Constantino
Emperador de Constantinopla y antagonista principal; abandona la fe católica, impulsa la persecución contra la Iglesia, desea a Florencia y precipita la tragedia con su tiranía.
Francisco Valcárcel y Lugo
تاريخ نشر الملخص: 18 يونيو 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Constantinopla y en parajes de monte y prisión próximos a la corte, el emperador Constantino abandona la obediencia a Roma, persigue la fe católica y pretende forzar a la religiosa Florencia, mientras intenta someter al ermitaño Esteban para legitimar un concilio herético. La huida de Florencia, la prisión de Felisardo y de Esteban, y las intrigas de Calisto y Jorgillo hacen crecer el desorden del imperio, al tiempo que Rosimunda, princesa llegada de Hungría, se convierte en agente decisiva de resistencia católica. La disputa doctrinal, el martirio de Esteban y la guerra emprendida por el rey de Hungría contra el tirano conducen a la caída de Constantino, a la liberación de los inocentes y a una restauración final del orden religioso y dinástico.
La obra se abre con las dudas de Constantino, emperador que vacila entre la fe católica heredada y las doctrinas heréticas que acaba adoptando por soberbia y por influencia de Arrio y, sobre todo, de su privado Calisto. Aunque reconoce intelectualmente la validez del culto a las imágenes y la humanidad verdadera de Cristo, acaba imponiendo su voluntad contra Roma, ordenando destruir templos e imágenes y perseguir a los católicos. Al mismo tiempo, su pasión por Florencia, religiosa sacada por la fuerza de su convento, agrava su tiranía. Florencia rechaza con firmeza tanto la herejía imperial como las pretensiones amorosas del emperador y se declara dispuesta a morir por Cristo. Constantino, enfurecido por su resistencia, la manda encadenar y encarcelar. Paralelamente, Calisto propone atraer al ermitaño Esteban, figura venerada por el pueblo, para que firme un concilio herético y legitime así los decretos imperiales; si no acepta, habrá de ser conducido preso a palacio. En torno a esta persecución se cruzan también Rosimunda, princesa extranjera prometida al emperador pero fiel a la causa católica, y Felisardo, primo de Constantino y enamorado de Rosimunda, ambos contrarios al rumbo religioso y político del imperio.
Mientras Calisto organiza una falsa acusación contra Esteban y Florencia para desacreditar al santo, Rosimunda decide liberar a la religiosa de la cárcel y cuenta con ayuda indirecta de Felisardo, cuya espada queda comprometida en la acción. La fuga de Florencia se produce de noche, cuando Rosimunda la saca secretamente de prisión; sin embargo, Constantino entra poco después en la mazmorra con intención de violentarla y descubre que la presa ha desaparecido. Al encontrar allí la espada de Felisardo, concluye erróneamente que su primo ha intervenido por deseo amoroso y lo hace encarcelar. Al mismo tiempo, Calisto envía al gracioso Jorgillo, disfrazado de aspirante a ermitaño, para engañar a Esteban; pero el plan deriva de forma ambigua y burlesca, pues Jorgillo acaba obteniendo el hábito y luego traicionando a unos y a otros por interés. Florencia, ya libre, se refugia en una gruta junto a Esteban, que la acoge como hija espiritual. Cuando Calisto llega al monte con regalos y exigencias, Esteban rechaza con claridad el concilio herético, defiende la doctrina católica y acepta serenamente ser prendido. Así, el santo es llevado a prisión, donde también se halla Felisardo, y la represión se extiende a numerosos monjes y fieles, mientras la corte se llena de sospechas, delaciones y castigos injustos.
En la tercera jornada, la situación política y moral del imperio se precipita hacia su ruina. Constantino empieza a experimentar dudas y presagios, pero persiste en la violencia. Calisto cae también en desgracia, acusado de traición a partir de una pistola hallada en poder de Jorgillo, y muere desesperado en la cárcel. Rosimunda comunica por carta a su padre, el rey de Hungría, los abusos del emperador y su propia intervención en la liberación de Florencia, de modo que el monarca extranjero avanza con un ejército contra Constantinopla. Antes del desenlace bélico, Constantino discute públicamente con Esteban sobre la intercesión de los santos y la veneración de las imágenes; el ermitaño rebate con argumentos bíblicos la herejía imperial, pero el emperador, incapaz de vencerlo, ordena su muerte. En el combate final contra las tropas de Polidoro, rey de Hungría, Constantino hiere a Esteban o carga con la culpa principal de su martirio, y poco después resulta mortalmente herido y muere arrepentido solo de forma insuficiente o, según varios pasajes, obstinadamente. Vencida la tiranía, Polidoro entra en Constantinopla, libera a los presos, recibe la obediencia de la ciudad y dispone honras para el cuerpo de Esteban, cuyo martirio es presentado como verdadero premio celestial. Rosimunda obtiene casarse con Felisardo, Leonardo con Rosaura, Florencia queda bajo protección hasta la restauración de su convento, y Jorgillo es finalmente perdonado, cerrándose la obra con la restauración del orden político y religioso católico.
Emperador de Constantinopla y antagonista principal; abandona la fe católica, impulsa la persecución contra la Iglesia, desea a Florencia y precipita la tragedia con su tiranía.
Anacoreta o santo ermitaño venerado por el pueblo; defiende la doctrina católica, resiste las presiones del emperador y muere como mártir.
Religiosa sacada por la fuerza de su convento; rechaza el amor y la herejía de Constantino, sufre prisión y acaba refugiada en vida retirada.
Princesa, hija del rey de Hungría, prometida al emperador según se infiere del texto; protege a los católicos, libera a Florencia y favorece la caída del tirano.
Primo de Constantino y enamorado de Rosimunda; resulta acusado injustamente por la fuga de Florencia y sufre prisión por oponerse moralmente al emperador.
Privado y consejero hereje de Constantino; instiga la persecución, maquina falsas acusaciones contra Esteban y termina preso y muerto en desgracia.
Rey de Hungría y padre de Rosimunda; interviene militarmente contra Constantino, vence al tirano y restablece el orden final.
Criado de tono cómico y voluble, utilizado en las intrigas contra Esteban; su codicia y torpeza contribuyen a los enredos judiciales y políticos.
Servidor principal del emperador, ejecutor de órdenes de prisión y castigo; al final se integra en la restauración del nuevo orden.
Dama cercana a Rosimunda, colaboradora en sus acciones y personaje secundario relevante en el desenlace matrimonial.
Marco general de la acción política y religiosa; allí se desarrolla la persecución contra los católicos, la intriga cortesana y la caída final del tirano.
Espacio central de poder donde Constantino delibera, dicta edictos, recibe a sus consejeros, encarcela a sus adversarios y se desencadenan las principales acusaciones.
Lugar de sufrimiento de Florencia, Felisardo, Esteban y otros perseguidos; simbolizan materialmente la opresión ejercida por el emperador.
Espacio de retiro ascético del santo, opuesto a la corrupción de la corte; allí se refugian personajes católicos y se produce la captura de Esteban.
Refugio retirado en el bosque o monte donde Florencia vive escondida tras ser liberada, en continuidad con la vida penitente y apartada del mundo.
Espacio del desenlace militar donde las tropas de Hungría derrotan a Constantino y se manifiesta la ruina definitiva de su poder.
Lugar evocado como origen de la condición religiosa de Florencia y como institución dañada por la violencia imperial, cuya reedificación se proyecta al final.
La obra presenta a un gobernante que usa su poder para imponer una doctrina errónea, destruir templos, encarcelar fieles y someter conciencias.
El núcleo de la acción gira en torno a la resistencia de Esteban, Florencia y otros personajes frente a la herejía y frente a la negación del culto legítimo.
El sufrimiento de los personajes católicos, especialmente el de Esteban, se entiende como camino de santidad y de premio celestial.
La pasión de Constantino por Florencia se convierte en una forma de dominación que une poder político, coerción sexual y sacrilegio.
Calisto y otros personajes manipulan testimonios, objetos y apariencias para perder a inocentes y consolidar el poder del emperador.
La caída del tirano y la victoria final de los defensores de la fe aparecen vinculadas a la acción de Dios sobre la historia.
Las relaciones entre Rosimunda, Felisardo y sus familias conectan el conflicto religioso con el orden dinástico y con la solución final de la trama.