Cristo
Resucitado que consuela, enseña y perdona; adopta las figuras de hortelano y buen pastor.
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Citation suggérée
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Cristo resucitado consuela a María y le relata la liberación de los patriarcas del infierno. En el huerto, Magdalena lo reconoce tras una conversación espiritual con el supuesto hortelano y recibe el encargo de avisar a los discípulos. Jesús perdona a Pedro y se manifiesta a los apóstoles. Estos concluyen burlando y golpeando a Lucifer en un juego de toro.
El Auto de la resurrección de Nuestro Señor (tercero del Códice) abre con el extenso lamento de María ante los recuerdos de la Pasión. Dos ángeles intentan consolarla y le anuncian que verá a su Hijo ese día. Cristo resucitado aparece, la abraza y le cuenta cómo quebrantó el infierno, liberó a Adán y a los patriarcas y los llevó al paraíso terrenal, donde aguardarán su Ascensión. La madre transforma el dolor en alabanza y Cristo parte para manifestarse a otros fieles.
Magdalena, María Jacobe y María Salomé llegan al huerto hablando de Jesús mediante imágenes de pastor y rebaño, que explican también la Eucaristía y el perdón. El sepulcro vacío aumenta su desconcierto. Cristo, tomado por hortelano, conversa largamente con Magdalena: bajo un lenguaje pastoril y de cortejo la conduce a defender la Trinidad y su unión espiritual con él. Finalmente se da a conocer, le impide tocarlo por su fe todavía débil y la envía a anunciar la resurrección y la reunión en Galilea.
Pedro lamenta la negación de su maestro, mientras Juan, Felipe y Tomás hablan del miedo y la dispersión de los discípulos. Queda solo haciendo penitencia hasta que Cristo, vestido de pastor, le perdona y le encarga confirmar a sus hermanos. Después aparece ante los apóstoles reunidos y les ofrece palpar su cuerpo resucitado. La obra termina con un cambio cómico: Lucifer deplora la pérdida de su dominio y los cuatro apóstoles lo convierten en toro de un juego de corro, lo golpean y celebran su derrota.
Resucitado que consuela, enseña y perdona; adopta las figuras de hortelano y buen pastor.
Madre doliente que recibe la primera aparición y conoce por su Hijo la liberación de los patriarcas.
Busca el cuerpo de Cristo y defiende su fe antes de reconocer al supuesto hortelano.
Llora su negación y recibe personalmente el perdón y un encargo pastoral.
Discípulos que pasan del desconcierto a reconocer la resurrección y celebrar la derrota del demonio.
Enemigo vencido que termina convertido en blanco del juego burlesco de los apóstoles.
Ámbito escénico sin localización precisa donde la madre recibe a los ángeles y a Cristo.
Espacio donde las tres Marías descubren la ausencia del cuerpo y Magdalena encuentra al supuesto hortelano.
Marco figurado de los discípulos y de la aparición a Pedro; Galilea se anuncia como lugar de reunión.
Espacios relatados por Cristo, sin representar en escena su descenso y la liberación de los patriarcas.
Las apariciones certifican la victoria sobre la muerte y la liberación del poder infernal.
Las lágrimas de Pedro se oponen a la desesperación y conducen al perdón.
El pastor, el rebaño y el alimento permiten explicar la salvación, la Eucaristía y la unión del alma con Cristo.
El juego final hace visible la derrota de Lucifer mediante la burla corporal.