Cleopatra
Reina de Egipto y centro de la acción trágica. Se presenta como soberbia, belicosa y enemiga del amor, pero acaba enamorándose de Marco Antonio y muriendo por áspides tras la muerte de este.
Francisco de Rojas Zorrilla
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco que pasa de Roma y el mundo romano a Alejandría y sus costas, Marco Antonio, comprometido con Irene y ligado por amistad a Otaviano, queda enamorado de Cleopatra tras combatir contra ella. La reina egipcia, primero enemiga del amor y severa castigadora de las mujeres que aman, corresponde a Antonio, rompe su antigua dureza y provoca con esa relación los celos de Irene, la ira de Otaviano y nuevas tensiones bélicas. Después de un año de silencio, el asedio a la quinta y la guerra en torno a Alejandría desembocan en la separación de los amantes, en el engaño de una falsa muerte en el mar y en el desenlace final: Antonio se suicida creyendo muerta a Cleopatra y ella muere por áspides al hallarlo sin vida.
La acción se abre en el ámbito romano, donde se cruzan rivalidades amorosas y políticas. Irene rechaza a Lépido porque desprecia que haya sido vencido por Cleopatra y deja entrever su preferencia por Marco Antonio, mientras Lépido, celoso, interpreta esa inclinación como una ofensa. Poco después regresan César Otaviano, triunfante en Asia, y Marco Antonio, derrotado en su expedición contra Cleopatra. Ante ambos, Antonio narra cómo la reina egipcia le venció con una mezcla de ímpetu militar y extraordinaria hermosura. Otaviano, que ha prometido dar a Irene por esposa a Antonio si vuelve victorioso, intenta cumplir su palabra; sin embargo, Antonio aplaza el enlace, alegando que antes debe vengar las derrotas de sus amigos y someter a Cleopatra. Cuando queda a solas con Otaviano, confiesa en realidad que se ha enamorado de la reina egipcia y le suplica que, si la vence, la conquiste para él. Otaviano, aunque sorprendido, acepta ayudarle por amistad y deja en suspenso su propia relación con Irene. Un año después, al no llegar noticias de Antonio, Otaviano, Irene y Lépido parten hacia Alejandría para averiguar su suerte, movidos ya no solo por la lealtad, sino también por celos, agravios y deseos de venganza.
En Egipto se presenta a Cleopatra como una reina altiva, enemiga declarada del amor y orgullosa de que sus victorias procedan de su espada y no de su belleza. Ha impuesto leyes severas contra las mujeres que aman, castigándolas incluso con la muerte o con tormentos de áspides, y en torno a ella se mueve un marco cortesano donde destacan Lelio y el gracioso Caimán. Cuando Marco Antonio desembarca en Alejandría para retarla, ambos se desafían con soberbia y procuran no mirarse para no rendirse a la hermosura del otro; pero ese encuentro acaba transformándose en un enamoramiento recíproco e inmediato. Desde entonces, Cleopatra abandona sus antiguas leyes y se entrega con Antonio a una vida de fiestas, banquetes y placer, según cuenta Caimán a los recién llegados romanos. Esta noticia desata la ira de Otaviano, que se siente traicionado por su amigo, y la de Irene, que se considera repudiada. Mientras Lépido busca aprovechar el conflicto en su favor, Antonio y Cleopatra llegan a reconocer abiertamente su amor, aunque él le revela que estaba comprometido con Irene y que además había venido a conquistarla para Otaviano. Cleopatra, herida por los celos, amenaza con aceptar a Otaviano como castigo, pero finalmente ambos deciden huir juntos. Sin embargo, el secreto se descubre y la quinta donde se esconden queda cercada por las tropas de Otaviano, Irene y Lépido, que atacan por tierra y mar.
La guerra estalla alrededor de la quinta y de la ciudad de Alejandría. Antonio y Cleopatra, ya esposos en su propio reconocimiento amoroso, vacilan entre huir o socorrer a los suyos, y acaban separándose para defender cada uno su frente. En la confusión del combate, Cleopatra huye hacia un monte; Antonio resulta herido por una flecha que Caimán dispara contra Irene y yerra el blanco; ambos amantes intentan reunirse y aun arrojarse juntos al mar antes que rendirse, pero Irene y Otaviano los apresan. En vez de matarlos de inmediato, deciden separarlos cruelmente: Cleopatra queda bajo el poder de Otaviano y Antonio bajo el de Irene, con la esperanza de quebrar su constancia mediante celos, presión amorosa y distancia. Lépido, resentido por el desprecio de Irene, organiza entonces la liberación de ambos y les envía avisos secretos para que escapen de noche. Cleopatra logra salir disfrazada, pero, perseguida, finge arrojarse al mar para no caer en manos de Otaviano; Antonio, creyéndola muerta al hallar sus vestiduras y cabellos en la orilla, se atraviesa con un puñal y deja escrito en la arena que allí vive y muere Marco Antonio. Poco después Cleopatra, que se había ocultado en una gruta, lo encuentra agonizante o ya muerto y, desesperada, se da muerte dejando que dos áspides le muerdan los brazos. Cuando llegan Irene y Otaviano, Cleopatra anuncia la muerte de Antonio y la suya propia; así concluye la obra con la destrucción de los dos amantes y con la confirmación trágica de un amor que ha vencido a la política, a la amistad y a la razón, pero no a la fortuna adversa.
Reina de Egipto y centro de la acción trágica. Se presenta como soberbia, belicosa y enemiga del amor, pero acaba enamorándose de Marco Antonio y muriendo por áspides tras la muerte de este.
General romano famoso por sus victorias, aunque derrotado por Cleopatra al inicio de la obra. Ama primero de modo conflictivo a Irene y después queda totalmente rendido a Cleopatra, lo que lo lleva a traicionar la confianza de Otaviano y a suicidarse al creer muerta a la reina.
Hermano de Irene, aliado y amigo de Marco Antonio. Le promete la mano de su hermana, pero después, herido por la traición amorosa y movido también por su propia pasión por Cleopatra, se convierte en perseguidor de los amantes.
Hermana de Otaviano y personaje decisivo en el conflicto sentimental. Rechaza a Lépido, queda vinculada a Antonio como esposa prometida y, al sentirse despreciada por él en favor de Cleopatra, actúa guiada por celos y deseo de venganza.
Romano enamorado de Irene y derrotado antes por Cleopatra. Sus celos, su resentimiento y su rivalidad con Otaviano y Antonio influyen en la expedición a Egipto y, al final, organiza prudentemente la huida de los amantes.
Gracioso romano que aporta la dimensión cómica y sirve como testigo de muchos sucesos. Huidizo en la guerra, observa la transformación de Egipto, informa a los romanos sobre los amores de Antonio y Cleopatra y, de manera accidental, hiere a Antonio con una flecha.
Cortesano o servidor cercano a Cleopatra, presente en la corte egipcia. Interviene en la administración de castigos y consejos, y acompaña a la reina en varios momentos decisivos.
Capitán o privado de Cleopatra, según se infiere de la acción conservada. Aconseja a la reina en la segunda jornada y participa en la defensa de su causa frente al avance romano.
Espacio central de la obra y sede del poder de Cleopatra. Allí llegan los romanos, se produce el encuentro amoroso entre los protagonistas, se desarrollan fiestas, intrigas cortesanas y combates, y se decide el destino de Egipto.
Marco fundamental para desembarcos, batallas navales, huidas y engaños. El mar sirve tanto de vía militar como de escenario simbólico del amor y de la falsa muerte de Cleopatra.
Lugar apartado donde los amantes se reúnen, confiesan su amor y planean huir. Su asedio desencadena una parte esencial del conflicto bélico y sentimental.
Espacio de persecución, escondite y combate. Allí se cruzan los ejércitos, se producen reconocimientos y extravíos, Antonio escribe su despedida en la arena y Cleopatra se suicida con los áspides.
Punto de partida de la acción y marco de las alianzas entre Antonio, Otaviano, Irene y Lépido. Desde allí se organiza la expedición posterior a Egipto y se fija el compromiso de Irene con Antonio.
Espacios de reclusión y separación en la tercera jornada. Su función dramática es impedir la unión de Antonio y Cleopatra y someterlos a una prueba de celos y constancia.
La obra muestra cómo el amor entre Marco Antonio y Cleopatra nace del enfrentamiento, crece hasta imponerse a todo deber anterior y termina conduciendo a ambos a la muerte.
Los celos de Irene, Otaviano y Lépido alimentan gran parte de la acción. Las decisiones de los personajes buscan castigar una traición amorosa o política y complican continuamente la huida de los protagonistas.
Antonio queda dividido entre su pasión por Cleopatra, su compromiso con Irene y la lealtad debida a Otaviano. Esa incompatibilidad entre afectos privados y deberes públicos articula el núcleo del drama.
La relación entre Roma y Egipto se presenta mediante campañas militares, asedios y rivalidades entre gobernantes. El amor no elimina la guerra, sino que la mezcla con motivos personales y la vuelve más violenta.
Aunque los amantes son separados, vigilados y engañados por circunstancias adversas, ambos perseveran hasta el final. La fortuna resulta más fuerte que ellos, pero no logra quebrar su fidelidad recíproca.
Cleopatra afirma repetidamente que sus victorias proceden de su valor y no de su belleza. La obra insiste en la tensión entre su condición de mujer, su autoridad regia y el temor a que la hermosura venza donde combate la espada.
En la corte egipcia se representan leyes y castigos contra las mujeres enamoradas, luego invertidos por la propia Cleopatra cuando ama. El tema muestra cómo el poder pretende controlar el deseo, pero termina siendo vencido por él.