Don Juan de Peralta
Galán principal de la obra; sus celos desencadenan el conflicto inicial, parte al socorro de La Mamora, cae cautivo en Argel y termina unido a Dorotea.
Lope de Vega Carpio o Antonio Enríquez Gómez (Fernando de Zárate)
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Sanlúcar, probablemente a comienzos del siglo XVII, los celos entre don Juan, Dorotea, don Diego y Teodora desencadenan rivalidades amorosas, billetes equívocos y una competencia que el duque de Medina logra contener. La acción pasa después de Sanlúcar a La Mamora y, sobre todo, a Argel, cuando don Juan se embarca al servicio del rey, se reconcilia con Dorotea antes de partir y acaba cautivo tras la empresa militar. Dorotea viaja a Argel para rescatar a su prometido o marido de palabra, Hazán intenta matarlo, Zaida lo salva y el rey de Argel castiga la traición, de modo que la obra concluye con la restitución amorosa, la amistad entre rivales y la vindicación de la palabra dada.
La acción comienza en Sanlúcar, en un ambiente cortesano dominado por los celos amorosos. Don Juan de Peralta sospecha de Dorotea y, herido en su amor, rechaza sus explicaciones y decide vengarse de su propio sufrimiento apartándose de ella. Paralelamente, Dorotea lamenta que don Juan haya mudado su voluntad hacia Teodora. El conflicto se agrava cuando don Juan y don Diego rivalizan por una dama y están a punto de batirse, pero el duque de Medina interviene, les obliga a darse las manos y suspende el enfrentamiento. Aunque don Juan declara que renuncia a la competencia y piensa ausentarse de Sanlúcar, la situación no se resuelve: por despecho, busca a Teodora y pretende usar esta nueva inclinación para dar celos a Dorotea, mientras don Diego obtiene acceso a la casa de esta. Un error en un billete, llevado por Limón, hace creer a Dorotea que don Juan la ha sustituido definitivamente por Teodora, y ella, agraviada, decide no quejarse, sino preparar su propia respuesta al desprecio.
Cuando llega la noticia del socorro militar a La Mamora, don Juan transforma su desesperación amorosa en deseo de fama y servicio. Pide al duque licencia para embarcarse entre los soldados que han de reforzar la plaza africana, y el duque, admirado por su resolución, lo admite en la empresa. Antes de partir, don Juan y Dorotea se encuentran de nuevo; ella, al saber que marcha al peligro, descubre que sigue amándole y ambos se reconcilian en secreto. Don Juan le da palabra de esposo y promete formalizar el matrimonio si vuelve con bien, de modo que la separación queda sellada por un compromiso amoroso y honorable. La jornada africana resulta victoriosa para los españoles, pero don Juan no regresa libre: tras el éxito del socorro, cae cautivo y es llevado a Argel por Hazán de Hornachos. La noticia provoca un giro decisivo en Dorotea, que se presenta ante el duque, reivindica a don Juan ya como marido por palabra y afecto, y decide emprender personalmente su rescate. Don Diego, movido ahora por una lealtad que supera la antigua rivalidad, solicita acompañarla; Dorotea acepta, y ambos parten con Celia y Limón hacia Argel.
En Argel, Dorotea obtiene el amparo del rey gracias a una carta del duque de Medina, mientras don Juan vive cautivo en casa de Hazán y recibe la compasión amorosa de Zaida, joven musulmana que se inclina por él. Cuando el rescate parece ya concertado, Hazán, resentido por su condición de morisco expulsado de España y receloso de perder dinero o autoridad, decide matar a don Juan; pero Zaida lo salva ocultándolo y haciendo que Celín muera en su lugar. Ignorando esto, Dorotea cree hallar a su esposo asesinado y comparece ante el rey de Argel para pedir justicia contra Hazán. El rey ordena en secreto la ejecución del traidor y mantiene el suspense hasta que finalmente aparece don Juan vivo. Se aclara entonces el engaño de Zaida, se castiga la alevosía de Hazán y la desgracia se convierte en restauración. Don Juan y Dorotea pueden volver a España unidos, mientras el rey dispone además que don Diego se case con Zaida, una vez cristianizada, con lo que la antigua competencia amorosa queda resuelta en amistad, recompensa y armonía final entre honra, fidelidad y justicia.
Galán principal de la obra; sus celos desencadenan el conflicto inicial, parte al socorro de La Mamora, cae cautivo en Argel y termina unido a Dorotea.
Dama principal, amada por don Juan y pretendida también por don Diego; su firmeza la lleva a viajar a Argel para rescatar a don Juan y sostener su honor y su palabra.
Caballero rival de don Juan en la primera parte; después se convierte en amigo leal, acompaña a Dorotea a Argel y ayuda a resolver la acción.
Morisco de origen español y amo de don Juan en Argel; negocia el rescate pero, movido por resentimiento y codicia, intenta asesinar al cautivo.
Joven vinculada a la casa de Hazán que se enamora de don Juan; su intervención resulta decisiva, pues lo salva de la muerte y permite el desenlace feliz.
Figura de autoridad en Sanlúcar; impide el duelo entre los caballeros, impulsa la empresa de La Mamora y facilita el rescate de don Juan mediante cartas y recursos.
Dama cortejada por don Juan en su intento de dar celos a Dorotea; su presencia alimenta el equívoco amoroso de la primera parte.
Criado de don Juan y personaje cómico; interviene en recados, equívocos y episodios de viaje y cautiverio.
Criada y confidente de Dorotea; acompaña a su señora en momentos decisivos, incluido el viaje a Argel.
Gobernante de Argel y antiguo beneficiado por el duque de Medina; protege a Dorotea, ordena castigar a Hazán y favorece la resolución final.
Espacio inicial de la acción, vinculado a la corte del duque de Medina; en sus calles y casas se desarrollan los celos, rivalidades y equívocos amorosos.
Lugar central de la segunda mitad de la obra; allí se concentran el cautiverio de don Juan, la negociación del rescate, la intriga de Hazán y la justicia final.
Espacio dramático decisivo dentro de Argel, donde don Juan permanece cautivo, se prepara su supuesto asesinato y se descubre el engaño que conduce al desenlace.
Lugar de protección política y judicial para Dorotea, desde donde se autoriza el rescate y se castiga la traición de Hazán.
Enclave militar africano cuyo socorro motiva la salida de don Juan de España y causa indirecta de su cautiverio posterior.
Espacio de tránsito fundamental para la partida de don Juan, el viaje de Dorotea y don Diego y la dimensión aventurera y bélica de la trama.
Lugar de encuentros reservados y de maniobras secretas, especialmente relacionado con Zaida y con la ocultación de don Juan.
La obra arranca de los celos de don Juan y de los recelos de Dorotea, que provocan errores de interpretación, venganzas sentimentales y cambios aparentes de afecto.
El vínculo entre don Juan y Dorotea se sostiene en promesas, compromiso y constancia, hasta el punto de que el rescate en Argel se funda en esa palabra de esposo.
Las decisiones de los personajes se miden continuamente por el decoro personal, la fama y la obligación de no quedar deshonrados en amor, amistad o servicio.
La rivalidad entre don Juan y don Diego se transforma en amistad noble, capaz de anteponer la lealtad y la ayuda mutua al deseo amoroso.
La prisión de don Juan en Argel organiza la segunda parte de la trama y convierte la obra en una historia de búsqueda, negociación y liberación.
La alevosía de Hazán exige una respuesta ejemplar, y el desenlace insiste en que la autoridad legítima debe castigar la perfidia y reparar el daño causado.
La empresa de La Mamora y el traslado a Argel sitúan la acción en el marco bélico y político entre la Monarquía Hispánica y el norte de África.
El contraste entre cristianos, turcos y moriscos atraviesa la obra, especialmente en los discursos sobre cautiverio, expulsión y en la futura cristianización de Zaida.