Nuestra Señora
Madre de Jesús; acepta la circuncisión y expresa el dolor por la sangre de su hijo.
Desconocido
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
María consulta a Fe, Prudencia y Humildad sobre la circuncisión de Jesús. Acuerdan cumplir la ley por obediencia, aunque el niño esté libre de pecado. En el templo, las virtudes, los levitas y un pastor comentan las señales y las profecías que identifican al recién nacido como el Mesías. El sacerdote circuncida al niño y le da el nombre de Jesús. La representación termina con su adoración y un canto a la encarnación.
El Auto de la circuncisión de Nuestro Señor comienza con María acompañada por Fe, Prudencia y Humildad, virtudes personificadas que la aconsejan. En el octavo día del nacimiento se plantea si el niño, libre de pecado, debe someterse a la circuncisión. Humildad sostiene que lo hará como ejemplo de obediencia y cumplimiento de la ley, y como primera señal del rescate de la humanidad. José se une a la comitiva, mientras María anticipa con dolor la sangre que derramará su hijo.
En el templo, el sacerdote encarga a los levitas preparar el altar. Su pastor introduce una conversación cómica sobre las provisiones, el trabajo y la comida, y después acompaña los preparativos. Al llegar la familia, los ministros preguntan por la maternidad virginal y la identidad del niño. Las virtudes aducen profecías y señales del nacimiento; el pastor aporta su recuerdo de los ángeles y de la adoración en Belén. Su interpretación literal del pecado de los primeros padres intercala la comicidad en la explicación doctrinal.
El sacerdote ora y practica la circuncisión, ante el llanto de María y el consuelo de quienes la acompañan. A continuación se impone al niño el nombre de Jesús, anunciado antes de su nacimiento. Prudencia relaciona ese nombre con Josué: como el antiguo caudillo condujo al pueblo a la tierra prometida, Jesús vencerá a Satán y abrirá la gloria a los hombres. El diálogo vuelve sobre las profecías mesiánicas y concluye con una invitación de José a adorar al niño y un canto que celebra la encarnación redentora.
Madre de Jesús; acepta la circuncisión y expresa el dolor por la sangre de su hijo.
Acompaña a María, presenta al niño y llama a todos a adorarlo.
Virtudes personificadas que explican la obediencia a la ley, la maternidad virginal y la misión redentora de Jesús.
Prepara la ceremonia, ofrece la oración y realiza la circuncisión y la imposición del nombre.
Criado del sacerdote y testigo de la adoración de Belén; combina intervenciones cómicas con una firme confesión de fe.
Ministros que preparan el templo e interrogan y comentan las pruebas de la identidad mesiánica del niño.
Centro de la ceremonia; recibe la circuncisión como signo de obediencia y de futura redención.
Espacio inicial sin localización escénica precisa; el diálogo recuerda la pobreza del pesebre.
Lugar preparado con incienso e instrumentos para la oración, la circuncisión y la imposición del nombre.
Lugar del nacimiento y de la adoración recordados por el pastor; no constituye una nueva escena del auto.
La circuncisión voluntaria del inocente presenta a Jesús como cumplimiento de la ley.
La condición divina y humana del niño explica su venida para rescatar al linaje humano.
La primera sangre del hijo se vive como sufrimiento maternal y anuncio de la salvación.
Las Escrituras y el testimonio del pastor sostienen el reconocimiento del Mesías.