El Tiempo
Figura alegórica central de la obra, presentada en sus aspectos pasado y moderno; dirige la acción y demuestra con su paso la mudanza de edades, modas y estados humanos.
Luis Quiñones de Benavente
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco festivo y probablemente cortesano o teatral, el Tiempo aparece personificado y se contrapone el tiempo pasado al moderno mediante una sátira de modas, galas y apariencias. Una moza y otros personajes creen poder gozar de la juventud sin temor, pero el paso del Tiempo los alcanza de forma repentina y los deja sometidos a la vejez, las arrugas y los achaques. El entremés concluye con una burla de quienes niegan su edad y de las prácticas interesadas del baile, insistiendo en la inestabilidad de la vida y en el poder universal del tiempo.
El entremés se abre con la personificación del Tiempo, presentado como figura vieja, alada, fugitiva e imposible de apresar. Tras un breve juego de adivinación, se distingue entre el tiempo pasado y el tiempo moderno o presente, y desde esa contraposición comienza una pieza de tono festivo y satírico. El tiempo moderno se asocia a modas llamativas, adornos femeninos y novedades ridículas, descritas con burla mediante prendas, peinados y afeites. Desde el inicio queda planteada la tensión entre lo viejo y lo nuevo, no como reflexión abstracta, sino como experiencia concreta de quienes viven sometidos al paso del tiempo, a la apariencia social y al deseo de conservar la juventud.
La acción avanza hacia una escena de seducción y engaño en la que el tiempo mozo atrae a una muchacha presumida con promesas de dinero, gustos y galas. Ella se deja llamar, pero enseguida siente cómo el tiempo la atropella sin que apenas lo note, de manera que la mudanza de edad se representa como un giro brusco e inevitable. Después, entre cantos y repeticiones de baile, varios personajes o voces aseguran que el tiempo no les importa; sin embargo, cuando este pasa, todos experimentan sus efectos: falta de movimiento, pérdida de dientes, arrugas, dolores y achaques. La comicidad nace de ese contraste entre la confianza inicial y la evidencia corporal del envejecimiento.
En la parte final, la obra amplía la sátira y muestra a viejos y viejas que niegan o disimulan su edad, atribuyendo sus males a penas, mudas, comidas u otras causas, aunque el propio desarrollo los desmiente. El Tiempo se define entonces con una fórmula moral y desengañada: fue de un modo y ahora es otro, de manera que nadie debe fiarse de él; incluso se afirma, con ironía nostálgica, que todo tiempo pasado fue mejor. La pieza concluye con una escena centrada en el baile y en la costumbre de pedir o solicitar favores durante él: se reprende a quienes convierten el baile en ocasión interesada, y se aconseja bailar con brío sin pedir nada. Así, el entremés cierra uniendo burla festiva y advertencia moral sobre la mudanza del tiempo, la vanidad de la juventud y las convenciones sociales ligadas al baile y al cortejo.
Figura alegórica central de la obra, presentada en sus aspectos pasado y moderno; dirige la acción y demuestra con su paso la mudanza de edades, modas y estados humanos.
Joven atraída por las promesas de galas y dinero; sufre de manera ejemplar el tránsito súbito de la juventud a la vejez.
Conjunto de figuras satíricas que encarnan los efectos del tiempo y la tendencia a disimular la edad, los achaques y la pérdida de atractivo.
Personajes colectivos que participan en cantos y réplicas festivas, y sirven para mostrar la confianza juvenil, la competencia amorosa y las costumbres sociales del baile.
Ámbito principal de la representación festiva, donde se cantan las coplas, se confrontan jóvenes y viejos y se escenifican prácticas sociales como pedir o cortejar.
Marco no realista en el que la figura del Tiempo comparece ante los mortales y convierte la acción en una demostración visible de su poder.
Espacio probable inferido por las referencias a vestidos, peinados, adornos y dinero, fundamental para la sátira de la apariencia y de la juventud pasajera.
La obra muestra que nadie puede evitar la acción del tiempo, que transforma la juventud en vejez y altera el cuerpo, el ánimo y la posición social.
Se ridiculiza el apego a modas, afeites y galas, presentados como signos frágiles de un atractivo que el tiempo destruye con rapidez.
Los personajes mayores intentan justificar sus arrugas, dolores y decadencia con excusas diversas, pero la acción insiste en que su estado revela la verdad del tiempo vivido.
El tiempo moderno promete placeres, dinero y novedades, pero todo ello resulta mudable y engañoso, de modo que el contento nunca permanece.
El entremés examina el baile como lugar de diversión, cortejo y petición de favores, y censura que se convierta en una práctica interesada y poco honesta.