San Juan
Pastor del Amor Divino que recuerda su intimidad con Cristo y ocupa un lugar de honor entre los tres servidores.
Desconocido
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Juan, Agustín y Tomás aparecen como pastores enamorados de lo Divino, la Iglesia y la Fe, unidos en una misma devoción. Cada uno relata sus servicios: Juan recuerda la Cena y la cruz; Agustín y Tomás describen sus combates doctrinales como defensa de un rebaño. La Fe llega con Esperanza y Caridad. Reconoce los méritos de los tres y los corona, sin limitar su amor a un solo servidor.
El Coloquio de Fide Ypsa abre con una loa al Sacramento y presenta como pastores enamorados a san Juan, san Agustín y santo Tomás. Sus amores se dirigen, respectivamente, a lo Divino, la Iglesia y la Fe, pero se explica que todos confluyen en una misma unidad religiosa. Los tres acuerdan contar sus servicios y averiguar quién ha amado mejor, en una competencia cordial. Juan recuerda la Cena, la presencia de Cristo en el pan y el vino, los misterios conocidos al recostarse sobre su pecho y el encargo de cuidar a María recibido al pie de la cruz.
Agustín relata su defensa de la Iglesia frente a los errores mediante una alegoría pastoril: las doctrinas contrarias son fieras que atacan al rebaño, y los sermones y argumentos son sus armas. Celebra después la encarnación, el Sacramento y el retorno de los desviados. Tomás cuenta de igual modo cómo protege el ganado de la Fe frente a distintos adversarios doctrinales y recibe, con Esperanza y Caridad, el convite del pan sagrado. Cada relato queda acompañado por cantos de los tres pastores, que reconocen sus respectivos méritos.
Los tres recitan glosas amorosas y comprueban que sus aspiraciones coinciden. Deciden acudir a Fide Ypsa, nombre de la Fe personificada, y esta aparece con Esperanza y Caridad. Juan le pide que declare quién la ha servido mejor. La Fe explica que su amor no queda dividido ni puede reducirse a un solo favorecido. Con la aprobación de sus compañeras, corona primero a Juan por su especial intimidad con Cristo y luego a Agustín y Tomás por su labor doctrinal. El coloquio concluye invitando a una canción de celebración.
Pastor del Amor Divino que recuerda su intimidad con Cristo y ocupa un lugar de honor entre los tres servidores.
Pastor enamorado de la Iglesia, cuya enseñanza se representa como defensa del rebaño frente a fieras.
Pastor enamorado de la Fe que combate errores doctrinales y celebra el convite sacramental.
Personificación de la fe cristiana, dama amada que juzga los servicios y corona a los pastores.
Virtudes personificadas que acompañan a la Fe y apoyan la recompensa de sus servidores.
Espacio del encuentro, los relatos y la coronación, con ejido, ladera y cabaña de la Fe como referencias de una geografía simbólica.
Praderas, apriscos y riscos que figuran la Cena y los conflictos doctrinales; no constituyen una sucesión de lugares realistas.
Las diversas devociones de los pastores se reconocen como servicios a una misma realidad religiosa.
La presencia de Cristo en el Sacramento se presenta como don de amor y alimento espiritual.
Las fieras y armas pastoriles traducen a imagen escénica la lucha contra los errores.
La competencia amorosa permite honrar servicios distintos sin romper la unidad de los servidores.