Belardo
Protagonista de la obra; pastor o mayoral rico que, tras ser rechazado por Jacinta, cae en una furiosa locura amorosa y protagoniza los principales conflictos hasta recuperar el juicio.
Lope de Vega Carpio
Data di pubblicazione del riassunto: 18 giugno 2026
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Citazione suggerita
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un valle pastoril de ambiente arcádico, Belardo enloquece de celos cuando Jacinta, tras años de relación amorosa con él, decide apartarse por interés y aceptar la riqueza de Nemoroso. La acción recorre prados, bosques, riberas y casas aldeanas donde se encadenan declaraciones, engaños, desafíos, una boda frustrada y la progresiva locura amorosa del protagonista. Finalmente, una estratagema de Siralbo y la confesión de Jacinta restauran a Belardo, mientras los celos y rivalidades se resuelven en varios matrimonios que cierran el conflicto entre amor, interés y honra.
La obra se abre en un ámbito pastoril donde Belardo, rico mayoral, lamenta desesperadamente que, después de diez años de servir a Jacinta, no ha logrado vencer su dureza amorosa. Aunque posee riqueza y posición, se siente derrotado porque Jacinta prefiere o parece inclinarse hacia otro pastor más pobre, Jacinto, y rechaza tanto sus dones como su insistencia. Belardo y otros pastores comentan el poder del interés, la inestabilidad del amor y la singular firmeza de Jacinta. Poco después, Belardo se esconde y presencia un encuentro amoroso entre Jacinta y Jacinto, en el que ambos se prometen fidelidad; ese espectáculo desata sus celos y su furia. Sin embargo, la situación cambia cuando interviene Pinardo, tío de Jacinta, que reprende a su sobrina por amar a un pastor pobre y la insta a aceptar a Nemoroso, rico y bien parecido. Jacinta, influida por la necesidad económica y por la presión de su parentela, accede a conocerlo. Nemoroso se presenta humildemente, declara su amor y, con mediación de Pinardo, obtiene una primera aceptación de Jacinta. Cuando Belardo reaparece y le exige explicaciones, Jacinta acaba confesándole que, por razón de pobreza, linaje y conveniencia, quiere favorecer a Nemoroso. La ruptura provoca en Belardo una crisis extrema: amenaza con matarla y matarse, la increpa por interesada y traidora, y sale de escena dominado por la rabia.
Tras el abandono, Belardo intenta buscar remedio en otro amor. Sus amigos le aconsejan olvidar a Jacinta y él mismo se propone cortejar a Cristalina, antigua enamorada suya, pensando que una nueva inclinación podría curar su herida. No obstante, la situación se complica porque Cristalina todavía conserva recuerdos de su relación pasada con él. Cuando Belardo, perseguido además por un homicidio que el texto vincula a sus excesos pasionales, se dirige a Cristalina para pedirle ayuda antes de ausentarse a Italia, ella, pese a haber sido desdeñada, le ofrece amparo, dinero y joyas. Belardo quema o quiere destruir papeles y prendas amorosas de Jacinta, pero sigue obsesionado con ella. En la segunda jornada, mientras Jacinta profundiza su relación con Nemoroso y acepta de él cadenas, anillos, vestido y otras dádivas, se preparan también unas bodas aldeanas en las que el ambiente festivo contrasta con la perturbación creciente de Belardo. Al regresar y enterarse de que Jacinta se ha desposado o al menos comprometido con Nemoroso, Belardo pierde el juicio de forma más visible: maldice el matrimonio, cree ver el corazón abrasado dentro del pecho, escribe desafíos disparatados y combate con Nemoroso. Aunque hiere o cree vencer a su rival, su percepción queda cada vez más alterada. Más tarde irrumpe en la celebración de la boda afirmando que Jacinta le pertenece por derecho de victoria; provoca un gran alboroto y obliga a huir a varios asistentes. Desde entonces su locura amorosa pasa a ser pública y temida por todo el valle.
En la tercera jornada, Jacinta procura calmar a Belardo fingiendo primero que sigue queriéndolo y después desapareciendo, lo que hace que él imagine que ha muerto y ha bajado al infierno. Siralbo, para impedir que se despeñe buscando a su amada como un nuevo Orfeo, organiza una ficción con ayuda de Jacinta y de otros pastores: la joven comparece en una cueva o paraje presentado como entrada infernal y, en tono elevado y amoroso, reconoce su culpa, reniega del interés que la apartó de su primer amor y promete volver a Belardo. Este reconocimiento devuelve progresivamente el seso a Belardo, que la abraza y recupera la capacidad de distinguir la realidad. Mientras tanto, el padre de Belardo, Galterio, había intentado acusar a Jacinta de hechicera, atribuyendo a sus artes la locura del hijo; sin embargo, Nemoroso rebate esa acusación y la atribuye más bien al poder natural de la hermosura y del trato amoroso. Cuando Belardo y Jacinta deciden formalizar su reconciliación mediante matrimonio, surgen nuevas tensiones: Nemoroso y Cristalina, heridos por celos y despecho, llegan incluso a intentar apuñalar respectivamente a Jacinta y a Belardo, pero son detenidos a tiempo. El conflicto se resuelve con una serie de emparejamientos restauradores: Belardo queda unido con Jacinta; Nemoroso, buscando una salida honrosa y una nueva venganza amorosa, acepta la mano de Cristalina; y también se acuerdan los enlaces de Floripeno y Leridano. Así, la comedia concluye con la reintegración de los personajes en el orden pastoril y con la declaración final del título, que identifica al protagonista como “Belardo el furioso”.
Protagonista de la obra; pastor o mayoral rico que, tras ser rechazado por Jacinta, cae en una furiosa locura amorosa y protagoniza los principales conflictos hasta recuperar el juicio.
Pastora amada por Belardo; vacila entre el amor antiguo y la conveniencia económica, acepta a Nemoroso por necesidad e interés, y finalmente vuelve a Belardo.
Mayoral rico y galán que, impulsado por Pinardo, corteja a Jacinta con generosidad material y se convierte en rival directo de Belardo.
Amigo fiel de Belardo; lo acompaña en sus desvaríos, procura moderarlo y organiza la ficción final que contribuye a devolverle el juicio.
Pastora que amó a Belardo y a la que él había desdeñado; le presta ayuda en su desgracia y termina integrada en la solución matrimonial final.
Tío de Jacinta y figura de presión familiar; la aparta del amor pobre de Belardo o Jacinto y promueve su enlace con Nemoroso por conveniencia.
Padre de Belardo, que interpreta la locura de su hijo como efecto de un hechizo y busca judicialmente a Jacinta para castigarla.
Pastor que interviene en los enredos amorosos, pretende a Cristalina y participa en la resolución final mediante emparejamiento.
Pastor amigo que comenta la acción, media en algunos lances amorosos y queda finalmente encaminado a matrimonio con otra pastora.
Espacio central de la acción, donde conviven los pastores, circulan los rumores amorosos y se desarrollan los encuentros, celos y desafíos principales.
Lugares asociados a la soledad, la errancia y la locura de Belardo; en ellos se esconde, espía, desafía a Nemoroso y llega a pensar en despeñarse.
Parajes de encuentro amoroso y de observación escondida, fundamentales para los diálogos entre Jacinta, sus pretendientes y sus intermediarios.
Espacio donde se proyecta el matrimonio con Nemoroso, interviene la justicia y se produce el gran alboroto causado por la irrupción de Belardo.
Espacio de engaño dramático en la tercera jornada, utilizado por Siralbo y Jacinta para encauzar la imaginación delirante de Belardo y curarlo.
La trama muestra cómo la frustración amorosa lleva a Belardo a perder el juicio, deformar la realidad y poner en peligro su vida y la de los demás.
Jacinta abandona a Belardo por la seguridad material que le ofrece Nemoroso, y la obra insiste en la tensión entre riqueza, conveniencia y fidelidad amorosa.
Los celos desencadenan espionajes, amenazas, desafíos y tentativas de violencia entre los pastores implicados en el triángulo amoroso principal y sus derivaciones.
La acción subraya la facilidad con que se alteran promesas, juramentos y alianzas afectivas, aunque al final se recompone un orden estable.
Las decisiones de Jacinta y las reacciones de su parentela y del padre de Belardo muestran el peso de la reputación pública, el linaje y la vigilancia comunitaria.
Varios personajes recurren a fingimientos y ardides, y especialmente la escenificación final sirve para curar la locura del protagonista y restaurar la convivencia.