Doña Beatriz
Protagonista de la obra, hija de don Fernando, pobre pero noble y hermosa, que trabaja para sostener la casa y defiende con firmeza su honra frente al amor de don Diego y a las presiones de su situación.
Juan de Zabaleta
تاريخ نشر الملخص: 18 يونيو 2026
تنبيه
فيما يلي ملخص آلي غير مُراجع للعمل، أُنشئ باستخدام ChatGPT (النموذج 5.4) انطلاقًا من النص المتاح. قد يتضمن أخطاء وسهوًا. إذا لاحظت مشكلات أو تناقضات، فنرجو التواصل معنا لإدراج التحديثات.
صيغة استشهاد مقترحة
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Sevilla festiva y desigual de unas fiestas de toros, doña Beatriz sostiene con su trabajo a su padre enfermo y defiende su honra en medio de la pobreza, mientras don Diego la corteja ocultando que está casado con Leonor. Tras quedar herida en el hundimiento de un tablado y ser acogida en casa de Leonor, Beatriz descubre el matrimonio secreto de don Diego, vuelve a la casa paterna y corta con él, lo que desencadena celos, equívocos y una pelea nocturna en la que don Fernando resulta mortalmente herido. Muerto ya el padre y enterrado en la capilla contigua a la vivienda, la aparición o presencia sobrenatural del difunto detiene el último intento de don Diego contra la fama de Beatriz, y la obra concluye con la confesión pública del caballero y el matrimonio de Beatriz con don Bernardo.
La acción se abre en una Sevilla empobrecida y festiva al mismo tiempo. En casa de don Fernando, hidalgo arruinado y enfermo, su hija doña Beatriz sostiene con su trabajo de aguja a toda la familia y preserva con gran firmeza su honra, a pesar de la miseria. Andrea y Alonso, criados de tono cómico, comentan la precariedad de la casa y discuten sobre la utilidad de aceptar galanteos interesados, sobre todo los de don Diego Girón, caballero rico y principal de la ciudad. Don Fernando agradece emocionado la abnegación de su hija y muestra intención de casarla con don Bernardo, noble aunque no muy acomodado al comienzo, mientras Beatriz guarda en secreto su inclinación amorosa hacia don Diego. Paralelamente, se descubre que don Diego está casado en secreto con su prima Leonor, matrimonio que no ha hecho público y que no impide que se enamore de Beatriz. En la calle, antes de unas fiestas de toros y juego de cañas, don Diego declara su amor a Beatriz; ella, creyéndolo libre, se muestra por primera vez favorable, le entrega una cinta y escucha sus promesas, aunque rehúsa aceptar joyas. Poco después, un tablado se hunde en la plaza y Beatriz, que pasaba por allí por necesidad de trabajo, queda gravemente herida y es llevada a casa de Leonor, donde la atienden con piedad.
Durante su convalecencia en casa de Leonor, Beatriz descubre que don Diego es marido de la dueña de la casa. Esta revelación altera por completo su situación interior: se siente engañada, aunque reconoce que él nunca declaró abiertamente ser soltero, y decide cortar toda relación que pueda manchar su honor. Don Fernando visita a su hija y vuelve a insinuar la conveniencia del enlace con don Bernardo, cuyo regalo llega a manos de Beatriz. En una escena equívoca, Beatriz rompe o hace creer que rompe ese presente por indignación, y la interpretación del hecho alimenta los celos cruzados de don Diego y don Bernardo. Ya restablecida, Beatriz abandona la casa de Leonor y vuelve junto a su padre, pese a la pobreza extrema del hogar. Allí don Diego la busca y ambos sostienen una larga disputa amorosa: él intenta defenderse, insiste en su pasión y lamenta perder no solo a Beatriz, sino la esperanza idealizada de alcanzarla; ella le reprocha con firmeza su engaño por silencio y afirma que una mujer honrada no puede escuchar a dos hombres ni admitir a uno casado. Poco después, de noche, don Diego y don Bernardo coinciden de forma clandestina en la casa de Beatriz, cada uno movido por sus propios celos y deseos. En la oscuridad se baten con las espadas; don Fernando sale a intervenir y resulta herido. Cuando Beatriz intenta asistirlo, él, dominado por el dolor y por la sospecha de deshonra, la acusa de ser causa de su ruina y apenas admite su ayuda.
La tercera jornada muestra las consecuencias de esa noche. Al amanecer, don Diego y don Bernardo, cada uno por su parte, dudan de haber matado al otro o de haber causado sin querer la muerte de don Fernando. Alonso revela que el anciano ha muerto y que, por falta de recursos, ha sido enterrado de inmediato en la capilla familiar contigua a la casa. Beatriz queda sola entre el duelo por su padre, la pobreza y el temor por su fama, y por eso exige sucesivamente a don Bernardo y a don Diego que no vuelvan a visitarla, pues sin la protección paterna cualquier murmuración del vecindario puede destruir su opinión. Don Diego, sin embargo, llevado por una pasión ya desordenada, soborna a Alonso para que le abra de noche la puerta de la capilla y se introduce furtivamente en el cuarto de Beatriz. Ella huye hacia la iglesia por el paso interior; él la persigue incluso dentro del espacio sagrado, hasta que se le aparece el cadáver o la sombra de don Fernando, que interpone su autoridad y le advierte que la honra de su hija sigue defendida aun después de muerto. La visión paraliza a don Diego, que vuelve desorientado al aposento y cae sin sentido. A la mañana siguiente llegan Leonor, movida por los celos, y don Bernardo; ante todos, don Diego confiesa su atrevimiento, reconoce la inocencia de Beatriz y pide perdón tanto a ella como a su esposa. Quedando restablecida la honra de la joven, don Bernardo le ofrece matrimonio, ahora reforzado por la noticia de haber heredado un gran mayorazgo, y Beatriz lo acepta como salida legítima a tantos peligros, mientras el título de la obra queda confirmado por la intervención postrera del padre muerto en defensa del honor familiar.
Protagonista de la obra, hija de don Fernando, pobre pero noble y hermosa, que trabaja para sostener la casa y defiende con firmeza su honra frente al amor de don Diego y a las presiones de su situación.
Caballero principal de Sevilla, casado en secreto con Leonor, enamorado apasionadamente de Beatriz y responsable de buena parte del conflicto por ocultar su estado y perseguirla hasta el extremo.
Padre de Beatriz, hidalgo viejo, enfermo y arruinado, mantenido por el trabajo de su hija; su muerte y su intervención final desde la capilla resultan decisivas para la restauración de la honra.
Pretendiente de Beatriz aprobado por don Fernando, noble y finalmente heredero de un gran mayorazgo; actúa como rival amoroso de don Diego y termina casándose con Beatriz.
Esposa secreta de don Diego y anfitriona generosa de Beatriz durante su convalecencia; sus celos la llevan a descubrir el desorden de su marido y a presenciar el desenlace.
Criado de tono cómico vinculado a varias casas, mediador interesado y hablador, que sirve de enlace entre los galanes y participa en los episodios decisivos, incluida la entrada nocturna de don Diego.
Criada de Beatriz, compañera de sus trabajos y testigo constante de su pobreza, sus decisiones y sus sufrimientos; aporta además una perspectiva práctica y desengañada.
Espacio central de la pobreza honrada, donde se muestran la enfermedad del padre, el trabajo de Beatriz, el conflicto de honor y las escenas decisivas de la segunda y tercera jornada.
Lugar fundamental en el desenlace, pues allí se entierra a don Fernando y desde ese ámbito sagrado se produce la defensa final de la honra de Beatriz frente a don Diego.
Espacio de encuentros amorosos, desplazamientos y observación social, donde don Diego declara su pasión a Beatriz y donde circulan noticias y sospechas entre los personajes.
Marco festivo de la ciudad que contrasta con la miseria doméstica; allí ocurre el hundimiento del tablado que hiere a Beatriz y precipita el cambio de la acción.
Lugar de acogida y curación de Beatriz tras el accidente, pero también espacio de revelación, porque allí descubre que don Diego está casado con Leonor.
La obra presenta a Beatriz preservando su reputación pese a la pobreza, al amor y a los riesgos sociales, y muestra que su honra necesita protección incluso después de la muerte del padre.
El drama insiste en la ruina material de una familia noble, en la dependencia del trabajo femenino para sobrevivir y en la tensión entre linaje, necesidad y apariencia social.
La pasión de don Diego por Beatriz, siendo ya marido de Leonor, convierte el galanteo en engaño, celos y violencia, hasta desembocar en un intento extremo de posesión.
La relación entre don Fernando y Beatriz organiza buena parte de la acción: ella lo mantiene y lo cuida, y él intenta orientar su destino matrimonial y proteger su fama.
El título se cumple en la idea de que la muerte no extingue del todo la responsabilidad moral ni la autoridad simbólica del padre, cuya presencia postrera restablece el orden.
La obra subraya el peligro de las visitas, los regalos y los rumores en una comunidad urbana donde la fama depende de lo que ven y comentan los demás.
Junto al conflicto grave de honor y muerte, los criados introducen una visión materialista y burlona de la necesidad, el hambre y las estrategias de supervivencia.