Don Juan
Caballero español y protagonista efectivo de la acción; ama a Flora, sufre celos y agravios, y acaba imponiendo su honor y su valor frente al duque.
Diego Fernández de Solana
Date de publication du résumé: 18 juin 2026
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Milán cortesano de la obra, el duque pretende a Flora, pero ella ama al español don Juan, mientras Leonida y don Dionís sostienen una segunda trama amorosa unida a la principal. Las noches ante la casa de Altenio y la entrada de las hijas en el ámbito palaciego provocan celos, equívocos y desafíos, hasta que el conflicto doméstico se encauza con la boda de Leonida y don Dionís. En una quinta y en los montes cercanos, don Juan confirma la fidelidad de Flora, la defiende del duque y, tras haber vencido al león que asolaba la región, obtiene públicamente su mano y restablece su honra.
La acción se sitúa probablemente en Milán, en un ambiente cortesano en el que el duque pretende a Flora, hija de Altenio, mientras ella corresponde a don Juan, caballero español. Desde el comienzo se ve el acoso amoroso del duque, que persigue a Flora en un espacio campestre y luego intenta seguir tratando con ella mediante visitas, recados y encuentros nocturnos. Paralelamente, Leonida, hermana de Flora, mantiene un vínculo amoroso con don Dionís, amigo de don Juan. La intriga se complica por el cruce de galanes y por la presencia de Belisa y del criado Fabio, que facilitan noticias, equívocos y comentarios. En una escena nocturna junto a la casa de Altenio, varios personajes acuden al mismo lugar con fines amorosos distintos; las identidades se confunden en la oscuridad y se produce una pelea. De ese lance nacen los primeros grandes celos: Flora cree que el duque ha usurpado el lugar de su verdadero amante, y don Juan sospecha haber sido desplazado por un rival poderoso.
En la segunda jornada, el duque, herido en su orgullo, decide averiguar quién es el hombre favorecido por Flora y persiste en su deseo. Altenio recibe la propuesta de que sus hijas entren en palacio al servicio de la duquesa, medida que puede entenderse como honor para la familia, pero también como riesgo, pues pone a Flora más cerca del poder ducal. Mientras tanto, don Juan, desesperado por los celos y por la aparente pérdida de Flora, piensa incluso en abandonar Milán y volver a España, aunque sigue buscándola; don Dionís procura sostenerlo y al mismo tiempo adelantar su propio amor con Leonida. En otra visita nocturna a casa de Altenio, el duque se introduce de nuevo y coincide con don Juan; se produce una segunda pelea, esta vez dentro del espacio doméstico y con mayor peligro para la honra familiar. Cuando Altenio interviene, el conflicto parece gravísimo, pero el duque encubre prudentemente lo sucedido y la situación se resuelve por otra vía: don Dionís confiesa abiertamente que ama a Leonida y pide casarse con ella. El duque acepta y favorece esta boda, probablemente porque así desvía las sospechas sobre sus propios celos y recompone públicamente el desorden causado.
La tercera jornada lleva la acción a un marco más abierto y heroico. Se anuncia que un león causa estragos en los montes cercanos, y el duque publica que perdonará culpas y delitos a quien lo venza. Don Juan, todavía afligido y sintiéndose deshonrado por la presión del duque sobre Flora, sale con don Dionís y llega a una quinta o bosque próximo donde se esconde para observar. Allí escucha a Flora lamentar que ama a don Juan y que el poder del duque impide su dicha, de modo que se confirma la fidelidad de la dama. Poco después el duque, extraviado durante la caza, encuentra a Flora sola e intenta forzarla amorosamente; entonces don Juan sale en su defensa y proclama que se verá «lo que vale un español cuando vuelve por su honra». Tras el enfrentamiento verbal, se revela que don Juan ha matado al león cuya muerte daba derecho al perdón prometido, y narra con detalle la hazaña. Admirado por su valentía y obligado por su propia palabra, el duque renuncia a su pretensión, reconoce el mérito del español y dispone el matrimonio de don Juan con Flora, además del ya concertado de don Dionís con Leonida. La obra concluye con reconciliación general, gratitud de Altenio y anuncio festivo de las bodas, reforzando la idea de que el honor, la lealtad amorosa y el valor terminan venciendo al abuso del poder.
Caballero español y protagonista efectivo de la acción; ama a Flora, sufre celos y agravios, y acaba imponiendo su honor y su valor frente al duque.
Hija de Altenio y principal dama de la obra; es perseguida por el duque, permanece fiel a don Juan y su situación desencadena el conflicto central.
Poderoso señor enamorado de Flora; su deseo provoca persecuciones, equívocos y lances de honor, aunque finalmente reconoce el mérito de don Juan.
Amigo de don Juan y enamorado de Leonida; participa en los enredos nocturnos y consigue casarse con ella con aprobación final del duque.
Hermana de Flora; su relación con don Dionís forma la segunda pareja principal y contribuye a las confusiones de la trama.
Padre de Flora y Leonida; representa la defensa del honor doméstico y negocia con prudencia los riesgos derivados del trato con el duque.
Dama relacionada con el círculo amoroso principal; interviene en recados, escenas nocturnas y momentos de comicidad o mediación.
Criado o acompañante del duque, según se infiere del texto conservado; sirve de apoyo en las gestiones amorosas y en el seguimiento de los sucesos.
Marco general de la acción política y cortesana; allí se sitúan el poder del duque, la casa de Altenio y las relaciones entre nobles y caballeros.
Espacio doméstico decisivo para la honra de Flora y Leonida; ante sus puertas y balcones se producen encuentros secretos, celos y enfrentamientos nocturnos.
Lugar del poder desde el que el duque intenta favorecer o presionar a los demás personajes; también funciona como espacio de vigilancia cortesana y de posible peligro para Flora.
Paraje apacible ligado a encuentros amorosos y, en la tercera jornada, al momento en que Flora declara su amor y el duque intenta aprovechar su soledad.
Espacio exterior donde se anuncia la amenaza del león y donde se prueba heroicamente el valor de don Juan, decisivo para el desenlace.
La acción gira en torno a la necesidad de proteger la honra femenina, la reputación familiar y el crédito personal frente a la sospecha, el abuso y los encuentros clandestinos.
El amor correspondido de Flora y don Juan se enfrenta a la pretensión del duque, que intenta imponerse por su autoridad más que por libre consentimiento.
La obra culmina exaltando el coraje de don Juan, cuyo combate con el león y su firmeza ante el duque demuestran literalmente lo que vale un español.
Las confusiones de identidad, las conversaciones oídas a medias y los lances en la oscuridad desencadenan sospechas, rupturas momentáneas y combates.
Pese a las pruebas y malentendidos, la constancia de Flora, don Juan, Leonida y don Dionís conduce a un desenlace matrimonial y restaurador.
El texto muestra cómo la autoridad ducal puede rozar la injusticia en materia amorosa, pero también cómo queda obligada a reconocer el mérito, la palabra dada y el orden social.