testo digitale di Escanderbey (Burlesca)
Data di pubblicazione: 22 agosto 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Escanderbey (Burlesca). BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/escanderbey-burlesca.
ESCANDERBEY (BURLESCA)
Pag. 1
Don Felipe López
Escandarbey
Comedia burlesca en 3 actos.
Legajo 19
64
Pag. 2
Escan- derbey. Burles- ca
que obran en el general y hacen quentas y cobranzas en la dha rrazon de los maravedis conforme al asiento en forma y arca que tenemos mandado asentar y al as quentas que mandan y notarios mayores y a los otros oficiales que en la dha tabla asientan sellan que las den libren y asienten y sellen que no pongan en ello embargo ni contradicion alguna y si que por ello a son en el los maravedis o jornales mi recabador les mande den y recab- gimos y no les descuenten el diezmo que pertenece a la chancilleria ni lleuen derechos por hacer el [...] de su salario ...
Pag. 3
En la página izquierda aparece un documento manuscrito encuadernado de forma invertida, cortado por los márgenes. Se transcribe respetando el orden de lectura (de abajo arriba en la imagen).
Y con condición que la mitad ha de quien su derecho oviere, en el dicho juicio y con cobro de los réditos de la mitad sin hacer omisión de las anualidades despacho, y que antes el lapso de años haga al thesorero o depositario legítimo de la hazienda a que se le acuda de lo procedido de las para efecto de hacerle su pago de los referidos maravedís. Y con condición que si la susodicha o quien su derecho oviere en el dicho tiempo hiziere en que se le dé y despache por mi consejo y contaduría mayor de hazienda la carta de libramiento general para cobrar los corridos que corrieren dél se les ayan de dar, según y de la forma, según y de la forma que la pidieren, sin que para ello sea necesario nuevamente quedando en mí, e libros de mis escrivanos de rentas original con que para su despacho se le privilegio del dicho [...] que sea dessa que con lo que diere y ayan de entregar también en los dichos libros las actas e libramiento general que se le hiziere debaxo para que quede de resguardo generalmente en el local o reinos. Vos mayor que hemos mandado por parte de la dicha doña Asunta ranta rente, hasta que a él se pague de lo mismo se rríe dinero de como recibo della los dichos trezientos y cinquenta y siete mil maravedís en la dicha moneda de vellón le den y libren mi carta de privilegio o libramiento general a fin de que de los dichos dies y siete mil ochocientos y cinquenta maravedís para que le den que mi encargo y mando por mí o señorazo para ella y para sus here deros y subcesores, y para que se hallan de los humillados o can sapar a siempre jamás, hasta que le quite y remueva como abaxo de y con la facultad y condiciones antes del dicho refrán y para que me animó ha de ser, por cuanto a vos y en su nombre mayores thesoreros y receptores y a el muy honrado y de ochenta y el primer pro de cuenta y alcavala del venidos de la villa de Chimaylipan y los demás del reinos y los concejos de las villas de ellos a cada un concejo derechos de y siete mil ochocientos y cinquenta y un maravedís con poblanos de la mesma y del puerto de ella, a los dos alseque sados que no lo ovieren de aver y cobrar por ella o por el local ro, de dicho día suso declarado en adelante en cada un año pa
Página derecha (sello de la biblioteca y anotación)
paderne
Jornada primera
Pag. 4
Escandarbey Lain el Rey de sicilia Amurates Alberto Famiro Ceylan Rosa soldados Celio Visterna
Salen escandarbey, con el alfanje en la mano y visterna con un embudo por tocado y un ramo de oliba por cañon y en la mano una osta pintada de colorado y blanco y tocan un clarin y caxa de guerra como que estan dando una batalla dentro
quien eres palas borracha
quien eres ungara horra
quien eres pasmo de esquibias
quien eres Royo de coca
quien eres di que esgrimiendo
vas por ariete una bota
compuesta de cuero y pez
dos metales que se forxan
en la oficina de baco
tan aguda y cortadora
que al ciclope mas valiente
achicas como trastornas
soberbia cual despensera
de embaxador del turco
melosa como alcahueta
gallarda como leona
a las manos del peligro
tan ciega mente te arrojas
Pag. 5
Pareces convidada
en cena donde se escota.
¿Qué confianza te alienta?
¿O qué rufián te hace escolta
de esos que en Puerta del Sol
siendo gallinas blasonan?
¿Cómo, di, viéndome a mí
que soy en Constantinopla
del gran señor Amurates
corazón de zanahoria,
te atreves a perseguirme
más enfadosa que mosca,
viendo que este corvo alfanje
que en mi mano se tremola
en cortar no le compite
la lengua más perniciosa
del vecino maldiciente
que califica las honras,
y que ha talado y destruido
en menos de un cuarto de hora
en Inglaterra, en Parla,
en Bruselas, en Segovia,
en Guadalajara, en Flandes,
y mil majadas a dobas,
de eso que está frío y quema
que llaman caldo de zorra,
y ayer en esa campaña
que matizan amapolas
salisteis a pelear
enseñando luz tan onza,
tan cuarterón o tan libra,
tan quintal o tan arroba?
¡Qué bien lo puedo decir!
pues al salir el aurora
se me paró a estorbar
y despidió una bola
tan de color de topacio
por debajo de la cola
que en la puente Segoviana
pudo ser madre de todas,
verdad es que a la mitad
de la cuesta de Celona
quise volverme comido,
viendo que una mujer sola
me esperase en la campaña
por ser tan baja victoria,
mas viendo tu desvergüenza,
que pudiera ser pelota
en el corral del Naranjo,
más que todas gananciosa,
lo que era al quitar en mí
pasó a ser fuego de estopa,
porque enamora tu talle
más que a un malo de monja.
pintar quisiera, mujer,
la tremenda pepitoria
que hizo mi fiero brazo
de manos, piernas y chollas,
en esta sartén del parque
al convite de mi honra,
mas viendo que no te turbas
con aquellas carantoñas
para ocasión de más furia
dejo doblada la hoja,
solo agora te suplico
que no siendo melindrosa
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has por mí una fineza
antes, antes que las tropas
de mis jenízaros lleguen
y te den tabaco en hoja,
o en la prisión del braguero
te desperdicien la aljófar.
¡Oh, Dios, Dios, oh, qué serpiente,
está rodilluda loca!
Quita, condonayrez y brío,
que si la cara conforma
con lo robusto del cuerpo
servir puede de orma
para vaciar de metal
las estatuas de Mahoma.
¡Por vida de Escanderbey,
o por vida de la porra
del más bien afortunado!
Un accidente enarbola
de dejarte la ciudad,
que será muy fácil cosa.
Si me haces este favor,
en las islas más remotas
no mujer suegra serás.
Poco dije: serás potra.
Corto anduve: serás sarna.
No hablo largo: serás roncha.
Cobarde: serás chinche.
¿Qué chinche? Serás alforja;
lo coserás todo junto,
que a tu gallarda persona
nada le puede hacer falta;
dés un brete allí en tu argolla,
meta todo su aparejo
el gran caballo de Troya.
¿Por qué no diges que soy
grosera o melindrosa,
que a ti, como me pareces
hombre de buena persona,
me descubro.
Aquí me valgan
diez frailes de la Victoria.
Yo soy Cristina María,
de la sangre castriota,
que quiere decir en griego
avelecina y alicachofa;
en caldeo, sartenazo;
en búlgaro y en lapón, cosa;
lengua claramente dice
una lechuga moronda
cachomilla; en ytaliano,
en yrlandés, papamoscas;
en flamenco, cascos lucios,
y en tártaro, pez de bola,
y finalmente, taberna
en el castellano ydioma.
Los soldados que militan
debaxo de mi marlota
y a la sombra de este ramo,
que aunque pequeño hace sombra,
son tan sin número, que
me fuera más fácil cosa
contar los dientes a un gallo
o los gestos a una mona.
Las leyes y quisquillas
que hay a pedir de boca
pues para su gusto tienen
en tinajas, en redomas,
en cubas, en cantimploras,
en moros y en cambistas,
lo oloroso San Martín
y los provechos de Coca.
Pag. 7
de buen color a los exes
y lo que al alma conforta
el Ribadavia, garnacha
lo que hace dar a la bomba
beodez lo que entorpece
ojo de gallo enamora
carrapada los que baila
y potras los que trastorna
y si acaso, Escandarbey,
saber quieres de memoria
otros muchos que no digo,
en la calle del Olivo
te darán toda la copia
pero destos y de aquellos
suavísimos aromas
el de descarga, María,
es la cosa más gustosa,
y soy esa si tú quieres,
te llenaré las alforjas
pero si acaso de miedo
piensas que soy melindrosa,
por Santiago de Medina
que te has cortar las borlas
bien me conoce Amurates,
si tú mi valor ignoras
pregúntale si otra vez
hice andar pie con bola
a quemar vengo resuelta
el zancarrón de Mahoma
que tú me impidas el paso
no se me da seis chichotas
que tan bien sé cabalgar
yo como tú, mi persona,
sino en brutos andaluces
en rocines de Pamplona,
y en llegando a decir
aquí de la carda toda
la chusma que te acompaña
he de enviar por la posta
al mar con Belcebú
y al refitorio de Atocha.
La mujer parece macho
según tiene la trambolla,
por Dios que da quince y falta
al barro de la Melchora.
Tebas,
Como una canilla
te quedas.
Como una hoja.
Cágome en ti, Escandarbey.
Toca al arma.
Al arma toca.
Vanse y sale Lain, Celio y Alberto viejo cada uno con una almohada
Yo pongo mi almohada aquí.
Y yo aquí la mía pongo.
Yo cautivo, desdichado,
que sirviendo estoy a un moro
sin ser gallina del Cairo,
no el güevo, la almohada pongo.
Oh, cuánto fuera mejor
que en los penachos de un toro
que en riberas de Jarama
se crían muchos, y ostros,
en vez de cojín de pluma,
le diera asiento mimoso!
Que llora este esclavo vil.
Parece al pastor Chamorro,
cuando lloraba por Menga
la vez que la prima morbo.
No queréis que llore, amigos,
si estoy mirando a este bobo.
Pag. 8
de Amurates cada día,
como airoso y belloso,
con más de seiscientas moras,
arrimado a cualquier poyo,
harta lisonja de espigas,
y a diente estamos nosotros;
si algún día quiere el cielo
darme favor de castigos,
decirle puedo quiénes
de madre saldremos todos;
quién ha de sufrir el verle
ahora aquí entre nosotros
de treinta moras, señor,
y todas de tomo y lomo,
en cansándole la una,
dar a la otra de gozo.
Aquesto siento.
Celio, aqueso es lo que lloro;
que, como yo he sido fraile,
para aquesto es lo propio,
como del sexto me privan,
siempre en el quinto me ahogo,
y así, con caras más tristes,
doy caudal a estos arroyos.
El gran señor ha llegado.
Apartémonos un poco.
Con él viene la sultana.
De verla me vuelvo loco,
y como a otros la baba,
a mí se me cae el moco.
Sale Amurates y Nosay, Ceylan.
Que nos dejen, Ceylán, solos
quisiera, cosa adoro,
porque con vuestra señora
quiero jugar a los bolos.
Yo, señor, temo decirlo;
pienso que he de quedar viejo.
No me aficiono a ese juego.
¿Por qué?
Porque en él hay birlos,
y a los trucos afición
tengo desde el otro día.
Pues con toda cortesía
juguemos un requesón.
Y no me ha de dar partido,
jugando con tal destreza.
El palillo a vuestra alteza
le daré.
Palos.
Cocido.
Con vidas altas y bajas,
y en el interín...
Gran dolor.
¿Mas qué quiere dar, mi amor?
Que señor...
Las carandajas.
Mas mi amor de vos espera...
A mi señora le entiendo.
Dentro una guitarra.
Y valga, tres en aviendo,
una celtrina por tronera.
Y a los instrumentos prueban.
Eso tengo por azar,
pues no los dejéis cantar,
y dadles tres con que beban.
De Escanderbey celebrar
el valor han pretendido.
Aqueste nombre al oído
me da gana de danzar.
Merecéis que se tafe,
así lo dice un letrero.
Darte por aqueso quiero...
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para comprar un alnafe
con solamente un real,
a Madrid he de llegar.
Saldráte el paso a estorbar
Arévalo o el de Uclés,
si en breve hay a Antón Martín
y el eco del mentidero,
que a vuestro ejército entero
meterá en un escarpín.
Pues será notable yerro
que a ir os determinéis.
Adonde quiera que estéis
os han de dar pan de perro.
¿De dónde sois?
(Aparte)
Gran señor,
lo que pregunta el badajo
del mejor lugar del Tajo,
baña con claro humor,
y brilla más que el Éufrates.
Sin amor, el asco quedo.
Y, señor, soy de Toledo.
¿No hay allí casa de orates?
(Tocan un clarín)
Y otra que es de cochinas,
que fue donde Galiana
labró la manga galana
para el fuerte Tarraúnes.
¿Quién toca aqueste clarín?
Parece que en el humor
que le toca, gran señor,
el abad a San Martín.
¿Cómo con eco tan quedo
toca sus paternidades?
Siempre, señor, los abades
beben con gran denuedo.
¿Qué es la embajada de un gel?
desta que suena, sospecho.
Juguemos a fil derecho
antes que muerda cordel.
A nadie dejéis entrar.
(Vase)
Mirad lo que manda el Rey.
Solamente a Escandarbay,
que ese es mi dar y tomar,
después de vuestra hermosura,
graciosísima sultana.
Llevémonos la badana.
No ha dado licencia el cura.
Cuando el alma a ti se inclina
¿a qué es eso menester?
Nunca bueno llega a ser
comer y no echar orina.
(Sale Ceylán)
Que esto haya quien esto ataje,
por vida de un tundidor,
que de ver aqueste amor
ajado tengo el plumaje.
Caballero en un pollino
que pudiera por lo grande
cubrirse en presencia vuestra,
del corallo a los umbrales
ha llegado Escandarbay,
con más hambre que diez pajes,
y sin decir chus ni muz,
con una cara de sastre,
vertiendo por cada ojo
veinte doblas de a reales,
que vive Dios que parece
lacayo del almirante.
Y ya donde estáis se apea.
En albricias quiero darte,
por nuevas de tanto gusto,
cuatro libras de tomates.
Salir quiero a recebirle.
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aquesto no tate tate
que no merece este perro
sino que le descalabren
por qué Rosa me detienes
ese es gentil badulaque
pues como estando conmigo
aquesas bravuras haces
sale escanderbey
Sultana por eso solo
que es una cosa muy fácil
en cualquiera de vosotras
hacerle a un hombre que brame
dadme a besar señor esos juanetes
que aunque en escarpines huelen a pebetes
que al que servir desea
cualquiera cosa le sabrá a jalea
a mis brazos apela
mejor me fuera en casa de portela
Cómo estáis de salud
bueno me siento
pero vos cómo estáis
Como un pimiento
y vos bella Sultana
dar podéis ejemplo a una jineta
Dadme a besar vuestra Real pezuña
de quien es mi avante cada uña
y sin ser melindrosa
me referid Cómo tenéis la cosa
Bien el cautivo prueba
Aparte
está desde que os vio Como una breva
quien pudiera a este ingrato
darle antes de morirse con un gato
yo me voy a hacer campos
de gran plaga
tomad este papel para viznaga
Aparte
Aparte
Vase
no se me da de su valor un higo
que le den la privanza a este enemigo
pero urdiendo le estoy una mamola
con la cual le he de hacer andar sin cola
sino es razón que muera yo de celos
y el conde de otras da más abuelos
a bobo Cautivillo
que te llevan la gloria de codillo
y si quien eres supieras
dijeras que tú me dieras para peras
y dos luego a reculas
Vanse todos
ya nos vamos señor a tomar bulas
abrázame visir otras mil veces
que yo te quiero dar
qué
para meces
que ausente de ti estaba
como las bordadoras en la cava
cae un papel en una flecha
y yo sin ti vivía
como cualquier sobrina sin su tía
más que prodigio es este
sin duda este papel nos trae la peste
en un virote viene
este alguna desdicha nos previene
si mahoma lo envía
si lo fuera trujérale su tía
escanderbey sus letras me relata
él nos contará alguna patarata
mas de dónde madama extraña queja
aplica a sus razones las orejas
Guárdate amurates mira
aquel amigo que más quieres
echarte una melecina
quiere de chinas y aceites
lee hoy aquí por decir
que me valga san si puedes
si acaso aqueste cautivo
Pag. 11
pretende me la muerte
por vida de las peroles
que si supiera el bederre
que con mal cortada pluma
hizo cacarelas eces
le había de poner
dos penachos en las sienes
sin duda pretende alguno
dar yo pegue al sacanete
El amago es más quiero
quien pudiera en escabeche
echar aquestas raciones
para que no se perdiesen
quiéresme mucho cautivo
más te estimo que a un mollete
pues si es aquello verdad
miente este papel mil veces
y le debió de escribir
sin duda algún alcahuete
pero venir donde estoy
sin ser carreta de bueyes
de aqueste modo el papel
que me emplumen y me enmielen
si no me mira este galgo
como si yo fuera liebre
sabes que desde chiquito
en mi casa te crié
y siempre te alimenté
como si fueras cabrito
pues dime por qué marchito
estás en esta estación
si a darme quieres traición
segura para matarme
no era mejor presentarme
por navidad un melón
Así el agasajo pagas
en que te crié engordé
no sabes tú que mi dir
jamás ha tenido llagas
pues por qué agora me amagas
venir con esa lamprea
yo diré a la cananea
que te quite la ración
por que yo no soy bufón
morillo de chimenea
mal pagas el agasajo
que en mi casa recibiste
y qué bien se ve que saliste
por aquel postigo bajo
si te pega su trabajo
celosa alguna africana
dila que te den la gana
por abaxo rempujante
anda tomala al traste
badajo de su campana
por el caballo troyano
y el lechón de san Antón
que en aquesta vil intención
no la he soñado un momo
si un testigo escrupuloso
señor de aquesta verdad
que a vuesa paternidad
sería grave locura
creerle en la coyuntura
con tanta facilidad
y antes que a cara tan vil
se me asiente en la chola
me cortara yo la cola
para mecha de un candil
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no pongo mi peregil
donde me lo muerde el gato
aunque en este cambalache
una cala le metiera
de unos alfileres ofendiera
en la suela del zapato.
Por mi amor que parece
que me has cortado el ombligo
y aquesta fineza, amigo,
a más de quatro merece.
Pero yo te pienso dar
si me da lugar el cielo
para pasqua un morteruelo;
mas antes me has de contar
lo que en la campaña has visto
después que fuiste a reseña.
Hablaste como una dueña.
Préstame atento el oído,
cuando de las cocheras de l'oriente
el chirrión del sol salir quería
a prender letuarios y agua ardiente
en el primer socorro de aquel día,
vestido de oropel asta la frente
tanto brillaba tanto relucía
que parecía mirando los candiles
una boveda de candiles.
Llegué a Buda, señor, y en sus almenas
vi la más hermosa artillería
que llegar me parece que fue apenas
por ser lugar de moros y chancillería,
asta esta canalla de botargas buenas
que a los muros del cubo se subían
que pudiera un exército con ellas
conquistar de Simancas las doncellas.
Cuando vi por la loma de un ribazo
una grabe mujer que descendía
pidiendo en altas boses calo calo
espera yo que te aferre respondía
y procurando darla un tastarazo
sin llegar a estorbarla mi osadía
como vi que tan presto me lo otorga
dije sin duda esta es la pandorga.
Venía en un caballo, estáme atento,
que era un estanque su posada errada
el pienso de su llama, su alimento
son docientos cavies de cebada
fue letra de hacer claramente
de la que fue en el bruto cabalgada
pues de cualquiera mano su echura
pesó treinta quintales la erradura.
Aqueste con brío desbocado
la más celeberrima mozuela
de aquel monte con bríos desniñado
a quien govierna el freno y una espuela
sexo la silla y ocupando el prado
en aguntar su gente se desvela
y yo, como un exército vi flaco,
dándole fui un socorro de tabaco.
Pintarte su talle y caer mohatra
quisiera en breve suma de razones
que como pasó en día de frescura
de todos se comió los corazones;
no ha de tener segunda su pintura
aunque diera Cartucho sus tildones,
si lo quieres oír es ancha atento
y te yrás a justar del monumento.
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De color de tabaco era su cuello
su frente de carne de merluza
sus dos ojos parecen de camello
su hocico de testuz o de testuza
de alcaraván o avestruz era su cuello
sus manos como garras de lechuza
y su talle por ser cosa tan brava
le tengo de pintar en otra octava
Junto a un álamo negro la yacina
allí bebe en las nubes chocolate
Zuzón a matona el cuerpo arrima
y el álamo tenía en el remate
una pera en la rama que está encima
y por Dios que no es esto chocolate
no con la mano se alcanza la pera
sino con solo hacer de esta manera
levanta la barba arriba
y yo la dije, ¿quién eres chocotilla?
y ella me respondió con voz muy tierna
yo soy una mujer de la membrilla
donde de vino caro soy taberna
leyome de los vinos la cartilla
y por ser tarabilla tan eterna
me dijo, no me canses becacubo
por la lista a la calle del olivo
Como si yo jugara a las cargadas
con la panza de copas me embestía
de aromáticos bálsamos colmadas
rayo de lunas, fiera valentía
pero viendo mis calzas gualdrapas
estaban de aquel polvo que venían
con tanto fiero abanicar de codo
fue milagro de Dios no darme un lodo
De mi ejército viendo la ventaja
el moro quiso hacer la retirada
pero luego echó un bando que a navaja
les hiciesen a todos la carota
mearme entonces pretendió la paja
pero yo con más callos que una mona
echando por los ojos alguaciles
en mi tienda colgué guadamaciles
Desde allí la retaba de insolente
la más ruin e insolentísima picaza
que conchas puede dar a una serpiente
y a pesar de su cruza a su decana
a su salud brindo toda la gente
la más ruin e insolentísima picaza
y volviendo la espalda hice camino
bañando el campo en oloroso vino
Pues en aquesta ocasión
tan dormido te has quedado
está dormido un rato y repara en ello Zuzón
que si cobras del ahumado
si estuvieras en tu nido
no eres rey sino lirón
por vida de la morisma
adelante con tu arisma
al mundo quiero decir
que un rey no se ha de dormir
sin acabar su tarea
yo la tengo comenzada
y aunque no soy rey quisiera
por no llevar en la pera
no dormirme en la estacada
pero pues mi camarada
aquí se echa a un lado
de este sueño tan pesado
sin duda que ha menester
que es fuerza tanta mujer
que lo traiga desvelado
Viendo andar al estricote
del rey no el aduar
se duerme y se de dejar
al maestro que realote
el papel de aquel pivote
le cubrió de sudor
mas yo no tengo temor
ni de sus raciones reparo
porque me ando yo claro
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dos bofos para el doctor,
mas bobo debe de ser
quien así se echa a dormir,
que se le puede salir
entre tanto su mujer,
y sin que lo llegue a ver,
andando de rama en rama,
sin ser su flor de retama,
a rascarle su tormento,
a que pazca su alimento
en los campos de Jarama.
Vase, y dice Amurates entre sueños.
Cautibillo, cautibillo,
por qué me quieres matar,
no dime, por irte a cazar,
pues que a estos amarillos
yo te daré un real sencillo
si te va por interés,
y si no, a reales tres;
mas si acaso el ansia mía
no lo puede en ti estorbar,
entiérrame en San Andrés,
mas si es saña con ella
en el furor de tus manos,
que si maté a tus hermanos,
yo a ti te he dado papilla,
el beaba de la cartilla,
que es la primera lición,
me valga en esta ocasión.
Detente solo un instante,
allí en el alma te cante
el gallo de la pasión.
¿Por qué la muerte me das
sin consultar los doctores,
que en España a los traidores
los degüellan por detrás?
No te tiente Barrabás,
que debe de ser de mayo,
y si has de romper mi ensayo,
de mi te cautivo sea,
agora que en mí te vea
el milagro del soslayo.
Y si es acaso locura
y ensayar quieres conmigo,
no me mates, mi enemigo,
que me pagarás la hechura,
y si sales con la hechura
pasará a mis descendientes.
Cautibillo, mientes, mientes,
que no hay valor en calzas,
pensando entre chito y calzas
satisfacer mis parientes
de tu caluchilla fiera.
Sale Scanderbey con el alfanje desnudo.
Salen los dos cautivos con hachas.
Quien asiendo tanto estruendo,
atropellando la guarda
se ha atrevido al señor nuestro,
de que el cabello erizado,
de que tiembla todo el pecho,
dime quién es el aleve,
que contigo envidio el reino,
que le tengo de cortar
de la frente el argumento,
porque enjugar la cuchilla
soy aprendiz de San Pedro.
Vayan a echar esotra guarda
que si hierran mis pies en ellos
no nos quede redendija,
sacabuche ni agujero,
alacena, chimenea,
desván grande ni pequeño,
que a fe que si lo topamos
sin decir ajo ni negro,
que ha de pagar la osadía
con la mano de un mortero.
Salen Rosa y Ceylán.
Tú matar quieres al rey,
vuelve vista, no el acero,
que con él te pienso dar,
yo como a ti me le quito,
si hallar el traidor pretendo,
y es aquél imbécil.
Pag. 15
Dentro de ti has de buscarte.
¡Válgame Alá!, ¿qué es aquesto?
¿Aleve, traidor, ingrato,
descortés, más que un cochero,
atrevido, más que un fraile,
cobarde, más que un sargento,
villancico de Aljamía,
así pagas mis deseos?
Siempre dije que traidor
era a mi rey este perro.
Cualquiera que lo dijere
en público y en secreto,
mentirá del rey abajo
más de diez sastres y medio,
que nunca a aquesta cuchilla,
señor, en tu servicio uso,
aunque he viudado de tantos
Gran señor, si menester,
si a vivir estás resuelto,
meter en una mazmorra
este villano soberbio.
Dices bien, Ceylán; mas una
famosa le estoy urdiendo.
Mataréte, engatusado,
váyase a Martín Lutero.
Vase.
Muera, Ceylán, este ingrato
que me tiraniza el reino.
Vase.
Y sea a manos de un verdugo,
porque sirva de escarmiento.
Vase.
Y yo haré te pringue el rey,
villano, con un torrezno.
Y yo porque no se logren
vuestros vanos pensamientos,
aduladores de Apolo,
que al rey de dos de queso
le estáis pasando la mano
por la mesta o por el cuero;
por Dios, que os he de quemar
la boca con un pimiento.
Jornada segunda
Pag. 16
Sale Ceylán.
El papel que del chivote
a Amurates le envié,
de gran provecho me fue,
pues con él al estricote
deste cautivo el valor
ha de por el aire andar,
y le hemos de resfregar
de hormas con el gran señor.
Si desta traición me valgo,
aunque soy moro de ley,
solo el por de Escanderbey
se baje a chupar un galgo;
va quedo con la privanza
desta vez, pues los acierta,
que en vano llama a la puerta
quien no ha llamado a la panza.
Al resto deste vil esclavo
el ardimiento pondré,
tan lacio y marchito que
parezca moco de pavo.
Sale Caín.
Pues Ceylán del gran señor
toda la privanza tiene,
en público y en secreto
es ya su títere y ungüento,
darle aqueste memorial
quiero, por ver si le mueven
a lástima mis razones,
haciendo que le decrete,
dándome lo que le pido.
Que Mahoma te concede
el ser del rey sacabuche,
contrapunto o mequetrefe,
así lo goces más años
que un melón pepitas tiene.
Da acá aqueste, te pido,
y vete con Dios, si puedes.
¿Qué pretendes, buen Caín?
Pues si no hay inconveniente,
sacristán de la capilla.
Pag. 17
donde la reliquia tienen
del gran profeta Mahoma,
los serenísimos reyes
devotos queman pastillas,
gomas, romero y pebetes,
y en las demás zarandajas
y uno de los berriondeces,
todo el rezo me ha enseñado
sin que le falte una ele.
Todas aquestas Lain,
son partes muy excelentes,
ya eres sacristán jurado.
Deja que los pies te bese,
aunque pudiera excusarme
por oler a lo que huelen.
Vase.
Aunque sea en las ansarrias,
estos que somos privados
de los hombres más honrados
sacamos mil reverencias.
Sale Celis con un memorial.
Pues por cómicas barrancas
se barajóse la suerte
aqueste vil cantillo
que vino de donde mueren,
hoy, pues del rey la fortuna
te hizo su cubilete,
así la goces más años
que hay pasos de aquí a Brunete,
que, pues que somos amigos,
y quedo por fin y muerte
del rufián Solimán
el caballo donde tiene
sus moras el gran señor,
sí, quien te abra y te cierre,
que me des aqueste oficio.
Sepas, Celis, célibe
eres, capón?
No, señor.
Pues el gran señor no quiere
sino que su guarda sea
de los berridos jinetes,
cápate y le llevarás.
No es cosa que me conviene,
que un hombre capón no es bueno
ni aun para fraile monjense,
y el que llega a ser privado
muy gran cabeza no tiene,
sin duda malparirá
antes de los nueve meses.
Escanderbey que viene a hablarme
mas, yo no lo quiero, si él quiere,
que somos competidores
y si viene como suele
echaremos a rodar
todos los ochos y nueves.
Vase y sale Escanderbey.
Si me quita la desdicha
de tus hechas los aguestollareces
y traidor y un ente Mahoma
y todos sus compañeros
y si acaso la fortuna
me aneja el parentesco
como a mujer gananciosa
la tajo de dar un perro
y para que no se burle
con hombre de pelo en pecho
como yo, pondré reducción
al cuerno de un cabrero,
y para calificarla
la meteré en un convento
y si me busca cosquillas
y de cólera me emperro
mataré del sol la llama
con solamente el aliento,
y por si acaso la luna
mientras esté yo durmiendo
dar pretende patonada,
la noche de tras pelo
con toda su cornadura
la daré contra un cimiento,
y aquellas siete cabrillas
las llevaré al matadero,
donde Santiago de orate
las haga dar pan de perro.
Pag. 18
haré pedazos las nubes,
y con solamente un dedo
desencaxaré los exes;
trastornaré el firmamento,
haré salpicón la tierra,
gigote los elementos,
y todos los cachivaches
que hicieron del mundo viejo.
En el corral de la villa,
mirando su desempeño,
entre los trastos del Corpus,
daré casa de aposento;
y asolado todo el mundo,
me bajaré a los infiernos.
Quitaré a Aqueronte el barco,
beberéme del Leteo
todo el rápido corriente,
desataré el Cancerbero,
y del alcázar de azufre,
sin decir albo ni negro,
derribaré como a piñas
las fieras puertas de yerro.
Quitaré a Ixión la rueda,
y el paxarito a Prometeo,
a Sísifo la peñasca,
a Medusa los cabellos,
a Tántalo las manzanas,
y las palomas a Venus,
a Vulcano los martillos,
y el hipogrifo a Perseo,
el huso a Proserpina,
y a Radamanto el imperio,
el águila a Ganimedes,
a Marte los instrumentos,
a Júpiter las saetas,
a Diana los sabuesos,
a Píramo la fineza,
a Tisbe el león sangriento,
a Adonis el jabalí,
y la guitarrilla a Orfeo.
Quitaré el laurel a Dafne,
a Europa el bajel con cuernos,
de Ceres las tres espigas,
y las calzas a un tudesco,
al de Polifemo el ojo;
si mi enojo va derecho,
me le pondré por antojo
en el ojo del trasero.
Sale Alberto, comiendo nueces, alborotado.
Escanderbey, y fomis,
mira, hermano...
¿Qué hay, Alberto?
¿Cómo, sin ser de Alcorcón,
vienes haciendo pucheros?
Porque con pasos de frayle,
convidado a un aposento,
se viene un fiero león
las quijadas sacudiendo.
Alberto, no te dé pena,
que ese es león de carnero.
Y que como sabe que acá
cada año, por este tiempo,
corremos toros y cañas,
vendrá por la posta a vellos.
No es sino el de la jaula,
que con maña le han suelto.
Y, ¿esta mona anda en esta danza?
Pues ¿cómo, a mí que las vendo?
Mira, señor, que se acerca
con una cara de suegro,
con un corazón de sastre,
y un alma de tabernero,
y quiso ponerme delante.
Apártate, majadero.
Pues, ¿qué quieres, aguardarle,
salvaje?
Sale un león y se pone al lado de Escanderbey.
No, sino que voy,
enfrente de mí te pones.
Di, león, tu pretensión,
porque tu invicto león
no quieres tomar unciones.
Pag. 19
a gran peligro te pones
porque en desfallecer la empresa
llega las plantas me besa
no hay aquí qué replicar
que mejor puedes llegar
al chapín de la condesa.
Vuelve a ver el león boca arriba.
Boca arriba no has de estar
que allí no me das placer
que es postura de mujer
la tuya has de imitar
aunque has de un error tocar
como se negocia a escuras
el modo de las echuras
pero no es tras contrabajo
ponte león boca abajo
no varíes las posturas.
Vuelve a ver el león y le pone el pie encima.
Así pienso sujetar
a mis pies el mundo entero
y aquí al que es a un cordero
si te llega a enfadar
si te quieres levantar
al punto se determina
en no ha de darme mohína
y no eres tú si te alejas
el primero con que dejas
que es declarado gallina
no te vayas quedo estate
porque importa a la maraña
que sepas que el rey de España
va triunfando de remate
así tomas chocolate
si te da ración el rey
es justa razón que te dé
sabe león de vidrio
que a yugos de san y sidro
tú no has de servir de buey.
Sale Amurates, Rosa y celos.
Ya le tendrá echado a él
Con eso estaré contento
A los pies está el león
Será también hechicero.
¿Qué hace este bruto aquí?
Estáme teniendo miedo
porque sabe que este brazo
tiene más sombras sujetos
que moros a focado
desde el día de Año Nuevo
sino dígalo pateta
cuando en el Peloponeso
a todos los aliados
les hice mamar el dedo
y a don Pascual en Escocia
las vísperas de san Pedro
le maté a calabazadas
que le di contra un lucero
escribáselo Vinosne
cuando de mí se fue huyendo
con un espigón allí
y entre las piernas lo mesmo
sin otras muchas navales
batallas que no te cuento
de quien así do el cajeta
de lechuga el instrumento
de quien está tiritando
los pájaros en el viento
estos brutos en la tierra
y en ese charco de yelo
los peces porque yo soy
a pesar de majaderos
el mayor figón del mundo
pues siempre sobrado tengo
cuanto vuela, nada y corre
en todos cuatro elementos
y agora por ti a un vil
que en mi cara me ha ofendido
quisiera en mi darme falso
por haberme visto el fuego
porque la espalda me guarde
va conmigo este podenco.
Vase y el león tras él.
Esto huye un moro honrado
Si no le mato, mal quedo.
Pag. 20
Ceylán, quítale el león,
más fácil será el sombrero,
pero porque no se vaya
el Belcebús meriendo,
hacerle voy mil pedazos.
Hace que se va y sale Celto y le detiene.
Espera, Ceylán.
Ya espero.
Que de un caballo se apea
que pudiera, por lo negro,
ser arcediano de Angola;
vestido de terciopelo,
un alarbe, y por la guarda
entra la plaza rompiendo,
y parece en lo furioso
un bobo atrevido y soberbio,
embajador de Carama.
Sentado aguardarle quiero.
Sale Cristerna.
Sálvete Dios, Amurates,
y dete muy buenas noches,
y salve también, si quiere,
todas tus moras consortes;
que a mí no me ha de pesar
de tan buenos salvajones.
Estaréis sobresaltados
viéndome echar de ese monte,
por no deciros caballo,
por ser ordinario nombre,
y entrarme hasta donde estáis
sin decir oxte ni moxte.
Sabed que yo soy Cristerna,
que por no traer calzones,
nací en Hungría mujer;
por donde todos los hombres
yo soy hija de Teodoro,
rey de esta ciudad por nombre,
entre dos piernas de una
a las doce de la noche.
En fin, yo vengo a decirte,
por acortar de razones,
que es Escanderbey un morillo
que masca el pan si le come,
tan colérico de Hungría
como todos los melones,
que no llego a parte que
uno y tieso toque y arboque;
estamos como tres ciudades,
la más bella Nápoles;
que soy mocilla muy fuerte,
una navaja que más corte
está probada, mas yo
cuando me daba los golpes,
le hice una resistencia
compuesta de mil colores;
mas él como vizcaíno
apurado de razones,
me dijo: "Mujer, repara,
que si a mi valor te opones,
te llenaré las medidas
y no será de doblones,
que si te parezco Lais
y mirásteme, así te logres".
Como dicen muchos, entre
los gallos y medianoche,
quitaréme de medio a medio,
lanza de bote en bote;
no des lugar con desdenes
a que ese ventalle rompe,
porque seré contra ti
fuego de diez San Antones,
sierpe de siete cabezas,
peste de treinta San Roques.
Pag. 21
dormiré cuando me llames
más que doscientos lirones,
y a tus dos soles no sabe
lo que valen los caracoles,
y no pudiéndote ver
por todas estas razones
a tu puerta dejaré
atracción lo que se come;
y yo entonces como una masa,
derretidos los riñones,
alborotadas las sienes,
lo que antes era alcornoque
se puso como una breva
con tantas destilaciones,
y arrimando el hombro a cuantos
peligros se me disponen
en el alma puesta franca
y que a dar a malmodrote
el brío en fin le detuve,
y el bizco a tus escuadrones
que en artesas se embarcasen
y al son de las buenas noches
en fin al mar se arrojaron
rompiendo espumas salobres.
Llegó a tu corte Amurates
do temo que se lo corten,
por acudir a lisonja
mal entendidos traidores
que te cuentan con malicia
sus aciertos por errores,
y yo sabiendo en mi patria
que pretendes darle un choque
porque a los dos decantan
tan falsos quirieleysones;
por mostrarme agradecida
vengo a que sepan los nobles
bajáes y benesreyes,
chichimecos y torotes,
que yo Tristona María
defenderé en este monte
que Escanderbey es y ha sido
libre de estos lamparones
a el más fiel vasallo suyo,
y si alguno de tus monjes
a defender lo contrario
quiere salir esta noche,
porque no se vuelva atrás
yo gastaré el alboroque;
y por obligarlos más
retándolos de pendones
en la puerta de este cuarto
quiero con aqueste estoque
clavar aqueste cartel,
y verán en sus renglones
como yo los desafío.
Andan de ser todos hombres
los que salgan a campaña;
salga el que más val midone,
que en cueros y a demangada
me daré con él dos choques.
Vase.
Seguid esa vil cristiana
aquel da veinte chichones.
No la sigáis que es hermosa
y me ha dado un picatoste.
Matarla será mejor.
Con el fuego de sus soles
de mi corazón ha hecho
dos libras de chicharrones.
Haced un apacigualla
y metedla en una torre
que quizás viéndose presa
Pag. 22
Continuando mis amores,
la fuerza de mis cosquillas
podrá ser que la trastornen.
Quiero gala a mi sultana,
darla quiero seis colchones
de campo, una media cama,
cuatro sillas y dos cofres,
y para que cuelgue en casa,
un lienzo de San Onofre.
Pues ¿cómo, en presencia mía,
disparas esas razones?
Porque tú en presencia suya
montas un albaricoque.
Si de esta mujer famosa
alcanzo doce favores,
tengo de hacerla una estatua,
¡qué estatua tan disforme!
que con el dedo en la esfera
cuente las cabrillas doce.
Huyendo de ese criado, sale Escanderbey.
Yo te lo diré, señor.
No tengas tanto cuidado,
que a que ese comedor,
un portero empeñado,
fue de impedirme la entrada;
la causa de haberlo hecho
ha sido que te agrada
que a su tuerto derecho,
como quien no dice nada,
si aquesto saber procura,
con tanta prisa, maleza,
ajado en esa espesura,
con gran recato y grandeza
le den capaz sepultura.
¿Hay mayor atrevimiento?
¿Hay desvergüenza mayor?
Ordena su testamento.
Escucha atento, señor,
que vengo a contarte un cuento.
Vayan los de Calainos,
los que me puedes contar;
ciérrome los intestinos,
que a tan fieros desatinos
han de estar de par en par.
Mas no te tengo de oír,
no me cuentes pataratas;
que es otra ocasión venir
de aquel que con hierro mata,
a fuego debe morir.
Acertado te ha venido,
borracha aquí una mujer,
con Tristán te he repartido;
como a vello ha de poder,
siente que el tiempo es acaído,
que por la barba ser quites,
hombre en aquesta demanda,
préndete con alfileres,
que yo conozco mujeres
barbudas en Peñaranda.
Y pues una a defenderte
vino en aquesta ocasión,
bien debe de conocerte;
que a calabaza, melón,
temiendo la misma suerte.
Y aun del hablar de este modo
contigo, Escorabruel,
mas a todo me acomodo;
si saberlo quieres todo,
repara en ese cartel.
Pag. 23
Yo he sido siempre leal
y aqueste brazo que ves
alrededor de un atabal
más ha rendido a tus pies
que grillos tiene un parral.
De estar tu rey yo en tiro,
por estar yo en él asido,
tan fuerte me considero
que haré a cualquiera marido
que me dé para un tintero.
Díganlo tantos motetes
como de mí se han cantado,
olvidando los ametes,
pues de ello tienen traslado
montericos y capeletes.
Y este cartel que en la puerta
ha clavado esa mujer,
es para que el mundo advierta
que en mí no puede caber
hazaña que vaya tuerta.
Ya me canso de escucharte.
Vamos, Ceylán, ven.
Yo soy asombro de Marte.
De esta cristiana el desdén
me pasó de parte a parte.
Vase.
Vengarme de ti pretendo.
Vase.
Y te daré con un gajo.
Vase.
Por Cristerna voy muriendo.
Vase.
Lee.
No os ha de salir barato
el empeño, a lo que entiendo,
sin duda que la fortuna
pensó cuando me subía
sacándome de la cuna
que jamás a ser vendría
yo tan vuelto de aceituna.
Pero cebándome el chasco
todo se fue en rodar,
y yo, como un Medoro,
sin ir a Galapagar,
me pegó un valiente chasco.
Ver quiero las condiciones
de este fiero desafío
si es en los cuatro cantones
o en las riberas del río
donde nacen los melones.
«Yo soy Cristerna y me obligo
a decir con el resuello
que Escanderbey es amijo
de este rey, y a defendello
con la espada y el ombligo».
Partirme quiero a buscarte,
valerosa amazona,
si pretenden igualarte
es una fuerza velona
y un niño movido a Marte.
Sale Cristerna.
Si me buscas ya me tienes,
y confiado en mi espada
este palacio discurre,
en él rompe, quema, abrasa,
y haz que cualquiera parezca
compañero de cucaña.
Vente, quiero a ti, mi estrella,
premios que me lo manda,
y bien se conoce, pues
tú eres moro y yo cristiana,
es linda calabriada.
Dame los brazos, cristiana,
que mujer mayor de marca
sin disputa no se ha visto,
y porque dure tu fama,
óyanlo los tejedores.
Pag. 24
se pondrán en catarata
la fortuna me desecha
mas yo no sé por qué causa
mil traiciones me aconsejan
si en palacio faltan
allí la lisonja es dulce
las verdades amargan
pero puede que más quiero
que contigo a picar panes
y lidiar con majaderos
vestidos de tiritaña
la sultana me aborrece
pero no se me da nada
por ser mujer que se pone
todas las noches la pasa
solo que yo tu hermosura
pues se ve que se ablandarán
tripos de vinos huecos
a los de Juana la loca
en fuego que es abator
rinde sujeta, avasalla,
deja estar toda de arriba
amedrenta y acobarda
mas qué he de hacer yo a vivir
sin mi rey que falta en agua
y aquí todo cuanto beben
es alimento de ranas
aunque tu valor me obliga
dame de tu mano blanca
un dedo meñique solo
en señal de que me pagas
una parte de mi amor
donde reconoces tantas
Ceylán, vuelve aquel morillo
mirando sus musarañas
no me contenta su vista
no tengas miedo Cristiana
que si viene ese morillo
se irá a besarte las nalgas
sale ceylán
por aquella mujer vengo
sin decir trisque ni traque
a tan gentil badulaque
pégale con la despaja
vete morillo de aquí
el gran señor lo ha mandado
qué te echaré si me enfado
desde aquí a Guadalquivir
y pues que no despegas
está sola donde estás
aunque lo impida el blasón
has de estar las orejas
yo soy vasallo leal
y a solo que manda el rey
damos trato
A andar voy
échame ese puerco en sal
mas decírtelo es en vano
que no querrás ofenderlo
y más que os tengo para acerbo
cinco dedos en la mano
calla que el señor Ceylán
te querrá de muy buena gana
y sino que se lo gana
de balde le cardarán
a de la guarda, ah mantor
llama gente que te valga
y a que en tu defensa salga
con los frailes el prior
que tú y tu mi valor
de tantos matar a bocados
de todos tus aliados
aunque el manjar no es muy tierno
que con ser ancho el infierno
Pag. 25
Se acomodan apretados.
Déjame que he de salir,
quiero la guardia esperar
que no tengo de dejar
en todo el mundo vivir
y a fe que mías me reír
tanto su valor exprima
que el mundo a temblores gima
no una vez, sino mil veces
y en él se ahoguen los peces
de moros que ahogue encima.
Sale Amurates y Rosa.
¿Qué es esto, esclavo villano?
¿Qué es esto, cristiana aleve?
Una cantera se mueve.
Este moro mal cristiano,
conociendo que esta mano
se compone sin enredos
de cinco rayos o dedos,
gracias a San Salvador
jugar no quiere, señor,
por su bien, a copos quedos.
Ya le he dicho a este pobrete
dos veces en esta sala
que se vaya noramala,
que es malo para alcahuete.
Hoy con cierto sonsonete
respondió de mala gana
no sé qué fanfarritana
que me supo a refalgar,
y así le he querido echar
a mal por esa pinta.
Y si los dos en tres pies
queréis no darme lugar,
yo me le sabré tomar
y echaros a todos tres;
y si pensáis que no es
verdad aquella parola,
yo tengo de hacerlo sola
sin que me ayude el vecino,
y así yo me determino
para ahogaros, mamola.
Ya no se puede sufrir
desvergüenza semejante.
¡Mataldos!
Treinta gigantes
no lo podrán conseguir.
Gana me da de reír
su bárbaro pensamiento.
Ven conmigo.
Voy contento.
¿Hay más notable osadía?
A toda la morería
mataré con un sarmiento.
Vanse los dos.
¡Prendeldos, mataldos luego!
Cérquese todo el palacio.
De escucharlos estoy lacio.
No hay agua para tal fuego,
de nuestro Alcorán reniego.
¿Quién mirara estos guillotes?
Mas, Rosa, no te alborotes.
Dad de mano a esas quimeras,
porque si no son galeras,
sultana, serán azotes.
Jornada tercera
Pag. 26
En este jardín cisterna,
a la sombra deste ramo,
que si asiste de mochuelos
es tálamo de los grajos,
mientras Amurates viene,
deshebrar en el cenacho
en aquellas tiernas moras
mil granos aljofarados,
te quiero contar un quento
sin glosación del trapo,
a que venga bien puesto
se aparte el tinto del blanco.
Salí, vi de un ataúd
envuelto en un paño blanco,
con la barba cana un viejo
tan angosto, enjuto y largo
que parecía espigón,
triste conejo empanado.
La voz no como de teca,
que es un poco más delgado
que en semejantes capillas
cantan con mucho trabajo,
el cual, casi tristo, me dijo:
sales mejor assentado,
deja la que agora sigues
y te cantará otro gallo.
Su padre soy, pierda el miedo,
bébeme salpimentado,
que un cocinero, el tiempo,
que no deja huesso sano,
muerde el alma, a más pena,
hasta que lo ha dejado.
Pag. 27
Saca una sota de copas.
por un ojo un almendruco,
siendo tú de allí duro y no,
con esto a la angostura ronca
revolvió pies en zapato
diciendo jaque de aquí
con el medio un paquimaco;
y apenas aqueste huésped
se fue, cuando por el rastro
otro entró que parecía
original de las afos,
y el que despeñaste
por aquel balcón abajo
me dijo aquesta oración:
Toma, porre, por el munso
y diciendo estas razones
se puso luego a caballo
en un medio celemín
y me dejó este retrato.
en el opuesto los ojos
y en lo rucio y en lo bayo
al padre que me engendró
parece pintiparado.
Mas a questos dos prodigios,
Cristerna, que te he contado,
para el que ahora te embisto
vive Dios que son enanos;
escucha, Cristerna atenta,
pónteme de papo a papo
del prodigio que te cuento,
que el suceso que te canto
merece atención porque es
por los relinchos locanos.
Ya muy atenta te escucho.
Ve Escanderbey disparando.
Yace, Cristerna, una selva
entre el Tanais y el Danubio,
dos ríos que son las venas
de la cara de todo el mundo,
aquí una alegre mañana
de lorza rebota el simio,
triste por ser día de ayuno,
que solamente comieron
madroños y escaramujos.
Encarecerte no puedo
cómo andaba mi apetito
ausente de tus dos ojos,
con quien el amor no pudo
hacer treguas porque estaba
sin tu trueca como un oso.
A pasar la ardiente siesta
en un laberinto espeso,
me brindó más de un lampazo
cuya hoja tapó el bulto
a Adán en el paraíso.
Ya sumerge el arun,
salís desollada corva,
mirándome asomar me uno
y de rabo de ojo como
decir lo suelen algunos.
Como del marcial estruendo
escucha su dibuxo,
a seguirla me incliné
disparándola un trabuco,
cuya pelota enramada
cayó de la cola junto.
Mas aqueste bruto siendo
el animal más astuto
de los que se cogieron
en el arca del diluvio,
Pag. 28
Huyendo el iris del monte
el más ignorado rumbo
fui siguiendo sus pisadas
sin que dispensase el mundo
soldado de infantería
vaqueándome el menudo.
Mas como me vio la fiera
tanto a correr se dispuso
que me llevó de ventaja
seis horas y tres minutos
mas empeñado el coraje
puesto en la garganta un nudo
me arrojé por la maleza
tras el pintado avestruz
como si fuera en el parque
dama que con manto de humo
mañanas de abril y mayo
sale a mear el marrubio
Lloviendo estaba braseros
sin ser de caja ninguno
ese hidesco planeta
que siempre viste de rubio
secos los paladares
como el que tiene mal uso
sin poder echar del cuerpo
aliento poco ni mucho
a la sombra de un peñasco
de color de calambuco
que de mirarme lloraba
vi un vicioso un prado enjunto
que de alfombra le servía
y atesoraba su zumo
me senté, que del cansando
estaba casi difunto
brindome con el cristal
la copa de tan buen gusto
que no sufriera paciencia
al más compuesto cartujo
y al abajarme de bruces
en aquel tosco profundo
para beber del
que un sediento bebe mucho
reparo que entre las ondas
andaba nadando un bulto
triste levanto los ojos
y entre unas parras del lustro
de pámpanos coronado
un grave sayón desnudo
ahíto de mosquitos
y un racimo en este puño
y aunque ruedas no tenía
era el maluba retinto
el cual a voces me dijo
con que me dejó difunto
no es esa el agua que busca
tu sed, en aqueste tubo
hallarás la que deseas
que es aloque el vino puro
Apenas estas razones
pronunció por un embudo
cuando se fue y me dejó
sin medular los cantos
no os pinto cisterna cuando
en el bodegón de anzuto
con hambre y poco dinero
se mete almorzar alguno
que poco a poco le sacan
Pag. 29
aquello que monta mucho
y después de haber comido
lleno de manchas un cuello
la venta de la vianda
va levantando de punto,
de suerte que el penitente
está medroso y confuso
para dar satisfacción
en lance tan oportuno.
De la misma suerte yo,
de ver en ángulo fuso
aquel membrudo varón,
quedé de aliento desnudo,
atónito y espantado,
cobarde, encogido y mudo,
descaído y descompuesto,
deshonesto y disoluto,
desgraciado, decaído,
desaliñado, caduco,
descocado, descortés,
romo, tuerto, calvo y zurdo,
sin poder de la memoria
borrarle aunque lo procuro,
aunque le digo enojado
en alta voz: ¡a ver, mudo!
¿Quieres que te diga quién
es ese que viste?
Quiero.
Pues es el asno, compañero
de la mula de Belén;
ese que miraste ayer
entre sarmientos y vides
no es el infante Lindabrides,
mi pichón, el mercader.
Si echarlo quieres de ver,
ya, por tu pintura, salo,
dejando aparte el tabaco,
que es el más primo camino,
que pámpanos y racimos
solo los tiene el dios Baco.
Albanés eres, repara,
que aquel que nace albanés
a que él no sala pies
por un ojo de la cara,
y si lo hubiera manchado
la sangre de que te vistes,
por eso agora reviste,
pues tienes buena ocasión
de escupir el cascarón,
pues has dado en el chiste.
Y pues sabes quién soy, luego
de nuestra ley te enamora,
que en verano hay cantimplora
y por el invierno fuego;
acaba ya de estar ciego,
que para tu valentía
la ley es porquería;
no estés a mis ruegos tieso,
porque en la que yo profeso
hay bautismo cada día.
Tuyo soy, cristiana hermosa,
y he de seguirte sin pena,
hasta jurar en Lucena,
en San Martín y en Tortosa;
y ya no pretendo otra cosa
sino hartarme de jamón,
y por seguir tu opinión
y mi amor se determina.
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y aun a poner en la esquina
de tu casa un bodegón.
Amurates y Ceylán
han entrado en el jardín.
Mal quiero a aqueste mastín.
Dalle, Caracas, el pan.
Por ti niego el Alcorán.
Estarate lindamente,
porque te haré mi teniente.
Beso tus plantas, Cristerna.
Déte Dios una taberna
que tenga cerca una fuente.
Sale Amurates y Ceylán
Esto es, Ceylán, y en tanto...
Mi ingenio hace ventaja al de un jumento,
has de creerme de bulto.
Sabes con qué pegaba, Ceylán, Pliego
porque a Celia le digo
con qué mis mojicones que me pega.
Pienso que fue una porra.
Si Escandar Bey de aquesto no me ahorra
tengo de hacer con él un disparate.
Con Cristerna está aquí.
Pues tate, tate,
que obligalle quisiera
a que aquesta campaña defendiera.
Escandar Bey, amigo,
si ahora no me guardas un postigo,
tiéntate en lo que has hecho.
¿Quién inquieta tu pecho?
Dímelo por buen modo,
¿te ha dado la fortuna ya de codo?
Sabe que Albania ingrata
de darme ahora trata.
Tú no tienes valor.
¿Aqueso dudas?
Pues yo quiero que el polvo sacudas.
Harélo como amigo.
Ceylán, Escandar Bey irá contigo,
que el Rey con su familia
a la campaña sale de Sicilia.
Así pudiera el Rey ser un gigante,
y por armas traer un pujabante,
y vestida de malla,
en su favor viniera la canalla,
y aquellos tantos fueran
que de hambre los codos se comieran,
con solo un cintarazo
que amague en el ejército este brazo,
sin que Cristerna ni valor le preste,
ha de matar más hombres que la peste,
que el tabardillo, que las sincopales,
y que toda la chusma de los males.
¡Ah, valor de valores!
Conmigo son de pasta los doctores,
que tantas han de ser las cuchilladas
que vayan al infierno acarretadas
donde, tan ocupados,
los diablos se han de ver de condenados,
que los demás del mundo en todo el año
no ha de haber un demonio que haga daño.
Contigo irá Cristerna.
Y llevará con luz una linterna
por si llega la noche,
que nos vamos matando a troche moche.
Ya regaña el galgo.
Digo, señor, a la campaña salgo,
y voy a decirte, no te asombre,
no ha de quedar en todo el mundo un hombre,
y andarán las mujeres más hermosas
ofreciendo de balde lindas cosas.
Si volvéis vencedores...
Pag. 31
Yo mismo he de terciar vuestros amores
y he de ser el padrino,
y en lugar de alianzas daré tocino.
Ve a prevenir las naves,
pues a priesa dar voy de lo que sabes,
presto tendrás bajeles,
y tú, presto, serás de los crueles,
Cristerna, quitarme quiero.
Digo que de estar irritado
Digo que el rey a mi lado
me ponga a este majadero,
¿para qué es bueno Ceilán?
¿A dónde está mi valor?
¡He de darle yo a un traidor
el nombre de capitán!
Aqueso no puede ser.
Ese cuidado te da,
que vale ser sordo allá,
será un traga mochuelos,
y si con mucha atención
no nos sirve, y cortesía,
ha de llevar cada día
de palos con un bastón.
Matémosle.
Será malo,
que lo ha de sentir el rey,
su mayor muerte, Escandar Bey,
es con cuchillo de palo,
si pidiere de comer,
a beber dadle nomás,
que con esto le verás
de sí mismo perecer.
Cuando él pretenda embestir
tocarás a retirar,
que presto le has de mirar
de otra manera morir,
de suerte que cuanto intente
en sombra se ha de volver.
Que este el obrar por modo es
de matalle civilmente.
Parece que estás indiado.
Harto se ha echado de ver.
Anda, para ser mujer,
lindo consejo has dado.
Para la bellaquería,
que llamas boba mujer,
pueden escuelas leer
seis puntos de teología.
Cristerna, ¡ay!, armas tomo
contra Sicilia y Ceilán.
Bien sale, que un ganapán
no te aventaja en el lomo.
Pues ya es hora de partir.
Que su deudo vida sea otra
dar más uebas.
A una porra.
¡Ah!
Que hasme reír.
Alábese el albanés.
Sale Alberto como cavando con un azadón y canta
En las cortes de Amurates,
como huelen los tomates,
en campos de Leganés.
¿Aqués el perro que canta?
Cristerna, aqueste salvaje
me ha dado tal comezón
que con él quiero rascarme,
prosigue.
Señor.
Prosigue,
canta, que por escucharte
aunque me espera Cristerna,
he gustado de pararme.
Cuando yo canto, Vilís,
Moro, tu mal y mi mal es.
¿Quién es aquese, el albanés
tan colorado de sangre?
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le dio alientos y costumbres
tuvo su padre y su madre.
Si acaso me dan lugar
de los ojos las canales,
responderé a tu pregunta,
que no es difícil, si es fácil.
Yo soy Alberto, señor,
a quien se parió de balde
en Albania una mujer.
Y hacía particulares
apenas en las mantillas.
Dice mis necesidades,
cuando su padre y el mío
se hirieron en la más grande.
Juan Castrioto era el suyo,
rey entonces de albaneses,
y besaba su mujer
esponja de sus albayaldes,
no sé con qué niñerías
quiso embestir a Amurates,
de forma que a Castrioto
le apuntaban las señales
de Amurates el poder,
que había de ser muy grande;
y siempre el que mucho puede,
hace mil debilidades.
Debió de apretarle mucho,
y porque se le aflojase,
buscaba un trato por medio.
Con que se hicieron las paces
y una de las condiciones,
que fueron muchas e infames,
fue el llevarse cien doncellas
para amas del serrallo,
a que estas fuesen por ellas
y por prendas de lealtades,
su marido tres hijuelos,
y el mayor de edad más grande.
echaba infinitas veces
orines en los pañales.
Llevóse un costal de perlas,
diez arrobas de diamantes,
empeñó treinta pollinos
porque en pelo
preguntaste.
Lindamente, señor, porque
el juez no los matase,
porque en el auditorio
sin hacer agravio a nadie,
habrá albardas que les basten,
aunque los burros sean grandes.
Fuese a Amurates con esto,
y entró en su corte triunfante,
quitando a las cien doncellas
la ocasión del mal de madre,
y de los tres chiquillos,
matar a los dos con martes,
porque pidieron tocinos
a la sobrina de un sastre.
Súpolo su padre entonces,
y pretendiendo vengarse,
en Albania los tambores,
y la de alarma tocasen.
Salió al campo como Melín,
cuando hace blasfemarse
con su ejército, y el perro
como quien sorbe los mares,
en menos de un cuarto de hora
juntó ochenta mil gigantes.
Cascole unos coscorrones,
que de él corrió tanta sangre,
que embebiéndose en la tierra,
corrió a los Manzanares,
pescaron al Castrioto,
y apenas le vio delante,
cuando mandó que le diese
la muerte sin confesarse.
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al pie está de aquellos muros,
Angelina, me ha de haber
de husar, y por el vino
para que no se nos pase,
cesan de cortar de aquello
a materia carricati,
aquel eléctrico de muerte.
Que en las batallas campales
era el terror de los lunes,
y el asombro de los martes.
Fue, en fin, tres, el que dijo
sin ponerse ni quitarse,
tu nombre, el Jorge Castrioto.
Y al que miras delante
bien tiene los continentes
dejando burlas aparte.
Parientes sois, vive Dios.
Mira, mujer, lo que haces,
que en levantándose Jorge,
no tiene respeto a nadie.
Venga tus agravios, hombre,
la ocasión tienes delante.
Sé rayo que los destruyas,
sé fuego que los abrase.
Y a Albania los tres iremos
cantando a voces iguales
aquel repetido tono
de las tres ánades, madre.
Dame los brazos, Alberto.
Alberto, los brazos dame.
A ti la vida te debo.
Y yo por no poder pagarte
el justo precio debido,
siento que tengo de echarme.
Tengo muchas barbas, no.
Toma, para que te tapes
cuatro cuartos.
Vete al cielo,
buena dicha por delante.
Cajas y clarín
A embarcar, Cristerna hermosa,
llama la voz de los parches.
Disparan
Si es eso en Antón Martín,
colgaréme por que sanen
aquellas pobres dolientes
que echaron los suyos al aire.
Ya de la pieza del medio...
Esa ocasiona los males.
Suena el rumor.
A la playa.
Echad esquife.
Amurates,
presto de tus medias lunas,
sin que Dios me lo demande,
tengo de hacer escarpines.
tachado: Scan. a amurates presto de sus medias lunas sin que Dios me lo demande tengo de acer escarpines.
Vamos, Cristerna, a la nave.
Que el mundo cama nos tiene
ya de miedo de este alfanje.
Aplique a Dios que triunfemos.
Buena dicha en el viaje.
Vanse, y sale el Rey, Amurates, y Ramiro, y gente.
Su piedad solo me mueve
en esta ocasión, Ramiro,
y pues que con todo topas,
ahora vente conmigo.
Muera el africano aleve,
y a aquel zancarrón de sordo
le he de echar por maca a un perro
de carne el postrer domingo.
Haz que de Albania la gente
no tenga el valor marchito
que a Sicilia ofrece;
a lo que está bien cosido
no solo muestra los dientes
sino también los colmillos.
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bien saben que mi valor
fue asombro de calas ynos
y enponiéndome a caballo
apenas la lanza en ristre
cuando con cabos entrepiernas
velid rebuelve corrido
bien saben los albaneses
que eres hombre de osopinos
y que jamás apretarlos
aunque te den más gemidos
por eso agora por esso
te envían señor conmigo
de todos aviéndote dueño
las llaves de sus castillos
embístelos valerosos
como a lucrecia tarquino
y huy que de mi topetada
desmoronen superfijo
pero guárdate señor
de escandar bey un monstrüo
de hombre que loxe astro
por si están o no están fritos
que moquillo no dice nada
de los pies a los tobillos
y ten abisa que adoxa
que siendo recién nacidos
los ijos que nos dejo
cuando otra vez buelbe al siglo
los alla con tantas barbas
como frayle capuchino
ese tolondro parece
más que moro tabardillo
y a mí no me adoxará
que peso más que un cochino
no solamente en el peso
pero un necio que he oído
que los oye lo deve
por los siglos de los siglos
Hallarás viltres a cisterna
aunque des por ella un sirio
no dejes de rescatalla
porque sea el doctor carlino
que su padre da en albricias
la posesión de un cortijo
donde cada año resiembran
dos arrobas de pepinos
y es en albania el mayor
señor que sea conocido
pues albaneses al arma
los cicilianos míos
no conozca el africano
que tenemos tanto cislo
las quillas de mis bajeles
aren los campos de vidrio
y las cornetas el ayre
yeran con dulce chillido
de mis ardientes trabucos
laven la multitud de gritos
y salgan de las baynatas
los cortadores cuchillos
gran luz dado a grande empresa
gran juraco a grande birlo
claro está que ha de costar
buen bocado buen jemido
todos al alado bamos
embiste que por san pito
que acabemos de morir
asta que dios sea servido
pulsan barcas albaneses
cicilianos a lo mismo
y por que ni quedare sea
nunca por no decir chiquito
llega a la orilla el bajel
echa la plancha
Ramiro
buen ánimo que yo tiemblo
ofrézcome a san cirilo
Pag. 35
Yo
al caballo de los fines.
Vanse y sale Escanderbey, Cristerna y Ceylán, Lain, Celio y Alberto.
Contra el orden de Amurates,
Escanderbey, desembarcas.
¿Quién te mete en eso a ti,
privadillo de dos caras?
Paréceme que Ceylán
agora lleva la paga
en moneda de baqueta.
Pienso que no suele a Sátia
a Ceylán dar una caloleta
en sus calzones de grana
de diferentes aromas.
Porque los cautivos armes.
No te hable la cortesía,
dale de calabazadas,
que eso solo se le debe,
y como trae dos te escaldas.
Yo sé, Ceylán, que conviene
para mi intención y basta,
que lo quiera yo, que tú
sabes poco de batallas.
Yo soy general de tierra.
Y sé que me presentarás,
por volverte necio agora,
cuatro libras de patatas.
Yo traigo aquí mi patente.
Si tanto por ella das,
tu patente y en ti,
en Amurates, en su...
en Rosa y en las demás
con quien el rey juega cañas.
No me cojas medio como,
que maricones tu palabra,
si quieres salir con vida,
Ceylán, de aquesta demanda,
mis intentos no repliques,
que a la primer patochada,
en la cámara de popa
te pondré por luminaria.
Y agora, aunque tú no quieras,
tengo de leer esta carta.
Quítale a Ceylán una carta y léela.
En la barca del visir
los navíos visitaré
después de haber dado fondo.
Sabréis, Ceylán, que se embarque,
mal hizo aquel majadero,
y cuando menos recate
con seis barrenos le aneguen,
y si aquesto no bastare,
como quien ha sometido
el petardo miserable,
le peguen fuego, y Cristerna,
de guarda con mil infantes,
que la traigan a caballo
a mí y con ella a casarme.
Vuélvase turco, vive Dios,
y sin sumo detrimento
se me alborota la tos.
Porque aqueste no retoce,
voy mi gente a llamar,
porque de no le atajar
ha de echarlo todo a doce.
Vase.
Gente parece que veo.
Pienso que son cristianos.
Ya se me viene a las manos
la ocasión de mi deseo.
De Albania son los que asoman.
A darnos favor vendrán.
Si los alienta Ceylán.
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Salen a un castillo el Rey de Sicilia y Ramiro.
Muy buen recado tenemos.
No aprieten al embestir.
Señor, vuestra majestad,
que los Reyes valen mucho
y se nos puede quebrar,
y un Rey quebrado no es bueno,
aunque para caminar
lleve, como siempre suele,
de cirujanos un par,
que estamos en la campaña
y no es muy fácil hallar
convenientes instrumentos
con que poderos vendar.
Aquesos inconvenientes
jamás llegan a estorbar
a los Reyes como yo,
que no soy de mazapán.
Gente por la playa corre.
Ese pendón levantad,
para que a la seña vean.
Hablallos quiero, a no más.
Un pendón de paje visto,
otro levanten acá.
Al castillo.
¿Quién llama?
El moro Celará,
como si fuerais de masa
entre los dedos.
¿No más?
Tu nombre.
Es Escandarbey.
¿Cómo muerto no caes
habiendo mi nombre oído?
Sabe tú si está...
A los Reyes de Sicilia
solo los puede matar,
no la sobra de africanos,
sino la falta de pan.
¿El Rey eres de Sicilia?
Del sombrero al carcañal.
¿Conócesme?
No, señora.
Pues mira que hablando estás
con Cristina Castriota.
Ea, señor, sálvala,
que del Rey de Albania es hija.
Si iniquito es el luchar,
se meterá de por medio...
¿Quién?
La Virgen de la Paz.
Ya te escucho.
Ya comienzo.
Pues desbucha.
Claro está
que si sois el Rey de Sicilia,
me han dado, señor, el soplo,
y que en vuestra compañía
viene de Albania el quillotro
contra Amurates, belnís,
bermudo, sañudo, enojo;
pero si yo no quisiera,
todo importara muy poco.
La que miras a mi lado
silbe de los Castriotos,
lo de castri tira arriba
y de los jarros lo otro.
Aunque Escandarbey me llamo,
ha sido hasta aquí forzoso,
y soy de Amurates siervo
antes de nacer mellizo.
Sangre tenemos los dos
bautizada, y por San Doro,
que en defensa de la patria
se dividirá en arroyos;
y pues victoria deseáis
y está en manos de nosotros,
segura, señor, la tienes,
porque no han dado asomos.
Pag. 37
deste perro a quien servimos
es un traydor alevoso
que mandó que el barco mío
se echase un cesto a fondo
yo quien era no sabía
si este viejo cauteloso
no me contara el suceso
que después descifrarás del todo
en fin toda mi furia
a tus pies por ti despostro
para que a Albania nos lleves
y ser cosa de el moro
empecemos la batalla
y finxiremos locos
en lo cual vos podéis
ser mucho siendo pocos
ea valientes vasallos
aqueste campo de ongos
he de sembrar de bonetes
y demás cosas de moros
qué me dices
qué he de daros
en albricias de tal gozo
acabada la batalla
quatro besos en el ojo
ea soldados de Albania
pues ea africanos monstruos
embrazad las cimitaras
conmigo vais el asombro
avemos de ser de Albania
y vamos diciendo todos
en tiple tenor y bajo
viva Jorxe Calmioto
viva Jorxe Calmioto
y viva Cristerna hermosa
vamos tirando de nosotros
Vanse todos y sale Ceylán
Genízaros y africanos
famosa ocasión es esta
que el campo estrecho venimos
y nos ofrece materia
con dosel y forma ora
mas pícaro que no es afrenta
el llover a un hombre como
no sea con guindaleta
de no barrenarle el barco
antes que saltase en tierra
estoy pesaroso y tengo
más miedo que una avutarda
pues en el mar del vivir
no anegamos la galera
vamos todos apriesa
fuego de Dios aquí anda
y trabada la batalla
a emularnos a Cristerna
y daremos con nosotros
al punto en tanta piedra
seguid mi huella soldados
que si aquí no nos sepultan
este campo sembraremos
de guindas y de ciruelas
Vase y sale Escandar bey y el Rey batallando
Valiente eres africano
pues si la gata no hiciera
de mancha no te echara
de los hombros la cabeza
pero por que veas mi
peleo con arma buena
Vanse diciendo y salen Cristerna y Ramiro peleando con Ceylán
Traydor moro de tapiz
defiende tu calavera
porque he de hacer de tus cascos
arrope de berenjenas
ya Ramiro no conoces
con armas dobles pelea
las unas en el brazo
y las otras en la testa
vuestro valor es un poco
de trementina de veta
pues si somos trementina
para curarte nos lleva
Vanse y tornan a salir los dos contra Ceylán
Pag. 38
Piernas falsas.
Piernas aso.
Pues vete a la ribera de Acelas,
y a tu profeta Mahoma
preséntale unas de cera,
porque con vida a tu casa
llegues, aunque con muletas.
Si los resisto, sospecho
que me han de dar una buena.
Mahoma, si no me ayudas,
aquí paz y después gloria.
Vase y van tras él y queda Albano solo.
Bien la tramoya ha salido,
Ceylán queda deshecha
con el señor Amurates.
A tili, bobitis anima mea.
Vuelven a salir.
Huyó Ceylán como galgo.
Dábasle linda carena.
Para un galgo es una macana
famosa en carnes tolondras.
Llevar pompononcillo
quiero este Rey, y esta pierna.
Y sobre mis hombros quiero
llevar a entrambos a cuestas.
Escandarvey, dame un beso.
Con diez abrazos, Gristerna,
y esta noche que has de darme...
Un poquito de jalea
de aquello que nunca supo,
mira en Dios y en mi conciencia.
Abuxeros.
En tu lengua.
Y ahora
marche el ejército a Albania,
previniendo una carreta
para que en ella triunfantes
a sus majestades vean.
Con lo cual de Escandarvey
se da fin a la comedia,
pidiendo de los errores
perdón humilde el poeta.
Fin de la comedia de Escandarvey Burlesca
