testo digitale di El mejor fruto del roble y Virgen de Valbanera
Data di pubblicazione: 22 agosto 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El mejor fruto del roble y Virgen de Valbanera. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-mejor-fruto-del-roble.
EL MEJOR FRUTO DEL ROBLE Y VIRGEN DE VALBANERA
Pag. 1
I
580
El mejor fruto del roble, y
Virgen de Valvanera =
Comedia en 3 jornadas
Legajo 15
14
IVA
Biblioteca Nacional de España
Jornada primera
Pag. 2
Comedia famossa del me jor fruto del Roble y virgen de valva- neda y los autores que hablan en ella + Nuño bandolero / 10 un correo + 2 Ladrón primero / 11 un escribano + + 3 Ladrón segundo / 12 dos alguaciles + + 4 Una niña / 13 un ángel + + 5 Un demonio / 14 Colomán ama + 6 Estevan alcalde / una mujer + 7 Toribio villano / un criado + + 8 Bartolo villano / un viejo + + 9 Bras villano / un hombre + / un caminante
Salen Nuño y con él Bras a [...]
A partir de aquí el texto está muy desvaído y es prácticamente ilegible.
Quieto [...]
A medianoche y en punto [...]
Comienza el [...] a punto
es primero el blanco
[...] a los de su bando
arráncalos de [...]
déjalo [...]
has de matarla
no la mates nunca [...]
Pag. 3
y a mi marido también
robareis / Col. tiento
yo advierto que mi hermana
¿qué nos meten en quimeras?
Ladrón, vil, cobarde, ayudadme.
Callad antes que el pecho
os abra esta daga.
A tu gusto te ayudaremos.
Guardad la calle
con gran cuidado por si acaso
mi hermana diere voces
no me ronden,
pues presas a su moza
aiberino.
Jesús y qué bestialidad,
esto ha de ser un demonio
del infierno o un mal pedazo.
El cabello se me espeluzna.
Jesús, qué de ladrones,
si un demonio se nos pega
que un baúl se traiga en la
conmigo. ¡Válgame Dios,
mi amo, y qué puros
sustos de este diablo!
No he visto a mí tal vida,
que a la par le da algún
vivo y va de seguido;
más valdría apenas
algún marido.
Robar un hombre al otro
en el camino no se halla
villano.
Que es grandísima la que halla
que es...
matar a sus hacedores
maten un niño, que uno de los diablos
que roban a pobres en los caminos
sino poner fuego
matar frailes,
matar monjas,
quemar las parvas en las eras,
matar los bueyes, cabras y ovejas,
robar las vacas y caballos de los
que van de sus dehesas a las
muertes, y agora a mi señora
con su hermana y a su deudo
de él robar cosas ajenas.
Calla, que era un bellaco.
Consuma a los que de
cual el ha juzgado.
Yo determino de apartarme
de su compañía.
Con ladrones no me avengo,
deja a los que a penas nos
tenga de un pedazo de soga
de horca y con me colgar
de un pino.
Tú dices bien de verdad
con la costumbre mala.
Que me robas mi camisa
y a la amante y a la moza
le diste castigo a par de un
hombre que tan mal vive,
sentencian todos.
Yo le quiero dejar que a
un hombre tan malo
no he de salvar en paraíso
que le mate, abrase,
¿tú quieres que le siga?
No osaréis acercar.
Me ausentaré donde
no me halle.
Vase el ladrón y el otro
¿Valiente, con qué honra
como guitarrero a un
Nuño. ¡Válgame Dios, una a la otra!
aquesta borracha y vida
que no ha de tenerme a mí da,
de cuanto abre la boca
a el compañero.
Huyó así como huyó del de
este fuelle de rincón,
criado,
que este fuego me dejó
roto a Jesucristo santo
que de caso que la muerte
No a mí de aleve acusarse
que no me huela mi llanto
por el bien de guárdame asno
no sea que en daros de envidia uno
por la amistad que tuvimos
y por la honra de deudo
que ha de ser de aclamado
de su cuerpo sin ventura
caiga por fuerza.
Nuño. ¿Cómo habréis procedido en
darla de tomos esto?
A consejas le dice,
mire en mi vida
a la de un azar.
¡Demonio de su cara!
Un año de mi hermano a mayo
que si las tretas no miro
y a mí padre me quejo de vos
que un mal castigo le den
y al que no rinde el ser
por ser consejera y mi
madre y de la traidora de
su yerno que se me ha dado
título y de acá he de ir cantando
aunque por la de ser la
esclava de mi padre, acá
Nuño. Aunque se quejará.
Espera sin ventura que te
doy en el campo a mi.
¡Qué canalla al campo! ¡Ah!
¡Vamos!
Es mujerzuela al
dicho por su hermano de un
Cierto que ya entiendo a mi.
Ven, te diré de los dineros.
¡Escapar de compongas!
En todo mi dinero se pierde
que me habéis de dar aquí
mi dinero a este momento
o a mi tío, ¡mira mi red!
Por mi
en los oídos de su
a demonio, ¡ay boba al
Pag. 4
Danse y salen Bartolo y Toribio con lanzones y medio desnudos.
¡Paso, paso, no vaya a la calle!
Toribio, ¿qué es?
Acaba, quiebra al alcalde
la cabeza, y dale,
que va el ladrón por la calle.
¡Hola! ¿Ahí qué van?
Dentro el Alcalde.
¿Quién llama?
Toma el sayo y el zargüel.
¿Bartolo?
Sí.
Trae luz.
Paso, bajad de la cama,
que hay cuestión.
Que andan robando en la calle;
vengan ladrones.
Trae camal.
No.
¡Sus!
Deje el hato, y a yuntar,
nos levanta.
Aguardad, que no atino
a levantarme.
¡Sus!
Va, empiezo a tiritarme.
En tanto el ladrón
se irá.
Buscad el hacha o la lin-
terna, y don Bartolo
llame a la mujer.
¡Por Dios que no se ha de
ir mi mujer, por más que se
lleve la caja!
Por amor de Dios, que le siga yo al
ladrón.
Llamadle a voces.
¿A quién hemos de llamar?
¿O vos no apeáis del gravado,
o el ladrón borracho, do que an-
de, os fuistes al corral a andar?
¡Que me río! ¿Qué cuestión ha?
¿A dónde hemos de ir?
Benditos seáis. Si sentían venir.
¿Dónde?
En casa de Coloma,
que agora en su punto
lo baten.
¡Qué fatiga que yo tomo
la banza! Que, en verdad,
Entrambos a ver.
Entremos a ver los suyos.
Abierta creo que tiene la puer-
ta, no lo querréis creer.
Ea, dejen en don Toribio.
Ladrones debe de haber.
Salid, andad bien asinas.
Vanse. Sale Nuño.
Dos imágenes de plata
se me olvidaron colgadas.
¡Cuán vendido y engañado,
hola, aquí repasa en casa!
Dentro, en la calle.
¿Quién va allá?
El diablo suelto...
Texto muy oscurecido y desvaído en gran parte de esta columna. Posible monólogo de Nuño y respuesta en la oscuridad.
dejando dormir
Si comienzan asno a volveros
Ponguen... vuelven
Salen huyendo atrás...
Aquí nos ha de matar.
Resto de la columna ininteligible por el estado del manuscrito.
No me hagáis alzar,
que son menester a la...
Avisos te do.
Aguardad.
Quedos seamos de Dios.
Debajo y es buena hermana,
galanes... nos alaben...
Pues habéis de burlar un rato,
¡juro a Dios!
Buena mañana me dan.
Por amor de Dios, Toribio...
que don Nuño sea mi amo
ya lo sabemos que han comprado,
alguno mino
por aquí las costillas.
Que a monseñor nunca
Pag. 5
No parará también ya,
que es un asno a maravilla,
que un hombre de tal lalombo
caiga en tierra cada día.
Vámonos, no vuelva.
Sería ponernos como
un cohombro.
Vanse y sale el ladrón primero.
Huyendo de un no sé ero
salgo por esta montaña,
porque sufre la entraña
de lobo carnicero.
Tanto me he alterado,
que con el nombre de numen
crieme ciego en un punto,
y así me enojé y le dijo:
«A buscar mi desventura,
que así he de decir,
pues el día que he de morir
velarla no es locura,
pues quiero de aquí ausentar
mil leguas de tu robando,
que en la soga a las manos
hace hincapié a la de pasar.
Pues no me vales
de un perdón así,
no conoció baladí
de alma de arrepentido.
Y aunque muera ahora volver
a la patria que me llama,
mi perdida noble fama,
mi ruego pide que hacer
notable melancolía,
mueve la del corazón.
¡Qué notable perdición
es la mala compañía!
A mocedad en gobierno,
como a un alma del infierno,
júzgalos con el abismo.
Caraba para su tiento.
¿Cómo me confesaré
de una vida tan revuelta,
si he menester hacer mal en salto?
Midor contador peor que
el vasallo de rentado,
cuando el oro hubo sacado
el ladrón que alcanzó a luz
ya a su el mismo ladrón,
y corrió azabachado
para su demérito as
mi triste alcanzar perdón.
A Cristo que robé
de plata hermosa y bella,
a una inocente doncella
cual falso niño entregué,
aumentarán tiranía,
y yo nunca confesar.
A él quiero, Jesús, rogar
que me servirá compañía,
que aunque tan gran pecado
lleno de infamia y sedición,
sé que su misericordia
es mía en Jesús, María,
el camino sordo alcanzó te.
Sale un niño.
El día que uno se arrepiente
luego ha de ser de mañana,
porque aliviará su humana
y le dé ponzoña sedienta.
No me da el pecado lugar,
ni mi corazón cruel
a ser con ninguno fiel,
todo es matar y robar.
Soy tan cruel homicida
que querría mis fatales...
a mí misma dar la muerte
y me quitaré la vida.
De rodillas está orando
un hombre, y no me engaño,
o vamos aquí cabe el ramo,
que el tal a mí está aguardando.
Sin duda alguna que quiere
sacar de mí su homicidio,
que a mis mozos hace agravio,
que llegue con mi mamario,
mas no es que es el ladrón
cobarde para prenderte.
Sin duda que me ha sentido
y que ha de pedir perdón,
hoy el mozo a mí ha de...
era vuelo lo recelo
que se dé mi compañía,
solo yo de decir mi eno.
Nunca a Dios e afición
no mirando mi pecado,
el corazón me ha tocado
con divina inspiración.
Yo sirviendo a su justicia,
que aunque es manso
y justiciero,
su justicia no quiero,
yo sigo a su misericordia.
Y en medio destos dos ríos
del corazón
mis pecados, que mal dados,
en tus manos, cruel, dades.
Busqué tu misericordia,
aunque tan solo ofendí,
perdón pide mi flaqueza
e inclinando la cabeza
mis rodillas en do qulia
a mis culpas pon en razón.
Como están bien en su coro,
abrázole, abrázome,
que tiene abiertos los brazos,
y él huía a su amante,
que a cierta santa afición
a mi te amo y corazón
no le apartará la muerte.
Mundo yo amor de Dios,
que desespero con flaqueza,
que lloro y busco a rezar,
llorando remoto y ronco,
doliente gimiendo me fiero,
mi corazón con llanto
que rompía en pedazos la vida,
no espera abierto esperaro,
mi Bárbara que ha lidiado.
Oh a quien atención vuelva a dar,
vuelva a verlas hasta el cielo
mi colérico rigor,
y mis cuitas alabaré,
mas a Cristo a quien clamo
bastará a piadar la llama
en que mi corazón se arde,
tomas mi a ti te has de apagar,
que a otros tales he dado.
Pag. 6
tomar eso por madero (dale
en él hallarás
llámale de corazón
Vase
Señor, cuyo pecho abierto
mostráis por darnos amor
para hombres como nos
vuestro amor al descubierto
mi Jesús, que al centurión
con vuestra luz alumbrasteis
y de la cruz amparasteis
Buena vía al buen ladrón
por tanto el celo de amor
con vuestra sangre borrado
la mancha de mi pecado
pues de gracia sois dador
y por virgen soberana
nuestra vida dimanó
amparadme por quien sois
a llamar a Dios de gana
Cae a plomo
Voz es lastimosa, y son
áspero de la montaña
si el sentido no me engaña
o me engaña el corazón
llegando, dice: oh gran
a donde mi ruego asoma
cuando me llego a ver
convertido a vos mi hermano
cuando le dejé trocado
blando su duro pecho
en divino amor deshecho
por obedecer a Dios
no me atrevo a llegar
a que ha llegado esta hora
y siguió a un ángel a Dios
Indignos los ritos nues-
tros.
un hombre dormido o muer-
to,
veo tendido en el huerto
que quita a menudo el sueño
con tan ajeno aliento
que a donde mi hermano es-
ta, la muerte la cierta guarida
que el pulso no tiene vida
y a todos la vida quita.
Hermano, oh compañero,
¿cómo dormís descuidado?
¿cómo libre os ha dejado?
Mi Jesús, dadme consuelo,
ora luz a aquesta alma que
me disteis por la llaga que
vertisteis por la cena que
Cae.
Como buen cristiano mue-
res
¿quién será, hermano?
quien bien ha venido
¿qué tiene hermano y gui-
a?
Confesión +
¿está herido?
herido de muerte es-
toy a la banda de ba-
jo
¿quién le hirió?
un atrevido
en un león que al disparar
convida tan descompuesta
tan soberbia y deshonesta
no hay con quien mi mal llorar
a ser un mi buen hermano
llama a Dios que buen consuelo
ofreced de vuestro dolor
al que te crió con amor
perdona de corazón
aquella mi alma que ha querido
para que así arrepentido
alcancéis de Dios perdón
a imitación del buen Jesús
que estándole atormentando
está al padre rogando
por los que le dan la cruz
Yo de pena voy muriendo
a que mi Dios te he ofendido
en vuestras manos señor
mi espíritu encomiendo.
muere
Recibid, Dios, su espíritu
por quien de hoy ampara a la
aquesta alma has librada
de las penas del infierno
al trono de Dios se convierta
enemigo de tus maldades
que tantas calamidades
tiene y a cuestas aprieta
tócale con tu amparo
Señor, dad a mi una luz
y guardad por vuestra cruz
al alma de mi hermano
quien pensará que a este desierto
darle regalo, y compaña
para que venga él a quien
enterraré este cuerpo muerto
con las hojas y parrales
sin que me envidien trofeos
Sale Ladrón segundo, ligado y dice:
a quien podré yo descubrir
mi fiero dolor y mis males
a vida a mi tan amarga
solitaria y afligida
que aunque vida me convide
con tal contrapeso y cargo
para que quiero el vivir
salvo que quiero vestir
si mi vivir es morir
y mis gustos y pesares
vida a gozar las velas
con gustos tan extranjeros
si han de ser mis compañeros
jarales, robles, y penas
penitencia que a un amito
Cozarra a lo mohecona
de una gran religiosa
que un santo en el sierto
tanto que al pensamiento
Frutos y Cabañas quita
Otro cacería vicia
en ansias devino entono
vez aunque quiero fallar
al campo por una loma
dicen uno que atabona
mi ama de seguir a matar
pero no es Colo asomada
a que veis y ella es
un hombre que tiene al piel
muerto o dormido a recado
que yace a la sombra del
con quien mi dolor alivie
llega a las veras
Jamelgo hermoso animal...
escarmiento a aqueste hombre
Si
¿quién es?
Pag. 7
Nuestro compañero,
¿quién, Leonarto?
Nuño fiero,
que no hay quien a él...
no le asombre.
¿Dónde está Nuño?
No sé.
Como luego he de azer,
que aunque yo me embarque
en el mar o en el monte,
temeré.
A matar a mi gobierno,
¿a dónde podré ausentarme?
Que pienso que ha de toparme
aunque me vaya al infierno,
quiso su fiera ventura...
Da a ese pensamiento vado;
a este cuerpo desdichado
demos los dos sepultura,
que a Dios ha de remediar
a qué tratar que tenemos.
Pues, ¿cómo le enterraremos,
no habiendo con qué cavar?
Aunque con trabajo se haga
por guardarle de animales,
alza, que en nuestros puñales
tendrá azadón la daga,
obra es de misericordia
dar sepultura al que muere,
Dios le perdone.
¿Qué quieres, Nuño, con tanta
discordia?
Llévanle, y sale Nuño con el espeto.
Ya aquesta hermana me ha
dado con sus pesadas razones,
ya no me estima en nada,
pues que con sus reprehensiones
tiene mi vida cansada.
¿Qué sirve el predicar
al que prima a la razón?
Como me vuelva a enfadar,
la sacaré el corazón
para enseñarla a callar.
Mi gusto he de seguir,
mi gusto es mi Dios y brío,
y centro de mi esperanza,
por gozar de la memoria,
la experiencia del vivir,
no hay más gloria ni gusto
ni placer,
para mí el rasgar pechos
y ver a un hombre caer
atravesado espaldas y pecho,
y mil cabriolas hacer,
y cuando se va acabando,
aunque haya sido ladrón,
luego muere predicando
y ofreciendo el corazón
arrepentido y llorando.
Y no hay fiesta para mí
como ver a estos truhanes
que hacen muriendo así,
y quien que la desprecie,
mi hermana me reprendió.
Porque si me enfado hoy
llevará también dos coces,
que le voto a Dios que hay
de quedar la opinión
de estos y de abajo.
Este es camino real
de Navarra y Burgos;
aquí siento que estoy mal,
y no aquí me buscarán después,
cuando por ser español,
entre españoles peleo,
estaré bien escondido,
de los que saben mi fama,
que el fuego habrá subido
el diablo se lo llama.
Sale un caminante cantando.
Campos de Monte Negro,
que hermosos que lo oís,
líbrenos Dios de Nuño,
fiero lobo ladrón.
Que con tanto miedo están
a todos los de Monte Negro,
que ya me traen por refrán.
De oír su canto me alegro,
canten, que ellos llorarán.
Cantaros alegres
diré una cobla,
guardad vuestras vidas
de Nuño traidor,
que no es tan igual
de sangre un ladrón,
Dios os guarde de Nuño,
no os robe la flor.
Voto que tienes conquistadas
amigas y mil canciones
que cantan por aldeas y todos.
Hemos andado el derredor,
por respeto de como estos
ganaré la divisa
y a la que a buena obra
llega de su improvisa,
a apuestas del sol allá,
aunque el día de hoy la camisa,
con harto miedo he venido,
no me he resuelto a topar
el ladrón Nuño atrevido,
no he parado a merendar,
de miedo ni si he comido.
Pero yo aunque llegue tarde
en Navarra a lo menos
gano hoy para que Dios me guarde
de Nuño.
Oye, voacé señor músico,
aguarde.
Jesús, ¿quién es?
No le asombre.
Voy de prisa, mi señor.
Ya me va mudando
el nombre,
vuelva que resolvamos,
no soy tan bien como el
hombre.
Pues, señor, voy de prisa,
yo no le soy de provecho.
Pag. 8
¡Qué linda razón es esta!
¡Boto a Dios, que obra él!
Cielos.
¿De qué se enoja, mi gala?
¿De dónde sois? di, digado.
De Montenegro.
¿Vais a Nájera? a lo que de...
mexores han sentado
Que si vuestra merced tiene dineros él
no asalte al acomodado.
¡Con esos bozos por el lobo!
no sea él tan cruel.
¡Y no sea el botón pelado!
boto a Dios que os despedace.
Paso, señor, ya estoy
puesto.
Estad quedo.
Que me place.
Sí, le capto la...
¿No hay ciudad que no trote?
¿Conocéisme?
No, señor.
¿Nunca me habéis visto?
No.
¡Y cierra!
Lo mejor sabiendo quién
eres tú, porque os diera
más temor.
¿Pues queréis que negocie
en Nájera?
Uno de los dos voy solo a
llevar al gobernador
firmas del alcalde del
lugar.
Mostradlo acá.
Ya van.
Así venía a quien lo ...
trillado.
Es el sacristán del lugar.
Muy presto se lo dirán
que se junte a en Montenegro.
¿De Nuño?
Que de un tirano
el que más afrentas cría en su
lugar.
No le prenden.
No, a os cristianos que no
lo a aquí le ...
Ahora bien, quiero leer
a ver lo que mi lugar a orden
o quiere hacer.
¡Señor, quien se olvida!
mire que me ha de moler.
¡Y en bulliendo se le ha de
le meto yo por las costillas!
¡Abra a ... que todas a...
Guardad ... de mis costillas.
Lee.
Entre veinte y dos no le pudieron
prender.
¿Conocéisle vos?
No, pero si le topara a solas
muy mal anduviera;
mis manos y las catarras
a un hombre dirían cosa
pues esto es cosa clara.
¡Y si le enseño?
a veros a prenderle.
No sé a tú, Nuño.
Y yo, no.
Que me llegara a él, y no se le...
mas a vos, ¡qué me le parió!
ni levantarle quería a el
Yo, que le diera
moledera.
¡Ay de mí!, es este Nuño, no se
conocía...
Pag. 9
Por él, y ay el que sufriere,
has de llevar de mi mano
la paga o trabajo por ve...
Nuño.
Córtale la lengua.
No habléis, tiranos,
la lengua os he de en-
bullir.
Abre la boca, villano.
Señor Nuño...
Abre la boca.
Saca, os que su lengua a bola.
Jesús, mi Jesús.
Que aunque ahora
a Jesús en boca.
Ca, ca, ca.
Átale a un árbol y vese Nuño.
Ya sabe la ca,
que quien decía callar
aquí atado quedará
a ver si aprende a oblar
sin lengua.
Sale Coloma y el ladrón segundo.
Envolver en darla a
decir lo que habéis
dicho a de ahora Lorenzo
de sufrir diré a Nuño.
Señora, óyeme.
No te quiero oír.
Para que os desluzca
un azote, desvergüenza,
sino haceros castigar
porque tengáis avergüenza,
y me dejéis de enfadar.
¿Qué flaqueza veis en mí,
o qué deshonesto trato,
para atreveros a mí?
Si mi hermano lo supiera,
yo honrada y noble nací,
sino que se morirá al
su furor ver.
De que des gesta a dir
en que a Dios quiero volver
de tu torpe y mal vivir,
¿a qué trato o invención
ha discurrido cada día
que me desvela ahora así
por nacer de cortesía,
aunque hermana de un ladrón?
Ya basta, Coloma hermosa;
perdón pido y no otra cosa.
No te daré enojos más,
que eres casta y virtuosa.
Ca, ca.
¿Quién está aquí?
Aunque está un hombre
escupiendo, Jesús, quiero
oír a ver si es...
Sin lengua está a lo que pienso.
Por señas dice que un
demonio, y según parece,
de Nuño es esta hazaña.
Ca, ca.
Que dice que Nuño es quien
a tal Nuño a la mañana
pues en tamaña maldad crece.
Que si es así a tal hazaña
que rasguñó de tal suerte
y una de fin ha de hacerse
de él, aunque a un hombre
la muerte, como como,
como a un león goce en preso.
Señora, yo determino
dejar vuestro hermano
ciego.
Y a mi mala vida quiero
arrimar a mi divino
dueño que de sus iras desmayo
porque ya temo que Dios
nos ha de enviar un rayo,
y nos abrasará a los dos.
Pues viviste en sabia
y cuerda,
Dios que os hablo de veras,
que en la montaña metida
daré mi ruego a las fieras,
porque mi alma no se pierda;
viva, que Dios metió
en mi rendido corazón
y tras de sí me llevó
como llevó a su ladrón
que desde la cruz llamó.
Mira que su acción un ladrón
será del cargo y ofensa,
que a mis ojos umbranto
que suceden en su compensa
ayuno, azotes y llanto,
de mi descortesía.
Pido perdón otra vez.
Perdónete el que te guía.
Y mi abogada ante el Juez...
A la Virgen María base.
¿Quién os habrá desatar?
Mirad si atrevéis a llegar,
a este lugar sirven a Dios.
Tenéis alrededor luego curar.
Tomad de aqueste dinero.
Bate el camino.
Ca, ca.
A la Virgen soberana, a rodillas.
Andad con Dios, quien pasa
autora a su hermano fiera,
y al compañero lleva,
temiendo al Juez verdadera.
Que al espíritu cielo
enriquecéis con vuestra victoria,
que os ha honrado Dios de la gracia
coronándoos humilde de casta.
Los albedríos hoy
alumbran...
Alumbroso huto.
Pero dudoso un aflato en virtud
ya que su hermano
le aplaza de su pecho
el duro celo
la cadena que...
benina.
Pag. 10
quien oye sus internales
pensamientos,
no miran la subida
torpe y loca
que aun questa aspa
de ponzoña llena
tocada dis, y no mide
sus contentos
o cielos, a sus luzes
se levantan sola
Salen un ciego y un nuño / la daga
Aquesto murió cantando
una chura repentina
solo le imito a la gallina
que murió cacareando.
Mi hermana vengo
a buscar
y un rato que no la he visto
Hermano, por Jesucristo
Solo mienza
a predicar,
de rodillas a qui y santo
o ud rezará lo que rezo
Tratando estaba una joya
Para sed vos un espanto
cómo quien o como
Con Dios, de rodillas
le pedí aquí a la Virgen
María que seáis amigos
los dos hermanos.
No hable más, hermana vuestra
duro
Jesús, que me da un temblor
Jesús, que te roba a este jebo
Vuelve, que ya lo dejo
En todo te quiero trata
de semana en semana
para cuando seas más viejo.
No es casto de crueldad
un hombre se va de aquí
que he reñido yo con mí
con la rodilla edad.
¿De qué riñeses?
Por ahí va la mala letura
Muy buen despacho tenemos
bien curado oudas y
según la mortaja dados a
ciegos que hombre se agrada
tan sordo y ciego que van
le duele a esa redondela
y abtanitada en mi cura.
Cómo a ti
Cinco veces te metí en toda
por la plaga
Jesús, que me están temblando
las carnes de verte verte
De la misma le dio muerte
de verle a cada cuando
Qué pena pasas
Pues cuanto mis orejones
que no pena en do vivís.
Si bien lo miras o ves,
pues unos dos a cosas
por guisando lo de mi mengua
córtese al pobre la lengua
impiedad y sin razón
Por qué con ella maldigo
a la madre que me parió
y a un puntapié que dio
a este palo que es coxo
luego es bien acertado
en que maté no viva
si la verdad es la fama
que mi negra me da
alguna eguesilla
que al despensar de la cama
busca que un pariente
con ciega de llegar
que ce de a revozar
más que tú al tierra calient
y al capellán sancta rita
con uña de puerta
le sacará el corazón
de cobar me dio enza
ni se endurece el hielo
luego cae por el suelo
no hay arto lo el lugar
Ay hermana qué me dizes
sin pensarlo e mirado
entrábamos atra lado
de mis ruego e verra
que si entiendo de vierabuz
lo que tu mano curiera
como para mí no hubiera
hermano mas os place
virgen le ha de llamar
que me convierta en hermano
si el de medio en la mano
toma luego que vos
monte negro te conjuro a
contra mí que muriéron
reidores, sacristán
Por Dios por la converción
de María Magdalena
borde el llorar con pablo
conbirtió a don pablo
y el buen ladrón
Ay Dios
Ya naimy que soy diablo
Como de ti me dejas
él pensará que un brible
se amanse, es inposible
bien delatado se asunte
y el busco a un en porma
muy pobre y toma el bibir
lo que le quiere decir
y un terciado le conte
porque una moza ubozes
le un derriba a un muxer
toma aunque más mal de
estocada peses rra, de a Dios
habían los dos ahincado
aunque más avís asomar
le jure no e de probar
un bocado a su atado
vase
Llevame de qui corazón
a dale de monazos
y por tus manos de lazos
que mi hermano aospición
quiero me en mi cueva entrar
Jornada segunda
Pag. 11
Vase.
Jornada segunda
Salen don Fernando, corregidor de Burgos, dos alguaciles, un escribano, y gente del corregidor. Y ha de haber un bufete con recado de escribir.
Muy cansado me ha dejado
la visita que hemos hecho.
Si es del peso el gran cargo,
es gusto y es placer
a un hombre quitar
recibiendo en aprueba
y un descargo.
Con alborozo del can-
didato, grita
arrinconados o paso
entre... y con estruendo,
escuchad a un prolijo
a quien pelado,
al moledor villano
porfiado.
Traed el memorial
que dejéis escrito
de pobres, viudas y otras
gentes que yo mandé
asentar.
Es ínclito tu proceder,
guarda lo preeminente
a quien tratáis lento.
Como remitís a los que
pleiteáis muy diligentes,
mirando por los pobres,
que a mí mucho gusto,
pues tengo en esto mi afición
y gusto.
En viendo al don Álvaro
o a los a desamparar pobre,
de continuo, remediando,
y no le dando enojos.
Pues no sentencio el pleito
si no es de quebranto
a todos; diciendo el
contrario un desatino,
favoreciendo al escribano,
malicia, y quitándole
al pobre su justicia.
A todos, viudas y despacha-
dos tantos distritos,
y así apuesto
ahora a que los pobres
pasen de uno por uno,
que yo gusto después
de hacer mi oficio bien.
Pues sé de...
pues claro que si agrada
a Dios en esto, y el que no lo
diere por bueno,
en doscientos ducados
le condeno.
Yo traigo una denunciación
de Pedro Pascual, vecino
de aquí de Villandino,
que tienen en la prisión.
¿Es pobre?
Muy pobre, señor.
¿De qué está denunciado?
Cazó en monte vedado.
¿Que un pobre es cazador?
¿Qué pena es la de la caza
en tiempo vedado?
Señor, cien maravedís
de pena, y no pasan.
¿Por qué?
Dárselo a entender:
bueno es que al monte
se le vuelva la caza,
y que aqueste pobre
se deje perecer
sin que le sustente.
Ni tal o con otro medio
cazar, no es mal medio,
que no hay un bien que le valga.
Sale Pedro Pascual de la cárcel.
Ya voy, que mandan,
aquí estoy.
Toma de aquí este real
de a ocho y alaba a Dios;
y cuando pobre seas,
os halléis cazador,
y no lo hurtéis a otro,
sino que disimuléis,
que yo no entiendo
más ley que el servicio
de Dios.
Señor, bien hayáis,
buena justicia tenéis.
Vase.
Beltrán Antonio Monje,
dueño de tierra, a quien
sembró, ha de pagar.
¿Y pobre, o extranjero?
Señor, quebrantó la ley
con su manada por el real.
¿Y quién le prendió,
solo, o a quién ha...?
Salga.
A Beltrán mandan salir.
¿No me habéis oído decir
más de la sinrazón?
La intención del rey,
a un pobre hombre castigar,
que todo el año, a un rincón
de su plantío,
sabéis las tierras que ha gastado,
nos mueve mucho menos a plantar.
Que un rey pobre, castigalle,
por afligir su vida,
de que por librallo Beltrán
de aquesta denunciación
sin costas ni decillo,
que por libre a Beltrán le dan.
Cuando fuere a una cañada,
un pasto, una abrevadera,
y que daño no notable haya,
bien hay prisionera,
mas no hay tales denunciaciones
ni nadie llega a juicio,
que esto es mal concertado.
Pag. 12
de los que prosperados
están que juntan las
manos,
¿cómo no los denunciáis
y a los pobres abusáis
por delitos tan livianos?
Mirad a otra causa.
Alc.
Cor.
El alg.
Hom.
El alg.
Hom.
El alg.
Hom.
Cor.
El alg.
Cor.
Esc.
Cor.
Hom.
Cor.
El alg.
Hom.
Cor.
Hom.
Cor.
1 alg.
Cor.
1 alg.
Sale el Cayado en calzadilla.
Cai.
Cor.
Cai.
Cor.
Cai.
Cor.
Cai.
Cor.
Cai.
Cor.
Cai.
Danse el alguacil y el Cayado.
Cor.
1 alg.
Cor.
1 alg.
Cor.
Sale una mujer.
Mug.
Pag. 13
¿De qué lugar sois?
De Villalardincio soy.
Yo iré a buscallo y
lástima tengo de ello.
Dios os dé consuelo, hermana,
andad con Dios, que yo quiero.
Ya le a buscar el primero,
vendrá paso escolallana.
Bajan veinte hombres
armados.
Dios guarde a vuestra señoría.
(Vase.)
Gran diligencia poned,
traedlo maniatado.
Pues Montenegro,
(Sale Esteban.)
¿no puede prender a aqueste traidor,
funda le burgo?
¿Quién sois? Veníos, hombre.
Decidle qué buscáis.
Señor, soy alcalde de
Montenegro,
y vengo a dar relación
del más mal hombre que el mundo
ha criado, Señor, habéis de saber.
¿Sois vos el corregidor?
Porque a la gran fama
de vuestra señoría he venido.
Que un ladrón,
natural de Montenegro,
que algún demonio engendró,
porque los hurtos que hace
juegos de demonios son,
y otro día a un mi parienta
que ha días que se murió,
que rompió el arca en verdad,
Dios le perdone, que aun yo
le llevé en aquestos hombros
el día que se murió.
Él ha dejado por un niño
que es niño de maldición
más mató que Barrabás
y que Judas el traidor
que con tesón su pariente
llevó a los clérigos
paridas de quince días
que aún a tierna mamaba
con otras muchas doncellas
que en el campo deshonró.
Robó a dos vecinos
que también sus deudos son
y porque le reprendimos
a los dos descalabró
y a mí me abatió en el suelo
y a dos mil coces me dio,
y al sacristán del lugar
porque con él se mató,
desgarrándole la boca,
y a un pobre sastre le mató
y al cura que se lo topó
y el dinero le robó,
haciendo otras dos mil locuras,
y al su hospital le quemó.
A tragos pone de fuego
y al ventero de un bocado
diz que a todo el lugar
ha de abrasar.
Mirad vos
si hay pestilencia ni guerra
hambre ni persecución
que se llegue a tantas plagas.
Como un zagal de diez y seis,
¿dónde habita, si sabéis?
Supose a los sumideros
y en breñas ásperas y páramos,
saltando por brutos,
viene a aquestos lugarcillos,
y cual milano veloz,
y cual águila le huye,
más ligero que un halcón,
los becerros que maman
tienen del niño temor
no le topen en sus ubres,
y el pájaro volador
esconde del niño el nido,
y los árboles la flor.
Remediad, Señor mío,
pues tan buen corregidor
dicen que hay en España,
que guarde mil años Dios.
Yo tomaré mi aparejo,
amigo, aquí os reparéis,
perded cuidado que luego
sabréis cada niño qué.
Vanse todos y sale el ladrón, segundo, vestido de penitencia, con una cruz a lo Cristo y disciplina.
En toda aquesta espesura
de zarzas, cabrosas y parales,
con llanto y amargura,
pedir a Dios perdón de tantos males,
y aunque tan malo he sido,
perdón pido a Dios, arrepentido.
La vida breve y corta
pasan en tristes llantos y en deslices,
pues que tanto me importa
haciendo la cama en cruz alzada,
y cánticos,
que aunque tan malo he sido,
perdón pido a Dios, arrepentido.
El agua de mis ojos, por mi amargura
ha de ser digno de aquel corazón,
despojos, como el hambre y
David decía,
y aunque tan malo he sido,
perdón pido a Dios, arrepentido.
Sale un niño con un cordel en las manos.
Venturosos los cordes,
pues con sus juramentos
no dan al cuerpo herida.
Pag. 14
hasta hallar mis compañeros,
y ansí libre os podéis ir,
que no he de comer bocado
hasta que desse vengado,
aunque supiera morir;
la primer alteración
que mi cuerpo ha de tener,
voto al Cristo que ha de ser
del corazón del ladrón.
Caminad por esos llanos,
conde de malos pecados,
que a fe que logréis ventura
pues escapáis de mis manos.
De rodillas.
Mi Jesús crucificado,
mi esperanza pongo
yo en vos.
Contra vos pequé, mi Dios,
mi Dios, contra vos he pecado;
y aunque estáis de mí
ofendido,
de vos espero el perdón;
mi contrito corazón
no le despreciéis, Dios mío.
Mucha tierra he caminado
y no le he podido hallar;
de hambre no puedo andar,
y ya la hambre me fatiga,
que no tengo de comer
otra reliquia de hallar,
porque mi primer manjar
el corazón ha de ser.
Mi Jesús, que a San Mateo,
a San Pablo y a Madalena,
los librasteis de la pena y de su
torpe deseo;
mi Jesús, que traéis por gala
mirar a culpas penosas,
y extrañáis que las almas
desde vos no las llaman,
porque los pies clavados
los traéis faltos y rotos,
que recibáis mis azotes
en pago de mis pecados.
Un ermitaño está orando,
bien hace y es bueno el que madruga,
él a sí se azota y las carnes
despedazando;
aquella sangre que vierte
me da gana de beber,
ayudaréla a verter,
que aquesto es buscar la muerte.
Hermano, poco coméis.
Tampoco, como devoto,
estoy pidiendo a mi Dios perdón.
¿Quién sois? ¿Qué queréis?
¿Habéis visto por aquí un...
un ladroncillo que andaba
conmigo, y se acompaña?
¿Y vos sois niño?
Sí.
Pues, niño, ¿a cuándo aguardáis
a desamparar este fiero?
Pues no aguardáis del madero
a ver cuándo le llama Dios.
Niño, a quien a nuestro Dios
en el monte le tenemos,
su razón se le debemos,
ahora en gran borrasca;
pues podemos desde el suelo
robarle su gloria y cielo
y su reino saltear,
ya veis las condiciones,
de este Dios es gran mudar,
ladrones busca sin duda,
pues que murió entre ladrones;
que yo, aunque ladrón he sido,
de Dios aguardo el perdón.
Dale con la daga.
Sin duda este es el ladrón
cobarde y arrepentido.
Mucho me huelgo en topar
tal caza como es topada
para comer un bocado,
que vengo para espirar.
En dos días no he comido,
porque tengo un juramento
que ha de ser primer sustento
su corazón atrevido,
y porque más se excuse, no,
el bisoño, aunque este sea
águila de conejo o daga,
a ver viene muy presto.
Jesús, Virgen escogida,
¿para qué me hacéis esto que he dado?
En vuestras manos sagradas
ofrezco el alma y vida.
Muere.
Cómese el corazón.
Vase mordiendo el corazón. Sale Coloma.
Así, cobarde ladrón,
aprenderás a hurtar,
pues que el pecho le do lugar
a comerme el corazón.
No está muy desaborido,
el bocado es excelente,
que lo más de él es caliente,
aún sabe medio guisado.
Las entrañas sabrosas, bellas,
y me dan gusto y placer,
voto a Dios que he de sorber
más que quien bien se lo muerda,
que se toca a mi corona,
que de por Dios, que deje a
el que ya con él se venga,
esta fiera inhumana.
¿Cuándo, mi Dios eterno,
se llegará la hora venturosa,
que humilde, manso y tierno,
con condición suave y amorosa,
vea yo a mi querido hermano,
tocado de tu diestra y sacra mano?
¿Cuándo verán mis ojos
las llagas de tu rostro glorioso?
Pag. 15
cuando santos en poder
trocados los viven en
santa alegría
que mi gozo es cumplido
es ver que este
es hermano arrepentido
por los ruegos de Marta
se convirtió la Madalena
y del vicio se apartó aunque
estaba de tantas culpas
llena, a San Mateo a
Mateo le vuelve
a Cristo y Cristo le perdona
ojalá y me mereciera
que este hermano aunque
soy tan pecadora
por mí se convirtiera
que el que a Dios vuelve
seguro ha de llorar
aunque tarde se arrima
no llega tarde a cultivar
su viña
un hombre muerto veo
en el vestido que trae
es ermitaño
y así lo rogaré a los
labradores muévanse
a tener misericordia de un
de un buen cristiano
que a Cristo tiene
en la siniestra mano.
Sale el Corregidor, escribano y alguacil
La de margen se
subió a lo más alto del monte
muy lejos nos desviamos de
donde anduvieron, y o
que si la cuadrilla es
de muchos ladrones, pueden,
como no temen ni deben,
matarnos de tres en tres,
y así será por mejor
que todos juntos andemos
y que no nos desviemos mucho.
Bien dices, señor.
¡Ay, triste!
¿Quién llora aquí o a quién?
Es una mujer y un hombre,
mirad a ver qué se hacen
allí.
¿Quién es?
Amos, desdichada mujer
que a astragos nació.
¿Quién a aqueste hombre
mató?
Está muerta.
Una estocada tiene en el
pecho.
Muerta está.
¿Qué es esto, hermano?
Sin duda que aqueste ha si-
do, o no señor, y a tan mal
ciego.
Señor, aquí le hallé muerto
como le halláis.
Qué bien lo disimuláis.
Vaya presa.
Pues hay un más sabio Dios
que ampara a inculpables, y
pues tan ignorantes vos
del caso como los dos.
Llévenle al momento
los hombres a la ciudad
y al tormento le arrimad
que él lo dirá en el tormento
y los demás subiremos
a lo alto de esta sierra
y ruye como en esta tierra
hasta que a uno alcancemos
a las trazas en ella matad.
Vamos juntos con con-
cierto;
y al pobre ermitaño
muerto
llevaréis a la ciudad.
Traedle ahora en vuestros
dos, y esa mujer, venga.
Pesa.
Así le haya por Dios
pesa muy bien.
Perdónele Dios. (Vanse los 4 y sale niño con un pedernal)
Vida cansada es perdida
ya me siento enfadado
ya me enfada aquesta vida
de mí mismo estoy cansado
porque es vida aborrecida
porque bien considerado
aquesta vida pesada
de mil desventuras llena
todo da tristeza y pena
todo cansancio da enfada
si a un regusto da sabor
aquel jugador al ciego
y que uno anda a su mesón
y quita al hombre el sosiego
el gusto a cien da corona
y luego donde arrimada
se halla la cosa empeñada
de mil trabajos llena
todo da tristeza y pena
todo cansancio da enfada
el que de enamorado
vive falto de su seso
franco, galán y entonado
tanto que no es en humano
tener juicio callado
luego la dama es taimada
y en cap-
Biblioteca Nacional de España
Pag. 16
Pienso que le pare el fuego.
Aúna a un tiempo el Alcal-
de como que se rebuja.
Caza, a ser embragado,
como el a la vía se mate.
Un lobo ha de salir fuera.
¿Quieres comerme así,
helado?
Con buen pie vienes a sembrar,
que tierra es copiosa en mies.
Yo pienso que aunque trilléis
no le llegará a segar.
Esconde el niño y sale
el Alcalde embragado.
¿Qué trigo he de hechar?
Si Dios endereza el año.
Tres granos, que tiene el can-
dado, de plomo podéis coger,
y estos son tan abundantes
y es tan suave la comida
que para toda la vida
creo que serán bastantes.
Aunque es poca cantidad,
si ésta nos mantiene el
hombre.
El primer puño va en nom-
bre de la Santa Trinidad.
Los bueyes cagan a sus pies,
que el villano coge a muer-
to, y diferente concierto
el uno del otro es.
Aqueste segundo puño
a la Sagrada María
ofrezco con alegría,
porque le críe al niño.
Da sepultura al niño.
Caso ciego a maravillar,
cuando a María nombró
el fuego al tope saltó
y no puedo disparar;
el cuerpo tiemblo también,
y el corazón se altera.
Buen año en ser asosegado
si va bien sembrado, sí.
Aquel sí me consuela.
Lugar sé que por mí
dijo a aquel villano: sí;
que el corazón me alegra
más que dar a este labrador
por descargos de subida a Dios,
y de ver rezo de su alegría.
Y el corazón,
el corazón le daré
abrazado en vivo amor.
Ora que suelto el arado,
qué bien me dispongo a vos.
Las palabras que os entiendo
son alas con que me enciendo
en fuego de amor de Dios.
Mas con qué vergüenza ayer
le pedirá a Dios perdón
de tanta disolución.
Mas David dijo: «pequé,
pequé, Señor, contra Vos»,
y aunque pequé, lo merezco.
Con suspirar y el consuelo
que sois poderoso Dios.
Y a San Pablo a Dios persiguió,
y cuando más arrogante,
Dios le quitó de delante
y a una voz le derribó.
Pues aunque malo he sido
me tratáis con tanto amor,
que alabáis a un ladrón,
me tenéis preso y rendido.
Vos, Virgen Soberana,
cuyo nombre es invocación
de ablandar el corazón
de aquesta fiera inhumana,
mi palabra os doy en hora.
Pag. 17
que aun que he sido tan
mal hombre
vengo a gastar vuestro
nombre
de mi corazon honrrado
mi cuerpo quiero entregar
para que le den castigo
y padecer en el lugar
valgame Dios
por don quiera que voy
con aqueste niño estoy
Dios me defienda de vos
en mentandole
aquesta vez
luego quito le tardo
niño aguardame hermano
no aguarda
Abrazanse los pies
y caen se de rodillas el alcalde
Virgen ahora muero aqui
niño por amor de Dios
que me dejéis con la vida
que bien se que ofendida
por huir ansi de vos
que yo si cual correxidor
yo a voces os ofendia
porque cuando se decía
que se murio el rexidor
yo dije que bien matado estaua
porque no entraua en duda
que le entrego yo la vara
y el alcalde confirmado
a lo menos auia de venir nos
parientes honrrados
tales asombros, muero de miedo
abriendo estos pies
a la tierra me postro
no quiero desrazones
ahora mas ya que aveis de ver
cuales estoy y cuales me pareze
Besa los pies que ofendi
cumplid mis buenas esperanzas
en una notable mudanza
el que aveis de ver en mi
ya mudo mi corazon
en profunda caridad
y estos yelos de humidad
tantos rigores de ellos son
llegad a mi lloro grado
que me deys vida y ruego
para en mi mal que ciego
pueda llorar mi pecado
y direys en mi lugar
que oys a llorar mi pecado
y direis al señor Cura
que me venga a confesar
y lleuen maniatado
que preso con gran rigor
que de mi culpa y error
quiero yo ser castigado
llorando quedo cual veis
nuestro celo de ocasion
y porque quite el azor
requiero de besar los pies
porque de tanta maldad
mi mudanza al conpañe
el traxe que copeta lleua
que a llegado a entender
dejo porque es dilusion
del que estoy contando
con rigor que oy aguardan
los coras la aficion
es oy ilusion o humo
estoy dormido o dispierto
estoy vivo o estoy muerto
no se mas de mi que un leño
es posible que ofendido
no so sino el mal
hombre
que un azote porque asombra
metido estoy en un prieto
quiebra la espada
aquesta espada que traydo
autora de tantos males
entre aquestos peñascales
quiero quebrarla aprisa
dame un bendito abrazo
de mi llega el alma
que ajusta abrazadera
de nuestra amistad el lazo
a quien aqueste yo libero
deja que villa os espera
adonde hacer quiero
penitenzia verdadera
aqui en aquestos parajes
oy mis pecados aca
el señor Cura que me dara
penitenzia de mis males
vamos a decirlo ariendo
aquesto a nuestro lugar
adonde pienso alcanzar
las albricias que pretendo
luego que doliose la Magdalena
que ansi alcanzo perdon de su pecado
San Mateo discipulo escribano
paso que por servir a Dios
lloro en cadena
Pag. 18
llorosos por la amarga pena,
y queda convertido y per-
donado, el buen ladrón
que robó al diez y mató,
una hora que lloró le sa-
lió buena su llanto.
Le convirtió Dios en santo,
y con llanto les cumple
sus deseos a un ciego
y a mi pelado
deseo, mas antes testó
en el llanto Magdalena,
a dar con palo
y mato.
Vanse niños y sale el Corregidor y el Escribano y el Alguacil
Admirado estoy de ver
la notable devoción
que nos da de su ladrón
aquesta pobre mujer,
con ser tan gran cris-
tiana
y me causa admiración.
Ver cuán diferentes son
el humor de la hermana,
paciencia y sufrimien-
tos, qué santidad me ad-
mira, me place haberle
dado todo recibo
amén.
No estimen en nada el mal,
pues cuanto más le atormentan,
más fervor a la furia
mostrando van, a porfía,
pidiendo a Dios socorro,
con mil ansias y dolores,
con llantos, penas y clamores
que convierta a su hermano.
Llamad a Coloma, que do...
Con la cadena a los pies.
Quitádsela luego pues,
y decid que la llamo yo.
Libre la quiero dejar,
que me parece que es bien.
Veremos primero quién
las costas ha de pagar,
me ha de dar el carcelero
primero en aquestas manos
me ha de poner dos ducados.
Qué presumen a los que han de
todos los escribanos.
No nos trate con violencia,
porque aquí no lo consiento.
Por Dios, que pienso que a
todos los que no han buena
conciencia...
Sale el Alguacil y Coloma
En la cárcel la hallé
puestas las manos a orar
y por su hermano clamando,
bien se le parece, al acabar.
Viéndolo así, os he visto que
de Dios, libres podéis ir,
donde a Dios podáis pedir.
Pues cumple a vuestro deseo
la pena que habéis tenido
en este tormento cruel,
le ofreced a Dios por él
vuestro gozo y de cumplido.
A los pies de vuestra merced, a
besar, se los ha llegado.
Andad, hermana,
y tomad este escudo
y viéndoos en menester,
volved y digo, ay del que es,
como si os ha de ayudar.
Andad encomendada
a Dios,
que me tenga a este hermano,
que me tiene de qué dar,
y ruego a la mano
ha de convertir por vos.
Mil años, señor, viváis.
Adiós.
Él guarde su vida.
Fama cobrará, nunca oída,
de este ladrón que ha en...
Danse cada uno por su puerta y salen el cura y el alcalde Toribio y Bartolo villano
Vos no sabéis qué me aplicáis, que yo
no veo cruz.
Convención debe de ser
y por ventura, tanto cuando yo
ciego, o guardián fuere.
Qué presto que os engañáis,
él ha de ir, que se ha arrepentido,
y llorando sus pecados.
Confuso estoy, admirado,
y fuera de mi sentido
de ver que tan gran ladrón
a Dios esté hoy clamando.
Y digo que mucho está llorando
y pidiendo a Dios perdón.
Allí tal se ha de quebrar
de su mal arrepentido,
porque este es el caído,
este es el tronco medio.
Pag. 19
¿Son de bien apercibidos?
Y muy de muy bien, padre.
Nosotros adonde él está
iremos.
Si vamos bien advertidos
a todo se ha de advertir.
¿Y decís que vos allá?
Pues si el señor Cura va,
bien podemos todos ir,
y llevaré mi lanzón.
¿Qué tienes que llevar
que está a ratos de llorar
haciendo a Dios confesión,
que más de media legua le
oigo del llanto
y muy humilde lo noté?
Lo que sé decir es
que de sol a sol no cae
ni de pascua en pascua,
más humildad con que andaba
que es a los pies mi beso.
No tenéis que estar dudando
que allí junto a la orilla
del río en esa parilla
quedó sus males llorando.
Ya yo estoy determinado
de irle a ver. ¿Cómo, vais
conmigo y me dejaréis
vacas, bueyes y ganado?
Pues buscad a vuestro dueño.
Vamos.
Nunca recelé
más que aquesto. ¿Adonde iré
porque un alma no se pierda?
Vanse.
Sale el Niño descalzo, descubierta la cabeza, con una soga de mimbre y con sangre y azotes.
Solo Apolo, que sale saliendo
sangre, a la bóveda fiera
porque más, encubriendo,
está aquí abriéndose en tierra;
y que a su dolor gimiendo
salió en todo su sentir
sin piedad despidiéndola,
saldrá, y la sangre a prometer;
pues comiendo solo yerba,
mejor de los ángeles, en
un Cristo crucificado
a quien lloro mi pecado.
¿Dónde le podré buscar?
Mas como al Cristo he de amar
teniendo al Cristo en sí propio,
en aquesta cueva quiero
hacer nueva habitación,
pues he de renovar, espero,
mi vida y mi corazón,
y males todos primero.
Mi cuerpo en el duro suelo
castigado con buen celo
destas mis culpas y desatinos,
saldré a las curiosas
que me suban a aquel cielo.
Aquí de noche y de día
pediré a mi Dios perdón
con tanta porfía,
poniendo en mi corazón
siempre a la Virgen María,
que a Dios le vuelva el alma,
Dioses, y con igual calma
oras, Virgen, en vos pongo
el tres... que no se pierda
perder devoto de tal seno.
Vanse, y sale Coloma a penitencia.
Llorando amargamente
al campo vuelvo como cierva
herida, que buscando
salud, en entre senos
desvalida, sin temor
ni reposo podré tener.
Con el cuerpo en el suelo
de aqueste mismo cielo
vengo a buscar a mi per-
dido hermano.
Sin sumo dolor al corazón
que me busca y me sigue, y ansiosa
por aquel hermano fiero,
y verle convertido en Dios espero,
y he de llorar mis ojos y mis culpas.
Y no he cesado de
que me busquen a mí, por
que de mis culpas
pidiendo a Dios eterno
que a aquel hermano del lodo
saque y le haga flor bella
que asoló su ejército con el celo,
sed de mi mal la estrella
y a aquel hermano por quien lloro
tanto; ablandad el pecho
y mis lágrimas sean de provecho
a Dios, quien le bien a...
que no me desampare, aun cuando esté a
a Dios le continencia.
Porque a la luz divina
voy a buscar llorando
a aquel mi hermano que voy buscando.
Vanse, y sale el Cura y Bartolo y Toriolo y el Alcalde.
Ésta es, esta es la ribera
del río, en aquella
el arroyo y en la orilla
del río vemos acullá
no sé por qué escondido
a aquel que es el bellaco...
Pag. 20
Y nosotros por el gran rato
que dejo alguno a todos,
pues mereceis mayor consuelo.
Si a la pelea llegamos
rendidos le encontraremos;
hemos de llebar alegria.
Claro esta.
Pues no os detengays asi con leones,
lo que hemos de hacer breuemos.
Gozamos de abrigo.
En pago de aqueste lugar,
no direis que Nuño os trataba,
y que a Nuño aguardaba
pues que vais con el, andad.
Señor, aqui estan.
Hemos de encontrar aquestas brujas.
Señor, las espadas quebré.
Buelba mi mitad de la espada,
que si la enboto a diez,
que mas sirue la verdad.
Llamad a Nuño que esta aqui,
no se si estara aqui esta rara.
Vosotros a bista de todos.
A bista de Nuño.
¡Nuño!
¡Nuño! ¡A Nuño!
¿Quien es quien llama a aqui
un pecador?
Sale Nuño obrando test.
Nosotros.
A mi, señor, a desatarme de aquestas,
dejadme a y a señor, señor a quien
que estais pitando,
porque los pies que de mandos
no tome vuestra boca.
A mi dad sobea bisaglica
señor el encogido,
aqui me teneis rendido;
pitadme todos la boca,
ollad esta boca infame,
y enbieme quien os llege,
pues no me atareis,
porque a Dios con ella llame;
atad mis manos atras,
y preso me lleuareis,
que aunque mas me castigueis,
mucho es mi yerro mas.
¿Que os parece?
Que un señor...
Con esso me conformo.
Las palabras que nos dize
bastaran dadas a un can.
Gracias a Dios que a ese perro
ha dado el primer preuio
de vuestro buen pensamiento,
que ha de ser muy bien a el;
¿que es lo que mandays agora, Nuño?
Mi intencion es (que no os espante)
delante de todos
a esta pecadora garganta
confessar mi pecado,
señor, sueltadme,
y yo ire al lugar y a la plaza
con los demas condenados;
si vuestro pecho es blando,
me dabean cada pedida,
aqui posar mi bida,
mis carnes despedazando.
Con la buena intencion
y a quien buen pensamiento
da, quien a Dios ha ofendido,
de estos descondenados
para que vays preparado,
yo os puedo también,
y que ruego os escusar,
de rogad de conserrar;
aqui me aguardad, que yo
vendre dentro de tres dias,
aqui los mado a mis llorares.
¿A Nuño?
No.
Pues bamos, Nuño a Dios.
Yo os ruego que me perdone.
Y a nosotros, hombre
que no ha bon bien ha bido.
Nuño, a Dios.
Banse.
A quien aqui por tres dias
a aguardar y llorando
mis culpas y derramando
arroyos y lagrimas mias.
Aqui llorare mis males,
que en lagrimas derramadas,
por Dios y en el enpleadas,
en piedra azen señal;
aqui de noche y de dia
tendre siempre a la posada,
viniendo por abogada
siempre a la Virgen Maria.
Jornada tercera
Pag. 21
Jornada tercera
Salen el angel y el demonio.
Dormido esta Nuño.
Duerma que aunque mas
se amanse
suceso que ahora descanta,
el alma esta bien entera.
Justiziero es Dios.
Si es.
Pues si no guarda justizia,
ya Nuño por su malizia
no es de ruego es.
No consideras dañado,
que llorando el pecador
su pecado con dolor
a Dios a un que es ya agradado,
en su pasion remetio.
Pag. 22
De ser de Dios amigo,
y aquesta verdad que digo
con su sangre lo afirmo.
Yo niego de tal trama.
El Dios tan omnipotente
que aquesta verdad asiente
cada día a la continua,
en llorando Magdalena
luego el perdón alcanzó
y a san Pedro le absolvió
su miseria, culpa y pena.
No le vuelvas a llamar
por ese nombre que asombra,
que un hombre que así se nombra
hace al infierno temblar.
Llámale Dios o Señor,
Mesías o Manuel,
sino ese nombre cruel
que me da pena y dolor.
Digo que por legación
Dios al hombre redimió
y dio lugar a todos
la universal redención,
mas quedó el hombre obligado
a buenas obras hacer
y a sus cargos satisfacer
y confesar su pecado.
Porque si en culpa murió
va la tal alma arriba,
ve la justicia con rigor
a mi morada infernal.
Con qué ha de satisfacer
Nuño los cargos que tiene,
y en la cruz porque a llorar viene
qué le tiene de valer.
Con fe y a d'espacio
sus culpas...
No hay que dudar que
se viene a faltar
el operis satisfactio,
tres cosas ha de tener.
La primera contrición,
tras ella la confesión
y luego satisfacer.
Niego el modo.
Pruebo.
Niego.
Contra tu argumento allego
con dulce y piadoso medio,
condenará al rico obispo
si la satisfacción no hace,
pero el pobre satisface
allí la sangre de Cristo.
Muriendo con contrición
de satisfacción pidiendo,
sangrólo...
Niego.
Defiendo y pruebo
la mi conclusión.
Luego de aquí se retira
que todo es falsedad,
yo defiendo la verdad,
que es Dios y tal a mentira.
Pues aunque más me revoques
mi parecer y os apuebo
y mi voz arda en dos fuegos,
y a dar a Nuño mil toques.
Vase.
No bastará tu maldad
ni tu infernal fiereza.
Que ya da Nuño suspiros
que los oyen en el cielo,
no le vencerás maldito.
Que ya con grande alegría
tiene el nombre de María
en su corazón escrito,
y aunque le halles desnudo
no torcerá a su intención,
teniendo en el corazón
tan santo y tan fuerte escudo.
Que vencerá el cosacienta,
aunque procures tentarle,
quiero aludir a ayudarle,
porque ya Nuño dispierta.
Entra Nuño con la disciplina ensangrentada.
Cantan dentro: Miserere mei Deus.
No quisiera dispertar
de un sueño tan dulce y bueno,
cual alma que de alegrar
pues que ha, despierto ajeno,
de todo el bien gozar.
Soñaba estando durmiendo
que furiosos me han tenido
el ángel y mi pecado,
y que el ángel ha dejado
al pecado confundido.
Y que mis tristes clamores
Dios tiernamente escuchaba,
haciéndome mil favores,
y perdón alcanzaba
de mis culpas y errores.
Con esto mi corazón
de aquesta deleitación
despierta y es el tener
que aunque sea de placer,
que los sueños sueños son.
¡A media noche y a veces
música de serafines
a esta hora a Dios ofreces!
Pag. 23
en nuestro cuerpo entero no asistimos
que por tu maldad mueres
dentro
dentro.
dentro.
dentro.
Duérmese y sale el demonio.
Ya vos,
ruines que caísteis, dejados
en el trono celestial,
y hubo bienes y gran mal,
os quedáis por condenados;
por justo juicio vas
condenados a mi morada,
pues no aprovecha nada,
no temáis ni receléis,
tus carnes no despedaces,
que es cosa muy lastimosa
pues no te aprovecha nada
dolor o penitencia que haces.
Vuelve al gusto y alegría
y al vicio, queda contento,
pues que tu arrepentimiento
no valerá.
Tiembla el niño.
Jesús María.
Deshonra querréis, mal,
pues que aquestos tengan error
y agora estén en gracia
al poder de Satanás,
vuelves a dar barreno
matando cuantos hicieres,
dando al vicio tus quehaceres,
despierta.
Tiembla el niño.
Jesús María.
Reniego de ti y de Dios
que María ha a Dios juntado
este hombre que has asado
renegado de cabellos.
Reniego de tu poder
y de ver de la cruz,
pues a mí me da en la luz
me quisieseis, Dios, vencer,
y que un infame y apocada
que no se pude lavar
a ventarnos quiero ya
afuera.
Vase. Tiembla el niño.
Jesús María.
Sale el ángel con un Cristo y un cilicio en las manos.
Siempre que este nombre
en tu boca,
al demonio vencerá,
y siempre a Dios llamarás
con el corazón y boca,
y a la gloriosa María
particular devoción
la tenga tu corazón
con mucho amor y alegría;
toma a aqueste crucifijo,
a quien lloras tu pecado,
tu confesión ha causado
en el cielo regocijo,
y el cilicio recibe
con que al demonio alborotes
y con cilicio y azotes
al demonio resistid.
Dios que tu clamor ha oído
me mandó que aquí bajase
y que aquesto te dijese,
en quien serás bendito,
tus buenas nuevas
agora te quiero dar
de aqueste sitio y lugar:
ves el valle de las peñas en un monte
que verás de robles por la aspereza
y uno de más hermosura
que es más alto allá en él
que viéndote llegar a él
que con fuerza pisa y mide
y en lo alto también tiene
muchos panales de miel,
con su corona hacen colmo
la sombra que agora ves,
y en el fruto de este roble
está el sustento del alma,
y al que del roble se abraza,
y en él verás un tesoro
que es Cristo el más fino oro
y las perlas de su gracia;
subida y edad postrera,
allí la podrás gozar,
y en este valle has de morar
el valle de Valmeda,
disque en tal alegría
a hacer lo que he mandado,
que a esto solo me ha enviado
nuestro Dios.
Vase el ángel y despierta.
Pag. 24
niño
Jesus maria
Bese el sayal y toma el Cristo en las manos.
Sale Coloma ciego.
¡Oh mi Jesús soberano!
Perdí vista y confianza,
pues estoy sin esperanza
de poder ver a mi hermano.
Sino de vencer
su obstinado corazón
y su mala condición,
más me vale Don Alonso
que su condición tirana.
Todo el mundo lo publica,
pero la sangre aplica
que es mi hermano, su hermana.
Y no pudiendo rayar
la verdad que siempre el cielo
y celo dado por él,
vengo a que hubiere a llegar,
mas temo el amor porfía.
Con amor y santo Cristo
a Nuncio íbamos por,
tras él de noche y de día.
Y dándole mi alivio
hallé adonde habitarle,
que muy rico, y que mas vale
la vista siendo al autor.
Siempre asisto en el pedir
ver a Nuncio, y ocurrido
el no me le haber cumplido,
es que no lo merecí.
Llega, entra, quita y procura
que mis ansias, los mis males,
donde en fieras animales
me den triste sepultura.
Vase.
Sale el Cura.
Dale voces.
Llama.
De rodillas.
Ana, ya al fin hemos llegado
a donde Nuncio quedó.
Gloria a mi Dios que le dio
a conocer su pecado.
Aquí le confesaré
con la mayor diligencia
que queda ya sin conciencia
ahora me informaré.
A Nuncio en este lugar
le despierte o dormido,
por ventura si le hallo.
Enfadado de esperar,
a Nuncio me le ha muerto
de hambre y en mal anduve,
pues tres días le detuve,
que murió de hambre, y es cierto.
Si volvió a ser ladrón,
si volvió furioso, y mi causa
mis sentidos hace pausa,
¡qué notable confusión!
Nuncio perdido es sin duda,
por mi causa, ¿qué he de hacer?
Medio, por verse a poder,
me saque de aquesta duda.
Señor, que mi entendimiento
da a los rústicos luz,
Pag. 25
Por tus clavos, y tu cruz
desea mi ruego minuto
a esto, y dame revelación
de este niño donde habita,
por tu bondad infinita
para librar mi pasión.
Aparece el ángel en lo alto.
Siervo de aquel que a san Pedro
le dio absoluto poder
para dar el cielo abierto
a los que hicieren bien,
haciéndose venturosos.
Si a Nuño Oñez quieres ver
como un santo abad en la cueva
que en penitencia lo es,
en el valle de las Venas
toparás luego con él.
Que el valle de Valvanera
quiere Dios que le llames;
allí hace santa vida,
allí sirve a Dios también.
Que ya en el cielo hacemos
mil regocijos por él.
En este valle que digo
un roble alto hallaréis,
que si en él me poso a veras,
los castigos de Dios veréis,
allí tiene su habitación
toda la vida, a fe,
porque desde allí se espera
pasar a Jerusalén.
Los espíritus divinos
alaben tu gran poder,
mi buen Dios, pues vuestra obra
son por eterno tiempo bien.
Al valle voy de las Venas
con regocijo y placer,
por do decía el ángel glorioso
que Nuño me espera en él;
apriesa iré caminando,
con tanto gusto por ver
al roble de Valvanera,
a recibo de tanto bien.
Sale Nuño con su Cristo.
Traspasar altas sierras,
por donde el agua bella y cristalina
se viene y destierra
de su antigua morada,
y encamina
su término a hoy mi carrera a
soberbios y altos riscos,
entapizados de frondosas
ramas, y eternos
obeliscos, morada triste
de los pardos gamos;
a los pies dél subiera
si el roble me mostrara
de Valvanera.
¡A los robles robustos
el roble descubrid
de más grandeza,
pues en mi torpe gusto!
al más duro sarmiento,
mi duro y mal me luze,
y mi fe va con doble asombro
a decir de Valvanera.
En aquel valle se oculta
un alto roble, y parece
distar a la longura sua,
mas que los más robles
aquel crece, aquel
levanta el cuello, más
que los otros, y muy más
fresco y bello, y que se
tan dichoso: y magüel
roble cumpliese mi dicho,
gallardo es y hermoso
ninguno como aqueste
yo no veo: el que aquella
ensombrece, el que a pries-
metió a matar mi hambre.
¡Oh, qué hermosa fuente
sus raíces del roble están
brotando! bien se ve,
claramente: que este es
el que yo vengo buscando.
¡Oh, virgen verdadera,
este roble me muestra el de
Valvanera!
Aparece el demonio en lo alto del roble en figura de ángel con un cordel en la mano.
Nuño, a allegado el tiempo,
de tu muerte venturosa,
pues dice Dios que este día
quiere llevarte a su gloria.
Y así se coge esta tu
cruz, y haz de tus obras
de tus ayunos, y azotes,
y devoción devota.
Porque aunque fuiste ladrón,
tus lágrimas absolutorias
con sumo dolor culpas,
dice que con la cruz le borró,
imitando al buen ladrón,
que robó el cielo en un hora.
Quiere Dios que lo merezcas
colgado de aquesta soga
con el cuello enlazado,
da priesa, ven y toma
Pag. 26
que el cielo os está aguardando
y que luego en muriendo
gozáis.
Válgame Dios soberano,
válgame Nuestra Señora,
no os dilato, señor mío.
Del Evangelio pregona
que no gusta Dios de la muerte
del pecador, que se no pierda
sino que a vos se convierta
y que viva, tomo ahora
este aviso, y que muera a
colgados; ¡oh, mi vida,
oh, señora!, ¿cómo queréis
que yo sea homicida
de mi obra?
Son los secretos de Dios muy
grandes, Él os lo toma,
que también mandó
Abraham matar
a su hijo, ¿y esto os importa?
Tu salvación no dudes,
y de su duda te enoja,
dio como de salarios.
Descúbrese Cristo.
Si Dios a Abraham
exhorta, y que su hijo
figurase a Cristo,
luego porque el mundo
conozca la obediencia
de Abraham, su humildad,
su fama y honra dar presencia,
último trance, con su
mano poderosa le
detiene la de Abraham
nuestro Dios, y un ángel pronto
su sacrificio agradable,
pues nuestro Dios en persona
quiere un ruego por él
en lugar un
afrentola.
en la zarza que es llaga
con que le ataron las manos
con grande afrenta y penas
a Él, que por los
cielos sol y estrellas luminosas
criara, árboles, plantas
y aves, abejas del
valle de quien a fines
cantan cantos de gloria,
y la Virgen soberana
con el colegio se goza
de que Él quiso entregarse,
y de muy mala culpa toma
satisfacción por ella,
vertiendo sangre propia,
ciego de nuestro amor, y
tan ciego que él mismo toma
nuestras culpas a su cargo,
con sangre que lo borra;
pues si por darme la vida
a un Dios muera clavado
clavado en aquesta cruz,
vertiendo su sangre gota
a gota, ¿quién gozará de su
ansia me hace de...?
Ahorcado de la rama toma
el lazo, sueltas las manos.
Alborota, y ábrese el cielo, y el ángel, sube al árbol y el Demonio cae.
Arroja el demonio del árbol al niño y se está quedo de rodillas. Sale el Cura.
Por una parte me aflijo
de mi bulto consolado,
y por otra un ruego dijo,
el alma nuestra alegrando,
con lo que el ángel me dijo
tres días ha que me espero;
niño que hallarle quisiera
para adorar en sus pies;
y hallé un rastro en
el valle de Valvaneda;
aquí tierra van tragando,
y que ya no habitación,
tan de lo espeso y un brozo,
¡qué monte tan áspero, de horror!
Habitación de oso o de lobos,
¿será posible que alguna fiera,
tigre, león o pantera,
no le comiera al primer salto,
al pie de los robles más altos
de este valle de Valvaneda?
Pag. 27
aunque vaya tropezando
obedece y a San Roque
a los soplos mira ayrado
a ver a lo alto o al pie
aquel que está orando
ermitaño es ya
mira a nuno
Huyó el maldito.
Si estólo.
Quien sois y voy pues ve.
Indigno siervo de Dios
que aquí por tu gusto aviso
Sueltos.
¿Quién Nuno?
Aquel que no cumplió su deseo,
¿no le viste?
Yo allí veo un enxambre
y un Coz del
Aquel relampagueo
el demonio tentador
perdió y muy buen actor
de su boca me libró
Yo hermano te fui a buscar
adonde al alta cueva
nube del cielo nueva
que aquí te había de hallar
y también por subir un techo
un roble a ti te hallaría
y que en su hueco vendría
una cruz ante los ojos del cielo
E sus y el roble hermano
tomar con esta pizarra
el cuerpo al árbol desgaja
con tu consagrada mano
sin que caiga el árbol al suelo
luego he de Señor Cavar
que no me resisto con
el bulto que es del cielo
Ayudad con alegría
suelta hermano la laúd
Nuno corta en nombre de Jesús y de la virgen maría. Toman cada uno su pizarra dando en el roble cabeceadas, se abre y una imagen de bulto cantan.
Cantan.
Como los coros hermosos
que están siempre cantando
los ángeles que alabando
de esta virgen gloriosa
Cantan.
Para poner en concordia
al mundo de su desgracia
a invoca en su discordia
maría madre de gracia
madre de misericordia
Cantan.
Cantemos gloria al Señor
que de vos quiso nacer
maría por vuestro amor
pues en vos halla placer
siempre nuestra pecadora
quien no os ha de bendecir bella
quien no os tiene devoción
pues vuestra vista atropella
la más fuerte nación
y mas la azufre centella
vamos y a sus pies vamos
hagamos aquí un altar
donde la virgen pongamos
pues en este agrio lugar
quiere que entramos
vivamos, y aquí con fe
verdadera
lágrimas dan a vertir tribus
a disgusto a quien mas peca
gozando el dicho tesoro
del roble de val banida
vamos señor por que quiero
confesar a mis pecados
con corazón verdadero
por que siendo confesado
de Dios el perdón espero
Cantan y sale coloma de ariba y da la un ángel que queda a la virgen del cubierto.
Bien coloma venturosa
pues a enbobar nada entra-
anda que presto verás
a nalo tu milagro a
el sitio a que aspiramos
sellamos a las albanidas
donde tu mano tenga
anda coloma
ángel vamos
virgen santísima
cuando merezco yo tal consuelo
que baje un ángel del cielo
para bien me a de bando
virgen vuestro y su luz he sido
quien causa tanto placer
pues que he merecido ver
Pag. 28
A mi hermano convertido,
que aunque mis ojos no son
dignos del bien que desean,
a esta virgen que ellos vean
los ojos del corazón.
Vase.
Con bien pequeño lucido
a quien rendido serás
donde Coloma verás
todo tu deseo cumplido
de tus penas y dolores.
Ya a Dios Coloma le aplaca
y a la virgen se hace
en el cielo mil favores.
Adiós, que al cielo me voy.
A Dios doy gracias por mí
por el bien que merecí,
aunque tan indigna soy.
Aquí mi hermano me espera
con un celestial placer.
¡Oh, quién mereciera ver
el roble de Valvanera!
Salen Nuño y el Cura con
arcos de flores y ramilletes.
En este mi montejar
donde a la virgen hallamos
con estos arcos hagamos
un entapizado altar,
con celestial regocijo,
servirán de pabellón.
Aquestos tapices son
los que pintó vuestro hijo.
Aquí un arco se pondrá
encima de la cabeza
de la virgen, está Nuño
a que os aviene.
Bien está.
Pues de lo que un bien alcanza
Atámosle de allá vos.
Sea aqueste el arco de Dios
pues que promete bonanza.
De aquestas flores encarnadas
se ponga al niño Jesús
este ramillete en cruz,
pues tanto la cruz le agrada.
De aquestas varias colores,
virgen y madre de Dios,
os pongo flores a vos,
pues que sois flor de las flores.
Qué bien la virgen parece
en el campo entre los ramos.
De rodillas la digamos
la alabanza que merece.
En vuestra divina escuela
el sabio, el necio, el roto,
os cantan vuestros devotos.
Virgen ave maris stella,
por vos alcanzó la palma
el alma que victoriosa,
pues que a vos, virgen briosa,
llaman de inmensa alba.
Vos aquel divino virgo
con nuestra el hambre aprieta
aunque a Dios y hombre acata
hijo fuisteis y a quien
gerviazgo.
Y sabiendo que nos importa
sois por vuestra limpieza
diré a la puerta del cielo
virgen felix caeli porta.
Estando de rodillas y oye
dentro Coloma.
¡Nuño, hermano!
¿Quién llama?
Nuño, hermano, te han llamado.
En éxtasis se ha quedado.
Quiero ver quién llama.
¿Quién llama?
Coloma soy.
Dame tus brazos, hermano.
¡Oh, maestro soberano!
Llega, buscando te voy.
En tan áspera montaña
ciego a buscarte Coloma,
el cielo a su cargo toma
tan milagrosa hazaña.
El cielo me trujo aquí.
¿Quién sois vos?
Sale Coloma.
¿Coloma?
A vos de Nuño
abrazar le quiero.
Llega, que orando está aquí.
Déjame a Nuño abrazar.
Pues tanto bien merecí
y tanto por él lloré
que estoy ciega de llorar.
Aquí está abiertos los brazos
con la virgen elevado.
¿Posible es que hayas gozado,
Nuño, de tan dulces abrazos?
¡Nuño! ¿Cómo no me hablas?
Nuño, hermano del alma mía.
Los ojos con que los miras
virgen y madre de Dios
que a Coloma da consuelo
pues que lágrimas nublas
señora del cielo a vos.
Pag. 29
¿Quién a estos campos os guía,
os obliga a que vengáis,
o qué es en lo que os gozáis,
llorosas, vuestras devotas?
En aquesta soledad
ha de ver mi luz figura,
buena divina grandeza,
y a la visión dad.
Muy de dentro.
Milagro, milagro santo,
cerque la gloria a la esposa.
¿Qué es aquesto? Valedme, Dios,
que os veo orante y con vuestra
hermana.
Hermana, ah.
Un dolor muy de repente me
ha dado en aqueste
izquierdo lado.
La muerte de vuestra hermana
alteró, mi hermana.
Señora a la Virgen
dad a su alma luz,
que en vuestras manos, Jesús,
el mi espíritu encomiendo.
Cae muerta junto al hermano.
Triste, que dos prodigios
En esta verdad me fundo,
que no quede de dar el mundo
gozo de todo cumplido.
Qué inestable confusión,
que gasta y triunfa la muerte
de este gozo la ocasión.
Oh qué muerte, qué dulzura.
Dad gracias a Dios,
esforzados, y entre los dos
vamos la a dar sepultura,
venid ciega caminando,
digo de aquí me despido.
Goza el milagro que he visto,
que de Dios está gozando.
Así triunfa la muerte fiera de
subida.
Hermana amada,
sea hoy vuestra abogada
la Virgen de Valvanera.
Llevan a la hermana, sale el alcalde.
A ver vengo mi sembrado,
al contento y sin temor
de Nuño, porque el Señor
el corazón ha tocado,
porque hombre de su conciencia,
perverso, malo y perdido,
Dios a esto ha querido
que aquí haga penitencia.
Buena mi siembra ha estado,
gracias a Dios sempiterno,
que aunque yela en el invierno,
muy bien en cepa ha dado.
Esto primero ofrezco
a la inmensa Trinidad,
mía es, a que yo, mi edad,
a gusto a la Virgen di,
cuando el Señor se sirvió
de vengar a los que ofendió,
a Dios por que yo temí.
A Nuño que aquí vivía,
y así, con miedo y sin recelo,
de Nuño, sé del Señor
que de Dios goza y haber
dado mi hacienda al cielo,
y al cura de mi lugar
que vive en su longanía,
por días, que bien le querría
holgaba a medito darle.
Mas si está al campo por aquí,
a Nuño, cura,
ando y no me gozo,
así, quizá con el verdor.
Cura, Nuño, ay,
no quiero entrar allá, a la
que quizá me pierda en
dentro de aquesta espesura,
diciéndole a por amor
que cierto que me estaría bien
en mi lugar al buen cura.
Aparece un ángel en lo alto.
Oh labrador dichoso,
y a Nuño oh que bien,
ven al valle, alto, ven al,
que luego dará el coronel,
de primero a tu lugar.
Vete a tu lugar,
para que en tierras a Nuño,
que a la fiesta el cura con él.
Desaparece el ángel.
De aquí a dos días, ay,
dónde ha ido, a Dios, el alma,
y allí a la Virgen, bendito,
que de Dios el devoto queda.
Señora al alba a rezar,
que hoy el primero nombrar
de Dios quiere que le den.
Desaparece.
Alabar a Dios sempiterno,
todo el mundo y cielo, amén.
De hoy me huyo a mi lugar,
gente conmigo a mi lugar,
a buscar a nuestro Nuño.
Señor, que vos lo guardéis.
Pag. 30
Virgen, pues en vos confío,
hoy, en vuestro parto,
y después al valle de Val-
vaneda, suplico que me
llevéis.
Dice.
Sale el demonio.
Asombros, hechizos, invenciones,
hay más trazas y legajos,
apariencias y invenciones
para los que son malos,
homicidas y ladrones,
y que alcance un salteador
tanta merced y favor
de Dios y su Madre Santa,
a los infiernos espanta
tan gran exceso de amor,
que en el monte más remoto
quiera por darme alboroto
la Virgen en tal región
aparecerse a un ladrón
porque ha sido su devoto;
hay más agravios y afrentas,
hay más rabia y más pesar,
que para agraviarme inventa,
o quién pudiera abrasar
el roble que la sustenta,
que tanto el hombre a Dios quiera
que del cielo a un ladrón baje,
afrenta para mí,
el roble de Valvanera.
Viendo la de muerte siento
yo quiero esconderme.
Oh, qué dolor y tormento,
oh, mi buen Jesús, valedme;
solos estamos los dos
para confesarme a vos
mis excesos y mis pecados,
que aunque ya me he confesado
quiero confesarme a vos;
los principios de mi vida
los gasté, mi buen Jesús,
en ser cruel homicida,
falso de entidad y luz,
de vuestra ley el olvido,
pero si agora pudiera
daros la vida, quisiera
yo, de la misma suerte,
cien mil veces a la muerte
por darles vida me diera;
diez doncellas deshonré
falto de virtud y honra,
pues la honra al pobre...
Mas ten en esta deshonra
con qué la satisfaré,
con qué he de satisfacer
la honra a tantos muertos
que, aunque en buena confesión,
quisiera ofrecer la mía
que también desesperen.
Pero si de vuestra tienda
hoy me pagáis el dolor,
yo pagaré sin contienda,
que a quien vuestra luz le enseña
esta vida, honra o hacienda
con esta fe verdadera,
quien mi pecado atesora
pasar a todo él quisiera,
por ser a mí piadosa
la Virgen de Valvanera.
Ya por cosa cierta entiendo
que la muerte está asomando.
Condenado vas.
Qué dolor y tormento,
está llamando muertos,
dudas poniendo.
Desconfía.
En Dios confío.
Ya no te puedes salvar.
Oh, qué pensamiento fiero.
Dios te quiere condenar.
¿No es Dios manso?
Justiciero, y base Dios
regalando, porque no
matases más hombres,
como y vas matando más,
mas ya condenado vas
con el condenado bando.
Sale el Cura.
Divina revelación tuve
que un mancebo el trabajo
en grande tribulación,
quiero acudir a supuesto
y ver si ha fuerza y razón.
Un pensamiento pesado
me consume y atormenta.
Por condenado te cuenta.
¿Por qué?
¿Que voy condenado?
Dios te puede perdonar
aunque tengas más pecados
que arena tiene la mar,
pon en Dios tu corazón,
y de la deidad su luz,
y pídele a Dios su luz,
resiste a la tentación.
Voy en el infierno aspero
de la rabia y ponzoña lleno
que a untos do serás traído
al infierno en blando fuego.
Váyase, cese tan repulsa,
que mires Nuño verte
en los brazos del amor.
Mis culpas perdonará,
aunque tantos han pecado,
Virgen de Valvanera.
Pag. 31
en bosque tan fiera espesura
nuestro fiero de dolor
y a la muerte voy corriendo
diciendo a dar mi alma luz
en vuestras manos Jesús
mi espíritu encomiendo
Muere Nuno
Ya murió Dios le reciba
el alma, a buen compa
ñero que dejaste
al mundo fiero
porque solo y triste viva.
Ruega al cielo por mí
que consuele mi dolor
o qué fiero corazón
está brotando de del
si fuéramos los dos
en esta ocasión de sola
yo tengo por cierta cosa
que estás gozando de Dios
que a de parar en rrica ante
ya el pueblo está a trasmano
y si le dejo estar llano
que no le veré a encontrarle
acompañarle es cordura
que no ha de faltar un oso
que me ayude a hacer un foso
para darle sepultura
y no junto al altar
con mis manos le aré
un sepulcro donde esté
que el cielo me ha de ayudar
y en dándole en tierra osamenta
daré vuelta al lugar
y procuraré fundar
aquí en su convento
donde con fe verdadera
se sirva a Dios cuyo origen
y principio sea la virgen
del roble del alborada
Sale el alcalde y Toribio y Bartolo
Si nos rubiéramos vea
los que vamos a buscar
colación había de dar
pan y queso y de beber
qué fiesta hiciera luego
si vian nuevo lugar
a don Nuno
Sin duda a este santón
Nuno
que el ángel le declaró
ha roto la nieve oh bueno
y que al valle del abono
o strasse de memorando
díxome que a allas
llevase, que dio el alma
llevaba de Nuno
y el cuerpo
le dejaba para guaco
se enterrase.
el hebanos y as r m an on o o y
dad voces por responder
que un f y y and u m m
que van a do b s m a r a
por Dios b n and o v d n
n o v q n an of l y v of and d
y las voces asolonda
Nuno aquí
quién voces da aquí
ola Nuno
si acaso
el valle le responda oh
quién voces da en la montaña
a luxo
es de la villa y ando yo
al Cura as
sin duda afi f a n an of m b
venido a l e of y p u an f of as b f
quién llama p an l u as b an and o of on
que on of of n o l f f an v of
Pag. 32
Esteban, Salcedo y García,
como por la montaña
venís siendo tan ajena
de gente, ¿buenos venís?
Señor, muy buenos venimos,
que la tan nueva tuvimos
de Nuño.
Verdad decís, pero
¿quién os pudo dar
tal nueva?, a quien yo
puse, segundo nuncio,
difunto, y a la aldea
dirigí a él.
Él en nombrándole
me envió
a una voz dos días ha
su muerte, y que vengáis,
señor Cura, me mandó
y venimos con figura
y ovejas todas que veis.
Bien os digo.
Muéstrenosle, señor Cura,
pues le hemos de sepultar;
razón será le veamos todos
y gozalle como estamos,
que no nos vuelva a robar.
Veis aquí a aquel salteador
tan perdido y sin concierto,
y por su gran penitencia
ya le perdonó el Señor.
Veis aquí un retrato fino,
ejemplo de pecadores,
coronado con mil flores
por ser ya santo y divino.
¡Oh, qué estampa milagrosa!
¡Oh, qué lindo olor que da!
La cara del santo está
más hermosa que una rosa.
Aunque a saber venimos
vuestra muerte y santidad,
todos con grande humildad
que nos perdonéis pedimos
y os perdonamos de gana
todo el mal que nos hicisteis
cuando cencerros robasteis
en casa de nuestra hermana.
¡Oh, qué imagen de alegría!
¡Virgen, que a nosotros aquí
nos dé las aparecidas!
Sí, señor.
¡Oh, soberana María!
Puesto que juntos nos vemos,
démosle sepultura,
y parecí al señor Cura
que después al pueblo vayamos,
y diremos que este día
con fiestas y sin tardar
vengamos a adorar
a la gloria de María.
Atrás, que aquí le pondremos,
cerca de la Virgen pura,
que esta es honrada
sepultura.
Justo que la damos,
y aquestos que llevamos
las coces que nos prestó
cuando en casa nos
cogió, justo que
se las volvamos.
Guarde el Cura a no se
vea.
Vamos todos a la iglesia,
y de esto noticia demos,
y limosna pediremos
para un convento
fundar.
Pardiez, varones.
Vamos con fe verdadera,
y a
el cuerpo santo llevemos,
y aquí la historia acabemos
de el Roble de Valvanera.
Fin.
Comedia famosa de el mejor fruto del Roble y Virgen de Valvanera.
Rúbrica.
242
Sello de Biblioteca Nacional.
