Francisco de Borja
Antiguo duque de Gandía y jesuita, centro moral de la obra; con su ejemplo, sus profecías y su autoridad espiritual guía la conversión de don Sancho, dialoga con Carlos V y aparece finalmente exaltado por una visión celestial.
Diego Calleja
요약 공개일: 2026년 6월 18일
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En diversos lugares de Vizcaya, Oñate, la corte y finalmente Roma, don Sancho pasa de los celos amorosos por doña Beatriz al proyecto criminal contra don Álvaro, favorecido por Carlos y por la mediación de la criada Marcela. La intervención de San Francisco de Borja, su ejemplo de humildad, sus advertencias sobre el pecado y una procesión nocturna detienen el delito y encaminan a don Sancho hacia la conversión y el ingreso en la Compañía de Jesús. Al final, mientras Carlos muere impenitente tras intentar matar a don Álvaro, Borja es confirmado como guía providencial de la acción, recibe anuncio de su elección como general y queda exaltado como santo futuro y reformador universal.
La obra presenta primero a don Sancho, noble enamorado de su prima doña Beatriz Enríquez, marquesa de Alcañices, que vive consumido por un amor callado e imposible. Su pobreza, su parentesco con ella y, sobre todo, la profunda religiosidad y recato de Beatriz, formada bajo la tutela espiritual del duque de Gandía, hoy ya padre Francisco de Borja, le impiden declararse. Cuando sabe que Beatriz va a casarse con don Álvaro, hijo de Borja, porque solo falta la dispensa pontificia, sus celos se vuelven violentos. En Vizcaya, cerca de Oñate, acuerda con su amigo Carlos que asesine a don Álvaro durante la visita que Beatriz y el propio don Álvaro harán a la ermita donde vive retirado Francisco de Borja. Sin embargo, el encuentro con el santo altera el curso de los hechos: Borja bendice a los futuros esposos, anuncia providencialmente que don Álvaro ha sido librado de un peligro de muerte y rechaza además con humildad el capelo cardenalicio que le llega de Roma. Paralelamente se muestra su vida austera, su trato con los niños y su memorable conversación con el emperador Carlos V, a quien recuerda el desengaño recibido al contemplar el cadáver de la emperatriz Isabel y anima a abandonar el mundo.
En la segunda jornada la frustración de don Sancho no desaparece, sino que se agrava en la corte. Carlos, que sigue siendo su instrumento, cree haber matado a Marcela, criada y cómplice introducida en casa de Beatriz, aunque luego se descubre que la herida no ha sido mortal. Gracias a ella, don Sancho planea entrar de noche por una puerta falsa del jardín para hablar con Beatriz y quizá forzar una declaración amorosa o un desenlace más grave, aprovechando que don Álvaro ha partido a Roma. Antes de ello recibe en su casa la visita de Francisco de Borja, que viene pidiendo limosna y, a solas, le reprende por su vida escandalosa, por el amparo que da a hombres violentos y por el peligro de su alma. Durante esa visita llega la noticia de la muerte de una hija de Borja, y el santo la recibe con entereza ejemplar, insistiendo en que solo el pecado es verdadero mal. Borja le anuncia además a don Sancho que Dios quiere hacerlo miembro de la Compañía de Jesús, profecía que este rechaza entonces con incredulidad. Esa misma noche, mientras Marcela prepara el acceso secreto y en la casa de Beatriz se reprenden las canciones, las comedias y toda ocasión de pecado, don Sancho vacila ante la entrada. La procesión nocturna de los jesuitas con un Santo Cristo, las voces de Borja que repiten el castigo eterno y, finalmente, la aparición de Beatriz llamándolo para que siga a Dios deshacen su resolución culpable: en vez de penetrar en el jardín, abandona la empresa y sigue a Borja.
La tercera jornada sitúa la acción en Roma, tras un lapso de tiempo en el que don Sancho ha hecho ejercicios espirituales con Francisco de Borja y se halla ya muy mudado. Aunque el demonio procura reavivar en él antiguos recuerdos amorosos, la lectura de un libro devoto compuesto por Borja y la dirección del santo lo llevan a pedir ingreso en la Compañía. Borja lo acepta y, para humillar sus antiguas vanidades, le manda ayudar a los novicios a sacar tierra a la calle, escena pública en la que Beatriz, ahora esposa de don Álvaro, contempla con alegría su conversión. Mientras tanto se organiza en Roma la elección del general de la orden y se alude a la gran autoridad espiritual y política de Borja, así como a su confianza en la victoria de Lepanto. En el desenlace, Carlos intenta matar a don Álvaro, pero fracasa y queda mortalmente herido; Francisco de Borja acude a asistirlo y el moribundo, obstinado en blasfemias y venganza, rechaza la misericordia divina. Según se narra después, un crucifijo responde a las súplicas de Borja, ofrece perdón al pecador y, al ser este pertinaz, derrama sangre sobre él como sentencia terrible, de modo que muere condenado. Afligido por esa pérdida, Borja recibe a continuación una visión celestial que lo consuela, le anuncia que será elegido general de la Compañía sin faltarle un solo voto y profetiza su futura canonización y la expansión universal de la orden. La comedia concluye celebrando así la victoria espiritual de San Francisco de Borja, grande entre los grandes y grande entre los santos.
Antiguo duque de Gandía y jesuita, centro moral de la obra; con su ejemplo, sus profecías y su autoridad espiritual guía la conversión de don Sancho, dialoga con Carlos V y aparece finalmente exaltado por una visión celestial.
Noble enamorado de su prima doña Beatriz, dominado al comienzo por celos y desesperación; impulsa el plan contra don Álvaro, pero acaba convertido por Borja y entra en la Compañía de Jesús.
Prima de don Sancho y marquesa de Alcañices; mujer piadosa y severa, formada en el entorno de Borja, cuyo matrimonio con don Álvaro desencadena los celos del protagonista.
Hijo de Francisco de Borja y prometido, luego esposo, de doña Beatriz; su relación con ella provoca la trama de celos y sufre dos intentos de asesinato, uno frustrado en Oñate y otro al final de la obra.
Amigo y ejecutor de los planes violentos de don Sancho; participa en la conjura contra don Álvaro, hiere a Marcela y termina muriendo sin arrepentimiento tras su último atentado.
Criada y cómplice de las intrigas amorosas de don Sancho, introducida en casa de Beatriz con disfraz; facilita el acceso nocturno al jardín y maniobra entre la fidelidad interesada y el engaño.
Emperador que visita a Borja y conversa con él sobre la muerte, el desengaño del mundo y su propia retirada; su presencia subraya la autoridad espiritual del santo.
Criado de don Sancho, figura cómica que acompaña los lances de peligro, comenta los sucesos y sirve de contrapunto burlesco a la gravedad religiosa de la acción.
Lugar decisivo de la primera jornada, donde vive retirado Francisco de Borja; allí confluyen Beatriz, don Álvaro, don Sancho y el santo, y se frustra el primer plan homicida.
Espacio del conflicto amoroso y moral en la segunda jornada; en sus dependencias se organiza la entrada nocturna de don Sancho y se muestra el severo control de Beatriz sobre canciones, comedias y ocasiones de pecado.
Lugar donde se manifiesta su vida desordenada, donde Carlos relata la agresión a Marcela y donde Francisco de Borja lo visita para reprenderlo e intentar encaminarlo a la conversión.
Marco principal de la tercera jornada, donde don Sancho hace ejercicios, pide ser recibido como jesuita y donde se prepara la elección de Borja como general.
Espacio de oración y revelación sobrenatural, asociado al crucifijo que obra prodigios, a las penitencias del santo y a la visión final que anuncia su futura gloria.
Entorno de emboscadas y desplazamientos en la primera jornada, donde se sitúan las cuadrillas de Carlos y desde donde se prepara el atentado contra don Álvaro.
La acción muestra el paso de don Sancho desde la pasión, los celos y el delito a una vida penitente, siguiendo el ejemplo de Borja y la renuncia de Carlos V a las grandezas terrenales.
La obra construye la figura de Borja como modelo de humildad, penitencia, dirección espiritual y poder milagroso, culminando en la profecía de su elección como general y de su futura canonización.
El amor de don Sancho por Beatriz, unido a la noticia de su matrimonio con don Álvaro, desencadena deseos de venganza, conspiraciones y tentativas de asesinato.
Frente a la conversión del protagonista, Carlos encarna la obstinación final en el mal; su muerte impenitente sirve como ejemplo extremo del castigo reservado al pecador que rechaza la gracia.
La comedia contrapone la antigua grandeza ducal y cortesana con la pobreza voluntaria, la obediencia y los oficios humildes de la vida jesuítica, tanto en Borja como en la prueba impuesta a don Sancho.
En torno a Beatriz y a Borja se insiste en evitar ocasiones de pecado, refrenar galanterías, canciones y comedias amorosas, y formar la conducta según criterios de severidad cristiana.