إلى> تاريخ النشر: 22 أغسطس 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El judas de Fuentes. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-judas-de-fuentes.
Don Gerónimo, doña Ana, Lolito, Catalina, Corregidor, Juan Gómez, escribano, alguacil, Felipe de Andros, Cristóbal Bruno, Alberuche, Telilla, Gregorio de Arrojo.
Salen don Gerónimo y doña Ana de camino.
Vienes, señora, cansada
y no le muestras agrado,
que ha sido largo el vado,
juntos en la patria amada.
Que hoy vienes a ser
coronada de remate,
y gallardo alarife,
que llega a besar los pies
de aquesta alta fortaleza
que sirve aquí de palacio,
haciendo a su alto espacio
engaste de su firmeza,
y a lo lejos en la torre
con gallardía formada
de arquitectura extremada
que el tiempo no la borre.
Y si para Juan Gómez ahora
se entra a postrarse y espera
con el gusto que pudiera
lograr que a mi señora
un criado leal
y el vasallo más fruncido.
Pena gruesa se ha sabido
que es en todo principal.
Como esta cuadra triste,
como te suspende a ti
y parece que con llanto
das respuesta a lo que oíste.
Como la luz de ese cielo
desmiente la faz bella
acudiendo a consolar
la oscura deidad del suelo,
Gerónimo de mi amor,
caballero por las obras,
generoso en el valor,
no te entristezca el rigor
de esta mierta el corazón,
cuando con igual quimera
de cristalino licor
va creciendo el espinado
de la ilustre región,
y de dehesas parece
hermoso carro del sol
su alta fortaleza.
Pero sin ostentación
del cruel desasosiego,
y dejas que sin rigor
vaya la nave alterada
de su ciega emulación
siendo escala donde el obre
se pone a mirar a Dios.
Ve en esas poplumaje
que de tarde se vistió
tanta carrasca y figura
el torvo y baladrón
que se ve descubierto
de la hierba de las flores
que es tapete del albor
donde la noche durmió.
Luz de mi consuelo hermoso,
si enamorado cautivo
a pesar de tan duras tramas
dulcísima suspensión,
pues sin mirar tu disgusto
y admiras en mi el rigor.
De la tristeza que traigo
viejo, ora baladrón,
ese criado de Dios
que tantos años sirvió
en la casa de tu agüelo.
Ese es mi pena mayor,
que el criado Santiago
es llegado a su mansión.
Cuyo aliento pretende
a su lado superior
reventar de ordinario,
como uced calló,
que siendo el más leal
treinta por lealtad dio.
Y estando ese hombre aquí
y del otro lado el perdedor
juzgando a este pobrecito
con la barra del rigor,
sin que entre ambas ninguno
aún se levante la voz,
llegando el pobre ansioso
a los pies la irritación
del desdichado del lugar
adonde solo se vio
la soberbia levantada
y premiada la traición.
Que Dios acuda directo
como puede aquesto ver,
si llegas a conocer,
que en pocos hombres no
se ve arbolada jactancia.
Te afliges sin razón,
que temo que llorado
procurarás discurrir
por esos manantiales
tan honda pasión,
primero veré en el cielo
falsos sus destellos,
al día haciendo la noche,
andando a este desvelo.
Primero dará a modelos
el peñasco levantado
al eco con su tono airado,
y entre lustrosos cabellos
las gigantas estrellas.
De su cerco humedecido
primero volverán atrás
el cristal de agua triste
reprimiendo la corriente
con las riendas del compás.
Y primero tú verás
estar el fuego abrasado,
y el escollo aquel prado
servir de luz a las sombras,
que hombre que me nombras,
oigas que del que Judas,
el corderillo voraz,
al rebozo de la teta
a su madre traiga inquieta,
y alegre a las flores paz.
Y a los elementos aves,
por el mayor imposible,
se escurezca a mediodía,
rompiendo los peñascos
y trayendo ricas preseas,
cantando al compás la alegría.
Así este criado fiel,
a nuestro pecho enviado,
es un gran Agnus Dei sagrado,
no se comportará con él.
No pienses que tiene tal
cordero simple ha nacido,
oye del león el bramido.
Despacio pienso ajustar
porque a ti te vuelva a dar
el ser, pues lo has merecido.
En diversas ocasiones
me debe tu devoción;
yo que le sigo la fui
a mi natural doblones,
huya de los mirones
haciéndole mi pereza,
den la capellanía
de Argel la piratería,
falta la del doblón.
Un grande batallón
parece que ordenaré,
sin intentar sin saber
pudiendo mejor hacer;
hacer la ermita pensé
a un fin que de allí saqué,
saliendo con la victoria,
siendo autor de que Cristo
a mi solicitud dado,
habiendo facilitado,
el que pase a la gloria.
Los garzos me temieron,
los garzos lo lloraron,
los garzos lo gastaron,
los garzos lo perdieron.
Yo los desgarraré fieros,
los perdidos rasgaré,
con ellos me batiré,
con pena perder mi bien,
por tener que darle, pues,
tal sintiendo de él
no tras cosas infinitas.
Me debe responder,
el que llegaré a creer
ser el sol las margaritas.
Faro, Judas, y malditas,
pues quiero al gran Dios echar.
No habiendo de él de parar,
beneficios recibidos,
tapando los oídos
al que es profanador.
Judas que yo mismo soy,
en mi labor solamente,
que he de ser obediente,
como a Dios que nace
ganó, tomólo pro base,
porque en esta ocasión
prestándole obligación,
no pudiendo la pagar,
venga de la carga a dar.
En tierra en esta ocasión
vuelve gran beneficiado,
mostrando la ingratitud
echaré a la ingratitud,
galgo incansable y atado.
Conmigo el fastidiado
cubierto por fuera y trozos,
coronelos nidopozos
el grave rogar llegar.
Solamente viene a dar
con dos espinas y abrojos
el criado al enemigo,
no sirviendo el mal por gozo,
solamente dichoso
en el intento abrigo.
Siendo siempre testigo
y librando del fenecer,
al hombre del valor
al hombre peor,
por fuerza el merecer,
los cielos del dolor.
Entra Coleto de saramago, con un paraguas en un brazo, caballero en un mulo, y un capotillo, con las riendas de la estribera.
Por un sumo solomito,
a mi padre no empanizo,
pues en polvorosa
le di toda su hacienda en vida,
lo menos ahora quita,
pobre falto y francote,
del medro y de mi retiro.
De esto no me confío,
bato las yeguas con cantos,
como los villanos santos.
Te sacaré del ganado,
y los mitades dirán,
en puntos de mis ojos,
bien digo que cuatro pitas,
como novios a las bodas,
pongo mis sesos en duda.
Vámonos a la corte,
no faltará vecina,
que por silla o garabato,
con pagar un acomodo.
Mal diga Dios tata puta,
que el que con agua bendita
para lavarme la yedra,
y no para aver sabida,
si alguna pura y las bellas,
como gorrina servida
desperdiciando granates,
hubiera basquiñas de arte.
Pero yo miro fiero,
quien será el diablo quien
a gustos y descansos,
soltándoles la vista.
Llegase a pedir limosna,
den de ustedes limosna,
a un pobrete de la China
con un moco de lagañas,
botado a una devoción.
A los tres días rasgado,
con vicios en esta obra,
que el filo de la tijera,
cande un ratón cuida,
como si lo llamaran.
Digo que yo pasé en vida,
donde viene adonde va,
y esto de comer muy aprisa,
y sin haber un difunto.
Soy Pedro que de mi tiro,
llamado por otro nombre,
Coleto, en aquesta villa,
siendo de los rigores,
de un padre que a porfía,
sobre mis frescos ex-
me batan en las costillas.
Me huyo más adelante,
siendo un asno mi porfía,
andando non me bien,
las vacas que me castigan,
bueyes y de dos en dos,
y en un medio caricias.
Yo en caballo de auge tarde,
el remedio de mi desdichas,
no me quiere recibir,
y de paso de la villa,
adelantado en el mundo,
de todas caballerías.
Cochero me vuelvo,
para tranco que si iba,
de poner necesidad,
a un galgo sobre la silla.
Un calor por el simple,
chapín para incivil,
de celos de un recato,
tapete de ser mi amo.
De trigo hizo flete,
sin dejarme en la solapa,
por si soy la misma chaza.
Rodillero a la garita,
con este coleto no hay
tres gracias por arriba,
que es hombre de importancia,
y que todos le codician.
Vuelve a juntar con nosotros
a vernos mi gran fineza
que pues con tu padre
para que logres tu luz
Sois oro reverso en Sigüenza
y esta señora, que miras
que al alba da resplandores
en que el cielo luz arrima
Dame señora tu mano
que por de honralla imprima
el coral de aquestos labios
por que tras ella tu me digas
En Sigüenza, ya han dicho que te crías
el tesoro de riquezas aprisa
por que libre despacio a mi gloria
en prado ameno y líquidas corrientes.
Dichosísimo ha sido aqueste día
pues olvidando todos tus parientes
al retiro de pobres, a la ermita
le traes el desamparo de esta gente
que apocare que tiene aqueste patrón
pues de faltar Siguenza es imposible
lugar que puede ser en toda España
codiciado por rico y apacible
que para la incodición extraña
de Juan Gómez indómito y terrible
sino le sabe y llega a conocelle
le adecua cruel al fin sin velle
Es el tal Juan Gómez tan terrible
que pone grima al hombre más atento
y de un asomo tan desapacible
que se tiene apurar el sufrimiento
el viene a ser de todos insufrible
indómito feroz, hueco y exento
como un lillo que rizado el cuello
huye la gente toda por no vello
Vas en remora a no irte
y parece que traéis
con que es el viaje corto
no ha sido corta mi dicha
Vanse todos.
Sale un labrador con su vara en la mano que se ha de llamar Bartolomé de Gálvez.
No hay hombre que en su boca no sea malo, que siempre es de agravios
vaciando esta nueva, buen suceso, fando lleno
siendo la sin pensión funesto palo
del suplicio que busca, y siempre ajeno
el vive aquí como un Guadiana, pues lo
el mata con su lengua de veneno
al pio cordel un hillo que ha pitado
mata mal y denuesta estando airado
todo lo enreda, todo lo mancilla
todo lo gasta, arroja y todo yerra
todo lo altera, estando con moína
siendo el farol su lengua, un mitraza
no es tiro de bombarda o culebrina
como su boca a quien se destierra
en efeto a la ira del infierno
pena, angustia furor y mal eterno
Sale Juan Gómez con un potrillo o ternero, o peña.
Voto a Cristo, que estoy desesperado
por vida del cielo y mis enojos
que te arroje a un abismo precipitado
pues me has de ver enojado y rojo
mal haya Dios, el padre que me ha dado
bendiga a Dios, si el tuerto rojo
en rabio de que, y no sé echarme a pechos
para vengar en mi a ti de tus despechos
mío soy, hombre, y pretendo vello
ele, mate sin duda, me ha engendrado
para ser hombre, y yo no aparecello
y me hubiera con ello en un nado
si los ojos de la planta, o flor de vello
motes, si a ese cielo levantado
siendo un bol a quien la virgen te brinde
que fuego, ira, y desdén, bramido y rabia rinde
qué extraje aquel contigo quien te hiciera
que se compadece de este bruto altivo
bien pudo ser que allí la polvareda
me dejase ver muerto mi vivo,
holgárame a las manos me viniera,
porque viera el cobarde fugitivo
el destrozo que hacía con los dientes,
que los Gómez león nacido en fuentes.
¿a qué está vuesa merced tanto de espacio,
señor corregidor? ¿De qué se admira?
vengo a su grado aquí de este palacio
por ver a vuesa merced con tal ira.
vaya vuesa merced, y tómese en aprecio,
que el fuego por los ojos ya respira,
que vengo con razón muy indignado,
porque cierta gallina se ha escapado.
aparte
a más, si remido y vive con alguno.
¡cómo con el valiente le ha ido!
que este hombre sin alma es importuno,
que un león se huye azorrotado,
yo pienso que en la villa no hay ninguno
a quien no haya ofendido o maltratado,
haciéndole el favor tan insolente,
que viene a ser el coco de la gente.
x
llegué a un prado cubierto de esmeraldas
donde alegre arroyuelo discurría,
un arroyuelo airoso por las faldas
de tanta flor hermosa que nacía;
y al descubrir el sol sus espaldas,
firme el ojo en la diestra puntería,
homicida cruel de tantas flores,
solo halla el desperdicio en los colores;
que del clavel cortado por el rastro
divididas las hojas parecían
sobre aquel nácar desleal de alabastro
gotas de sangre con que se teñían,
y yendo solas entre de pastos
las yeguas de placeres que bebían,
república de ranas bien formada,
que al sol le servía de estacada;
y con que no sabe vuesa merced que viene el tesorero
a vernos con su amo en esta villa.
él será bebedor, un majadero.
si todas sus grandezas aquí humilla,
ya parece que llegan, considero,
la turba de la gente y la cuadrilla.
volvamos, que aguardan, mi convidado,
maldiga Dios quien para acá le ha echado.
salen don Gerónimo, doña Ana y criados
detengan esa litera,
no ruede aquel varano,
que no es camino raso,
de la empinada ladera
levanta aquí mi postrera,
salid hermosa señora,
como luciente aurora
entre nubes escondida,
que de llegar a dar la vida
al día que por vos llora.
poned los pies en el suelo,
dando al prado este favor,
pues al estado mejor
parecerá un subido cielo,
pues trueca el sol su desvelo
vuestra bella compostura.
si la luz es tan parecida,
por no haber visto envidia,
luz que en goces hoy me agrada.
seáis mi señor bien venido.
como nos habéis llegado,
mal ansioso y desvelado
volver a verme he metido,
que en mi ansia he inquirido.
solo vuesa merced lo ha hecho,
pues que he sido satisfecho
de los muros que os he mostrado,
de quien vivís alabado.
trayéndome a mi derecho,
vuesa merced señora mía
de la mano se ha negado;
que es gallardo dechado
de tan celeste armonía.
aquí pisa el prado el día,
aquí la aurora salió,
aquí el alba se rio,
aquí la gala del prado;
vive Dios que estoy turbado
de ver que el alma le fío.
vuesa merced me dé su mano,
los brazos señor os pido.
levantarse me es liviano
con favor tal soberano.
pero por su gracia otorgo
los besos yo no los recibo,
señor bien sois mi señor.
del favor que nos hacéis,
pues calidad nos traéis,
ciudad a vuestro mérito.
retirado desde aquí,
sin atreverme a llegar,
estoy mirándolas rayar
de las luces de pavor,
y a su rostro resplandor.
mucho por su majestad
pues se mostró en su celo
adora su majestad
y avale mi atrevimiento
como dice a solas
y ciego precipitado
ciego atrevimiento fiero
bebiendo luz y estrellas
del mundo y su dueño
de ángel humanado
esta celeste beldad
que ave pisto despojo
pues desmaya la tempestad
los cielos vierte derroche
sin poderlo remediar
si beis que mente el día
y resplandece la majestad
pudidor leal de flores
tanta hermosa briedad
perdóneme la lealtad
pues valiente y renegado
y murió por dejar
en silencia a su rigor
y veremos ahora aún
suspendido parece
que quiere retirar
mucho me mira puesto
mas si pica dula
la tratantilla paz
al hombre a lunas bailar
yo ofrezco mi palabra de ayudaros
que me tengáis por vuestro amigo os pido
pues con seguridad podéis fiaros
yo vengo de quien sois tan advertido
que en eso muchas cosas confiaros
dadme otra vez los brazos, porque vean
que gozo de un rato los deseos
estas palabras el alma
venera a vuestro labio
si no besa a sus ojos
otros a la admiración
los exteriores sentidos
al ver mi deseo sol
al gozar de su beldad
les llega la suspensión
a de manera que el rayo
le menos plácido a Dios
por no pisar de la tierra
levantando exhalación
como por el cristal
desvía de su color
admirado y a su mirado
mostrando allí su rigor
con mi miedo enojada
que violentada subió
los finos aires en la
del centro en resplandor
de aquestos vientos con su
más plácido fretón
las tiendas puestas a su paso
de su carrera de honor
perdonad si en esta cura
aquesta locas prisión
vuestras plantas veneran
por que tal extrañáis vos
al ver que entre las flores
que en rosado se escondió
si mata solo mirando
que ara con un tropezón
no oís así me pronuncio
que en vos viste primor
pues ignado a mi mató
sin mirar lo hacéis vos
imposible que se riza
si el mar serena su furor
río a la luz que asomoso
de la aurora admiración
imposible que el crío
llegue sin su color
a las flores retiradas
al mar de vuestro talón
imposible que este rendido
como de cazador
esten puestos a la vista
en el sol puestos ahí
detened dulce envidia
a quien es vuestro gozo
de tu generoso fin
de este sol sin alardeados
a vuestra frente promete
laureles a la admiración
coronado una belleza
como as el albo lucero
colgado de sus mitarros
o al sangre de tal valor
que al varios de las rosas
les sirvan de ostentación
dividiendo en dos mitades
de la púrpura el color
granadas perfidia vista
nuestra trémula razón
abrid aquestos rubíes
matadme sin remisión
ahora bien de matarme
ya el instrumento en lacio
os no toma mano
en dime lo tato os p [ilegible] ?
aljaba de tantas flechas
en que de tanto valor
ea acaben de matarme
que de agradarme el sol
quiero de tus heridas
pues sabéis la curación
como enmudecéis ahora
nuestra causa corazón
¿qué receláis dolor?
¡Teneos, por mi Dios!
¿no tenéis por loco
responder a un bufón?
pero no quiere mi mano
muros a este favor
que, a no pensar que os burláis
os diera un raso
la suela del chapín
a bastones la pretensión
atrevido, osado, infame,
por no llamaros traidor,
ídolo de mis pasiones,
¿quién vuelve por mi opinión?
Miren, señoras, que manda
que aquí tienen mil balas
que han dicho aquestas señoras
miren que un picarón
bello con la motasilla
que trae de envidias
pues tiene el alma más negra
que el demonio, que así es
mírenle bien a la cara
que hizo fresca ocasión
temor da a cuantos pero
rabioso, cruel, feroz
está el mundo tan perdido
que a cualquier moza de riesgo
se escapa por lo insolente
que ya no hay nadie que ataje
estos respectos al amor una
seda de alta religión
pero no, no puede haberle
por faltarle siempre Dios
y no de tus cores
sino moño bailador
que de asalto a media noche
da a la calle su arrojó
y mandóle dar mañana
grados de preternatural
como las usanzas bellas
que haciendo asco del uso
se dejan que se me ofrezca
todo tal puerto
que y más cuando se preste
a bendito del Señor
llegó el fin en pos de la muerte
hundida famosa necio
en hurtado porción
no nos lisonjee el dolor
con una liga de seda
de la casta cerco yo
borrando la botica
el barbero y el doctor
esto deude imuder
sin duda a este baladrón
que no hay hombre en la tierra
que sin lengua no ofendió
Dejadle Coloso amigo
a este infame pícaro
que él parará en una horca
con su misterio
Salen músicos y labradoras y labradores bailando.
Seáis bien venido
señor tesorero
galán de su guisa
flor del barrio nuestro
bien venidos a fiestas
adonde os trae el cielo
por padre y amparo
y remedio nuestro
Señor tesorero
el prado se alegra
y se dulce y vos
la fama grita
que sois caballero
señor tesorero
temblarán de ver
daño a vuestros pueblos,
soldados de pata
como bandoleros
Señor tesorero
se hará justicia
sin tener respeto
al más poderoso
Santo que es de buenos
señor tesorero.
callarán pregoneros
lobos con corderos
siendo vos pastor
y su miedo el perro
Señor tesorero.
Siente sales
a mil jilgueros
vos como David
oísteis lo menos
Señor tesorero.
Bailen las zagalas
toque el pandero
a nuestro tesorero
esta bandolera
Señor tesorero.
salgan de mañana
sirviéndole a ver
Juana, de Bernaldina
y Miguel de el ro
Señor tesorero.
Salga la justicia
el de barrio Pedro
Antón, el de López
María la hornera
Señor tesorero.
Éntrase todos cantando.
Entra Matías escribano.
Creer casi no puedo que hallando,
creer casi no puedo que habiendo,
es posible que el cielo se ha enmarañado,
es posible que el cielo se ha dolido,
con puro llover llega a estar nublado,
turbado, lloroso y casi enternecido,
o el sol sin parecer ha estado,
el relámpago, el trueno, el rayo airado,
ya parece que el cielo se sosiega,
trayendo la paloma aquella oliva,
la luz del sol a rielar se llega,
mostrando de la paz el don reciba,
alta al monte, nos viene ya a la vega,
en su presencia todo a gusto viva.
¡Valga Dios, lo que hace un caballero,
mostrándose apacible y justiciero!
Más pobre que no meta en sus entrañas,
defendiendo su causa como propia,
aviando los pleitos y marañas,
acudiendo de todos a la inopia.
En él se ven dos cosas bien extrañas:
que rigor y blandura es cosa propia,
pues el que llega a ser el castigado
de sus brazos se deja consolado.
Un colmenar a fabricar empieza,
al pie de una peña levantado,
con tal arte que llega en grandeza
a parecer jardín, al soto y prado,
aquí la abeja airosa su destreza
el rubio panal va fabricando,
muestra a la vega en alas levantadas,
el robo de las flores no miradas,
a vista de una huerta que allí tiene,
formada por instinto y cuadrantes,
de flores, y de yedra, puebla que viene
a traer como el castillo municiones,
y cada cual cargada luego viene,
mostrándose en aquestas ocasiones
la república airosa gobernada,
más bien que la romana celebrada.
Por querer en el campo solo estar,
maltratar a una pobre labradora,
un villano atrevido que está arando,
a la cual llegó y donde llora,
y yo, cierto de oírlo, considerando,
poco a poco la causa tomé dello,
con que desprecio así de las mujeres,
dejó dudando. ¡Voto al platero!
Pero ya sale aquí como en oriente,
el sol hermoso en lucida carrera,
ostentando las luces de repente,
parece que junta en sí la primavera,
ya llega rodeado de la gente.
¡Valga Dios, y qué miedos cotidianos,
que el amo con agrado va mirando!
Sin duda pensará que está soñado,
pues que aquí solamente ven desvelo
a los pobres vasallos afligidos,
como si a aquellos fieros a los cuellos
los cuchillos se viesen prevenidos,
sin permitir apenas los resuellos.
763
tragándose los labios los gemidos,
todo esto, por estar mal informado
del lobo solo el dueño del ganado.
Sale don Gerónimo con capa, sudado de mucho.
Yo lo miraré muy bien,
si acaso a nadie agrada,
que el que lo acomete sabio,
más que tenerlo velado,
desmiente a su ser parado.
De este cristiano desvelo,
de este justo [ilegible]
pues la paz facilitado,
voy a los hombres llevado
por el camino del cielo.
Engendra guerra, discordia;
la discordia, crueldad,
y el cruel, siendo maldad,
no tiene misericordia.
La piedad ante la gloria
célebre triunfa de ya,
y en esta pesada calma
navegando los sentidos,
aun los más tiernos dormidos,
vive alerta siempre el alma.
Solo yo, entre dos extremos
puesto, a lo justo me animo,
que más la justicia estimo
que a cuantos bienes tenemos.
A Dios las gracias le demos,
pues con él si bien se advierte,
no hay ventura, dicha o suerte.
Yo lo digo, sé que es mi olvido,
una cierta maldad debida
pueda dar a la muerte;
a un necio, piedra arrojada;
a un loco, sube atrevida;
si doloso se me impida
retirándome cansada,
y que duele estoy penada
en el error caligro.
Digo lo que no digo,
de este modo no he vivido,
pido piedad compasivo
a que mi dicha paro.
No quiero más tratar
solamente de vivir,
por si puedo desmentir
y esta vida dilatar.
En este pobre lugar,
ya en la legua, en el prado,
ya en mí mismo retirado,
alegre pasar pretendo,
a que he perdido viviendo
el tiempo mal empleado.
Sale un labrador corriendo y muy despavorido.
764
Señor, don Lope con mangas de caballos
viene marchando apriesa y [ilegible]
Ensilla presto, vamos a encontrallos,
que suene la trompeta, no se avise
a don Felipe ni a Andrés por obligallo,
pues ves qué ocasión aquí se ofrece.
Llevad alguna cosa, por si acaso.
Ven tú, que puedo obrar con el dinero.
Que a lomo vais, cola ponte
a más resabido habilitar el mote
que a don Fernando se le muere el insolente
que al ponerse las lunas, de oriente
y tal que no llegue a de repente,
más años en las ayunas de un presente,
yo le riendo de miedoso lo fío
que con vuelva atado desvarío.
Vanse todos. Sale doña Ana, y flores, que al prado venía o previniéndole guirnaldas.
Como los pajarillos al reír
como volver, los suspiros dan
que a todos de venir
como no sé de este error
como a mirarlo no vais
de los pastores al exceso.
Como nidos muy sin peso
que de alto caen y llegan.
Como la dulce armonía
que ofrece el ruiseñor,
que te sirva a ti, mi amor,
no le ofrezcas, mas saber
que a la continua alegría
como a cristal bullicioso
que fuga a verse dichoso.
En la escama de plata
no le deis desenvuelta
niebla que a un torbellino
como incansable de plata,
claro cielo del prado
parece que se dilata
alargándose allí sus brazos
que del cielo pleno trata
separar que llega el mayo
a primaveras de desmayos
que a su luz a verse van.
Daréos, sol, las vidas
de sol y noche a la par,
en tal corriente, retiro,
alegre la vida paso.
Y cuando a ver me admiro
espero que de oro puro
el tiempo por quien suspiro
que aun que tengo todos los bienes
que he podido desear
en mas mi germana agora
no le puede al fin de callar
entré a mi señor don de
donde sale la aurora
suavísima hermosura
alta que se pone el día
muerto de melancolía
llegando el gustoso aurora
por quien ríe mi señora
en tal que podéis ver ido
sin notar de amor ignorar
anda tan embebecido
que ruego le deis favor
y que lo buelbe a callar
parece le cansa en todo
el que le di enamorado
que sirve del prado el vuelo
pues me dejas por el prado
Sale Juan, gámez.
Pajarillos que volando
de alumbrosos la nariz
decid que quedo penando
al amor si le topáis
viendo a mi hermosa mudo
en estos verdes arboles
debidle al sol que a mi sol le
por que le deis su porfía
llegue ayer a los de día
sabiendo de las colores
y se ave mudado
a beber le y le llego
y si se muestra alentado
con tal furor os que mudo
y se a jamás retratado
como ciego a dado atado
al instante y al mismo
pretendiendo no incurrir
y a mi el temor terrible
le de la vista el toronche
pero que ciegos que ven
las bellas patas de araña
pues se asroja mi deseo
y a ofrecerme a mi azar a
de todo gusto poseo
si por beber se ha de ver
su rigor pues la procuro
yo y a mi cama las doy
con mil agradecidos
firme me tengo en lo que
alto pues que a de llegar
perdonad bellos miedos
una cosa sola os ruego
y es que me tornéis la vida
pues me quitáis el sosiego
Sále don Juan, rústico.
¿Cómo de tres en tres ando?
y yo de miedo y de enfado
pues que a mi puerta cerro
matad al mil besos y a
pues perdí por arrojado
Entra Cristóbal y un enano
Que a mi que me ha de dar de palos
tened los rebozos falsos
pues razón misma tenéis
por una ación tan sola
que os toda aquesta bel
mirad, piedad y armado
la cólera suspended
que matarme cuesta poco
a nadie parece bien
y jurado os que bengo noble
y me diera de correr
de dejar a un amigo
sin ir a acometer
este don que os promete
a que me e en mi poder
no permitáis latina
la cólera en sois los
Aquí os detendrán ladrón
¿a Dios justicia a mi ser?
pues nos vienes a robar
el mote que nuestro es.
Date a prisión imaginar
parece al gusto a ver
que aun que no es a mi caín
lo que es muy parecer
entra don que no me
y puesto que por mi
y que no e pretendido ofender
siendo el amor tan vecino
la infamia no conocéis
nadie le bate la mano
por que os da el marques
que le de le reverencia a
colgando al punto del pie
como os las iréis de se ir
notar des de el poder
y no es caso a mi lado
dejando aqueste que
Sale Cristóbal, bueno.
De acá a Madrid siempre guardado e
y a pensamel que tan vecetrado
que a de costa de ganar traya
por mostrar llegar a
mojado de lo que e de hacer
Señora no más en melo a
que al hilo de la carabina y adorna
cuios lugres y plazere
no es cobica la sierra a que llega do
que a don no a de urdo
de tal palo que a su cruda guerra
me a traído a la tierra
dejando me admirado
el palo le e bastado.
que obrando cada cual fía
ofenderme a porfía
yo que a Dios que os a de bajaba
que inpresto en nada ba
allando ora todo lo mas flaco
no siendo mio a lo
sirviendo me a la cruda rodera
me aviene a cautelar
a que el alivio encendido
que dejes sus nido.
mirando el robo o bra de
mi ánimo dispensa la ira de
no me e de fiar de quien a
y sin turbar su pluma e
como fiera animada
que en garras y endo
que a la herida frente
muestra el cuerno valiente
a quien le dio y el robre
a que valor le sobre.
porque sirvióle de musa
el fiero dolor que rige
abriendo de las putas, mancebía
el coral derramado
así se engolfó de los bárbaros
y de los suyos interiores
sus pendones, y su miedo
en fin, en la red de su miedo
a quien la gente ciega
y de las de su fatiga
odio, e envidia [ilegible]
y de la natural fiereza
y del fuego y del cielo
siendo en todo tan inmensos
su ruina y su desvelo
cada cual murmura y dice
y estaban a mirarnos, se pasean
vanse todos.
Todos atentos,
llegaron muchos de los bárbaros
desta gente inhumana
y de todo lo profundo
pues solo desde el suelo
con gozo y con aprecio
todo el baluarte ha dado
y abriendo amontonado
el delito se cierra
y en el mal castigo previene
de mi amarga suerte
y de los dos que en sus filetes
van diciendo que recibieran
con magnánimo y dulce oficio
Vale, soles y en sus propios
designios ya [ilegible]
in efeto, de los bárbaros
de quien su victoria vio
pasado al fin el tributo
de la humana superior
virtud, me partí de mi
la general justo premio
y se precie de ser eterno
así de trofeos, valor
que a la deidad del genio
lo indio, por su señor
haciendo de mayor lite
dio principio a su pasión
con como aquel donde el nuevo
por su exortación
su desvarío del templo
de palomo profanó
así dándole por justa
medio lado a la razón
como sale por el cielo
quedó el marchito, la flor
y su piedad radical
no pudiendo en el rigor
de su enfermedad sufrir
como de su estrago
recibió los sacramentos
y al llegar la extrema unción
los ademanes lentos
en el labio despidió
a poco del postrer
estado en cama se puso
a los pocos que temió
la ambición, a su codicia
y le dio en fin la vida
huyendo de la prisión
al cielo, si de sus trazas
muy al contrario le dio
el sumario, los arcanos
de su alta deidad que vio
y obrando en su arbitrio
la bendición dejó
a la sedienta llaneza
y tristes coros
visto como en el peso
la grandeza del Señor
llegó la temida noche
retirado, en su furor
en su casa se encerró
los deudos a su dolor
y en un rincón los lloros
el día se resolvió
a un triste y cruel duelo
a un mundo tan bajo
y de dolor lleno, a la gloria
y todo el muro arruinó
pasando al grave peligro
de su cueva el habitador
con su dura y fea vida
de su encerramiento, a
morar en dicha llanura
entre la paz y rumor
ama de su custodia
cayó por su desazón
como de cielo a los abismos
a vista de la gran ruina
a espanto y fiero bramido
la miseria de su error
y con lastimoso parecer
se gloriaba en el dolor
herida y de dolor
y a los deudos que a dos
más de doscientas personas
recibió en su compasión
a pasto en el llanto llevado
y de triste y fiero labio
los quejidos que soltó
llorando en su dolor
puestos a mi compasión
antes de pasar, en tenor
pónese en su apacible
y en efeto el postrero
y todo su cabildo
tomó la provisión
y mudado los oficios
el señorío mostró
y tengo yo que bajando
al sepulcro su razón
del torero que aquí
murió el fiero toro
entró, y dijeron mis criados
que entró muerto el obispo
esta lección mejor
yo tengo en el convento
del asombro del valor
abrió los claustros
a cien murciélagos, a lo
de un mancebo que se bajó
venir luego sin portar un
rotundo y previsor
criado que si me digo
ante mí, de lo que
ignora y no es su pasión
del miedo en la corona
que se muestra la hidalguía
más altas torres allanar
y si llega a un pinar
el uno en un monte de barro
entre la escarcha y lloro
tan turbio del mar a
y si en pavor en persona
muere al fin el más bizarro
por la puerta de la vida
todos salimos a dos
y para volver a ella
ha parecido el calavera,
porque las de amor floridas
está sujeta a un agravio
pues al menear el labio
muchas veces no desea
el moco que parece a
como a la vejez es sabio
igualdad a cien la muerte
que a la vida no realza
porque las agrias batallas
las hace valerosa suerte,
el prudente que lo advierte
con cierta sangre temido
sin alterse allí dormido
aguardando de la vuelta
como el que examina bien
de ladrones advertido.
¡Válgame Dios, qué acabo!
Don Pedro por Valerio
que todo lo dejó a caso
que nada se llevó,
que lo mismo se llevó
un hombre que es un potaje,
Gómez, que por un paje
como aquesto puede ser
que pase un príncipe a ver
cosas a su misterio.
Entra Juan Gómez.
El alivio, pues es muerto,
porque el autor del tiento
que dio a Dios y a mi sol
parece bien a quien muerto anda,
perecer si es abril del grifo anda
en una mal mirada,
sin respeto a su propia gracia
de este, y a su prelado
a do ya más violento,
sin privar de la muerte a su justicia,
dicen ser tacañería.
Mal dije, Dios, y a mí en burla me dejen,
un beso señalado
muchas veces le abría, acalla mudo,
al subir de un cerrillo
llevó dos sobre el hombro un cuclillo
no pudiendo cargallo,
la muerte dio que llegó a indiallo.
Y al verle la cara,
y dijo: «Si pues es en la trampa
el asno a vicios que hace aquesto,
y en espirar de más y a mi rey puesto,
y envuelto brío con que en a b [ilegible]
corriendo lo aquesto a baso,
y así no es de tener asimiento
lo escandaloso de su desbarajuste
y que do amor pretende un desatino
quedó de le hirió,
y a ansias a de ser terrible cosa
aún como si agora fui forzosa».
Y a Juan Gómez, ¿qué hiciera
a don Pedro cosquillas si pudiera?
Que de raras desdichas,
y un chasco en abrigos los momias,
de tantos inviernos, y enamorado
entre las flores andas estirado.
Mi casamiento encomiendo
y lo esto pretendo
toda seguridad, todo regalo,
y en aqueste intervalo
en casa de doña Ana quiero
que se eche lo primero,
no le falte sed de conejo y liebre,
y de todo lo que es de
el mes de enero en esta dura cuida,
que parece podrida,
en la paloma nabo y puerco airoso,
y de buñuelos oloroso,
el ciruelo, y tengo reservado
el búho coronado,
al rubí, al granate parecida.
A mi intención le do
a un regalo no le falte cosa
de esta ración ahora a mi señora
la de doña Ana.
A mediodía se porte
vuestra merced de mañana,
sin advertir que es medalla
sola y sin hombre en la casa,
mire bien que una mujer
y a ras la muralla
y que en un hilo, como a gualda,
puede ser tenga tentaciones;
mas en caso que entiendes
que merecen la causa
con que he remedio, le pido,
y le digo lo que pasa
en el de ser mi amor mío
que regalado u de baia,
y este ademán de tener.
A doña Ana he prevenido
que Juan Gómez no le aparta
lo más destas reses viendo.
Aparte.
Porque no te falte nada [ilegible]
¡Ay, Dios, qué re de bondad!
Que te cobraré un ala
si te atreves al amor,
aunque sea arrodillada,
y ha de dormir en palacio.
Sí, señor, que mire que a
no le dad envidia alguna
que equivoca desengañada.
A todo el mar que se lo fía
sienten este desdichado,
con la propia voluntad
habiendo desazonada
las muestras de amor,
y mal de noche resguardado,
el menos, por que se aso,
a media noche me baña
mucho gemir o llorar,
y encima de su fianza,
mucho ha de jorobar el río
en dejar a doña Ana.
En casa de doña Ana, y una criada con una vela en un candelero, y don Juan, y cerrojo cerrado.
No abras ventana ni puerta,
que no he de tener cabeza
con ansia sin mudado ruego,
corred los cueros de llave,
me ha de dar o brillante
en una morada y remate,
que en donde un dueño
engaño no pretenda es sueno,
pues yo sé a quien ha tratado,
de su fiereza desengaño,
porque con quien que sea bien
donde ha caer, pala Dios,
solamente con el don,
posibles puede mirarlo,
como es retirado verme,
que por fiar de firme,
sabiendo que ha servido
si le temo a que atrevido
es pozo a que perderme,
pon la vela en el bufete.
No hay cañas sin pena, ¿qué
tienes la espada en la cinta?
Retírate adentro, vete
pero no, ven al postigo,
pon un cuidado a esta puerta
y a estos criados, que hoy
y siempre están prevenidos,
di con la espada en la mano
que si esta puerta yo
la encuentro de mi dueño
abierta [ilegible] y diles a ellos [ilegible]
El señor dice que os [ilegible] mira.
Que te contentes, villano.
¿Quién ha visto, di, un empeño
en coraje tan liviano?
Mas, ¿quién te hizo diligente?
El amor que os es dado a
pensar con recelo nada
deberá la deidad prudente.
Tocan a la puerta.
Parece que está llamando.
Crispín será, que es el
Este pícaro embustero
perdido de enamorado
Voy, señor, pues soy tu criado
Tocan.
La puerta está bien cerrada,
todo aquesto importa y cuadra.
Si mi sospecha no es
que ha llegado la ocasión
y en el menester la espada,
no puedo de mi engaño y
lo que pretendo en la suerte.
Pero si así se advierte
que me da celos que vos
que vos me tratéis de
otra cosa, ¿qué puede ser
sino que llegó a entender
o tenderse en el choque esto.
Dios aquí nos guarde,
como las aves del puro
quien la sana en esta ocasión
que aprieta el dolor
si el alma no llega a la
pasión, que si el rigor
del golpe, con lo
que mete el viento
se retira al aposento
promete ser de bordón.
Si el mirar le diere vida
la mata en un momento.
Abre a Catalina aprisa,
que ha llegado a mi temor,
o que algún hierro
en mi corazón se avisa.
Unos ladrones se atreven
a abrir la puerta.
No importa, los que presides,
como el error que se atreve a
el sol, que presuntuoso
si al llegar que deslumbrado
el brazo en alto de tiemblo
pícaro que no respetas
si mi venganza en ponerme
es enemiga, y pretendo
llegar de tu engaño a
abrir por lo que ignoras
que si aspira en el
remate a mi error
aqueste pecho que
esta alma un botón
que acaba de dar vuelo
te benga a precipitar
el sol o la luna que de forma
es razón de Dios que a
que te atrevas insolente
te tiene de aniquilar
este brazo, que el verdugo
que preparado a esta
acción a un cruel cordel
es, que el verte me inclina
a los que los males ave
la horca a dar denme
puesto que en su luz valiente
mire que avise o tarde,
no llega castigo
que a lo mismo, pues faltan
arrabales, en el plomo
que tiene su fatuidad
que el ver en tu empuje
no te llega a matar
por eso agravio busco
el error, su remedio
que a lo que llega el ver que
mi furor se detiene
que en lo que he dudado
no es fuego, que pedernal
sobra con mi luz si en esto
cobre su alteración
en donde la alteración.
Señor, que aguarda esta
vez a mi amo, es imposible
que una airosa libertad
aquel del paroxismo
la pueda dejar; y aun dar
sus días que se admiran
con mi dolor, ni potencias
con mi padecer, que llegan
a ofender a la lealtad
no te avisará; y en donde
me dice mi libertad
que al abismo de tu ardor
el cielo permite ahora.
No te alteres o levantes,
llegamos de amor y probaron
si han tenido enojos
puesto que a este rigor
que besa el polvo por amor
esos llantos, se acaben
pues el hilo del vulgo
la lengua se atreve cortar.
Harto engaño te he dicho.
Pues retiraos atrás,
caminad, Catalina,
por que me quiero acostar.
Vase.
Qué es aquesto? ¿Qué es mudando
sin poderme menear?
El brazo, como en grillos,
no me dejan picar,
pues a la luz de los orbes
penetras o ves de cristal
quedo corrido me deja
sin duda se burlarán
pues a grave postrimero
que en ansia clareará
pueda o la mi epístola
me abruma de este pesar,
pues en mi dolor puedo
por el que en ellos se encierra
sentir de amor que medito
unir a esta perla sin
vergüenza ni temor, pues en lo
que voy de amor a lograr
viendo que por rodeo esto
las burlas no pueden
hacer, y a ver lo que importuna
al dolor, y se va
con mi amor en asombro.
vuestra vuestra entrecalles
ofendiendo riguroso
a los retiros del ángel
de su pudor misterioso
más tierno que dura dante
porque quiere que le tema
yo pido que se remate
con su ruego machacuno
¿supongo llegó a embaucarme
que de allí que he venido
comedia a recelarme
en altas y apruebo midas?
de tanta peste lajdia mata
que perdí bríos los cabellos
con su humilde bajeza
una maleta te llena
todo país de presteza
que menudos asoma
a un blanco de garbanzos,
una bolsa que de a diez pesos
así bordé granos de orientales,
llena de plásticos de oro,
porque es este ensanche
y graso es material.
ternísimo pastorcillo
perdí en su negra hebra,
porque te bien regale
a donde estos pongas ponía.
si no paduren orientales
brilla en su blanca punta
por su velo de un tinte.
permite que en tu boca
en mi reluciente base
descubran adornos
que duran prisiones de llaves.
si de dichos asimismos
sin que le fatigas rase,
asistiré y me aturbaré
suspiros dichos sin pauta.
si el recato guardan
porque el de manto de gaza,
desde presente encantado,
podrá ser que aqueste balse
a lo mozo al toisón,
que cuela mi coto tranco.
al recalentina de la
toda la puerta meollo.
qué le pinta recelaré.
¿bien es que repique señores?
que no te tienes la tarde
que nos podía oscuras,
y en concierto a por tortes.
salientaciones.
tráeme alguna cosa en mí,
llamora y a su villana
mujer, y a su desmoche
no traté a deshonestos.
amigaza de un paso en
esto de ser alcalde
basta recado te bastará.
el cordón rodea traste,
el brujear sin cantones,
todo amargo, más grave
tu cama dura, y prisión,
por ser trapo frecuente,
antes que traiga pacetas
por bolear en alpargatas.
medias de nues de a vellón,
ellas más acordelladas.
yaladas los derechos
pañuelo que no armes faldos.
delantal que mata tiran.
todo de aqueste ropaje.
cometes como una nieve
di bufadas de valache,
arrancadas de cristal
ganancia que decorales,
a quesos te traeré litos.
tu no me tómes aguardes.
mi señora sabe a poco
sacabo de desmidarse
es un muleta en no por cierto
pues salid con compañero.
que padece un disparate.
que me de sin pena sola,
bastante genia gozosa,
que es paso de desesperado.
qué tal pode en prisioneros,
y sin recato amantes de la luz,
en puentes que recostado,
yo los comedí a soñado.
alteroso fielatos,
que aun que trato lograr de,
en su casa que he medido,
y con vos se le han dormido,
despiertos imaginillos.
y os voló metiendo a subir,
un zagal, y huele cera,
aquel ave, si le espera.
valgo del bello zafir.
no pudo el fuego sufrir.
el congreso en consulte
extraño del sol brillante,
y desatadas las plumas,
a brindar en lances sumos.
a de la mar inconstante.
donde que si va muriendo,
acordare que vivo penando.
vígame que do en ti mudo.
que hablé fuertísimo y ardiendo.
llevándose de riyendo
y de su risa de dueña,
viene a ver como te roza,
quedando me penando,
en su ingenioso de dedo
en la vida rigurosa,
saliendo en corrales,
y a la mar a ella devota.
que del abismo partiera,
el golfar de sus rigores.
si de su suerte sumisa no hay,
y en sagrado, si grosos
son de la muerte de astros.
o adonde te asombrarás llenos.
al alma solo decirnos
de lágrimas al O, O.
Y si es puerta de lograr.
de mi amor de bronces
y lisonjera de mi voz,
me llegaron a terminar,
que pudiera atar.
debe este intento por loco.
al mundo, y mundos creo
pero si he bien muy pero.
amarte reveré oro
no queriendo para botar
si fuera el campo de flores.
y de luces celestiales
y en él pereciera un día.
si ser repito que muere
luz velada en misterios.
a un bulto que si me hallas.
al cielo diere estrellas,
que mata, y es amurado
el que viste los prados.
al cimiento, si estrellas
solo yo menos dichoso
en el dice, y en que vas
sabe departir dolor
del ancho alegre hermoso
para mi tan poderoso.
que a ser luz y conoci[mi]e[nto]
ron a mi por amigables
no pudiendo lo obligado
ansí me llego a abrasar
al desecho que me da pena
paciencia no es de ...
para tolerar y sufri[r]
una injuria que es tan
por resistir el rigor
o me mate el gusto
si pudiera a quien deba
agradable y dulce pla[zo]
confidi la tela vida
y que a tormentos
no es bien que muera
entra el uno y vanse
tenga vuestra merced, nu[estro]
mil gozos me deis que niñ[o]
la moza de su merced
ya os han metido los
deseó un porfía
pues no está puesto en
se alargan los respiros
con prudencia y bene[ficio]
que el pecho de rabia lle[no]
no es sino es al coraç[ón]
el ser osado y atrevido
que a do dice que tendrá
aparte
mejor estuvo errad[o]
por Dios que me da pesa[r]
si en este custodio frí[o]
bien se conoce no cabe
daño que duela en la cabe[za]
aparte
pues su destreza ag[uda]
les quita el seso de mi
que me cueste pla[zo] la be[lla]
que suave el ángel atrevido
quisiera en sus alas
a los ojos del sol volar
a do de rabia mordido
sin consolación sumido
en sola la luz de un farol
de angustias y males lleno
del abismo me pretendo
de invidia y amor muriendo
por que nadie me prefiera
a don Mendo que de ver
que ninguno me destrona
pueda vivir en su paz
del abismo que provoco
pues se engasta el ver
partida de aqueste sol
ya de costosos mis desvelos
mas ingratos y dureros
se altere todo el orbe
y deformado aqueste
nuevo torre de Babel
de ladrillos fabricada
mis cielos toda apilada
rabia veneno y hiel
vuelvan mis labios la hiel
nueva fragua en mi pecho
en un volcán que en el pecho
abrasa el fuego mal dado
que a este modo estraño
el infierno vi del eco
a los cielos ha de Dios
por que en sus iras se fía
venga el tesoro y joya
a que daremos loores
y loaremos sus obras
a vernos de competi[r]
aun que amor de reñir
que no tengo superior
ni conozco a otro señor
que yo ni le de sufrir
Sale don geronimo y criados
bendito sea el señor
que me ha dejado llegar
pues de noche y a deshora
peligroso todo está
partí de Zucañés a noche
cuando se iba a acostar
lucero y os dio su desvelo
cruzado de estrella acá
ya en medio la escurid[ad]
se vinieron a espe[r]ar
niebla que encubre la luz
manto de aquesta deidad
las estrellas que solían
en el golfo cristal
luminarias ser a costas
festejos en soledad
a tiento todo el camino
sigo en sus sombras andas
de barrido cada paso
siendo el tropezar
parado y de lado a l[ado]
sin moverlos ni más
a los lobos parecían
caballeros sin pensar
casi a tiento agarre el
vida supe del estar al[egre]
endereçando la proa
por llegar a este lugar
con resolucion y con brío
al grado en que me he de animar
los rriendas suelto sin miedo
al que a mis males a de dar
alegre batiendo
oscuridades y claridad
al paso soltenta alas
llegó el sol a campear
los pajarillos alegres
saludole a festejar
el prado que de rosas
vistiendose flores va
el monte hermoso el dorado
y en un lugar de
dentro de breve espacio
mi casa he de llegar
si seré bien venido
por que todo lo de ayer
en salud no vale nada
vuestra vuesa merced a nues[tra]
sea vengase vuestra merced a casa
como descansa de esta
que yo en viendoles a dos
entrambos llego a abrazar
Sale doña Ana
al cielo don gome doy gracias
que a mis ojos a lograd[o]
en mis desos que a un tiemp[o]
todos juntos a la par
venir por que descans[e]
que diese gracias a dio[s]
a su ermita obligando
ya nuestra voluntad
vamos ya don gomez que
como se ha comunicado
pues prometo en mi mano [ilegible]
de enviar lo que ha mandado [ilegible]
con la virtud de cienfuegos [ilegible]
a las putas sin un palo [ilegible]
que me prometerá el tiempo [ilegible]
no agradece ensangrentado [ilegible]
y perdonosa cruzada [ilegible]
luego viene para que [ilegible]
pena de haber temido [ilegible]
y a la envidia a que me ha traído [ilegible]
bástele dos [ilegible]
valiente de las jarras [ilegible]
es el trato tan querido [ilegible]
así para el que en el monte [ilegible]
como por ser el paso [ilegible]
todos se introducen allí [ilegible]
del tesorero en todo digo [ilegible]
que es lo que más al pueblo [ilegible]
yo aseguro que la persona [ilegible]
que a donde mis males llevan [ilegible]
es liberal y piadoso en [ilegible]
franco, noble, mesurado [ilegible]
el padre de los pobres [ilegible]
y del soberbio duro [ilegible]
siempre busca la paz [ilegible]
enemigo del bárbaro [ilegible]
Felipe, mi madre con todo [ilegible]
allá en su dulce voz que es de [ilegible]
con esto queda autorizado [ilegible]
de este negocio, que en mi cabo de ello [ilegible]
y ha de ser como es de decir [ilegible]
todo el pueblo por allí [ilegible]
que tiene a sus pies la llave [ilegible]
de la cobardía que llega as- [ilegible]
peligro tiene de dejar [ilegible]
y baldezas si pueblo te festeja [ilegible]
que aun si con diversos manjares [ilegible]
sirve al mozo al rico a la vieja [ilegible]
siendo a sangre de la [ilegible]
y tener principio [ilegible]
de pretender las [ilegible]
pues a la puta como en [ilegible]
las limpia [ilegible]
a visto de sus [ilegible]
con tal donaire [ilegible]
solo viene a [ilegible]
por no ser desatenta [ilegible]
dedo de la [ilegible]
dentro que lleva en la cabeza [ilegible]
recogiendo cristales [ilegible]
con ansia [ilegible]
la devoción de la [ilegible]
que ejércitos de [ilegible]
suelen venir [ilegible]
alentaron con esto devociones [ilegible]
pues el que embiste el jarro [ilegible]
suele alzar que en [ilegible]
y que aún para no lo beber [ilegible]
dejando con el agua [ilegible]
[ilegible] también [ilegible]
si va [ilegible]
dejando a quien [ilegible]
sin que [ilegible]
por nos [ilegible]
muchos [ilegible]
que parece imposible el detenerlo [ilegible]
cuanto más el llegar [ilegible]
en el [ilegible] el trigo no [ilegible]
el no [ilegible]
y pobre con asombro [ilegible]
habiendo en esto creído
la verdad persuadido
la justicia imprimiendo
no podemos que dudar
el que a gusto te ha de dar
Judas vos arroyo frío
que nube al cielo avena
que como veis apura sol
di eso de Cristo al
válgame Dios lo bien
señor nuestro prean
decid los que mandáis
muy es verdad que os
valgame Dios en que
válgame Dios que tan
por un vega arriba
guárdame que te daré
vuestros ijares para
de regalaros los
a fe que guando
no somos ya
el pan y vino
a palos el no
en el monte parece
mira el pobre en
acoso le habéis de
de alguna mala
que a la cima le
como se ha de
que a la perra
y cada qual
llegó a perder
si viendo de
parece que a
de ganarle la
pesará que
contra todo
pagado
vendido
frescos
traidor
incurre de
ha de ver
preparar
un regalo de
sola la bondad
si quejaba
voz que me
pesada y
la otra nube
agradado
se detiene
traidor
nos lo ha de
no advertido
despido
que ha dado
no atrevido
que de
le ha de
silla retirada
derramada
como el que no
que diligente
de dudar no
nos lo ha de
pasarás
la durmiente
y de esta suerte si bien lo
vemos ya la gente la ladera
que vamos a tomar por
piensas que el mismo que
de tales bienes como nos ha dado
por su piedad y su amor
que nos tiene le pagareis bien mirado
pues que sirviéndole nosotros
todos somos hermanos y su
le llegaremos a ver el poder
y de todos el valor si
queréis que os diga la
que parece al cielo y
como pernal de
cielo estado ensalzado
que la hechura del
muy bien el valor de
que deudo tiene el
para qué ha de ser la
antes que me
quieres que sea agravio
Cristo soy de tu
y de ordinario me
el día en que los
no permitas que
a una sola de
decir le he de
tanto gran Zoma
tanta bala de cristal
tanto esparcido jazmín
loco estás que pretendes
vencerme con tu ardida
saliendo mi pecho
y mi boca pólvora
por vida de mi deidad
que si a pasar por fin
esos ejes de cristal
las echara al escaparte
con eso de babel
quien pregonamos
en las deidades
venganza pueril
con eso pidiendo las
no poderle mayor
la fábrica empezada
aquel que dio a fin
la vana traza
de babel que pone le
y a los pechos
esperanza infame
atajándole el
la vida y las
no te ha de valer
si la dejamos
si a quien se atreve
en palacio de mi
y no está ya menor
pondré el motín
con el valor
preguntado al batir
de injusta razón
mismo para la nariz
esto que aquí mismo
de perdición
Vámonos, porque se escriba,
señor, el punto en Madrid.
Váyanse todos y quede Gómez asido por el brazo al árbol de la sierra que...
Ay, Dios, que me meto en tierra.
Que me traigan agua fría,
que me quemo, que me abraso.
Tirón por esa cabeza.
Advirtióle que aquella agua
es mía, de la ladera,
y halle al tesorero.
Fuego arroja y centellas.
Ya cayó, mísero Gómez,
por ella, otra vez se vuelva,
un juramento que para,
a mis espaldas, que al menos
vale...
¿Quién es señor nuestro pobre?
Es hijo de alguna fiera,
o parto del horror o rabia,
o ten piedad que nos cerca.
Que a mil voces gimes,
¿es posible que no atienda
Dios a un hombre desdichado?
Mírame a mí en tanta pobreza,
que ahora no abrase el furor,
que si caes quedo en la diestra,
porque no dudas del pronto
que ha de daros a la puerta.
Como la tierra le ha de bocar,
hablando sin tener lengua,
tragedias de no pública,
deste inrroble o mal.
No debe de consintir,
dilatado se la pena,
porque el pobre ejército
en su furor la paciencia.
Pero, ¿qué es esto que veo?
¿Qué llamaradas son estas?
¿Qué silbos y qué ruido?
¿Qué rayos y qué centellas?
Salen todos y diablos llegando a él despavoridos postrero.
¡Ay, Jesús! Ven conmigo,
en un catre derecho,
señor, en medio la plaza
se abrió por medio la tierra,
saliendo una llama de azufre
de entre llamaradas muy densas,
que el fuego parecía
la luz era verdinegra.
En la boca se miraba
una inmensa y doble culebra,
con azeziado,
y amenaza con violencia.
Todos órdenes de dientes,
Gómez cayó y luego al punto,
dando ruido de sus quijadas
los diablos de las tinieblas.
Este fin tuvo este hombre,
y aquí se acaba la comedia
del Judas mayor de Fuentes,
que os ha dado esta tragedia.
Allá pagaréis los yerros,
y adonde morada tenga,
mejor fin sin hacer mal,
que luego la gloria eterna.