testo digitale di La blanca niña
Data di pubblicazione: 22 agosto 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La blanca niña. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-blanca-nina.
LA BLANCA NIÑA
Pag. 1
La blanca Niña =
Auto sacramental
Leg. 14
3
6-7
Jornada primera
Pag. 2
Auto sacramental de la Blanca Niña.
Salen Lucifer y la Discordia.
Aunque con todos te alteres,
no te has de esquivar de mí,
que llego a pensar, e infieres,
que yo no soy el que fui,
o tú no fuiste quien eres.
En tu justa pretensión,
¿no levanté yo legión,
y no puse con ardimiento
en ejecución tu intento,
tan digno de ejecución?
En el rencuentro cruel,
de que aún yo vengarme espero,
¿no dije: ¡viva Luzbel!
a voces? ¿no fui el primero
que se le opuso a Miguel?
Y después cuando caíste,
¿a tu lado no me viste
el primero que, pagado
Pag. 3
El verme siempre a tu lado
y tu consejo me guiaste
pues si mi mucha firmeza
halla recíproco en ti,
que no deidad ni bajeza
te obliga a encubrirme ansí,
señor, de mí tu tristeza,
dime lo que es, y sabrelo,
que en este triste recelo
el dolor quizá se tiene
que Dios al infierno viene
o que tú te vas al cielo.
Todo tu imperio se enoje
de que tu vista, oh señor,
de su gracia le despoje
y para su rogador,
como tan suyo, me escoge.
No te esquives más conmigo,
siendo, como eres, testigo
de mi amor inaccesible,
el amigo aun lo imposible
ha de hacer por el amigo.
Más fuerza tienes que yo,
pues me has sabido vencer,
y si soy tu amigo o no,
en esto se ha de ver.
Apercibe el sufrimiento
al más extraño portento
que del cielo ha contado,
Dios casarse, Dios casado,
parece cosa de cuento.
Aparte.
¿Cómo casar?
Esto pasa,
concertados están ya.
¿Dios se casa?
Dios se casa.
¿Con quién?
Con casta de Adán,
porque caiga todo en casa;
ya que casar es su intento,
como mi casta dejó,
aunque en ella se esmeró,
fijo, porque él no querrá,
porque no sé de qué me quejo,
en la humana eligiera
casamiento tal, que a lo menos
a la de Adán excediera,
entre estos llamados buenos
una escogida nos diera,
y no deste lodo enfermizo,
tan flaco y tan quebradizo
que no hay cosa a qué igualarse.
Pag. 4
pues aun no supo guardar le
con que el mismo Dios le hizo
y os ruego no sé que sienta
deste Dios o deste nombre
que tanto le representas
que me ahíte de su nombre
y aun llega a mí que yo mienta
por lo que a ti te apareja
más que por lo que él merece
ceda su favor y ayuda
Discordia sí que sin duda
por mi mal le favorece
después que al hombre formó
tanto del se satisface
que de quién es se olvidó
y aun con ser Dios cosas hace
que no las hiciera yo
quedó alegre y satisfecho
de ver al hombre tan hecho
a su imagen y retrato
y después viéndole ingrato
pesole de haberle hecho
y sobre tanto pesar
que durara si en mí fuera
volvióse a reconciliar
y quiérele de manera
que no sé en qué ha de parar
con haberle sido infiel
tanto se muere por él
que todo su daño juzgue de
y el cielo baja al más humilde
y teme que quepa en él
este Benjamín que cría
para que quede a tu lado
goce de su compañía
es Esaú que obstinado
a Jacob aborrecía
mas a tanta sinrazón
no ha de haber oposición
sí ha de haber porque conviene
mostrar que soy yo el que tiene
mayor parte en la pretensión
él no dejó al alma ya
pues yo la tengo y poco
y pues que por mía está
querrá con saber de suyo
para quitarme la duda
no hay más de que yo no quiero
él es el Rey Justiciero
que dice que no se muda
y a cada viento saluda
con más mudanzas que enero
pues para que un hombre mío
le contradiga este acero
o has de ir que de vicio
o Discordia este suceso
Pag. 5
por mi embajador te envío
y ansí lo tengo trazado,
antes que comunicado,
que el agravio que me ha hecho,
que en la materia del pecho
se fomente la de estado.
Un nuncio que el cielo envía
es Gabriel, que en el cielo
mayores sucesos fía,
que al paso y corte del vuelo
ronda su dama y la mía.
Con pompa de un gran señor
este nuevo embajador
a los del mundo mantuvo
el tiempo que en él estuvo
los terrores de mi amor.
Dio su embajada y no ha sido
cosa que la cause enojos,
discordia y sordo el sentido,
que amor, como por los ojos,
suele entrar por el oído.
Escuchar y despedir
no se suelen combatir;
escuchóle y diole audiencia,
favores y aun licencia
de poderlos descubrir.
Y tan adelante pasó
esto, que Blanca enfadosa
que la ha dejado en tu casa,
una guarda cuidadosa
de nuestros provechos, es cosa
con esto vivo seguro.
Gabriel, que es un fuerte muro
para que la cele y guarde,
a mí me tiene cobarde
de algún presagio futuro.
Fue pues tan grande el pacto,
la música y pretensión
de este nuevo bateo,
que ya la quité de opinión,
pone duda en mi deseo;
quien otras veces me ha visto
de mi dama tan bienquisto,
viendo que desisto ansí
siempre huirá de mí
que de cobarde desisto.
Ansí que tú has de guiar esto,
con triunfo y con pompa honrosa,
conveniente a tal supuesto,
procurando en cualquier cosa
ostentar que hace el auto
de mi corte, como digo,
del amigo o enemigo,
como parezco yo hoy,
que yendo tú a lo que voy,
todo el mundo irá contigo.
Sin tanto encarecimiento,
hoy has de verte entregado
en tu tálamo, yo siento
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Aunque fue desconfiado,
estimo tu ofrecimiento.
Ahora bien, ve con Dios, ven,
y la jornada prevén.
Y tú con no vista fiesta
te prevén a mi respuesta,
que será presto y con bien.
Vanse, y salen Blanca e Inteligencia.
Soledad has de sentir,
¡oh, Blanca!, sin don Gabriel.
Sola he de hallarme sin él,
mas tú lo puedes suplir,
que cualquier duda o temor
que se ofrezca, tú podrás
declarármela, y harás
como un buen repetidor,
cómo te fue tan de paso.
Debió de ir reparado
al competidor lugar,
por si os viene a ver acaso,
y dejóos en libertad
para que elijáis con ella
sin decir que os atropella
y fuerza la voluntad.
Buen bajada pudo en mí
tanto, que sin proponer
si puede o no puede ser,
quise creer que es ansí.
Eso sí, creer al vuelo.
Ya borraréis de cuidados,
que la fe a afortunados
mira cuanto hay en el cielo;
y a los primeros, vos que sois
por ser altiva, yo sé
que sin antojos de fe
no divisaréis mil soles.
Cosas dices que no capto
sino en ingenio mayor.
Las gracias de mi señor
hasta los niños las saben,
cuanto más que él distribuye
a todos.
Pues dime agora,
¿cómo te llamas?
Señora,
llámome la Inteligencia.
El zagal tiene gran sal,
queriéndote de por Dios.
Pues queredme por él vos,
que a fe que no os esté mal.
Yo, de lo que saber gusto.
Mirad, esto de saber
a veces suele ofender,
y más si es más de lo justo;
presumir de saber puede
ofender vuestra arrogancia,
que a veces una ignorancia
a todo saber excede.
La mujer que sabe mal...
Pag. 7
Si presume menos, al,
que lo otro es andar sin pies,
o como el alca y atrás.
Temed a Dios, que en efeto
todo saber es de Dios,
temelde y tendréis a Dios,
que en todo teme el discreto.
La vergüenza y el temor
de ellos darán la prudencia,
que el principio de la ciencia
es el temor del Señor.
Este respeto debido
es lo que le satisface,
que el Señor siempre se aplace
con los de quien es temido.
Cuyo fuego si se abrasa,
discreta vendréis a ser,
y la discreta mujer
edifica la casa,
pues aquel es sabio y bueno
que guarda la legal ley,
y el fin quien busca la ley
es quien della está ajeno.
En todas las ocasiones
midid con cuerda el labio,
que dice el sabio que el sabio
es lleno de condiciones,
y que al hombre que es discreto
en la cara se le ve,
cuya discreción sin fe
no vale cosa en efeto,
de manera que con tiento
la discreción os crezca,
sin que por mucho saber
os queráis perder de vista;
no emprendáis empresa brava
por ensalzar vuestro nombre,
que es corto el saber del hombre
que comienza cuando acaba.
Sin malicia que se fuera
ni acertar a saber cosa,
que en ánima maliciosa
poca discreción se espera,
y esto tiene la maldad,
que se arrima a los que la rigen,
y los malos se corrigen
con mucha dificultad.
Ahora bien, dejemos esto
por un rato de placer,
que el estudio no ha de ser
por muy frecuente molesto,
y tratemos de otra cosa,
al menos hasta después,
que por varia dicen que es
la naturaleza hermosa,
y yo me quiero a pasear
por divertir el sentido,
un poco estar encogido
no te quiero disgustar.
Pag. 8
que pues no dices que sí
debe de importar que no.
Libertad tengo, y yo
has de ver vine a quien,
si a contentar os pusiera,
quitaros la libertad
de la vaga ociosidad,
y de tanto valor fuera
la puerta por donde el daño
entra a buscar su efeto,
por ella apunta ya cierto
sus cañones el engaño;
ocupado en ejercicio
el pensamiento, no queda
lugar en que el vicio pueda
no conocer ser vicio;
con esto y con dar lugar
a los músicos que os canten,
no habrá bregas que os espanten
ni trabajos que aguardar.
Gusto me da esta lición,
y tú lo dices de suerte,
que por solo obedecerte
la pondré en ejecución.
Corre y tráeme qué hacer.
Vase.
Yo voy.
Anda, y dale licencia
que de tu mucha obediencia
se aprenda a obedecer.
Sale la Inocencia y dos músicos y saca un bastidor de bordar y una banda y comienza a bordar en él.
Ama, ya llevo el bastidor,
y los músicos salen.
Muestra, que en él labraré
ciertos juguetes de amor.
Si él os sujeta a una labor,
pondrás un pecho rendido
a una flecha de Cupido
que en un pedernal tócala.
Si en mi corazón hay fuego,
¿de qué sirve el pedernal?
Será fuego artificial
que se abrase y gaste luego.
Centellas son que no gastan
sus espíritus jamás.
Pues eso todo pondrás.
¿Y por letras?
Poco bastan.
Y da licencia a cantar,
para que yo labre al son.
Querrás como otro Anfión
obra nueva a Tebas dar.
Siéntase y comienza a bordar, templan los músicos y sale la Discordia con una máscara a los ojos y dardos.
Buenos días.
Nos dé Dios,
aunque vos no los queréis,
que sois lobos y parecéis...
Pag. 9
astrólogo como vos,
de quien se dice que un día,
con una fambre mortal,
llegó a un corral, en el cual
dos corderuelos había;
y sin volver para atrás,
haciendo desprecio de ellos,
dijo, con poco decellos:
«Buenos días y no más»;
y esto fue desde la puerta;
y mirándose los dos,
dicen: «Malos corderos,
a quien la ha dejado abierta».
«Amigo, yo la dejé,
la misma pena me cabe,
que hallaré echada la llave;
no entrará de vos, a fe,
que es de cruz y se revuelve;
será para vos pesada,
y al fin, a puerta cerrada,
dicen que el diablo se vuelve».
Gracia tienes, Inocencia.
Y vos mucha necedad.
Cantaremos.
Sí, cantad,
que este estorbarlo querría.
Estáse la blanca niña
engañando el mal de ausencia
con aguja de oro en mano;
¡oh, cuán bien que labra la seda!
Amor la enseña y lábrala ella,
con seda encarnada y blanca la tela.
Una palma y dos cerrojos,
que tienen dos manos presas,
ocupa el blanco alabastro,
y por orla esta letra:
«Amor nos abraza y el cielo nos premia,
tormentas promete, a puerto nos lleva».
Viola estar el caballero
que tiene a cargo darla
de la embajada del Rey,
que enamorado está della;
hablarla quiere, paróse a la puerta,
desecha el silencio y a hablarla comienza.
¿Cómo no cantáis, la niña,
cómo no cantáis, la bella,
que encantaréis, si cantáis,
como tenéis la presencia?
¿Cómo cantará quien tiene
el esposo en tierra ajena,
el galán en la costa,
el cielo me dé paciencia,
y si este tiempo de amores
a otras damas que se precian
de tierno y agradecido
y de ligero se prenda?
Pag. 10
su linaje es por el cielo
su gala por excelencia
su riqueza inestimable
y su discreción inmensa
blanco y rubio es como el sol
de oro puro es su cabeza
cabellos de palma y frente
de plata bruñida y tersa
sus ojos son de paloma
y sus mejillas dos rosas
de flores su boca nácar
en que se crían las perlas
sus labios destilan mirra
áloe y bálsamo su lengua
a su voz blanda y suave
no la iguala la sirena
sus manos hechas a tornos
de varios jacintos llenas
y sobre dos pilares de oro
dos basas de mármol puestas
y con esto y otras partes
que no hay quien contar las pueda
qué mucho que donde asista
enamore a cuantos vea
a cualquier amor humilde
y a gozarlo ponga el quiero
que a lo de ciento por uno
siempre paga aunque no deba
don Emanuel de Lapa,
es su nombre, y es de gusto,
para quien hiela en celos
y a su amante hiela
Sin que me digáis el nombre
conozco por las señas
que estáis bien empleada
el cielo de vos se duela
con galán habéis topado
señora que en materia
de pedir y daros celos
os dé y pida cuenta estrecha
viviréis eternamente
desabrida y descontenta
de forma que el mundo os llame
la mal maridada bella
niña sois, restituiros
pedid el engaño o fuerza
y buscaréis otro gusto
que conozca vuestras prendas
ansí habéis de sujetaros
tan vieja sois o tan fea
pues fiad de algún buen gusto
que os estimara y sirviera
ahora bien, burlas se dejen
estadme señora atenta
a la mayor embajada
que ha dictado humana lengua
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aquel magno emperador
de la Tartaria encubierta,
de los gigantes que habitan
en lo inferior de la tierra,
Rey de aquella gran ciudad
que el río Letheo cerca,
cuyos muros son de yerro
de incorruptible materia.
Y queriendo que su fama
con la vuestra se haga eterna,
le tiene por bien servido
de que vuestro esposo sea;
a deciros cómo envía
con las cartas de creencia
que pasa su embajador,
me interpone su grandeza;
esto os digo, esto os aviso
de mi parte y de lo vuestro;
tiempo tenéis con él de
que aunque el tiempo que viejo vuela,
seréis tenida y honrada,
seréis rica, seréis reina,
bien casada y bien servida,
y sobre todo contenta;
viviréis años inmensos,
que allí vive la sin cuenta,
por los siglos de los siglos,
vida infinita y eterna.
Aquí gracia y después gloria
le falta de prometer.
Mayor que no ha de ser,
no lo permite la historia.
Habéislo dicho tan bien,
oh, prudente mensajero,
que aunque no os crea, no quiero
despediros con desdén;
y aunque he llegado a agradarme
del príncipe don Manuel,
por quien vino don Gabriel
de su parte a visitarme,
y de mil osos terribles
difíciles de guardar,
y el mucho querer entrar
tan presto con imposibles,
y bien quedo en parte tal
mudarme por mejoría.
Dice bien, por vida mía.
Y juzgo la tuya muy mal.
¿Cómo no ha de poder tanto
con su persuasión y ruego
quien viene en lanzas de fuego
y no de Espíritu Santo?
¿Cómo tan presto le asienta
lo que cuenta por verdad?
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tiene más seguridad
de contarlo quien lo cuenta,
¿no podría esta embajada
ser fingida y cautelosa,
falsa, aleve y mentirosa
para dejarte engañada?
¿No podría su excelencia
ser debajo de aquel velo
la discordia que en el cielo
sembró tanta diferencia?
Y el príncipe su señor,
¿no podría ser que fuese,
por quien más culpa tuviese
en el tormento, el mayor?
Y entre cetros y coronas
no quede atraparos,
ser dios de moscas, osos,
dios de simios y demonios,
o por su soberbio antojo
ser este regalo ciego,
en tierra de tanto ciego,
rey por tener solo un ojo.
Saber quién eres me agrada.
Mirad quién lo juzga apenas.
Gracia tiene en mi conciencia.
Que es como quien dice en nada.
¿Quieres servirme?
No quiero.
Pues, ¿por qué? Di, ¿no querrías?
Porque os conozco y no más.
Algo eres libre y grosero.
Grosería es la verdad.
Y aun por lo que pasa aquí,
os querréis vengar de mí
con sangre y necesidad;
según vuestro objeto es,
juzgo que vuestros criados,
de secanos y estrujados,
no se tengan en los pies.
Si les dais ración, yo fiero,
que se la daréis al fin,
como a la mula del ruin,
en libranza y en dinero,
que de cadáveres lacios,
esqueletos y bisarmas,
tendréis por adorno y armas
que avivan vuestros palacios.
Y serviros bueno fuera,
cuanto más que por agora
doña Blanca es mi señora
y lo será mientras quiero.
Y yo bueno por cierto.
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La pareja fuera buena
para mi fiera cadena
de atar con el vivo al muerto
o como me pusieron flaco
el entender que os servía
que vuestra hambre y la mía
no cupieran en un saco
Para sus efetos Dios
sus doctores y sus sabios
guarda mi pluma y mis labios
Discordia prepara a los dos
Luego sabes escribir
Como escribir y contar
cuento que sin topetar
porque os vengo a perseguir
Mujer, seguirme rapaz
soberbio, yo perseguirte
Y aun estoy por descubrirte
la máscara del disfraz
juzgáis de mí que no sé
que con dos caras venís
Como dice que trae dos caras Blanca mira a Discordia la máscara de abajo y se espanta y tapa.
Ea, en vano os encubrís
que he de verlo por mi fe
¡ay, señor, y qué visión!
Oh, visión, señora, escuchad
buen nombre dais, en verdad
a mí encomendado se han
fuera bien venir a veros
como la gente vulgar
y cuando os llegara a hablar
verme turbado y temeroso
miedo de ver que hay en vos
tantas partes tan hermosas
oh, señor, para estas cosas
mil caras, cuanto más dos
Embajador de dos caras
mala embajada prometo
Rapaz, déjanos y vete
a tus reinos lejanos
Que aun fuera menos su perro
si tercera non viera
pues no os mirara aunque quiera
sin la máscara de perro
Dejalde que es un juglar
Baste que vos lo mandéis
Y qué recados traes
Cuantos queráis desear
Los recados quiere ver
Vos, amiga, e Inteligencia
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no hay sino tener paciencia
por fuerza la he de tener
ella se deja engañar
de la cantada
¿qué cantaremos?
lo que vosotros cantéis
ha de venir al compás
de esos tus amores
zagala, no rías
guárdate, no llores
lo que agora ríes
no tañáis más el canto
pues que no sois entendidos
que las sierras traen oídos
como el régulo al encanto
¿cómo se llama?
señora,
Luz hermosa.
lindo nombre,
y es galán.
y un nombre,
al mismo amor enamora.
¿que Luz hermosa se llama?
y es lo que os ha de espanto,
y aun de haberlo sido tanto
vivo a quien derecho llama
Luz hermosa, embustes tas
no te engañe un condecillo
que es luz obispo de anillo
que tiene el nombre y no más
es capitán castigado
por rebelión o motín
que aunque capitán al fin
es capitán reformado
es luz por atropelía
que no tiene más del nombre
luz que quitando fanal al hombre
a puras tinieblas le guía
luz por nombre y luz por blanco
como cuando acá en efeto
al blanco llaman Juan Prieto
y al prieto llaman Juan Blanco
si de esto te espantades
qué dirán los que te oyeren
mal, mi comadre, me quieren
porque digo las verdades
verle querría en verdad
pues él os viera bien presto
verle quiere, temo de esto
una gran dificultad
que el solo hablarla tiene
la victoria de esta guerra
esto es asomar y cierra
¡ay de vos, que el diablo viene!
Pag. 15
Entra Lucifer.
Dadme los pies a besar,
tan debidos a mi fe.
Álcese, señor, no aguardes,
que esta ciudad
nos ha mucho agravio, siento,
de que hayáis ansí venido
sin que haya apercibimiento,
gran pompa y recibimiento.
Quien ama desta manera
en cien mil errores cae;
vuestro amor es quien me trae,
que es grande y no admite espera.
Inteligencia quita y esconde las sillas y deja una sola.
¡Ah, muchacho! ¿Dónde vos?
Vuelve las sillas aquí.
Para vos una está ahí,
y aquí no es menester más,
que no ha de querer sentarse
quien no quiere asiento en casa.
¡Qué sencillez tan graciosa!
Y digna de perdonarse.
Una vez se vio sentado,
y, con ser las sillas buenas,
dio tal caída que ajenos
con ellos se ha levantado.
Discordia, por este loco
pienso que me he de perder.
Ea, vos, idlos a traer.
Sí, señor, espera un poco.
¿Cómo venís?
Como a vos.
Bueno.
Bueno, claro está.
Y no se le soltará
un «bueno, bendito Dios».
Vuestro embajador, señor,
mil cosas de vos me dijo,
mas ya que anduvo prolijo,
corto vuestro embajador.
Y a mí la fama me llama
de vuestra hermosura y gracia,
y hallo por experiencia
que sois mayor que la fama.
Presto os quisistes pagar.
Ya que no en amor, querría
que en razón de cortesía
no os queráis adelantar.
Siéntese y tenga a bien...
Siéntese a buenas conmigo,
que soy bueno para amigo,
o malhaya el diablo, amén,
y destruya el mal olor.
Pag. 16
que con vosotros hacéis
a minas de azufre oléis
y de azufre el color
y no sé cómo convengas
que quien está en tanto azufre
tan malos hígados tenga.
Con ese queréis poneros
vete rapaz
Ya me voy
Mil gracias señora doy
a mí que merezca veros
al fin que sois mi señora
Pues vuestra sierva más leal
y el alma os doy en señal
de que ella misma os adora
Ten la lengua que condeno
caíste acá del contrato
no ves que es este conato
obligar lo que es ajeno
Ya me enfadas a fe mía
y inteligencias nomás
mira que me enojarás
pues a fe que no querría
gustara de ver danzar
y aun de danzar gustaré
Llama a quien cante
sí haré
Y yo te quiero ayudar
Ya me pone en gran cuidado
tanta fiesta y novedad
Entra la Discordia y un hombre y una mujer de máscaras
Hola un romance tocad
cantado
Vaya cantado y danzado
Reverencia os hace el alma
gloria de mi pensamiento
por ídolo de mi altar
y por imagen de su templo
por ser señora gallarda
al traje del mundo vengo
y de príncipe divino
soy humano caballero
por vos en el paraíso
gané tan altos trofeos
que en mi alcázar de iglesia
muchos pendones he puesto
licencia ha dado el amor
de que pueda un caballero
en un sarao a su dama
decirle su pensamiento
si quisiéredes señora
mejor el servicio nuestro
en los campos de la vida
Pag. 17
lo celebre un torneo
y seré el mantenedor
y sustentaré que puedo
tener el cielo en mis brazos
pues os tengo por mi cielo
quien ama tiene licencia
en público y en secreto
a decir a sus amores
locos encarecimientos
cuando esto le dijo
a su dama el guerrero
al arma han tocado
trompetas y cajas
que con las banderas
secretas y bajas
viene el contrario
furioso y ligero
la sala se altera
la gente de fama
pedir quieren armas
dejar quieren fiestas
Luzbel en demandas
y tiernas respuestas
ansí se despide y dice a su dama
al arma han tocado
mirad que es engaño
salir es forzoso que el clarín sonoro
amor me detiene
pues lléveos amor
yo lloro el partirme
yo siento mi daño
Entra don Emanuel con vestido de tafetán nácar acuchillado sobre blanco y Blanca se pone a un lado y vuelven a cantar y a danzar.
no sirven enojos
la guerra es llegada
las fiestas se acaben
las armas se apresten
no queden los ocios
los oídos no queden
ni piezas de un alma
que ha sido sitiada
Aquí Blanca se hace como que queda ciega o deslumbrada y dice.
ay de mí, qué luz es esta
qué ha de ser, no os alteréis
pues estoy yo aquí, teméis
todo me aflige y molesta
haced que cese la fiesta
luego acostaos y a ellos
no sino que le dé a través
Pag. 18
me has ofendido tus cabellos,
en que te pude ofender
que tan presto me has negado.
Blanca de rodillas ante san Miguel y él no mira a nadie.
Señor, por donde has entrado
que apenas te pude ver,
señor, como quedé de ti,
y indignada y culpada
de que en mi pobre morada
vuestra majestad locas,
mas por tu palabra has
hoy mi alma perdonada.
Dime, para qué consientes
que yo aspire a casamiento
si al segundo mandamiento
del primero te arrepientas,
como temerán las gentes
tu nombre en tal novedad.
Si tú amparas la maldad,
a quien habrá que no asombre,
mas por los giros del orbe
piérdase la autoridad.
Pues por tu orden la sigo,
déjame seguir tu empresa
que parece que te pesa
de vivir en paz conmigo,
tan malo soy para amigo
pues cuando con ella quedes,
con o sin justicia que des,
la requiere de manera
que mucho más la valiera
mi amistad que tus mercedes,
y tú, déjame, por Dios,
mira con qué harás.
Bueno fuera que os tomara
para informarle de vos
la primera de a dos
sin demandas ni respuestas,
sin vísperas son sus fiestas,
bien grosero me requieres
como quien da agua va
cuando está ya el agua a cuestas.
No me importa y vos os iréis
a estorbar el casamiento.
Yo, a Dios.
Y yo lo intento.
Tú sabes bien qué padre
este blasfemo y triste,
que yo reniego a Dios.
Y yo, que tú me vieras
triunfando a quien me prefiera,
o el infierno ha de ser para
de verme alegre jamás.
Vase Luzbel y los suyos.
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¡Ah, señor, ah, esposo, ah, amigo!
Y también mi bien te doy,
pues a fe que no te vas
si no me llevas contigo.
Tus brazos abrazo y sigo
con fuertes nudos y lazos.
Haré grillos de mis brazos
con que te enlace y prenda,
pues no soy Jacob que emprenda
contigo llegar a brazos.
No me habláis, una palabra
no me diera de mi Dios.
¿Qué palabra, que sois vos?
¿Qué pecho habrá que no abra?
Poco os mueve ya vuestra obra,
en vuestro calor mi yelo
llegará a mí con vuelo,
ya que la voz me negastes,
miradme como mirastes
al gran clavero del cielo.
Quien al que a su puerta llega,
él adonde ha citado,
y ella por un leve enfado
hácese sorda y enemiga.
Que le busca, que le ruega,
al que con frío llegó
a mi puerta busco yo,
que su amor de forma ha asido,
que descalza y sin vestido
a buscarte me obligó.
¡Oh, mujer, grande es tu fe!
Gracia conmigo has tenido,
lo mejor has escogido,
pues me enlazas por el pie,
y oblígasme a que te dé
el perdón, yo te le doy;
alza, que tu esposo soy.
Deja el pie, toma la mano,
y para que esté más llano
conque a sentarte voy.
Manuel lleva de la mano a Blanca.
Que nos van.
Ya estoy contento.
Yo sé deslucir el placer.
Tampoco te alegrará ver
que es ya su casamiento.
Ninguno vaya conmigo,
porque importa que os quedéis
y la puerta vos guardéis
por si vuelve el enemigo,
que en la iglesia quiero entrar
a apercebir el recado
del tálamo y el estado
en que los han de velar.
Cantad algo mientras tanto.
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porque parezca que hay boda
y acuda la gente toda
a vuestra música y canto.
Vase Inteligencia.
Ábranse las puertas
que tal boda esperan
de la santa iglesia,
donde el gran maestro
sus bodas celebra.
Pedro con la misa
revestido espera;
el padre es padrino
y el amor los vela,
y porque podamos
gozar de la fiesta,
ábranse las puertas
que tal boda esperan.
Entra la Inteligencia con un ramo, con todos los músicos y vocean.
Al abad que los desposó,
arzobispo le hago.
En conclusión, ya lo estáis.
Y a lo que dan a la fe,
y en conclusión ella fue
desta boda el trujamán;
todos se alegran y dan
muestras del placer de todos,
y por especiales modos
el abad que los desposó
que arzobispo le hago.
Para celebrar la fiesta
traigo el tálamo dichoso
donde se alegre el esposo,
por lo mucho que le cuesta;
de la misa goza honesta,
que al cura siempre le agrada
de vela de un cantando
porque un gallo le cantó
al abad que los casa.
¿Quién velará estos novios?
Dios y los ángeles todos.
Entran Luzbel y Discordia disfrazados.
Muy tarde habemos llegado.
Y esta fiesta no me agrada.
Tomad a esto cuidado
y los vientos se han mudado.
Vueltos son los aires,
salido el caballero.
Si habéis mirado en ello,
querréis me dar a entender
de qué ver la fiesta toda.
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esta es boda y esta es boda
esta es boda de plazer
una mujer que perdida
lo más de la vida ha estado
por poder mudar de estado
y quiero mudar de vida
mil bodas he visto yo
mas esta es de fiestas todas
esto sí que es otra boda
que las otras no
esta es boda de alegría
en que el Jacob fuerte y fiel
por gozar la de Raquel
sufre la carga de Lía
esta es boda de plazer
para todos de importancia
donde ha de haber abundancia
de comer y de beber
este árbol es manzano
bien decís, y enano fue
mas ya es injerto a la fe
y por él ya no es enano
ya de su fruta escogida
dio abundancia de tal suerte
que del árbol de la muerte
vino a ser el de la vida
mirad si merece un nombre
de estimación y interés
árbol libre, que tan bueno es
que junta a Dios y hombres
y esta es la fruta que lleva
es la fruta y es la triaca
y el bien que del mal se saca
para los antojos de Eva
no lo entenderéis ansí
y os lo quiero declarar
discordia aquí se ha de acabar
que temo gran mal aquí
estas bodas soberanas
cuyo vínculo y unión
tantos días ha que espera
la ventura de él de hoy
después que el autor de todo
las puso en ejecución
se echó el resto en el banquete
y el resto en que el terreno
de manteles de esta mesa
sirven los rayos del sol
dando luz clara a su dueño
de blancura y color
su mantenimiento y costa
de inestimable valor
a pedir de boca todo
que lo que sola razón
tiene cuanto a lo primero
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de el pan sembrado de amor
en tierra virgen del cual
la abundancia nos nació
por quien finque bendecirlo
de Eva dijistes vos
dijo el diablo qué mal lazo
come y serás como Dios
quien de vos tal entendiera
pues vemos en conclusión
que hace al hombre Dios por gracia
lo que de ella le apartó
ay el pan del juramento
de el patriarca Jacob
y el pan que salió del canto
y el de la propiciación
los panes de Abigail
y el de quien nos figuró
el santo rey sacerdote
por santa revelación
pan que nunca fue cerrado
que Dios nos cierra en trox
pan que a hartar no harta
tu efeto pan para Dios
al fin todo cuanto dices
es solo pan en rigor
y cuando de solo pan
el hombre se sustentó
por muchos años mal año
Dios perdone al labrador
que por no mirar en esto
tanta hambre nos dejó
es tan corta nuestra tierra
que en no empuñar dos cabos
no hay que llegar a la boca
cosa de consolación
todo es pan todo empanado
de pan por principio y post
y quien no lo come a secos
coma paciencia y perdón
ay el maná del desierto
con el panal de Sansón
y aquel cordero pascual
de Bautista el gran pastor
los codornices asados
que Dios a su pueblo dio
con uvas de los racimos
de tierra de promisión
ay vino de las tinajas
que con tanta admiración
en Caná de Galilea
de agua se transformó
de todo esto hay abundancia
y otras mil cosas que son
símbolo de la excelencia
de el sacramento mayor
que mala cosa le cayón
valga por el mismo que sois
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ahórcate Judas sea
den una soga al traidor
y que ya la boda hecha
ya cómo echa veneno
y presto los veréis juntos
en un tálamo a los dos
gozará enojo al callar
si os rompe el corazón
que a la inocencia
es el remedio mejor
Salen los novios de la mano el novio con vestido blanco aforrado en encarnado y plata acuchillado y cantan los músicos como salen.
casada os veis casada
que no niña enamorada
la palabra del cielo viene de boda
y da la palabra de boca en boca
yo el señor y yo el tesoro
y el todo y el sin segundo
de esposa quiero que el mundo
note en gozo nuestro estado
y a las noches cual rocío
por vos Blanca gallarda
os sirva de escolta o guarda
amaneciéndome al frío
y del tiempo que en rigor
por vos pasé tanto en fin
gozo el fruto en el jardín
de las hibleas de amor
Señor en vuestra presencia
quien justificar se puede
mas aunque soy malo es de
animar vuestra clemencia
esto hemos venido a ver
y aun hay que esperar aquí
con discordia que por ti
siempre me vengo a perder
ya sabes que soy tu amigo
cuanto desgraciado soy
ábrete infierno que voy
a renovarte conmigo
Vanse Lucifer y Discordia.
mas qué poco falto había
si dejase devotos
muda me tiene el placer
de verme en tu compañía
no faltaré de tu lado
dulce esposa eternamente
pues bien que tanto frecuente
lo que tanto me ha costado
debajo de esta librea
y ser en amor blanco velo
gozo mi alivio y consuelo
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quiero que el nombre me sea
cuando me quiera animar
desta suerte me hallará
que como pariente ya
es bien tratarle a lo llano
y tanta parte me cabe
de su bien que doy mi fe
que con él siempre estaré
hasta que el mundo se acabe
Sin responder agradezco
tanto favor y merced
pues señor es razón de
que yo de corazón me ofrezco
todo queda muy a punto
solo yo señor quisiera
que licencia se me diera
para un corto esparcimiento
y que me viene a tocar
por lo que dello me cuesta
tanta parte de la fiesta
dejadme hacer la prueba
una danza traigo aquí
que es toda de mi deseo
y qué es la danza
un torneo
dad licencia
hagan sí
hola entrad con la invención
y con ella acabaremos
las bodas y pediremos
de los defectos perdón
