implicado en la conspiración contra Alejandro; más tarde se arrepiente y contribuye a esclarecer la verdad.
Figura de criado gracioso y comentarista cómico, ligado sobre todo a Alejandro; acompaña la acción con observaciones burlescas y participa en recados y equívocos.
Gran marco geográfico de la acción, zona fronteriza y montañosa donde conviven los dominios de Amazonas y Sármatas y donde se desarrollan campañas, persecuciones y encuentros amorosos.
Centros de poder de ambas reinas, ligados a sus respectivas leyes y desde los que organizan la defensa, las alianzas y las entrevistas decisivas.
Espacio simbólico y político del desprecio amoroso, asociado a Menalipe y a la ley antigua de las Amazonas; funciona como emblema del rechazo al amor.
Espacio opuesto al anterior, vinculado a Mitilene y al culto amoroso; concentra el sentido de la pugna entre amar y aborrecer.
Lugar militar y privado donde se producen decisiones clave, la tentativa de asesinato de Philipo, la intervención de Menalipe y Mitilene y la derogación de la ley contra el amor.
Espacio nocturno de acceso oculto, esencial en la tercera jornada para cartas, citas, entradas clandestinas y confusiones entre los amantes.
Espacios de tránsito y persecución donde se libran batallas, se extravían los personajes y se exterioriza el desorden pasional mediante una naturaleza áspera y laberíntica.
Paraje de castigo que muestra al principio la dureza de la ley de Alejandro y donde se inicia su transformación al contemplar el retrato de Menalipe.
Toda la obra se organiza en torno a la oposición entre quienes defienden el amor y quienes lo combaten, hasta que esa guerra simbólica y real termina resolviéndose en concordia.
Los celos impulsan gran parte de la acción, sobre todo en Philipo, pero también en Menalipe, Mitilene y Alejandro, generando sospechas, cartas mal interpretadas y enfrentamientos.
Alejandro y Menalipe, que habían jurado rechazo al amor, acaban sometidos a una pasión que deshace sus leyes previas y modifica su conducta política y personal.
El deseo amoroso se mezcla con la rivalidad por el mando, la obediencia de los ejércitos y la tentativa de usurpación de Philipo, de modo que la pasión altera el orden político.
Los personajes insisten en la obligación de amparar al débil, cumplir la palabra y no deshonrarse en el amor, aunque a menudo esas normas entren en tensión con los afectos.
La obra presenta a Menalipe y Mitilene como soberanas guerreras con leyes propias, capaces de dirigir tropas y decidir el curso político y sentimental de la acción.
Retratos, cartas, encuentros nocturnos, puertas secretas y personas ocultas sostienen una trama de confusiones que solo se resuelve al final con la revelación de la verdad.