Jacob
Patriarca protagonista de la obra, padre de Dina y de sus hermanos, que pasa de la huida y la reconciliación iniciales al dolor por la deshonra de su hija y al rechazo de la venganza desmedida de sus hijos.
Lope de Vega Carpio
요약 공개일: 2026년 6월 18일
경고
다음은 ChatGPT로 생성한 작품의 자동 요약으로, 아직 교정되지 않았습니다. (모델 5.4) 사용 가능한 텍스트를 바탕으로 작성되었으며 오류 및 누락이 있을 수 있습니다. 문제나 불일치를 발견하면 수정 사항을 반영할 수 있도록 연락해 주시면 감사하겠습니다.
추천 인용
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Desde Mesopotamia hasta los campos de Siquén, Jacob logra reconciliarse primero con Labán y después con Esaú antes de establecerse con su familia en tierra cananea. En Siquén, durante unas fiestas de la ciudad, Dina sale a ver a las mujeres locales y el príncipe Siquén, enamorado de ella, termina forzándola tras un cortejo rechazado. Cuando Emor y su hijo piden reparar la ofensa mediante matrimonio, los hijos de Jacob fingen aceptar, exigen la circuncisión de los siquemitas y consuman una sangrienta venganza que obliga a la familia a huir hacia Betel.
La obra comienza con la huida de Jacob de la casa de Labán y con la persecución de este, irritado por la marcha de sus hijas y bienes. Sin embargo, Labán refiere que el Dios de Jacob se le ha aparecido en sueños y le ha prohibido tratarle con dureza, de modo que el encuentro entre ambos se resuelve sin violencia. Jacob se justifica alegando que partió por temor a que Labán le impidiera llevarse a sus mujeres e hijos, y niega haber robado sus dioses; mientras tanto, Raquel los ha escondido sin que Jacob lo sepa. Tras recordar Jacob sus largos años de servicio y los agravios sufridos, los dos sellan una paz solemne con juramento y separación amistosa. Poco después, surge un nuevo peligro: Esaú, hermano de Jacob, avanza con cuatrocientos hombres. Jacob teme una venganza antigua, ruega a Dios y lucha de noche con un ser divino que le cambia el nombre por Israel. Finalmente, el temido encuentro con Esaú se transforma en reconciliación, abrazos y perdón, con lo que Jacob puede proseguir su camino con su familia y ganados.
Ya asentado en las cercanías de Siquén, después de pactar con el rey Emor la compra o cesión de un campo donde establecerse, Jacob organiza a su familia y levanta un altar a su Dios. La ciudad acoge favorablemente a los recién llegados, y el príncipe Siquén, hijo de Emor, muestra desde el principio gran estima por Jacob y los suyos. En este nuevo espacio pastoril y urbano se despliegan varias escenas de vida cotidiana: los hijos y criados distribuyen los trabajos, Dina manifiesta curiosidad por conocer la ciudad y sus mujeres, y se prepara una visita a unas fiestas religiosas dedicadas a Astarté. En esas celebraciones, mientras Dina contempla a las damas locales acompañada de sus mujeres, el príncipe Siquén queda profundamente prendado de su belleza. Primero intenta cortejarla con palabras galantes y promesas de elevación social, pero Dina le responde con firmeza, recordándole su linaje, su honor y la necesidad de proceder con nobleza. La pasión del príncipe, lejos de moderarse, se convierte en impulso violento, y decide apoderarse de ella antes de que regrese a la casa paterna.
En la tercera jornada, Dina vuelve deshecha a presencia de Jacob y le relata con detalle que Siquén la ha forzado, a pesar de su resistencia, y que luego ha pretendido encubrir la ofensa con palabras amorosas y con la propuesta de matrimonio. Jacob, aunque se duele profundamente, reprende también la imprudencia de la salida de Dina y prefiere no precipitarse, esperando la llegada de sus hijos para deliberar. Emor y Siquén comparecen entonces para pedir formalmente a Dina en matrimonio y proponen una alianza completa entre ambas familias y pueblos. Los hijos de Jacob aparentan aceptar, pero ponen como condición que todos los varones de Siquén se circunciden. Una vez cumplido el requisito y hallándose la ciudad debilitada por el dolor de las heridas, Simeón y Leví, con ayuda de los suyos, acometen una matanza general: dan muerte a Emor y a Siquén, saquean la ciudad, cautivan a mujeres e hijas y destruyen sus bienes. Jacob condena esta venganza por imprudente y cruel, temiendo la reacción de los pueblos vecinos, y en medio de su angustia recibe de nuevo mandato divino para retirarse con su casa a Betel. Así concluye la obra con una huida ordenada por Dios y con la familia puesta otra vez en camino tras la devastación de Siquén.
Patriarca protagonista de la obra, padre de Dina y de sus hermanos, que pasa de la huida y la reconciliación iniciales al dolor por la deshonra de su hija y al rechazo de la venganza desmedida de sus hijos.
Hija de Jacob cuya curiosidad por conocer la ciudad de Siquén desencadena el conflicto central; es forzada por el príncipe y expone ante su padre la gravedad de la afrenta sufrida.
Príncipe hijo del rey Emor, enamorado de Dina, que primero la corteja y después la roba y fuerza, intentando remediar el delito mediante matrimonio.
Uno de los hijos de Jacob y principal impulsor, junto con Simeón, del engaño y la matanza de los habitantes de Siquén como venganza por la ofensa hecha a su hermana.
Hijo de Jacob asociado estrechamente a Leví en la ejecución de la represalia armada contra Emor, Siquén y la ciudad.
Rey de Siquén y padre del príncipe, que acoge a Jacob con favor y trata de reparar el agravio mediante una alianza matrimonial y política entre ambos grupos.
Padre de Lía y Raquel, suegro de Jacob, cuya persecución abre la obra y se resuelve en una paz jurada tras la advertencia divina recibida en sueños.
Hermano de Jacob, presentado al final de la primera gran secuencia como amenaza armada, aunque finalmente se reconcilia con él en un encuentro pacífico.
Esposa amada de Jacob, hija de Labán y madre de José; participa en la marcha inicial y aparece como figura importante dentro del núcleo familiar.
Criado pastoril de notable presencia escénica y tono cómico, que interviene en diversas escenas domésticas y sirve de enlace entre los personajes principales.
Ciudad cananea donde Jacob se establece con su familia y donde se desarrolla el conflicto central entre Dina y el príncipe, así como la posterior venganza de sus hermanos.
Espacio pastoril en el que se asienta la casa de Jacob, se organiza la vida familiar y ganadera y desde el que Dina sale hacia la ciudad y sus fiestas.
Ámbito del poder político de Siquén, asociado al príncipe y al rey, donde se consuma probablemente la violencia contra Dina y se negocia después el matrimonio reparador.
Marco de la acción inicial, en el que Jacob es perseguido por Labán y se produce la primera gran escena de tensión y reconciliación.
Espacio abierto del camino de regreso a Canaán donde Jacob teme la venganza de su hermano, recibe auxilio divino y alcanza finalmente la paz familiar.
Destino final mandado por Dios tras la destrucción de Siquén; funciona como lugar de refugio y de renovación religiosa para Jacob y su casa.
Espacio ceremonial de la ciudad al que acude Dina por curiosidad y que propicia el primer encuentro decisivo con el príncipe Siquén.
La acción gira en torno a la violencia ejercida contra Dina y a la respuesta de sus hermanos, que convierten la reparación del honor en una represalia extrema y colectiva.
La obra subraya que la salida de Dina para ver la ciudad desencadena el peligro, y hace del honor de la hija un asunto central para toda la casa paterna.
Jacob defiende una respuesta contenida y reflexiva, mientras Simeón y Leví optan por una acción inmediata, engañosa y sangrienta.
Las apariciones y mandatos divinos orientan decisivamente el curso de la obra, desde la contención de Labán hasta la salida final hacia Betel.
Frente a las paces logradas con Labán y Esaú, el conflicto de Siquén muestra un caso en que la conciliación propuesta no evita el derramamiento de sangre.
El comportamiento de Siquén presenta cómo el rango y la autoridad pueden favorecer la violencia, la impunidad y la creencia de que el daño puede repararse por conveniencia.
La obra muestra de forma constante la importancia de la descendencia, los vínculos de sangre y los matrimonios como instrumentos de cohesión o conflicto entre casas y pueblos.