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testo digitale di El imperio prodigioso y paz en su ley fundada

Data di pubblicazione: 22 agosto 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El imperio prodigioso y paz en su ley fundada. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-imperio-prodigioso.

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EL IMPERIO PRODIGIOSO Y PAZ EN SU LEY FUNDADA

Jornada primera

Pag. 1

desde adentro comience

Sigismundo.

Cayó el Emperador, aprisa corre,

que debajo del caballo está rendido.

Andrea.

Antes que llegue a fondo, le socorre,

corta las cinchas, libra su partido,

de igual pesada torre

Sigismundo.

¡Oh mal nacido!

¡Caballeros, favor, acuda gente!

Sale el Emp. y Sigis. y Andrea

Emperador.

Mas ya el Emperador, ¡ah cielos!, siente.

Págate el cielo, noble Sigismundo,

el celo y voluntad con que me obligas;

Sigismundo.

así mi deuda pago, en esto fundo

toda mi voluntad.

Emperador.

Mil fuerzas logras

pues ayudaste al que gobierna el mundo,

bienes que en premio su amistad consigas,

llámame padre, que la bella infanta

es tu mujer.

Sigismundo.

Amor mil glorias canta.

salen Duque Sajonia. Evadro, y Cardenio

Duque de Sajonia.

Y tarde llega el socorro de tu gente.

Emperador.

Por ese favor llego temprano.

Duque de Sajonia.

Al bajar de la cuesta diligente,

batiendo las espuelas corrí el llano,

y emparejando con la fresca fuente,

pues temiendo tu daño tan forzoso

vi a Sigismundo en tu favor gozoso.

Emperador.

Y ya goza del premio que merece,

Duque de Sajonia, aunque obligado

queda mi pecho noble, que le ofrece

satisfacer en todo a su cuidado.

Pag. 2

Emperador.

la virtud que en sí misma se engrandece

y por su mesmo premio se ha quedado

no más que en merecer aunque de vida paga

del galardón es bien se satisfaga

Duque de Sajonia.

y el parabién del caso quiero darte

Sigismundo.

en tu servicio emperador me emplea

pues has querido de mi fe pagarte

que la fortuna que mi bien rodea

me trujo a coyuntura de agradarte

para que yo en mi dichoso empleo

cumplido en ti ofrezco mi deseo

Mas porque el matrimonio se corone

siempre de dos conformes voluntades

temiendo el mal que siempre se antepone

quisiera firme ver sus calidades

Emperador.

todo temor al cabo se pospone

no tienes que ofrecer dificultades

yo mis veces te doy, es poderío,

que obre tu amor siguiendo su albedrío

Sigismundo.

Recibo tu palabra, y parto a Roma

publicando mi gloria, y tu nobleza

Emperador.

la fe que os debo el mundo toma

que del imperio te ha de hacer cabeza.

Sigismundo.

tu invicto brazo que enemigos doma

desde este punto a levantarme empieza

quédate a Dios. a Dios Sajonia amigo

Emperador.

Dios te acompañe

Duque de Sajonia.

vaya Dios contigo

Emperador.

y obligo mi voluntad

cautivo mi pensamiento

diome vida en un momento

con muestras de lealtad

Duque de Sajonia.

Bien diferente ha salido

del padre que le engendró

Emperador.

mas de Clavela sacó

Duque de Sajonia.

Y así mejor te ha servido

Y goce mil veces dichoso

de la infanta deseada

y en descendencia nombrada

viva su nombre famoso

¿Y cómo a todos nos dejaste

así en la caza ocupados?

Emperador.

divirtiéronme cuidados

Duque de Sajonia.

¿y dónde al duque encontraste?

Emperador.

en ese mesmo barranco

y el que de caza venía

mejoró la suerte mía

Duque de Sajonia.

no quedó la suya en blanco

¿y oyes cantar?

Emperador.

voz escucho

Voz.

en su campo el labrador

no fía que huye del amor

Sale Felicia.

Emperador.

yo con él sin verte lucho

Niña que de flores matas

de ti dulce en ti que vida

y mata pues de ellos tratas

Feliciana.

Jesús qué entoldados hombres

non los quisiera atender

si cuidara de correr

donde no mientan sus nombres

Pag. 3

Emperador.

Y más cuido que he de llevar

nuevas de corte al mi padre

Duque de Sajonia.

Para que mejor te cuadre

se ha querido presentar

Emperador.

Y si tu vista enamoraba

matar puede de presencia

Fel.

Solo señor tu setencia

mi rustiquez aguardaba

ca maguer soy de Castilla

no duecha a los amoríos

tal vez me cercen los bríos

cuando me adiestra mi estrella

Em.

Y vives en aqueste monte

Fel.

En aqueste monte muero

Em.

Como vives saber quiero

Castellana en mi Orizonte

Fel.

Y ya querréis escudruñar

lo que decir non sabré

Em.

Por eso lo pregunté

Fel.

Non lo vos podré contar

Y cayo huérfana nací

en este monte cerrado

onde ierma me ha dejado

la madre

y el mi padre y un santón

facen hi la vida santa

Duque de Sajonia.

¿Qué tal es para la infanta?

Emperador.

Para la infanta la quiero

y el padre me la dará

conociendo mi valor

Duque de Sajonia.

De hoy más el Emperador

tu padre y madre será

Fel.

Y el que mi padre ha de ser

Duque de Sajonia.

El Emperador

Fel.

Mal año

ca ogaño antes de antaño

que murió

Duque de Sajonia.

Ay más que ver

Fel.

Y a medrados ende os digo

Zamora no pretende

ca si me enberrino haré

que non vos mengüe el castigo

Duque de Sajonia.

Y no pongas piedra en la honda

pues todos buscan tu gusto

Emperador.

Y tu padre será justo

que a mi voluntad responda

Fel.

Y ande, le podréis catar

Salen Feliciano y Serrano

Em.

De tu mal formada a fe

disculpa le quiero dar

Feliciana.

Y el home cada disculpa

culpado debe de ser

Duque de Sajonia.

Tal tiempo puede correr

que esté culpado y sin culpa

Feliciana.

Y eso no lo probaréis

si un sujeto me acatáis

Duque de Sajonia.

Y vos en lo que apuntáis

más que sois me prometéis

Feliciana.

Y señor padre, el mayoral

pram que avía de ser mi madre

con ser home

Duque de Sajonia.

Ya tu padre

no ha de parecerle mal

y el Romano Emperador

Pag. 4

Duque de Sajonia.

en tu provecho se emplea

y a la infanta dar deseo

tu hijo

Fel.

faceme honor

y de muy luenga le ha venido

acuciarse de mis prendas.

Duque de Sajonia.

no lo nieges no le ofendas

pues tan bien te ha sucedido

y no sabes lo que es palacio

pues que respuesta se tarda

Serrano.

nin en el placer del que guarda

su vida y vive despacio

y parnos sin vos vale

que no es de segundar

Duque de Sajonia.

acabate de aclarar

Serrano.

toma el punto como sale

Fel.

y pues que he de facer cuitada

simpliciana dad medio

Duque de Sajonia.

sabré daros tal remedio

que vayáis alegres honrados

y yo y ay que quiero llevar

de mi hijo

Serrano.

¿y yo quedarme?

Duque de Sajonia.

si queréis acompañarme

no tendréis a que os quejar

Serrano.

y que te parece señor?

Fel.

si todo de perlas viere,

Serrano.

bella apariencia mantiene

que sois vuestro servidor

Em.

y que determináis?

Fel.

partir

señor a tu mandamiento

Em.

¿y vos lleváis más aliento?

Fel.

no vos lo sabré decir

que ni nací non sé de do

mi padre me face andar

donde cuida de ganar

lo que diz que se perdió

Serrano.

y por nuestra cabaña vamos

e allí el ato aliñaremos

Duque de Sajonia.

en gusto cazado habemos

Em.

también el rey y cazamos

salen Ali y Malaqui

Alí.

ciego estoy ues Alberto

Malagui.

ves pispotai de vos ciego

Alí.

lo que por el traje niego

por vuestro lo hacen cierto

Malagui.

y ¿qué ofende el preguntar?

Alí.

el preguntar que me daña

Malagui.

la vista que nos engaña

suele mil yerros causar

Alí.

si el que pregunta no yerra

¿podré saber vuestro nombre?

Malagui.

discurriréis que sois un hombre

que yo conocí en mi tierra

Alí.

y vuestro traje está negando

la que por cierto sospecho

Malagui.

y la vuestra ciega en mi pecho

la razón que estoy dudando

Alí.

y si sois Alberto ¿qué espero?

Malagui.

si sois pispotai ¿qué aguardo?

Alí.

el disfraz está gallardo

Malagui.

del vuestro el seguro infiero

Alí.

¿Qué años pasados abran

después que de aquí nos fuimos?

Pag. 5

Malagui.

si en nuestros años vivimos,

porque ellos la cuenta sabrán correr,

y déjasme que alegre goce

la vida de gustos llena.

Alí.

hombre que no admite pena

bien es que así se remoce,

y el escabeche y albayalde

Malagui.

y de ninguno sabido.

Alí.

¡cuántas veces ha salido

alazán, rucio o castaño!

Malagui.

y de las suyas sabe hacer.

Alí.

¡qué enfadosa mocedad!

Malagui.

esa es la propia verdad,

mas úsase, ¿qué he de hacer?

Alí.

y qué gracioso, Alberto, estás,

reluces a maravilla,

si al tiempo das zancadilla

para que se vuelva atrás,

y pero aunque la edad te espante

no disfraces su flaqueza,

que como hombre que tropieza

sin caer se adelanta;

y dice el vulgo de la gente,

que tan en su daño labra,

que miente por su palabra

pues que por la barba miente.

Malagui.

desta suerte el mundo hallé

y así le habré de dejar.

Alí.

no te quiero aconsejar,

perdóname si erré.

Malagui.

que no hay yerro entre dos amigos

que tan amigos fueron

y en tanta amistad vivieron.

Alí.

para que escabeches fueron

de tu gusto recebidos.

Malagui.

la lejía de jabón

y polvos de atarfilio

que escribe el autor Virgilio,

y hay muchos de su opinión,

y todos aprueban la cal

mas por enzima la dejo

que a ninguno le aconsejo

lo que puede hacerle mal,

y la aleña es más saludable

si se sabe aderezar,

que en breve puede enrubiar

y dar color agradable

y agua fuerte y medios reales

teñir, pero dura poco

y mancha.

Alí.

tengo por loco

a quien usa cosas tales.

Malagui.

pues esa barba y cabello

la tu edad contradice.

Alí.

mas con la verdad que dice

mi natural echa el sello,

y pues no negando mis años,

ninguna cana he tenido.

Malagui.

dichoso en el mundo has sido

pues desprecias sus engaños.

Alí.

y Alberto...

Malagui.

deja ese nombre

y llámame Malagui.

Alí.

judío es el nombre.

Malagui.

sí.

Pag. 6

Alí.

¿pero romano es el hombre?

Malagui.

pues como en aqueste traje

casé con una judía

rica, y su ciencia me guía

tal que no siento mi ultraje

y a pocos que aquí venimos

nadie me reconoce

Alí.

aunque el traje se reboce

somos los que siempre fuimos

Malagui.

y después que el emperador

nos desterró del imperio

encubriendo el vituperio

paso la vida mejor

y porque tengo una mujer

astuta en hechicerías

Alí.

pues por cuentos, historias mías

te podrás entretener

y pasé a Sicilia, soldado

y me llevando en popa el viento

corrí por mi atrevimiento

la fortuna de mi estado

y en África cautivé

y un moro que me tenía

me enseñó la Astrología

por quien después me libré

y el cómo y cuándo, sabrás

cuando más a tiempo venga

Malagui.

como mejor te convenga

despacio me lo dirás

¿Y cómo te nombras?

Alí.

Alí

mientras no me descubriere

Malagui.

Como si fortuna quiere

puede hacer en ti y en mí

pudiera mi honor vengar

Alí.

Si yo puedo adivinar

ya sé que él y el Conde son

y te han de ver encumbrado

a cuanto dar puede el suelo

Malagui.

Si ellos viven, por mi celo

hemos de quedar vengados

y que con mil transformaciones

hace mi astuta mujer

a mil necios padecer

Alí.

será con invocaciones

y dale a Baco la ganancia

malagón por tu salud

holgar con más quietud

brindó aquí a Pier de Francia

y pasa como yo la vida

si quieres vivir contento

muda de intento

busca la ocasión perdida.

Y que yo vivo descubriendo

hurtos y esclavos perdidos

y asnos recién nacidos

y mil sucesos previniendo,

y por las rayas de la mano

digo lo que más me agrada

ciencia en crédito fundada

del vulgo ignorante y vano

y que, como nadie lo sabe,

a tiento todos hablamos

Pag. 7

Alí.

lo que yo tengo comamos

entre amigos todo cabe

Malagui.

de esta oferta satisfecho

que me deja que comer

pues sé yo tan bien hacer

cosas que me dan provecho

Y que sé fraguar de repente

efectos de tal

que muestran con gran primor

presente lo que está ausente

Y labro tan fuertes espadas

que las contrarias rompiendo

queda su dueño venciendo

ocasiones muy honradas

Y sigilos hago tan fuertes

que acarrean la ventura

y para la coyuntura

tengo mil dichosas suertes

Y con solo aceite en la mano

hago que la oculta tierra

descubra cuanto en sí encierra

mas todo tesoro es vano

Y a las mujeres las digo

una verdad y dos vacías

pues lo son las alegrías

que fingen y yo consigo

Y mas a un licenciado

sobre todos me lo pago

de este es bien me satisfago

los astros digo de grado

Y fingiendo que en ciencia baña

por suyo lo ajeno vende

y en toda materia corre

tanto que hay quien le socorre

del verso malo en el bueno

y cualquiera que haya hallado

materia para vivir

en encubierto dormir

ha de venir a ser rico y estimado

vente conmigo

obra mi habilidad

Salen Sigismundo y Andrea.

Sigismundo.

Allí vamos y de mis verdades

gustarás

Y vendrá mi padre dijo, trataremos

de lo que tanto importa más de espacio,

que la palabra de un Rey ha de obrarse.

¿puede faltarme la imperial promesa?

¡dudan de mi verdad! ¡soy hombre cristiano!

¿no mereces a la infanta lo que causa

puede faltar lo que el cuidado ofrece?

Andrea.

si quieres que responda atento escucha

volviendo a la memoria las palabras

de la dificultad que propusiste.

si el matrimonio que es forzado es nulo

¿cómo ha de hacer su padre el casamiento

a quien su pecho en todo contradice?

Sigismundo.

eso es decir que el sol no nos alumbra

¿Sigismundo heredado que no alcanza?

¿quien compite conmigo? ¿quien me ofende?

Arnesto, que pudiera no es amante

Pag. 8

Sigismundo.

nadie oponerse a mi grande

pues no hay príncipe soltero

Andrea.

Ciegos estáis de pasión, si no te acuerdas

de Enrique a quien la infanta favorece

y al duque de Sajonia llama padre

Sigismundo.

Ya me acuerdo de Enrique y sus fanfurrias

y sé que de sus gastos excesivos

el duque de Sajonia está enojado

tanto que de acortalle la despensa

ni trata de torneos ni saraos

y si de justas trató no fue de amante

sino ambición y vanagloria

y puesto que las cosas de este tiempo

corran por interés, no hay que mentalle

Andrea.

Aquesa regla general no liga

tanto que fuerce a todas voluntades

y así crédito das a la experiencia

coteja sus favores recibidos

con los de Enrique, y en lo que has propuesto

y dile la duda se descubre

que Enrique a sus servicios se antepone

Salen Arn. y Pispol

Arnesto.

Véngote a dar el parabién del caso

¿cuándo es la boda?

Sigismundo.

¿Para darme enojos

vienes o duque Arnesto a preguntarme?

Arnesto.

El que pretende o duque Sigismundo

comunicar contigo sus placeres

no te viene a enojar, dime tu pecho

parte conmigo de tu gloria y penas

Sigismundo.

Tienes razón que yo de apasionado

de mí me olvido pues así respondo

en suma la respuesta le dilató

por su razón de estado hasta que venga

Condado de la casa, y se consulte.

Arnesto.

Dilación me parece con cautela

Andrea.

Aqueso al duque mi señor le digo

ca aun propongo el estorbo que es Enrique

a quien la infanta favorece tanto

Arnesto.

Mi parecer confirmo

Sigismundo.

Y yo lo apruebo

Arnesto.

Jamás Enrique danza que la infanta

no reviente de gozo y alegría

jamás corrió caballo, que suspensa,

no parase con él, con él partiendo,

Sigismundo.

Yo la he visto dejarse caedizas

las flores que quitó de un ramillete

cuando con su ventana emparejando

del caballo la pierna guarneciere

Andrea.

Y yo la vi

Salen todos y Enrique

Sigismundo.

¿Qué viste? antes cegaras

Arnesto ¿qué me dices?

Arnesto.

Que escuches

Andrea.

Y más los gastos hacen

si tales vienen a ser

que dan tanto en qué entender

a los que te satisfacen

Y si más despacio gastaras

más para gastar tuvieras

qué gusto al de Sajonia dieras

que agora no me buscaras

Pero no teniendo amor

quien a los gastos te obliga

Enrique.

Hay licencia que te liga

a esta ambición del honor

y aquí tus letras emplea

Pag. 9

Enrique.

descubre me alguna mina

restaurarás la ruina

de quien pagarte desea

Aldeano.

Y ya tanto me tienes dado

que vengo a ser tu deudor

espero verme ayudado

Aldeano.

Y triste ¿qué tengo de hacer

pero si el mundo es ficción

quiero dejalle correr

y mi estrella tan buena es

que te sirve de repuesto

porque estando tan bien puesto

Y mas si acaso te importare

mas ya es venido

Asómese ya Isabela.

Sigismundo.

en el caso se repare

Isabela.

Y hermano

Enrique.

Isabela mía

¿vendrás con algún recado

de la infanta?

Isabela.

y su cuidado

siempre de ella se desvía

Enrique.

Y no tengas por discreción

el reñir el pensamiento

que en casos de casamiento

Sale Andrea

Pag. 10

Enrique.

y de asiento sus fatigas

yo nací tan sin amor,

que ni reparo en venturas,

ni en deleites de hermosura,

ni en fuerzas de emperador.

asómese la infanta

Sigismundo.

y agora descubrirás

si es verdad lo que publicas.

Enrique.

pues aquesto me replicas,

poco crédito me das,

y pero goza la ocasión

y no curarme de celos.

Sigismundo.

quiero dar fin a desvelos

y remedio al corazón,

si tu padre, infanta, puede

darte a su gusto marido,

¿quién tan mi contrario ha sido

que tanto gusto me vede?

Infanta Leonora.

¿y Enrique?

Sigismundo.

dices que Enrique...

Infanta Leonora.

a Enrique llamé y agora

así responde.

Enrique.

señora.

Sigismundo.

¿que a Enrique mi bien se aplique?

aquí he de ver tus baratas,

tus efetos quiero ver,

a ver si sabes hacer

lo que sin Leonora tratas.

Enrique.

atended al desengaño.

Infanta Leonora.

Enrique, ¿qué habéis hecho?

Enrique.

quien siempre está satisfecho

vive en su bien y en su daño.

Infanta Leonora.

y siempre desagradecido,

Enrique.

como el bien hacer se debe,

ni el mal contrario se atreve

ni el bien se ha desparecido.

sale Cardenio

Cardenio.

ya llegó el Emperador,

a recebirle saldremos,

no siento por qué paremos.

salen Emperador, Sajonia, Arnesto, Feliciano, Feliciana, Serrano y Vandro

Arnesto.

¿cómo de nos apartemos

a Enrique, mi sin valor?

Sigismundo.

y después te responderé,

en hora dichosa vengas.

salen Emperatriz, e infanta, e Isabel

Emperatriz Casandra.

así tan buenas las tengas

como por ti la goce.

Emperador.

como has sido deseado,

bienvenido, te gocemos.

Fel.

pues que de cuidados estremos

encantusan mi cuidado.

Emperador.

y para ti, Leonora, viene

esa, gestos escusando.

Fel.

el niño estoy acatando

que señoranza tiene,

¿y do el garzón que le habéis fecho?

Duque de Sajonia.

¿no le veis?

Fel.

par Dios que cuido

de castigar su descuido

si no fuese su provecho,

y en mal hora, ¿no diréis:

seáis, padre, bienvenido?

An.

¡qué espesura ha producido

los salvajes que traéis!

Fel.

y ende tan sabios saldrán

que vos admire su ingenio.

Feliciana.

vos debéis ser, o ensueño,

estudiante o sacristán.

Pag. 11

Enrique.

y tú mi estrella forzosa

pues causaste mi mudanza

Ar.

ya me inquieta la esperanza

que adonde está no reposa.

Enrique.

y de aquí comienzo a ser hombre

ya sus pasiones me afligen

Ar.

ya mis penas me corrigen

que amor me dio nuevo nombre

Fel.

y no sé qué siento en el pecho

cuando a ciegas me encaro

mi mal siento en no reparo

el alivio que me ha fecho

Sigismundo.

y ya es llegada la ocasión

donde con brava respuesta

veré mi amorosa fiesta

Emperador.

para todo habría sazón

y que el Emperador cansado

ha menester reposar

Emperador.

para todo habrá lugar

no os daréis agraviado

y cubierto el palacio escuro

donde yo por ti procuro.

Sigismundo.

tan fortalecido muro

seguro me guardará

y a descanso procuremos

que si mi dicha se ordena

rematarase la pena

que siento

salen Malaqui y todos

Emperador.

allá dentro entremos

Malgesi.

y el áspid y el basilisco,

te dice al hombre hollarás,

y si quieres mudarás

Malgesi.

el más encumbrado risco

y todo al hombre se le humilla

todo se rinde a sus pies

tanto que sin interés

le guarda el cielo su silla

y como haya viva esperanza

obra con tal fortaleza

que adquiere naturaleza

lo que la ciencia no alcanza

pero si juntan su parte

tanto provecho se saca

que naturaleza flaca

se perfecciona con arte

y ya estarás satisfecho

de lo que me has visto hacer,

y ver si puedo ofender

con daño, o causar provecho

y pues llega mi poderío

hasta convertir en brutos

a los que pagan tributos

como censo a mi albedrío

y bien ves aquel elefante

que viene acá

Aldeano.

bien le veo

Malgesi.

pues castigo es del trofeo

de su término arrogante

que subirse a las nubes quiso

haciendo de estrellas ciencia

disputó de su influencia

pero sin ningún aviso

y mas porque en parte parece

que arrimó a la razón

Pag. 12

Malgesi.

hoy en su transformación

como elefante padece,

Aldeano.

¿y quién es el lebrel furioso?

Malgesi.

un hombre que por su dueño

puso la vida en empeño

del interés codicioso

y más porque fue agradecido

forma de perro le ha dado

Aldeano.

¿y a quién en mono has trocado?

Malgesi.

a quien más lo ha parecido

y aqueste se finge autor

de toda habilidad

y ratonil curiosidad

mas ninguna con primor

Aldeano.

y el águila que se levanta

¿quién es?

Malgesi.

la que tantísima suma

con sabia y ligera pluma

que solo escuchallo espanta

y más el neblí que allí ves

caza lo del avarición

y el fin de su pretensión

que fue todo su interés

Aldeano.

y podrás tener de esta suerte

a todo el mundo en prisiones

pues no hay en todas naciones

quien con lo que debe acierte

Malgesi.

y esa cárcel general

donde el mal hacerse imita

verá presto su visita

pues tanto crece su mal

y no te metas en honduras

de su natural pensamiento

que siendo incorpóreo el viento

padece su ligadura

y dime a lo que venías

Aldeano.

este tesoro nos mata

Malgesi.

y es lo que más se dilata

como dueño de alegrías

y lo que menos entiendo

quisiera te aprovechar

y así me haces estudiar

porque tu gusto pretendo

y en Cartubia hay un tesoro

pues dice porque lo entiendas

que a las marciales calendas

será su cabeza de oro

y aquesto está descubierto

tanto que el pueblo lo sabe,

mas ¿quién hallará la llave

de tesoro tan incierto?

Aldeano.

y contento parto a buscalle

Malgesi.

extremado el hombre va

Vanse Ald. y Malgesi.

Salen Sig. y And.

Sigismundo.

sin duda me lo dirá

Andrea.

este es que sale a la calle

Pag. 13

Sigismundo.

Y di el caso

Sigismundo.

Quiero saber

si tiene amor

y a quién, pues a pesar

así me hace padecer

Al margen derecho: Saca un pomo y échale una gota

Malagui.

Y alárgame aquesa mano

Sigismundo.

¿Qué ves?

Malagui.

Lo que más deseo

agora verás qué empleo

¿quién es ese?

Sigismundo.

Enrique ufano

Malagui.

Y ¿a quién mira?

Sigismundo.

A Feliciana

el mesmo así me lo dice

mas por ventura me engaña

Y a aquesta persecución

no ha de quedar sin castigo

de Enrique soy enemigo

porque estorba mi afición

Y vamos a tomar venganza

si se ha de excusar mi daño

Al margen izquierdo: Salen Enri. y Feli. y Sero.

An.

Siempre vive con engaño

el que vive de esperanza

Enrique.

Y no espere de la sierra tal milagro

Feliciana.

Hay sierras, que además milagros facen

Enrique.

Mi voluntad a tu saber consagro

Enrique.

Y cata bien, ca las cosas satisfacer

maguer, ca suelen encubrir su mengua

mientras que al dueño por defuera aplacen

y aleve fincara la amiga lengua

en el cuidado que faga alevosía

Enrique.

el serrano en quien estilo mengua

Enrique.

Y en lo a ti te sobra y cortesía

amor de padre y término de noble

por quien mi corazón destruyo fía

Feliciana.

Y aseguranzas doy del fecho doble

ca sobra mi verdad para testigo

maguer ca el testimonio se me doble,

Y mas si su ruego ayo y buen amigo

tomad el mi consiello para en miente

a la infanta que os face buen abrigo

Al margen izquierdo: Sale Feliciana

Enrique.

Y mal puedo yo sentir lo que tú sientes

que dejé en la antecámara pues vengo

a agradecer de amor los accidentes

Y con gran virtud al caso me prevengo

¡ay niña por quien muero y por quien vivo!

que nuevo mal de amor es el que tengo

Feliciana.

Y escudriñando en mis obras esquivo

Enrique noble cuida preservaros

si sabe de amor...

Enrique.

Mal excusado

Feliciana.

Y non os quisiera súpito escucharos

ca en de ponerme de repente a miraros

duecha a engaños estáis

Enrique.

Pues ¿qué os engaña?

Sabrás señora lo que yo padezco

de celos, de sospechas y temores

a ti mi amor y libertad ofrezco

Feliciana.

Cata ca noble so maguer serrana

que hay nobleza por quien lo merezco

Enrique.

Y más con tu sangre mi afición se ufana

Feliciana.

¿E la infanta?

Pag. 14

Enrique.

y a ves unq desdenes

suele tratar su condición humana

Feliciano.

y si se señor como tan noble tienes

tuya mi fe sera caso sencillo

Enrique.

a coronar mis pensamientos vienes

cuyo sere se mana maravilla

salen fel. y ser.

Feliciano.

cuya feliciana que escucha

sin doblez sin engaño y sin mancilla

Enrique.

si no es amor no espera tal lucha

Feliciano.

y siempre los ojos suelen engañarse

adonde reina un poco de malicia

Serrano.

las manos lides y feliciana

salen Sig. y Arn.

Feliciano.

cual simbolo de paz y tiernos ojas

su intento confirmaron no me creas

pon cata el gentil como fables

Sigismundo.

Endiq hado me llevas

Arnesto.

por cierto mueras

pero sin culpas

Sigismundo.

basta el estorbarme

vente conmigo y a los que vieres

Feliciano.

Endiq tira y mueran los traidores

que matalle procuran

salen Andrea y pispaf

An.

que bueno es apelo

la serranica tiene de ser mia

aunque pese a pispaf

Pispas.

pispaf es hombre

que sabra defendella de tus manos

An.

por q en palacio estamos te me atreves

Serrano.

par nos ca si os trabo los tocados

q e de querer q no dire palabra

por la serrana he de matar dos

Andrea.

Jesus q me ahoga

Pispas.

q me ahoga

Serrano.

nin carnicero so nin so verdugo

Feliciano.

a serrano q faces?

Serrano.

escarmiento

a los q fablan mal de feliciana

non se podran q mas en su facienda

q ademas se arepienten

Andrea.

falla fuera

salen inf. isab. y fel. y Arna. y Seg. y Enri.

Feliciano.

tratar podremos destos y otras cosas

q salen nros amos a castigarlos

Infanta Leonora.

Y tal juget no se a visto

como la bella serrana

Feliciano.

del vuelo fausto ufana

nin aceto nin resisto

Sigismundo.

y quiero finjirme su amante

por dar celos a la infanta

pues su donaire os espanta

no es mucho q yo le cante

y confesand q el amor

la ha retratado en mi pecho

Infanta Leonora.

ojala q satisfecho

quede yo de su favor

Ar.

Y alomenos yo confieso

q si ubiera a ventura

Enrique.

y io juzgo q es locura

perder por mujer el seso

y bien q se debe estimar

su donaire y gallardia

mas quien de mujer se fia

digo q es loco de atar

y mas pues la materia toco

de loco, si lo he de ser

feliciana me ha de ver

Pag. 15

Enrique.

por ella rendido y loco.

Infanta Leonora.

Aunque en parte me pesara

recibiera mucho gusto;

a quien tan bien se declara

que en esta amorosa guerra

dio tal mudanza a la suerte,

pues que la serrana es de corte

y el cortesano de sierra.

Arnesto.

ya tiene causa bastante

de matar al que ofende,

que ya a celos me enciende

y a Enrique te juzgo amante.

Sigismundo.

muera Enrique.

Enrique.

aqueste ensayo

trujo amoroso veneno,

donde su fama fue trueno

su vista sirvió de rayo.

Infanta Leonora.

¿al fin te quejas de amor?

Sigismundo.

como vos le padecéis,

y en ti, señora, parece

que prende con más furor.

Infanta Leonora.

¿luego qué aguardas?

Sigismundo.

morir

si no me escuchas.

Infanta Leonora.

espera.

Isabela.

responda quien desespera

si la quieres oír.

Sigismundo.

aguardo.

Arnesto.

¿podré deciros,

Feliciana, que os adoro?

Feliciana.

podréis guardar más decoro.

Arnesto.

mas no el callar mis suspiros

y deciros...

Feliciana.

callad o iré

a donde piense que fuyo.

Isabela.

Amor dio a todos el pago.

Arnesto.

sin fruto me enamoré.

Enrique.

¿a solas quedo en la estacada?

Feliciana.

maldita sea mi vida,

conmigo está la ruina,

a quien dé el amor su agrado.

Fel.

y ande solo vos y ella

para que gracias vos dé

de mi amor y vuestra fe

el que de ella hable y lea.

Que se abraza y se encona,

solo el silencio has dado

y en tu general bondad

se guarda.

Feliciana.

no nos perdona

y nin vos suelta la palabra

de ser mi esposo querido.

Fel.

verdad, amigo, ha sabido.

Serrano.

no te digo que amor labra.

Fel.

y qué face a quien mal hora

un home y una mujer.

Feliciana.

triste yo, ¿qué he de facer?

¡válgaisme nuestra señora!

Enrique.

y ya no es tiempo de encubrir

lo que me estás preguntando,

mi palabra te estoy dando

que de esposo he de cumplir

y no te ofenda mi secreto

que de la honra es el muro.

Jornada segunda

Pag. 16

tachado: Pues solamente procuro / ver deste amores fecho / y perdoname padre mio / si pues por feliciano dejo / a la infanta y su consejo

Feliciano.

mas non bueso desvarío

y acatad si pasar querés

que non fables mas con ella

la infanta es fermosa y bella

con ella casar podréis

y que a Feliciana acatando

pensaréis non os merece

a quien el emperador vos ofrece

non de balde está rogando

y puna por ser sabidor

a costa de ajenos daños

en esperimentados años

no es mucho de su valor

y aunque de amor le retiro

no me pesa dejar con él

Enrique.

como sufriré el rigor

y sin amores suspiro

Feliciano.

y dándome parte de fechos

en todas vuestras andanzas.

Enrique.

en ti están mis esperanzas

Feliciano.

seguime que será os provecho

Fin de la 1ª Jornada

salen Arnesto y Pispal

Arnesto.

y que al fin tienes amores!

Pispas.

sois por dicha insensible! sois de piedra?

que no siente dolores,

uno es amor como enlazada yedra,

que arrimado a los hombres como en árboles

les chupa el jugo y los convierte en mármoles

y quién es el que no ama?

si de amor lo criado se compone!

quién a la ardiente llama

siendo tan natural defensa opone!

pues desde lo sensible a lo insensible

todo se abraza con su amor imposible

y bien sé que aquesto sabes,

y que la presunción es quien lo duda,

que esta con falsas llaves

abre castillos y firmezas muda

lisonjas oye, en la razón se escusa.

niega verdades, y mentiras busca.

y pues licencia has dado

te diré que en palacios se aposenta

y del humilde estado,

ni pena siente, ni pasiones cuenta

que la soberbia y arrogancia altiva

en viento vano del poder estriva

y a buscar más razones,

que con verdades puedan convencellos,

en todas ocasiones

los bajos y los altos atropella,

y dice que todos son mortales,

que su fuerza y virtud son inmortales

Pag. 17

Pícaro.

Y con esta diferencia

de su grandeza los señores tratan,

no admiten resistencia,

su galardón y pagas se dilatan

juzgando que aliviarse a los menores

por de gusto incapaces y dolores

Y pues de carne nacimos,

amor tenemos, y de amor tratamos

si menos ricos y primos,

con salir de un principio un fin buscamos

si el medio que es el plus nos diferencia

diré que él mesmo ciega la prudencia

Arnesto.

Y filósofo has andado

pero dime la causa de tu pena

Pícaro.

pudiera mi cuidado

decirte el mal que nunca se refrena

pudiera en sus respuestas inhumana

relatar mis pasiones Feliciana

Arnesto.

¿Y cómo pues en palacio

hay hombre que favores se prometa?

Pícaro.

imaginas amor no respeta

¿no sirve? ¿no es mujer? ¿y no soy hombre?

¿pues qué milagro ves que así te asombre?

Y el amo quiere a la ama

y a la criada busca otro criado

la rica al rico llama

y el pobre a quien por pobre arrimado

y al tiempo y al sabio le aconseja,

que cada lobo busca su pareja

Arnesto.

Y disimular importa

y hacer que aquel te sirva con engaño

y en lo contrario me holgaré te quiera

quien es para la infanta mi tercera

Y dirásla de mi parte

que se acuerde de hacer lo que la pido

Sale Feliciana.

Pícaro.

naturaleza

se perfeccionan en mi amor crecido

pues Amor que en servirte así me emplea

sirve de medio en que mis fines vea

Feliciana.

ni Endrigo ni serrano

aportan a mi guarida

Pícaro.

y mi Feliciana es venida

la ocasión tengo en la mano

¿Y Feliciana qué respondes

a mi propuesta afición?

Feliciana.

que locos los hombres son

Pícaro.

a ese traje corresponde

Y ¿qué quieres? que algún cuidado

parece que te molesta!

Feliciana.

tórnovos con la respuesta

ya de mí habéis escuchado

Pícaro.

¿Y quieres que te sirva en algo?

Feliciana.

lo que vos dije vos digo

Pícaro.

pues hablamos sin testigo

estímame en lo que valgo

Feliciana.

Y tórnovos a repetir

lo que escuchado me habéis

Asome Severo.

Pícaro.

tu cifrado ay que es,

solo le acierto a sentir

¿Y que no me responderás?

Feliciana.

y no hay más que responder

Pag. 18

Sigismundo.

¡que a fuerza he de padecer!

Feliciana.

Dígovos que non hay más

Sigismundo.

Y mira que te digo un recado

Feliciana.

Nin más diré

Sigismundo.

Pues ¿qué le responderé?

Feliciana.

No hay más en mi cuidado

Sigismundo.

¡Y ni más a mí me dirás!

Feliciana.

Nin más a pie paras te digo

Sigismundo.

A más padecer me obligo

mas ¿qué de responder?

Fel.

Non hay más

Serrano.

Y home que es tan prohidioso

no espere más nin menos

ca non son los males buenos

en tiempo tan revoltoso

Sigismundo.

Y con no hay más enojará

a Arnesto en tu proceder

Serrano.

Que le podremos facer,

señor sepas, non hay más

Sigismundo.

Y a menos he de venir

sin más respuesta espero

Serrano.

Non hay más que vos decir

y a fe e la que esperas

que el más llevaré cargado

Sigismundo.

Voyme

Serrano.

Podréis ir cuitado

sepas pues que no hay más

Feliciana.

Y cuida serrano a tenderme

Serrano.

Atiendo vos, ¿qué fabláis!

Feliciana.

¿Onde venís, onde andáis?

Serrano.

Y el vuestro padre le tiene

preso so el su mandamiento

maguer que el intento

por estar vos a lo bien

Y reo en vos saliera de afán

si no diera a mi disgusto

mas a justicia a su gusto

fuyendo le castigarán

y guardaos de encrucijada

por onde Enrique tropiece

Feliciana.

Mas ca caiga de cabeza

como yo le pueda alzar

Y toma el consiello que das

que al gusto vuestro se ofrezca

que no es sepas Enrique

pues agora sin amar

Y más e más e más le do

recíproco se prometa

e vuelva consiello neto

la quien de tal se membró

Serrano.

Y entonad vos faceos sancha

en donadle más e más

si el su nombre vos ensancha

y quedo si le creés

seréis bueno cuchillo

que andando de colodrillo

menos su amor echaréis

Y somos los homes ronceros

falta que al gusto se alcanza

malograda esperanza

Pag. 19

Al margen izquierdo: sale Enri.

Enrique.

Y con quien es la pesadumbre

Feliciana.

Conmigo es

Serrano.

Mas que agora vos fable

fasta sobir a la cumbre

Y parad mientes al consiello

Feliciana.

Faciéndome esto mil cruces,

Enrique.

¿Qué es ello?

Serrano.

Y prohidia

Feliciana.

Yo lo diré

Serrano.

Juró a fe que vuesa lengua

tiene de facernos mengua

mas yo vos la excusaré

Feliciana.

¡Prohidiáis!

Serrano.

Deja que compute el quento

Feliciana.

¿Por el viento compasáis?

Serrano.

Y si pues es viento la fabla

que Enrique tenés por firmeza

Feliciana.

Quebrantad vuesa cabeza

Enrique.

Déjale si el quento entabla

Feliciana.

Y non tien que vos encubrir

Enrique.

¿En tal serrano se emplea?

Feliciana.

Y di que non me comprovéis

Enrique.

disculpado quedaréis

Serrano.

Y faced un jura grande

ca cuerpo y ánima obrige

Feliciana.

Faralo e tal que se lige

todo, como que lo mande

Enrique.

Y si pretendo, sin vos gozar la vida,

malógrese mi vida con la muerte,

si el pensar olvidaros no es mi muerte,

trueque en ella el amor mi dulce vida

Y voluntad consagro

Y entonces se verá ser su milagro

mi Feliciana vos, y yo don Enrique

Feliciana.

Y no quiero vida, sinon dar vos vida,

si vos la puedo dar falte mi muerte,

nin por amar vos temeré la muerte,

ca la muerte de amor, es dulce vida

Y fago cuando a vos consagro

el vivo amor, que mi cuidado vivo,

para que el vuestro con el mío se aplique,

Y ca fue naturaleza, que no milagro

adquirir, con gozar vos por cautivo,

ser vuesa Feliciana, y vos mi Enrique.

Pag. 20

Serrano.

válganme los inocentes

que far el medecin par nos,

ca vos lo bendiga Dios,

y vos dé mil decendientes

y os buelva casados

que vos gocéis por mil años.

abrazados

sale Fel.

Feliciano.

e yo quien por vuesos daños

adiestraré tanto amor,

¿qué fazades, Feliciana,

sin acatar mi consiello?

Feliciana.

llegó el pro, no quise perdello,

mager fablara mañana.

Feliciano.

¡e vos, el mi encomendado,

no vos di el mi mandamiento!

Enrique.

el amoroso tormento

aceleró mi cuidado,

y lo que al fin ha de ser

Feliciano.

no es mucho principio tengo

mager que a todos convenga,

tiempo labra en qué lo facer,

y non fableis en mal hora.

Enrique.

antes las busco tan buenas

que en gloria truecan mis penas

tal amor conmigo mora.

Feliciano.

y mándovos que no salgáis

ende más a mi disgusto.

Feliciana.

farelo por darvos gusto,

entretanto que hi andáis.

Enrique.

y Feliciano, si es amor

quien me rige que pretende,

¿si su fuego más enciendes

cuánto más templas su ardor?

y dices que dará disgusto

a mi padre el casamiento,

si eres tan noble no siento,

que parecer pueda injusto,

y español si dello gustas

por qué mi boda dilatas

de que, castellano, tratas,

si son mis quejas tan justas.

Feliciano.

y más te cumpriva la infanta

que quiere casar contigo

lo vero, Enrique, te digo

no asmes lo que me espanta.

Y cuanto más se lo difiero

tanto más crece su amor.

Enrique.

ya reconozco el rigor

de cuyo bien desespero,

y déjote por no cansarte.

Feliciano.

yo te busco descansado,

ya estás Leopoldo en estado

que tú puedes mejorarte,

y pantalón de arquipera

que dejáramos el traje,

aunque el natural lenguaje

causa de peligro fuera.

Serrano.

señor, ¿qué puedes perder

cuando a los primos casemos?

Feliciano.

¿cómo dispensar podremos

sin darnos a conocer?

Y obre el tiempo y lengua muda,

que viene gente de encaga,

yo faré satisfaga

el su padre de mi duda.

Pag. 21

Feliciano.

y el magín me encarnizó

ca Enrique en la su faz bella

semejar quiere en la estrella

al fijo que a mí nació

y bien cato que desconfío

cuidando en lo tal asmar

mas as veces del cuidar

se faz juicio el desvarío

Sev.

y vero es si paras mientes

que unas son sus caras bellas

e unas son sus estrellas

unas las carnudas frentes

y mas con sopita membranza

te trujo el pensamiento

salen Sajonia y compañía

Feliciano.

face deudo el casamiento

y el deudo miembra la holganza

Duque de Sajonia.

ya partió el emperador a ver siestas,

será tarde la vuelta, y es forzoso

que a ver el mío parta con cuidado

por medio de Sajonia, y de mi ausencia

con gran razón le dejaré quejoso.

y luego me partiré con diligencia

a Enrique le diréis que aparejado

espere su partida con prudencia

Feliciano.

y verás comprido lo que me has mandado,

mas primero que partas saber quiero,

arriédrese de vos todo criado

y con amor natural so palabrero.

perdonadme señor si os escudruño

lo que el amor sospecha placentero

y si acatáis la verdad con lanza en puño

Feliciano.

seguro me tenéis de la falsía

que non consiente non vuestro terruño

y preguntavos cuidosa la almamía

la facienda de Enrique vuestro fijo

que bien retira a vos su gallardía,

y que una vegada un nigromante dijo,

que non era de vos el regalado,

que tanto vos queredes, y yo rijo,

y afijeme el asmar en lo tratado,

ca mager, ca se cumpra vuestro gusto

praz que me niega el fruto lo sembrado

y así se añiedre el mísero disgusto

así el contento que buscáis gocedes

ca me digáis el vero como es justo

y que no en mi torpeza reparedes

casi el home es sugeto a privanza

puede facer a un reyes mil mercedes

y privanzas de fortuna son de gracia

súbito encumbran, súbito derriban,

ca el su edificio funda en la falacia

y en esto mis placeres solo estrivan

conjurovos por Dios y por Enrique

por Isabela que contentos vivan

Duque de Sajonia.

no temáis feliciano se replique

no tema que te niege las verdades

ni el bien ajeno a mi dominio aplique

y un tiempo que mostré mis mocedades

tuve con Sigismundo un desafío

que redundó en estrechas amistades

y en aquella ocasión el hado mío

en las manos me puso aquese infante

que dices me parece en talle y brío

Pag. 22

Duque de Sajonia.

y la estrella vi en su frente relumbrante,

cuias señales algo se divisan,

sino tan vivas dan señal bastante,

y como estos indicios nos avisan

que aquellos que las sacan vitoriosos,

desde su imperio rícos cetros pisan

y de aquel monte cerrado, en que golosos

hicimos amistades, le trugimos

a dar principio a fines misteriosos

Feliciano.

que contento sin el alla sopimos.

por ca entonces perdimos cierta prenda

Duque de Sajonia.

que por jamas cobrar no la entendimos

y nadie lo dicho de su vista entienda

ni tu por eso pierdas la esperanza

puesto que no he provecho que pretenda

Feliciano.

y nien tal cobres señor desesperanza

ca si el padre no biene a demandarte

non otro boscara su buena andanza

y io fare en amor grande mi parte

ca cuido que el su padre aya benido

a regalar a Enriq y a pagarte

Duque de Sajonia.

y aqueso amigo felicano pido

quedate a dios

Feliciano.

el mesmo te acompañe

valgame Dios que gusto me ha benido

Serrano.

y que tenemos? ay gusto que te engañe!

ay plazer que te oblige a descubrirte?

no te ciega el contento que te dañe

Feliciano.

cierra tu voca

Serrano.

pues señor decirte

que mires lo que tratas, hace daño!

al bien quisiera solo persuadirte

Feliciano.

y a Pantaleon, ya fenecio el mal año

pideme albricias

Serrano.

damelas si quieres

Feliciano.

yo te las mando pues pario el engaño

regocijos, tu contento, y mis placeres

salen malaquias y pispaf

Malagui.

y de suerte que serrano, el hermitaño

que en el monte hospedaba pasageros,

es quien oy te molesta! pues confio

que lo ha de pagar en bruto conuertido

su disgusto y la burla que ha veinte años

que en ese monte a dos amigos hizo

reconocelle quiero

Pispas.

el trage suyo

de todos los de mas le diferencia

Malagui.

luego no le ha mudado?

Pispas.

no por cierto

que siempre viste como castellano

sale Sero.

Serrano.

cuia presencia ya te desengaña

abeis mas ventura que un judio

mas perdona señor si el dicho os toca

Pispas.

no me puede ofender por ser hidalgo

Malagui.

ni a mi me ofende lo que mas me honra

Pispas.

ordinaria costumbre es de villanos

retar a los hidalgos de judios

sin reparar jamas en la bajeza

que siendo tal mejor la mancha encubre

mas quiero conuencerte si me escuchas,

que como en la nobleza mas subida

mejor cualquiera macula se nota,

asi la sangre del villano obscura

mejor encubre la secreta mancha

pues nadie toma su bajeza en cuenta.

Pag. 23

Pispas.

y contener por cierto las digo

no salen de su temo.

Serrano.

dadvos prisa.

Gil.

cargabeadme entonces en desuso

fablar la mi razon que vos empujo,

sen duda vos atañe la desculpa,

mager caen voso dicho los fidalgos.

polidvos bien, mager que buen fecho

muestra que sos en ánimo jodio.

solo alabarvos quiero una costume,

ca del primer pecado se comienza,

ca como siempre vuesos pensamientos

a reinar se sousan por alzaros

buscáis por casamientos nueva sangre

limpia en el nome y en los fechos limpia

semejáis al cuitado, ca encierto

a sombra del padrino se entroduce

así oprobian cobrando la sangre e la vistina

del nuebo dios a cuyas manos muerto,

con eso vos llamades fijo de algo,

ca la sangre prestada a lo que vos face

leyendo fada vuestro judaísmo.

toma la executoria de la nobleza,

esa en vos faltava, pues un noble

nos dice que el villano a fuerza es llano,

ninguno con el noble lidió

reciva pesadumbre.

Serrano.

guarda a fuera.

Gil.

pues el pueblo de Dios fue de su sagre

y tanto fue en el mundo celebrado.

Serrano.

mientras guardo en el mandamiento

acatando su ley, mas ensalzando

el mundo profaze sus demasajas.

Jud.

y los que se conservan en llavores

de la oliva primera en que gentiles

fueron por los que erraron engeridos

han de ser de apreciar por las ramas,

ser la rama que da fructos y aplace,

y el tronco que se seca, dase al fuego.

Gil.

tinto fuera, jodio, ca te corres.

gente havemos, según el su locura:

dejemos a este loco a su temo.

Jud.

según a Dios ofresco mi venganza.

Serrano.

mercaderes de Cristo, ¿qué os facedes?

salen el Lld.o y Alí

Lld.o.

y al fin, Alí, que la letra

del tesoro aquel que dice

mas fortuna contradice

lo que el deseo interpreta.

Serrano.

y siempre da en la locura

de vuestra letanía y tesoro,

ca tendrá cabeza de oro

para manga de ventura.

Alí.

Si a las marciales calendas

ofrece que esto ha de ser

al tiempo deja correr

sin que abreviallo pretendas,

que en tal tiempo nos dirá

la sombra de su cabeza

lo que ha de hacerse.

Lld.o.

fineza

de sus estudios será,

y entonces te pagaré

sobre lo que es ya pagado.

Pag. 24

Sev.

a tanto habéis estudiado

mi ventura en vos saldré

Alí.

y yo os lo prometo tan buena

que habréis de invidiar

y algo seréis perseguidos

mas presto se acabará

una prisión os pondrá

donde estaréis sin sentido

pero todo vuestro mal

se acaba en un mesmo punto

Sev.

y yo vos prometo junto

el premio de mi caudal

vamos ende e bevereís

de mi vieja botillería

Alí.

vamos con alegría

de lo dicho gozaréis

sale Arnesto

Arnesto.

y serrana, que la corte me has rendido,

sin lengita, sin fausto, sin compostura,

con ademanes, gracia, y hermosura,

entregando mis penas a tu olvido;

oye mi mal, pues solo audiencia pido,

y no hagas más, o sigo mi ventura,

engaña con Amor la coyuntura,

pues sigue tus engaños mi sentido

solo quiero que escuches mi tormento

por ver si mis suspiros abrasados

prenden tu pecho en amoroso fuego

y mas no escuches ni finjas sentimiento

matarame de veras tanto juego

sale Sigismundo

Sigismundo.

ya Leonora conozco, que no hay hora,

que trueque en buenas, las que malas paso,

ya el favor de amor, se vuelve escaso.

y el mal que teme el gusto se empeora,

y te me dice un hombre, aunque enamora,

león no osado, mas cierra el paso

por donde la esperanza en este caso

aspira al gozo de quien más adora

y cual leona pariste el cachorrillo,

este león Amor, que está aguardando,

que en gracia de tus voces le desvido,

alza la voz, y viva tu leoncillo,

mas calla que de miedo estoy temblando,

que es tu rigor quartana embravecida

Arnesto.

Sigismundo:

Sigismundo.

Arnesto amigo:

Arnesto.

qué tienes?

Sigismundo.

lo que tú tienes

que amor confisca mis bienes

y es de mis males testigo

Arnesto.

y una humilde competencia

que menosprecia el favor

puede con tanto rigor

hacerte tal resistencia

Sigismundo.

y antes Arnesto, si adviertes

vivo así con pena tal,

que el que de amor dice mal

goza las mejores suertes

y mi pecho de aficionado

a mil muertes le sentencia

pero viendo su inocencia

revoca lo que ha firmado

Pag. 25

Sigismundo.

Y di que me le abonaste

Arnesto.

¿Y quién Sigismundo juzgara

que el mismo, aunque en otro amor,

fuera causa del rigor

que mi tormento declara

pues esa ingrata serrana

es el objeto de quien

nace el sentido desdén

Sigismundo.

¿quién me dices?

Arnesto.

Feliciana,

y yo sé que los dos se entienden.

Sigismundo.

pues ¿qué pretendes de ella?

Arnesto.

¡ay Sigismundo que es bella

y con sus celos me ofende!

Sigismundo.

Y bien pero no es casamiento

y en palacio amor no es justo

Arnesto.

es tan noble que es injusto

no rendille el pensamiento

y al padre, y a su criado

hay quien oyese tratar

de su nobleza

Sigismundo.

que hablen

en razón de su cuidado

¿y que extraño no se fingió

siempre del mejor linaje?

quien excusando su ultraje

jamás no se levantó!

y nunca tengas por verdad

lo que en calidad se venda

porque de sangres y haciendas

falta más de la mitad

Arnesto.

Y no de sola una razón

me dejo yo convencer

que su punto da a entender

y uno que en astrología

platica con eminencia

dio en tal caso su sentencia

como Amor en mi porfía

Sigismundo.

sí pero tú errar podrás

y yo en mi caso acertar

Arnesto.

Y puesto que sabéis mi gusto

Sigismundo.

ya me agrada tu disgusto

muera Endrigo

Arnesto.

soy contento

Sigismundo.

Y esa es traza de judío

Arnesto.

¿como este?

Sigismundo.

como a mí

mas yo en esa traza di

que de cuyos fines fío

Y en el salto peligroso

sus fuerzas ha de probar

donde sus hanchas ha de dar

en su peligro forzoso

Pag. 26

Al margen izquierdo: Asómese Ysabela

Arnesto.

Ysabela nos escucha

Sigismundo.

Todo es dar en yerro fío

Arnesto.

Por cierto que es desvarío

este tema con quien lucho

Sigismundo.

¿Hija de Sajonia el grave,

noble y

pero si infanta es la llave

del imperio como ves

Y bastaba ser hermana

de Enrique para matarme

Arnesto.

Y baste para enfadarme

querer él a Feliciana

Isabela.

Sigismundo, no estimáis

en tanto aborrecimiento

que burlado vuestro intento

de mí estimado seáis

¿Y perdistes ya la memoria

de los pasados amores

cómo se trocó en rigores

vuestra celebrada historia?

Y tiempo pasó que rogaba

vuestra altiveza oyera

a responder justo volviera

vuestra voluntad pagadora

Y no sé quién os ha trocado

mudasteis de condición

mas véngome la pasión

que con queja os he dejado

Y no digo yo en la injusta

no os venga todo muy bien

mas no os cansar su desdén

con gran extremo me espanta

Y bien pudiera vuestro padre

daros exemplo de amor

pues resistiendo al rigor

quiso casar con mi madre

Y pero de vuestra dureza

o Sigismundo colijo

que hereda la hacienda el hijo

Y que la noble condición

es gracia de gracia dada

que a la voluntad fundada

deve su satisfacción

Y pero ya que vuestro intento

camina por esa vía

por buscaros alegría

daré vado al pensamiento

Sigismundo.

Quejosa Ysabela estás

acusando mi dureza

como si fuera nobleza

recibir la fe que das

Y más amor que pide amor

y en lo natural obliga

en lo demás nunca liga

ni fuerza con su rigor

Y dices que mi padre quiso

a tu madre, y es verdad

mas su firme voluntad

me dio de quien era aviso

Y que si tiene por vileza

no ser imitado el padre

por no hacer lo que tu madre

condenaré tu nobleza

Pag. 27

Isabela.

El ver que a mi fe conoces

me excusa de responder,

y el notar tu proceder

de que me agrada en tus voces.

Sale la infanta.

Infanta Leonora.

pero quiero ser testigo

de la paga que mereces

de lo que a Isabela ofreces;

deudora seré contigo

¿de qué se trata?

Isabela.

De amor.

Infanta Leonora.

Larga materia y pesada.

Sigismundo.

Como bien acuchillada,

tratarás de su rigor.

Infanta Leonora.

Y en palacios y en placeres

la costumbre del burlar

viene por tiempo a causar

experiencia en las mujeres,

y no porque de amor entienda

lo que jamás platiqué.

Sigismundo.

En rigor puede dar fe,

como en ello no te ofenda,

y más ya con justa venganza

satisface mis deseos.

Isabela.

Y sus altivos empleos

aseguran mi esperanza.

Sigismundo.

Y la serrana también

dará fe de lo que digo,

de que Arnesto es buen testigo

como de tanto desdén;

y por más satisfacción,

de tu parte le diremos

que mandas que le saquemos

a pruebas de su afición;

y verás cómo publica

lo que te he significado.

Infanta Leonora.

Lo que no me da cuidado

¿cómo tan grande os la aplica?

Y celos, Sigismundo, son

como vos, impertinentes.

Isabela.

Si ya el desengaño sientes

¿qué buscas?

Sigismundo.

Mi perdición.

Arnesto.

Y de que no os sirve alargar

la respuesta que se espera.

Infanta Leonora.

Arnesto no respondiera

si os pudiera aprovechar;

y más el celoso cuidado

de respuesta ha de servir,

y el verme libre partir.

Isabela.

Yo como el haberme vengado.

Arnesto.

Y nunca menos esperé

de su libre condición.

Sigismundo.

Venga, Arnesto, mi pasión.

Arnesto.

Vamos a vengar tu fe.

Los siguientes cuatro versos están tachados en el manuscrito:

Antig.

Adiós, el tesoro será tuyo.

La estatua noble ha de dar.

Ent.

¿En qué marco se ha de gozar?

Con todo, en marco concluyo.

Arnesto.

Y ¿qué es lo que prometo, cielos?

Cómo en tiempo limitado

prometí de dar gozado

lo que en fingir me desvelo?

Y a mi fortuna me ofrezco

con que buen suceso tenga.

Pag. 28

Arnesto.

porque el premio no me venga

que de adivino merezco.

Enrique.

y en el fin que me procuras

como le tenga seguro

y que el premio te procuro

como al que a mí me aseguras.

Lld.

y mejore el cielo mi estado

si cumplido no se ve.

Salen Malaquías y Pispas

Malagui.

y dime tú, ¿en qué te as de trasforme?

¿quieres que en lechuza te convierta?

Pispas.

quisiera que remedio nos quedase

después de convertido en esa forma.

Malagui.

¿tampoco de mi ciencia te confías?

sabiendo que privados del juicio

la apariencia de fuera es engañosa,

tanto que el mesmo imita las acciones

del animal que está representando,

que solo con palabra se deshace

la máquina volátil o terrestre.

Pispas.

quiero, según aquesto, que transformes

a Enrique en cocodrilo; y a Fernando

en papagayo, porque parle en jaula

su triste estado y miserable vida.

salen Arnesto y Sigismundo

Malagui.

¡mas es acaso hechizos el compuesto!

ciencia es que corre, no preguntes nada,

sino déjame hablar, que a Enrique he visto.

a Malaquías

Arnesto.

juntos están el lobo y la vulpeja.

Malagui.

señor.

Arnesto.

no le transformes.

Malagui.

pues ya que el gasto de los pies nos hize,

¿quieres que salga mi trabajo en vano?

Arnesto.

¿qué te costaron?

Malagui.

más de cien escudos.

por ser como eran piedras orientales.

Arnesto.

el precio sacarás desta cadena,

y ya se determina otra venganza.

Malagui.

los pies y piernas transformadas huvo

todo es donaire, sino hace dineros,

y voy a pagar con su licencia el gasto.

sale Fel.

Fel.

y señores, el mi garzón se nos acuerda,

ca en la su busca vengo cudicioso

de castigar aleves que le facen,

como padre que también se lo comenden,

hi le catda barrunte semejado.

Arnesto.

Enrique no es aquel.

Sigismundo.

Enrique.

Enrique.

amigos,

¿qué buscáis en las vistas de palacio?

Arnesto.

ser vistos y mirar.

Sigismundo.

y probar fuerzas

ligeras en carrera y saltos.

Enrique.

el que se ofrece aquí es el peligroso

por ser ancho el barranco.

Arnesto.

no por eso

se han de escusar los pechos varoniles,

mas Enrique pretende regalarse

y nunca se ha metido en las honduras,

nosotros que valemos y aprovamos

podemos blasonar de nuestra fama.

Enrique.

¿que Enrique por dicha menos hombre

y más torpe de pies, de manos gato?

Pag. 29

Enrique.

menos ágil en justas, y torneos

pues para desengañar de los dichos

a Dios y a Feliciana me encomiendo

Feliciano.

si como el árbol solo aveís catado

Feliciano en su zaga no estuviera

que fuera a costa de vos, los caballeros,

Sigismundo, y Arnesto, no engañen

mager ca compitiendo en amoríos

no les sucedan al capricho casos

no me negedes ni el vero agora

ca yo escuche de vuestras bocas solo

lo que por viejo honor callando finjo

si queredes folgar vos a caballo

tendidos por el llano el campo yace

si pruebas de forzudos, yo me miembro

que a dos comprados homes empujaba

fasta cruzar las manos divididas

Arnesto.

serían sendos niños o muñecas

Feliciano.

tenedes vos por tales o por homes?

Sigismundo.

el aspeto lo dice

Feliciano.

pues tirante

las manos meted, veres comprido

mager que viejo lo que vos fablo,

poned amas las manos en las mías

fuerza a facer piernas

Sigismundo.

tira Arnesto

Arnesto.

aprieta Sigismundo que me lleva

Feliciano.

non fagades vileza que so home

y si como sois dos fuerais doscientos

a medida del intento vos juntara

Arnesto.

hasta en las fuerzas bruto me pareces

sale Sev.

Sev.

el marqués dux de Sajonia escribe

que sospita os partáis al vuestro estado

ca ya el emperador hibernar quiere

Enrique.

forzosa es mi partida, y la licencia

que a mis amigos para el caso pido

Arnesto.

mandad lo que os ofrezca el pensamiento

Enrique.

en vuestra gracia paro, y los serranos

Sigismundo.

escapose del salto

Arnesto.

que esperáis

si a nuestras manos la venganza vino?

que si el emperador os dio licencia

de procurar las bodas de Leonora,

sino de grado, executad por fuerza

que tenga efeto la imperial palabra,

que mis fuerzas ofrezco para el caso.

ausente el padre como Enrique ausente

y ausente el de Sajonia poderoso

quien os podrá impedir vuestros deseos

Sigismundo.

poner por obra quiero lo que dices

Arnesto.

vamos a executar nuestros cuidados

que de un camino haremos dos mandados

sale Feliciana

sale Enrique

Feliciana.

a mi Enrique acatando

ca su venida espero, ca se parte

a Sajonia, dejando

mi fe sin darme de su fecho parte.

Enrique.

Amor que das enojos

truecame a esfuerzos el llanto de mis ojos

y da fuerzas a mi pecho

Feliciana.

Amor soberbio cuida de mis daños

Enrique.

pues del mal satisfecho

por gloria estimo el fin de tus engaños

Pag. 30

Feliciana.

pues cuida en mis pesares

en donarte mis disfechos males

y ¡Enrique!

Enrique.

¡Feliciana!

Feliciana.

¿qué haces que no hablas?

Enrique.

avte digo

que la ausencia inhumana

despliega de enemigo

vibra su fuerte lanza

amenazando el fin de mi esperanza

y sus hastas en arbola

sus tiros carga de labiosos celos

sus banderas tremola

haciendo centinela sus desvelos

sus pinos sus tambores

prestando a la ruina sus temblores

y Arnesto me acobarda

que eres mujer y el duque Arnesto es hombre

y si Endrigo se turba

dar a al traste con mi nombre

y tú con mi palabra

con mi muerte

Feliciana.

Y Enrique mi celoso

mi querido, mi bien, mi compañía

mi codiciado esposo

estu que nombre, de la mi alegría

no te falte membranza

si quieres guardar segura tu esperanza

y Feliciana te avisa

así mando que hay de estarte descuidado

que non mi fe a resusa

tien de tus fechos no desicuidado

¿que habrás a catarme?

que asmo, el mi grito has de dejarme

Sale la infanta.

Enrique.

y mi bien de tu firmeza

seguro puedo estar si a mí me quieres

que no te obligues a no admitir placeres

tendré de ti memoria

como del dueño de mi dulce gloria

y aquí dejo aferrado

para servirte siempre y regalarte

tu poderosa mano

es quien puede ofenderte, y agradarte

el partir me conviene

quédate a Dios, mas ya la infanta viene

Infanta Leonora.

y cuándo será la partida

Enrique.

en dándome de licencia

Infanta Leonora.

tan rigurosa sentencia

Endrigo a quien te da el olvido

Enrique.

y señora el justo temor

de tu gusto me retira

Infanta Leonora.

ay de quien por ti suspira

ay de quien siente el rigor

Enrique.

y si eres única heredera

quien duda de que Conrado

te tenga ya señalado

el esposo que te espera

y cuanto más que Sigismundo

tiene su palabra en prendas

Infanta Leonora.

no hay excusas que pretendas

si yo en mi gusto me fundo

y si él a mi padre sirvió

él se lo sabrá pagar

sin que pretenda obligar

Pag. 31

Enrique.

Y como tu esposo seré

sin licencia

Infanta Leonora.

Como tomaseis en mi ausencia

la posesión de mi fe

Enrique.

Y será dar a su justicia

materia para el castigo

será criar enemigo

Infanta Leonora.

Y para huir de mi malicia

adonde hay filial amor

nunca el rigor se executa

porque sus penas

dando a las culpas color

y las hijas alcanzamos

de los gremios

Enrique.

De aquesta razón saquemos

el fin que más deseamos

Y que alcanzada esta licencia

contigo me casaré

Infanta Leonora.

Firme tu mano y tu fe

la pronunciada sentencia

Enrique.

Y tómala

Infanta Leonora.

Con más contento

desde agora me despido

Feliciana.

Y yo con más pena pido

la venganza de tu intento

Enrique.

Viste de mí

si has Feliciana escuchado

ciertos veros que mi cuidado

es solo quererte a ti

Feliciana.

Y que Leonora es mandadera

Feliciana.

menguando nobles sirvientes!

Enrique.

al rey se lleva afrentas

de lo que mi pecho espera

Feliciana.

Y pretendéis?

Enrique.

Si pretendo

Feliciana.

Pues en la mi pro

Enrique.

ese señero soy yo

que a disgustos nunca ofende

Feliciana.

Y la mano que decía?

Enrique.

Que si su padre gustase

que con ella me casase

con ella me casaría

Feliciana.

Y que no hables en mi ofensa

si te obligas a su aprieto?

Enrique.

No por cierto que el efeto

ha de hacer la recompensa

Y que el padre la ha prometido

a Sigismundo, y no a mí

si que en esto ofendido fui

Feliciana.

Ya el perdón he merecido

solo el mi amor os disculpa

ca vos culpad a Dios

Enrique.

Pues no me detengas más

si has perdonado mi culpa

Feliciana.

Adiós mi bien

Enrique.

Adiós vida

Feliciana.

¿Habrá olvidanza?

Enrique.

No cierto

seguros en vuestra partida

Fin de la Jornada Segunda

Feliciana.

¡Y en las!

fincará el concierto

Jornada tercera

Pag. 32

Jornada Tercera del imp.o prodigioso

sale el Emp.or Cardenio y Evandro

Emperador.

qué nuevas hay de Roma?

Cardenio.

ha parecido

una profunda y bien labrada cueva,

que por diversas vías se remata

en un sepulcro de mayor grandeza,

con lamparas por todos los cantones

que sin aceite ofrecen luz inmensa

y sobre doce gradas ancha baza

un túmulo se ve de gran soberbia

aqueste tal en forma de pirámide

con la cumbre del sitio se empareja

engañando a la vista con su altura

pues adorno parece lo que es fuerza

descubriose la pira por un lado

mostrando del triángulo la puerta

y abrióse pareciendo brasas de oro

el sitio que adonde se engastaban ricas piedras

eran de su dueño que le apretaban

para quien era chica su grandeza

por que segun parece era un gigante

de piel vestido en la redonda esfera

con su espada que en fuego remataba

y corona imperial en la cabeza.

mandóse así guardar, hasta que llegues

y de todo el suceso te den cuenta

Emperador.

qué dicen del presagio?

Cardenio.

que habrá sido

entierro de algún Rey

Emperador.

mucho más muestra

Pag. 33

Jornada Tercera

Emperador.

mi temor adivino, me da voces

dando los dos calor a mis sospechas,

enemigos me aguardan, enemigos

con blanduras me alagan y festejan,

ay Cardenio, ay Evandro miserables,

que ese gigante y hijo de la tierra

a cuios pies fortuna el mundo encierra

y a su espada de fuego se le entrega

le conservan Sasonia y sus riquezas

decidme la verdad en este caso

para que salga de mi triste pena.

¿disteis muerte a aquel niño que en un tiempo

mandé que así lo hicieseis por mi cuenta?

Cardenio.

¿fue el niño que parió la labradora

que en la frente sacó una clara estrella?

Emperador.

el mesmo.

Cardenio.

el corazón que te trujimos

de averte obedecido es clara muestra.

Emperador.

¿es cierto?

Cardenio.

sí, señor.

Eva.

y así lo viste.

Emperador.

¿de Enrique no miráis el bello rostro,

la estrella hermosa, la facción compuesta?

Cardenio.

parecerse los hombres, no es tan nuebo

que así te admire, y cause tu molestia.

Eva.

ay, Cardenio, que es él.

Cardenio.

más que le goze

y venga del imperio a ser cabeza.

Emperador.

si la voz por su estrella me predixo

que avía de sucederme, a que estas señas

el mesmo efeto piden, y señalan,

que Enrique agora como el astro muera

no quiero descubrir mi pensamiento,

sino mandar.

salen Sajón y Enrique y Fel.

Duque de Sajonia.

¿y quedaste, señor, cansado

de las máscaras y fiestas

de demandas y respuestas?

Emperador.

antes quedé apasionado

y que Enrique tal gracia tiene

que con valor se señala

y al galán su bulto iguala

y competencias mantiene.

¿y quieres dármele?

Duque de Sajonia.

señor,

quien dio primero a su hermana

hace mi respuesta llana

y sirve a su emperador.

Emperador.

de voluntad agradezco

y sus ofertas recibo.

Duque de Sajonia.

mucho más contento vivo

mientras más gusto te ofrezco.

Emperador.

de oy más corre por mi cuenta

Enrique; padre me llama

pues desde agora su fama

haciendo noble se ahumenta,

apresta para bolar

a Roma, y quiero escrivir.

Enrique.

y yo serviré

a quien merced me ha de hacer.

Duque de Sajonia.

y ya sabéis adónde vais,

ya el palacio conocéis.

Pag. 34

Duque de Sajonia.

y ya en Condado tenéis

el favor que deseais

Y vuestra justa obligación

excusará mis consejos

y el veros a vos tan lejos

de tan alta pretensión

Y amigos hay en palacio

y el mesmo estilo avisa,

haced placeres aprisa,

y disgustos, ni aun de espacio

y no digáis vuestro secreto

por amiga confianza,

que el disgusto, y su venganza

caminan con el efeto

y para tomar compañía,

buscad siempre la mejor,

porque peligra el honor

hasta en fiestas y alegrías.

Y levantad a los caídos,

honrad a quien lo merece,

que en mudanzas agradece

lo que hace el tiempo rendidos.

Y mostrad a todos contento.

dando aquello que debéis.

y que de nadie esperéis

jamás agradecimiento

y en los bienes ofrecidos

no hay ganancia como en tratos,

que son muchos los ingratos,

y hay pocos agradecidos

y acordaos del pobre,

y así en conclusión os digo

Duque de Sajonia.

que para que seáis mi amigo

no deis a mil pruebas fe

Pag. 35

Al margen izquierdo: salen pi. y Andrea

Enrique.

Las norabuenas haced vos

de mi corona

Andrea.

obedecer a mi amo es alabanza,

y mas en paz vivimos q en guerra

pi.

no ay mas guerra q aqui se espera paso

Andrea.

haran los cielos a doña feliciana?

pi.

como no hade adorar a esta hermosa

y Arnesio sin razon me la saltea

Andrea.

y es mirar la traición q yo la quise

y sabiendo q de mi te as despedido.

q de ser duque Rubio papavientos

y de intentar con alcanzar no dudo

haciendo pierna sin tener espaldas

ya a fe tengo de la pena libren!

buen provecho les haga, goce a mi amo

a quien merece a quien le merece

pi.

pues dime sigismundo en q se funda

q a tu amo acerca y cerca su palacio!

Andrea.

como casarse con la infanta quiere

executando la Real palabra

y ella Resiste, importa a el imperio

hacer q a fuerca o gusto, la obedesca

pi.

ya veo q es cuñado agradecido

de a quel socorro, q ofrecio a la infanta

dando la mano para su bentaja,

q ubiese efeto su Real promesa;

y agora q el palacio esta sin gente,

y enrique falta, le socorre el tiempo,

y el goza la ocasión q le ha venido

An.

triste de rruiz si en desgracia suya

en Roma entrase y aun q en gracia fuera

q a nuestro sigismundo le aborrecen,

y a mano de cualquiera moriria,

pi.

y el patan de serrano en q parara

si agora entre mis manos le hubiese

Andrea.

Mala quite la puerta q ha jurado

de trasformar la corcalle en jaula

y es arto no visite los garitos

por ver si desmano se me biene

sale Malaguin

Malagui.

quien es el q hace agora centinela?

q busco aca a este aquel palguato,

asomase a la ventana la infanta y leonora

An.

la Ronda q pasa de la infanta hermosa

abrieron a su balcon

Infanta Leonora.

serrano escucha

sabes q enrrique mi favor desprecia?

sabes q yo le quiero, y q podria

gozar siendo mi Esposo deste imperio?

Serrano.

Serrano mi señora bos escucha

y no lo barrunta como embuste ciego

ese vuelo amoroso ha cortado

a feliciana a su portero Rinde

yo sere pregonero en casos tales

q el padre decis q a parte buena

canción lexos de feliciana Estas

Infanta Leonora.

q dices!

Serrano.

lo q escuchas cabenida

q a provecharos lo q no mereceis

q oy tenéis rremedio abrazando a su talle

q pues q si me das las llaves q a recado

cada cual guarde por aqi su Almena

Pag. 36

Serrano.

y os le traiga siruiendo el vuelo suelto

Infanta Leonora.

si tal cumplieses por mi fe prometo

que lo pagara bien

ent. feliciano, isabela

Feliciano.

mi señora

Isabela.

que nos mandas señora. que nos quieres?

Infanta Leonora.

a mi padre Conbiene dar aviso

de aqueste agrabio y fuerza de los duques

serrano quiero que se parta al punto

a decir que aceleren su benida

y para mas secreto desto al menos

que en esto hacedlo al punto

Malagui.

no ay que tratar del como se castige

pues complir puede a todos de justicia

An.

teneos al duq sigismundo, amigo

Serrano.

nin yo me caigo nin al duq veo

Serrano.

que sos de aquel antiguo prendimiento

ca si el nuebo señor aqui no biene

nin Amalia la dejan uer tan poco,

entre buesos varones me semejo

catibo adonde a quien tenian ha miedo

mal de faldas ablar y escuchar eis baldones

Feliciano.

vaya el villano

Serrano.

a partios a se cedo

Malagui.

presto dira en su jaula lo que siente

salen Enriq y ths

Pag. 37

ths.

con bien pequeño caudal

te aseguro todo el mundo.

Enrique.

y a tal sazón me lo ofreces

que ni aun tengo joya alguna.

Aldeano.

pues fía que la fortuna

te dé el estado que mereces.

Enrique.

y obre oy ya mi memoria

de aqueste Licenciado,

parece que has olvidado

lo que ofrece la victoria.

y ya nuestro Marco ha venido

con sus chalupas y afanes,

y el tesoro sacamos,

todo bien me ha sucedido.

Aldeano.

y yo para ti le guardo,

aquí la estatua tenemos.

Enrique.

ya que solos nos vemos

y su sombra nos aguarda

y aquí el tesoro ha de estar

si el pronóstico fue cierto.

Aldeano.

a hueco suena.

Enrique.

en el puerto

donde avemos de atracar.

Aldeano.

este es leño y no pesado.

albricias has de darme.

Enrique.

y te las mando.

Aldeano.

y has de honrarme

por dar la ocasión hallada,

y por no perder mi opinión

que aya tesoro deseo,

goza Enrique de tu imperio,

entra y toma posesión.

Enrique.

y de rey y de emperador

cada cámara parece

amigo el cielo me ofrece

para este caso fausto

y felice, adonde está

goza de aquesta riqueza

pues pago con mi nobleza

la voluntad que me das.

Aldeano.

y ya te juzgo por dichoso

y yo me doi por pagado

pues el tesoro he sacado

para tu fin vitorioso.

Enrique.

y en el imperio tendrás

de mí lo que es premio justo.

sale Fel.

Aldeano.

como en caso tan injusto

nombre fortuna me das,

yo no soi de los primeros

que con agenos cuidados

tienen el mundo cansados

ni seré de los postreros,

y crezca en el mundo mi fama

aunque en el ayre se disipe.

mi hacienda se multiplique

pues la fortuna me llama.

Fel.

y aun podrás a duras penas

en palacio entrar severo,

ca el vulgacho todo entero

se rebela.

Enrique.

mi amor condenas,

y mas que me falta?

Pag. 38

Fel.

el genio

con que los días destajos

dinero para las pagas,

mager que te sobra el brío

Enrique.

y aquí alomenos tenemos

riqueza bien inportante

Fel.

por mi fe de buen talante

con tal la gente faremos

Enrique.

y e que de las agora falten

no falta gente a nabal

el tan belicoso, y tal

que suplirá nuestra falta

y a Sigismundo aborrece

y así le persiguirá

y lo mas andado está

con lo que el tesoro ofrece

y con las que al Rey se ofrece

Fel.

vede mi bueno el intento

yo solo so contento

de complir lo que deseais

y como necedad y razón

desfacer pueden mil tuertos

estos bríos descubiertos

harán cierta mi opinión

y en este lugar do esto

Enrique me acatará

Enrique.

tu Feliciana serás

el premio que aguardo yo

y con el cansancio y desvelo

el sueño amigo me carga

Fel.

duerme mientros que se alarga

el suceso pues te velo

Enrique.

y gozaré de la ocasión

y yo de la coyuntura

pues que a escuras se aventura

muchas veces su opinión

y olvidado se dejó

en la mesa aquel pliego

como curioso me entrego

al deseo ya se abrió

y como el mensajero llegue

le mandó luego matar

con secreto, a tal mandar

quizás abrá que no ciegue

o quien cubrió tanta ciencia,

que tan áspera sentencia

a condeno sacrificio?

que culpa inportante será

la que a tal pena le obliga

pero de tanta fatiga

fortuna le librará

ley ensayos de astrologia

viendo lo que no aprendió

en lo que inmenente fio

le hara la pluma mia

y el caso remediaré

de suerte que más avenga

y cuando tiempo nos venga

cerrado el pliego le daré

sale fel.

Fel.

el mio Enrique que face

a lles amigo cierra

hacia de aquella civil guerra

donde nacen firmes paces

Pag. 39

An.

Y ¿qué dice mi Feliciano?

Fel.

¡Dormía!

An.

En su ventura abrasado

Fel.

Apenas en casa el mío dueño

veréis me venir ufano

y no hay hora que fingida

al ruido del dinero

que el genio placentero

marcha

An.

Del cielo sucede

Fel.

Y del mismo vos habéis sido

el astrólogo estudiante

An.

Pon esa cosa delante

de quien mi intento ha cumplido.

Fel.

Y al todo buscamos

donde avisados cerramos,

un pliego aprisa me suba

por si nos le toparemos.

Salen Sigismundo y Arnoldo y Pip. y Andronica armados

Sigismundo.

Y el plazo de mis treguas se ha cumplido.

Responda, ¿o no la infanta ha de ser mía,

con dada su palabra obedecida?

Ar.

Y Feliciana el fin de mi alegría.

No hay otra condición, no hay más partido,

no hay engaño que venza mi porfía.

Sigismundo.

Por ti sube al palacio, pues la infanta

resiste a la razón con fuerza tanta.

Ar.

Y fuerza tengo, pues medio he hallado

para el caso, licencia suficiente.

Ríndaseme el palacio, que cercado

ni la razón ni mi cuidado siente

Leonora, que mi amor ha despreciado.

Sigismundo.

Todo estime y ruegue a mi pagada gente

la emperatriz Casandra, mi señora.

Sienta el amor que Sigismundo llora.

Arnesto.

Y Feliciana de mi fe servida

sienta el rigor de su rebelde pecho,

pague la pena de mi muerta vida,

vuelva la quiebra, satisfaga el hecho.

Salen Casandra y la Infanta armadas, arriba.

Infanta Leonora.

Serále el premio pena merecida,

pues estima por daño su provecho

y os de aquesto burle la contraria suerte

daros vida, fin a tanta muerte.

Emperatriz Casandra.

Y Sigismundo, si el tiempo te ha traído

a tiempo que te dé la paz disgusto,

¿cómo no tienes de seguir los gustos,

si contra solas mujeres has venido?

Solo tu empleo te parece justo,

prendiendo cada día los correos

que llevaban por nuevas mis empleos.

Arnesto.

Publicas que las treguas se acabaron.

¿Qué treguas hay en palacios aun armados?

¿Treguas que al caso triste nos llevaron

y pisáis con banderas desplegadas?

Donde instrumentos dulces alegraron

nos das con tus trompetas alboradas.

Acaba de entenderte, Sigismundo,

respetando a quien pisa todo el mundo.

Sigismundo.

El respeto, señora, que os he dado

no le perdí jamás a vuestra alteza

ni el intento amoroso que yo llevo

puede ofender al fin de mi nobleza,

con bastante poder a tal me atrevo.

Pag. 40

Sigismundo.

pues puede que en esto a mi cabeza

si palabras reales son bastantes,

su execución y no mis hechos cante,

Infanta Leonora.

Y si sabe que soy libre, qué pretende?

¿quién me puede forzar al casamiento?

así a tu amor como a mi gusto ofendes

y así me ofende un rebelde intento

Sigismundo.

Y así Leonora contigo me enciende,

que tarde me parece el pensamiento.

Infanta Leonora.

Ya, Sigismundo, no ves.

Sigismundo.

De puro ciego

me abraso, sin mirar al mesmo fuego.

Y alarma toca, embista a las puertas

Infanta Leonora.

Perdone su presencia mi osadía,

y a pretenderos después de amaros,

Sigismundo.

Poner en cautiverio mi alegría,

que palabras reales salgan ciertas,

Tocan dentro alarma

Infanta Leonora.

y amor me pague lo que me confía,

que ciego de mirar mi pensamiento,

muere celoso del ligero viento.

Fel.

Seguidme, mis aliados,

y trancado me acatad,

que no pagaréis pesados

ni seréis mudos sobrados.

Andrea.

Señor, nos echa la gente

que pide por su favor.

Sigismundo.

Traición es.

Andrea.

A su furor

dad el remedio conviniente.

Arnesto.

Y Sigismundo aprisa vamos

que el ruido va creciendo.

Infanta Leonora.

Entre este confuso estruendo

Fel.

al Castellano escuchamos

y no le vea la mi señora,

el mío padre me acompaña

ea, Castillo, cierra España

Sigismundo.

Y desta vez ha de morir

quien de tantas le escapó

Sale Enrique

Enrique.

el que nunca os ofendió

solo os ha de resistir,

y que el hombre por tan libre

que por sí lo ha de hacer,

vengáis a conocer

la fama de su nombre.

Andrea.

Y a pesar de la que derrama

que el viento es rompido

del castellano vencido

Sigismundo.

no miras en vos amor!

Fel.

Y si sabéis Enriquito

que aparejado se os ha

en este cabo en la griesca

palos que os do infinidad

y los cuatro al mi Rapagón

ende vos privadamente

Sigismundo.

Español.

Andrea.

Y fuego.

Fel.

Ambos son.

Sigismundo.

Y Arnaldo no está del cielo.

Arnesto.

Que yo goce esta victoria

si desiste de su gloria,

yo mayor pena recelo

que este diablo es castellano.

Pag. 41

línea tachada: han dado aliento y moberse

Sigismundo.

Dejemos la confusión

y goce la victoria ufano.

Feliciano.

Por ti hice honrada muestra.

Enrique.

Mas ya la victoria vuela,

de no matallos me pesa.

Feliciano.

¿Qué mides osas furias?

Enrique.

¿A quién, si no, socorriera?

La envidia en tal ocasión

de los de quien mi pasión

superiores remedios espera.

Y agora, Feliciano mío,

del triunfo de tu victoria

gracias a toda mi gloria,

como a ti y a mi albedrío.

Feliciano.

¿Y qué harás?

Enrique.

Decirte el pecho

con la sencillez de un alma

que está rindiendo la palma

al dueño de mi provecho.

Feliciano.

¿Y cabe en ti que...?

Enrique.

Tanto miro

que no queda que mirar.

Feliciano.

Antes del lince catar,

ciego estoy.

Enrique.

Y así suspiro.

Y todo el tesoro te ofrezco,

de Sajonia eres señor,

como cumpla tu valor

lo que permite merezco.

Feliciano.

¿Y non ves que soy pobre?

Enrique.

Y veo...

Enrique.

que te abona tu nobleza.

No fuistes, non, de la infanta,

ca gozado el amartelo

se barrunta el desvarío

e con la sandez espanta.

Enrique.

Y ya estamos más adelante.

Feliciano, es por demás,

o a mi hijo me darás

o me mataré al instante.

Y la palabra que me has dado

cumplida por ti ha de ser.

Feliciano.

Y ¿que en prenda fui en mal hora,

de la tal desconfianza?

Enrique.

Muero, o cumple mi esperanza.

Feliciano.

Tente, por nueva señora.

Enrique.

No tienes que replicar.

Feliciano.

De más, esta sandez.

Enrique.

O la muerte de una vez,

o la vida me has de dar.

Feliciano.

Y ya que acaba el miserable daño,

y mi ser en la ocasión nos daña

desechando el amor que a ti te engaña.

Rompe las sombras del oculto engaño,

y salga la aurora, alumbre el desengaño.

Sépase la verdad y desengaña

dejando en el traje el ser de España.

Y, hijo, Leopoldo soy, de mí naciste.

Pag. 42

Feliciano.

Sajonia te adoptó, en cierto nombre,

como después sabrás te halló ahijado

y tu hermana es Feliciana a quien quisiste.

Si señorear puedes los del oriente

gozar el imperio sin decir me estorba

Enrique.

Y quieres atajar mi gusto

Feliciano.

y en fábulas me entretienes.

Enrique.

Anda, advierte que tienes

más recato del que es justo,

y sabes quien se ofrece a los pies

toda su historia he sabido

y que Conrado, sentido,

de su destierro se ve.

Feliciano.

Y pues yo que triste remito

de su sentencia el rigor,

como consejo mejor

a unos montes me acogí;

y como aun allí temía

mudé de uso el traje

y castellano lenguaje

que aprendido un tiempo había.

Y allí naciste dichoso

adonde el Emperador

cazaba, y cual cazador

hizo un lance forzoso.

Y porque llegó a coyuntura

que te vio recién nacido

y aficionado o ofendido

pasó su fiereza en ventura;

y porque mandó a sus criados

te llevasen, mas no sé

adonde, solo sé que te halló,

bastantes años pasados.

Y como vine a la Sajonia

como te haya conocido

te dirá el que así sentido

de que amor te da las llaves;

y solo hablarán mis sospechas

con que a la luz me arrojo,

y esta respuesta saco

de amor las ardientes flechas;

y pues me dijo que te halló

donde era mi habitación

y esta estrella en su ilusión

las nuevas de tu remedio.

Enrique.

Y mientras más mi amor apartas

más mi pensamiento ofendes,

que el fuego de amor enciendes

con los lances que descartas.

Sale Casandra y compañía

Feliciano.

Y a esta Casandra da el pliego

y hablaremos después.

Emperatriz Casandra.

Rinda el imperio a tus pies

la gloria que no te niego.

Enrique.

Y ya unida a tu grandeza

por favores tan cumplidos,

que los suyos como abatidos

respetan a su cabeza;

y aqueste pliego recibe

de Conrado mi señor.

Emperatriz Casandra.

¿No viene el emperador?

Enrique.

Ya su venida apercibe.

Emperatriz Casandra.

Y entrad luego, que os espero

donde largo trataréis

de lo que ganado habéis.

Pag. 43

Línea tachada: Y yo premiaros quiero

Sale el Aldeano.

Enrique.

Cumplióse tu mandamiento,

mas, ¿qué a cómo cumplieres?,

si tanto fruto sembré,

y cojo, al fin, tanto viento.

Aldeano.

Como soy tu pagador,

con los tuyos he cumplido,

que el tesoro me ha ofrecido

abonos con su valor

que has de probar lo hablado.

Enrique.

El pliego di.

Aldeano.

Si supiera el secreto,

Enrique.

¿Cómo?

Aldeano.

A toda la ley,

y que con la industria que sabes,

le pude abrir y cerrar.

Enrique.

En cuanto quieres obrar,

son aquesas manos llaves.

Aldeano.

¿Qué has hecho al Emperador,

que así se muestra ofendido?

Enrique.

¿Cómo, que cosa has leído

de que colija rigor?

Aldeano.

Y en él viene su sentencia,

mira lo que te conviene,

tu muerte el pliego contiene,

sin que admita resistencia,

y mas como tienes amigos,

de todo te librarán;

Llamando me aguardan.

Perdona.

Feliciano.

Faltan testigos.

Feliciano.

Concedido me ha Condado,

desde que al monte he sacado,

que halla en ti su albedrío,

y a quien que te he asignado.

Enrique.

Y todo lo que de él pasare

a tu intento se encamina.

Feliciano.

Y me he venido a quejar,

pues me lo quieres negar,

¿no son indicios bastantes?

Salen Cardenio y Casandro

Cardenio.

Ya del monte no te

viene que su gloria cante,

y haberte en día servido

merece agradecimiento.

Quiero decirte,

y pues al tiempo que naciste

nos mandó el Emperador

matarte, mas su rigor

contra hermosura rendiste,

y en verde te criamos,

y para que nos pidieses

que fue la fatiga nuestra,

y en el monte que habitabas,

como más nos agradamos,

a la ventura entregamos.

Y su furia te dirá

de tu vida lo restante,

que pasamos adelante,

y el tiempo nos hablará.

Pag. 44

Enrique.

Y no sé cómo respondas

a los que escuchando estoy,

gracias, amigo, os doy

por el oculto placer

y ensanchamiento que sentí;

os satisfaga mi pago.

Carlos.

Dios, señor, te satisfaga,

quede en paz.

Enrique.

Quien soy, quien fui,

y a verme noble heredero

de Sajonia y de su estado,

y hoy en un monte alojado,

sin menos que nada, espero.

Feliciana.

De Sajonia eres sobrino,

y por Leopoldo mereces

la corona que te ofreces

y de tu esfuerzo adivino.

Mas aquí conviene

del Condado la venganza,

y de amor y su esperanza

en ti que te desfiguras,

y procuremos remediar

el daño con tu ausencia.

Enrique.

Antes veré la sentencia

de quien me pienso librar,

y la gente que me ha valido

¿no me sabrá defender?

Feliciana.

Yo la quiero recoger

para estar apercibido.

Enrique.

Y esperamos

con cuidado

entretanto habré de estar.

Sale Feliciana.

Feliciana.

Carlos, ¿qué quieres acabar?

¿que a un Enrique me has buscado?

Enrique.

¡Qué bien que a mí me hablas!

¿no eres tú la prenda mía?

¡cómo el engaño porfía

y tu amor, Feliciana, entablas!

Feliciana.

¿Y cómo engañas mi mente

con palabra de mi esposo?

¿qué cuidas dar tu reposo,

para que otra se ausente?

Carlos.

Ya que le has dado tiempo, lugar,

¿qué te podrá responder?

Feliciana.

Tú lo puedes bien hacer.

Enrique.

Y no me ayudes a penar,

déjame que llore triste,

si no, pues tú has malogrado,

la mortaja puse en ti

y el amor que en mí pusiste.

Feliciana.

Que en mal con malo he dado.

Enrique.

¿Que no quieres que viva yo?

Feliciana.

Ni en tu cuidado casarme,

la cuita del mi cuidado,

y non so para burla, non;

cata el trueco que me ofreces,

ca si non rompo respectos,

romperé el mi corazón;

y con este puñal guarnido

fortificaba el honor mío,

porque menguando el tu amor

no me lograse la vida.

Enrique.

Y tente, Feliciana, aguarda.

Feliciana.

Hablar de vero, o matarme.

Pag. 45

Enrique.

¿Tan en breve has de acabarme?

Tachado: Fela. Como a decirme eso vienes

Feliciana.

¡Cuánto la respuesta tarda!

Enrique.

Y dichoso quien nació solo para verte,

dichoso quien te vio para adorarte,

dichoso quien se ocupa en solo amarte,

aunque favor no alcance por su suerte,

y dichoso quien pudiera complacerte,

y mucho más dichoso el que obligarte,

aunque celos y ausencia en cualquier parte

faltando la ocasión le dieran muerte,

y desdichado aquel que de dichoso

siendo de tu amor favorecido

siente el rigor de la áspera mudanza,

y en la cumbre de amor vive abrasado.

Mas porque eres mi hermana se ha perdido

la duda en ti, y en todos la esperanza.

Sale Feliciana.

Feliciana.

Y yo, tu hermana, no lo creo.

Enrique.

De quien viene lo sabrás.

Feliciana.

Otra vegada farás

que encubre el tu deseo,

y a tratarnos como hermanos

deja el pasado amorío,

que esa gente con sus bríos

aprestan armas en manos,

y atenta me has de hacer

lo que diré de la infanta.

Enrique.

No increpes, que el dudar me espanta.

Feliciana.

Que a mí el mucho saber.

Enrique.

¿Y que no tengo de gozarte?

Feliciana.

¡Casi a mí ni has de verme!

Enrique.

Que sin ti no me doy muerte.

Feliciana.

De mí no has de membrarte.

Enrique.

Y nunca mis ojos te vieran.

Feliciana.

Ni de mi amor acordaras.

Enrique.

Nunca a dolor me rindiera.

Feliciana.

Nin las tuyas me afligieran.

Enrique.

Y máteme ahora un ciego.

Feliciana.

Muera luego.

Enrique.

Mas viviendo moriré yo.

Feliciana.

Mas en vida velaré

los de mi amor los fuegos.

Salen Castro, la Infanta y Fabio.

Castro.

La carta que me ha mandado

daros por su parte su majestad

por honra a su alteza don Juan.

Enrique.

Qué valor en mí hallará

ya que cerca le truje siempre.

Tachado: estos duques condes como vieres / y don enrique duque de bramante / como siempre a su seruicio / y como quien guarda su fee

Infanta Leonora.

Presto, Castro, dad la llave.

Enrique.

A que os fiáis la confianza,

y como el mensajero ha llegado

que me mandáis luego casar

con la infanta, y no ha dudado,

por más que el gusto me cueste.

Y el emperador...

Enrique, advierte qué debes a Carlos,

que como habéis prometido

en lo cumplir, mas en usar,

y que seré en cumplir su deseo

aun con llantos míseros.

Pag. 46

Margen central: Finga el Rey de la ocasion / q el duque la procura / y ponga el deudo en duda

Enrique.

ofreceré el premio Amor

y de su gusto os atrevéis

Feliciano.

fagaos Enrique la prue-

-ba, con de que me sirviera

Enrique.

mejor de aquella manera

Feliciano, os sirvo yo

Yn.

gozosos los dos mil años

Emperatriz Casandra.

entrambos a desposaros

Feliciana.

no hay más que desear

Feliciano.

si no hay más, si son engaños

Salen Pisp. y Malag.

Pispas.

voto a Dios, los hechizos aprovechan

y a pispas entretienen con palabras!

Malagui.

no soy bueno pispas para alcahuete

ni presto, ni cuidoso en tal demanda

ni versos hago para gusto ajeno

ni quiero de los propios alabanza

en cosas de agilidad me ocupo,

que si esto quiere, me hallará en casa-

Sale And.

Pispas.

en esta postura mal pienso buscarte

y decir a Conrado lo que pasa

An.

quién te ha enojado?

Pispas.

malagüero judío

de quien pienso tomar cruda venganza

An.

enojado me tiene, que pretendes

Pispas.

publicar sus insultos en la plaza

An.

para todo pispas me tienes

si no a mi cual suele ampara

dejando a quellos a parte as de encontrar

a los Duques celosos de sus damas

y bien ciertos que dellos son sus versos

basta para la fiesta en la cama

adonde el desposado anda alegre

que do gozando de la hermosa infanta

Arnesto le consuela repitiendo

que nadie muela con pasadas aguas

y conformes los dos en su concierto

los dejé comunicando sus retiros

Salen Figo. y Arnes.

Fig.

y bien Arnesto me aconsejas

si yo tan libre quedara

que tu consejo escuchara,

sin dar lugar a mis quejas

y mas este recio furor

que en mi pecho se aposenta

pues que asi me atormenta

que puede ser sino amor!

Arnesto.

Y qué nombre de amor le das?

pues sin esperanza vives?

y pena o dolor recibes

si de engaños no adviertes?

y contra tu fortuna remas

quien lo imposible procuras

y el buscar aqui venturas

que puede ser sino tema!

Fig.

Y ah, que no ves el rigor

que me atormenta y aflige

y mal que no se corrige

que puede ser sino amor?

Arnesto.

Amor es brasa que quema

y en esperanzas se enciende

mas lo que bien no pretende

que puede ser sino tema!

Fig.

pierden celos este daño,

mas no, que si celos celan

solo tanto se desvelan

en cuanto les dura el engaño

Pag. 47

Tachado en el margen superior: mas el / matar furiosos celos

Am.

que por vos padezco no sientes,

pues mata con accidentes,

¿puede ser sino amor?

Ar.

puede ser, y aun es locura

pues ves que en lo que hago tal

todo el fin de tu cuidado

y con todo, lo procura

que el humor de flema

y de cólera, no sé,

mas el mal que en ti se ve,

¿puede ser sino tema?

Sigismundo.

la tema que un tardo humor,

que dura, mas no se aumenta,

pero mal que se acrecienta,

¿puede ser sino amor?

Ar.

la tema obra con flema

también a tiempos se enciende

y pues su daño te ofende

¿puede ser sino tema?

Sigismundo.

tema, o amor, tu rigor

me hace decir como loco,

y a que el efeto es poco,

que aquesto es tema de amor

Ar.

y en el dolor que se estrema

pues tanto te hace sentir

contigo he de concluir

que aquesto es amor de tema.

Sigismundo.

¡qué haremos en tanta guerra!

Ar.

amor con amor aplacar

que un clavo a otro clavo saca

y un gusto a otro destierra

Ar.

a Sabela se ha rogado

no dejes a quien te quiere

Sigismundo.

que me la dé o la no hiciere

muerte con un desdichado

Ar.

pues ya el sol baña la tierra

vamos a mudar vestido

que en la noche se ha dormido

Amor el sueño destierra.

Vanse.

Em.

quiero mucho a Sigismundo

y más que hiciera perdono

yo su voluntad abono

que en mi palabra la fundo

si le ofrecí el casamiento

¿qué mucho que lo procurara?

y de la ocasión gozara

cumplido su ofrecimiento

pero que tanto valor

en mi ofensa se ve

pésame de que mande

matarle con tal rigor

si el caso se dilatase

gozara el bien de mi gusto

hoy Leonora como es justo

con el duque haré se case

salgan Emp, Al. y Sab. (tachado) Cas.

Em.

aunque Amor te hace presente

hace su efeto el deseo

tente

Emperatriz Casandra.

en servirte me empleo

y a tus pies me humillo

Em.

tente

¿cumpliste lo que mandé

por la carta?

Emperatriz Casandra.

sí, señor

Pag. 48

Emperatriz Casandra.

que agora ha triunfado amor

de la infanta de Suse

y ella yendo a gozalle

de la cama se levantan

Em.

¿qué dice?

Emperatriz Casandra.

que van a cantar

alegres y victoriosos

Em.

y lo que en la carta avisé

¿lo cumpliste así?

Emperatriz Casandra.

señor, sí.

Em.

¿sabes cuyo?

Emperatriz Casandra.

del rey

y el lienzo dará fe

Em.

como el mensajero llegue

le mandan luego casar

con la infanta, no hay hablar

aunque la ocasión me ciegue

y el emperador, yo soy

quien todo a aqueste ejercicio

mas nos hay el enojo

lo que por del cielo doy

y a mal se puede estorvar

lo que determina el cielo

si por más que me desvelo

al fin se ha de ejecutar

Salen Enr., Caint. y Fel.

Enrique.

y a tu grandeza se humilla

mi humildad tan levantada

que con ser en mí fundada

tu corona la acaudilla

Em.

goza en que de tu suerte

pues no te ofende algún daño

y para mi desengaño

jamás te encuentra la muerte

y disonía la verdad

quien fue de Rómulo padre

Emperatriz Casandra.

ni de padre ni de madre

supe nombre o calidad

y recién nacido le hallan

en el monte

Em.

basta agora

Cardenio!

Emperatriz Casandra.

de tu recelo

perdón, señor, espere

Em.

y a que el lance forzoso

no hay que dudar o de él,

pues en él se ha de cumplir

el imperio prodigioso

y una voz me lo previno

cuando le parió su madre

yo me ofrecí por su padre

Anotaciones al margen: al gancho / Arr. / ten pis pass.n. / mal. y tr. / musgopacay. / just.

Arr.

que si le adoptó por hijo

y antes que disculpas deis

os prevengo la disculpa

y porque entere la culpa

la satisfacción deley

aunque el humilde presente

ofrezco al justo rigor

el embuste es mayor

que vio la romana gente

he del punto de hechicería

que no ejecute humano

y en papagayo a serrano

transformó

Serrano.

Po pe misa

ha ha ha ha ha ha ha ha

Vertical en margen derecho: y que entienda su falsedad / y su culpa / con el que venga / le castiga mis cuidados / y antes

Pag. 49

Serrano.

¿Y para qué quiere el pintor

la porra del figurado?

para pintar el malvado

cadenas a nuestro señor

ha ha ha

¿quién pasa? el emperador

¿quién llama? ¿quién está ahí?

el judío mala quimera

¿hay sueltos? non hay qué dar

soga nueva y por jabón

¿y el gallo? quiquiriquí

Am.

¿Y qué es esto que aquí traéis?

Pil.

Hazañas deste judío.

Am.

¿Qué dices desto?

Malagui.

Que os río

que vos me perdonaréis.

La fuerza de una bebida

que le ha privado el sentido,

y aunque en tal forma he bebido

no ha peligrado la vida;

y luego que al fresco viento

se resfría la cabeza,

falta al licor la viveza,

y él cobra su entendimiento.

Y en el efeto veréis

ser verdad lo que os digo.

Yo lo pagaré, amigo,

que queréis a quien buscáis.

Malagui.

¿Y cómo estáis?

Serrano.

Cautivo y preso.

Malagui.

Presto libre te verás.

Serrano.

Caláis me, señor, tan bravo,

quién adujo acá mi paso.

Am.

Y serranos.

Serrano.

Pobre señor.

Am.

Estos dos.

Serrano.

¿Qué es vuestra acción?

Em.

Nunca estos casos creí.

Sil.

Muestran gran desvarío.

Emperador.

Y todo a la boda se ofrece,

y mucho más estimara

que la posada me dieras

Fel.

Él, su fe lo merece.

Emperador.

Pero tener recelo

de todo el desconocido

¿cómo alegrará el sentido?

Fel.

Yo echo al vuelo la voz

y por este anillo debes

cuanta de mi pro ofreciere

y de invidia, si os pluguiere

el padre como lo viere.

Emperador.

¿Y eres por dicha el villano

que en el monte me hospedó?

Fel.

No so villano, que más so

quien vos da siempre la mano;

y por la sortija vos pido

perdones a los presentes.

Emperador.

Por ti a presentes y ausentes

mi perdón está ofrecido.

Fel.

Y a los pies del Rey se humilla.

Emperador.

¿Qué dices?

Fel.

Yo lo que te digo.

Emperador.

A mi perdón me obligo

por ver tan gran maravilla.

Serrano.

Y Pantalón besa tus manos.

Pag. 50

Líneas iniciales tachadas:

Alí.

Y pispolas.

Malagui.

Como muerto.

Em.

Todos venís de concierto.

Fel.

Todos se sirven y sanan.

Pas.

Y dame, conde cuñado, aquestos brazos.

Ant.

Y a Feliciana le pido.

Sigismundo.

Yo, como amante y marido,

doy, Sabela, los abrazos.

Em.

Y yo por todos gozoso,

cuanto se pide concedo,

pues ver conmigo ya puedo

el imperio prodigioso.

La mitad inferior de la página contiene una rúbrica final y texto desvanecido o transferido que resulta ilegible, junto con un sello de la biblioteca.