Duque de Osuna / Marqués de Peñafiel / don Pedro Girón
Protagonista de la comedia; noble joven, impetuoso y temerario, preso al comienzo, inclinado a las armas, a la burla y a la defensa exaltada de su honor y del rey de España.
Cristóbal de Monroy y Silva
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Andalucía de la primera parte de la obra, el joven duque de Osuna escapa de su prisión, recorre Osuna y Sevilla entre pendencias, desafíos y burlas, mientras Celia sufre sus desprecios amorosos. En Sevilla y en una isla del Betis, la ofensa hecha a Celia la lleva a disfrazarse de hombre y retar al duque, cuya admiración por su valentía transforma el conflicto amoroso en reconciliación. Tras huir de su encierro y viajar por Francia camino de Flandes, el duque es encarcelado en París por defender en un teatro el honor del rey de España, pero Enrique IV lo libera al reconocer su nobleza y su lealtad.
La acción se abre con el joven duque de Osuna, todavía sometido a prisión por mandato real, que sale secretamente de su encierro para volver a Osuna sin ser reconocido. Lo acompañan su criado Carrillo y, poco después, otros hombres de su círculo, entre ellos don Miguel de Ribera y el célebre Afanador, cuya valentía desea conocer. Desde el comienzo se perfila un protagonista impetuoso, inclinado a la aventura, a las armas y a la burla. En Osuna y sus alrededores se entrecruzan varios vínculos amorosos: Celia se lamenta ante don Octavio de Aragón del trato variable y desdeñoso del Marqués de Peñafiel, identificado en la acción con el joven heredero de Osuna, al que ama pese a su crueldad; al mismo tiempo, el protagonista muestra desinterés por ella y se abandona a provocaciones y excesos. Entre estos episodios destacan una pendencia nocturna, el encuentro con Afanador y varias escenas en las que el duque humilla a personas de condición modesta o se comporta con una violencia caprichosa que hiere a quienes le rodean. El primer movimiento de la obra, por tanto, presenta sus mocedades como una mezcla de noble arrojo, soberbia juvenil, afición guerrera e inconstancia amorosa.
En la segunda jornada, ya en Sevilla, el duque vive vigilado y resentido por la prisión y por la desconfianza del rey, de modo que descarga su furia en burlas crueles y acciones arbitrarias. Hace escarnio de vendedores ambulantes, maltrata a una mensajera de Celia y manda exponerla casi desnuda ante la ciudad, episodio que provoca en la dama una transformación decisiva: su amor ofendido se convierte en deseo de venganza. Paralelamente, Afanador se acoge a su protección tras haber reñido con soldados, y el círculo del duque participa en nuevas burlas nocturnas contra un boticario, la justicia y un alguacil, acciones que confirman la energía desordenada del protagonista y la fidelidad temeraria de sus compañeros. El punto de inflexión llega cuando Celia, disfrazada de hombre y armada, atrae al duque a una isla del Betis con el pretexto de un desafío. Allí ambos combaten, y él descubre con sorpresa que su adversario es la propia Celia. Lejos de castigarla, admira su valentía, reconoce la fuerza de su amor y la recibe de nuevo con promesa de constancia. La relación cambia así de signo: la mujer despreciada logra imponerse por las armas y obtener el reconocimiento afectivo que antes se le negaba.
La tercera jornada desplaza la acción desde Andalucía hasta Francia, tras la fuga del duque de su prisión sevillana con ayuda de don Miguel, Carrillo, Afanador y, según se relata, un capellán guerrero. El grupo viaja con la intención de pasar a Flandes para que el duque recobre el favor real sirviendo al monarca en la guerra. En el camino siguen produciéndose lances violentos y jocosos: en una aldea francesa se enfrentan con vecinos y justicia; en París el duque ofende a una dama que lo ha engañado; y finalmente, durante una representación teatral ante Enrique IV, no tolera que unos franceses injurien al rey de España y se arroja al tablado para defender su honor, acompañado por sus amigos. Este acto causa su prisión y la de los suyos, a la que se suma Celia, que lo ha seguido y es también detenida. En la cárcel, mientras sus compañeros temen seriamente la horca, el duque revela orgullosamente su identidad al firmar como don Pedro Girón, duque de Osuna y grande de España. El rey de Francia, admirado por una lealtad tan ardiente hacia su soberano ausente, ordena liberarlo y lo honra públicamente. La comedia concluye así convirtiendo los desórdenes juveniles del protagonista en anuncio de una grandeza política y militar futura, sin borrar del todo el carácter turbulento que define sus mocedades.
Protagonista de la comedia; noble joven, impetuoso y temerario, preso al comienzo, inclinado a las armas, a la burla y a la defensa exaltada de su honor y del rey de España.
Dama enamorada del protagonista, primero desdeñada y humillada por él; su amor se convierte en agravio y venganza, hasta que disfrazada de hombre lo desafía y logra su reconocimiento.
Criado y acompañante constante del duque, partícipe de sus burlas, escapadas y lances, con función de gracioso y de comentarista de la acción.
Pariente o amigo muy cercano del duque, mediador en asuntos amorosos y compañero leal que lo sigue, lo reprende en ocasiones y lo acompaña hasta Francia.
Valiente de gran fama a quien el duque busca y protege; se incorpora a su grupo y participa en peleas, burlas y empresas arriesgadas.
Caballero valeroso que entra en amistad con el duque, colabora en sus aventuras y en su fuga, y lo acompaña en el viaje hacia Francia y Flandes.
Mujer vinculada al episodio de la mensajera y de los garbanzos; el texto conservado no permite precisarlo de forma inequívoca, pero se relaciona con la ofensa que desencadena nuevas venganzas y pleitos.
Rey de Francia ante cuya presencia indirecta o directa culmina la acción final, pues manda liberar al duque al admirar su nobleza y su fidelidad monárquica.
Marco central de la segunda jornada y de varios episodios decisivos; allí se desarrolla la prisión del duque, sus burlas urbanas, el conflicto con Celia y parte de su vida turbulenta.
Espacio inicial de la acción, ligado al origen familiar del protagonista y a sus primeras andanzas amorosas y nocturnas tras salir secretamente de la prisión.
Lugar del duelo entre Celia y el duque, espacio apartado y nocturno donde se resuelve el conflicto amoroso mediante las armas y el reconocimiento mutuo.
Espacios de encierro del protagonista, fundamentales para entender su resentimiento, su fuga y el motivo político que impulsa parte de la trama.
Lugar asociado a la fama de Afanador, a encuentros de valentía y a algunos antecedentes de la acción conservada.
Escenario principal de la tercera jornada en Francia; allí tienen lugar la comedia ante el rey, la defensa del honor español, la cárcel y la liberación final.
Marco amplio del último tramo de la obra, donde el viaje militar del duque se combina con nuevos conflictos de honor, violencia y afirmación nacional.
Espacio del desenlace inmediato, donde el duque y sus compañeros esperan castigo y donde la revelación de su identidad provoca la intervención regia.
La obra muestra a un joven aristócrata de gran capacidad y valor, pero dominado por la soberbia, la violencia, el gusto de la burla y el impulso irreflexivo.
El honor personal y, sobre todo, la defensa del prestigio del monarca español impulsan las acciones más graves del protagonista, especialmente en el desenlace francés.
La relación entre Celia y el duque se articula mediante el deseo, el desdén, la humillación y una venganza que acaba transformándose en reconciliación amorosa.
Muchos personajes miden su identidad por el valor militar, los desafíos y la capacidad de pelear, en contraste con la pasividad o la cobardía ajena.
Las travesuras del duque no son inocentes, pues recaen sobre criados, vendedores, mujeres y oficiales de justicia, revelando una violencia social ligada a su condición nobiliaria.
La nobleza del protagonista, inicialmente oculta o restringida por la prisión, termina imponiéndose públicamente y convirtiendo sus acciones en materia de admiración política.
En la jornada final la rivalidad entre naciones se expresa de forma explícita, y la defensa del honor español en territorio francés se convierte en eje de la acción.