Adrían
Capitán y vasallo principal de Majimiano, perseguidor de cristianos al inicio, esposo secreto de Natalía y después convertido en mártir cristiano.
Juan de Matos Fragoso
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Roma imperial de Majimiano, Adrían persigue primero a los cristianos, mientras oculta su matrimonio con la cristiana Natalía y el propio emperador intenta conquistarla. Entre la quinta de Natalía, el anfiteatro y el campo de batalla, varios prodigios marianos y diabólicos precipitan la conversión de Adrían tras un rayo y una visión que le revelan la verdad del cristianismo. Llevados luego a la cárcel, al palacio y al suplicio público, Adrían y Natalía resisten amenazas y halagos, mueren como mártires y dejan al descubierto el engaño infernal que sostenía el culto pagano en Roma.
La acción se sitúa en la Roma imperial, bajo el mando de Majimiano, emperador pagano, y gira desde el comienzo en torno a la persecución de los cristianos. Adrían, su principal capitán, vuelve victorioso de la guerra y refiere su crueldad contra ellos, mientras queda claro que ama a Natalía, joven cristiana que vive secretamente en una quinta suya y con la que está casado sin haberlo comunicado al emperador. Majimiano, por su parte, también se siente arrebatado por la belleza de Natalía y decide apartar a Adrían enviándolo a la campaña para intentar poseerla por fuerza. En medio de este ambiente de violencia, se produce un primer prodigio público: durante unas fiestas sangrientas en el anfiteatro, la hermana del emperador, Irene, muere despedazada por las fieras. Poco después, unos espíritus infernales, identificados luego con Astarot y Peregrino, toman las apariencias de Irene y de Valerio para engañar a Roma, fingiendo la resurrección de la princesa y reforzando así el culto pagano y la persecución de los cristianos.
Mientras tanto, en la quinta de Adrían, Natalía protege a varios cristianos, oculta una cruz y una imagen mariana y persevera en su fe. El falso Valerio abre el camino a la sospecha y Adrían, engañado por sugestiones demoníacas, cree sorprender a su esposa en conversación amorosa con otro; cuando estalla en cólera, descubre que Natalía hablaba en realidad ante la cruz. Intenta destruirla, pero el leño desaparece milagrosamente y deja una pequeña imagen de extraordinosa hermosura, que corresponde a la Virgen María, aunque él todavía no lo entiende del todo. En la segunda jornada, Adrían cuenta a Natalía que esa imagen, colocada entre los dioses, se transformó en paloma y voló, prodigio que le ha causado turbación. Ella le explica entonces con claridad quién es María y le exhorta a dejar la idolatría. Poco después, Majimiano se presenta a solas ante Natalía para declararle su amor y prometerle el mundo, pero ella rechaza con firmeza sus pretensiones y defiende su honor y su matrimonio. Adrían escucha parte del diálogo y, aunque se indigna por la traición del emperador, es enviado de nuevo a combatir a los cristianos. En la campaña sobreviene el gran vuelco de la obra: un rayo derriba a Adrían del caballo y, en la experiencia visionaria que sigue, una figura celestial y luego un mensajero sobrenatural le muestran que Dios le ofrece su conversión, comparable a la de san Pablo. Adrían reconoce entonces sus culpas, se declara cristiano y arrastra también a Moscón a aceptar la nueva fe.
Convertido ya, Adrían se hace encadenar voluntariamente en la cárcel con los cristianos a quienes antes había perseguido, les pide perdón y recibe la alegría de reencontrarse con Natalía, igualmente decidida al martirio. Majimiano intenta primero atraerlos con halagos y con un engaño político: hace sacar a Adrían de prisión fingiendo que le devuelve honores, oficios e incluso libertad de conciencia, mientras Irene procura persuadir a Natalía en palacio. Pero ambos esposos resisten. Ante la corte reunida, Adrían proclama públicamente que Cristo es el único Dios verdadero, desenmascara el fraude del emperador y rechaza la oferta de coronas, cetro e Irene misma, prefiriendo la corona de espinas y el cetro de Cristo. El emperador manda entonces someterlo a tormento y arrojarlo a un horno ardiente, mientras Natalía, negándose también a ceder, busca preservar su honestidad y alcanzar el martirio; para ello se vale de una cédula o artificio piadoso cuya prueba termina causándole la muerte. Finalmente, ambos esposos son llevados juntos al suplicio y desde las llamas se elevan glorificados, confesando la verdad de Cristo. El desenlace confirma además el segundo gran prodigio: las figuras de Irene y Valerio eran demonios que descienden al abismo al ser descubiertos, y la multitud romana reconoce el engaño, de modo que la comedia concluye con el triunfo póstumo de la fe cristiana sobre la idolatría y la violencia imperial.
Capitán y vasallo principal de Majimiano, perseguidor de cristianos al inicio, esposo secreto de Natalía y después convertido en mártir cristiano.
Cristiana firme y esposa de Adrían, protectora de otros fieles, defensora de su honor frente al emperador y compañera de martirio de su marido.
Emperador romano pagano, enamorado de Natalía, perseguidor de los cristianos y principal antagonista político y religioso de la obra.
Hermana de Majimiano; muere al principio despedazada por las fieras y luego su figura es usurpada por un espíritu infernal para engañar al pueblo.
Criado de tono cómico, ligado primero al mundo pagano de Adrían y finalmente arrastrado por él hacia la conversión cristiana y el peligro del martirio.
Amigo y compañero militar de Adrían; el texto conservado sugiere que muere fuera de escena y que luego un demonio toma su apariencia para ejecutar el engaño.
Espíritu infernal que interviene activamente en los engaños y prodigios falsos destinados a sostener la idolatría romana y apartar a los personajes de la fe cristiana.
Ministro infernal asociado a Astarot, que participa en las apariciones engañosas y en la suplantación de identidades para confundir a Roma.
Marco general de la acción política y religiosa, donde se enfrentan el poder imperial pagano y la expansión del cristianismo.
Espacio doméstico y secreto en el que Natalía ampara a cristianos, oculta la cruz y la imagen mariana, y donde se manifiestan los primeros signos de la conversión de Adrían.
Lugar de intrigas cortesanas, de las propuestas amorosas de Majimiano y de la escena pública en que Adrían proclama su fe ante el emperador y la corte.
Escenario de castigo contra los cristianos y del episodio en que las fieras causan la muerte de Irene, hecho decisivo para el desarrollo posterior de la trama.
Espacio de penitencia y transformación donde Adrían se une a los cristianos presos, pide perdón y se prepara, junto con Natalía, para el martirio.
Lugar de guerra contra los cristianos y del rayo prodigioso que provoca la crisis espiritual y la conversión de Adrían.
Lugar de devoción cristiana mencionado en la segunda jornada, cuyo valor reside en custodiar una imagen sagrada que debe ser protegida de la profanación pagana.
Espacio de ejecución martirial donde culmina el testimonio de Adrían y Natalía y se confirma el triunfo de la fe cristiana.
La acción conduce a Adrían y Natalía desde la persecución y la prueba hasta la aceptación consciente del sufrimiento y la muerte por la fe.
El cambio de Adrían, de perseguidor a creyente, constituye el eje principal de la trama y se presenta como fruto de prodigios, enseñanza doctrinal y arrepentimiento.
Toda la obra enfrenta los cultos romanos y sus defensores con la verdad cristiana que sostienen Natalía, los cautivos y finalmente Adrían.
Los demonios suplantan a Irene y Valerio, inspiran sospechas y fabrican prodigios falsos para sostener la idolatría y extraviar a los personajes.
La imagen de María, su transformación prodigiosa y la explicación de Natalía presentan a la Virgen como mediadora decisiva en la conversión de Adrían.
Majimiano emplea el gobierno, la violencia y el engaño para imponer su deseo amoroso y su política religiosa, lo que convierte el poder en instrumento de tiranía.
Natalía defiende su condición de esposa y su pureza frente a las pretensiones del emperador, uniendo la fidelidad matrimonial con la fidelidad religiosa.