María
Joven criada por Abramio en total apartamiento del mundo, hija probable de Lisandro y eje de la acción; su paso de la inocencia al engaño urbano y su posterior arrepentimiento conducen el desenlace milagroso.
Juan de Zabaleta
요약 공개일: 2026년 6월 18일
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una sierra cercana a la ciudad de Sicasto, Artemidoro y Leonida persiguen al ermitaño Abramio por haber censurado públicamente sus amores, pero allí Artemidoro conoce a María, joven criada en soledad por el propio ermitaño y sobrina suya. Artemidoro saca a María del monte con promesa de casamiento y la abandona en la ciudad, donde, tras ser expulsada y engañada, cae en una casa de prostitución hasta que Abramio la encuentra y, disfrazado prudentemente de viejo rico, logra moverla al arrepentimiento. De regreso al desierto, María hace penitencia y muere santamente, mientras Artemidoro, perseguido y arrepentido, se convierte; en el final milagroso ella acepta desde la muerte su unión con él y asciende a la gloria, quedando subrayados el pecado, la redención y la fuerza de la penitencia.
La obra comienza en una sierra apartada, adonde Artemidoro, Leonida y varios acompañantes han ido de caza con un propósito que pronto se revela muy distinto: quieren encontrar y matar al ermitaño Abramio. Artemidoro lo aborrece porque, predicando en un templo de la ciudad de Sicasto, denunció públicamente sus amores ilícitos con Leonida y los presentó como ejemplo de escándalo. Mientras los perseguidores registran el monte, Artemidoro descubre por azar a una joven desconocida, María, criada en soledad y ajena al mundo. Ella apenas sabe quién es, pues solo ha vivido con un monje venerable que le enseñó a leer y a vivir cristianamente. Fascinado por su belleza e inocencia, Artemidoro la halaga, despierta en ella una emoción nueva y se retira cuando oye que se acercan los demás. Poco después llega Abramio, percibe la alteración interior de la muchacha y le revela su origen: él abandonó en su juventud el mundo, dejó su hacienda, se ordenó sacerdote y se retiró al desierto; años más tarde supo que su hermano Lisandro había muerto en la pobreza, dejando una hija pequeña, y recogió a esa niña, María, a quien ha criado como sobrina en la vida retirada.
Cuando los perseguidores encuentran por fin a Abramio, intentan cumplir su venganza, pero una fuerza superior les impide matarlo. En medio de esa confusión, Artemidoro vuelve sobre sus pasos y convence a María de que el matrimonio con él será santo y legítimo; la joven, todavía ignorante de la malicia del mundo, acepta seguirlo. Antes de partir deja escrito en un árbol que abandona el monte, y Abramio, al descubrir su ausencia, comprende con dolor que ha caído en manos del siglo y sale en su busca. La acción pasa entonces a la ciudad, donde Artemidoro es reprendido por su criado Macario por haber llevado a María con promesa de casamiento para luego abandonarla en casa de un criado antiguo, manteniéndola con escasos medios. Cuando ella le recuerda su palabra, Artemidoro la rechaza y ordena que la expulsen. Desamparada en la calle, María entra en contacto con el ambiente urbano y acaba, por necesidad y engaño, incorporada a una casa de mujeres de mala vida regida por una falsa madre, Getrudes. Abramio, llegado a la ciudad, la localiza precisamente allí; al comprobar su caída, decide recurrir a una estratagema excepcional. Se presenta disfrazado de viejo rico y galán bajo el nombre de Amador, gana el favor de la casa con dinero, regalos y liberalidad, y consigue pasar la noche junto a María para hablarle sin escándalo y tratar de rescatarla espiritualmente.
A solas, Abramio se da a conocer y exhorta a María al arrepentimiento. Tras resistirse al principio, ella acaba conmovida por sus palabras sobre el llanto de Dios, el pecado y la necesidad de penitencia; renuncia a la vida en que ha caído y escapa con su tío, dispuesta a volver al desierto. Paralelamente, Artemidoro, perseguido por la justicia y enemistado con Cleandro —su antiguo amigo y rival amoroso por Leonida—, vaga por el monte convertido casi en salteador, siempre atormentado por el recuerdo de María y por la joya que ella le dio, de la que ve salir una luz prodigiosa cuando la alza al cielo. Ya penitente, María vuelve a encontrarlo en la sierra; él desea seguirla, pero ella rehúsa, ofrece a Dios incluso el agua que necesita para que Artemidoro enmiende su vida y se separa de él. Exhausta por la sed, el cansancio y la penitencia, muere de rodillas cuando Abramio vuelve a buscarla. En el desenlace coinciden junto a su cuerpo Abramio, Artemidoro y Macario. Artemidoro, transformado por la experiencia, pide perdón, hace voto de vida eremítica bajo obediencia de Abramio y, en una escena final de signo milagroso, propone matrimonio a María muerta; ella responde afirmativamente y le alarga la mano, recibiendo luego la bendición mientras los cielos se abren para llevar su alma a la gloria.
Joven criada por Abramio en total apartamiento del mundo, hija probable de Lisandro y eje de la acción; su paso de la inocencia al engaño urbano y su posterior arrepentimiento conducen el desenlace milagroso.
Ermitaño y sacerdote, tío y protector de María; antiguo noble retirado del mundo que reprende el pecado público, busca a la joven tras su caída y consigue su conversión.
Galán principal, primero amante escandaloso de Leonida y enemigo de Abramio; seduce a María, la abandona y termina arrepentido, perseguido por la justicia y movido a una conversión final.
Dama unida amorosamente a Artemidoro al comienzo; impulsa con él la persecución de Abramio y participa en los celos y venganzas que desencadenan parte del conflicto.
Criado de Artemidoro, figura de contrapunto cómico y moral; censura las acciones de su amo, lo acompaña en sus peripecias y presencia los principales giros de la trama.
Amigo y luego rival de Artemidoro, vinculado al conflicto amoroso con Leonida; su enfrentamiento con Artemidoro contribuye a la huida y desorden de la tercera jornada.
Mujer que finge ser madre de María en la ciudad y la introduce en una casa de mala vida, representando el engaño y la explotación del mundo urbano.
Espacio central de retiro, penitencia y persecución; allí se presentan la vida eremítica de Abramio y María, el primer encuentro con Artemidoro y el desenlace final.
Marco urbano al que huyen o regresan varios personajes y donde se hace visible el escándalo público, la vida social y la caída de María tras abandonar el desierto.
Lugar concreto de la soledad inicial, asociado a la educación religiosa de María y a la ruptura de ese estado cuando ella abandona el monte.
Espacio de transición entre el monte y la degradación posterior, donde se manifiesta el incumplimiento de la promesa matrimonial.
Lugar decisivo de la caída moral de María en la ciudad y del plan de Abramio, que entra disfrazado para rescatarla.
Espacio recordado al inicio, importante porque allí Abramio reprende públicamente a Artemidoro y Leonida, originando la persecución contra él.
La acción sigue el paso de María desde la inocencia y el engaño hasta el arrepentimiento y la salvación final, así como la conversión tardía de Artemidoro.
La obra contrapone la soledad del monte, vista como espacio de virtud y amparo, con la ciudad, presentada como lugar de engaño, escándalo y perdición.
El conflicto nace porque Abramio denuncia en público los amores ilícitos de Artemidoro y Leonida, insistiendo en la gravedad del mal ejemplo ante la comunidad.
Artemidoro seduce a María con palabras de matrimonio que no cumple, y ese engaño precipita su desamparo y su entrada en el mundo corrupto.
Abramio sostiene que, tras el perdón de la culpa, queda una pena que debe pagarse mediante penitencia; la obra insiste en la misericordia de Dios, pero también en la necesidad de reparación.
El texto muestra cómo la pérdida o amenaza del honor condiciona las decisiones de María y cómo incluso ella rechaza un matrimonio tardío que pudiera manchar la nobleza de Artemidoro.
Diversos episodios, como la imposibilidad de matar a Abramio, la luz prodigiosa de la joya y la respuesta de María después de muerta, presentan la intervención divina en la trama.