Jacinta
Dama principal de la obra; ama a Clarindo, resiste el matrimonio que le propone su padre y condiciona cualquier nueva unión al descubrimiento del asesino de su amante.
Ángela de Acevedo
تاريخ نشر الملخص: 18 يونيو 2026
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Lisboa cortesana, probablemente en el tiempo de la armada enviada a Saboya, Jacinta rechaza casarse porque sigue fiel a Clarindo, a quien cree asesinado, mientras sospecha que su pretendiente Don Álvaro fue el homicida. A la vez, Lisarda llega disfrazada de hombre para vengar la muerte de su hermano Clarindo, entra en casa de Don Álvaro y se enreda en los conflictos de honor con Beatriz y Alberto, pero termina enamorándose del propio agresor. Cuando Don Álvaro intenta valerse de un falso culpable para obtener a Jacinta, Clarindo reaparece vivo tras haberse ocultado con otro disfraz, se descubre la verdad del crimen y la comedia concluye con perdón, restitución del honor y matrimonios.
La obra comienza en Lisboa, donde Jacinta sufre la presión de su padre para que abandone su resistencia al matrimonio. Aunque él le permite elegir esposo entre caballeros nobles de la corte, ella rechaza casarse porque sigue fiel a Clarindo, joven portugués del que se enamoró en la iglesia de San Antonio antes de la partida de la armada hacia Saboya. Jacinta refiere a su criada Dorotea cómo nació ese amor por medio de miradas, billetes y una conversación nocturna en la reja de su casa, en la que ambos se dieron palabra de matrimonio. Poco después se difundió la noticia de la muerte de Clarindo, asesinado alevosamente durante la jornada militar, sin conocerse al homicida. Desde entonces Jacinta se niega a aceptar otro amor y sospecha, a partir de una carta de pésame amoroso, que Don Álvaro de Gamboa, pretendiente insistente y amigo de Clarindo, pudo haber sido el responsable del crimen. Para probarlo, decide responderle y atraerlo a una situación en que pueda averiguar la verdad. Paralelamente, llega a Lisboa Lisarda, hermana de Clarindo, disfrazada de hombre con el nombre de Lisardo y acompañada por el gracioso Papagayo. Movida por la muerte de su hermano y la de su padre, que no resistió la noticia, busca al asesino para vengarse. El azar la conduce precisamente a la casa de Don Álvaro, donde interviene en una riña entre este y su primo Alberto, provocada por los celos de honor en torno a Beatriz, hermana de Don Álvaro. Impresionado por su valentía, Don Álvaro la hospeda en su casa.
En ese nuevo espacio se cruzan las dos intrigas principales. Don Álvaro explica a Lisardo que intentó matar a Alberto por haber hallado a este hablando con Beatriz y creer comprometido su honor, mientras Beatriz se refugia en casa de Jacinta para evitar mayores males. Allí se proyecta una solución basada en matrimonios concertados: el padre de Jacinta piensa que, si Don Álvaro obtiene la mano de su hija, consentirá también que Beatriz se case con Alberto. Mientras tanto, Jacinta hace llegar a Don Álvaro una carta en la que declara que solo aceptará su pretensión si le descubre con certeza quién mató a Clarindo. Don Álvaro, en conversación confidencial con Lisardo, reconoce ser el verdadero homicida: cegado por los celos, mató a su amigo Clarindo al saberlo favorecido por Jacinta. Temiendo perderla si se sabe la verdad, pide a Lisardo que finja ser el culpable. La situación se complica porque Lisardo es en realidad Lisarda, hermana del muerto, que ha llegado precisamente para vengarlo; sin embargo, el trato continuado con Don Álvaro despierta en ella un amor inesperado. Debatiéndose entre agravio y deseo, acepta provisionalmente ayudarle y promete cargarse con la culpa, reservándose la posibilidad de impedir después que logre a Jacinta. A esta maraña se suma otra trama de disfraz: Clarindo no ha muerto. Herido por Don Álvaro pero protegido por un coleto, dejó creer a su agresor que había logrado matarlo y, tras una larga convalecencia, vuelve a Lisboa ocultándose primero bajo apariencia de mujer vendedora llamada Clara. Con este disfraz entra en casa de Jacinta para poner a prueba su fidelidad. Allí escucha que ella le sigue siendo fiel, comprueba sus sospechas sobre Don Álvaro y descubre además a su hermana Lisarda, a quien llega a ver en Lisboa sin revelarse todavía del todo.
En la tercera jornada todas las ficciones se precipitan hacia el desenlace. Jacinta continúa firme en el recuerdo de Clarindo y solo contempla dos salidas: vengar su muerte o resistirse al matrimonio impuesto. Don Álvaro acude finalmente a casa del padre de Jacinta acompañado de Lisardo para cumplir la condición pactada. Delante de Jacinta, Lisardo empieza a declararse autor de la muerte, pero la presencia del anillo que Jacinta había dado a Clarindo y varias contradicciones levantan sospechas. Entonces Clarindo irrumpe, abandona su disfraz y se da a conocer: cuenta cómo Don Álvaro lo hirió traidoramente por celos, cómo fingió su muerte para ponerse a salvo y cómo, ya recuperado, regresó a Lisboa disfrazado para probar la constancia de Jacinta. Descubierta la verdad, Clarindo intenta matar a Don Álvaro, pero Lisarda interviene, se quita también su fingimiento masculino y revela que, aunque llegó buscando venganza, se enamoró del agresor y antes quiso favorecerlo haciéndose pasar por homicida. Esa declaración transforma el conflicto: Clarindo perdona a Don Álvaro, que reconoce su culpa y acepta unirse con Lisarda. Jacinta, libre ya de dudas y presiones, obtiene a Clarindo como esposo con el consentimiento paterno. El anciano, que deseaba a Don Álvaro por yerno, compensa el cambio imponiendo y logrando además el matrimonio de Beatriz con Alberto, resuelto así el conflicto de honor. La obra concluye con un cierre armónico propio de la comedia, en el que los enredos de muerte fingida, disfraces, celos y venganzas desembocan en varias uniones y en la restauración del orden familiar.
Dama principal de la obra; ama a Clarindo, resiste el matrimonio que le propone su padre y condiciona cualquier nueva unión al descubrimiento del asesino de su amante.
Caballero portugués amado por Jacinta; herido por Don Álvaro, finge su muerte, regresa disfrazado de mujer y pone a prueba la fidelidad de Jacinta antes de revelarse.
Pretendiente de Jacinta y verdadero agresor de Clarindo; sus celos amorosos desencadenan el conflicto principal y luego intenta ocultar su culpa para lograr el matrimonio.
Hermana de Clarindo, que llega desde Lamego disfrazada de hombre con el nombre de Lisardo para buscar venganza; su amor por Don Álvaro complica y finalmente reconduce la acción.
Viejo noble que desea casar a su única hija y ordenar la sucesión de su casa; su voluntad impulsa el conflicto matrimonial y participa en la resolución final.
Hermana de Don Álvaro; su situación con Alberto desencadena una trama paralela de honor y refugio que acaba resolviéndose en matrimonio.
Primo y enamorado de Beatriz; se enfrenta con Don Álvaro por su relación con ella y representa el conflicto secundario de honor familiar.
Criada y confidente de Jacinta; escucha la historia amorosa de su señora, media en varias gestiones y sirve de apoyo en la intriga.
Criado gracioso de Lisarda, acompañante constante en el viaje y en el disfraz; aporta noticias, comentarios cómicos y ayuda material en los cambios de identidad.
Marco urbano principal de la comedia, donde convergen la corte, las casas nobles y la búsqueda del homicida, y donde se resuelven los conflictos amorosos y de honor.
Espacio central de la intimidad amorosa y familiar; allí se conocen las presiones del padre, se recuerda el amor con Clarindo, se refugia Beatriz y se produce la revelación final.
Lugar decisivo para la trama de honor y para los enredos de identidad; allí Lisarda entra como Lisardo, Don Álvaro confiesa su crimen y se organiza el falso testimonio.
Espacio del origen amoroso entre Jacinta y Clarindo, pues allí se ven por primera vez y comienzan sus intercambios de miradas y billetes.
Lugar del encuentro nocturno entre Jacinta y Clarindo y de la promesa mutua de matrimonio, fundamental para la fidelidad posterior de ambos.
Lugar de procedencia de Lisarda y de Clarindo, asociado a la noticia inicial de la supuesta muerte del hermano y al impulso de la venganza.
Alojamiento provisional de Lisarda y Papagayo en Lisboa; sirve como punto de llegada y de transición antes de ser acogidos en casa de Don Álvaro.
La acción se articula en torno a la constancia de Jacinta hacia Clarindo, incluso cuando lo cree muerto, y a la prueba de esa fidelidad mediante disfraces y engaños.
Los celos de Don Álvaro lo llevan a atacar a su amigo Clarindo y a desencadenar tanto el conflicto central como los malentendidos de honor en torno a Beatriz.
Clarindo se hace pasar por mujer y Lisarda por hombre, de modo que la obra explota el ocultamiento de la identidad como medio de prueba, venganza y aproximación amorosa.
La preocupación por la honra mueve a Don Álvaro en su conflicto con Beatriz y Alberto, y condiciona las decisiones de los mayores y los refugios de las damas.
Lisarda busca castigar al asesino de su hermano y Jacinta desea conocer al culpable, pero el final transforma la represalia en reconciliación y matrimonio.
El padre de Jacinta intenta dirigir el destino de su hija mediante el matrimonio, aunque la resolución final solo se estabiliza cuando se acomodan deseo, honra e interés familiar.