La obra se abre en la corte del emperador Trajano, donde una sobrina suya teme el desenlace de la rivalidad amorosa entre dos nobles romanos que la pretenden y que han partido a la guerra contra partos y babilonios. Uno de ellos regresa derrotado y confiesa que su pasión amorosa le hizo cometer errores militares; el otro vuelve victorioso, relata cómo salvó y reorganizó las tropas, conquistó Babilonia y obtiene por ello el favor del César. Trajano le concede entonces la mano de su sobrina, pese al disgusto del competidor vencido, que se siente humillado y convierte sus celos en deseo de venganza. El nuevo matrimonio abandona Roma y se retira a una aldea, donde la pareja ejerce un gobierno benéfico sobre sus vasallos. Sin embargo, el antiguo rival persiste en su acoso amoroso a la esposa, entra en la casa y provoca una escena de sospecha y honra que el marido resuelve con prudencia, aunque la enemistad queda viva y se desplaza después al ámbito de la caza y de la guerra.
En el bosque, cuando se prepara una emboscada contra Trajano, el protagonista vive el episodio decisivo de su conversión. Mientras persigue un ciervo, contempla en su cornamenta una cruz luminosa con la imagen de Cristo crucificado y escucha una voz divina que le pregunta por qué le persigue. El soldado reconoce la verdad del Dios cristiano, renuncia a los falsos dioses de Roma y recibe la orden de acudir al obispo de Roma para bautizarse; desde entonces se le impone el nombre de Estacio y acepta de antemano una vida de pruebas semejante a la de Job. Ya bautizado, intenta llevar a su esposa y a sus hijos a la nueva fe. Ella no se convierte de inmediato y exige ver con hechos el poder del Dios que él adora. Entonces se desencadena una cadena de desgracias: un incendio destruye su casa, sus tierras y sus ganados, y la ruina económica se suma al descrédito social. Estacio soporta con paciencia cristiana la pérdida de sus bienes, mientras su mujer vacila y sufre, y un hombre que todavía la desea intenta aprovechar la pobreza para doblegar su honra ofreciéndole ayuda interesada, oferta que ella rechaza con firmeza.
La última parte multiplica las pruebas y separaciones. Un corsario o capitán enemigo acoge a la familia con aparente piedad para darles pasaje, pero abandona al marido en tierra y se lleva a la esposa con intención de poseerla; ella invoca al Dios cristiano y, según refiere más tarde el propio raptor, es librada milagrosamente. Estacio, solo con sus dos hijos pequeños en una costa o ribera desierta, intenta cruzar un río llevándolos uno a uno y pierde a ambos cuando un león y un oso los arrebatan, por lo que cree haber quedado sin familia; pese a ello, convierte su dolor en aceptación religiosa. Pasan los años: la esposa vive oculta con otro nombre en una pequeña aldea, los hijos se han criado aparte y el propio Estacio, reducido a pastor, es finalmente reconocido por una profecía de Marte como el caudillo que necesita Roma. Reunido sin saberlo con los muchachos, siente hacia ellos una inclinación paternal que luego se confirma, y en campaña derrota al enemigo y logra recuperar también a su esposa, salvada antes de una nueva amenaza. Al final Trajano reconoce sus méritos, le ofrece compartir el Imperio y celebrar el triunfo en Roma; Estacio acepta obedientemente, pero declara que su verdadera fidelidad pertenece a Cristo y anuncia su voluntad de confesar públicamente esa fe, de modo que la historia queda encaminada hacia un desenlace martirial que el texto anuncia para una continuación no conservada aquí con detalle completo.