testo digitale di El maná del cielo
Data di pubblicazione: 22 agosto 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El maná del cielo. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-mana-del-cielo.
EL MANÁ DEL CIELO
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1087 1
Leg. 14
13 67
Jornada primera
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M 12 +
89 / 2
Hablan en él las personas siguientes:
Quimal, Barac, Vau, Aarón, Caleb, Moisés, Naín, Jetro, Rubén, Mujer, Beor.
Sale Quimal.
Si cuando con secas plantas
pasamos el Mar Bermejo,
pudo una muerte este viejo
darnos, ¿por qué nos da tantas?
Sale Naín.
¿Para qué Moisés y Arón
nos traen por este desierto?
¡Ojalá hubiéramos muerto
en poder de Faraón!
Sale Vau.
Déjenos tornar Moisés
al sitio donde muramos,
y como una vez comamos,
mátenos ciento después.
Sale Caleb.
Si tras de tanta inquietud
de hambre y sed perecemos...
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La libertad trocaremos
por la antigua esclavitud.
Salga Rubén.
¿Por qué de esta huida
llevamos, Moisés, caudillo,
siendo la horca y cuchillo
que a tantos quita la vida?
Hebreos, ¿qué es lo que piensa
Moisés hacer de nosotros?
¿Que nos se coman a otros
querrá, pues la hambre es inmensa?
¡Fuego de Dios caiga en él!
¡Y en Aarón!
El cielo y tierra
les den siempre eterna guerra.
¡Amén, amén!
Sale Moisés.
¿Qué es esto, Israel?
¿Qué voces son estas?
Quiere comer el pueblo.
Hambre es la que tenemos,
Moisés.
De hambre el pueblo se muere,
y como en este distrito
estamos, no hay esperanza
de poder llenar la panza
de carnes como en Egipto.
Con un hambriento desmayo
hablamos por descansar,
que la hambre enseña a hablar
hasta un indio papagayo.
Moisés, déjanos volver,
pues que la vida nos quitas.
¡Guayas, guayas,
israelitas!
¡Comer queremos, comer!
¡Perversa generación
es esta, y gente obstinada!
¿Y es bien traerla engañada
donde está su perdición?
¡Fieros caudillos! Y en medio
de aqueste desierto estamos,
donde ni vemos ni hallamos
a nuestra hambre remedio.
¿No hemos de ser importunos,
pues a morir nos trajiste?
¡Guayas de nosotros tristes,
que nos morimos ayunos!
¡Pobre de mí, que de Egipto
vine a morir al desierto!
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pudiendo yo haberme muerto
allá en el Egipto de ahíto;
¿para qué era menester
sin comida libertad?
¡Guayas, guayas!
Escuchad.
Comer queremos, comer.
¿Posible es, pueblo infiel,
ingrato y desconocido,
que ansí pongáis en olvido
a vuestro Dios de Israel?
¿No os acordáis cuando hizo
sangre el Nilo, secó el suelo,
dañó el aire, llovió el cielo
avispas, moscas, granizo,
y otros milagros notables
de sus manos soberanas,
con langostas, rayos, ranas,
y con tinieblas palpables,
todo a fin de enternecer
el pecho de Faraón,
y a tierra de promisión
llevaros de su poder?
Pues si de vosotros Dios
se acuerda por tantos modos,
¿cómo os quejáis ahora todos
de su deidad en los dos?
¿Como hebreos no advertís
que todo cuanto vosotros
decís a Dios de nosotros,
al mismo Dios lo decís?
¿Faltarále por ventura
modo para sustentaros
al que ha sabido alumbraros
en la noche más oscura,
y contra el rigor del sol
cuando os guiaba de día
por el desierto os servía
la nube de quitasol?
¿Puede faltar el poder
de nuestro Dios en vosotros?
No,
mas puedo morirme yo
faltándome de comer.
Moisés, ¿no ves cómo estamos?
Confiad en Dios.
Mal podemos.
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Confiar mientras no comemos
yo confiaré, mas comamos
pues aguardadme que parto
al monte a orar
pueblo hambriento
y triste ten sufrimiento
que presto te verás harto
hartos de mala ventura
nos veremos todos presto
pues estamos en un puesto
donde apenas hay verdura
¡a lechugas!
¡a cebollas!
¡a coles!
¡a berenjenas!
a ollas nuestras siempre llenas
¡guayas ollas, guayas ollas!
qué nube detrás del monte
es la que viene saliendo
a la campaña y cubriendo
los campos de este horizonte
nubes al amanecer
qué puede ser sino agua
otro diluvio se fragua
si el cielo empieza a llover
válgame Dios, qué será
esto que llueve si no es
agua y granizo
pues ¿qué es esto?
¡maná, maná!
juro a tal que sabe bien
a coles me sabe a mí
¡coles!
¡coles!
¡eso sí!
a nabos sabe también
a nabos, por Dios que a nabos
me ha sabido este maná
lo mismo, hebreos, será
si imagináis que son pavos
Dios quiere que el sabor tome
del modo que tiene el gusto
el que es pecador o es justo
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cuando de aqueste pan come
porque el maná celestial
aunque está de virtud lleno
sabe bien al gusto bueno
y al mal gusto sabe mal
y con ser su propio oficio
alimentar y dar vida
día habrá que esta comida
para muchos sea juicio
pues si el maná ha de gustar
el sabor que yo quisiere
malhaya quien no comiere
por Dios que es buen manjar
yo quiero que este maná
sepa a pan, ay doyle un beso
buen pan; sépame este a queso,
pan y queso, bueno está
Sépame a bizcocho a mí
aquesto maná, qué duro
a albérchigo muy maduro
me ha de saber esto a mí
albérchigo es sin estorbo
puedo comerlo, qué tierno
no parece que me quemo
pues no es sino que lo sorbo
sépame a cosa de caza
aquesto que es lo que engorda
qué fuerte es aquesta mostaza
yo quiero comer cerezas
y yo guindas, oh qué lindas
de los huesos de las guindas
guarden todos las cabezas
afuera que los arrojo
de puntería
Confieso
que lo temo
qué hay
qué fue
Un hueso
que me ha metido en el ojo
luego pensabas sin duda
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que eran guisos
luego no,
solo el gusto se mudó
que el maná no se muda
luego el tirar fue aprensión
y yo tengo el ojo sano
bien puedes quitar la mano
pardios que tiene razón
oh inmenso Dios, Dios clemente
quién sino vos remediara
hambre tanta y atajará
las quejas de aquesta gente
Sale Moisés
Cómo no os quejáis agora
de vuestro caudillo, hebreos
porque ya otros deseos
Dios los cumple y los mejora
si nos dio desta manera
a comer siempre y podrá
llevarnos donde querrá
que iremos adondequiera
sin que jamás en los dos
de su deidad murmuremos
tenéis gran Dios
si comemos,
voto a Dios que es muy buen Dios
Cojamos para mañana
más maná
no es menester
que el cielo lo ha de llover
seis días en la semana
Cada día una comida
podéis coger de maná
no más que se os dañará
si más cogéis la comida
que es tener desconfianza
de Dios hacer prevención
poniendo más en los dones
que en sus manos la esperanza
este es pan que el cielo envía
y aunque por justo os lo dan
manda Dios que por ser pan
lo pidamos cada día
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Y porque el sábado Dios
quiere que no trabajemos,
el sexto día podéis
coger maná para dos.
Yo hago cuenta que es mañana
el sábado, y coger quiero
maná para un mes entero.
Y yo para una semana.
Y yo he comido de manera
que para toda mi vida
no es menester más comida.
¡Válgame Dios, quién bebiera!
¿Beber dices? ¡Pese a tal!
De sed a perecer vengo.
Más seca la lengua tengo
que está un pedazo de cal.
Desdichado pueblo hebreo,
muerto de sed, no hay quien viva.
Faltádome ha la saliva,
¡ay, ay, que no paladeo!
Moisés, ¿para qué de Egipto
nos sacaste si perece
de sed el pueblo?
Parece
que balas como cabrito.
¡Plega al cielo que mal hayas,
tú que a secar nos trujiste
como bacalaos!
¡Ay, tristes
de nosotros!
Vase Quinial.
¡Guayas, guayas!
¿Cómo tan presto, israelitas,
desesperáis del poder
de Dios?
Danos a beber,
pues que la vida nos quitas.
De rodillas Moisés.
Señor, ya veis la aflicción
de vuestro pueblo, Dios mío,
ánimo, pueblo judío,
que Dios oye mi oración.
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Con esta vara me manda
que abra una fuente en la peña.
La peña venas ensaña,
pero la lanceta es blanda,
no desconfíes,
da vara.
En nombre de Dios.
¡Con fuerza!
Abre la fuente y acuden todos a beber.
¡Ay, cara mía! Por fuerza
me hubo de mojar la cara.
Déjenme beber.
Primero
he de beber yo.
No haréis.
Juro a Dios, no beberéis,
vos tampoco.
Beber quiero.
Para todos agua encierra
la peña, a espacio bebed.
Déjenme matar la sed.
Tocan una caja.
¿Qué estruendo es este de guerra?
El rey Amalech viene
a dárnosla en su campo,
pero ha de regar el campo
hoy con la sangre que tiene.
Apercebíos a la batalla,
mientras yo con Hur y Aarón
de la cumbre de Sión
orando os ayudo a dalla.
Vase.
Adentro estruendo de guerra y sale Jetró.
Tocan.
A quien no pone temor
ver dos ejércitos tales
cerrar con tanto rigor,
y a quien de entrambos reales
no anima el ronco atambor.
Ya ha embestido Josué
contra Amalech, y ya se ve
el valor extraordinario
de Israel, pues el contrario
levanta del campo el pie.
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Tocan.
Ya se retira, ya huye;
pero ¿qué es esto que veo?
¿Cómo a Amalec se atribuya
la victoria, y al hebreo,
con poder, su poder destruye?
Aparece en un monte Moisés orando, y Aarón y Hur a su lado.
Siempre que las manos bajas,
deja Josué de vencer,
y Amalec nos hace rajas.
Yo me holgara de poder,
Aarón, no tenellas bajas;
pero el cansancio y fatiga
de haber tanto orado obliga
a esto; mas, solos dos
las sustentáis; querrá Dios
que la victoria consiga
Josué.
Tus manos santas
sustentaremos con fe,
que si al cielo las levantas,
vencerá.
Ya a Josué,
y Amalec vuelve las plantas.
¡Victoria por Israel!
Venció el Dios de las batallas.
Las gracias, santo Omanuel,
te doy.
Bajemos a dallas,
pues solo el que venció es él.
Sale Moisés.
¿No es este Moisés mi yerno?
Él es. ¡Oh, querido hijo!
Por el regocijo tierno,
padre amado, el regocijo
debe de mi amor interno.
Sea la paz del Señor
contigo.
Y contigo sea
la paz de Dios y su amor.
También mi amistad desea,
Jetro amado, este favor.
Aarón, tu celo bendigo.
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Cómo queda mi mujer
cómo ha de quedar conmigo
bien presto se ha de ver
Dame de nuevo licencia
para abrazarte Isabel
Sale Rubén
Moisés dará la sentencia
pues Moisés será el Juez
Sobre qué es la diferencia
yo lo diré
O yo, doncella.
porque yo decirlo quiero
yo soy quien da la querella
Déjeme a mí hablar primero
y después hablará ella
no quiero no, no, no, no,
pues yo sí, sí, sí, sí,
primero yo
yo, yo, yo, yo.
Quedaos que estoy aquí
decid vos lo que pasó.
Este judío, señor
después de hacerme el amor
me echó a perder, pídole
me cumpla palabra y fe
y niégamela, es traidor.
yo digo que aunque es verdad
que la eché no la di
palabra
aquesa es maldad
no es, Rub, sí es Cab, no es Rub, sí es
escuchad
no importa que no pruebe ella
la palabra que le distes
pues no es esa la querella
basta saber que la vistes
y el que goza a una Doncella
la ha de dotar de su hacienda
y después se ha de casar con ella.
como se entienda que
que no lo quiere estorbar
su padre
no se defienda con razones
pues lo ha oído.
qué he de casarme y dotalla
si la vicié
mano pido.
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Si tengo de sustentalla,
y yo vengo a ser el perdido...
Y yo lo soy, sábelo Dios.
No habléis cuando yo hablo,
que os daré...
Entendámonos.
Calle la muy...
El diablo
me hizo casar con vos.
Sale Bau.
Huélgome, Cabón, de hallaros
ahora en el tribunal.
Pues, Bau., no hay de qué holgaros,
porque os ha de ir muy mal
y tienen de condenaros.
Cuando en el pleito a que vengo
me condenen, pleitos tengo
que poneros más de diez.
Todo el día en ser juez
de esta gente me entretengo.
Muy grandes ocupaciones
son esas.
Pues, ¿qué he de hacer?
Nombrar entre los varones
que a Dios más saben temer
tribunos y decuriones;
hombres que amen la verdad
y aborrezcan la avaricia,
de cincuenta años de edad,
que estos podrán la justicia
repartir con igualdad.
Y de las cosas mayores
tú solo el juez serás,
y los trabajos menores
pues que los repartirás
entre tus gobernadores,
llevarás así el imperio
de Dios, veráse cumplida
su ley, y por tal misterio
a la tierra prometida,
de tierra de cautiverio,
llegará en paz esta gente
que tú gobiernas, Moisés.
Adiós, caudillo valiente.
Bueno tu consejo es,
padre Jetro, y conveniente.
Póngase en ejecución,
y adiós.
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y él vaya contigo
Jetro adiós.
Vase
adiós Aron
mientras nombras jueces digo
que oigas otra disensión
decidla.
aqueste judío
tenía un buey y el otro día
quiso entrar en desafío
con otro que yo tenía
es más valiente el buey mío
y viéndose provocado
escarbó el suelo y bufó
y así partió por un lado
tanto cuerno le metió
que lo dejó espachurrado
quiere agora por concierto
que troquemos buey por buey
pues mi buey su buey le ha muerto
y no quiero yo
la ley
es que se parta el buey muerto
y que el buey vivo se venda
y el precio también se parta
entre todos; no se ofenda
nadie.
Sale Naym.
escúchame aquí, aparte,
qué hay
otra contienda
y otras mil han de acudir
si en el tribunal estás
de Jetro se ha de cumplir
el arbitrio y así más
pleitos hoy no se han de oír
Según eso mejor es
que a Dios le pidas Moisés
ley con que nos gobernemos
nosotros mismos.
queremos
Moisés que leyes nos des
también que lo has prometido
de ese resplandor sagrado
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quiere el pueblo,
y yo lo pido,
por todos, pues trae lavado
cada uno su vestido.
Dios en la nube de fuego
con Moisés habla en Sinaí,
para que creamos luego
la santidad que en él hay.
Cumpliráse vuestro ruego,
pero advertid que el Señor
manda que no os acerquéis
para ver su resplandor
al monte, ni lo toquéis,
so pena de su rigor.
No solo se ha de cumplir
en los hombres esta ley,
que también os he de decir
que si un jumento, fiera, buey
toca al monte, ha de morir.
Señálales tú el lugar
adonde estén.
De esta raya
nadie se atreva a pasar,
pena de muerte.
Pues vaya.
Bien podéis subir agora.
Sube Moisés al monte, y con ruido de guerra que se haga, saldrá una nube que lo cubrirá todo, y arriba aparecerá una columna de fuego; todos caigan tan espantados.
Qué estruendo es este.
Parece
que por todo este horizonte
la campaña se estremece.
Humo inmenso arroja el monte.
El ruido se aumenta y crece.
Una nube va saliendo
del monte.
Junto a la cumbre
se va la nube extendiendo,
sin duda entre aquella cumbre
baja Dios.
Notable estruendo.
Todo el cielo se ha caído
sobre nosotros.
Ayuda,
ayuda, que estoy metido
debajo de tierra.
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Sin duda
que el monte nos ha cogido.
No hay quien me ayude.
No hay quien me dé a mí la mano.
Así me dejan morir.
¡Esposo!
¡Mujer!
¡Mi hermano!
Los dos no osan abrir.
Ah, mujer, pues estáis viva,
gatea.
Mejores que todos,
forzosos somos.
Que nos derriba
el peso.
Apriete los codos.
Cada uno,
todos,
¡arriba, arriba!
Pardiez, que habemos tornado
todo el monte a su lugar.
Mejor diréis que ha parado.
La causa de imaginar
lo que habéis imaginado,
el estruendo dio ocasión,
hebreos, a vuestro miedo,
que os deslumbró la visión,
pues el monte se está quedo.
La verdad nos dice Arón.
Pero Moisés, ¿dónde está?
En la nube se escondió,
no vuelve ya más acá
si la nube lo llevó.
Cierto es que no volverá.
Arón, pues Moisés se ha ido
y no ha de volver jamás,
dale a este pueblo afligido
dioses.
Pueblo, errado vas
si a Dios pones en olvido.
¿Así del Dios de Israel
te olvidas, pueblo infiel?
No es Dios, pues que no le hallamos.
Danos tú un dios que veamos
y que tratemos con él.
¡Que así de mi Dios desconfíen,
bobos!
Aunque nos desposes,
lo has de hacer.
No me porfíen,
que no haré tal.
¡Danos dioses, danos dioses!
¡Danos dioses que nos guíen!
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Yo lo haré; dejadme, Hebreos,
quitad a vuestras mujeres
de oro y plata los arreos
que tuvieren.
Si eso quieres,
cumplidos son mis deseos.
Danle las joyas de las mujeres.
Veslos aquí. Si consiste,
Aarón, en esto el soborno
del bien que nos prometiste,
Échalas en el horno y saldrá un becerro.
fúndase en aqueste horno
vuestro Dios, a pueblo triste.
Señor, bien ves que es yerro
lo que hago, y también vos
veis cómo forzado yerro.
Israel, este es tu Dios.
¿Su Dios llaman a un becerro?
Luego al momento se ordene
el sacrificio.
Este día
es de Dios y así conviene
que con cantos de alegría
se le haga fiesta solemne.
En medio el Dios que adoramos
se ponga.
Aquí hay instrumentos.
Pues cantemos.
Pues bailemos.
Cantan y bailan.
Y para estar más contentos,
saquemos maná y comamos.
Sacadnos de este destierro,
divino becerro, vos,
pues sois Dios,
aunque parecéis becerro.
Famosa está la canción,
y este maná está dañado.
Castigos del cielo son,
porque le tenéis guardado
de ayer para esta ocasión.
Pensé que no volvería
a llover en todo un mes,
y por si más no llovía...
¿Ya no os lo dijo Moisés?
Sí dijo, mas todavía...
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Óiganse. ¡Ay, que le digo
al Dios, pardios, una copla
famosa! Bailen conmigo,
nadie sople, que si sopla,
becerro santo, no hable nadie,
becerro santo y bendito,
que eres Dios y no cabrito.
El consonante es en «nadie».
Callen todos, que la yerro,
y no la yerro. Oigan, ¡eh!
Becerro de joyas, que...
No, nada.
Nada, pues cierro
la copla, o erradla vos,
pues sois Dios.
Cantan.
Pues sois Dios,
aunque parecéis becerro,
sacadnos de este destierro,
divino becerro, vos.
Baja Moisés con las tablas.
Voces de fiesta y placer,
instrumentos de alegría,
no sé lo que puede ser.
Repítase la folía.
Báilese hasta caer.
Cantan.
Sacadnos de este destierro,
divino becerro, vos,
pues sois Dios, etc.
¿Es ídolo por ventura
el que adora el pueblo hebreo?
De becerro tiene hechura
el ídolo que yo veo.
¿Qué hago? ¿Cómo estoy quedo?
Las tablas se hagan pedazos,
que escribió Dios con su dedo;
muera el becerro en mis brazos,
pues vencer ídolos puedo.
Pueblo rebelde y maldito,
dioses de metal hacéis,
y al Dios que os sacó de Egipto
de aquesta suerte ofrecéis
vuestro corazón contrito.
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Pues vive Dios que deshecho
en esto habéis de ver
el ídolo que habéis hecho.
Recio castigo ha de ser,
mas queda Dios satisfecho
todos habemos pecado.
Muy justa es la penitencia.
Haced lo que os he mandado.
Vanse los judíos
Obedecer con paciencia,
pues está Dios indignado.
¿Qué te hizo este pueblo, Arón,
para que así lo guiases
a tan grande perdición?
Antes que adelante pase,
advierte su indignación.
Bien sé que inclinado al mal
fue siempre este pueblo ingrato.
Forzóme todo el Real
al horror de su retrato
digno de pena mortal.
Arrodíllase
¡Ah, gente desconocida!
Señor, perdonadlos vos,
y si mi voz no es oída,
borradme a mí también vos
del libro de vuestra vida.
No viva en vuestra memoria
si a mis hermanos no dais
contra el infierno victoria.
Dios, si no los perdonáis
no quiero yo vuestra gloria.
No sea visto en carne humana
tan ardiente caridad.
Vase
Bondad de Dios soberana,
que siga a tu voluntad
esta mi voluntad llana.
¿Cuándo, gran Dios de Israel,
podremos gozar sin pena
la tierra espaciosa y buena
donde corre leche y miel?
Los afligidos hebreos,
¿cuándo, Señor, poseerán
las tierras que agora están
en poder de cananeos?
Salga Vau
¡Oh, si acabásemos ya
de morir de una vez todos,
pues que por tan varios modos
el cielo muerte nos da!
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Sale Barach.
¿Qué hay, Barach?
Ocasión mucha
para llorar nuestro mal,
perece todo el real.
¿De qué suerte?
Escucha.
Después que mandó Moisén
hacer polvos el becerro,
que volvió amargas las aguas
que entonces bebió este pueblo;
después que se labró el arca,
mesa, altares, candeleros,
de la manera que Dios
dio la traza y los modelos;
y después que Adonay
al tabernáculo mesmo
en la columna de nube
bajó a hablar con su siervo;
después que en otras dos tablas
de piedra, con solo el dedo
de Dios escritas, las leyes
recibió Moisés de nuevo;
y después que todo el campo,
marchando por los desiertos,
llegó a Farán, y de allí
los exploradores fueron
a reconocer la tierra
tan prometida a los nuestros;
y se pidió al rey de Arán
paso por los cananeos;
cuando del monte partimos,
camino del mar Bermejo,
cansados de caminar,
o, por mejor decir, muertos,
entre la falta notable
que tuvimos de sustento,
quiere Dios que con serpientes
nos haga guerra este suelo;
culebras parecen en la tierra,
de suerte que no hay hebreo
que deje de estar mordido,
ni salvo de su veneno.
De hambre y de enfermedad
rabiando está todo el pueblo,
por más que Moisés lo anime
y nos prometa el remedio.
De cobre mandó fundir
una serpiente, y la ha puesto
sobre un palo, de la suerte
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que allí los trae, volved, y veldos;
veréis también los heridos
pues que la vienen siguiendo.
¡Guayas, guayas, guayas!
Sale Moisén con la serpiente en el palo y detrás de él los demás judíos.
No os aflijáis tanto, hebreos,
que Dios os curará a todos
los que creyéredes que, puestos
los ojos en esta sierpe,
quedarán sanos y buenos.
Ya así habemos de sanar;
ya con salud me contemplo.
Y yo miro de hito en hito,
y yo tampoco pestañeo.
También aquesta está sana.
¡Milagro, que ya estoy sana!
Sano estoy.
Y yo de contento
salto y bailo.
Dadle gracias
a Dios con himnos y versos.
Váyanse muy enhorabuena
mientras vienen los instrumentos.
Advertid, pueblo cristiano,
que esta serpiente es el Verbo
que veis puesto en un madero;
a la serpiente del infierno
ésta curó todos cuantos
males la otra había hecho,
y después que sanó al mundo
para subirse a los cielos
se quedó en pan disfrazado
donde todos le comemos;
figura desta verdad
fue el maná que está aquí adentro
desta arca del santuario.
¡Oh, soberano misterio!
Descúbrese el arca del testamento y dentro della hay una hostia en un cáliz y cantan los músicos esto:
El verdadero maná
aquí está.
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Con maná el Dios de Israel
sustentó su pueblo hambriento
porque aqueste sacramento
figurado estaba en él
como en el panal de miel
del león,
que mató el fuerte Sansón.
Ya resucitado ya
y aquí está
el verdadero maná.
