Baltasar
Rey de Babilonia y eje del conflicto dramático; su soberbia, su deseo de poseer a Fénix y su sacrilegio desencadenan la traición a Ciro y su propia ruina.
Agustín Moreto y Cavana
تاريخ نشر الملخص: 18 يونيو 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Babilonia del cautiverio hebreo, la alianza entre Baltasar y Ciro se quiebra cuando un error en unos retratos hace que Baltasar se enamore de Fénix, prometida de Ciro, y decida traicionar a su aliado. En el palacio babilónico, Baltasar encierra a Ciro e intenta forzar a Fénix a aceptarlo, pero ella se mantiene fiel, Daniel anuncia el castigo divino y Ciro logra reorganizar su respuesta militar. Durante la célebre cena sacrílega de Baltasar, la escritura misteriosa en la pared anuncia la ruina del rey, Ciro toma Babilonia esa misma noche y la obra concluye con la libertad de los hebreos y la unión de Ciro y Fénix.
La acción se sitúa en Babilonia, durante el cautiverio del pueblo hebreo y en el momento en que se prepara una gran alianza política entre Baltasar, rey de Babilonia, y Ciro, rey de Persia. Al comienzo, los hebreos son obligados a celebrar con flores y cantos la entrada triunfal de los monarcas y sus futuras bodas cruzadas: Baltasar ha de casarse con Dïana, hermana de Ciro, y Ciro con Fénix, reina de Arabia. En este marco, Daniel aparece como portavoz de la fe de Israel, defendiendo a su Dios frente a las blasfemias y humillaciones de los babilonios, mientras el judío anciano y otros cautivos lamentan la ruina de Jerusalén y esperan la prometida liberación. Cuando Ciro entra en Babilonia, se muestra respetuoso con Daniel: lo levanta del suelo, promete reedificar el templo hebreo y asegura libertad de culto al pueblo cautivo, lo que lo presenta como rey justo y piadoso en contraste con Baltasar. Sin embargo, la llegada de los retratos de las prometidas introduce el conflicto central: por un error en los retratos, Baltasar recibe dos imágenes de Fénix y, al contemplarla, se enamora de ella antes de conocerla. Paralelamente, Fénix llega inquieta por varios presagios y relata a Dïana un antiguo vaticinio según el cual solo alcanzará su amor tras ver una nación libertada y un imperio destruido, anuncio que proyecta una amenaza sobre la aparente armonía inicial.
Cuando los novios se encuentran a las puertas de Babilonia, el intercambio de retratos se descubre: Baltasar reconoce que la mujer a la que ama no es Dïana, sino Fénix. Aunque intenta disimular, queda ya decidido a quebrantar su palabra. Poco después, en el interior del palacio, Baltasar traiciona a Ciro: hace encerrar a su antiguo aliado, difunde que Fénix será su propia esposa y procura aislar a la reina árabe para doblegarla. Dïana increpa a Ciro por soportar la afrenta, y este, herido en su amistad y en su honor, intenta reaccionar, aunque Daniel le aconseja prudencia y le recuerda que Dios dispone los sucesos para un bien mayor. Baltasar se entrevista con Fénix y le declara abiertamente su pasión, ofreciéndole poder y dominio universal si acepta ser suya; ella rechaza con firmeza tanto la propuesta como la deslealtad, reafirma su amor por Ciro y defiende su honor frente al tirano. Para forzarla, Baltasar le muestra a Ciro prisionero en una torre y le plantea una cruel alternativa: entregarse o ver morir a su amado. Fénix elige la fidelidad y prefiere la muerte de Ciro antes que salvarlo mediante traición. Baltasar, frustrado, maquina entonces su asesinato por mano de soldados griegos enemistados con Ciro, mientras Bato, figura rústica y cómica, logra salir de la prisión y advertir confusamente del peligro. Gracias a Daniel, Ciro consigue escapar de la emboscada, y Fénix confirma todavía más su constancia cuando Baltasar anuncia públicamente que al día siguiente se desposará con ella.
En la jornada final, Fénix se prepara para resistir hasta la muerte si no llega el socorro de Ciro. Entretanto, Bato alcanza el campamento persa y transmite, entre exageraciones cómicas, el ultimátum de Baltasar. Ciro reúne a sus capitanes, declara que la toma de Babilonia es empresa difícil por la magnitud y fortaleza de la ciudad, pero se siente respaldado por signos celestes, por la promesa profética de Daniel y por un hallazgo decisivo de Dïana: un bajío del Éufrates que permite desviar el río y abrir camino hacia la ciudad. Mientras tanto, en Babilonia, Baltasar desprecia el cerco, prohíbe incluso preparar la defensa para mostrar su soberbia y manda celebrar un gran banquete. En ese contexto ordena sacar los vasos sagrados del templo de Jerusalén para usarlos en la cena, pese a las advertencias de Daniel, que anuncia castigo inminente. Durante el banquete, al que acuden nobles y damas y en el que Baltasar ostenta su poder ante Fénix, aparece la mano misteriosa que escribe en la pared. Daniel interpreta las palabras como sentencia divina: el reinado de Baltasar ha sido medido, pesado y condenado a ser dividido. El rey intenta desviar el sentido del anuncio, pero en ese instante estalla la catástrofe: Ciro entra en Babilonia, la ciudad arde, los soldados persas y sus aliados atacan el palacio y Baltasar muere a manos de sus enemigos. Con su caída se cumple el vaticinio de Fénix y la esperanza de Daniel: Ciro abraza por fin a Fénix, proclama la libertad del pueblo hebreo y ordena la reedificación de su templo, cerrando la obra con la restauración del orden político, amoroso y religioso.
Rey de Babilonia y eje del conflicto dramático; su soberbia, su deseo de poseer a Fénix y su sacrilegio desencadenan la traición a Ciro y su propia ruina.
Rey de Persia, aliado inicial de Baltasar y prometido de Fénix; se caracteriza por su nobleza, su respeto hacia el Dios de Israel y su papel de libertador final de Babilonia y de los hebreos.
Reina de Arabia y prometida de Ciro; su firmeza amorosa y moral la lleva a resistir las amenazas de Baltasar y a sostener el centro afectivo de la acción.
Profeta y cabeza espiritual de los hebreos cautivos; interpreta los signos divinos, amonesta a Baltasar y anuncia la liberación de Israel.
Hermana de Ciro y prometida inicialmente de Baltasar; su presencia resulta decisiva en el enredo de los retratos y colabora en la restitución del orden favorable a Ciro.
Rústico gracioso vinculado a Ciro; aporta la dimensión cómica, sirve de mensajero y participa, aunque de manera burlesca, en el desarrollo de la intriga política y militar.
Criado o privado de Baltasar que ejecuta sus órdenes y colabora en las maniobras para encerrar y eliminar a Ciro.
Capitán fiel a Ciro y a Fénix, con función militar y de apoyo en los momentos de peligro.
Marco general de la obra y símbolo del poder de Baltasar; en su grandeza urbana y política se desarrolla el conflicto entre soberbia imperial y justicia divina.
Centro de la intriga cortesana, donde se producen el reconocimiento erróneo de Fénix, la traición a Ciro, el encierro y la cena final.
Espacio de cautiverio dentro del palacio donde Baltasar hace encerrar a Ciro y desde el que se organiza la tentativa de asesinato y la posterior huida.
Lugar de presión y enfrentamiento verbal entre Fénix y Baltasar, donde se manifiesta con mayor claridad la resistencia moral de la reina árabe.
Espacio exterior decisivo para el desenlace militar, pues allí se descubre el paso que permitirá a Ciro entrar en Babilonia.
Escenario de la cena sacrílega en la que se profanan los vasos del templo y aparece la escritura en la pared que anuncia la caída de Baltasar.
Ámbito desde el que se expresan el dolor del exilio, la esperanza de liberación y la continuidad de la fe de Israel dentro de Babilonia.
La obra muestra cómo Baltasar convierte su poder en tiranía y sacrilegio, y cómo esa exaltación de sí mismo recibe finalmente una sanción providencial.
Fénix y Ciro mantienen su lealtad mutua pese al engaño, la separación y las amenazas, de modo que el amor constante se opone al deseo posesivo de Baltasar.
La situación de cautiverio de Israel atraviesa toda la acción y culmina con la victoria de Ciro y la promesa de reconstruir el templo de Jerusalén.
Se contraponen dos formas de realeza: la de Baltasar, fundada en el abuso y la idolatría, y la de Ciro, vinculada a la justicia, la palabra dada y el respeto religioso.
Los anuncios de Daniel, los presagios de Fénix y la escritura en la pared articulan una visión de la historia gobernada por un designio superior.
El uso de los vasos del templo hebreo en la cena de Baltasar constituye la culminación del desafío religioso que precipita el desenlace.
La alianza inicial entre Ciro y Baltasar, presentada como ejemplar, se destruye por el deseo, la deslealtad y la ambición, y ese quiebre impulsa la guerra final.