La acción se inicia tras la muerte de Raquel, amante del rey Alfonso, cuyo asesinato había provocado una honda división entre los nobles castellanos. Don Lope de Estrada reprocha a don Nuño de Castro haber participado, al menos en parte, en aquella violencia contra la judía y contra la voluntad regia; la disputa degenera en duelo, y Nuño mata a don Lope casi por accidente mientras intenta defenderse. Paralelamente, Garci Velázquez de Estrada, hijo de don Lope, llega a una quinta o casa apartada donde es acogido por doña Sancha de Castro, hermana de Nuño, sin que ella sepa primero del todo las consecuencias que ese hospedaje tendrá. Entre ambos nace rápidamente una relación amorosa: Sancha, después de resistirse por temor a ser abandonada como Dido por Eneas, acaba confesando su amor, y Garci le promete matrimonio. En la intimidad nocturna de esa estancia retirada, ambos consuman su vínculo amoroso, aunque el pasaje conservado se expresa con el decoro propio de la comedia. Poco después, Nuño llega precipitadamente huyendo por haber dado muerte a don Lope; Sancha esconde a Garci para salvar su honor y escucha de su hermano la relación completa del suceso. Cuando los perseguidores cercan la casa, Sancha facilita la fuga de Nuño; Garci, al descubrir que el matador de su padre es precisamente el hermano de la mujer amada, se marcha para buscar venganza, mientras Sancha queda desgarrada entre su amor, su honra comprometida y la lealtad debida a su sangre.
En la segunda jornada, el conflicto se desplaza principalmente a Burgos. Nuño, perseguido por orden del rey, busca refugio y, sin saberlo al principio, entra en la casa de doña Elvira, hermana de Garci Velázquez. Elvira le concede asilo por deber de hospitalidad y parentesco noble; cuando Garci aparece y reconoce a su enemigo, quiere matarlo en el acto, pero ella le recuerda que sería deshonroso asesinar a quien se ha confiado a su amparo. Garci, obligado por esta razón superior de nobleza y cortesía, contiene la venganza y, en un gesto todavía más generoso, entrega su propia espada a Nuño para que pueda defenderse fuera de la casa y ser combatido después en igualdad. Nuño, profundamente conmovido, reconoce su culpa y su deuda. Mientras tanto, Sancha sigue padeciendo por la ausencia y el alejamiento de Garci; cuando este intenta de nuevo sorprender a Nuño de noche, ella se interpone con desesperación y logra detenerlo, aunque Garci, desgarrado entre el deber filial y el amor, decide apartarse de ella. La jornada muestra así cómo la lógica del honor se complica por otra obligación igualmente poderosa: la gratitud hacia quien ha dado acogida o ha obrado noblemente, de modo que la venganza justa no puede ejecutarse de cualquier manera ni en cualquier circunstancia.
La tercera jornada conduce al desenlace. Tras varios preparativos y lances cómicos en torno a Laín y Costanza, Nuño y Garci son citados mediante papeles a un encuentro en Miraflores, cerca de Burgos. Allí comparece Sancha y revela que ella misma ha urdido el artificio para juntar a los dos hombres y resolver a la vez los agravios pendientes. Ante Garci y Nuño, declara abiertamente que la verdadera deshonra no es ya solo la muerte del padre, sino también el incumplimiento de la palabra dada por Garci después de haber gozado de ella; por eso le exige escoger entre casarse con ella o morir. Para forzar una respuesta, finge incluso tener parientes armados ocultos y amenaza a Garci con una pistola; cuando él, aun sin pronunciarlo claramente, deja ver que sigue amándola y que no puede desmentir ese compromiso, Sancha interpreta su silencio como consentimiento y lo proclama su esposo. Inmediatamente vuelve el sentido de su acción contra su propio linaje: para que Garci no quede deshonrado por haber cedido por miedo, le ofrece libertad para vengar a su padre en Nuño, e incluso se muestra dispuesta a matar ella misma a su hermano antes que poner en peligro la vida del marido. Ese extremo obliga a Garci a reconocer la magnitud del amor y la resolución de Sancha: renuncia a la venganza, llama hermano a Nuño y se restablece la paz entre ambas casas. Elvira acepta casar con Nuño, Sancha queda unida a Garci y la comedia concluye con la armonía familiar recompuesta, aunque lograda tras un duro conflicto entre amor, honor y sangre.